El departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha organizado las XXXIV Jornadas Nacionales de capellanes y delegados diocesanos de Pastoral Penitenciaria que tendrán lugar en Madrid, del 23 al 25 de octubre, bajo el lema «La cárcel, en el corazón de la Iglesia». Ponencia de Mons. José Cobo El obispo de Mondoñedo-Ferrol y obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE,Mons. Fernando García Cadiñanos, será el encargado de presentar la Jornada el día 23 de octubre a las 16. 30 horas. Seguidamente participará, con el tema central de las mismas «La cárcel, en el corazón de la Iglesia», el arzobispo de Madrid y obispo responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Mons. José Cobo. El martes 24 de octubre el secretario general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, Ángel Luis Ortiz González, disertará a cerca de “Otra cárcel en el corazón de la Administración Penitenciaria”. Además, el profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, José Manuel Aparicio Malo, ofrecerá la ponencia que lleva por título «La cárcel, desde el corazón de la Biblia» . Ese mismo día, por la tarde, tendrá lugar una Mesa Redonda sobre las «Experiencias de la pastoral penitenciaria como corazón de al diócesis«. En ella participarán delegados de Pastoral penitenciaria de diversas diócesis: de Santiago, Yolanda Sánchez; de Valencia, Víctor Aguado; y de Orihuela Alicante, Mariola Ballester. El tercer y último día de las Jornadas la ex-jueza de vigilancia penitenciaria y ex-alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, dedicará su ponencia a «La otra cárcel en el corazón de la justicia. Otra pena es posible». Al término de estas Jornadas se presentará la Memoria de la Pastoral Penitencia 2022. Programa / Inscripciones
Comienza el encuentro de pastoral penitenciaria
Los próximos 7 y 8 de junio el departamento de pastoral penitenciaria de la CEE, que pertenece a la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, celebra el XXIV Encuentro de juristas y pastoral penitenciaria, bajo el título «Colectivos vulnerables en prisión. La defensa de sus derechos». El obispo auxiliar de Madrid, Mons. José Cobo, responsable de la Pastoral Penitenciaria, presentará estas Jornadas. La limitación de los derechos de los presos La limitación de los derechos de los presos en tiempo de pandemia; las personas mayores o enfermas graves en prisión o la realidad de las mujeres, serán los principales temas de estudio. La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social organiza estas jornadas desde la sede de la Conferencia Episcopal Española de manera online.
Pastoral Penitenciaria, en el encuentro internacional del Dicasterio del Desarrollo Humano e Integral
Tendrá lugar los días 7 y 8 de noviembre de 2019 en la sede de este Dicasterio en Roma con el objetivo de afrontar juntos los retos de la pastoral penitenciaria.
Mensaje de los voluntarios de Pastoral Penitenciaria del área religiosa
Reunidos en Madrid el voluntariado de Pastoral Penitenciaria, del área religiosa, los días 9, 10 y 11 de noviembre de 2018, queremos compartir las reflexiones durante estos días. Un trabajo que nos ha llevado a analizar y estudiar nuestra identidad de voluntarios. A la vez nos hemos preguntado qué nos mueve a estar aquí, hoy y ahora, cuál es nuestra motivación. Con esta finalidad hemos profundizando en nuestra espiritualidad y en los valores del Evangelio que dan sentido a nuestro compromiso y entrega como voluntarios. Nuestras jornadas también nos han empujado a mirar la realidad que nos rodea y la incidencia que tiene el mundo de la prisión en ella. Asumimos que la Pastoral Penitenciaria necesita mayor presencia en la iglesia local y diocesana y en la sociedad. Esta afirmación nos lleva a mirar con ojos de esperanza a los medios de comunicación social. Solo desde un mayor conocimiento y reconocimiento podremos conseguir políticas más positivas para la futura reinserción y normalización de las personas privadas de libertad. Por eso nuestro mensaje es amplio, y también ambicioso, y quiere llegar a tres sujetos diferentes, pero complementarios en nuestra Pastoral Penitenciaria: las personas en prisión, la Iglesia y a la sociedad. A las personas en prisión 1. Queremos ser brújula que ayude a encontrar sentido a su vida, tanto dentro de la prisión como cuando sale en libertad. Queremos ayudar a superar la desorientación y confusión que muchas veces provoca el ingreso en prisión. 2. Queremos ser compasivos, que no paternalistas, con los privados de libertad. Abogamos por una espiritualidad y actitud compasiva, que nos lleve a compartir con las personas en prisión poniéndonos a su nivel. Siendo compañeros de camino en prisión y estableciendo una relación horizontal, de igual a igual, ayudándoles a abrir un horizonte de posibilidades de futuro. 3. Queremos ser agentes de reconciliación dentro de la prisión. Desde la justicia restaurativa creemos en medidas más positivas de restauración y mediación con la víctima. Pero también consigo mismo. Ayudar al interno a la reconciliación interior y a que recupere la paz. Es difícil la serenidad personal, la serenidad interior y de conciencia sin una reconciliación personal. Por ello como voluntarios queremos ser escucha, acogida, pero sobre todo queremos ser mirada de futuro. 4. Queremos desarrollar una Pastoral Penitenciaria de ojos abiertos. Nuestros ojos nos ayudarán a ver la realidad, a analizarla. Ojos abiertos para valorar la persona como es, sin prejuicios ni valoraciones previas. Este descubrir cómo es nos llevará a comprometernos en procesos de reinserción. Acompañamiento gratuito, generoso y positivo. Abrir los ojos del voluntariado compromete a mirar al hombre y mujer en prisión como persona, sin mirar el delito, sin analizar su pasado. Miradas que nos llevan a descubrir la mismo Cristo encarnado en el privado de libertad. Unos ojos que miran el horizonte, que es futuro, que es libertad. 5. Queremos ser agentes de transformación. Nuestro voluntariado no será testimonial sin compromiso con la persona en prisión y con la sociedad. Un compromiso que nos debe de llevar a transformar la realidad, la sociedad en la que nos toca vivir. Pero también somos conscientes que no habrá transformación social si antes no hay una transformación personal. Desde el cambio individual puede llegar un cambio social. El voluntario cambia, se transforma, para luego transformar la sociedad. A la Iglesia 1. Constatamos que la Pastoral Penitenciaria necesita mayor conocimiento en la pastoral de conjunto de la Iglesia. Necesita mayor presencia en los medios de comunicación social eclesiales. Nos hacemos poco presente en ellos. 2. Queremos ser ojos abiertos para que la Iglesia conozca la auténtica realidad de la cárcel. Queremos ser la mirada de la Iglesia y hacernos presentes en los medios de comunicación de las diócesis, informando de nuestro caminar y facilitando materiales que ayuden a un mayor conocimiento de la realidad de la cárcel y el compromiso de la Iglesia en ella. 3. Queremos ser despertadores de conciencias en la Iglesia: parroquias, grupos, movimientos, de tal manera que conozcan esta realidad y les lleve a un mayor compromiso con la iglesia que peregrina entre rejas. 4. Nos comprometemos a aceptar las invitaciones que se nos hagan desde los medios de comunicación de la Iglesia, y también desde los diferentes grupos, tanto eclesiales como sociales, para presentar la auténtica realidad de la cárcel. Superando imágenes distorsionadas e interesadas de la cárcel que predominan en algunos ambientes eclesiales. 5. Queremos ser testigos de evangelización con nuestra vida en grupos y movimientos de Iglesia. Queremos visibilizar el compromiso de la Iglesia en prisión, conscientes del desconocimiento del mismo. Y queremos hacerlo con nuestra vida, con nuestro testimonio. Trabajamos por poner en primer lugar la historia, y también las necesidades, de nuestros hermanos que están en prisión y que van a necesitar apoyo y acogida una vez en libertad para acompañar su reinserción social. 6. Trabajaremos para hacernos presentes en parroquias, arciprestazgos, vicarias y otros órganos diocesanos con el objetivo de presentar la realidad pastoral de la prisión. A su vez haremos la invitación a que la Pastoral Penitenciaria se integre en los planes pastorales de los diferentes organismos diocesanos. A la sociedad 1. Queremos ser puente entre la prisión y la sociedad, entre el interno y su familia. Trabajar para que no se rompan los vínculos de unión y comunicación con la calle, en definitiva con la libertad. Ser puente es ser esperanza, es futuro, es ilusión, es mundo nuevo. 2. Queremos ser ojos abiertos para la sociedad. Superando los prejuicios asentados en torno a la prisión, y acentuados en las personas presas y en sus familias. Abriendo cauces de compromiso que generen espacios y proyectos de reinserción. Desde una mirada sana y equilibrada se lograrán políticas positivas de integración social. 3. Queremos ser despertadores sociales. Las prisiones están lejos de nuestras ciudades, en las periferias, no existenciales sino reales. Como voluntarios de Pastoral Penitenciaria queremos despertar conciencias desconocedoras de tantos hermanos nuestros, invisibles, que están en prisión. Lo que no se conoce no existe. Hemos constatado
II Encuentro Europeo de Juristas y Pastoral Penitenciaria
Convocado por la presidencia de ICCPPC-Europa (Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica), se celebró en Viena el II Encuentro Europeo de Juristas y Pastoral Penitenciaria, durante los días 26 de abril a 1 de mayo, con la asistencia de especialistas en ciencias sociales y jurídicas procedentes de Alemania, Austria, Escocia, Holanda y España. El propósito final de esta reunión era la creación de un equipo jurídico de estudio y colaboración permanente en materia penal y penitenciaria entre los distintos países europeos, con el objeto de establecer líneas comunes de acción. En este importante foro se constató cuánto queda por hacer en la esfera internacional para alcanzar el efectivo respeto de los derechos humanos en los ámbitos penal y penitenciario, independientemente del mayor o menor grado de desarrollo que puedan tener los Estados. 1-. LEGISLACIÓN PENAL Y PENITENCIARIA EN EUROPA Los debates trataron sobre la legislación penal y penitenciaria de los distintos países europeos, sus tendencias y el planteamiento de propuestas comunes. El punto de partida de las discusiones fue: el reconocimiento de la dignidad de toda persona la creencia en la perfectibilidad del ser humano en un marco de justicia restaurativa y evangélica la necesidad de privilegiar a las víctimas, responsabilizando al infractor: hacer hincapié en la responsabilidad por el daño producido, no en la venganza acentuar las actuaciones reparadoras frente a la intervención meramente vindicativa del sistema vigente: entablar el diálogo con la víctima y por extensión a la comunidad, haciéndola partícipe del conflicto que se genera en ella, dando lugar a la mutua comprensión. Centrándonos en los temas tratados, se constató: el aumento de la duración de las condenas privativas de libertad en las legislaciones europeas el fracaso rehabilitador de la pena prisión, y su alto coste 2-. ESTUDIO COMPARADO DE LA DURACIÓN DE LAS PENAS EN EUROPA Existe en algunos países europeos de manera expresa la cadena perpetua, y en otros, aunque no reconocida como tal, cabe la posibilidad de imponer penas de hasta cuarenta años, lo que se traduce de hecho en cadena perpetua. A este respecto, se manifestó como de acuerdo con los estudios más avanzados y la práctica del trabajo en prisiones, el período de internamiento no debe ir más allá de los quince años, en cuanto el deterioro producido en las personas hace prácticamente inviable su rehabilitación y reinserción social. En este apartado, además de la necesidad de establecer un límite máximo de internamiento en prisión, se consideró conveniente establecer también un límite mínimo, pues las penas cortas son igualmente inútiles al no permitir un tratamiento adecuado. Se consideró de manera especial el tema de la pena de muerte, con una declaración unánime de condena de la misma por todos los asistentes. 3-. MEDIDAS ALTERNATIVAS Y MEDIACIÓN Se abogó por la necesidad de buscar medidas alternativas a las penas de prisión, sin olvidar el respeto igualmente debido a las víctimas. Se destacó el papel de la mediación tanto en el ámbito penal como penitenciario. Asimismo, se manifestó la necesidad de sensibilizar a la comunidad. Especialmente relevante es -por razones humanitarias y ante la falta de medios- la adopción de otras medidas alternativas en lo que se refiere a las muertes naturales en prisión, pues sigue habiendo personas presas que mueren en prisión o en el hospital porque no hay recursos extrapenitenciarios que los acojan puestos en libertad. Igualmente se constató que la posibilidad de excarcelación por causa de salud no está prevista en algunos países europeos: se les envía a un Hospital con seguridad, pero no se da la excarcelación por motivos de salud. 4-. LA REINSERCIÓN La reinserción efectiva debe realizarse en un marco de vida lo más normalizado posible, contando con los cuatro pilares del Estado del Bienestar (sanidad, educación, trabajo y servicios sociales). 5-. LA POBLACIÓN PENITENCIARIA Posteriormente los debates se centraron en diversos colectivos específicos de la población penitenciaria: drogodependientes enfermos mentales ancianos extranjeros menores mujeres a) Drogodependientes En lo que se refiere a la política de drogas y los drogodependientes, alguna legislación resultó ser muy avanzada, adaptada a las necesidades de los drogodependientes, previendo la aplicación de atenuantes, eximentes y medidas alternativas a la prisión en el caso de ser posible el ingreso en un centro de deshabituación. En otros países la mera tenencia es punible, independientemente de la cantidad y con condenas diversas en función de los países por la misma cantidad. Se constató la necesidad de tratamiento de los drogodependientes por personas externas, redes y apoyos exteriores. Se puso de manifiesto el alto coste de la prestación sanitaria en los servicios generales, y cómo paradójicamente los que en la cárcel siguen un tratamiento están en mejores condiciones y viven más. En algún país, los drogodependientes entran en prisión sólo si el delito es muy grave. Se volvió a hacer énfasis en la implicación de la sociedad y que sea consciente de que es necesario el abrir nuevos horizontes. b) Enfermos mentales Respecto a los enfermos mentales, cada vez más prevalentes en las prisiones, se puso de manifiesto: la carencia de recursos para atenderlos convenientemente el peligro de pasar de “todos a un centro psiquiátrico” a casi “todos a la calle” la conveniencia de no alejarlos de su familia y de las personas significativas, y de su entorno. c) Ancianos Sobre los ancianos se señaló: la prisión no es el sitio para una persona anciana la necesidad de apoyos sociales es necesario, en todo caso, la cercanía de familiares d) Extranjeros Se consideró la conveniencia de extremar la distinción entre las personas extranjeras que han cometido un ilícito penal y aquéllas que se encuentran en situación administrativa irregular, pues en algunos casos éstas ingresan en prisión. En este ámbito es necesario: ampliar el concepto de tratamiento incluyendo valores democráticos, necesario para la convivencia preparar a funcionarios de prisiones y personal de manera específica, incorporando intérpretes, mediadores interculturales dentro de la prisión… e) Menores Con relación a los menores de dieciocho años, varios países han dictado una ley de responsabilidad penal para menores entre catorce y dieciocho años.
VII Encuentro Nacional de Juristas y Pastoral Penitenciaria
Durante los días 18 y 19 de junio, se ha celebrado en Madrid el VII Encuentro de Juristas y Pastoral Penitenciaria. Una treintena de especialistas que forman parte del Área Jurídica del Departamento de Pastoral Penitenciaria han reflexionado sobre el tema “REFORMAS PENALES Y PENITENCIARIAS: PRESENTE Y FUTURO”. En estas Jornadas se han puesto de manifiesto varios problemas de singular importancia. Por una parte, el actual hacinamiento en las prisiones (el día 18 de junio de 2004, las personas encarceladas sumaban un total de 59.251 = 54.640 hombres y 4.611 mujeres) es consecuencia tanto del endurecimiento provocado por las últimas reformas legales, como por el cierre de prácticamente todas las espitas de que disponía el sistema penitenciario para, sin merma de la seguridad ciudadana, aliviar la masificación de las 77 actuales cárceles. Con la ayuda del magistrado D. Arturo Beltrán Núñez (“Reformas penales y penitenciarias”) se dialogó sobre la necesidad de hacer interpretaciones generosas de la legislación vigente que facilite el acceso al tercer grado a los penados merecedores del mismo, con independencia de su situación de solvencia económica y mediante un adecuado cómputo de la condena impuesta. A juicio de los expertos, satisface más a la víctima, al interés social y al proceso rehabilitador de la persona presa insolvente el compromiso de futuro de hacer frente a la responsabilidad civil, pudiendo salir a trabajar en tercer grado durante el normal cumplimiento de la condena, que agotar el tiempo en segundo grado hasta la extinción de la misma no asumiendo en ningún momento los deberes de reparación para con ella. Igualmente, se ha coincidido en la circunstancia de que las leyes, pensadas inicialmente para supuestos muy graves, como el terrorismo o delitos de cuello blanco, acaben afectando mayoritaria y negativamente a los autores de infracciones menores. Finalmente, los técnicos reunidos han tenido ocasión de analizar el Anteproyecto de Ley Orgánica contra la violencia sobre la mujer, ayudados en las reflexiones por las magistradas Pilar Luna Jiménez de Parga (“Problemática en torno a la violencia doméstica”) y Manuela Carmena Castrillo (“Cambios legales y cambios políticos: perspectivas de política criminal”). Todos los juristas mostraron su preocupación por un problema tan grave, así como su apoyo a la batería de medidas educativas, sociales, laborales y asistenciales previstas por la futura norma a favor de la víctima, pero, al tiempo, mostraron unánime preocupación por el nuevo abuso que se hace del Derecho penal como solucionador de los conflictos y la auténtica guerra de sexos que podría inaugurar una norma que considera, por principio, a hombres y mujeres desiguales ante la ley penal. Las Jornadas concluyeron constatando la importancia que el Área Jurídica del Departamento tiene en un ámbito tan fuertemente normativizado como el de la Pastoral Penitenciaria, felicitándose por los pasos que se vienen dando y albergando expectativas de que la nueva Directora General de Instituciones Penitenciarias lleve a cabo políticas efectivas que aseguren la orientación reinsertadora de las penas. José Luis Segovia Bernabé Coordinador del Área Jurídica del Departamento
Siglo XXI Pastoral Penitenciaria: desafío a un fracaso
Las 330 personas asistentes al primer Encuentro de Pastoral Penitenciaria realizado en Burgos del 11 al 13 de Septiembre, hemos constatado y ratificado que la cárcel es un fracaso porque: