XXIX JORNADAS GENERALES DE PASTORAL DEL TRABAJO “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, Ávila, 25 y 26 de noviembre de 2023 COMUNICADO | 26 de noviembre 2023 La Pastoral del Trabajo refuerza su compromiso por la evangelización del mundo del trabajo Con el lema “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, se han celebrado las XXIX Jornadas Generales de la Pastoral del Trabajo, durante los días 25 y 26 de noviembre, en Ávila. En el encuentro han participado 80 personas, entre responsables de la esta pastoral, equipos parroquiales (EPO), de los distintos movimientos de militantes obreros cristianos (ACO, HHT, HOAC y JOC) y de Cáritas, provenientes de 30 diócesis. El ambiente ha sido de oración, reflexión, diálogo y denuncia. El inicio de las jornadas contó con la oración y el saludo de monseñor D. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, y del director del departamento de esta pastoral, D. Antonio Javier Aranda. Ambos explicaron el desarrollo y los contenidos de las jornadas, invitando a una participación activa. Seguidamente, Maite Valdivieso, responsable de la pastoral obrera de la diócesis de Bilbao, desarrolló la ponencia con el mismo título que las jornadas. Partió del proyecto de Dios como un proyecto de comunión y humanización, destacando el trabajo como vocación humana y cómo Dios ha confiado el mundo en nuestras manos, considerando el trabajo humano como principio de vida. Durante su intervención, invitó a soñar juntos en la fraternidad, abarcando aspectos sociales, culturales, ecológicos y eclesiales, y a descubrir y vivir el trabajo como un lugar teologal y eclesial. Realizó un recorrido agradecido de la evangelización del mundo del trabajo, un objetivo esencial de la Pastoral obrera de toda la Iglesia. Además, exhortó a renovar la propuesta pastoral para el mundo del trabajo en la actualidad, junto a otras pastorales, movimientos y organizaciones de la Iglesia, instando a descubrir nuevos retos y llamadas, superando inercias y explorando caminos creativos. Finalmente, instó a ahondar en los sentimientos de Jesús, a seguir sus pasos y a crecer en una espiritualidad basada en la confianza, la fidelidad, la esperanza y también la paciencia, sin olvidar el cuidado de la vida y del trabajo. La mesa de experiencias nos ayudó a ver como desde las parroquias, movimientos y las delegaciones diocesanas de Pastoral del Trabajo se lleva la Buena Nueva al mundo obrero y cómo las comunidades cristianas se van comprometiendo más en estas realidades. El diálogo en grupos y los diferentes paneles de experiencias de tarea transversal ayudaron a concretar vías para desarrollar esa transversalidad en la Iglesia y en los lugares de nuestro compromiso. El domingo comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Abilio Martínez. A continuación, Abraham Canales Fernández, responsable de comunicación y publicaciones de la HOAC, disertó sobre la publicación ¿Qué entiende la Iglesia por trabajo decente?, de la cual es autor. A partir de distintos documentos del magisterio de la Iglesia, desde san Juan Pablo II hasta el papa Francisco, y otros documentos y declaraciones de movimientos eclesiales comprometidos con el trabajo decente, Canales realizó un recorrido por los hitos más importantes de los últimos años en torno a esta prioridad política. El objetivo del trabajo decente es irrenunciable para la Iglesia, y el diálogo es clave para lograrlo. Las entidades e instituciones de la Iglesia, así como el laicado, están desempeñando roles destacados para concretar los llamamientos que en su momento realizaron san Juan Pablo II y Benedicto XVI para promover el trabajo decente, una de las principales prioridades de la OIT. La pastoral obrera y del trabajo es misión, saliendo al encuentro de los hermanos y hermanas del mundo laboral para acercar la Buena Noticia a las situaciones de sufrimiento: personas rotas, excluidas y precarizadas a causa del trabajo indecente, que no encuentran respuesta en esta sociedad deshumanizada. Es un encuentro con el mismo Jesús que nos apremia a trabajar en la construcción del reino de Dios aquí y ahora, basado en el amor y la justicia social. En la Doctrina Social de la Iglesia hay criterios y pautas para emprender caminos apropiados hacia el trabajo decente: la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y el destino universal de los bienes, entre otros. El magisterio de la Iglesia recuerda que el trabajo decente es aquel que cuida de la dignidad intrínseca de cada persona, es libremente elegido, ofrece un salario justo y favorece proyectos emancipadores de vida. Además, protege contra la siniestralidad laboral, es saludable, permite horarios que promueven la vida personal, familiar o espiritual, evita la discriminación y favorece la igualdad, promoviendo la formación a lo largo de toda la vida laboral y asegurando una jubilación digna (Cfr. Benedicto XVI, Caritas in veritate, 63). Concluyen las jornadas agradeciendo este espacio de reflexión, diálogo y compromiso en el seno de la Iglesia, comprometiéndose a compartir sus conclusiones con toda la Iglesia. Esto se realiza como una forma de abordar, desde distintas realidades pastorales, las problemáticas del trabajo, especialmente el objetivo irrenunciable de trabajo decente para todos y en todo lugar.
Jornada mundial de los pobres
El papa nos invita a compartir nuestra mesa con los pobres La Jornada Mundial de los Pobres, signo fecundo de la misericordia del Padre, llega por séptima vez para apoyar el camino de nuestras comunidades. Es una cita que la Iglesia va arraigando poco a poco en su pastoral, para descubrir cada vez más el contenido central del Evangelio MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO VII JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario19 de noviembre de 2023 «No apartes tu rostro del pobre» (Tb 4,7) 1. La Jornada Mundial de los Pobres, signo fecundo de la misericordia del Padre, llega por séptima vez para apoyar el camino de nuestras comunidades. Es una cita que la Iglesia va arraigando poco a poco en su pastoral, para descubrir cada vez más el contenido central del Evangelio. Cada día nos comprometemos a acoger a los pobres, pero esto no basta. Un río de pobreza atraviesa nuestras ciudades y se hace cada vez más grande hasta desbordarse; ese río parece arrastrarnos, tanto que el grito de nuestros hermanos y hermanas que piden ayuda, apoyo y solidaridad se hace cada vez más fuerte. Por eso, el domingo anterior a la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, nos reunimos en torno a su Mesa para recibir de Él, una vez más, el don y el compromiso de vivir la pobreza y de servir a los pobres. «No apartes tu rostro del pobre»(Tb 4,7). Esta Palabra nos ayuda a captar la esencia de nuestro testimonio. Detenernos en el Libro de Tobías, un texto poco conocido del Antiguo Testamento, fascinante y rico en sabiduría, nos permitirá adentrarnos mejor en lo que el autor sagrado desea transmitir. Ante nosotros se despliega una escena de la vida familiar: un padre, Tobit, despide a su hijo Tobías, que está a punto de emprender un largo viaje. El anciano teme no volver a ver a su hijo y por ello le deja su “testamento espiritual”. Tobit había sido deportado a Nínive y se había quedado ciego, por lo que era doblemente pobre, pero siempre había tenido una certeza, expresada en el nombre que lleva: “El Señor ha sido mi bien”. Este hombre, que siempre confió en el Señor, como buen padre no desea tanto dejarle a su hijo algún bien material, cuanto el testimonio del camino a seguir en la vida, por eso le dice: «Acuérdate del Señor todos los días de tu vida, hijo mío, y no peques deliberadamente ni quebrantes sus mandamientos. Realiza obras de justicia todos los días de tu vida y no sigas los caminos de la injusticia» (4,5). 2. Como se puede apreciar inmediatamente, lo que el anciano Tobit pide a su hijo que recuerde no se limita a un simple acto de memoria o a una oración dirigida a Dios. Se refiere a gestos concretos que consisten en hacer buenas obras y vivir con justicia. La exhortación se hace aún más específica: a todos los que practican la justicia, «da limosna de tus bienes y no lo hagas de mala gana» (4,7). Las palabras de este sabio anciano no dejan de sorprendernos. En efecto, no olvidemos que Tobit había perdido la vista precisamente después de realizar un acto de misericordia. Como él mismo cuenta, su vida desde joven estuvo dedicada a hacer obras de caridad: «Hice muchas limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los Asirios. […] Daba mi pan a los hambrientos, vestía a los que estaban desnudos y enterraba a mis compatriotas, cuando veía que sus cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de Nínive» (1,3.17). Por su testimonio de caridad, el rey lo había privado de todos sus bienes, dejándolo completamente pobre. Pero el Señor aún lo necesitaba; habiendo recuperado su puesto como administrador, no tuvo miedo de continuar con su estilo de vida. Escuchemos su relato, que también nos habla hoy a nosotros: «En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: “Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas”» (2,1-2). Sería muy significativo si, en la Jornada de los Pobres, esta preocupación de Tobit fuera también la nuestra. Invitar a compartir el almuerzo dominical, después de haber compartido la Mesa eucarística. La Eucaristía celebrada sería realmente criterio de comunión. Por otra parte, si en torno al altar somos conscientes de que todos somos hermanos y hermanas, ¡cuánto más visible sería esta fraternidad compartiendo la comida festiva con quien carece de lo necesario! Tobías hizo como le había dicho su padre, pero regresó con la noticia de que habían asesinado a un pobre y lo habían abandonado en medio de la plaza. Sin vacilar, el anciano Tobit se levantó de la mesa y fue a enterrar a aquel hombre. Al volver a su casa, cansado, se durmió en el patio; sobre los ojos le cayó estiércol de unos pájaros y se quedó ciego (cf. 2,1-10). Ironía de la suerte: haces un gesto de caridad y te sucede una desgracia. El hecho nos lleva a pensar así; pero la fe nos enseña a ir más en profundidad. La ceguera de Tobit será su fuerza para reconocer aún mejor las numerosas formas de pobreza que le rodeaban. Y el Señor se encargará a su tiempo de restituir al anciano padre la vista y la alegría de volver a ver a su hijo Tobías. Cuando llegó ese día, Tobit «lo abrazó llorando y le dijo: “¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!”. Y añadió: “¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! Benditos sean los ángeles por todos los siglos! Porque él me había herido, pero
Mensaje para el Día Mundial de la Pesca 2023
El próximo 21 de noviembre la Iglesia celebrará la Jornada Mundial de la Pesca 2023 que tiene por tema “Tiren la red”, lema inspirado en el pasaje del Evangelio de San Juan (Jn 21, 6). Por este motivo, el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Cardenal Michael Czerny, publicó un mensaje previo a esta Jornada Mundial que invita a todos los cristianos a rezar “por los pescadores y sus familias”. En el mensaje, el Cardenal Czerny cita en diversas ocasiones la reciente Exhortación Apostólica del Papa Francisco Laudate Deum documento en el que el Santo Padre aborda nuevamente la importancia del cuidado de la creación de Dios y advierte las consecuencias de la crisis climática. “Las comunidades de pescadores en muchas partes del mundo están sufriendo. Hay problemas económicos y de competencia desleal que amenazan la supervivencia del oficio, sobre todo de los barcos de pesca familiares”, reconoció el Purpurado. Luego, el prefecto agradeció a los pescadores por el valioso trabajo que realizan porque son “son centinelas de delicados equilibrios y posibles pioneros de la ecología integral” debido que realizan “una actividad fatigosa, agotadora y, a menudo, no plenamente reconocida socialmente”. Además, el Cardenal Czerny recordó que “la pesca alimenta a muchas poblaciones en todo el mundo. Por eso también es necesario que el gesto de ‘tirar las redes’ se renueve cada día, con un profundo respeto “Queridos pescadores, su fe sencilla es una riqueza para la Iglesia que atraviesa un tiempo de Sínodo. Ustedes construyen la Iglesia, uniendo fe y trabajo cada día…. Con inteligencia y libertad cuiden, con la Iglesia, de esta humanidad. Custodios del mar y trabajadores honestos, ayuden a la Iglesia a no cansarse de ‘tirar las redes’, para hacer de la humanidad una familia de hermanos y hermanas; de la tierra, el cielo y el mar una nueva creación”, concluyó el Purpurado.
Ante la llegada de migrantes la Iglesia canaria aboga por la cultura de la hospitalidad
Propuesta conjunta de la Pastoral de Migraciones y Cáritas El pasado 8 de octubre, los obispos de las diócesis canarias se dirigían al Pueblo de Dios para mostrar su preocupación por la contingencia migratoria que están experimentando las islas, exhortar a las comunidades cristianas a promover la cultura de hospitalidad y expresar su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones. Desde la Delegación de Migraciones de Tenerife, el Secretariado de Migraciones de Canarias y las Cáritas de ambas provincias, nos hacemos eco de este llamamiento y, desde la responsabilidad cristiana que nos caracteriza, queremos participar aportando algunas ideas y orientaciones desde un punto de vista positivo y esperanzador. Estamos convencidos de que todos juntos, remando en la misma dirección, podemos contribuir a una acogida más digna y al fortalecimiento del sistema de atención a las personas migrantes que llegan a las Islas Canarias. Por ello, las entidades firmantes nos ofrecemos, desde el respeto, al diálogo con todas las autoridades públicas y entidades del tercer sector implicadas y proponemos: Propuesta conjunta de Migraciones y Cáritas.pdf
Carta del Obispo de Mallorca: «Educación, espiritualidad ecológica y cambios de estilos de vida»
«La matanza de los inocentes» es el título que podríamos aplicar a cualquier guerra del siglo XXI, guerras conocidas y desconocidas. No hay nada que sea proporcionado, todo supera cualquier previsión y el odio gana terreno, las posibilidades de hacer mal y extenderlo son cada vez más infinitas. Nadie sabe cuál es la solución a tantos conflictos, los grupos en conflicto se culpabilizan mutuamente, mientras los políticos defienden sus propios intereses bastantes veces tan lejos de la defensa de los derechos humanos y las necesidades del pueblo. Entonces, cuando las cosas son así, es la gente, es el pueblo inocente el que es masacrado. ¿Es posible que haya más de mil niños que, con muchos más muertes y heridos, sean las víctimas inocentes más numerosas? Con el corazón encogido y la mente perpleja recibimos cada instante noticias que nos sitúan en el desconcierto. Los medios de comunicación hacen que contemplemos con dolor unas guerras en directo, la retransmisión de conflictos bélicos que suceden al momento. Esta inmediatez nos hace ver que no se trata de una película, ni de una representación escénica. Son guerras reales, en las que el mundo entero contempla con horror a los que matan y a los que mueren. ¡Inconcebible! ¿Es posible que el odio organizado y declarado genere tanta violencia y la obsesión por un poder injusto sea la causa de tanta destrucción? ¿Por qué se rehúsa el diálogo, la negociación, la apertura de corredores humanitarios? ¿Por qué se obstaculiza la entrada de camiones con alimentos y víveres de primera necesidad, al mismo tiempo que no paran los bombardeos sobre la población civil? ¡En una guerra, todos perdemos! Desde el primer momento del conflicto entre Israel y Hamás, como a lo largo de tantas otras guerras como la de Ucrania, no hemos parado de acudir a la plegaria respondiendo a tantas voces que nos invitan y que provienen del clamor angustioso de un pueblo que sufre y pide ayuda. También aquí, en nuestra Iglesia de Mallorca, somos sensibles y estamos preocupados por cómo se suceden los acontecimientos en la tierra de Jesús, una tierra por la que los cristianos católicos sentimos una estima especial, por eso hemos intensificado la plegaria y manifestado el rechazo a toda acción violenta, venga de quien venga, y condenamos cualquier ataque o acto terrorista a instituciones y personas. Nos unimos -así nos lo ha pedido el papa Francisco con insistencia- en la oración por la paz en Israel y Palestina, mostrando así nuestra solidaridad con las comunidades judías, cristianas y musulmanas y con todas las personas afectadas por la escalada de la violencia, especialmente concentrada en la castigada Gaza y en otros lugares donde las sofisticadas bombas caen constantemente sobre gente inocente. Cada celebración de la Eucaristía ha sido el lugar privilegiado para elevar al Dios de la Paz una plegaria confiada y hemos manifestado así nuestra confianza en que Dios puede cambiar los corazones más endurecidos y convertirlos en actores de paz. Así, os invito a que lo hagamos ahora también con las palabras de la liturgia eucarística: «Pues, en una humanidad dividida por las violencias y las discordias, túdiriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza». Una vez más, desde este espacio de comunicación y plegaria, pidamos que se acabe la violencia y se abran nuevos y definitivos caminos de paz. + Sebastià Taltavull Obispo de Mallorca
Nota de los Obispos de las Islas Canarias ante el aumento de la migración
La Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana se adhieren a la nota En los últimos días, hemos asistido a la llegada de más de 3.000 personas, muchas de ellas menores de edad, procedentes del continente africano. La inestabilidad política en Senegal y otros países del Sahel, la pobreza y el cambio climático, entre otros motivos, están empujando a la población a huir. Se trata de seres humanos que arriesgan sus vidas cruzando el Atlántico con la esperanza de un futuro mejor para sí y sus familias. Las imágenes que hemos visto de los desembarcos en nuestras Islas Canarias y las declaraciones de distintos profesionales nos hacen recordar la inaceptable situación que se está viviendo en Lampedusa y nos entristece contemplar la indiferencia de los gobiernos europeos reunidos en Granada que por desgracia han declinado abordar y dar respuesta al preocupante tema de la migración. La falta de previsión, unida a la insuficiencia de infraestructuras, dificulta una acogida digna y aumentan la probabilidad de que se produzcan vulneraciones de los derechos humanos. Cientos de personas han vuelto a dormir al raso en los muelles canarios ante la falta de espacios de recepción. La escasez de intérpretes, la ausencia de información jurídica comprensible o la asistencia grupal a las personas migrantes son solo algunos ejemplos. Además, los centros de acogida para menores de edad vuelven a estar saturados y las derivaciones a otras comunidades autónomas se encuentran paralizadas. Tampoco podemos olvidar la tragedia de quienes pierden la vida durante la travesía, dejando atrás sus sueños e ilusiones. Paralelamente, están surgiendo peligrosos discursos alarmistas que no deben permitirse. El Papa Francisco declaró en su reciente visita a Francia que “aquellos que arriesgan sus vidas en el mar no invaden, buscan ser bienvenidos” e instó a evitar “discursos alarmistas”. El pasado 24 de septiembre celebrábamos la 109 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado bajo el lema “libres de elegir si migrar o quedarse”. En el mensaje del Santo Padre con motivo de este día, nos recordaba que “mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante; y esto significa acompañar y gobernar los flujos del mejor modo posible, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para una migración segura y regular. Dondequiera que decidamos construir nuestro futuro, en el país donde hemos nacido o en otro lugar, lo importante es que haya siempre allí una comunidad dispuesta a acoger, proteger, promover e integrar a todos, sin distinción y sin dejar a nadie fuera”. No debemos olvidar que solo cuando cese la injusticia actual del comercio internacional, cuando cesen las guerras inducidas en países con riquezas mineras, cuando los dictadores que expolian a su pueblo dejen de contar con la complacencia de gobiernos y empresas multinacionales, cuando cese el comercio de armas, la inmigración de ciertas zonas del mundo se podrá regular. Cuando se acabe con la injusticia actual la migración se moderará. Hay que evitar migraciones no necesarias creando en los países de origen posibilidades concretas de vivir con dignidad. Como sabemos, también existe el derecho a no emigrar, y muchos de estos hermanos nuestros no iniciarían un viaje tan incierto si en sus pueblos y países se vivieran situaciones más justas La Iglesia en las Islas Canarias trabaja diaria e incansablemente con las personas migrantes en distintos ámbitos con el objetivo de favorecer su promoción e inclusión laboral y social. El trabajo humano y asistencial diario para atender las necesidades de los migrantes, la puesta en marcha de los Corredores de Hospitalidad o el acompañamiento a los internos en los CIE, que tanto sufrimiento provocan, son una muestra del esfuerzo de la Iglesia por estar junto a los más necesitados. Por ello, no podemos mirar hacia otro lado y mostramos nuestra máxima preocupación ante esta situación. Desde una lectura creyente de la realidad, los Obispos canarios, queremos exponer: Nos encomendamos a la Virgen María, a la que todos veneramos con gran devoción -con distintas advocaciones- en cada una de nuestras islas. A ella le confiamos las esperanzas de todos los emigrantes y refugiados, también le encomendamos el eterno descanso de los que han dejado sus vidas en el océano y le pedimos para que los que huyen de sus países encuentren en nosotros un testimonio de esperanza y solidaridad. Domingo 8 de octubre de 2023. † José Mazuelos Pérez, obispo Canariense.† Bernardo Álvarez Afonso, Obispo Nivariense.† Cristóbal Deniz Hernández, Obispo Auxiliar de Canarias . Lee también la Nota de los Obispos de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana
¿Que entiende la Iglesia por trabajo decente?
Ponemos en tus manos este segundo Cuaderno de Pastoral del Trabajo, en esta ocasión dedicado a profundizar en lo que dice la Iglesia sobre el Trabajo Decente. Uno de los ejes que desarrolla la Doctrina Social de la Iglesiadesde la Rerum Novarun hasta Laudate Deum es el trabajo humano. Nos hablan de la dignidad del trabajo y del trabajo digno. Este cuaderno quiere ser un instrumento para que profundicemos en este concepto de trabajo decente,especialmente desde las aportaciones que el Papa Francisco ha hecho al magisterio de la Iglesia.Reflexiónalo, invita a otros a compartir el contenido de este cuaderno. ¿Quieres ser acompañado en esta reflexión? Ponte en contacto con la delegación de Pastoral Obrera o del Trabajo en tu diócesis o con nosotros p.trabajo@conferenciaepiscopal.es Agradecemos a Abraham Canales el servicio que ha prestado a este departamento asumiendo la realización de este documento y al Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo las aportaciones realizadas. Antonio Javier Aranda, Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo Descarga el documento
Carta del Obispo de Mallorca: «Implicados en el presente y el futuro del planeta»
Porque nada de este mundo nos resulta indiferente, hace 33 años, en el año 1990, los obispos de las Islas Baleares publicaban una Carta Pastoral titulada «Ecología y Turismo en nuestras Islas» junto con unas «Pautas para una actuación cristiana» que ayudasen a una forma de comportamiento según el Evangelio y el pensamiento social de la Iglesia. La escribieron después de una extensa consulta en cada diócesis, a todos los estamentos de cada isla y a todos los niveles tanto seculares como eclesiales, para que hubiese la máxima participación. Y así fue. Salió a luz un documento muy valorado que hoy puede ser leído, reflexionado y vivido como actual en casi su totalidad. Decían: «La Ecología y el Turismo. Dos temas en los cuales nos jugamos el presente y el futuro de nuestros pueblos y de nuestra tierra». La intención era «la iluminación de nuestra realidad desde la fe en Jesucristo y la sugerencia de las actuaciones coherentes con esta visión creyente». La reflexión sigue abierta y tenemos que continuarla hoy más que nunca por la urgencia de respuestas coherentes. El tema de la ecología ha sido tratado siempre por el pensamiento social de la Iglesia. El Compendio de Doctrina Social, en el capítulo décimo, cuando se refiere a «Salvaguardar el medio ambiente», se fija en cuestiones como los aspectos bíblicos, el hombre y el universo de las cosas, la crisis en las relaciones entre el hombre y el medio ambiente, el medio ambiente: un bien colectivo, el uso de las biotecnologías, medio ambiente y el compartir los bienes, nuevos estilos de vida. Todo ello ha hecho que los Papas, sobre todo los últimos, se fijasen en la incidencia que el comportamiento ecológico tiene en la paz, la justicia y el bienestar de los pueblos. Ahora, recogiendo este legado, el papa Francisco dice que «frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta» (LS 3). Conviene leerlo con detalle y extraer convicciones y conclusiones. Por eso, hace ahora 8 años, en 2015, el papa Francisco escribe la Carta Encíclica Laudato si’ (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa de todos, donde comienza citando a san Francisco de Asís en su Canto de las Criaturas: «En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos» (LS 1). Ya en el año 1971, san Pablo VI se había referido a la problemática ecológica presentándola como una crisis, consecuencia dramática de la actividad descontrolada del ser humano. Subrayando la urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad, deja claro que «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre» (LS 4). Os sugiero nuevamente la lectura de esta encíclica de cara a asegurar una mejor formación y actuación. Del 1 de septiembre al 4 de octubre, los cristianos en todo el mundo estamos llamados a celebrar que vivimos hermanados con la Creación. Francisco de Asís es el patrono de la ecología, el santo que veneraba la naturaleza como un don maravilloso que Dios ha regalado a la humanidad. Su fiesta es una nueva ocasión para reflexionar sobre nuestra relación con el universo, como él lo hacía. Tenemos que seguir maravillándonos con la belleza de todo lo que nos rodea y trabajar sin descanso para que -como dice el papa Francisco- en este Tiempo de la Creación, como seguidores de Cristo en nuestro camino sinodal común, vivamos, trabajemos y oremos para que nuestra casa común se llene nuevamente de vida. Que el Espíritu Santo siga aleteando sobre las aguas y nos guíe a la «renovación de la superficie de la tierra» (cf. Sal 104,30). +Sebastià Taltavull Obispo de Mallorca
Exhortación apostólica «Laudate Deum»
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral ha publicado hoy la exhortación apostólica del papa Francisco «Laudate Deum» sobre el cuidado del medio ambiente. El nuevo documento del Pontífice se hace público en la misma fecha en la que se celebra la fiesta de San Francisco de Asís que también coincide con la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El texto está compuesto por seis capítulos: En el primero, titulado “la crisis climática global”, el papa Francisco advierte que el cambio climático es innegable y sus efectos se hacen cada vez más evidentes “a pesar de algunos intentos de minimizarlos o ridiculizarlos”. Además, lamenta que la principal causa de este problema es la actividad humana. En el segundo capítulo, el Santo Padre aborda el “paradigma tecnocrático” y subraya que la naturaleza no es un recurso a explotar sin fin, por lo que exhorta a reconocer que la ambición desmedida no es sostenible éticamente. En el tercer capítulo, Francisco se refiere a “la debilidad de la política internacional” y destaca la urgente necesidad de la cooperación global a través de nuevos acuerdos multilaterales entre los Estados porque los enfoques actuales y pasados son insuficientes. En el cuarto capítulo, el Papa reflexiona acerca de “las conferencias sobre el clima: avances y fracasos” y alienta a superar las posturas egoístas de los países en beneficio del bien común. En el último capítulo, “las motivaciones espirituales”, el Santo Padre hace un llamado a las personas de todas las confesiones religiosas a reaccionar. Finalmente, el Papa Francisco invita a caminar en comunión, juntos, sinodalmente, y al compromiso en la “reconciliación con el mundo que nos alberga”. DESCARGAR DOCUMENTO EXHORTACIÓN APOSTÓLICA LAUDATE DEUM DEL SANTO PADRE FRANCISCO A TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD SOBRE LA CRISIS CLIMÁTICA «nuestro cuidado mutuo y nuestro cuidado de la tierra están íntimamente unidos. El cambio climático es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan la sociedad y la comunidad mundial. Los efectos del cambio climático son soportados por las personas más vulnerables, ya sea en casa o en todo el mundo». [1] En pocas palabras lo dijeron también los obispos en el Sínodo para la Amazonia: «Los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos». [2] Y para expresar de modo contundente que ya no se trata de una cuestión secundaria o ideológica sino de un drama que nos daña a todos, los obispos africanos afirmaron que el cambio climático pone de manifiesto «un impactante ejemplo de pecado estructural». [3] 1. La crisis climática global Resistencias y confusiones Las causas humanas millón. [7] Más del 42% del total de las emisiones netas a partir del año 1850 se produjeron después de 1990. [8] Daños y riesgos 2. Más paradigma tecnocrático y posibilidades podrían ser ampliadas hasta el infinito gracias a la tecnología. Así, el paradigma tecnocrático se retroalimenta monstruosamente. Repensar nuestro uso del poder [18] de manera que «el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro». [19] sus fuerzas internas y de su equilibrio. El aguijón ético 3. La debilidad de la política internacional Reconfigurar el multilateralismo Todavía no ha logrado generar un modelo de diplomacia multilateral que responda a la nueva configuración del mundo, pero, si sabe reconfigurarse, debe ser parte de la solución, porque la experiencia de siglos tampoco puede ser desechada. 4. Las conferencias sobre el clima: avances y fracasos compensarlos por los daños ya sufridos. Esta cuestión fue objeto de importantes discusiones en varias COP. porque no se establecieron adecuados mecanismos de control, de revisión periódica y de sanción de los incumplimientos. Los principios enunciados siguen reclamando caminos eficaces y ágiles de ejecución práctica». [32] También que «las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad». [33] 5. ¿Qué se espera de la COP28 de Dubai? ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial». [34] Es verdad que son necesarios los esfuerzos de adaptación frente a los males que son irreversibles en el corto plazo. También son positivas algunas intervenciones y avances tecnológicos que permitan absorber o capturar los gases emitidos. Pero corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la lógica de emparchar, colocar remiendos, atar con alambre, mientras por lo bajo avanza un proceso de deterioro que continuamos alimentando. Suponer que cualquier problema futuro podrá ser resuelto con nuevas intervenciones técnicas es un pragmatismo homicida, como patear hacia adelante una bola de nieve. 6. Las motivaciones espirituales A la luz de la fe Caminar en comunión y compromiso Dado en Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán, el 4 de octubre, Fiesta de san Francisco de Asís, del año 2023, décimo primero de mi Pontificado. FRANCISCO [1] Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, Global Climate Change Background, 2019. [2] Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, Documento final, octubre 2019, 10: AAS 111 (2019), 1744. [3] Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (Sceam), African climate dialogues communiqué, Nairobi, 17 octubre 2022. [4] Cf. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), Climate Change 2021, The Physical Science Basis, Cambridge and New York 2021, B.2.2. [5] Cf. Íd., Climate Change 2023, Synthesis Report, Summary for Policymakers, B.3.2. Para el Informe 2023 se hace referencia a https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/report/IPCC_AR6_SYR_SPM.pdf. [6] Cf. United Nations Environment Program, The Emissions Gap Report 2022: https://www.unep.org/resources/emissions-gap-report-2022. [7] Cf. Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, Earth System Research Laboratories, Global Monitoring Laboratory, “Trends in Atmospheric Carbon Dioxide”: https://www.gml.noaa.gov/ccgg/trends/ [8] Cf. IPCC, Climate Change 2023, Synthesis Report, Summary for Policymakers, A.1.3. [9] Cf. ibíd., B.5.3. [10] Estos datos del Intergovernmental Panel on Climate Change se basan en aproximadamente 34.000 estudios; cf. IPCC, Synthesis Report of the Sixth Assessment Report (20/03/2023): AR6 Synthesis Report: Climate Change 2023. [11] Cf. IPCC, Climate Change 2023, Synthesis Report, Summary for Policymakers, A.1.2. [12] Cf. ibíd. [13] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 101: AAS 107 (2015), 887. [14] Ibíd., 105: AAS 107 (2015), 889. [15] Ibíd., 106: AAS 107 (2015), 890. [16] Ibíd., 104: AAS 107 (2015), 888-889. [17] Ibíd., 105: AAS 107 (2015), 889.