XXIX JORNADAS GENERALES DE PASTORAL DEL TRABAJO “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, Ávila, 25 y 26 de noviembre de 2023 COMUNICADO | 26 de noviembre 2023 La Pastoral del Trabajo refuerza su compromiso por la evangelización del mundo del trabajo Con el lema “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, se han celebrado las XXIX Jornadas Generales de la Pastoral del Trabajo, durante los días 25 y 26 de noviembre, en Ávila. En el encuentro han participado 80 personas, entre responsables de la esta pastoral, equipos parroquiales (EPO), de los distintos movimientos de militantes obreros cristianos (ACO, HHT, HOAC y JOC) y de Cáritas, provenientes de 30 diócesis. El ambiente ha sido de oración, reflexión, diálogo y denuncia. El inicio de las jornadas contó con la oración y el saludo de monseñor D. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, y del director del departamento de esta pastoral, D. Antonio Javier Aranda. Ambos explicaron el desarrollo y los contenidos de las jornadas, invitando a una participación activa. Seguidamente, Maite Valdivieso, responsable de la pastoral obrera de la diócesis de Bilbao, desarrolló la ponencia con el mismo título que las jornadas. Partió del proyecto de Dios como un proyecto de comunión y humanización, destacando el trabajo como vocación humana y cómo Dios ha confiado el mundo en nuestras manos, considerando el trabajo humano como principio de vida. Durante su intervención, invitó a soñar juntos en la fraternidad, abarcando aspectos sociales, culturales, ecológicos y eclesiales, y a descubrir y vivir el trabajo como un lugar teologal y eclesial. Realizó un recorrido agradecido de la evangelización del mundo del trabajo, un objetivo esencial de la Pastoral obrera de toda la Iglesia. Además, exhortó a renovar la propuesta pastoral para el mundo del trabajo en la actualidad, junto a otras pastorales, movimientos y organizaciones de la Iglesia, instando a descubrir nuevos retos y llamadas, superando inercias y explorando caminos creativos. Finalmente, instó a ahondar en los sentimientos de Jesús, a seguir sus pasos y a crecer en una espiritualidad basada en la confianza, la fidelidad, la esperanza y también la paciencia, sin olvidar el cuidado de la vida y del trabajo. La mesa de experiencias nos ayudó a ver como desde las parroquias, movimientos y las delegaciones diocesanas de Pastoral del Trabajo se lleva la Buena Nueva al mundo obrero y cómo las comunidades cristianas se van comprometiendo más en estas realidades. El diálogo en grupos y los diferentes paneles de experiencias de tarea transversal ayudaron a concretar vías para desarrollar esa transversalidad en la Iglesia y en los lugares de nuestro compromiso. El domingo comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Abilio Martínez. A continuación, Abraham Canales Fernández, responsable de comunicación y publicaciones de la HOAC, disertó sobre la publicación ¿Qué entiende la Iglesia por trabajo decente?, de la cual es autor. A partir de distintos documentos del magisterio de la Iglesia, desde san Juan Pablo II hasta el papa Francisco, y otros documentos y declaraciones de movimientos eclesiales comprometidos con el trabajo decente, Canales realizó un recorrido por los hitos más importantes de los últimos años en torno a esta prioridad política. El objetivo del trabajo decente es irrenunciable para la Iglesia, y el diálogo es clave para lograrlo. Las entidades e instituciones de la Iglesia, así como el laicado, están desempeñando roles destacados para concretar los llamamientos que en su momento realizaron san Juan Pablo II y Benedicto XVI para promover el trabajo decente, una de las principales prioridades de la OIT. La pastoral obrera y del trabajo es misión, saliendo al encuentro de los hermanos y hermanas del mundo laboral para acercar la Buena Noticia a las situaciones de sufrimiento: personas rotas, excluidas y precarizadas a causa del trabajo indecente, que no encuentran respuesta en esta sociedad deshumanizada. Es un encuentro con el mismo Jesús que nos apremia a trabajar en la construcción del reino de Dios aquí y ahora, basado en el amor y la justicia social. En la Doctrina Social de la Iglesia hay criterios y pautas para emprender caminos apropiados hacia el trabajo decente: la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y el destino universal de los bienes, entre otros. El magisterio de la Iglesia recuerda que el trabajo decente es aquel que cuida de la dignidad intrínseca de cada persona, es libremente elegido, ofrece un salario justo y favorece proyectos emancipadores de vida. Además, protege contra la siniestralidad laboral, es saludable, permite horarios que promueven la vida personal, familiar o espiritual, evita la discriminación y favorece la igualdad, promoviendo la formación a lo largo de toda la vida laboral y asegurando una jubilación digna (Cfr. Benedicto XVI, Caritas in veritate, 63). Concluyen las jornadas agradeciendo este espacio de reflexión, diálogo y compromiso en el seno de la Iglesia, comprometiéndose a compartir sus conclusiones con toda la Iglesia. Esto se realiza como una forma de abordar, desde distintas realidades pastorales, las problemáticas del trabajo, especialmente el objetivo irrenunciable de trabajo decente para todos y en todo lugar.
Mensaje para el Día Mundial de la Pesca 2023
El próximo 21 de noviembre la Iglesia celebrará la Jornada Mundial de la Pesca 2023 que tiene por tema “Tiren la red”, lema inspirado en el pasaje del Evangelio de San Juan (Jn 21, 6). Por este motivo, el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Cardenal Michael Czerny, publicó un mensaje previo a esta Jornada Mundial que invita a todos los cristianos a rezar “por los pescadores y sus familias”. En el mensaje, el Cardenal Czerny cita en diversas ocasiones la reciente Exhortación Apostólica del Papa Francisco Laudate Deum documento en el que el Santo Padre aborda nuevamente la importancia del cuidado de la creación de Dios y advierte las consecuencias de la crisis climática. “Las comunidades de pescadores en muchas partes del mundo están sufriendo. Hay problemas económicos y de competencia desleal que amenazan la supervivencia del oficio, sobre todo de los barcos de pesca familiares”, reconoció el Purpurado. Luego, el prefecto agradeció a los pescadores por el valioso trabajo que realizan porque son “son centinelas de delicados equilibrios y posibles pioneros de la ecología integral” debido que realizan “una actividad fatigosa, agotadora y, a menudo, no plenamente reconocida socialmente”. Además, el Cardenal Czerny recordó que “la pesca alimenta a muchas poblaciones en todo el mundo. Por eso también es necesario que el gesto de ‘tirar las redes’ se renueve cada día, con un profundo respeto “Queridos pescadores, su fe sencilla es una riqueza para la Iglesia que atraviesa un tiempo de Sínodo. Ustedes construyen la Iglesia, uniendo fe y trabajo cada día…. Con inteligencia y libertad cuiden, con la Iglesia, de esta humanidad. Custodios del mar y trabajadores honestos, ayuden a la Iglesia a no cansarse de ‘tirar las redes’, para hacer de la humanidad una familia de hermanos y hermanas; de la tierra, el cielo y el mar una nueva creación”, concluyó el Purpurado.
¿Que entiende la Iglesia por trabajo decente?
Ponemos en tus manos este segundo Cuaderno de Pastoral del Trabajo, en esta ocasión dedicado a profundizar en lo que dice la Iglesia sobre el Trabajo Decente. Uno de los ejes que desarrolla la Doctrina Social de la Iglesiadesde la Rerum Novarun hasta Laudate Deum es el trabajo humano. Nos hablan de la dignidad del trabajo y del trabajo digno. Este cuaderno quiere ser un instrumento para que profundicemos en este concepto de trabajo decente,especialmente desde las aportaciones que el Papa Francisco ha hecho al magisterio de la Iglesia.Reflexiónalo, invita a otros a compartir el contenido de este cuaderno. ¿Quieres ser acompañado en esta reflexión? Ponte en contacto con la delegación de Pastoral Obrera o del Trabajo en tu diócesis o con nosotros p.trabajo@conferenciaepiscopal.es Agradecemos a Abraham Canales el servicio que ha prestado a este departamento asumiendo la realización de este documento y al Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo las aportaciones realizadas. Antonio Javier Aranda, Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo Descarga el documento
En el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo: “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo”.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social firman una nota para el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra el 28 de abril. “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo” es el título que encabeza este escrito. Un título que recoge la llamada que hacía el papa Francisco en su homilía de la Misa de Nochebuena 2021. La presentación del documento corrió a cargo de Don Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria y Responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE I. Introducción. La vida es el mayor bien que atesoramos y que hemos de honrar viviéndola con dignidad, de acuerdo con nuestra vocación de hijas e hijos de Dios. Cuidar esta dignidad implica cuidar nuestra salud en el más amplio de los sentidos, también en el ámbito laboral, preocupándonos por la de quienes trabajan. Con este mismo objetivo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebra el “Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo” cada 28 de abril. Su objetivo es insistir en la prevención de accidentes y enfermedades en el lugar de trabajo. La celebración nos ofrece la oportunidad de concienciar a la población sobre este gran problema que afecta a tantas personas y familias. A la Iglesia le preocupa este asunto, como demuestran las manifestaciones de apoyo y de compromiso en este ámbito, surgidas en varias diócesis españolas. También se han dado iniciativas, en este sentido, en el seno de la Conferencia Episcopal Española.[1] II. La Salud Laboral. Una realidad dura, injusta y silenciada. Durante 2022, en España, murieron más dos personas cada día a causa de la siniestralidad laboral, registrándose 1.196.425 accidentes, más de 3.277 diarios, y se dieron 22.589 casos de enfermedad relacionada con el trabajo[2]. No son números. Son personas. Tras las cifras, hay personas, con nombre y apellidos, que forman parte de una familia. Cada número nos habla de un proyecto de vida truncado, de personas desprotegidas que deben asumir las consecuencias de un accidente que les deja mermada su capacidad para ganarse la vida y, peor aún, nos habla de la cantidad de hombres y mujeres que, saliendo de casa a ganarse la vida, acaban encontrando la muerte en su lugar de trabajo. «El mayor reto que plantea la inseguridad laboral es, tal como ha destacado la Doctrina Social de la Iglesia, el atentado contra la dignidad de las personas provocado por una cultura materialista y basada en el dinero que suprime a la persona como centro de la vida económica» Monseñor Abilio Martínez Normalizamos lo que no puede ser normal. En muchas ocasiones, las muertes en el trabajo son ignoradas, normalizadas e invisibilizadas. Este problema no aparece en nuestras conversaciones, ni en las noticias de los informativos. Vivimos de espaldas a una tragedia que tampoco está presente en las agendas políticas. Más aún, se tiende a percibir esta lacra como meros episodios individuales, que atañen sólo a quienes los sufren, achacando lo sucedido a la fatalidad o a la negligencia de los propios trabajadores. Pero la falta de salud laboral tiene que ver mucho con la calidad del puesto de trabajo, con los ritmos de producción impuestos en él, con las condiciones objetivas del trabajo o con el incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en las empresas. Se trata, en definitiva, de un problema social relacionado con profundas y permanentes carencias estructurales de nuestro mercado laboral, que reclama respuesta y soluciones concretas y eficaces, porque cada vida importa. III. La vida: el más sagrado de nuestros bienes… también en el trabajo. “La vida humana (…) es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad” (EV, 2)[3]. La persona, centro de las relaciones laborales. El trabajo es una dimensión consustancial al ser humano. A través de él colaboramos con el Padre en su tarea de la Creación y, a la vez, vamos experimentando nuestro propio crecimiento personal.[4] Como dice s. Juan Pablo II: “el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto (…) una consecuencia muy importante de naturaleza ética: es cierto que el hombre está destinado y llamado al trabajo; pero, ante todo, el trabajo está «en función del hombre» y no el hombre «en función del trabajo».” (LE, 6) La economía, al servicio de la vida. En nuestra sociedad, vivimos una situación de profunda injusticia estructural que consiste en dar a los bienes producidos más valor que a la persona que los hace posibles. De esta manera “el hombre es considerado como un instrumento de producción” (LE, 7), lo que supone la negación de nuestra dignidad como hijas e hijos de Dios al convertirnos en simple fuerza de trabajo, en instrumento del que obtener un beneficio económico. El trabajo es para la vida. Por ello, debemos hacer nuestro el lamento del mismo papa Francisco en la Nochebuena del 2021: “En el día de la Vida repitamos: ¡No más muertes en el Trabajo!” y, sobre todo, hagamos mandato de lo que dijo para terminar esa frase: “y esforcémonos por lograrlo”. La Iglesia no puede por menos que implicarse: “El compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad propiamente eclesial, que exige la acción concertada y generosa de todos los miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana” (EV, 79). Si verdaderamente apostamos por la vida por la defensa de la salud y la seguridad laboral necesitamos, desde la cultura del cuidado, hacer frente al descarte de lo humano. “Si el trabajo es una relación, entonces tiene que incorporar la dimensión del cuidado, porque ninguna relación puede sobrevivir sin cuidado (…) Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración de la plena dignidad humana (…) Y en esta dimensión del cuidado entran, en primer lugar, los trabajadores (…)”.[5] IV. “Esforcémonos por lograrlo”. Para revertir esta situación de dolor y generar movimientos comprometidos en la defensa de la salud y la seguridad en el trabajo, debemos seguir el modelo del buen samaritano. En esta parábola encontramos
Pastoral del trabajo denuncia la muerte de tres trabajadores en las minas de Súria
Comunicado de la Pastoral del Trabajo: Estadísticamente, en lo que llevamos de año, se habrán producido unas 150 muertes por accidente laboral. Pocos medios de tirada nacional se han hecho eco de estas muertes. Hoy un gran número de ellos reflejan la pérdida de vidas en un accidente ocurrido en una mina de Súria (Barcelona), tres muertos han hecho falta para despertar el interés social por esta sangría que cada día se cobra 2 ó 3 vidas diarias. Durante 2022 se registraron 826 muertes en el trabajo. La perdida de salud y de vida es una sangría que se produce diariamente en el mundo del trabajo. Es necesario afrontar esta calamidad social y en primer lugar que Gobierno y agentes sociales prioricen en sus agendas en buscar medidas eficaces para abordar este gran problema. La Estrategia Española 2023-2027 sobre Seguridad y Salud en el Trabajo ha sido un gran paso, ahora toca concretar y desarrollar cada uno de los objetivos planteados en este acuerdo y hacer que su eficacia llegue a los lugares de trabajo y se transforme en una herramienta útil para la protección de la vida de trabajadoras y trabajadores. La verdadera tragedia es que estas muertes se convierten en frías cifras estadísticas que nos ocultan las tragedias personales y familiares que hay detrás de cada uno de estos accidentes. El Papa Francisco nos recuerda que “no son números, son personas (…). Trabajar en seguridad permite que cada uno exprese lo mejor de sí mismo ganándose el pan de cada día. Cuanto más prestamos atención a la dignidad de la obra, más seguros estamos de que aumentará la calidad y la belleza de las obras creadas”[1] Hoy toca expresar nuestro profundo pesar y nuestras condolencias a familiares, amigos y compañeros de trabajo de estas personas que hoy no volverán a sentir el calor de sus hogares. Pero hoy también debemos recordar que “la situación de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin víctimas”[2]. Como Iglesia estamos profundamente comprometidos en esta causa que nos urge a visibilizarla, señalar las condiciones de trabajo que las provocar y a acompañar a las víctimas. Nos unimos a la petición del Papa Francisco y a la de tantos trabajadores: “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo”[3] Madrid, 10 de marzo de 2023 Departamento de Pastoral del Trabajo [1] Audiencia del Papa Francisco con Miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios (ANCE), 20.01.2022 [2] LXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Nota sobre la defensa y promoción de la vida en el trabajo. 2000 [3] Papa Francisco, mensaje pronunciado en la Misa del Gallo de 2021, en la Basílica de San Pedro.
Iglesia por el Trabajo Decente denuncia la situación de precariedad laboral que sufren miles de personas y que hoy en día sigue teniendo mayoritariamente rostro de mujer
Nota de prensa Con el lema “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino”, ITD pide políticas de empleo activas y pasivas vinculadas a la educación para el empleo y dirigidas a reforzar las probabilidades de que las jóvenes encuentren un empleo. La ratificación del Convenio y posterior aprobación del Real Decreto-ley 16/2022 que da lugar a modificaciones de distintas normativas relacionadas con el trabajo del hogar, ha supuesto un avance en el reconocimiento de derechos, sobre todo en la histórica reivindicación del acceso a la protección frente al desempleo. Pero se han quedado fuera otras reivindicaciones que habrían supuesto una verdadera equiparación de derechos laborales y de seguridad social, fundamentalmente todo lo relativo a las condiciones particulares que conlleva el trabajo de interna. En su manifiesto, “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino” hecho público con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Iniciativa Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) reivindica un cambio en la organización de la sociedad donde el centro sea la persona y pueda tener acceso a un trabajo decente que suponga que mujeres y hombres trabajemos en igualdad, dignidad, libertad y seguridad. Por ello, se sigue denunciando la desigualdad salarial que mantiene a las mujeres en situación de inferioridad y desde ITD se exige que se corrijan las desigualdades existentes tanto a nivel salarial como de las situaciones que las originan. Frente a la situación de los jóvenes, ITD “encuentra una especial dificultad de acceso al mercado laboral de mujeres jóvenes”. Por ello, “pedimos políticas de empleo activas y pasivas vinculadas a la educación para el empleo y dirigidas a reforzar las probabilidades de que las jóvenes encuentren un empleo”. En este sentido, la iniciativa urge a que el trabajo que las mujeres realicen sea socialmente reconocido y goce de las condiciones laborales de un trabajo decente. Ante todo esto, tenemos que situarnos en otra lógica, hemos de afrontar la realidad del mundo obrero y del trabajo desde la fraternidad, de la dignidad de la persona y el bien común. Situarnos en la lógica de la defensa de la dignidad del trabajo y de un trabajo con condiciones dignas y saludables para las personas que lo realizan.” Siguiendo el lema “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino”, ITD se une al constante llamamiento del papa Francisco para poner fin a las desigualdades de las mujeres en el mercado laboral, como la menor consideración de los riesgos laborales en los trabajos altamente feminizados y que traen problemas de salud, y acabar con la brecha salarial, un “escándalo que los cristianos deben rechazar firmemente”, junto con las consecuencias que todo ello acarrea anima a ., pide la iniciativa en su manifiesto. *** La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». DATOS SOBRE LA MUJER TRABAJADORA EN ESPAÑA La brecha salarial de género es de 4.721 euros año. La mujer cobra un 20,9% menos que los hombres Las ocupaciones que cuentan con mayor salario medio están masculinizadas, mientras que las ocupaciones con salarios bajos están feminizadas. Del total de personas desempleadas 3.024.000, más de la mitad son mujeres, 1.623.000 La tasa de empleo de las mujeres disminuye a medida que tienen descendencia El 75% de la población asalariada en España a jornada parcial son mujeres. Hay 1.488.550 mujeres que ya no buscan empleo, para encargarse de las labores de cuidado En 2022, el 53% de los accidentes de trabajo in itinere los han sufrido mujeres Fuentes: Ministerio de Trabajo y Economía Social. EPA. CCOO. www.noticiasobreras.es
Comunicado del I Seminario Monseñor Algora: Cristianos y cristianas en organizaciones sindicales
Convocados por Monseñor Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, hemos celebrado en el Aulario Papa Francisco (Madrid), el I Seminario Mons. Antonio Algora, bajo el lema: “Cristianas y cristianos en organizaciones sindicales”. Este seminario nace con la pretensión de homenajear la persona de Mons. Antonio Algora, quien fue el obispo responsable de la Pastoral Obrera en las últimas décadas. Con esta iniciativa queremos ir abordando distintos temas relacionados con las tareas que desde la Pastoral Obrera y del Trabajo debemos asumir para responder a nuestra misión evangelizadora en medio del mundo del trabajo. En esta primera edición hemos reflexionado sobre el necesario compromiso de los cristianos y cristianas en las organizaciones sindicales como lugar privilegiado desde donde encontrarse con el rostro sufriente de Cristo y dignificar a las personas trabajadoras. Los contenidos del seminario los hemos enmarcado dentro de las Orientaciones Pastorales de la CEE para el quinquenio 2021-2025 que nos anima al “compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimonio de fe ante quienes no conocen a Cristo. (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucional como verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe para evangelizar en el mundo.” Durante esta jornada hemos constatado: También es cierto que echamos en falta una mayor comprensión de nuestras comunidades parroquiales y la voz profética de nuestros obispos ante los acontecimientos y situaciones que viven las personas trabajadoras, especialmente los descartados y más pobres. Vemos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente la acción del Espíritu Santo que nos urge a dar respuesta esperanzadora a las personas del mundo del trabajo, porque como dice el Papa Francisco “el gran tema es el trabajo” (Fratelli tutti, 162). Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo nos comprometemos a trasladar las conclusiones de este seminario a los obispos. También, a fomentar cauces para mejorar el acompañamiento de los laicos comprometidos en organizaciones sociopolíticas y a fomentar una formación y espiritualidad que nos ayude a vivir nuestro compromiso como una respuesta evangelizadora encarnada en la precariedad, la pobreza y la exclusión que viven hombres y mujeres en el mundo del trabajo. Madrid, 14 de mayo de 2022
¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo
Nota del Departamento de Pastoral del Trabajo con motivo del Día Internacional por la Seguridad y la Salud en el Trabajo (28 de abril) «¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo». Con esta exclamación durante la Misa del Gallo de 2021 en la Basílica de San Pedro ante cientos de fieles, el Papa Francisco hacía un llamamiento atender a los más desfavorecidos y dar dignidad a los hombres y mujeres del mundo del trabajo. El trabajo nos quita la vida La pérdida de la salud en el trabajo, y en excesivas ocasiones de la vida, es un grave problema que necesita ser abordado en profundidad. La Ley de Prevención de Accidentes Laborales, la Inspección de Trabajo, la formación en prevención que reciben los trabajadores y los esfuerzos que despliegan los agentes sociales están siendo manifiestamente insuficientes para atajar este grave problema. Las últimas estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que cada año se producen en el mundo 745.000 muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares por las largas jornadas de trabajo (55 o más horas a la semana) o la exposición a materias, gases y humos. Esto supone que las enfermedades relacionadas con el trabajo son cuatro veces más letales que los accidentes laborales. En el marco de la Unión Europea, desde 1994 a 2018, los accidentes mortales en el trabajo se redujeron aproximadamente un 70%, pero queda mucho por hacer. A pesar de los avances, en 2018 se produjeron en la Europa de los veintisiete más de 3.300 accidentes mortales y 3,1 millones de accidentes no mortales. Cada año mueren más de 200.000 trabajadores por enfermedades relacionadas con el trabajo.[1] Cada año se registran en España más de un millón de accidentes laborales. Durante 2021, se produjeron 572.448 accidentes con baja laboral, un 17,9% más que el año anterior; de ellos 4.572 clasificados como graves y 705 resultaron mortales.[2] Las enfermedades laborales son otra de las causas que convierten el trabajo en un lugar peligroso. Durante el pasado año se registraron en España 20.510 partes por enfermedades profesionales, de los cuales 8.314 partes fueron con baja laboral, siendo la duración media de algo más de 110 días. Ante esta realidad es preciso recordar que el Magisterio Social de la Iglesia enuncia entre los derechos de los trabajadores el derecho «a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral».[3] Proteger la vida de las personas trabajadoras Cómo cada 28 de abril, Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la sociedad recuerda la perdida de salud y vidas que se dan en el mundo del trabajo. Como Iglesia nos sumamos a este recuerdo y nos sentimos solidarios de todos aquellos que se empeñan en mejorar las condiciones de vida y de trabajo para erradicar esta lacra. Especialmente nos queremos hacer cercanos a las personas trabajadoras que ven mermada su salud o que pierden su vida en el desempeño de su trabajo. «Las personas son la verdadera riqueza: sin ellas no hay comunidad de trabajo, ni empresa, ni economía. La seguridad en el trabajo significa salvaguardar los recursos humanos, que tienen un valor inestimable a los ojos de Dios y también a los del verdadero empresario. Por ello, la legalidad debe entenderse como la protección del máximo patrimonio, que son las personas. Trabajar con seguridad permite a todos expresar lo mejor de sí mismos mientras se ganan el pan de cada día. Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que la calidad y la belleza del trabajo realizado aumenten».[4] En el camino sinodal que recorre la Iglesia, queremos estar junto a los trabajadores y trabajadoras que se empeñan en la dignificación del trabajo, del que el cuidado de la salud y la vida forman parte muy importante[5]. En este caminar juntos es necesario apoyar sus luchas, visibilizando los accidentes y la pérdida de salud que se dan en los lugares de trabajo, a la vez que acompañamos a las víctimas de los accidentes laborales y a aquellos que ven mermada su salud por causas profesionales. Madrid, 20 de abril de 2022 + Abilio Martínez Varea Obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo Antonio Javier Aranda López Director Departamento de Pastoral del Trabajo [1] Comisión Europea. La salud y la seguridad en el trabajo en un mundo laboral en plena transformación [2] Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadísticas Accidentes de Trabajo [3] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301 [4] Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios (ANCE) [5] “Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud». (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301).
Comunicado final de las XXVII Jornadas de Pastoral del Trabajo
Comunicado de las XXVII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo El gran tema es el trabajo Llamadas para la pastoral del trabajo desde Laudato si’ y Fratelli tutti Con el lema “El gran tema es el trabajo. Llamadas para la Pastoral del Trabajo desde Laudato si’ y Fratelli tutti”, se han celebrado del 19 al 21 de noviembre, en Ávila, las XXVII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo. Las jornadas han reunido a un centenar de personas, responsables diocesanos de esta pastoral y militantes de movimientos de trabajadoras y trabajadores cristianos de 25 diócesis, agradeciendo poder celebrarlas presencialmente. El encuentro comenzaba con la oración y el saludo de monseñor don Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral de Trabajo (Comisión Episcopal de la Pastoral Social y Promoción Humana), que ha tenido un sentido recuerdo agradecido a don Antonio Algora, anterior obispo responsable de esta pastoral, y ha señalado que “estas jornadas nos emplaza a descubrir y compartir las llamadas que nos está haciendo la nueva situación del mundo del trabajo… Es momento de buscar soluciones que nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes, que promuevan el bien común”. La ponencia “Aportaciones de Laudato si’ y Fratelli tutti a la Pastoral del Trabajo” impartida por don Fernando Díaz Abajo, consiliario general de la HOAC, ha tenido como telón de fondo una concepción de trabajo que va más allá del empleo, que habla de relación, de cuidado, de plenitud humana, que contribuye a asegurar un futuro sostenible a las generaciones presentes y futuras. En esa dimensión de cuidado entran en primer lugar las personas trabajadoras. Ha destacado que “que sería muy positivo dar prioridad a quienes se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo, empezando por hacer oír su voz en el proceso sinodal”. El diálogo mantenido tras su intervención ha sido cauce para ir profundizando conjuntamente en las llamadas, recogidas en las palabras del papa Francisco. El trabajo es verdadera y esencialmente humano. De esto se trata, que sea humano[1]. Las experiencias compartidas posteriormente han ayudado a visibilizar dinámicas de vida y compromiso que “de hecho” generan nuevos modos de ser y hacer en clave humanizadora, de una ecología integral. Procesos que construyen fraternidad y posibilitan el cuidado de la casa común. Cristianos y Cristianas por el Clima en Córdoba; el Movimiento Laudato si’ de Plasencia; y la experiencia de militancia en organizaciones ecologistas en Ciudad Real, son semilla de una Pastoral del Trabajo que vincula las cuestiones medioambientes, sociales y humanas, desde “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado” (Laudato si’ nº 16). Una parte importante del encuentro ha estado dedicada a la presentación y el posterior diálogo de las prioridades de trabajo del Departamento de Pastoral del Trabajo, para los próximos años. Destacamos las líneas fundamentales: Favorecer el trabajo conjunto en el ámbito de la Comisión de Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española; promover y afianzar el trabajo en las Delegaciones diocesanas de esta pastoral; compartir con la sociedad nuestra mirada sobre el mundo obrero y del trabajo, fomentando el encuentro y el diálogo; cuidar la formación de militantes obreros cristianos; extender esta pastoral dando mayor visibilidad a los jóvenes y las mujeres. Con estas prioridades damos respuesta a las Orientaciones Pastorales para 2021-2025 de la CEE, “Fieles al envío misionero”, aprobado en la Plenaria de abril de 2021. Hemos hecho también memoria agradecida del recorrido realizado, especialmente, en este tiempo de celebración del 75 aniversario de la HOAC y el 49º Consejo General de la JOC convocado con el lema: «Somos clase obrera, manos a la obra» y que junto al camino de colaboración con la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” son una pequeña muestra de ese empeño. Desde esa experiencia de caminar juntos nos sentimos partícipes del proceso iniciado para el Sínodo “Por una Iglesia Sinodal. Comunión, Participación, Misión”, en este año en el que conmemoramos el 40 aniversario de la publicación de Laborem exercens. Recogemos la invitación del papa Francisco a soñar juntos[2]. Los sueños de libertad e igualdad, de justicia y dignidad, de fraternidad son los que mejoran el mundo y donde se cuelan los sueños de Dios para sus hijos e hijas. Un sueño que pasa por poner la economía al servicio de la persona y los pueblos, construir desde la justicia social y el cuidado de la casa común e impulsar la agenda de tierra, techo y trabajo. En este sentido, el papa Francisco añade dos medidas a explorar, que comparte la Pastoral del Trabajo, y que marcarían un camino positivo: el salario universal y la reducción de la jornada de trabajo, que favorezcan el acceso a un trabajo decente, humano y una vida digna. Este es nuestro tiempo: ¡soñemos!, ¡caminemos juntos, juntas! ¡Es tiempo de actuar! Ávila 22 de noviembre 2021 [1] Francisco “Mensaje con motivo de la 109 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo”. Ginebra, 17 de junio de 2021 [2] Francisco. Mensaje al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares. (Octubre 2021)