El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos a Emilia Fernández, la canastera, primera beata gitana. El Departamento de Pastoral con los Gitanos prepara un cómic sobre su vida Emilia Fernández Rodríguez era una joven gitana procedente de las cuevas de Tíjola (Almería), recién casada y embarazada, cuando estando en plena guerra civil española los militares fueron a por su marido para formar parte de filas. Ella se ingenió aplicarle un ungüento en los ojos para dejarlo ciego por un tiempo y así poder librar su reclutamiento. Pero se descubrió el engaño y quedaron arrestados los dos. Ella ingresó en la prisión “Gachas colorás” de Almería en 1938, tenía 19 años. Condenada a seis años de cárcel, su marido Juan, condenado a cinco años. Emilia estaba embarazada, se encontraba por primera vez presa entre no gitanos. Y en ese ambiente es cuando descubrió la amistad y la belleza de la fe. Y que las otras presas, castellanas, (no gitanas) eran buenas personas, que se respetaban y trataban bien entre sí y también a ella, que era gitana. Una de las presas, María de los Ángeles Roda, (una de las principales testigos de la que tenemos su testimonio presencial) recuerda su llegada: Estaba cayendo la tarde cuando llegó un camión con guardias y varios presos; entre ellos se encontraba Emilia. Venía embarazada y dos señoras, llamadas Lola del Olmo y Antolina Miró, se acercaron a ella para ayudarla. Emilia llegó a la prisión desolada. Y no era para menos: recién casada, detenida como una delincuente, separada de su marido, embarazada, en la cárcel, sin nadie conocido y rodeada de castellanas. No había gitanas como ella. Así que se aproximó a un jergón que había en un ángulo y se puso a llorar. Dolores del Olmo, que tenía una edad parecida a la de Emilia se le acercó y le intentó consolar. Será el inicio de una amistad, y con el paso de los meses de un auténtico cambio y conversión. El rosario se fue convirtiendo en un camino de auténtica transformación de Emilia. Conforme Emilia se fue haciendo amiga de Dolores y de las demás y rezaba todas las tardes con ellas, volvió a ser la joven alegre, pero ahora su alegría era distinta. Pilar Salmerón, la funcionaria de la prisión, se dio cuenta de que la gitana Emilia había aprendido a rezar y rezaba a diario el rosario ¿Quién le habría enseñado? Dolores del Olmo en su declaración dice que ella enseñó a rezar a Emilia a petición suya, “que estos hechos llegaron a oídos de la Jefa de la prisión y que al tener conocimiento de este hecho llamó a la repetida Emilia y le propuso que si le decía quien le había enseñado a rezar y la delataba ante un tribunal la pondría en libertad y sería debidamente atendida dado su estado avanzado de embarazo». Continúa Dolores del Olmo: “esta muchacha a pesar de las falsas promesas de Pilar Salmerón y que ella creía ciertas se negó en absoluto a delatar a la que le había enseñado a rezar, sin tomar en cuenta su estado la recluyó en una celda dejándole en el mayor abandono muriendo a consecuencia de esto a los ochos días». Dio a luz en un jergón de esparto. No tuvo ningún tipo de asistencia médica. Nació Ángeles, siendo bautizada por sus compañeras de prisión. Ella volvió al hospital y como seguía sin querer delatar a su catequista, volvió a ser puesta en la celda de castigo. Por su debilidad fue conducida de nuevo al hospital donde falleció abandonada y sola. Emilia aprendió la caridad cristiana. Había comenzado a entender lo que ya había rezado numerosas veces en los misterios dolorosos del Rosario. Dios nos quiere. Nos ha creado por amor. Nos perdona. El sufrimiento tiene sentido. Un cómic sobre la vida de la beata El Departamento de Pastoral con los Gitanos consciente de la importancia de la la vida de Emilia Fernández no solo para los gitanos sino para toda la Iglesia, prepara un cómic para difundir su vida. Os ofrecemos un adelanto
Memoria de Ceferino Giménez Malla, «El Pelé»
Recordamos su memoria el 2 de agosto, día que fue fusilado en la ciudad de Barbastro del año 1936. Ceferino fue un gitano de ley, de familia humilde, era tratante de animales, típica dedicación de los gitanos. De pequeño llevó una vida errante, recorriendo caminos montañosos de la región de Huesca y Cataluña. Se unió según el estilo gitano, con Teresa Giménez, una gitana de Lérida. Y en 1912 selló su relación celebrando el matrimonio según el rito católico. Frecuentaba la iglesia hasta convertirse en un cristiano modelo. No tuvo hijos y adoptó a una sobrina de su esposa llamada Pepita. Ceferino tenía fama de buen gitano, honesto en los tratos y de religiosidad ejemplar, era de misa diaria y rezo cotidiano del santo rosario. Pertenecía a la orden franciscana terciaria, y la adoración nocturna. Por su reconocida prudencia lo solicitaban gitanos y no gitanos para resolver conflictos. Amigo de los niños del barrio, los reunía para darles catequesis. Solía decirles que ellos eran huesecillos de Dios. Les hablaba del amor a los animales y la naturaleza del campo. Al inicio de la guerra civil española, fue detenido por salir en defensa de un sacerdote que arrastraban por la calle para llevarlo a la cárcel. En la prisión le ofrecieron la libertad a cambio de dejar de rezar el rosario que siempre llevaba con él. Y él aceptó afrontar el martirio hasta la muerte antes de dejar de rezar. En la madrugada del 2 de agosto de 1936 lo fusilaron. Murió con el rosario en la mano, mientras gritaba su fe “Viva Cristo Rey”. Juan Pablo II lo beatificó el 4 de mayo de 1997 junto al obispo D. Florentino Asensio Barroso, obispo de Barbastro, a quien fusilaron también una semana antes de Ceferino en el mismo cementerio de Barbastro. «El Pelé» en palabras de Juan Pablo II (De L´Osservatore Romano, ed. esp., 9-V-97) «A vosotros os llamo amigos» (Jn 15,15). También en Barbastro el gitano Ceferino Giménez Malla, conocido como «el Pelé», murió por la fe en la que había vivido. Su vida muestra cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas y que todos están llamados a la santidad, la cual se alcanza guardando sus mandamientos y permaneciendo en su amor (cf. Jn 15,11). El Pelé fue generoso y acogedor con los pobres, aun siendo él mismo pobre; honesto en su actividad; fiel a su pueblo y a su raza calé; dotado de una inteligencia natural extraordinaria y del don de consejo. Fue, sobre todo, un hombre de profundas creencias religiosas. San Juan Pablo II La frecuente participación en la santa misa, la devoción a la Virgen María con el rezo del rosario, la pertenencia a diversas asociaciones católicas le ayudaron a amar a Dios y al prójimo con entereza. Así, aun a riesgo de la propia vida, no dudó en defender a un sacerdote que iba a ser arrestado, por lo que le llevaron a la cárcel, donde no abandonó nunca la oración, siendo después fusilado mientras estrechaba el rosario en sus manos. El beato Ceferino Giménez Malla supo sembrar concordia y solidaridad entre los suyos, mediando también en los conflictos que a veces empañan las relaciones entre payos y gitanos, demostrando que la caridad de Cristo no conoce límites de razas ni culturas. San Juan Pablo II Hoy «el Pelé» intercede por todos ante el Padre común, y la Iglesia lo propone como modelo a seguir y muestra significativa de la universal vocación a la santidad, especialmente para los gitanos, que tienen con él estrechos vínculos culturales y étnicos. (De la homilía de la misa de beatificación). ******************** El beato Ceferino Giménez Malla alcanzó la palma del martirio con la misma sencillez que había vivido. Su vida cristiana nos recuerda a todos que el mensaje de salvación no conoce fronteras de raza o cultura, porque Jesucristo es el redentor de los hombres de toda tribu, estirpe, pueblo y nación (cf. Ap 5,9). «El Pelé» fue un hombre profundamente piadoso: particularmente devoto de la Eucaristía y de la Virgen María, participaba asiduamente en la santa misa y rezaba el rosario con fervor, oraba con frecuencia y pertenecía a diversas asociaciones religiosas. Su vida fue coherente con su fe, practicando la caridad con todos, siendo honrado en sus actividades, poniendo paz en las contiendas y aconsejando sabiamente sobre las situaciones que se presentaban. Por esto gozó de la estima de quienes lo conocieron. Queridos hijos del pueblo gitano, el beato Ceferino es para vosotros una luz en vuestro sendero, un poderoso intercesor, un guía para vuestros pasos. «El Pelé», en su camino hacia la santidad, tiene que ser para vosotros un ejemplo y un estímulo para la plena inserción de vuestra particular cultura en el ámbito social en que os encontráis. Al mismo tiempo, es necesario que se superen antiguos prejuicios que os llevan a padecer formas de discriminación y rechazo que a veces conducen a una no deseada marginación del pueblo gitano. (Del discurso a los peregrinos llegados a Roma para la beatificación). ******************** Doy la bienvenida a los peregrinos gitanos que han venido para la beatificación de Ceferino Giménez Malla, mártir. Gracias por vuestra presencia y por vuestro canto. En verdad, la oración del santo rosario era la mejor manera de honrar a «el Pelé», que afrontó el extremo sacrificio con el rosario en la mano. Saludo ahora cordialmente a las personas de lengua española que se han unido a esta entrañable práctica de piedad mariana [el rezo del santo rosario], al comienzo del mes de mayo, tradicionalmente dedicado a la Virgen María. Saludo en particular al numeroso grupo de gitanos que han venido a Roma para participar mañana en la beatificación del venerable Ceferino Giménez, «el Pelé». Este ilustre hijo de vuestra raza fue mártir de la fe y murió con el rosario en la mano. Vosotros, que habéis sabido mantener vuestra identidad étnica y cultural más allá de las fronteras, haciendo con frecuencia del camino vuestra patria, seguid su ejemplo de piedad cristiana y
Jornadas de Pastoral con los Gitanos en Barbastro: momento de gracia
Coincidiendo con el 25 aniversario e la beatificación de Ceferino Giménez, «El Pele», cuyo proceso de canonización podría estar más cerca según publica Alfa y Omega El fin de semana del 6 al 8 de mayo han tenido lugar en la Diócesis de Barbastro-Monzón el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral con los Gitanos, encuentro que organiza anualmente este Departamento y que por causas de la Pandemia llevaba más de 2 años sin realizarse de forma presencial. Además este encuentro ha venido marcado por el 25 aniversario de la Beatificación de Ceferino Giménez Malla, el «Pelé». José Emiliano Rodríguez Amador, Director de la Pastoral con los Gitanos de la Conferencia Episcopal Española destaca la gran implicación de la Diócesis de Barbastro-Monzón, desde la disponibilidad para organizar las visitas a los lugares señalados en la vida de «El Pelé» hasta la preparación de la liturgia que acompañó a las Jornadas: «Volvemos a nuestras Diócesis con el alma llena de emociones, y teniendo la certeza que la Iglesiaque peregrina en Barbastro-Monzón, es una Iglesia acogedora, abierta y viva, a la que sin dudael Señor bendice y con la que nos volveremos a encontrar». El Encuentro ha sido un momento de gracia, repleto de reflexiones compartidas, de diálogos sinceros y de tomar el pulso a nuestra forma de vivir, colaborar y gestionar nuestra pastoral.El sábado por la mañana, el Obispo responsable de Pastoral con los Gitanos, José Antonio Satué y obispo de Teruel y Albarracín, nos hacia profundizar, a la luz del próximo Sínodo de los Obispos, en las claves que nuestra Pastoral tiene que tener siempre presente: Espiritualidad, Eclesialidad y Misión.Destacaba la necesidad no sólo de tener fe, sino de vivir la fe, el encuentro con Jesús transforma nuestras vidas, cuando te enamoras de Él ya no eres la misma persona. Así también nos invitaba a vivir en comunidad, a ser Iglesia, a la participación en ella, reconociendo que todos tenemos algo de positivo que aportar, cuidando una organización adecuada pero transformada por la conversión del corazón. Teniendo siempre presente que el primer nivel de nuestro vivir eclesialmente tiene lugar en la Diócesis.Por último, nos alentó a la misión, a evangelizar pero desde actitudes como conocer, “primerear” o ser los primeros en salir e inculturar (en ambas direcciones, cultura y Evangelio). Y destacaba que es muy importante, aunque subrayaba su dificultad, que haya un equilibrio entre expresar la fe desde una cultura muy propia e incluir esa forma de vivir en una parroquia o realidad eclesial concreta, sin crear guetos. A la luz de todo esto, y conociendo la realidad actual de la Pastoral Gitana, desde el Departamento se ofreció una estructura, sin romper demasiado con la actual, pero simplificando procesos, aunando equipos y personas y haciendo más sencillo el funcionamiento. Una organización que se ajuste a los parámetros de transparencia, trabajo sinodal, funcionamiento menos complejo… que la propia Conferencia Episcopal Española está aplicando es todas sus estructuras. Las Jornadas coocluyeron como no podría ser de otra manera como escribió Jose Emiliano a los participantes: con la «eucaristía fraternal entre payos y gitanos, sin razas ni color porque a los ojos de Dios todos somos iguales. La fe no tiene color. Se unen después de muchos años obispo y gitano. Desde 1936 en Barbastro se unen a una misma causa, el Amor de Dios. En las Jornadas tuvo lugar la presentación del documental «Las Florecillas del Tío Pelé», un acto abierto a toda la diócesis, que contó con la actuación de Jesús Cortés, el autor del documental. El Tio Pelé podría ser canonizado Alfa y Omega: El recién estrenado documental Las florecillas del tío Pelé cuenta la historia del primer beato gitano. Su bisnieta, una de las protagonistas, atribuye al mártir, fusilado por no querer desprenderse del rosario, la curación de su hijo. En el mes de noviembre, el escritor Jesús Cortés fue invitado por la Pastoral Gitana de Madrid a presentar su libro El Pelé, gitano y mártir. La obra versa sobre este beato, Ceferino Jiménez Malla, que fue fusilado en el contexto de la persecución religiosa de los años 30 en España. El acto fue presidido por uno de los obispos auxiliares de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, SJ, quien, citando a Tertuliano, dijo que «de la sangre de los mártires brotan semillas de nuevos cristianos» y que el libro sobre el beato gitano era «una flor que florece de la sangre del tío Pelé y que haría mucho bien como ayuda para el anuncio del Evangelio», recuerda Cortés. Aquellas palabras se grabaron en el corazón del escritor y unos días después volvieron a resurgir. ¿Por qué no hacer brotar otra flor sobre el tío Pelé, pero esta vez en formato audiovisual y dando la palabra a los gitanos católicos? «Sentía que teníamos que ser los herederos de la sangre del beato, sus hijos en la fe, las semillas brotadas de la sangre de este mártir, quienes debíamos tener voz», explica el escritor, de padre gitano, a Alfa y Omega. Así surgió el documental Las florecillas del tío Pelé, que se estrenó el pasado miércoles, 4 de mayo, coincidiendo con el 25 aniversario de la beatificación del mártir oscense. El filme cuenta con la participación, entre otros, de Elena Jiménez Cenizo, bisnieta del tío Pelé; Antonio Heredia, sacerdote gitano, o José Emiliano Rodríguez, director nacional de la Pastoral Gitana de la Conferencia Episcopal Española. «He querido contar la historia de un alma enamorada de Cristo, que es un referente para todos los gitanos y para todos los católicos, aunque son muchos los que todavía desconocen su figura», asegura el director. Jiménez Malla «amaba la Eucaristía, era de Misa diaria, y un hombre de oración», concluye el director del documental. A todo ello, su bisnieta añade su «amor por el rosario», hasta el punto de que fue acribillado a balazos por no querer desprenderse de él. El martirio le convirtió, años después, en el primer beato gitano de la historia. Durante todo este tiempo, la causa de canonización ha experimentado un frenazo a la espera de un milagro que
Estreno del Documental «Las Florecillas del Tío Pelé» en el 25 aniversario de la beatificación de Ceferino Giménez Malla, gitano y mártir
El 4 de Mayo, los gitanos recuerdan con emoción a su beato Ceferino. Este año se cumplen 25 años de su beatificación en Roma por San Juan Pablo II. «Nos vestimos de fiesta no físicamente sino que se viste nuestro corazón para que se note en la sonrisa de cada uno. Ser imagen viva que refleje esa mirada de hermandad y fraternidad. Todos somos Ceferino si evangelizamos como él, con sencillez, humildad, caridad, y sobre todo rezando por los demás». Así ha felicitado este día a todos los gitanos José Emiliano Rodríguez Amador, Director de la Pastoral con los Gitanos de la Conferencia Episcopal Española. «Nos vestimos de fiesta no físicamente sino que se viste nuestro corazón para que se note en la sonrisa de cada uno. Ser imagen viva que refleje esa mirada de hermandad y fraternidad. Todos somos Ceferino si evangelizamos como él, con sencillez, humildad, caridad, y sobre todo rezando por los demás» José Emiliano Rodríguez Amador, Director del Departamento de Pastoral con los Gitanos El Departamento pone en marcha el canal en Youtube con el estreno del Documental las «Florecillas del Tío Pele» realizado por Jesús Cortés. A través del testimonio de los gitanos católicos recogidos en él, la fe de Ceferino se ha convertido en un testimonio para toda la Iglesia. De hecho la Pastoral con los Gitanos de España es el referente para el resto de países, como se vio en la visita del papa a Eslovaquia. El 7 de Mayo se presentará el documental en la Diócesis de Basbastro-Monzón en el marco de las Jornadas de delegados diocesanos de Pastoral con los Gitanos. Jesús Cortés Pendón es maestro, y además es el autor de «El Pelé. Gitano y Mártir», un libro acompañado de un CD con 18 temas que presenta la figura del beato Ceferino Giménez Malla («El Pelé»). Ambientada en la última noche en la cárcel del primer gitano beatificado por la Iglesia, es una obra de teatro que une la fe, la poesía, el teatro y el flamenco. El autor, natural de la Línea de la Concepción está casado y es padre de cuatro hijos. También puedes escucharlo en COPE: Jesús Cortés: «Entre el Espíritu Santo y el tío Pelé me han inspirado» Entrevista en Alfa y Omega: El tío Pelé, el primer beato gitano, «amaba la Eucaristía. Era de Misa diaria» Ceferino y su fe De Ceferino, también conocido como «Pelé», el que fuera Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Turkson, destacó no sólo la «profunda fe religiosa», sino también la atención a los «valores tradicionales de la cultura gitana, como la promoción de la vida, la centralidad de la familia, la acogida incondicional y la alegría de vivir». Además, el cardenal Turkson recuerda dos aspectos importantes del beato: su amor por los animales, «similar al de San Francisco de Asís», y su «espíritu de fraternidad», que le llevó a «mediar en las disputas y conflictos que surgían tanto entre las familias de las comunidades gitanas como entre gitanos y no gitanos». La etnia y el estatus social no tenían importancia para él», explica el cardenal, «lo que contaba era el reconocimiento fundamental del valor de cada ser humano, siempre, en todas las circunstancias. Los gitanos son expertos en fraternidad. Las dificultades que colectivamente han tenido que afrontara lo largo de los siglos han creado en ellos un fuerte sentimiento de pertenencia y de solidaridadgrupales. De ahí que los mecanismos de ayuda recíproca hayan mitigado el impacto de la pandemia entre ellos, a la que estaban más expuestos precisamente por vivir familias extensas en espacios reducidos. Unas familias han ayudado a otras a salir adelante. Quiero también reconocer los dispositivos de urgencia que también se han puesto en marcha desde ámbitos diocesanos, religiosos y civiles. La pandemia nos ha hecho descubrir nuestra fragilidad y nuestra insolidaridad. Por tanto, “la solidaridad hoy es el camino para recorrer hacia un mundo post-pandemia, hacia la sanación de nuestras enfermedades interpersonales y sociales. No hay otra. Cardenal Turkson Además, el ex-prefecto del dicasterio vaticano reitera que «Pelé nació en una cultura que cuida de los jóvenes y de los mayores». Recordar al Beato Zeferino, por tanto, es también una oportunidad para «descubrir la riqueza que cada uno tiene, valorando lo que une y viendo las diferencias como una oportunidad de crecimiento». Al mismo tiempo, el cardenal subrayó que «los gitanos son expertos en fraternidad», porque «las dificultades que han tenido que afrontar colectivamente a lo largo de los siglos han creado en ellos un fuerte sentido de pertenencia y solidaridad de grupo». A este respecto, el prefecto del Vaticano cita las numerosas «familias gitanas ampliadas» que, en tiempos de la pandemia de Covid-19, han permitido establecer «mecanismos de ayuda mutua, mitigando el impacto de la crisis sanitaria en las personas más vulnerables». Puedes seguir leyendo
Aniversario de la beatificación de la primera beata gitana
Madre, esposa, joven pobre y analfabeta de 19 años. En la cárcel dio a luz y allí murió sin asistencia médica. Allí descubrió la fe católica y allí se convirtió en mártir por no delatar a su catequista. El 25 de marzo se cumple el quinto aniversario de la beatificación de Emilia Fernández, «La canastera». Los gitanos de todo el mundo y especialmente la Pastoral con los Gitanos recuerdan a su beata. Emilia Fernández Rodríguez era una joven gitana procedente de las cuevas de Tíjola (Almería), recién casada y embarazada, cuando estando en plena guerra civil española los militares fueron a por su marido para formar parte de filas. Ella se ingenió aplicarle un ungüento en los ojos para dejarlo ciego por un tiempo y así poder librar su reclutamiento. Pero se descubrió el engaño y quedaron arrestados los dos. Ella ingresó en la prisión “Gachas colorás” de Almería en 1938, tenía 19 años. Condenada a seis años de cárcel; su marido Juan, condenado a cinco años. Emilia estaba embarazada, se encontraba por primera vez presa entre no gitanos. Y en ese ambiente es cuando descubrió la amistad y la belleza de la fe. Y que las otras presas, castellanas, (no gitanas) eran buenas personas, que se respetaban y trataban bien entre sí y también a ella, que era gitana. Una de las presas, María de los Ángeles Roda, (una de las principales testigos de la que tenemos su testimonio presencial) recuerda su llegada: Estaba cayendo la tarde cuando llegó un camión con guardias y varios presos y entre ellos se encontraba Emilia. Venía embarazada y dos señoras, llamadas Lola del Olmo y Antolina Miró, se acercaron a ella para ayudarla. Emilia llegó a la prisión desolada. Y no era para menos: recién casada, detenida como una delincuente, separada de su marido, embarazada, en la cárcel, sin nadie conocido y rodeada de castellanas. No había gitanas como ella. Así que se aproximó a un jergón que había en un ángulo y se puso a llorar. Dolores del Olmo, que tenía una edad parecida a la de Emilia se le acercó y le intentó consolar. Será el inicio de una amistad, y con el paso de los meses de un auténtico cambio y conversión. El rosario se fue convirtiendo en un camino de auténtica transformación de Emilia. Conforme Emilia se fue haciendo amiga de Dolores y de las demás y rezaba todas las tardes con ellas; volvió a ser la joven alegre, pero ahora su alegría era distinta. Pilar Salmerón, la funcionaria de la prisión, se dio cuenta de que la gitana Emilia había aprendido a rezar y rezaba a diario el rosario. ¿Quién le habría enseñado? Dolores del Olmo en su declaración dice que ella enseñó a rezar a Emilia a petición suya, y “que estos hechos llegaron a oídos de la Jefe de la prisión y que al tener conocimiento de este hecho llamó a la repetida Emilia y le propuso que si le decía quien le había enseñado a rezar y la delataba ante un tribunal la pondría en libertad y sería debidamente atendida dado su estado avanzado de embarazo». Continúa Dolores del Olmo: “esta muchacha a pesar de las falsas promesas de Pilar Salmerón y que ella creía ciertas, se negó en absoluto a delatar a la que le había enseñado a rezar; sin tomar en cuenta su estado la recluyó en una celda dejándole en el mayor abandono muriendo a consecuencia de esto a los ochos días. Dio a luz en un jergón de esparto. No tuvo ningún tipo de asistencia médica. Nació Ángeles, siendo bautizada por sus compañeras de prisión. Ella volvió al Hospital y como seguía sin querer delatar a su catequista, volvió a ser puesta en la celda de castigo. Por su debilidad fue conducida de nuevo al hospital donde falleció abandonada y sola. Emilia aprendió la caridad cristiana. Había comenzado a entender lo que ya había rezado en numerosas veces en los misterios dolorosos del Rosario. Dios nos quiere. Nos ha creado por amor. Nos perdona. El sufrimiento tiene sentido. También lo puedes leer en COPE religión Esta reseña está tomada del libro «Emilia «La canastera», Mártir del Rosario» de Martín Ibarra Benlloch También te puede interesar: La Memoria de Emilia Fernández se celebra el 20 de Noviembre
Emilia «la canastera», gitana mártir.
EL 25 DE MARZO DE 2017 FUE BEATIFICADA EN LA DIOCESIS DE ALMERÍA junto con el resto de los 114 mártires de la persecución religiosa en esa diócesis. El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos A Emilia Fernández. Emilia, la “Canastera”, vivió pobre y pobre murió. Pero, en momentos tan críticos de su vida como es la privación de libertad en circunstancias de salud precaria, encontró consuelo espiritual y fortaleza en la recitación piadosa del santo rosario que, como escribía el beato Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre” y, como bien decía el Papa Pablo VI “es la oración por excelencia de los pobres”. Es el relato y la vivencia de Manuel Pozo Oller, de la Diócesis de Almería. A muchos como él nos sigue interpelando la vida y la muerte de esta mujer. El pueblo gitano la recuerda con cariño. Eleuterio Fernández Guzmán: Nace Emilia un 13 de abril de 1914 en Tíjola, pueblo situado en la española provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguicas, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. La vida de nuestra beata es la propia de una familia gitana de la zona: vive en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad (y separa de la parte central del barrio) y colabora con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”). Los llevaban a los pueblos cercanos o a mercados más alejados (en este caso sobre algún animal de carga recorriendo la orilla del río Almanzora). Podemos decir Emilia, desde el momento de su nacimiento hasta la llegada de los años 30 del siglo XX, creció entre lo que eran alegrías propias de su edad y los sufrimientos que las especiales circunstancias de su existencia la llevaban a padecer. Sin embargo, por muy malas que fueras estas últimas tendrían que pasar por unas que, por definitivas para su vida espiritual, serán peores (en cuanto a lo que supusieron para su vida material) y mejores (en cuanto a lo que supusieron para su fe). Cuando la Guerra Civil dio comienzo (julio de 1936) la vida de aquellos gitanos, incluida Emilia y sus hermanos, no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. Es decir, que no huyeron ni nada por el estilo sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. Tal es así, que en 1938 Emilia contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés, que había nacido el 29 de mayo de 1915 y tenía, por tanto, poco más de un año menos que Emilia. Por lo que parece eran parientes cercanos, porque cuando Juan fue a contraer matrimonio (en 1966) con la hermana de Emilia tuvo que solicitar dispensa canónica porque tenían una relación familiar muy cercana. No sería de tal jaez que les impidiese casarse porque, en efecto, contrajeron matrimonio. Sin embargo, esto segundo (el matrimonio, éste) apunta a tal realidad. CONTINÚA LEYENDO Devoción del pueblo gitano En septiembre de 2021 el papa Francisco visitó el asentamiento gitano más grande de Europa, en Eslovaquia, donde los gitanos viven en un gueto. Para preparar el viaje rezaron una novena a los beatos gitanos españoles Ceferino Giménez y Emilia Fernández, un ejemplo de que algunos de los suyos dieron su vida por la fe, defendiendo incluso con su vida a quienes no pertenecían a su etnia. En aquella visita del Papa Francisco a Eslovaquia pudimos ver el cartel de bienvenida del pueblo gitano con las imágenes de Ceferino Giménez Malla el «Pele» y Emilia la «canastera». Don Mario Riboldi, apóstol del pueblo gitano escribió una biografía de Emilia Fernández que tienes a tu disposición. Escribe a: pastoralconlosgitanos@conferenciaepiscopal.es Para saber más sobre Emilia Fernández: «Payos y gitanos somos la familia de Dios» Emilia la «canastera», primera gitana mártir Biografía de Emilia la canastera, la primera beata de etnia gitana Emilia la «canastera», mártir del Rosario
Avance del Documental: «Las florecillas del Tío Pele» en la Archidiócesis de Granada
El 5 de marzo tuvo lugar en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada en Granada un avance del estreno del documental: Las florecillas del Tío Pele, realizado por Jesús Cortés. El documental recoge testimonios de personas que han visto marcada su vida de fe por el beato Ceferino Giménez Malla, «El Pele», el primer gitano beato de la Iglesia martirizado en 1936 en Barbastro. PROGRAMA (Descargable) Archidiócesis de Granada: En este documental, se aborda desde distintos testimonios la vida de “Pelé”, en él participan su bisnieta, Elena Jiménez, también Pepe Vaca, referente de la Pastoral Gitana, el sacerdote granadino D. Antonio Cortés Heredia o la consagrada también de Granada, Belén Carreras Malla. El acto contó con la presencia del Vicario General de la Archidiócesis, el delegado de Juventud, el director de Pastoral con los Gitanos de la CEE, miembros de la Pastoral con los Gitanos, hermanas de la caridad y de la Pastoral familiar. CRISTIANO “DE LEY” “Del beato Ceferino destaca su amor a la Eucaristía, era un hombre analfabeto, pobre y humilde. Se enamoro de la fe, de Dios. Sobresalió por el amor a la familia, a la Iglesia, su entrega y solidaridad, era un gitano de ley, una buena persona, lo querían mucho en Barbastro, ponía paz entre todos”, afirma el director, quien también destaca de “Pelé” su amor a Cristo y a la Iglesia. “Con este documental he querido dar a conocer su figura porque merece la pena y es un ejemplo de que Dios no hace acepción de personas, a veces pensamos que para conocer a Dios hay que saber y estudiar muchas cosas, sin embargo Ceferino, una persona sin cultura, vivió profundamente el amor a Dios y a la Iglesia”, destaca D. Jesús Cortes. María José AguilarSecretariado de Medios de Comunicación Social TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Diócesis de Málaga: Jesús Cortés: «Sentí algo que me decía: tienes que escribir un libro sobre el Pelé» Presentación del libro de Jesús Cortés: «El Pele, gitano y mártir» en la Línea de la Concepción (6 de julio de 2021) Mensaje de la Memoria Litúrgica de Ceferino Giménez
Jesús Cortés: «Si soy maestro es gracias al tío Ceferino»
Jesús Cortés Pendón, quien escribiera el libro «El Pele, gitano y mártir», está elaborando un documental con la figura del beato recopilando decenas de testimonios de cristianos que han visto su fe reavivada por el testimonio del beato gitano: «Quiero presentar en este documental como de la sangre del beato Ceferino han brotado semillas de nuevos cristianos«. Empieza con su propio testimonio: «Si soy maestro es gracias al Tío Ceferino». Próximamente estreno del documental, en colaboración con la Pastoral con los Gitanos Más información: Memoria litúrgica del Beato Ceferino
Memoria de Emilia «la canastera», gitana mártir.
EL 25 DE MARZO DE 2017 FUE BEATIFICADA EN LA DIOCESIS DE ALMERÍA junto con el resto de los 114 mártires de la persecución religiosa en esa diócesis. El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos A Emilia Fernández. Emilia, la “Canastera”, vivió pobre y pobre murió. Pero, en momentos tan críticos de su vida como es la privación de libertad en circunstancias de salud precaria, encontró consuelo espiritual y fortaleza en la recitación piadosa del santo rosario que, como escribía el beato Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre” y, como bien decía el Papa Pablo VI “es la oración por excelencia de los pobres”. Es el relato y la vivencia de Manuel Pozo Oller, de la Diócesis de Almería. A muchos como él nos sigue interpelando la vida y la muerte de esta mujer. El pueblo gitano la recuerda con cariño. Eleuterio Fernández Guzmán: Nace Emilia un 13 de abril de 1914 en Tíjola, pueblo situado en la española provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguicas, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. La vida de nuestra beata es la propia de una familia gitana de la zona: vive en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad (y separa de la parte central del barrio) y colabora con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”). Los llevaban a los pueblos cercanos o a mercados más alejados (en este caso sobre algún animal de carga recorriendo la orilla del río Almanzora). Podemos decir Emilia, desde el momento de su nacimiento hasta la llegada de los años 30 del siglo XX, creció entre lo que eran alegrías propias de su edad y los sufrimientos que las especiales circunstancias de su existencia la llevaban a padecer. Sin embargo, por muy malas que fueras estas últimas tendrían que pasar por unas que, por definitivas para su vida espiritual, serán peores (en cuanto a lo que supusieron para su vida material) y mejores (en cuanto a lo que supusieron para su fe). Cuando la Guerra Civil dio comienzo (julio de 1936) la vida de aquellos gitanos, incluida Emilia y sus hermanos, no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. Es decir, que no huyeron ni nada por el estilo sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. Tal es así, que en 1938 Emilia contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés, que había nacido el 29 de mayo de 1915 y tenía, por tanto, poco más de un año menos que Emilia. Por lo que parece eran parientes cercanos, porque cuando Juan fue a contraer matrimonio (en 1966) con la hermana de Emilia tuvo que solicitar dispensa canónica porque tenían una relación familiar muy cercana. No sería de tal jaez que les impidiese casarse porque, en efecto, contrajeron matrimonio. Sin embargo, esto segundo (el matrimonio, éste) apunta a tal realidad. CONTINÚA LEYENDO Devoción del pueblo gitano En septiembre de 2021 el papa Francisco visitó el asentamiento gitano más grande de Europa, en Eslovaquia, donde los gitanos viven en un gueto. Para preparar el viaje rezaron una novena a los beatos gitanos españoles Ceferino Giménez y Emilia Fernández, un ejemplo de que algunos de los suyos dieron su vida por la fe, defendiendo incluso con su vida a quienes no pertenecían a su etnia. En aquella visita del Papa Francisco a Eslovaquia pudimos ver el cartel de bienvenida del pueblo gitano con las imágenes de Ceferino Giménez Malla el «Pele» y Emilia la «canastera». Don Mario Riboldi, apóstol del pueblo gitano escribió una biografía de Emilia Fernández que tienes a tu disposición. Escribe a: pastoralconlosgitanos@conferenciaepiscopal.es Para saber más sobre Emilia Fernández: «Payos y gitanos somos la familia de Dios» Emilia la «canastera», primera gitana mártir Biografía de Emilia la canastera, la primera beata de etnia gitana Emilia la «canastera», mártir del Rosario