Ponencia Inaugural de Don Luis Arguello en las Semanas Sociales Si yo tuviera que responder al título de la charla, adelantaría ya el final de la propuesta: ¿cómo podemos ofrecer desde la Iglesia una regeneración de la vida pública? Promoviendo la caridad política, es decir, promoviendo lo que constituye la identidad y espiritualidad propia de los laicos – la caridad política– a la que se ha referido el mensaje que, en nombre del Santo Padre, nos ha enviado el Secretario de Estado. Esa alta forma de la caridad, que es la caridad en la polis, en los ambientes e instituciones propios de la vida en el tiempo y en los espacios de la vida social. 2. La caridad política Por tanto, la Semana Social, como instrumento formativo, ha de ayudar a dar “forma al corazón”: la caridad política. La forma del corazón pide “saberes y vivires”, una perspectiva católica, la integralidad. La llamada a la regeneración nace de la escucha de un gemidoal que el papa Francisco da voz en un texto inédito recogido en un libro recopilatorio de diversas intervenciones suyas, El cielo en la tierra. Transformar el mundo: ¿Se puede creer aún en la posibilidad de un mundo nuevo más justo y fraterno? ¿Se puede esperar de veras una transformación de las sociedades en las que vivimos de manera que lo que predomine no sea la ley del más fuerte ni la arrogancia del Dios dinero, sino el respeto de la persona y una lógica de gratuidad? Imagino la expresión en el rostro de muchos ante estas palabras y ante estas preguntas que, a priori, podríamos calificar de “ingenuas”. Un ligero pliegue de los labios curvados en una sonrisita de escepticismo o en el mejor de los casos de conmiseración que nos lleva a vivir en la sociedad del desencanto. ¿Hemos de aceptar pues que el mundo es inmutable con sus injusticias que “claman venganza a los ojos de Dios” y nosotros hombres de Iglesia tenemos solo la tarea de predicar la resignación pasiva o enunciar de manera repetitiva principios tan verdaderos como abstractos? Desde la inquietud que esta pregunta suscita nos adentramos en la Doctrina Social de la Iglesia como “brújula” de la caridad política e instrumento formativo para “reconocer, interpretar, elegir”. DESCÁRGATE LA PONENCIA AQUÍ
Comunicado final de la Jornada de la Comisión General de Justicia y Paz en Valladolid
Celebramos la Jornada de la Comisión General de Justicia y Paz de España, del 24 al 26 de septiembre en Valladolid, organizada por la Comisión de Justicia y Paz de esta diócesis. Según podemos leer en el comunicado final que lleva por título Desarrollo sostenible y ciudadanía global: Estamos viviendo tiempos globales que conectan elementos del desarrollo, reconocidos en la Agenda 2030, y con este encuentro contribuimos a la reflexión desde los ámbitos de las migraciones, los Derechos Humanos, las nuevas tecnologías, la interdependencia que impulsa la cultura del cuidado, y la urgente necesidad de cambio de modelo económico. Celebramos la Jornada de la Comisión General de Justicia y Paz de España, del 24 al 26 de septiembre en Valladolid, organizada por la Comisión de Justicia y Paz de esta diócesis. Unas setenta personas, representantes de 7 comisiones diocesanas estuvieron presentes en ella de una forma presencial o por videoconferencia. En el acto de inauguración participaron D. Luis Argüello, obispo auxiliar y secretario general y portavoz CEE; D. Fco. Javier Alonso, presidente Comisión General Justicia y Paz (CGJP); D. Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona y acompañante de la CGJP; D. Carlos Imaz, presidente JP Valladolid. Tras recordar a personas queridas que nos antecedieron, como Antonio Garrosa y Arcadi Oliveres, se habló de uno de los orígenes de los Derechos Humanos en los debates de la Junta de Valladolid (1550-1551) donde se abordaron los derechos de los pueblos indígenas. En la conferencia inaugural «Migrantes, paradigma de nuestro tiempo», Mons. Santiago Agrelo arzobispo emérito de Tánger, nos recordó que las personas migrantes y creyentes somos caminantes en pos de una esperanza, ya que no se cree sin emigrar y no se migra sin creer. No se trata sólo de migrantes, se trata también de nuestra vocación cristiana. Denuncia a quienes se adueñan del lenguaje para priorizar el miedo y socializar el odio a este colectivo. No se trata sólo de migrantes, se trata de nuestra forma de actuar, del lugar que queremos ocupar en las relaciones. Y ese lugar puede ser el individualismo, la mentalidad utilitarista, la indiferencia, la cultura del descarte, la marginación, la exclusión; pero puede ser también la humanidad. Nos invita a la fraternidad y apertura al diálogo, claves en Fratelli tutti.