COPE, Irene Pozo: El Tío Pepe Vacas, este músico y compositor gitano, es un personaje muy querido entre los miembros de su comunidad. Cordobés de nacimiento, es una de las referencias de la Pastoral Gitana a nivel nacional y ahora el Papa le otorga este reconocimiento por su capacidad de mostrar a Cristo a través de su música. «Tengo casi 100 canciones compuestas. Todas en la dirección del Evangelio y de la Pastoral», ha dicho el Tío Pepe Vacas. «Hace ya 55 años desde que el Señor me llamó y me dijo que viniese a su reino. Yo le dije que sí. Desde entonces, yo ya no puedo vivir sin el Señor, ni puede ya el Señor vivir sin mí». La Medalla “Pro Ecclesia et Pontífice” es la condecoración más alta que concede El Vaticano a los laicos y el tío Pepe la recibe con toda la humildad posible. En los años 70, José Vacas, a través de “Cursillos de Cristiandad”, sintió una fuerte vocación como evangelizador. A partir de ahí, formó parte, durante más de 20 años, del grupo “La Murga”, que cantaba música espiritual con un toque de flamenco. Actuaban juntos en eucaristías, romerías e infinidad de celebraciones religiosas. En 2015, Pepe Vacas fue recibido por el Papa Francisco en el Vaticano junto a otros cientos de gitanos llegados de todo el mundo. Él fue el representante de los españoles, algo que para él fue muy emocionante. El domingo a las 12 será condecorado en la catedral de Córdoba por su obispo. Se convertirá en uno de los pocos seglares distinguidos con esta alta condecoración, y el único gitano que la ha recibido en nuestro país. Léelo también en: Vida Nueva
Aniversario de la beatificación de la primera beata gitana
Madre, esposa, joven pobre y analfabeta de 19 años. En la cárcel dio a luz y allí murió sin asistencia médica. Allí descubrió la fe católica y allí se convirtió en mártir por no delatar a su catequista. El 25 de marzo se cumple el quinto aniversario de la beatificación de Emilia Fernández, «La canastera». Los gitanos de todo el mundo y especialmente la Pastoral con los Gitanos recuerdan a su beata. Emilia Fernández Rodríguez era una joven gitana procedente de las cuevas de Tíjola (Almería), recién casada y embarazada, cuando estando en plena guerra civil española los militares fueron a por su marido para formar parte de filas. Ella se ingenió aplicarle un ungüento en los ojos para dejarlo ciego por un tiempo y así poder librar su reclutamiento. Pero se descubrió el engaño y quedaron arrestados los dos. Ella ingresó en la prisión “Gachas colorás” de Almería en 1938, tenía 19 años. Condenada a seis años de cárcel; su marido Juan, condenado a cinco años. Emilia estaba embarazada, se encontraba por primera vez presa entre no gitanos. Y en ese ambiente es cuando descubrió la amistad y la belleza de la fe. Y que las otras presas, castellanas, (no gitanas) eran buenas personas, que se respetaban y trataban bien entre sí y también a ella, que era gitana. Una de las presas, María de los Ángeles Roda, (una de las principales testigos de la que tenemos su testimonio presencial) recuerda su llegada: Estaba cayendo la tarde cuando llegó un camión con guardias y varios presos y entre ellos se encontraba Emilia. Venía embarazada y dos señoras, llamadas Lola del Olmo y Antolina Miró, se acercaron a ella para ayudarla. Emilia llegó a la prisión desolada. Y no era para menos: recién casada, detenida como una delincuente, separada de su marido, embarazada, en la cárcel, sin nadie conocido y rodeada de castellanas. No había gitanas como ella. Así que se aproximó a un jergón que había en un ángulo y se puso a llorar. Dolores del Olmo, que tenía una edad parecida a la de Emilia se le acercó y le intentó consolar. Será el inicio de una amistad, y con el paso de los meses de un auténtico cambio y conversión. El rosario se fue convirtiendo en un camino de auténtica transformación de Emilia. Conforme Emilia se fue haciendo amiga de Dolores y de las demás y rezaba todas las tardes con ellas; volvió a ser la joven alegre, pero ahora su alegría era distinta. Pilar Salmerón, la funcionaria de la prisión, se dio cuenta de que la gitana Emilia había aprendido a rezar y rezaba a diario el rosario. ¿Quién le habría enseñado? Dolores del Olmo en su declaración dice que ella enseñó a rezar a Emilia a petición suya, y “que estos hechos llegaron a oídos de la Jefe de la prisión y que al tener conocimiento de este hecho llamó a la repetida Emilia y le propuso que si le decía quien le había enseñado a rezar y la delataba ante un tribunal la pondría en libertad y sería debidamente atendida dado su estado avanzado de embarazo». Continúa Dolores del Olmo: “esta muchacha a pesar de las falsas promesas de Pilar Salmerón y que ella creía ciertas, se negó en absoluto a delatar a la que le había enseñado a rezar; sin tomar en cuenta su estado la recluyó en una celda dejándole en el mayor abandono muriendo a consecuencia de esto a los ochos días. Dio a luz en un jergón de esparto. No tuvo ningún tipo de asistencia médica. Nació Ángeles, siendo bautizada por sus compañeras de prisión. Ella volvió al Hospital y como seguía sin querer delatar a su catequista, volvió a ser puesta en la celda de castigo. Por su debilidad fue conducida de nuevo al hospital donde falleció abandonada y sola. Emilia aprendió la caridad cristiana. Había comenzado a entender lo que ya había rezado en numerosas veces en los misterios dolorosos del Rosario. Dios nos quiere. Nos ha creado por amor. Nos perdona. El sufrimiento tiene sentido. También lo puedes leer en COPE religión Esta reseña está tomada del libro «Emilia «La canastera», Mártir del Rosario» de Martín Ibarra Benlloch También te puede interesar: La Memoria de Emilia Fernández se celebra el 20 de Noviembre
Emilia «la canastera», gitana mártir.
EL 25 DE MARZO DE 2017 FUE BEATIFICADA EN LA DIOCESIS DE ALMERÍA junto con el resto de los 114 mártires de la persecución religiosa en esa diócesis. El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos A Emilia Fernández. Emilia, la “Canastera”, vivió pobre y pobre murió. Pero, en momentos tan críticos de su vida como es la privación de libertad en circunstancias de salud precaria, encontró consuelo espiritual y fortaleza en la recitación piadosa del santo rosario que, como escribía el beato Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre” y, como bien decía el Papa Pablo VI “es la oración por excelencia de los pobres”. Es el relato y la vivencia de Manuel Pozo Oller, de la Diócesis de Almería. A muchos como él nos sigue interpelando la vida y la muerte de esta mujer. El pueblo gitano la recuerda con cariño. Eleuterio Fernández Guzmán: Nace Emilia un 13 de abril de 1914 en Tíjola, pueblo situado en la española provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguicas, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. La vida de nuestra beata es la propia de una familia gitana de la zona: vive en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad (y separa de la parte central del barrio) y colabora con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”). Los llevaban a los pueblos cercanos o a mercados más alejados (en este caso sobre algún animal de carga recorriendo la orilla del río Almanzora). Podemos decir Emilia, desde el momento de su nacimiento hasta la llegada de los años 30 del siglo XX, creció entre lo que eran alegrías propias de su edad y los sufrimientos que las especiales circunstancias de su existencia la llevaban a padecer. Sin embargo, por muy malas que fueras estas últimas tendrían que pasar por unas que, por definitivas para su vida espiritual, serán peores (en cuanto a lo que supusieron para su vida material) y mejores (en cuanto a lo que supusieron para su fe). Cuando la Guerra Civil dio comienzo (julio de 1936) la vida de aquellos gitanos, incluida Emilia y sus hermanos, no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. Es decir, que no huyeron ni nada por el estilo sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. Tal es así, que en 1938 Emilia contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés, que había nacido el 29 de mayo de 1915 y tenía, por tanto, poco más de un año menos que Emilia. Por lo que parece eran parientes cercanos, porque cuando Juan fue a contraer matrimonio (en 1966) con la hermana de Emilia tuvo que solicitar dispensa canónica porque tenían una relación familiar muy cercana. No sería de tal jaez que les impidiese casarse porque, en efecto, contrajeron matrimonio. Sin embargo, esto segundo (el matrimonio, éste) apunta a tal realidad. CONTINÚA LEYENDO Devoción del pueblo gitano En septiembre de 2021 el papa Francisco visitó el asentamiento gitano más grande de Europa, en Eslovaquia, donde los gitanos viven en un gueto. Para preparar el viaje rezaron una novena a los beatos gitanos españoles Ceferino Giménez y Emilia Fernández, un ejemplo de que algunos de los suyos dieron su vida por la fe, defendiendo incluso con su vida a quienes no pertenecían a su etnia. En aquella visita del Papa Francisco a Eslovaquia pudimos ver el cartel de bienvenida del pueblo gitano con las imágenes de Ceferino Giménez Malla el «Pele» y Emilia la «canastera». Don Mario Riboldi, apóstol del pueblo gitano escribió una biografía de Emilia Fernández que tienes a tu disposición. Escribe a: pastoralconlosgitanos@conferenciaepiscopal.es Para saber más sobre Emilia Fernández: «Payos y gitanos somos la familia de Dios» Emilia la «canastera», primera gitana mártir Biografía de Emilia la canastera, la primera beata de etnia gitana Emilia la «canastera», mártir del Rosario
Avance del Documental: «Las florecillas del Tío Pele» en la Archidiócesis de Granada
El 5 de marzo tuvo lugar en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada en Granada un avance del estreno del documental: Las florecillas del Tío Pele, realizado por Jesús Cortés. El documental recoge testimonios de personas que han visto marcada su vida de fe por el beato Ceferino Giménez Malla, «El Pele», el primer gitano beato de la Iglesia martirizado en 1936 en Barbastro. PROGRAMA (Descargable) Archidiócesis de Granada: En este documental, se aborda desde distintos testimonios la vida de “Pelé”, en él participan su bisnieta, Elena Jiménez, también Pepe Vaca, referente de la Pastoral Gitana, el sacerdote granadino D. Antonio Cortés Heredia o la consagrada también de Granada, Belén Carreras Malla. El acto contó con la presencia del Vicario General de la Archidiócesis, el delegado de Juventud, el director de Pastoral con los Gitanos de la CEE, miembros de la Pastoral con los Gitanos, hermanas de la caridad y de la Pastoral familiar. CRISTIANO “DE LEY” “Del beato Ceferino destaca su amor a la Eucaristía, era un hombre analfabeto, pobre y humilde. Se enamoro de la fe, de Dios. Sobresalió por el amor a la familia, a la Iglesia, su entrega y solidaridad, era un gitano de ley, una buena persona, lo querían mucho en Barbastro, ponía paz entre todos”, afirma el director, quien también destaca de “Pelé” su amor a Cristo y a la Iglesia. “Con este documental he querido dar a conocer su figura porque merece la pena y es un ejemplo de que Dios no hace acepción de personas, a veces pensamos que para conocer a Dios hay que saber y estudiar muchas cosas, sin embargo Ceferino, una persona sin cultura, vivió profundamente el amor a Dios y a la Iglesia”, destaca D. Jesús Cortes. María José AguilarSecretariado de Medios de Comunicación Social TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Diócesis de Málaga: Jesús Cortés: «Sentí algo que me decía: tienes que escribir un libro sobre el Pelé» Presentación del libro de Jesús Cortés: «El Pele, gitano y mártir» en la Línea de la Concepción (6 de julio de 2021) Mensaje de la Memoria Litúrgica de Ceferino Giménez
Jesús Cortés: «Si soy maestro es gracias al tío Ceferino»
Jesús Cortés Pendón, quien escribiera el libro «El Pele, gitano y mártir», está elaborando un documental con la figura del beato recopilando decenas de testimonios de cristianos que han visto su fe reavivada por el testimonio del beato gitano: «Quiero presentar en este documental como de la sangre del beato Ceferino han brotado semillas de nuevos cristianos«. Empieza con su propio testimonio: «Si soy maestro es gracias al Tío Ceferino». Próximamente estreno del documental, en colaboración con la Pastoral con los Gitanos Más información: Memoria litúrgica del Beato Ceferino
Memoria de Emilia «la canastera», gitana mártir.
EL 25 DE MARZO DE 2017 FUE BEATIFICADA EN LA DIOCESIS DE ALMERÍA junto con el resto de los 114 mártires de la persecución religiosa en esa diócesis. El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos A Emilia Fernández. Emilia, la “Canastera”, vivió pobre y pobre murió. Pero, en momentos tan críticos de su vida como es la privación de libertad en circunstancias de salud precaria, encontró consuelo espiritual y fortaleza en la recitación piadosa del santo rosario que, como escribía el beato Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre” y, como bien decía el Papa Pablo VI “es la oración por excelencia de los pobres”. Es el relato y la vivencia de Manuel Pozo Oller, de la Diócesis de Almería. A muchos como él nos sigue interpelando la vida y la muerte de esta mujer. El pueblo gitano la recuerda con cariño. Eleuterio Fernández Guzmán: Nace Emilia un 13 de abril de 1914 en Tíjola, pueblo situado en la española provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguicas, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. La vida de nuestra beata es la propia de una familia gitana de la zona: vive en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad (y separa de la parte central del barrio) y colabora con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”). Los llevaban a los pueblos cercanos o a mercados más alejados (en este caso sobre algún animal de carga recorriendo la orilla del río Almanzora). Podemos decir Emilia, desde el momento de su nacimiento hasta la llegada de los años 30 del siglo XX, creció entre lo que eran alegrías propias de su edad y los sufrimientos que las especiales circunstancias de su existencia la llevaban a padecer. Sin embargo, por muy malas que fueras estas últimas tendrían que pasar por unas que, por definitivas para su vida espiritual, serán peores (en cuanto a lo que supusieron para su vida material) y mejores (en cuanto a lo que supusieron para su fe). Cuando la Guerra Civil dio comienzo (julio de 1936) la vida de aquellos gitanos, incluida Emilia y sus hermanos, no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. Es decir, que no huyeron ni nada por el estilo sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. Tal es así, que en 1938 Emilia contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés, que había nacido el 29 de mayo de 1915 y tenía, por tanto, poco más de un año menos que Emilia. Por lo que parece eran parientes cercanos, porque cuando Juan fue a contraer matrimonio (en 1966) con la hermana de Emilia tuvo que solicitar dispensa canónica porque tenían una relación familiar muy cercana. No sería de tal jaez que les impidiese casarse porque, en efecto, contrajeron matrimonio. Sin embargo, esto segundo (el matrimonio, éste) apunta a tal realidad. CONTINÚA LEYENDO Devoción del pueblo gitano En septiembre de 2021 el papa Francisco visitó el asentamiento gitano más grande de Europa, en Eslovaquia, donde los gitanos viven en un gueto. Para preparar el viaje rezaron una novena a los beatos gitanos españoles Ceferino Giménez y Emilia Fernández, un ejemplo de que algunos de los suyos dieron su vida por la fe, defendiendo incluso con su vida a quienes no pertenecían a su etnia. En aquella visita del Papa Francisco a Eslovaquia pudimos ver el cartel de bienvenida del pueblo gitano con las imágenes de Ceferino Giménez Malla el «Pele» y Emilia la «canastera». Don Mario Riboldi, apóstol del pueblo gitano escribió una biografía de Emilia Fernández que tienes a tu disposición. Escribe a: pastoralconlosgitanos@conferenciaepiscopal.es Para saber más sobre Emilia Fernández: «Payos y gitanos somos la familia de Dios» Emilia la «canastera», primera gitana mártir Biografía de Emilia la canastera, la primera beata de etnia gitana Emilia la «canastera», mártir del Rosario
Fallecimiento de D. Mario Riboldi, evangelizador del pueblo gitano
La pastoral con los gitanos a nivel internacional está de luto por la marcha al cielo con Dios Padre de nuestro querido sacerdote D. Mario Riboldi, que falleció a sus 92 años, el pasado miércoles en Roma, después de una larga trayectoria sacerdotal viviendo como nómada, desde su roulotte en los campamentos gitanos de Italia junto a sus compañeros de comunidad P. Luigi y D. Massimo. Todos los que lo hemos conocido: sacerdotes, delegados y agentes de pastoral, hemos aprendido mucho de su entrega, humildad y tesón en pro de la evangelización de nuestros hermanos gitanos. Quisiéramos darle las gracias por haber tenido tanta dedicación y amor al pueblo gitano, hasta el punto de llegar a hacerse uno con ellos. Gitano con los gitanos, de rostro enjuto, siempre lo vi vestido igual, de negro y con sombrero de copa negro. Sólo le preocupó la santidad de los gitanos, relata D. Fernando Jordán, delegado de pastoral gitana de la diócesis de Jaca. Bien lo describe D. Sergio Rodríguez, vicerrector de la Universidad Abat Oliva de Barcelona, diciendo que la perspicacia, la constancia y la humildad eran las tres principales actitudes de D. Mario Riboldi. Suya fue la idea de organizar la primera peregrinación internacional a Pomezia (Italia) en 1965, o de impulsar la causa de beatificación del “Pelé”, en 1997. En medio queda el impulso de las peregrinaciones internacionales a Saintes- Maries-de-la-Mer y de los encuentros internacionales del Comité Catholique International pour les Tsiganes. Era un habitual de las Jornadas de Pastoral Gitana desde 1986. Allá donde hubiera vocaciones gitanas estaba D. Mario Riboldi para conocerlas y animarlas. Testigo de este acompañamiento a los gitanos es D. Antonio Heredia, sacerdote gitano de la diócesis de Granada y antiguo director de pastoral con los gitanos, quien nos dice: “Agradezco a D. Mario su acompañamiento desde que se enteró de mi proceso vocacional al ministerio sacerdotal”. Propulsor de la beatificación de Ceferino Giménez Malla, El Pelé, no paró hasta conseguirla, como decía Belén Carreras, anterior directora de pastoral con los gitanos, “D. Mario nos envía tantos escritos, estampas, rosarios del beato Ceferino, en su afán por difundir su figura, que nos interpela a los que tenemos una responsabilidad como agentes de pastoral gitana de España”. También tuvo la gracia de poder seguir atento la beatificación de Emilia “la Canastera” y con la fragilidad de su avanzada edad no dejó de asistir a su celebración, viajando a la diócesis de Almería. En la parroquia de S. Francisco de Asís de Barbastro está la capilla dedicada a este beato gitano, gracias al trabajo y devoción de su párroco, D. José María Garanto, que en paz descanse, que lo hizo posible. Y a dicha parroquia D. Mario peregrinaba año tras año. Estamos seguros, tomando las palabras de D. José María Ferrer, párroco de S. Francisco de Asís, que el beato Ceferino, “El Pelé”, ya le habrá dicho a Dios “anda, ábrele las puertas del cielo a don Mario y dale un abrazo de esos de amor de eternidad”. GRACIAS, PADRE MARIO. José Emiliano Rodríguez Amador Director del Departamento para la Pastoral con los Gitanos. Subcomisión Episcopal para las Migraciones y movilidad humana.
Convenio UPSA-Comisión Episcopal de Migraciones para formar agentes de Pastoral Gitana
La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) impartirá por primera vez un curso de formación de Agentes de Pastoral Gitana. Este curso es fruto de un convenio entre la UPSA y la Comisión Episcopal de Migraciones, al que pertenece el departamento de Pastoral con los Gitanos. Está destinado a agentes de pastoral y personas de comunidades gitanas de la Iglesia Católica, aunque también está abierto a personas gitanas de otras denominaciones cristianas, como la Iglesia Evangélica. En total, el curso cuenta con 25 plazas, entre las que se dará preferencia a las solicitudes que presenten las delegaciones diocesanas. El curso busca la creación de cuadros de agentes que, en este ámbito particular de la acción evangelizadora de la Iglesia, cuenten con las herramientas necesarias, tanto a nivel teológico como de contexto y situación propias de esta cultura, para desarrollar una acción pastoral significativa en sus Iglesias de origen. También quiere ser una ayuda a las diócesis en la formación de responsables y colaboradores en el ámbito de la pastoral gitana. Para ello, ofrecerá capacitación teológica y pastoral básica para agentes de pastoral de la comunidad gitana; a la vez que dará a conocer los contenidos básicos de la cultura gitana. El curso está financiado en su integridad por la fundación Porticus, de forma que los alumnos están becados en la totalidad de los gastos: matrícula, viajes, alojamiento, materiales, etc. Al margen de la matrícula, el alumno deberá realizar un pago de 100 € en concepto de reserva de plaza al solicitarla. El curso se impartirá de octubre de 2019 a junio de 2020 con un total de 120 horas en modalidad semipresencial. Los seis encuentros presenciales que están previstos tendrán lugar en Madrid. La materia se ha dividido en siete módulos: Módulo 1. Antropológico-cultural. Módulo 2. Imagen pública y posibilidades de nuevos mensajes sobre la fenomenología y la cultura gitana. Módulo 3. Bíblico-Teológico. Módulo 4. Histórico-Moral. Módulo 5. Pastoral. Módulo 6. Trabajo de síntesis. Módulo 7. La lengua Romaní. Más información
Pastoral con los Gitanos peregrina a la beatificación de Emilia Fernández
El departamento de Pastoral con los Gitanos, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, está organizando una peregrinación para asistir a la beatificación de Emilia Fernández, «la canastera», que será elevada a los altares junto a otros 114 mártires de Almería. Será la primera mujer gitana beata de la Iglesia Católica. Murió por no delatar a quien le enseñó a rezar el Rosario. La ceremonia de beatificación será el próximo 25 de marzo, a las 11 de la mañana, en el Palacio de Congresos de Aguadulce, en Almería. Será presidida por el Prefecto de la congregación para las causas de los Santos como legado pontificio del papa Francisco, cardenal Ángelo Amato. Emilia Fernández será beatificada en la causa que encabeza José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros. De ellos 90 son sacerdotes diocesanos, 22 laicos, de los cuales dos son mujeres, un religioso franciscano y 2 sacerdotes operarios. Programa del Encuentro Cartel