Monseñor José Cobo, al frente todavía del Departamento de Migraciones de la CEE, presidió la Eucaristía con motivo de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que fue retransmitida por el 2 de Televisión Española VER DE NUEVO «Libres para migrar o quedarse» es el lema elegido por el Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2023 que se ha celebrado en toda la Iglesia el pasado 24 de septiembre. Con este motivo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elegido la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados en el madrileño distrito de Villaverde para la retransmisión a través de La 2 de Televisión Española. El arzobispo de Madrid, monseñor José Cobo se ha desplazado hasta allí para presidir la Eucaristía. En ella también participó Xabier Gómez, OP, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y Rufino García Antón delegado de Movilidad Humana de la archidiócesis de Madrid, además del párroco Jaime Vale y otras autoridades diocesanas. Refiriéndose al drama de los procesos migratorios, el arzobispo lamentaba que nuestras sociedades han perdido el «rubor ante la deshumanización». Según cuenta el evangelio proclamado, los jornaleros de primera hora se quejan de tener el mismo salario que los últimos en llegar. «No parece justo», explicaba, «si el centro es el dinero o la lógica del mercado»; pero si el centro es el el humano, los que tienen hambre y sed, entonces es diferente», porque Dios es Padre, «no contable». «Menos mal que los caminos de Dios no son nuestros caminos». La buena noticia del Evangelio, continuaba Cobo, es buena, primeramente para las víctimas de la falta de esperanza. Acogiendo a las personas migrantes en nuestras comunidades y promoviendo un mundo más justo, donde migrar o quedarse sean derechos y no consecuencias de la injusticia, apuntaba, «nos ganamos a Dios y su proyecto». Y terminaba el prelado uniéndose al Papa en su oración por las personas migrantes y agradeciendo a quienes trabajan por esta causa. «Que esta sea su casa» Villaverde es uno de los barrios de Madrid con mayor población migrante. Un 14 %, situándose la media de Madrid entorno al 9 %. «Estimamos entre 40 y 60 nacionalidades en el barrio», señala Jaime Vales, el párroco. La mayoría de la población infantil y joven de esta parroquia es migrante, explica el sacerdote, «y esto es una riqueza». Es más, detalla, «nosotros no queremos acogerles, sino que esta sea su casa. Para nosotros no se trata de que se sientan como en casa, sino de que sientan en casa». Que la Misa organizada por la CEE se haya celebrado en Nuestra Señora de los Desamparados era una decisión tomada hace ya tiempo. Para Vales, esta «sorpresa» le hace estar muy agradecido por la doble visita del arzobispo de Madrid, que ya pasó por aquí el pasado mes de julio con motivo de su inicio de ministerio como arzobispo de Madrid. Cobo, cuenta Vales, «tiene mucho gozo de celebrar con una comunidad que es migrante y tiene sus dificultades» y, a la vez, la parroquia siente «muchas alegrías por compartir y sentirnos queridos por él». En Madrid, los actos por la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado terminarán por la tarde, en un acto del arzobispo con la Comunidad de San’t Egidio de Madird. Infomadrid/ Pablo Martín
Día Mundial del Refugiado: retrocedemos de manera peligrosa en los derechos ya reconocidos
Nos hacemos eco del Comunicado de la Iglesia de Madrid La Mesa por la Hospitalidad de la diócesis de Madrid, formada por la Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana, Cáritas Diocesana, Justicia y Paz de Madrid, Confer Madrid, la Comunidad de Sant´Egidio, SERCADE y Pueblos Unidos, quiere unir su voz a la de las entidades eclesiales y civiles que trabajan en la defensa de los derechos de todas las personas que diariamente se ven forzadas a desplazarse por el hambre, las guerras, el deterioro medioambiental, las persecuciones y otras formas de injusticia. Según un reciente informe de la ACNUR, “por primera vez desde que se tienen registros, el número de personas en situación de desplazamiento forzado superó la cifra de los 100 millones, es decir, el 1´3% del planeta”. Y lo hace para manifestar lo siguiente: En Madrid, a 20 de junio de 2022. Comunicado en PDF (puedes descargarlo en este enlace):
La trata es un pecado contra el Espíritu Santo. Es muy difícil de perdonar
El Departamento de Trata de personas de la Conferencia Episcopal Española celebra la Jornada Mundial de Oración contra la Trata de Personas Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria y responsable del Departamento, emitió un videomensaje en el que denunció de forma contundente a los grupos criminales que comercian con seres humanos, que han aumentado durante la pandemia. Por la mañana el Departamento de Trata participó en la Maratón Mundial de Oración organizada con motivo de esta Jornada. Y ya por la tarde, al término de la oración mundial, se celebró en la Iglesia de los Jerónimos en Madrid, la Vigilia contra la Trata en memoria de Santa Josefina Bakhita. Archidiócesis de Madrid: El Departamento de Trata de Personas de la Conferencia Episcopal Española junto con la Archidiócesis de Madrid celebró el 8 de febrero, la VIII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas con una vigilia de oración en la parroquia San Jerónimo el Real que se pudo también seguir online y cuya visualización te ofrecemos más abajo. Coincidiendo con la festividad litúrgica de santa Josefina Bakhita, y unidos a la Iglesia universal, el encuentro estuvo presidido por José Luis Segovia, vicario para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación. La jornada se contemplaba como una forma de rezar y celebrar el cuidado, ante todo, del «buen Dios que apuesta con locura por todas las víctimas». «Él mismo, en la cruz, se hizo víctima para poder abrazar a todas y sanar de este modo su sufrimiento», explicó el vicario. También, «por escandaloso que resulte», se rezó por los abusadores y traficantes, «porque creemos en el infinito poder de la oración y porque con Dios todo es posible». José Luis Segovia concluyó dando las gracias a las mujeres: «Sois mujeres, benditas mujeres, las que estáis en primera línea de este pacífico y sanador frente de batalla contra la trata». A lo largo de la oración, en la que se fueron leyendo textos para la meditación y la reflexión al hilo de la vida de Josefina Bakhita, los asistentes fueron colocando velas en torno a la imagen de la santa como ofrenda por las víctimas, y también por aquellos comprometidos en la transformación de estructuras económicas injustas. Se colocaron asimismo unas tenazas como símbolo de la ruptura de las cadenas que esclavizan. «Este es el momento oportuno de redescubrir y de dar perdón –se escuchó–. Ante el mal cometido, incluso crímenes graves, es el momento de escuchar el llanto de personas inocentes». El odio «es solo fuente de falsa ilusión y tristeza».