Ante las noticias que nos llegan del hundimiento del barco Senefand 1, con once tripulantes a bordo y propiedad de la Compañía pesquera viguesa Grupo Profand, frente a las costas de Senegal, queremos manifestar Primero: Nuestra solidaridad y nuestra oración por los tres marineros que no han podido localizarse todavía por parte del equipo de rescate, el patrón del barco, Vicente Pazos, de 52 años y vecino de Marín que embarcado en Octubre tenía previsto regresar en Marzo y dos marineros senegaleses. Vaya nuestra cercanía y máximo afecto a sus familias Segundo: Alegrarnos por el rescate de los otros ocho marineros que ya han recibido el alta hospitalaria entre otros uno gallego, Fernando Argibay, vecino de Moaña y jefe de máquinas del pesquero. Y junto a él un caboverdiano, cinco senegaleses y un marinero de Guinea Bissau expresión de la realidad migratoria que trabaja en este Sector . Tercero : Seguimos al tanto del proceso y gestión así como del seguimiento que tanto la compañía armadora del buque como las distintas administraciones senegalesas, junto con el Consulado de España en Senegal y la Secretaría General de Pesca de la Junta de Galicia, están haciendo de este tema con una activa colaboración para que el incidente se resuelva lo antes posible y lo más favorable para los afectados Cuarto : Manifestar nuestra total disposición desde el Apostolado del Mar para todo aquello en lo que podamos colaborar con los afectados y sus familias. Una vez más han surgido la tragedia marinera a la que están expuestos nuestras gentes del mar por su trabajo y entrega ejemplar ante las muchas dificultades en las que están inmersos al servicio de la sociedad. Para todos ellos pedimos siempre las disposiciones legales más justas y Invocamos a Nuestra Señora del Carmen, como Madre de Misericordia. Y recordamos al respecto y con motivo de estas dolorosas noticias lo que decíamos en el Mensaje episcopal con motivo del Día de las gentes del mar: “Hoy como ayer, la misericordia es el corazón del mensaje del Evangelio. Como dice el papa Francisco, la misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro, la vía que une a Dios y al hombre y que abre nuestro corazón a la esperanza “ Con nuestra oración y bendición + Monseñor D. Luis Quinterio Obispo de Tui-Vigo y Promotor del “Apostolado del Mar” de la Conferencia Episcopal Española 14 de febrero de 2017
Nota del Obispo Promotor del Apostolado del Mar ante un nuevo accidente marinero
Los pescadores Borja Alonso, y Filipe Manuel de Brito, marineros del «Látigo» permanecen desaparecidos desde la tarde del viernes a pesar de los intentos por encontrarlos de muchos barcos e instituciones marineras que solo han podido localizar hasta la fecha los restos de su embarcación media milla al sur del islote de Agoeiro, al sur de las Islas Cíes. La angustia y el dolor por la desaparición de estos dos hermanos nuestros, hace que nuestra oración se redoble ante nuestro Padre Dios por mediación de la Virgen del Carmen. Queremos de manera especial que este nuestro mensaje lleno de misericordia, de solidaridad y de cercanía les llegue a las familias de los marineros desaparecidos. Y por supuesto a toda la gente de la mar, tan azotada por tragedias parecidas en su duro y servicial trabajo. “Todos somos conscientes de que la pesca es una de las industrias más complejas y más vastas del mundo, como también una de las profesiones más difíciles y más peligrosas» nos decía el Cardenal Veglió , Presidente del Pontificio Consejo para emigrantes e itinerantes en su Mensaje del 21 de Noviembre de 2015 , para la Jornada Mundial de la Pesca Al sentir el dolor de la familia marinera por estas noticias, recordamos lo que escribíamos el 16 de julio del pasado año con motivo del día de las gentes del mar,: “ Un año más gritamos a toda nuestra sociedad y a nuestros gobernantes para que volvamos nuestros ojos a los grandes problemas de las gentes del mar. El trabajo en el mar es el más duro de nuestra sociedad, tanto para el trabajador como para su familia. Todavía queda una ingente tarea que realizar en la dignificación de las condiciones de vida de los hombres y mujeres del mar.” Reiteramos con este motivo nuestra oración dolorida y también nuestra esperanza en el Dios de la Misericordia D. Luis Quinteiro Fiuza, Obispo de Tui-Vigo y Obispo Promotor del Apostolado del Mar 1 de Febrero de 2016
Nota del Obispo Promotor del Apostolado del Mar ante un nuevo accidente marinero
Un nuevo siniestro en el mar en la mañana del 17 de abril, Jueves Santo, ha ocasionado el fallecimiento de tres marineros portugueses mientras otros dos siguen desparecidos. Trabajaban junto a otros siete pescadores que han conseguido salvarse, en el buque Mar Nosso, con base en el puerto de Marin, que zozobró a 20 millas al norte de la ría de Navia en Asturias. También ahora, como no podía ser de otra manera, la Iglesia a través del Apostolado del Mar, quiere hacerse cercana a los familiares de las víctimas y hacer suyo el dolor por la pérdida de estos hermanos nuestros. La reiteración de estas tragedias en estos meses no debe hundirnos en la desesperación y el pesimismo sino que debe hacer redoblar nuestra esperanza. Nos duele la soledad de sus familiares para quienes solicitamos toda la ayuda social, humana, justa y necesaria. Y hacemos nuestro también el dolor de todas las gentes del mar, que trabajan en condiciones muy difíciles muchas veces, y que en tan poco espacio de tiempo se han visto golpeadas por estas tragedias. Abogamos a través de la intercesión de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, que supo permanecer firma al lado de la Cruz de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo y encomendamos al Padre, la vida de estos hermanos nuestros para que les alcance la gracia de la Resurrección. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza , obispo de Tui-Vigo Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Nuevas condolencias por la tragedia del mar
No ha pasado ni un mes y una doble tragedia en el mar ha golpeado de nuevo nuestros corazones. Tres marineros han muerto y otros se encuentran desaparecidos debido, por una parte, a la colisión entre dos barcos en la madrugada del martes 1 de abril en la Ría de Vigo, con el posterior naufragio del pesquero “Mar de Marín”, y, por otra, al incendio del pesquero «L’Escandall», ocurrido ayer en Barcelona. Encomendamos al buen Padre Dios y a su gran misericordia las vidas de estos hijos que han pagado con su vida el duro ejercicio de la noble profesión de las gentes de la mar, a la vez que damos gracias a Dios por los que han conseguido salvarse. Un nuevo sufrimiento en estos tiempos de crisis ha venido a empañar nuestras vidas. Y nuestra mirada se clava de nuevo en el Crucificado, como en muchos otros momentos de las difíciles encrucijadas de la vida. Le pedimos que conceda la salud eterna a los que se han ido y el restablecimiento total de los heridos. Pedimos también el consuelo y la fuerza que tuvo el Crucificado para todas las familias de los fallecidos para que se recuperen de su dolor inmenso, que hoy lo hacemos también nuestro. Todos sabremos responder solidariamente con las familias de los afectados. Para ellos, pedimos la generosidad de todas las ayudas sociales pertinentes. La vulnerabilidad de las gentes del Mar debe hacer más atenta la solicitud de la Iglesia y de la sociedad en su conjunto para salvaguardar todos sus derechos. Que toda la gente del mar seamos capaces de unir nuestras fuerzas para trasmitir a los afectados y a la familia marinera el cariño y la cercanía de Jesucristo y de su Iglesia. En esta ocasión, de nuevo, recordamos una estrofa de la Salve Marinera como oración dirigida a Nuestra Señora, la Virgen del Carmen: “De tu pueblo, a los pesares Tu clemencia dé consuelo. Fervoroso llegue al cielo Y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.” + Mon. Luis Quinteiro Fiuza , obispo de Tui-Vigo Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Mensaje del Obispo Promotor del Apostolado del Mar ante el naufragio en Asturias
Las gentes del mar están de luto nuevamente a causa del trágico naufragio del pesquero «Santa Ana», ocurrido en días pasados, ante el cabo Peñas en Asturias. El Apostolado del Mar llora con las familias de las dos personas desaparecidas y las seis fallecidas, algunas de ellas emigrantes, muertas lejos de sus patrias, al hundirse el pesquero de Muros, y encomienda sus vidas al Señor a través de la Virgen María, Estrella de los Mares. Nuevamente como en otras ocasiones similares y todavía con el corazón encogido y estremecido por esta nueva tragedia, queremos hacer llegar la solidaridad y la oración de la Iglesia, recordando la inseguridad en la que viven día a día los hombres y las mujeres del mar. Es fácil hermanarse en momentos tan crueles, pero hay otras muchas situaciones difíciles en la vida diaria de la gentes del mar que no son noticia, y en las que hay que estar también cerca y hermanados hacia ellos. Con una sensibilidad permanente ante la dureza de su trabajo, su dolor y las dificultades de todo tipo con las que se encuentran. Por eso es necesario volver a repetir una llamada de atención a todas las instituciones implicadas para que procuren siempre unas condiciones de trabajo justas que faciliten una vida digna y protegida. Pedimos también el apoyo y las especiales ayudas sociales que se puedan ofrecer en estas circunstancias. Una vez más quisiéramos que toda la sociedad sea consciente de la dureza del trabajo de los hombres del mar, con jornadas largas y en condiciones a veces difíciles de imaginar, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de «los golpes traicioneros del mar». Las gentes del mar recordaban en la reciente Asamblea del Apostolado del Mar en Huelva que «no podemos olvidar a los pescadores, quienes a menudo son llamados ‘los marineros olvidados’. Las larguísimas horas de trabajo, el esfuerzo y los peligros del mar hacen que su vida sea arriesgada y problemática». Los complejos efectos de la globalización a veces les ocasionan una mayor vulnerabilidad por lo que queremos no bajar la guardia para hacer más atenta la solicitud de la Iglesia. Dirigiéndonos especialmente a las familias de los fallecidos y desaparecidos, y a todos a los que les afecta esta tragedia pedimos, desde el dolor inmenso, que Nuestra Señora la Virgen del Carmen, Stella Maris, alumbre siempre su esperanza. + Mons. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tui-Vigo Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Ante una nueva tragedia en el mar, el Apostolado del Mar se une al dolor de la familia marinera
Cuando todavía tenemos en la mente la tragedia de los dos mariscadores ahogados en Bueu (Pontevedra) y la más reciente de los otros dos marineros que perdieron la vida en la Costa lucense de Cillero, tenemos que asistir, desolados y tristes, a esta nueva tragedia del hundimiento del Arrastrero “Cordero”, con base en Riveira. El Apostolado del Mar, al tiempo que se une al dolor de las familias de las victimas, eleva plegarias a la “Stella Maris” para que interceda por ellos al Padre y les lleve al Reino de la paz y la gloria. No podemos sino unirnos también al dolor de toda la familia marinera en este luctuoso suceso; especialmente a la gallega, que ha sido la más castigada por estos últimos acontecimientos trágicos. Resulta difícil comprender estos duros golpes, impredecibles e inesperados. La fe da fuerzas para seguir en la brega, con esperanza renovada, también en esa profesión tan exigente y con tantos riesgos como es la vida en el mar. Nuestro ruego a la Autoridades Civiles, para que pongan todos los medios necesarios para atender a las familias de las víctimas en el desamparo en que han quedado; que les proporcionen el apoyo que necesitan tanto asistencial como social. Todos estos marineros fallecidos han sacrificado sus vidas a la dureza y dignidad de esa vieja y noble profesión y han contribuido al bienestar de la sociedad, recibiendo por ello muy poco. Pedimos a Dios para que no haya más víctimas y que las Autoridades, las empresas que trabajan en el mar y toda la sociedad contribuya a la seguridad de estas personas que ejercen su profesión en un medio con tantos riesgos imprevistos. De nuevo recurrimos a la “Stella Maris”, patrona de la gente marinera, para que lleve al puerto definitivo en la Casa del Padre a estos náufragos.
Nota con motivo del naufragio del Nuevo Pepita Aurora en Barbate, frente a la costa de Cádiz
En la tarde de ayer, miércoles 5 de septiembre, nos entristecía la noticia del hundimiento del pesquero Nueva Pepita Aurora cuando se encontraba faenando a doce millas de Tarifa, en la costa gaditana. El barco había partido de Barbate con 16 tripulantes, ocho consiguieron salir con vida, tres han fallecido y cinco permanecen desaparecidos. Mientras en la costa gaditana continúan las labores de rescate de los cinco desaparecidos, nos llega la noticia de otra desaparición, esta vez en aguas gallegas, de un marinero del Seixo III –con base en Cambados- tras caer al mar desde el barco en el que trabajaba al norte de Corrubedo. El Apostolado del Mar quiere mostrar su cercanía a estas familias que han sufrido la muerte o esperan noticias de sus seres queridos. Queremos estar junto a ellos. Sentimos que es muy humano estar juntos para decirnos algo con la oración, con el llanto y el dolor. Eran unos trabajadores de la mar que han sido víctimas de un trabajo que han hecho con dignidad al servicio de la vida, de la suya y de las otras personas a las que querían. En el Apostolado del Mar quisiéramos rendir un homenaje a esos hombres trabajadores y pedir un reconocimiento social a la dignidad y al valor de los trabajadores de la mar, tantas veces mal valorados cuando no ignorados. Que la Virgen del Carmen, su Patrona, les acoja.
Nota ante el dramático accidente del “O Bahía” en la ría de Vigo
De nuevo hoy Galicia está de luto, y nosotros, el Apostolado de Mar, nos unimos a ellos. De nuevo nuestro querido mar, el mismo mar que da la vida a tantas y tantas familias ha vuelto a arrebatarnos a 10 hermanos cuando cumplían con su trabajo. Hermanos que con inmenso dolor y al mismo tiempo un inmenso cariño estuvieron limpiando de fuel sus heridas. La muerte les ha llegado de repente, sin avisar. El Apostolado de Mar quiere dar un inmenso abrazo a esas 10 familias y que sepan que en la distancia sufrimos con ellos. Pero debemos levantar nuestra mirada más allá de este mundo. No podemos comprender estos golpes tan duros e inesperados. Solo la fe nos da fuerza para reponernos y mirar adelante, aunque el sufrimiento permanezca vivo. Pedimos que Dios les dé valentía y arrojo para que puedan sobrellevar este triste y duro momento. Condiciones duras de los hombres del MarUna vez más quisiéramos que se despierte nuestra conciencia a uno de los mundos más desconocidos y duros que existen, el de los hombres del Mar, con jornadas largas y en condiciones a veces difíciles de imaginar, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de “los golpes traicioneros del mar”. Pedimos a las autoridades civiles que mitiguen en lo posible este dolor mediante el apoyo y las especiales ayudas sociales que se pueden ofrecer en estas circunstancias. No debemos permitirnos mañana olvidar esta tragedia como una fecha más en el calendario de los desastres. El hombre de mar está acostumbrado a mirar al cielo. Su trabajo depende de lo que él le muestra. Pero, además, tenemos una Estrella especial, que es Madre y patrona nuestra la Virgen del Carmen. A Ella encomendamos la vida de estas personas que han partido ya hacia el puerto definitivo y la nuestra propia, para que nos siga guiando en nuestro andar cotidiano.