El departamento de Apostolado del Mar (Stella Maris), dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana organiza la Jornada de introducción a la pastoral marítima del 25 al 26 de octubre. El objetivo de este encuentro es dar a conocer la identidad, la historia y la labor de Stella Maris, además de su estructura a nivel local, nacional e internacional. Desarrollo del encuentro de pastoral marítima La jornada la inaugurará el miércoles 25 de octubre Mons. Luis Quinteiro Fiuza, promotor del Apostolado del Mar. A continuación, Ricardo Rodríguez-Martos, director del Dpto. de Stella Maris de la CEE y Mariel Larriba, delegada de Stella Maris Tui-Vigo, desarrollarán la ponencia «La gente del mar: circunstancias y características de los marinos mercantes y de los pescadores» desde una aproximación sociológica. Para concluir, Ricardo Rodríguez también realizará una exposición breve sobre la historia de este departamento. El domingo 26 por la mañana, Vicenç Veses, Director de Stella Maris Tarragona; Mariel Larriba , delegada de Stella Maris Tui-Vigo y Jerónimo Dadin, Responsable de cruceros de Stella Maris Barcelona, charlarán sobre la gestión diaria y las funciones de los centros de Stella Maris de toda España. Llegado el mediodía, se desarrollará una mesa sobre el ámbito marítimo-portuario (instituciones, organismos) a nivel local, nacional e internacional. Se cerrará el acto con la historia de los Comités de Bienestar: su fundamento, su función y su estructura. PROGRAMA INSCRIPCIÓN
Mons. Fernando Chica en el Diálogo de Vigo 2023: «Hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar»
Monseñor Chica Arellano es el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sinembargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros.Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En
Monseñor Chica Arellano en los diálogos de Vigo 2023: «Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado»
Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros. Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En este sentido, sólo una ética respetuosa de las personas puede conducir al correcto funcionamiento de la economía, ya que permitirá centrarse en el objetivo del bien de toda
El Foro Católico de Taiwán pide atención y ayuda para los pescadores migrantes
Experiencias de ayuda ante las dificultades de los pescadores emigrantes en Taiwán fueron compartidas en un foro que se realizó recientemente en la ciudad de Taipei. Entre las personas que intervinieron en esta iniciativa estuvieron el P. Louis Gendrom SJ, el Sr. Jen-Shin Lee del Centro Rerum Novarum, la Sra. Cecilia Huang de Stella Maris Taichung y el Sr. Chin Lee de la comunidad local. En el foro, que se llevó a cabo el 18 de junio y al que participaron más de cien personas, se lanzó un llamado para cuidar y ayudar a los pescadores emigrantes. Es posible la participación de personas en actividades de voluntariado relacionadas y aplicar la política o las directrices del gobierno para ayudar a los pescadores emigrantes y proteger sus derechos laborales. Por su parte, el Sr. Yi-Hsien Chiu, funcionario de la Agencia de Pesca de Taiwán y voluntario de Stella Maris, presente en el foro dijo que el gobierno de Taiwán puso en marcha un «Plan de acción para la pesca y los derechos humanos» para esforzarse más en la inspección laboral portuaria y mejor la normativa para proteger los derechos de los pescadores emigrantes. Asimismo afirmó que la comunidad local y los voluntarios pueden ofrecer ayuda directa o conocimientos a los pescadores migrantes, ya que están más cerca y disponen de más recursos locales. La comunidad católica de Taiwán y las organizaciones afines seguirán llevando paz y amor a los pescadores migrantes. También seguirán en comunicación con el gobierno y buscando mejorar la cooperación para crear un entorno de trabajo favorable para los pescadores migrantes. Fuente: Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
El impacto de la guerra de Ucrania en la gente del mar
La guerra deja a miles de marinos en medio del fuego cruzado En el año 2020 las Naciones Unidas declararon una crisis humanitaria para los cientos de miles de marinosvarados en el mar con motivo de la pandemia del Covid19. Dos años después la guerra en Ucrania, ha puestonuevamente de relieve la vulnerabilidad de la gente de mar. Se estima que con la guerra alrededor de 1.500marinos quedaron atrapados a bordo de los barcos, temiendo por sus vidas, añorando a sus familias y luchandopor sobrevivir con pocas provisiones, falta de agua potable, calefacción y electricidad. A bordo de los buques coinciden con frecuenciamarinos rusos y ucranianos juntos, lo cual en ciertosmomentos habrá representado sin duda momentos detensión. Sin embargo, en general, hemos detectadoque el sentido de tripulación ha predominado sobre elefecto de la guerra, al margen de que, de algunamanera, el pueblo siempre es víctima de cualquierguerra. El impacto de la guerra para la gente de mar de Ucrania ha significado la inseguridad laboral, la preocupación por el desplazamiento y la separación de sus familias, el no saber cuándo y cómo podrían regresarán a casa e incluso en algunos casos, temer por sus vidas. La situación en Ucrania es devastadora. El Mar Negro se ha vuelto virtualmente intransitable para los buques, dejando a miles de marinos en el fuego cruzado. Estamos presenciando abusos contra los derechos humanos y crímenes de guerra contra la gente de mar. Human Rights at Sea (ONG del Reino Unido) está trabajando para garantizar que los intereses de la gente de mar estén representados durante el conflicto, que se les permita llegar a lugares seguros y que cuando se violen sus derechos humanos puedan obtener justicia. Stella Maris de Odessa, desde el comienzo de la guerra, se mantuvo en contacto con algunos capitanes de barcos que se hallaban en puertos del Mar Negro, asistiéndoles en la medida de lo posible y brindandoasistencia para transportar a las esposas e hijos de los marinos a la frontera de Ucrania, para su posteriorevacuación. Asimismo, han organizado ayuda humanitaria para marinos jubilados y recientementehan implementado un “Proyecto Mental” de apoyo a la gente de mar y sus familias, que han quedadopsicológicamente muy afectadas por la guerra. Por otra parte, Stella Maris de Gdinya (Polonia) haacogido en Kashuby, un resort en plena naturaleza, a decenas de familias de marinos que huyeron de laszonas de guerra. Allí les facilitan: alojamiento, comida y ropa, así como acceso libre a Internet para comunicarse con sus seres queridos. Sigue eleyendo en el Boletín Nº30 del Apostolado del Mar Puedes leer todo los Boletines de Stella Maris en nuestra web Ricardo Rodríguez Martos, Director del Departamento Stella Maris
Francisco: «Que los océanos sean factores de conexión, no lugares de tragedias»
El Papa reivindica la importancia del océano como elemento de unión del que dependen todos los seres humanos y abogó por la urgencia de adoptar una visión integral de su desarrollo EcclesiaCope: «Las tragedias de los migrantes que peligran en alta mar, el tráfico de seres humanos que se lleva a cabo en el mar, las condiciones de trabajo duras y a veces ilegales de los marinos, y las tensiones geopolíticas en zonas marinas consideradas importantes». Todas estas situaciones en el mar son las que ha denunciado el Papa Francisco en un mensaje firmado por el cardenal Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, a los asistentes a la Conferencia “Our Ocean”, en Panamá. El Papa reivindica la importancia del océano como elemento de unión del que dependen todos los seres humanos y abogó por la urgencia de adoptar una visión integral del desarrollo y de la ecología. Así el Papa propone tres direcciones en las que comprometerse a vivir esta Conexión con todas las realidades implicadas: las administraciones, el sector privado, el mundo de la investigación, la política y la cultura, las organizaciones religiosas y juveniles, la comunidad internacional. «Hay que revisar con seriedad y urgencia las estrategias de crecimiento basadas en el desperdicio y el consumismo, en modelos injustos e insostenibles de producción, transporte, distribución y consumo, para reducir la deuda ecológica que asola los continentes y provoca también migraciones caóticas y la destrucción de los océanos”, expresa Francisco. Ante esto, el Papa llama a unirnos “para proteger y restaurar los ecosistemas marinos, de las costas, y también de los ríos”. “Esto -explica Bergoglio- reforzaría tanto un enfoque responsable como la educación y la cultura ecológicas necesarias para cualquier compromiso con la preservación y el uso conveniente de los océanos”. Por eso, subraya la importancia de facilitar “una administración eficaz y una coordinación institucional acorde al tamaño y a la complejidad del bien que se ha de proteger, el océano”. “Unos ‘sistemas de gobernanza’ eficaces para el océano -dice Francisco- requieren un trabajo inclusivo en la subsidiariedad, capaz de integrar las opiniones, conocimientos, aportaciones y esperanzas de todos”. “Que haya transparencia en la toma de decisiones y seguimiento en su aplicación con vistas al bien común de toda la familia humana, la protección del océano y la consecución del 14º Objetivo de Desarrollo Sostenible”, augura el Papa, quien considera que, si se trabaja en estas direcciones, siempre habrá espera.
El Comité Nacional de Bienestar de la Gente del Mar impulsa los grupos locales en su segunda reunión
El pasado jueves 23 de febrero tuvo lugar la segunda reunión del Comité Nacional de Bienestar de la Gente de Mar, del que forma parte el Departamento de Stella Maris Se aprobaron los estatutos que regirán el Comité y se propusieron unos primeros temas para tratar en este año. Por un lado, se intentará promocionar que en todos los puertos de una cierta importancia se establezcan comités de bienestar locales. Se intentará discutir también el tema de la financiación de los servicios de bienestar y, aprovechando que España tiene en el segundo semestre la presidencia de la UE, se intentará abordar el tema del bienestar de la gente de mar a nivel europeo. Teniendo en cuenta que el presidente del comité es el presidente de Puertos del Estado (D. Álvaro Rodríguez Dapena), cualquier iniciativa local encontrará enseguida apoyo a nivel nacional. Actualmente, hay comités de bienestar también en Tenerife, Castellón y Vigo, todos ellos por iniciativa de Stella Maris. El pasado 23 de noviembre 2022 se constituyó el Comité Nacional de Bienestar de la Gente de Mar, cuyo presidente es el Presidente de Puertos del Estado, el Secretario el Director General de la Marina Mercante y los vocales son la Asociación de Navieros Españoles ANAVE, El Instituto Social de Marina, La Asociación Española de Consignatarios de Buques, la International Transport Federation (UTF) y Stella Maris – Apostolado del Mar.
Celebración ecuménica a bordo
El día 26 de enero tuvo lugar una la celebración ecuménica que tuvimos en Stella Maris de Barcelona, con motivo de la semana de oración por la unidad de los cristianos. Participaron las siguientes comunidades: Comunidad Evangélica de Habla Alemana: Pastora Antje y Pastor. Oliver Comunidad Anglicana St. Georg: Rvdo.. John, Rvda.. Debora Comunidad Ortodoxa de Ucrania: Padre. Leonid Comunidad Católica de Stella Maris: Padre José Luis, Diácono Ricardo Rodríguez-Martos Se unieron un grupo de marinos filipinos. Todos los años se celebra este encuentro ecuménico en Stella Maris, cuya pastoral tiene una amplia vertiente ecuménica e interreligiosa. VÍDEO
Stella Maris Barcelona celebra la Navidad a bordo
Al igual que en los dos últimos años, Stella Maris Barcelona pudo repartir los días 23 y 24 lotes de turrones y pequeños pesebres entre los barcos que estaban atracados en puerto. Las tripulaciones lo recibieron, una vez más con gran ilusión. Más que los turrones o los pesebres, lo que agradecen enormemente es que se haya pensado en ellos. Asimismo, el día 24 por la tarde, se celebró la misa de Navidad en Stella Maris por primera vez después de la pandemia. La ceremonia estuvo animada por los cantos de la coral de la parroquia filipina y participaron en ella voluntarios de Stella Maris y gente de mar. Esta misa es siempre sencilla, pero llena de calor humano. Os deseo a todos una feliz entrada de año. Un abrazo, Ricardo Rodríguez Martos