Monseñor Chica Arellano es el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sinembargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros.Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En
Poner a Dios en el centro para mirar la humanidad y la casa común con misericoridia
El día 4 de octubre el Papa Francisco nos regaló una nueva exhortación apostólica, Laudate Deum, alertándonos, una vez más, sobre la crisis climática y poniendo de nuevo el acento en la crisis ecosocial que vivimos y que expone a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los impactos del cambio climático. Coincidía su publicación con la apertura del Sínodo, un momento eclesial fundamental, en el que la Iglesia se pone a la escucha del Espíritu Santo para discernir el camino a seguir en la misión evangelizadora, desde la comunión y la participación. Un Sínodo cuya principal tarea, dice el santo padre, es volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia. No es casualidad esta coincidencia, pues una de las primeras cuestiones a debatir en la asamblea sinodal es sobre el servicio de la caridad, el compromiso por la justicia y el cuidado de la casa común. Laudate Deum es un grito profético ante la falta de reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando, tanto por parte de los poderes políticos y económicos, como por parte de las comunidades eclesiales y caritativas y por muchos de nosotros, ciudadanos de a pie. El cambio climático no es algo secundario, sino un drama que nos daña a todos y que pone de manifiesto un impactante ejemplo de pecado estructural. En ese sentido, el papa es firme en su denuncia ante quienes pretender negar o ridiculizar sus efectos, incluso en ciertos sectores de la Iglesia. Por más que se pretenda negar, esconder o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más presente y amenazantes. Es necesario reaccionar y tomar medidas con políticas decididas, sugiere Francisco, porque detrás está la mano humana y un modelo tecnocrático, que no pone límites a los deseos y aspiraciones humanas con las últimas novedades tecnológicas. Lamentablemente este asunto no interesa a los poderes económicos más preocupados por el mayor rédito posible al menor coste y en el tiempo más corto que se pueda. Es la lógica del máximo beneficio que hace imposible cualquier sincera preocupación por la casa común y por los descartados de nuestra sociedad. La Exhortación es una llamada a recorrer juntos un camino de reconciliación con el mundo que nos alberga y embellecerlo con la aportación de cada uno. Ciertamente el daño está hecho, pero aún estamos a tiempo de evitar que sea mayor y crear una nueva cultura más respetuosa con la casa común. Fe y cuidados son realidades inseparables, por ello alabemos a Dios y no pretendamos suplantarle porque nos convertiremos en el peor peligro para nosotros mismos. Vicente MartínDirector de la Subcomisión de Acción caritativa y Social
Monseñor Chica Arellano en los diálogos de Vigo 2023: «Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado»
Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros. Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En este sentido, sólo una ética respetuosa de las personas puede conducir al correcto funcionamiento de la economía, ya que permitirá centrarse en el objetivo del bien de toda
Tiempo de la Creación 2023
Tiempo de la Creación 2023 El tiempo de la Creación se desarrollará del 1 de septiembre al 4 de octubre de 2023 Recursos Mensaje del Papa Francisco (abajo) Mensaje de los obispos españoles VI Seminario de Ecología Integral: La crisis del agua: sequía y el derecho al agua “Que la justicia y la paz fluyan” es el tema elegido para el Tiempo de la Creación 2023, la celebración ecuménica que celebramos cada año desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. El profeta Amos clama “¡Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo”! (Amos 5: 24) y por eso estamos llamados a unirnos al río de la justicia y la paz, a asumir la justicia climática y ecológica, y a hablar con y por las comunidades más afectadas por la injusticia climática y la pérdida de biodiversidad. Únete al río de justicia y paz: visita la página web del Tiempo de la Creación Nuestras oraciones deben reclamar justicia no sólo para los seres humanos, sino para toda la Creación. En alianza con la paz, somos llamados a arrepentirnos de nuestros pecados ecológicos y a cambiar nuestras actitudes y acciones. Comenzamos en marzo la «Preparación» del Tiempo de la Creación para llegar a los líderes locales y llamar a nuestras comunidades a participar activamente sensibilizándolas sobre el tema, y sobre cómo responder al grito de la creación allí donde el Señor nos llama en nuestros contextos diversos. Esta etapa de «Preparación» es clave para crear vínculos y relaciones como Pueblo de Dios que cuida de nuestra casa común. MIRA: Los líderes de las confesiones nos explican de qué se trata “Un río caudaloso” es el símbolo elegido para acompañar este tema, para representar a la biodiversidad en riesgo. La urgencia crece y debemos hacer visible la paz con la Tierra y en la Tierra, al mismo tiempo que la justicia nos llama al arrepentimiento y a un cambio de actitud y de acciones. Cuando nos unimos al río de la justicia y la paz con los demás, se crea esperanza en lugar de desesperación. Estamos invitados a unirnos al río de la justicia y la paz en nombre de toda la Creación y a hacer converger nuestras identidades individuales, de nombre, familia o comunidad religiosa, en este movimiento mayor por la justicia, al igual que los afluentes se unen para formar un río caudaloso. El profeta Isaías proclama, “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43: 19). Descarga la invitación para difundir el Tiempo de la Creación en tu comunidad Un torrente caudaloso puede mover montañas Nuestras acciones individuales durante el Tiempo de la Creación son importantes. Celebrar la Creación, participar en limpiezas, plantar árboles y reducir nuestra huella de carbono son algunas de las acciones inmediatas que podemos emprender. ¡Preparate para organizar tus eventos! DESCARGA LA GUÍA DEL TIEMPO DE LA CREACIÓN Mensaje del papa Francisco Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 1 de septiembre de 2023 Queridos hermanos y hermanas: “Que la justicia y la paz fluyan” es el tema del Tiempo ecuménico de la Creación de este año, inspirado en las palabras del profeta Amós: «Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable» (5,24). Esta expresiva imagen de Amós nos dice lo que Dios desea. Dios quiere que reine la justicia, que es esencial para nuestra vida de hijos a imagen de Dios, como el agua lo es para nuestra supervivencia física. Esta justicia debe surgir allí donde sea necesaria, no esconderse demasiado en lo profundo o desaparecer como el agua que se evapora, antes de podernos sostener. Dios quiere que cada uno busque ser justo en cada situación; se esfuerce siempre en vivir según sus leyes y, por tanto, en hacer posible que la vida florezca en plenitud. Cuando buscamos ante todo el reino de Dios (cf. Mt 6,33), manteniendo una justa relación con Dios, la humanidad y la naturaleza, entonces la justicia y la paz pueden fluir, como una corriente inagotable de agua pura, nutriendo a la humanidad y a todas las criaturas. En julio de 2022, en un hermoso día de verano, medité sobre estos argumentos durante mi peregrinación a las riberas del lago Santa Ana, en la provincia de Alberta, en Canadá. Ese lago ha sido y sigue siendo un lugar de peregrinación para muchas generaciones de indígenas. Como dije en aquella ocasión, acompañado por el sonido de los tambores: «¡Cuántos corazones llegaron aquí anhelantes y fatigados, lastrados por las cargas de la vida, y junto a estas aguas encontraron la consolación y la fuerza para seguir adelante! También aquí, sumergidos en la creación, hay otro latido que podemos escuchar, el latido materno de la tierra. Y así como el latido de los niños, desde el seno materno, está en armonía con el de sus madres, del mismo modo para crecer como seres humanos necesitamos acompasar los ritmos de la vida con los de la creación que nos da la vida».[1] En este Tiempo de la Creación, detengámonos en estos latidos del corazón: el nuestro, el de nuestras madres y abuelas, el latido del corazón creado y del corazón de Dios. Hoy no están en armonía, no laten juntos en la justicia y en la paz. A muchos se les impide de beber en este río vigoroso. Escuchemos entonces la llamada a estar al lado de las víctimas de la injusticia ambiental y climática, y a poner fin a esta insensata guerra contra la creación. Vemos los efectos de esta guerra en los muchos ríos que se están secando. «Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores», afirmó una vez Benedicto XVI.[2] El consumismo rapaz, alimentado por corazones egoístas, está perturbando
Presentada en la Archidiócesis de Zaragoza la nueva delegación de Ecología Integral
La Casa de la Iglesia en Zaragoza ha acogido este jueves, 21 de septiembre, la presentación oficial de la nueva delegación episcopal de Ecología Integral, en un acto presidido por el arzobispo, Mons. Carlos Escribano. La nueva delegación de Ecología Integral nace como una novedad en la Iglesia aragonesa, auspiciada por el papa Francisco tras la publicación de su encíclica Laudato Si donde aborda las causas de las crisis sociales en el mundo desde una perspectiva medioambiental. La archidiócesis de Zaragoza, conocedora de las desigualdades que genera la explotación irresponsable de los recursos naturales en el mundo, promueve una conciencia social ante los retos que plantea la emergencia climática. Junto a los religiosos y laicos que ya trabajan en los países más desfavorecidos, la Iglesia zaragozana impulsa este instrumento de sensibilización con el objetivo de establecer un diálogo con la sociedad en su conjunto, a la vez que favorezca el encuentro entre ecología y espiritualidad. “Tiempo de la creación” La presentación de la delegación episcopal de Ecología Integral coincide con el Tiempo de la Creación, que se celebra bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan” desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. La delegación de Ecología Integral es una oportunidad de diálogo para la Iglesia con la sociedad Mons. Escribano ha expresado su satisfacción por la puesta en marcha de una nueva delegación que «abre nuevos espacios pastorales», y ha definido la encíclica Laudato si como «una propuesta interesante q se convierte en un gran reto para la Iglesia». Mons. Escribano ha agradecido el trabajo realizado por el equipo de personas que hay detrás de la puesta en marcha de la delegación. «Contamos con una herramienta que nos permite establecer puentes de diálogo con muchas realidades que nos rodean», ha concluido. Por su parte, el delegado de Ecología Integral, Carlos Revuelto, ha recordado los orígenes del proyecto, que tiene su génesis en la Red “Enlázate por la justicia”, que engloba a varias organizaciones de la Iglesia que ya trabajan desde hace tiempo por la justicia social. Revuelto ha explicado que el principal objetivo de la delegación es «promover una conversión ecológica en la diócesis, escuchando el clamor de la Tierra; de los pobres -las personas más vulnerables son las que más sufren la degradación medioambiental-; estar al lado de las víctimas de la injusticia social y climática; promover una economía ecológica, adoptando estilos de vida sostenibles y un consumo responsable; impulsando una educación ecológica y una espiritualidad Ecológica». La delegación se plantea tres líneas de acción: la sensibilización y formación social; el diálogo con el resto de la sociedad, especialmente con aquellos que llevan años trabajando como la Universidad, las organizaciones ecológicas y las asociaciones vecinales; y la “denuncia profética”. «Nos gustaría que las parroquias intervinieran en este proceso donde se puedan compartir experiencias y trabajar en red», ha dicho Revuelto, quien ha tenido un recuerdo para el medio rural aragonés. «Tenemos muy presente al mundo rural, que es una parte muy importante de la diócesis», ha declarado. Primeros actos: La delegación ha adelantado algunos de los primeros actos que se han organizado ya para las próximas semanas, como una oración comunitaria el próximo 23 de septiembre, en el Parque del Agua. Será a las 11:00 de la mañana y contará con la intervención de un naturalista que llevará a cabo un anillamiento de aves. La siguiente actividad tendrá lugar el 1 octubre, en el monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro, donde tendrá lugar una oración ecuménica a las 19:00 h. Finalmente, se llevará a cabo una vigilia de oración el 20 de octubre a las 19:00 h. En la iglesia de San Pedro Apóstol de Zuera. Conferencia La presentación ha contado también con la intervención de Sebastián Mora, profesor en la Universidad de Comillas, que ha impartido la charla ‘Hacia una ecología integral: compromiso, conversión y espiritualidad’. Mora lamenta que «son muchos los ciudadanos que asumen el discurso ecologista pero luego lo ponen poco en práctica. Esto exige un trabajo de “conversión ecológica”, un término que fue acuñado por San Juan Pablo II». Según Mora, esta conversión exige un cambio de mentalidad, un cambio en nuestras prácticas y un cambio en nuestras relaciones con la realidad, con la madre Tierra. «Todo está interconectado», ha dicho. Mora ha destacado también la importancia de que la Iglesia dé ejemplo a través de comportamientos responsables y prácticas sostenibles. Y ha denunciado que los más desfavorecidos sufren más los efectos del cambio climático y la contaminación. «La explotación irresponsable de los recursos naturales afecta sobre todo a los más pobres», ha dicho. Por otra parte, el conferenciante ha animado a la nueva delegación para que trabaje en que la Pastoral de la Iglesia esté conectada. «La Ecología Integral tiene que ver con la Catequesis, la Liturgia, Cáritas…». La charla ha culminado con un diálogo entre el conferenciante y el público asistente. Léelo en su fuente original
22 de abril: Día Mundial de la Tierra
Celebramos el Día Internacional de la “Madre Tierra” para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento. Con este día, asumimos, además, la responsabilidad colectiva, como nos recordaba la Declaración de Río de 1992, de fomentar esta armonía con la naturaleza y la Madre Tierra y promover la ecología y protección del medio ambiente. Renato Martinez – Ciudad del Vaticano, Vatican News El Día de la Tierra o de la Madre Tierra – llamado en inglés Earth Day – se celebra cada año el 22 de abril y fue celebrado por primera vez por las Naciones Unidas en 1970, siguiendo las intenciones del movimiento ambientalista de Estados Unidos. Es un momento para celebrar, pero también una oportunidad para informar sobre el estado del medio ambiente y dar consejos sobre cómo contaminar menos y preservar los ecosistemas. La tierra está en riesgo Entre enero y febrero de 1969, en Santa Bárbara, California, se produjo uno de los desastres ambientales más graves en Estados Unidos, causado por el derrame de petróleo de un pozo de la Unión Petrolera, este hecho sirvió para llamar la atención de la opinión pública sobre la situación de nuestro planeta. En más de 45 años, el Día de la Tierra ha contribuido significativamente a las iniciativas ambientales en todo el mundo que, en 1992, condujeron a la organización en Río de Janeiro de la llamada Cumbre de la Tierra, la primera conferencia mundial de Jefes de Estado sobre el medio ambiente. Desde entonces, el Día de la Tierra también se ha convertido en una oportunidad para difundir información científica y concienciar a la gente sobre los riesgos que plantea el calentamiento global y las soluciones que se pueden adoptar para combatirlo. La tierra: educación y cambio climático El cambio climático es una de las mayores amenazas para el desarrollo sostenible en todo el mundo y es consecuencia de las acciones insostenibles de la humanidad, que tienen implicaciones directas en la vida de las generaciones futuras. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París fomentan la cooperación internacional entre las partes sobre educación, formación, conciencianción pública, participación pública y acceso público a la información sobre el cambio climático. La Cumbre sobre el clima La ONU anuncia que el 23 de septiembre de 2019 se celebrará la Cumbre del Clima, organizada por el Secretario General António Guterres, para hacer frente al cambio climático y acelerar la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. El Papa y la tierra El Papa Francisco en diversas oportunidades se ha pronunciado en defensa de la tierra y en la promoción del cuidado de la Casa Común. En uno de sus últimos discursos, dirigido a los Empresarios que participaron en el encuentro con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Pontífice manifestó que, “cada uno de nosotros tiene también una responsabilidad para con los demás y con el futuro de nuestro planeta. Del mismo modo, la economía debe servir al hombre, no explotarlo y robarle sus recursos”. Hoy, dijo el Papa, estamos llamados a aprovechar las posibilidades que la tecnología nos brinda, con un buen uso de los recursos, ayudando en particular a los países más afectados por la pobreza y la degradación a emprender el camino de la renovación y del desarrollo sostenible e integral. “Mi esperanza – concluyó el Pontífice – es que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, reconociéndose unos a otros como hijos e hijas del Padre y Creador que está en los cielos, contribuyan cada vez más y más concretamente a que todos puedan compartir los recursos preciosos de la tierra”. Descarga la guía «Nuestra Casa común»: Una guía para el cuidado de nuestro planeta vivo
Día Mundial del Agua: El Papa pide que el agua no sea objeto de desperdicio, abusos y guerra
El Papa pide que el agua no sea objeto de desperdicio, abusos y guerra Vatican News: En el Día Mundial del Agua, Francisco, al final de la Audiencia General, rezó por el éxito de los trabajos de la Conferencia de las Naciones Unidas en Nueva York: «Que acelere las iniciativas en favor de quienes sufren la escasez de este recurso», dijo y exhortó a preservarlo «en beneficio nuestro y de las generaciones futuras». «Alabado seas, Señor mío, por la Hermana Agua, que es muy útil, humilde, preciosa y casta». El Papa Francisco citó este pasaje del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís para reiterar la importancia del agua, un «bien primario» cada vez más en peligro y objeto de disputa. Lo hizo antes de finalizar la Audiencia General de este miércoles 22 de marzo, en el Día Internacional del Agua. La Conferencia de Nueva York En las «sencillas palabras» del Poverello «sentimos la belleza de la Creación y la conciencia de los desafíos que implica su cuidado», dijo el Pontífice. Luego, dirigió su mirada hacia la II Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, que comienza hoy en Nueva York y se extiende hasta el 24 de marzo. «Rezo por el éxito de los trabajos -sostuvo- y espero que este importante evento pueda acelerar las iniciativas en favor de los que sufren la escasez de agua, de este bien primario». Según la ONU, este evento es «una oportunidad única para buscar soluciones a la crisis actual del agua y su saneamiento». La conferencia reúne a gobiernos y actores sociales para asumir compromisos voluntarios que aceleren el progreso en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 (agua y saneamiento) y otras metas vinculadas con el agua acordadas internacionalmente. Son precisamente estos compromisos los que forman la llamada Agenda de Acción del Agua, un plan rápido y transformador en el que también puede estar reflejada la acción de cada persona. Llamamiento universal Francisco lanzó, por tanto, un llamamiento que interpela a todos: a quienes tienen papeles de responsabilidad en el mundo, así como a los ciudadanos de a pie: El agua no puede ser malgastada, abusada o motivo de guerras, sino que debe ser preservada en nuestro beneficio y en el de las generaciones futuras. La alarma de la ONU Esta mañana, la ONU ha dado la voz de alarma en un informe -dado a conocer con motivo de la Conferencia de Nueva York- sobre el riesgo de una crisis mundial del agua: la escasez de esta «sangre vital» de la humanidad es cada vez mayor debido al desarrollo excesivo y al consumo «vampírico», ha dicho el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. El riesgo inminente es el de una crisis global, subrayó: el mundo está «caminando ciegamente por una senda peligrosa en la que el uso insostenible del agua, la contaminación y el calentamiento global están drenando la sangre vital de la humanidad». Según el informe de la ONU, unos 2.000 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura, mientras que 3.600 millones carecen de acceso a un saneamiento fiable. «La escasez de agua se está convirtiendo en un problema endémico», reza el documento, que señala que el uso del agua ha aumentado en todo el mundo alrededor de un 1% cada año durante los últimos 40 años y se espera que mantenga tasas de crecimiento similares hasta 2050.
Presentada la Guía: «Nuestra casa común» para cuidar nuestro planeta
El 14 de febrero de 2023, el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSSUI) presentaron «Nuestra casa común: guía para cuidar nuestro planeta», un folleto ilustrado que conecta el cambio climático, la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos con los mensajes de Laudato si’, la Encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. En el acto de lanzamiento, tuvo lugar en línea: La guía recoge los conocimientos científicos sobre los problemas medioambientales más acuciantes y explica cómo pueden actuar las personas y las comunidades para construir un futuro más sostenible y socialmente justo.
Visita al corazón de la Amazonía ecuatoriana: David contra Goliat
Vicente Martín Muñoz, Director del Secretariado de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social, acompañado por una delegación de Cáritas Española, ha visitado recientemente la Amazonía ecuatoriana y ha impartido un curso de Pastoral Social a los responsables diocesanos de Pastoral Social-Cáritas de la Iglesia de Ecuador. “He podido comprobar la impresionante belleza de la Amazonía, pero también lo amenazada que está por la mano depredadora de los poderes económicos y políticos. El extractivismo y la minería ilegal está haciendo mucho daño al pulmón de nuestro mundo. Al mismo tiempo, pude ver el compromiso de la Iglesia ecuatoriana, apoyada por instituciones españolas como Cáritas y Manos Unidas, por cuidar la casa común y defender las comunidades indígenas, acompañándolas en la defensa de sus derechos y ofreciendo alternativas para su supervivencia. En el fondo es una lucha esperanzada como la “David contra Goliat” El director de la Subcomisión pudo visitar los proyectos que acompaña Cáritas, especialmente a partir del derrame de petróleo producido en el 2020 ocasionando grandes desastres ecológicos entre las comunidades indígenas. Éstas se afanan por seguir cuidando su cultura y su medio de vida. Durante el viaje, además, se ha impartido un curso de Pastoral Social. En él se ha reflexionado sobre sobre las claves teológicas, eclesiológicas y pastorales de la caridad en la vida de la Iglesia, profundizando en el modelo de acción social, así como en el papel de los agentes de pastoral social y la espiritualidad, que anima y sostiene el compromiso sociopolítico de los cristianos. Han participado los responsables de los diversos sectores de Pastoral Social-Cáritas como movilidad humana, pastoral salud, pastoral penitenciaria, Cáritas y ecoteología.