Monseñor Chica Arellano es el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sinembargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros.Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En
El desafío del Obispo de Soria: Ni una diócesis sin delegación de Pastoral del Trabajo
La pastoral del trabajo no es un aderezo de la misión evangelizadora. Esta es una de las conclusiones que podría sacarse tars escuchar las reflexiones que el pasado sábado compartió en voz alta el obispo de Soria, Abilio Martínez, en el Marco de la celebración del Día Mundial por el Trabajo Decente Léelo en la Revista Vida Nueva
Monseñor Chica Arellano en los diálogos de Vigo 2023: «Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado»
Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros. Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En este sentido, sólo una ética respetuosa de las personas puede conducir al correcto funcionamiento de la economía, ya que permitirá centrarse en el objetivo del bien de toda
Iglesia por el Trabajo Decente reclama acabar con la “triste lacra” de la siniestralidad laboral
Recuerda que la salud laboral es un problema social que requiere de soluciones colectivas ITD se suma, por 9º año consecutivo, a esta Jornada con la convocatoria de actos por el trabajo decente en plazas y parroquias Madrid, 2 de octubre de 2023. El aumento de la siniestralidad laboral es una de las caras de la actual precariedad laboral que viven muchas personas trabajadoras en nuestro país y en otros rincones del mundo. Frente a esta “triste lacra”, Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) recuerda que la salud laboral es “un problema que requiere de soluciones colectivas”. En su manifiesto, Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable, hecho público con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del próximo 7 de octubre, recuerda que el trabajo es siempre un “medio imprescindible para el reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas” y nunca “un castigo para las personas”. Por ello, lamenta que muchas veces algunos puestos de trabajo estén planteados “exclusivamente desde el punto de vista económico y no desde la perspectiva humana”. La situación de precariedad que sufren muchas personas trabajadoras es una de las causas del aumento de la siniestralidad. De ahí que ITD subraye que la falta de seguridad en los lugares de trabajo es “especialmente preocupante en los empleos feminizados” (limpieza, cuidados, enfermería…), ya que, “son numerosos los casos de cargas esqueleto-musculares, así como los problemas de salud mental”. El bienestar mental -señala el manifiesto- se ha convertido, según revela un estudio de ESADE, en “una de las causas prioritarias a la hora de abandonar un puesto de trabajo, seguida de la búsqueda de mejora de condiciones y las mayores posibilidades de conciliación”. Por todo esto, los movimientos promotores de ITD, reclaman al Gobierno y a los agentes socioeconómicos “un trabajo en el que no sufra la salud” de las personas trabajadoras. “Exigimos, junto a otros colectivos de trabajadores, la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de riesgos laborales que defiendan la vida de los trabajadores”, señala en el manifiesto. Asimismo, pide a las Instituciones y Administraciones un compromiso de promoción del trabajo decente que evite la exclusión y la precariedad. Un año más, las diversas entidades de Iglesia que se aglutinan en ITD tienen previsto salir la semana que se celebra esta jornada mundial a andar o a caminar en sus respectivas diócesis con el dorsal, que lleva por lema “Trabajo decente, trabajo saludable”. Todas las personas que participen llevarán el número 071023, día de la celebración de esta efeméride. Al final del recorrido, leerán el manifiesto. La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». DATOS DE SINIESTRALIDAD LABORAL 2022 Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social 826 personas trabajadoras han muerto en el trabajo. Dos al día. La mayor parte de los siniestros mortales se producen por infartos y derrames cerebrales, accidentes de tráfico, atrapamientos y amputaciones, caídas y colisiones contra objetos en movimiento. 3.801 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave 631.724 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja 564.701 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja 22.589 personas trabajadoras han sufrido una enfermedad profesional ENERO-JULIO 2023 399 personas trabajadoras han muerto en el trabajo 2.693 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave 360.594 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja 328.078 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja ETIQUETAS: IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE
II Seminario Monseñor Antonio Algora dedicado a la extensión de la Pastoral Obrera y del Trabajo
? Sábado, 20 de mayo de 2023 ⏰ 10:00 h – 16:00 h Casa Diocesana de Ejercicios El Buen Pastor (Toledo) Ronda Buenavista, 5, 45005 Toledo (en Google Maps) Horarios 10:00 h Oración 10:20 h Presentación. Monseñor Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria, responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE. 10:30 h Presentación síntesis de las aportaciones. Maite Valdivieso, Directora del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Bilbao y miembro del Consejo Asesor de Pastoral del Trabajo. 11:15 h Diálogo sobre avances y dificultades. 12:00 h Descanso 12:30 h Diálogo ¿qué prioridades nos marcamos para la extensión de la Pastoral Obrera y del Trabajo? 13:30 h Presentación de las conclusiones y cierre 14:30 h Comida Conclusiones del 2º Seminario Mons. Antonio Algora Retos de la Pastoral del Trabajo de toda la Iglesia Delegados y delegadas de 20 diócesis y las presidencias de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Obrera Católica (JOC) y la Acción Católica Obrera (ACO) han participado en el 2º Seminario Monseñor Antonio Algora, en esta ocasión para dialogar sobre los retos y prioridades para la Pastoral del Trabajo en la iglesia de España. Los Seminarios “Monseñor Antonio Algora” pretenden ser un espacio de escucha, de diálogo y de trabajo, donde desde el acompañamiento, el departamento de la Pastoral del Trabajo recoja las inquietudes de sus destinatarios, la militancia cristiana y los agentes de pastoral. Y como su nombre indica quiere ser un homenaje agradecido a quien fue un gran impulsor de la pastoral Obrera en España: Don Antonio Algora, obispo responsable de la Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española. El seminario fue presidido por D. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE. D. Braulio Rodríguez, arzobispo emérito de Toledo nos acompañó en la comida y dirigió la bendición. La Pastoral Obrera y del Trabajo goza de buena salud en la Iglesia de España, cuenta con 36 delegaciones diocesanas, los movimientos especializados están presentes en 63 diócesis y la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” desarrolla su actividad en 56 diócesis, además un número indeterminado de comunidades religiosas se hacen presentes y desarrollan su misión en barrios obreros. Durante los diálogos mantenidos en el seminario se han planteado los siguientes retos: Desde el Departamento de la Pastoral del Trabajo iremos dando cauce para ir articulando cada uno de estos retos en la pastoral del trabajo de toda la Iglesia. En concreto dedicaremos las próximas jornadas, a celebrar en Ávila los días 25 y 26 de noviembre, a abordar algunos de estos retos. Toledo, 20 de mayo de 2023
Cuadernos de Pastoral del Trabajo
El Departamento de Pastoral del Trabajo inicia una serie de cuadernos para la formación y la reflexión Pues bien, con estos Cuadernos de la Pastoral del Trabajo queremos ir facilitando a todos los cristianos una herramienta para la formación y la reflexión en temas que nos puede ayudar a vivir nuestro compromiso evangelizador en el mundo y especialmente en las realidades obreras y del trabajo. En este cuaderno número 1, “Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración de la plena dignidad humana”, intentamos desarrollar el comunicado[2] que los obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social han presentado públicamente con motivo de la celebración, el próximo 28 de abril, del Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo. En un próximo número pretendemos recopilar lo que la Iglesia ha venido definiendo como trabajo decente en estos últimos años, si todo sigue los ritmos previstos lo daremos a conocer días antes del 7 de octubre y con motivo de la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Esperamos que con estas sencillas publicaciones podamos facilitar la formación de grupos parroquiales y de movimientos de seglares preocupados por la formación social. Antonio Javier Aranda Director del Departamento de Pastoral del Trabajo DESCARGA [1] Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia. LXII Asamblea Plenaria de la CEE (1994). [2] Subcomisión de Acción Caritativa y Social. En el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo: “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo”
Un pacto de rentas para salir juntos de la crisis
Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, planteaba a mediados de 2022 a los agentes sociales, sindicatos y empresarios, un pacto de rentas. Son distintas organizaciones económicas y sociales las que vienen demandando la necesidad de alcanzar este acuerdo. Con el pacto de rentas se trata de encontrar un punto de acuerdo en el que haya un control sobre los márgenes empresariales y las subidas salariales. Llegar a este acuerdo no es nada fácil. Los sindicatos vienen planteando que, junto a la moderación salarial y los márgenes empresariales, el Gobierno debe plantear, también, en dicho acuerdo de renta, medidas fiscales y de apoyo a los colectivos más vulnerables. Durante la crisis de los ’70, y en el marco de Los Pactos de la Moncloa, se suscribió un pacto de rentas con el que hacer frente a la crisis económica que se vivía en aquellos momentos en los que la inflación llegó al 28,4%. Gobierno, sindicatos y empresarios acordaron que la subida salarial no superará el 22%.Este pacto llevó consigo una reforma fiscal y una reforma laboral que trajo nuevos derechos a los trabajadores. La Iglesia reclama un nuevo pacto de rentas para combatir la pobreza y garantizar nuestro sistema de bienestar El Cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, en el discurso inaugural que dirigió a la Plenaria de los obispos hablaba de “Una sociedad que no cuida a los más frágiles es una sociedad que está en vías de extinción. Ha llegado el momento de acordar un gran pacto de rentas que permita a las familias superar con cierta dignidad este tiempo de travesía por el desierto. La crisis reclama acuerdos efectivos de los grandes partidos y de los agentes sociales para combatir la pobreza, para preservar y generar nuevos empleos y para garantizar la viabilidad de nuestro sistema de bienestar” (21.11.2022). Y el pasado 8 de febrero, el Cardenal Juan José Omella volvía a recordarnos la situación que viven muchas familias y que urge que se acuerde un pacto de rentas: “La crisis de precios impacta en todos nosotros pero los hogares con menores recursos son los más afectados. En cambio, los más ricos han visto crecer su riqueza y sus beneficios. Entre todos deberíamos trabajar por un mundo más solidario y justo” (tweets 8.02.2023). Pensar un pacto de rentas desde la doctrina social Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo hemos visto conveniente profundizar en el actual debate social sobre el pacto de rentas y reflexionar sobre su construcción desde los principios y valores de la doctrina social de la Iglesia. Para ello hemos programado una webinar para el próximo 30 de marzo, en la que contaremos con el profesor de la Universidad de Comillas Sebastián Mora, ex Secretario General de Caritas España. Para participar en esta conferencia on line es necesario inscribirse previamente aquí: Las inscripciones estarán abiertas hasta el 24 de marzo. Resumiendo Webinar: “Un pacto de rentas para salir juntos de la crisis”. Ponente: Sebastián Mora, profesor en la Universidad de Comillas. Día: Jueves, 30 de marzo de 2023 Hora: de 19:30 – 21:00h. Organiza: Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE Inscripciones: Hasta el 24 de marzo La conferencia se emitirá a través de la plataforma Zoom. Más información en p.trabajo@conferenciaepiscopal.es
Benedicto XVI y el trabajo humano
PASTORAL DEL TRABAJO Tras la muerte del papa emérito se han publicado multitud de palabras sobre su magisterio al frente de la Iglesia. Me gustaría resaltar un aspecto que no he encontrado mucho ni antes de su muerte ni después –no he podido leer todo lo publicado- y que para quienes vivimos la fe en Jesús de Nazaret y, especialmente para los militantes obreros cristianos, es una aportación importantísima, que desde que la formuló en la encíclica Cáritas in veritate, nos viene ayudando mucho en nuestra militancia en el trabajo y en las organizaciones obreras, para junto a otros, luchar por construir un Trabajo Decente. En el núm. 63 de la encíclica lo define así: “…Pero ¿qué significa la palabra «decente» aplicada al trabajo?” Si juntamos los aspectos de su definición y la realidad existente veremos que todos podemos hacer algo para mejorar la vida de muchos en el trabajo: “Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer” ¡Cuánto necesita el trabajo liberarse de la dictadura del mercado, la productividad, la explotación,…, de ser estable, repartido, respetuoso con la vida y el planeta! “un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad”. ¡Qué lejos está el grueso del trabajo de tener en cuenta la totalidad de necesidades, potencialidades y aspectos que conforman la originalidad de todas y cada una de las personas para que su labor redunde en beneficio de todos! “un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación”. Salarial, de género, color, procedencia, cargas familiares, aspecto,… “un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar”. Hemos normalizado salarios flexibles y que los dos progenitores trabajen para afrontar los gastos vitales de la familia: vivienda, energía, alimentación, etc., endosando el cuidado de los hijos a los abuelos o actividades extraescolares. Aquí no podemos dejar de mencionar y denunciar lo enormemente extendida que está la explotación infantil en el mundo. “un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz”. Es alarmante la frecuencia de noticias que refieren posibilidades de contratación laboral, con horarios y condiciones ilegales, entre ellas, que la persona contratada se mantenga lejos de los sindicatos. “un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual”. Hoy es enorme la cantidad de personas que trabajan lejos de donde viven sus familias, sus amistades, lejos de sus ambientes vitales y de relación, lo que produce desapegos, frustración y desarraigo. “un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación”. Podemos ver a nuestro alrededor multitud de hombres y, especialmente mujeres que malviven con pensiones ínfimas, a pesar de haber trabajado toda su vida. A la Iglesia y concretamente a los militantes de la Pastoral Obrera y del Trabajo nos viene ayudando mucho esta definición del trabajo decente hecha por Benedicto XVI, pues de forma sencilla, uniendo razón y fe, expresa lo que anhelamos para las personas del trabajo desde la perspectiva de los hijos de Dios, de manera que puede ser compartida por creyentes y no creyentes. Construir un trabajo decente puede y debe ser tarea de toda la sociedad, objetivo en el que cada persona puede implicarse desde su situación o realidad concreta y así, trabajar por todos. José María García Gálvez Militante de la HOAC y Director del Secretariado de Pastoral Obrera y del Trabajo Archidiócesis de Granada
Encuentro entre obispos, sindicatos y empresarios para frenar la siniestralidad laboral
En línea con el trabajo desarrollado en los últimos tiempos por el Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal, se desarrolló en Madrid un encuentro entre obispos, empresarios y sindicatos para afrontar la siniestralidad laboral que en los últimos tiempos ha tomado tinte de tragedia Conferencia Episcopal Española: La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social se reunió el martes 21 de febrero, en Madrid, con las organizaciones sindicales de CCOO y UGT, así como con la organización de empresarios madrileña CEIM–CEOE, para abordar la grave situación de pérdida de salud y muertes que se dan en el mundo del trabajo. En el encuentro con los sindicatos participaron José de las Morenas de Toro, coordinador de Salud Laboral de UGT, y por CCOO, Mariano Sanz Lubeiro, secretario de Salud Laboral y Sostenibilidad, y Jaime González Gómez, técnico de la secretaría confederal de Salud Laboral y Sostenibilidad. Los representantes de la CEIM-CEOE estaban convocados a las las 12.00 horas. Han asistido al encuentro Luis Méndez, director del departamento laboral y de seguridad y salud en el trabajo de CEIM, y Mª Cruz Marino, secretaria de la Comisión de Ética, Igualdad y Diversidad del CEIM. Por parte de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social se han sentado a la mesa su presidente, Mons. Jesús Fernández; el obispo responsable de la Pastoral del Trabajo, Mons. Abilio Martínez; y el obispo responsable de Pastoral de Migraciones, Mons. José Cobo. Además del secretario técnico de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, Fernando Fuentes; el secretario técnico de la Subcomisión, Vicente Martín; y el director del departamento de Pastoral del Trabajo, Antonio Javier Aranda. Preocupación ante el aumento de los accidentes laborales La Subcomisión ha convocado estos encuentros para mostrar su preocupación ante el aumento del número de accidentes laborales y lo que es más preocupante, el número de accidentes mortales. Según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Economía Social el número de accidentes registrados durante 2022 han sido de 1.196.425, de los que 631.724 han sido con baja, y 826 mortales. Respecto al año anterior el número de accidentes con baja han aumentado un 10,4% y un 17,2% los mortales.[1] Ante esta situación, quieren afirmar que la vida es el mayor bien que atesoramos. Un don que hemos de honrar viviéndola con dignidad. Dignidad para labrar un futuro, para relacionarnos de igual a igual, en hermandad, para poder vivir de acuerdo con nuestra vocación de hijas e hijos de Dios. Si queremos cuidar esa dignidad, con más mimo hemos de cuidar nuestra salud, entendida en el más amplio de los sentidos. También en el ámbito laboral, debemos preocuparnos por cuidar de la salud de quienes trabajan. No en vano, pasamos un tercio de nuestra vida en el trabajo. En muchas ocasiones realizando movimientos repetitivos y antinaturales, o lidiando con condiciones de todo tipo que agreden nuestro cuerpo, y también, con consecuencias, psicológicas y sociales. Compartir la necesidad de dignificar las condiciones de trabajo Durante estos encuentros se ha podido compartir con las organizaciones sindicales y empresariales el valor que tiene la vida y la necesidad de dignificar las condiciones de trabajo para poder reducir drásticamente la actual situación de pérdida de salud y accidentalidad en el mundo del trabajo. La Subcomisión valora los esfuerzos que sindicatos, empresarios y administración realizan para combatir esta lacra que sufren los hombres y mujeres del mundo del trabajo. Es urgente que la administración convoque a las organizaciones sociales para abordar los problemas estructurales relacionados con la seguridad y la salud en el trabajo, adoptando medidas que permitan reducir la actual incidencia de los accidentes laborales y enfermedades profesionales. Cómo seguidores de Jesucristo, estamos convencidos de que es Él quien sufre en todas aquellas personas que enferman, se lesionan o mueren mientras trabajan. Como Iglesia, señala la Subcomisión, queremos dar un nuevo impulso al llamamiento que realizaron obispos en el año 2000, con motivo de la celebración del Jubileo de los Trabajadores: “La situación de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin víctimas, en defensa de la vida, colaborando según las posibilidades de cada uno a formar, en nuestra sociedad, la conciencia de la gravedad de la situación y sus causas, y seguir apoyando la promoción del mundo del trabajo en el conocimiento de los derechos y también de las obligaciones de los trabajadores respecto a la salud laboral, para exigir su respeto y comprometerse en observar la normativa laboral.”[2] No podemos apartar nuestra mirada de tanto sufrimiento. Hagamos nuestras, una vez más, las palabras del Papa Francisco: “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo”[3]. [1] Datos del Ministerio de trabajo y Economía Social. [2] LXXIV Asamblea Plenaria de la C.E.E. Nota sobre la defensa y promoción de la vida en el trabajo. Pág.1 [3] Papa Francisco, mensaje pronunciado en la Misa del Gallo de 2021, en la Basílica de San Pedro. Ecos en la prensa