En una carta dirigida a los delegados de la Pastoral del Trabajo. Monseñor Abilio Martinez, Obispo de la Diócesis de Osma-Soria y Responsable de la Pastoral del Trabajo reafirma los tres «derechos sagrados» que han configurado los diálogos de los Movimientos Populares con el papa Francisco. CARTA A LOS DELEGADOS DE PASTORAL DEL TRABAJO El pasado 16 de octubre tuvo lugar el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares y el papa Francisco quiso hacerse presente[1] por medio de un videomensaje. Este cuarto encuentro en el que han participado representantes de todo el mundo ha estado marcado por el impacto de la Covid-19 en los trabajadores más humildes y en las consecuencias sobre los derechos de las personas, incluidas las 3T: tierra, techo y trabajo. Los tres “derechos sagrados” que han configurado los diálogos de estos encuentros de los Movimientos Populares con el Papa Francisco. Quiero subrayar breve pero claramente tres puntos clave de este videomensaje: Quiero también destacar las propuestas concretas de actuación que ofrece en este comunicado. El papa pide pasar del “soñar juntos” al “hacer juntos”, de la teoría a la acción. Es tiempo de actuar y para ello señala dos retos o posibilidades en medio de tanta debilidad y fragilidad humanas: 1) El salario universal (Ingreso Básico Universal) para que cualquier persona pueda acceder a los bienes más elementales de esta vida. 2) La reducción de la jornada semanal de trabajo. Esta posibilidad hay que analizarla seriamente para conseguir que más gente tenga acceso al mercado laboral. Solo estos breves apuntes son suficientes para escuchar este videomensaje que nos ha regalado el Papa Francisco; pero he de decir que es mucho más rico en contenido, sugerencias y propuestas. Por ello os invito a escucharlo detenidamente, reflexionarlo, orarlo y darlo a conocer. Que el “soñar juntos” nos lleve a trabajar incansablemente por el Reino de Dios, reino de amor, de justicia y de paz. + Abilio Martínez Varea Obispo responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo También te puede Interesar: El Papa Francisco en el IV Encuentro de los Movimientos Populares: Lo que está en juego no es el papa sino el Evangelio [1] Podéis acceder a los documentos de este encuentro en https://movpop.org/category/iv-encuentro/
El Papa Francisco en el IV Encuentro de los Movimientos Populares: Lo que está en juego no es el papa sino el Evangelio
En un videomensaje dirigido a los participantes en el cuarto Encuentro Mundial de Movimientos Populares Francisco lanza un fuerte llamamiento a los poderosos del planeta para que trabajen por un mundo más justo, solidario y fraterno. Pide la cancelación de la deuda de los países pobres, la prohibición de las armas, el fin de las agresiones y las sanciones, y la liberalización de las patentes para que todo el mundo tenga acceso a las vacunas. Soñar juntos con un mundo mejor después de la pandemia, tratando de vencer las resistencias que impiden alcanzar «ese buen vivir en armonía con toda la humanidad, con toda la creación» que sólo se consigue con libertad, igualdad, justicia y dignidad. Cambiar «un sistema de muerte» pidiendo, en nombre de Dios, a los que tienen el poder político y económico, que cambien el statu quo y permitan que nuestros sueños se infiltren en «el sueño de Dios para todos nosotros, que somos sus hijos». Es lo que propone el papa Francisco, en un largo videomensaje, a los representantes de los movimientos populares, reunidos por videoconferencia para su cuarto encuentro mundial organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Poetas sociales que crean esperanza Los movimientos populares y las personas a las que representan y ayudan son los que más han sufrido la pandemia. El Papa los llama «poetas sociales» por su «capacidad y coraje” para crear esperanza y dignidad: Verlos a ustedes me recuerda que no estamos condenados a repetir ni a construir un futuro basado en la exclusión y la desigualdad, el descarte o la indiferencia; donde la cultura del privilegio sea un poder invisible e insuprimible y la explotación y el abuso sea como un método habitual de sobrevivencia. ¡No! Eso ustedes lo saben anunciar muy bien. Los más afectados por la pandemia «La pandemia – reiteró Francisco – transparentó las desigualdades sociales que azotan a nuestros pueblos y expuso —sin pedir permiso ni perdón— la desgarradora situación de tantos hermanos y hermanas. Todos hemos «sufrido el dolor del encierro» y » Experimentamos cómo, de un día para otro, nuestro modo de vivir puede cambiar drásticamente » pero, aunque «en muchos países los Estados reaccionaron», «escucharon a la ciencia» y «lograron poner límites para garantizar el bien común», «a ustedes, como siempre, les tocó la peor parte»: En los barrios que carecen de infraestructura básica (en los que viven muchos de ustedes y cientos y cientos y millones de personas) es difícil quedarse en casa, no sólo por no contar con todo lo necesario para llevar adelante las mínimas medidas de cuidado y protección, sino simplemente porque la casa es el barrio. Los migrantes, los indocumentados, los trabajadores informales sin ingresos fijos se vieron privados, en muchos casos, de cualquier ayuda estatal e impedidos de realizar sus tareas habituales agravando su ya lacerante pobreza. El estrés de los jóvenes y la crisis alimentaria: los efectos ocultos del virus Esta situación es tan evidente que no puede ser ocultada por «tantos mecanismos de post-verdad» y es también una expresión de la cultura de la indiferencia, como si » este tercio sufriente de nuestro mundo no reviste interés suficiente para los grandes medios y los formadores de opinión». Un mundo que permanece «escondido, acurrucado», como otros aspectos poco conocidos de la vida social que la pandemia ha empeorado. El estrés y la ansiedad crónicos de los niños, adolescentes y jóvenes, por ejemplo, agravados por el aislamiento y la falta de contacto real con los amigos. «La amistad es la forma en que el amor resurge siempre», recuerda el Papa, de hecho, y aunque está claro que la tecnología puede ser una herramienta para el bien, «nunca podrá suplantar el contacto». «No es noticia, no genera empatía», ni siquiera la crisis alimentaria, que podría generar más muertes anuales que Covid-19 en el futuro inmediato. Este año, 20 millones de personas más se han visto arrastradas a niveles extremos de inseguridad alimentaria, ascendiendo a [muchos] millones de personas; la indigencia grave se multiplicó, el precio de los alimentos escaló un altísimo porcentaje. Los números del hambre son horrorosos, y pienso, por ejemplo, en países como Siria, Haití, Congo, Senegal, Yemen, Sudán del Sur pero el hambre también se hace sentir en muchos otros países del mundo pobre y, no pocas veces, también en el mundo rico. Sentir el dolor de los demás como propio Sin embargo, en este contexto, los trabajadores del movimiento popular han sentido el dolor de los demás como propio. «Cristianos y no -dice el Papa- han respondido a Jesús, que dijo a sus discípulos frente al pueblo hambriento: ‘Denles ustedes de comer’” Al igual que los médicos, enfermeros y el personal de salud en las trincheras sanitarias, ustedes pusieron su cuerpo en la trinchera de los barrios marginados. Tengo presente muchos, entre comillas, “mártires” de esa solidaridad sobre quienes supe por medio de muchos de ustedes. El Señor se los tendrá en cuenta. Si todos los que por amor lucharon juntos contra la pandemia pudieran también soñar juntos un mundo nuevo, ¡qué distinto sería todo! Cambiar el sistema económico El Papa reitera que nunca se sale igual de una crisis. De la pandemia » o se sale mejor o se sale peor, igual que antes, no». Por ello, para aprovechar una oportunidad de mejora es necesario «reflexionar, discernir y elegir», porque «retornar a los esquemas anteriores sería verdaderamente suicida», «ecocida y genocida». Para salir mejor parados, es » pero es imprescindible también ajustar nuestros modelos socio-económicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido». Modelos que se han convertido en «estructuras de pecado» que persisten y que estamos llamados a cambiar. Este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a todo dominio humano. Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía hay tiempo «En nombre de Dios», el llamamiento del Papa a los poderosos de la tierra De ahí el enérgico llamamiento al cambio dirigido nueve