El Departamento de Migraciones de la CEE acoge con preocupación la situación que se está produciendo en Ceuta y Melilla. Apelando al valor supremo de la vida y la dignidad humana, recuerda que la desesperación y el empobrecimiento de muchas familias y menores no puede ni debe ser utilizado por ningún Estado para instrumentalizar con fines políticos las legítimas aspiraciones de estas personas. «La mejor política puesta al servicio del bien común» Muestra su solidaridad con las diócesis de Cádiz y Ceuta y Málaga y Melilla, de reconocida trayectoria en la atención y acogida a migrantes, así como con las necesarias iniciativas en ambas ciudades autónomas, para acoger integralmente y custodiar los derechos de las personas migrantes, especialmente de los menores. Invita a mantener actitudes de convivencia pacífica y reclama a todos los niveles, “la mejor política puesta al servicio del bien común” (Fratelli tutti, 154). D. José Cobo, obispo auxiliar de MadridObispo responsable delDepartamento de Migraciones de la CEE Xabier Gómez OPDirector del Departamento de Migraciones CEE
Declaraciones del presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones ante la muerte de inmigrantes en el mar Mediterráneo
La trágica muerte de 18 inmigrantes y 17 desaparecidos cerca de las costas de Melilla y Cádiz en el día de ayer me llena de dolor y de angustia. Quiero unirme al sufrimiento de sus familiares y de sus compañeros de viaje que han podido salvarse y pido al Señor de la vida y de la paz que les otorgue el descanso eterno en su Reino. Esta tragedia humana pone ante nuestros ojos, una vez más, la situación tan desesperada que viven miles de personas en el norte de África, la mayoría de ellas jóvenes. Durante este año más de quinientos inmigrantes de los cerca de cincuenta mil que se han echado a la mar, han muerto en el intento de cruzar el mar Mediterráneo hacia Europa buscando un futuro mejor para sus vidas. Este hecho pone de manifestó el fracaso de las políticas migratorias de los Estados de Europa y África por la falta de criterios comunes para abordar este fenómeno y la necesaria solidaridad entre los países. Es urgente que nuestros gobernantes tomen decisiones firmes para solucionar el fenómeno de la migración irregular que tanto sufrimiento causa a las personas y a sus familias. Quiero recordar las palabras del Papa Francisco ante el Parlamento europeo en noviembre de 2014: “No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio. En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales”. Quiero manifestar también mi solidaridad y apoyo a los obispos, a las diócesis y a las Delegaciones de Migraciones y Cáritas del sur de España y del norte de África que cada día acogen, protegen y acompañan a miles de inmigrantes en estrecha colaboración con otras organizaciones sociales y de salvamento marítimo. Esta solidaridad espontánea del pueblo es un signo de esperanza para muchas personas y un acicate para que nuestras autoridades actúen con decisión para erradicar de una vez por todas las causas que provocan estas tragedias. † Juan Antonio, Obispo de Astorga Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones
Nota de la Comisión Episcopal de Migraciones ante los últimos acontecimientos en Europa
Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones ante el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas entre la Unión Europea y Turquía para devolver a este último país a todos los refugiados que últimamente han llegado a Europa desde las costas del Egeo, manifiesta su inmenso dolor ante esta y todas las ultimas tragedias humanitarias que afectan a emigrantes y refugiados. Nos olvidamos que «detrás de estos flujos migratorios, en continuo aumento, está siempre la inhumanidad de un sistema económico injusto en que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común; O la violencia y la ruina que genera la guerra, la persecución o el hambre». Tal y como manifestamos ante la Jornada Mundial de Migraciones del pasado 17 de Enero de 2016 Queremos unir nuestra voz de pastores de la Iglesia a la de las organizaciones eclesiales que trabajan con inmigrantes y refugiados, que han hecho oir su voz en defensa de los derechos de estas personas desvalidas que reclaman con justicia nuestra solidaridad…» Celebramos asimismo como también escribíamos entonces que “ el trabajo, la reflexión y la toma de posturas en común, que se viene realizando entre las diversas organizaciones eclesiales que trabajan con especial preferencia en el campo socio-caritativo, ha sido un signo elocuente de fraternidad y de comunión eclesial». Y tal y como los obispos señalábamos en el citado mensaje, «mantener un discurso común contribuirá más eficazmente a haceros oír, a sensibilizar a nuestra comunidades en la defensa de los derechos de refugiados e inmigrantes y a avanzar en el cultivo de la cultura de la acogida e integración de estos hermanos». Y en este mismo sentido desearíamos para toda Europa proyectos como los que alabó el Santo Padre en el ángelus del pasado 5 de marzo: «Como signo concreto de compromiso por la paz y la vida quisiera citar y expresar admiración por la iniciativa de los pasillos humanitarios para los refugiados, iniciada recientemente en Italia. Este proyecto piloto, que une la solidaridad y la seguridad, consiente ayudar a personas que huyen de la guerra y de la violencia, como los cien de refugiados ya trasladados en Italia, entre los cuales niños enfermos, personas discapacitadas, viudas de guerra con hijos y ancianos. Me alegro también porque esta iniciativa es ecuménica, siendo sostenida por la Comunidad de San Egidio, Federaciones de las Iglesias Evangélicas Italianas, Iglesias Valdenses y Metodistas». Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones Madrid 8 de marzo de 2016
Nota conjunta Cáritas Española, CONFER, Justicia y Paz y Secretariado C.E. de Migraciones
Hospitalidad, dignidad y derechos: claves del marco común de trabajo con refugiados y migrantes de la entidades de Acción Social de la Iglesia en España Cáritas, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz aprueban el «Marco Común de la Red Intraeclesial frente a la situación actual» para articular una estrategia conjunta de Iglesia ante el reto de las migraciones. Hospitalidad, Dignidad y Derechos. Estas son las tres claves del trabajo de la Iglesia con las personas migrantes y refugiadas que articulan el «Marco Común de la Red Intraeclesial frente a la situación actual», que acaba de ser aprobado. Con este documento, las entidades promotoras de la citada Red —Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz— pretenden consolidar la estrategia estatal conjunta que vienen impulsando para organizar, a la luz del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco en 2016 para conmemorar el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, una respuesta global y coordinada a la realidad de las migraciones en nuestro país, que se ha visto agudizado en los últimos meses con la aparición de nuevos escenarios en el seno de la Unión Europea. Objetivo Según se señala en la introducción, «el objetivo de este Marco Común no es otro que el de continuar con nuestra línea de trabajo conjunta, articulada a través de esta Red Intraeclesial desde la voluntad de impulsar una presencia coordinada de Iglesia y de compartir el núcleo de esta reflexión, que luego alimentará los distintos espacios de cada una de nuestras entidades, según su misión y carisma». Las entidades pretenden «sostener públicamente un discurso común y una mirada compartida sobre el hecho migratorio en todas sus vertientes, así como la convicción sobre la necesidad de sensibilizar a las propias comunidades cristianas en la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, en el cultivo y desarrollo de una cultura de la acogida del diferente inspirada en la hospitalidad». Valoran, además, como una gran oportunidad la corriente de sensibilidad social y comunitaria expresada en múltiples formas hacia las personas en busca de protección internacional. Y señalan, al mismo tiempo, ciertas sombras del actual horizonte político y mediático «al establecer categorías sobre las personas que se encuentran en situación de movilidad, al situar en lugar preferente los derechos de unas personas solicitantes de asilo —que proceden de un determinado conflicto o de un determinado país— ante los de otros solicitantes de asilo y los de otras personas migrantes». Cuatro constataciones En el documento se recogen cuatro constataciones. Primero: la actual situación no es solo una emergencia, sino el resultado de una política orientada exclusivamente al control de flujos. Segundo: estamos ante una situación que no afecta solamente a las personas en busca de protección internacional, sino a la dignidad y a los derechos de todos los migrantes. Tercero: es imprescindible activar en Europa una mirada larga que aborde las causas de las migraciones forzadas. Y cuarto: es urgente transformar el reto en oportunidad, ya que las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos. Una mirada que aborda las causas de las migraciones forzadas Cáritas, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús, y Justicia y Paz proponen, junto a la puesta en marcha en Europa de un plan urgente de acogida humanitaria e integración, articular en paralelo medidas que incidan en las causas de los desplazamientos: – Asegurar la paz y el desarrollo tanto en los países de origen como de tránsito hacia Europa es una pieza clave de nuestro futuro común. – Atajar las causas de la migración involuntaria, como son los conflictos armados, la pobreza y la desigualdad, el cambio climático, la competencia por los recursos naturales, la corrupción y el comercio de armas. – Aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo de los países de la UE hasta alcanzar el prometido 0,7 % del PIB. Esta ayuda debe prestar atención prioritaria a los Estados más frágiles y a los países menos desarrollados. – Exigir a la ONU su apoyo a aquellas acciones que aseguren la paz en zonas de conflicto. – Abordar de raíz las causas de la trata de personas. Esto pasa por considerar a las víctimas de trata no como infractores, sino como víctimas de un delito, y proporcionar respuestas eficaces de apoyo y tratamiento a las víctimas de trata. Una mirada inclusiva sobre la acogida, la integración y la interculturalidad La Red Intraeclesial ha acordado trabajar de forma conjunta y coordinada tanto a nivel interno como ante a los poderes públicos, en defensa de unas políticas de acogida e integración que incidan en el cambio de estereotipos y en combatir, a través de una mirada inclusiva, los discursos racistas y xenófobos en nuestra sociedad. Las entidades muestran su convicción de que «las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos, no solo para las sociedades de origen y tránsito, sino también para nuestras propias sociedades que hoy se configuran ya como espacios de mestizaje, que se enriquecen en la convivencia con los otros». El Buen Samaritano, fuente de inspiración El Marco Común lanza una invitación a encontrar «inspiración en la parábola del Buen Samaritano» y «a superar el miedo para ir al encuentro del otro, del extraño, del extranjero y reconocerlo como ser humano». «Este encuentro –se recuerda— nos cuestionará, nos hará cambiar los planes y tomar una dirección distinta, como hizo el Buen Samaritano al ver al hombre apaleado al borde del camino. Pero nos llevará también a descubrir riquezas humanas insospechadas, allí donde el miedo nos hacía ver sólo riesgos y peligros». En definitiva, con esta iniciativa las organizaciones que integran la Red quieren responder a la pregunta del Papa en su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016: «¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a
Comunicado final de la Comisión Mixta del Mediterráneo
Del 3 al 5 de mayo 2015, se ha celebrado en Madrid la reunión de la Comisión Mixta del Mediterráneo que reunió a trece obispos, cinco sacerdotes, dos laicos y una religiosa. Todos ellos, provenientes del norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia), de Francia, Portugal, Italia y España, son los responsables de la pastoral de los migrantes, del diálogo islámico-cristiano y de la misión universal de la Iglesia. Y junto a ellos participaron en la reunión directores y técnicos de los servicios nacionales. El Encuentro se clausuró con una Eucaristía en la Catedral de Toledo, presidida por el Sr. Arzobispo D. Braulio González. Este Comisión se reúne cada dos años desde 1989 para compartir información, experiencias y orientación sobre cuestiones y eventos que afectan a cuestiones pastorales comunes a ambas orillas del Mediterráneo. Este año hemos trabajado el tema de la recepción y el acompañamiento de los catecúmenos que vienen de otras religiones. Cuando se producen estas peticiones especiales se requiere un camino catecumenal que debe tener en cuenta sus tradiciones religiosas y culturales. Asimismo fueron presentadas herramientas de catequesis específicas que pueden ayudar a los nuevos conversos a seguir un rico itinerario de encuentro con Cristo, insertados en la vida de la Iglesia. También se trató la cuestión de los matrimonios entre cónyuges cristianos y de otras religiones constatando la complejidad de las situaciones a causa de las diferencias culturales y las tradiciones de la familia sobre el matrimonio, o por la distinta situación social y la legislación de cada país, o por el interés en la elección de la educación religiosa de los niños etc. Un punto importante de atención en el plano pastoral fue estudiar la recepción, preparación y celebración de los matrimonios y como acompañar mejor en su proceso a estas familias También pudimos intercambiar noticias sobre la situación de los países del norte de África. Estamos muy preocupados por lo que está ocurriendo en Libia y las consecuencias dramáticas que sufren los cristianos en este país. También abordamos la presión migratoria creciente en el Mediterráneo con resultados extremadamente peligrosos y trágicos para la vida de los emigrantes. Tras los muchos naufragios, algunos de ellos muy recientes, los miembros de la Comisión llaman fuertemente la atención e interpelan a los Estados y a la Unión Europea para que asuman conscientemente su responsabilidad no sólo para que promuevan todos los recursos necesarios para los caminos y rescates humanitarios en todas sus modalidades , sino sobre todo, para que promuevan políticas globales de migración y asilo con el total respeto y defensa de la dignidad y de los derechos humanos fundamentales, incluido , por supuesto, el derecho a la integridad de la vida, de los migrantes. El trabajo de estos días será tenido muy en cuenta por los distintos servicios nacionales de nuestros países. Y así poder contribuir en cada país y en cada Iglesia con las mejores propuestas para nuestras prácticas pastorales y sociales en el ámbito de las migraciones. +Arzobispo Laurent Dognin, Obispo auxiliar de Burdeos. +Arzobispo Vincent Landel , Arzobispo de Rabat Co-presidentes de la Comisión Mixta Nota : Por parte de la Conferencia Episcopal Española participaron, Monseñor D. Ciriaco Benavente, Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, Monseñor D. Rafael Zornoza, Obispo de Cadiz-Ceuta, el P. Jose Luis Pinilla S.J. , Director del Secretariado de la CEM , y la Hermanita de Jesus Maria Jesús Arandia.
«Alimentar la esperanza”. Acogida a los emigrantes y el diálogo entre musulmanes y cristianos
Tunez.- Del 2 al 4 de mayo de 2011 se ha celebrado Túnez una reunión de obispos de Francia, España y el Magreb. Acogidos cordialmente por el obispo Maroun Lahham, arzobispo de Túnez, esta reunión de la llamada «Comisión Mixta» tenía la intención de tratar sobre la acogida de los migrantes y hacer un balance del diálogo cristiano-musulmán en sus comunidades eclesiales. En estos tiempos en que vivimos, el Magreb y otros países árabes están experimentando importantes reivindicaciones relativas a la dignidad humana, la libertad, la justicia y el deseo de la verdadera democracia. Los obispos se ha hecho cargo de las repercusiones políticas y sociales que estos hechos provocaron en muchos países sorprendidos por estos rápidos cambios. En cuanto a Libia, apoyan las acciones del Papa Benedicto XVI y del arzobispo Giovanni Martinelli, vicario apostólico de Trípoli, la prioridad del diálogo político: nadie puede controlar las consecuencias de la intervención armada que golpean a las víctimas inocentes. En cuanto a la cuestión crucial de los migrantes, los obispos constatan que Europa busca sobre todo aplicar una protección drástica que no siempre va en el sentido de la justicia, y a menudo se convierte en una fuente de exclusión y discriminación. El Magreb es el punto de tránsito de los inmigrantes provenientes de África subsahariana y las Iglesias son testigos de los dramas de los hombres y mujeres que dejan su país y ellas mismas que están haciendo importantes esfuerzos para darles acogida y apoyo. En estas personas es notable, dentro de su angustia, la fuerza humana y espiritual que les empuja en su trashumancia y que, por desgracia, a menudo se convierte en un calvario. Es necesario ponerse a su escucha y ayudar a cambiar la mirada, y ser más exigentes en las cuestiones de la justicia y la solidaridad con estos hermanos y hermanas en el extranjero que llaman a nuestra puerta. En el delicado tema de la migración, no se puede llegar fácilmente al encuentro de dos actitudes: la de muchos políticos que quieren asegurar primero la seguridad y la protección de sus ciudadanos, frecuentemente por razones electoralistas, y el de la de los discípulos del Evangelio, que con el riesgo de ser acusados de ingenuidad, quieren servir a todo el pueblo y defender su dignidad, incluso si son clandestinos e indocumentados. Estas dos actitudes se podrían conjugarse si el dinero gastado para proteger las fronteras sirviera para desarrollar la independencia alimentaria de los países de origen de los inmigrantes y si se pusieran los medios para garantizar una vida digna para todos los ciudadanos. Entonces no tendrían que partir arriesgando sus vidas Durante décadas, los Papas no dejan de decirlo , ¿cómo no repetirlo con ellos ? En cuanto a los esfuerzos para avanzar en el diálogo entre cristianos y musulmanes, los obispos están entre la alegría de ver en marcha iniciativas alentadoras en el seno de sus diócesis y el dolor por las resistencias amplificadas por el miedo y el desconocimiento mutuo en todos los países de mayoría cristiana o musulmana. Algunas corrientes fundamentalistas no hacen más que reforzar estos temores. Se debe dar prioridad al encuentro entre personas de horizontes diferentes, que a menudo da lugar a un intercambio más verdadero y más espiritual. La convivencia del día a día, sigue siendo el mejor terreno para un diálogo siempre es necesario. Los Obispos apoyan cualquier iniciativa en este ámbito. Hacemos hincapié en la fecundidad y la necesidad de estos trabajos regulares entre las Iglesias de las dos orillas del Mediterráneo: Ellas alientan la esperanza. Los obispos de la Comisión Mixta del Mediterráneo y el Magreb-Europa: Mons. Ghaleb Bader, Arzobispo de Argel, Argelia Mons. Paul Desforges, obispo de Hipona-Argelia Constantino, Mons. Obispo Francis Garnier, Arzobispo de Cambrai, Francia Mons. Georges Alphonse – El Obispo de Orán, Argelia Mons. Maroun Lahham, arzobispo de Túnez, Túnez Mons. Vincent Landel, Arzobispo de Rabat, Marruecos Mons. Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logono, España Mons. Georges Pontier, arzobispo de Marsella, Francia Mons. Claude Rault, obispo de Laghouat-Gardhaïa, Argelia Mons. Michel Santia, obispo de Créteil, Francia Mons. Obispo Schockert Claude, obispo de Belfort-Montbéliard, Francia Mons. Marc Stenger, obispo de Troyes, Francia P. FARRUGIA , Daniel, Vicario General de Trípoli, Libia y los colaboradores en la Conferencia de Obispos de Francia : P. Bernardo Fontaine, director nacional del Departamento de Cuidado Pastoral de los Migrantes, P. Jean Forgeat, director adjunto de la Misión Nacional de la Iglesia Universal, P. Christophe Roucou, director del Servicio Nacional de Relaciones con el Islam
Nota de prensa de la Comisión sobre la Pastoral Migratoria en España
Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones recogiendo la reflexión de los Delegados Diocesanos de Migraciones, reunidos en Madrid del 2 al 4 de Junio, con motivo de las Jornadas Anuales bajo el lema Radiografía de la Pastoral Migratoria en España, constatamos: el importante cambio significativo en España en la última década y, especialmente, en los últimos años, debido al fenómeno inmigratorio. Es un cambio tanto por el número de inmigrantes como por su diversidad. Destacamos los inmigrantes procedentes de América Latina, África Subsahariana, Magreb, Europa del Este y Extremo Oriente. nuestra preocupación por los inmigrantes que vienen o intentan venir a nuestro país en situaciones precarias, de explotación y de peligro, así como por los lamentables sucesos, aunque aislados, de enfrentamiento ocurridos recientemente entre inmigrantes y autóctonos, y también entre los propios inmigrantes, tanto en España como en otros lugares de Europa. la apuesta de crear comunidades cristianas integradas por miembros de distintas nacionalidades y culturas, que crezcan en el respeto mutuo, en el intercambio de dones, en la armónica y fecunda convivencia. Reconocemos que dicha apuesta supone un enriquecimiento mutuo y damos gracias a Dios por ello. De este modo la Iglesia contribuirá a la creación de una sociedad justa, pacífica y fraterna, respetuosa con la diversidad, acogedora del extranjero, solidaria con los desfavorecidos y agradecida por el servicio que a esta sociedad prestan nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. la presencia y el servicio de los inmigrantes en nuestra sociedad y en la Iglesia como un don de Dios que agradecemos por lo que supone de rejuvenecimiento de ambas y como oportunidad para un futuro de convivencia en la diversidad.
Nota de prensa sobre la apertura del proceso de normalización de inmigrantes
La Comisión Episcopal de Migraciones acogió con esperanza la apertura del proceso de normalización y la posibilidad de que un gran número de inmigrantes que ya viven y trabajan entre nosotros consiguieran unas mejores condiciones de vida y una mejor posibilidad de integración. Sin embargo, en este momento queremos manifestar nuestra preocupación ante algunas dificultades que este proceso está trayendo consigo, haciendo una triple llamada: A los empresarios y otros empleadores para que se comprometan a facilitar el proceso de regularización a las personas inmigrantes que trabajan con ellos evitando siempre el fácil recurso del despido. A las Administraciones Públicas para que sigan buscando vías, dentro de este proceso, que favorezcan la resolución de los trámites en beneficio del inmigrante. A toda la sociedad como corresponsable del proceso de integración de los inmigrantes para que adopte una disposición de apertura, acogida y colaboración en orden a una más fácil aceptación y convivencia. Esta actitud debe mantenerse no solo en momentos como el actual en el que hay una especial medida para la normalización de inmigrantes, sino en todo momento, teniendo en cuenta la situación de sufrimiento y desarraigo que supone la emigración. Nuestra llamada va dirigida especialmente a los cristianos, que, desde la fe en el Evangelio de Jesucristo, han de sentirse urgidos en el compromiso por la justicia. Traemos a la memoria la invitación de Juan Pablo II de hacer de nuestras ciudades “auténticos laboratorios de convivencia civil y diálogo constructivo” (Jornada Mundial del emigrante, 2002).