Con la presencia del arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, quien ha hablado de “espacio de convivencia en la carretera”, durante el trayecto. El arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, junto con el obispo emérito de Albacete y Presidente del Departamento de Pastoral de la carretera de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ciriaco Benavente, han inaugurado hoy las Jornadas de la Pastoral de la carretera, que, organizadas por este Departamento, se celebran hasta el jueves en Granada. Les acompañaba el Director de dicho Departamento, José Aumente. El lema de este año es “Encomienda tu camino al Señor y Él actuará (Sal 37,5)”. Al acto de inauguración ha asistido también el Jefe de la Dirección Provincial de Tráfico de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Granada, José Vico, así como representantes de la Comandancia de la Guardia Civil en Granada y Andalucía, y el Jefe de Estudio de la Escuela de Policía Local de Granada, David García. “ESPACIO DE CONVIVENCIA” Mons. Gil Tamayo ha dado la bienvenida a los asistentes y ha recordado la dimensión ética de esta Pastoral, de la que siempre la Iglesia se ha ocupado y preocupado. “Son horas y horas de nuestra vida en la carretera”, ha señalado el arzobispo de Granada, recordando sus traslados semanales desde otras diócesis hasta Madrid, en su trabajo en la Conferencia Episcopal Española cuando era Director de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación y, posteriormente, portavoz de los obispos en la CEE. “Es un espacio de convivencia en la carretera”, ha señalado, subrayando asimismo el modo de ser cristiano que también debe trasladarse cuando cogemos un volante, con un “espíritu, estilo y manera de ser en la carretera”, porque “nos jugamos la vida”. El acompañamiento desde la Iglesia a las personas que han sufrido un accidente en la carretera o padecen la pérdida de un ser querido a causa de dichos accidentes es otro de los aspectos que ha recordado el arzobispo de Granada, lo que conlleva –ha señalado- “una exigencia de responsabilidad moral”. OCUPACIÓN Y PREOCUPACIÓN DE LA IGLESIA Por su parte, el Presidente de este Departamento en la CEE, Mons. Ciriaco Benavente, también ha destacado la “ocupación y preocupación de la Iglesia” en la educación vial, desde hace mucho tiempo, citando incluso el Concilio Vaticano II y pontífices como san Juan XXIII y san Pablo VI, por ejemplo. Mons. Benavente ha aludido a la colaboración de esta Pastoral con las distintas organizadas dedicadas a la seguridad vial, para hacer entre todos “arterias de vida y salud, nunca arterias de muerte; y para que el hombre sepa conducir y conducirse”. Por su parte, en su intervención, el Jefe Provincial de Tráfico en Granada, José Vico, ha agradecido a esta Pastoral su dedicación y colaboración para reducir la siniestralidad en el tráfico. Las Jornadas continuarán hasta el jueves día 19, cuando sean clausuradas con la Eucaristía a las 11 horas, en la iglesia parroquial del Sagrario Catedral, con Mons. Gil Tamayo y Mons. Benavente. Paqui Pallarés Lee este articulo en su fuente original También te puede gustar
Jornada «Enjugar las lágrimas»
Coincidiendo con la Fiesta de la Visitación, la Pastoral de la carretera celebra la VII Jornada Enjugar las lágrimas: Orar y acompañar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser querido Con motivo del Año de la Misericordia de 2016, el primer jueves del mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, celebramos por primera vez la jornada: “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” dirigido a las personas necesitadas de consuelo, de cariño, de escucha, de compañía, de ánimo… Desde la Pastoral de la Carretera lo tenemos bien claro, lo que pretendemos es llegar a las personas que han perdido en accidente de tráfico a un ser querido, o que ellos mismos han sido víctimas en primera persona y han quedado, mejor o peor parados, para el resto de sus días. Ciertamente también debemos acoger a las demás personas que pasan por un mal momento, sin hacer distinción del origen de sus lágrimas. No se trata de un día en recuerdo de los muertos en accidente de carretera, eso lo hacemos el tercer domingo del mes noviembre; se trata más bien de acompañar y dar una palabra de aliento y de esperanza a los vivos que, no obstante el tiempo transcurrido, siguen sufriendo como el primer día del accidente, suyo o de un ser querido. Es un día especial donde resulta fácil reconocer el rostro materno de la Iglesia. En los evangelios tenemos muchos ejemplos de Jesús donde hace suyos los dolores y lágrimas de los demás. Basten estas dos citas: Jesús acompaña en el dolor a las hermanas Marta y María por la muerte de su amigo Lázaro: “Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: “¿Dónde lo habéis enterrado?” Le contestaron: ”Señor, ven a verlo”. Jesús se echó a llorar” (Jn 11, 33-35). Jesús enjuga las lágrimas de la Magdalena: “Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?”, “¿a quién buscas?” (Jn 20,15). El año 2020, la jornada “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” se fijó como fecha fija el 31 de mayo, día, en el cual celebramos la Visitación de la Virgen a Santa Isabel y de igual modo la Iglesia, que es Madre, tenga el gesto de acercarse a sus hijos que han sufrido un grave accidente o personas que hayan perdido, por accidente de tráfico, a un ser querido. María no solamente llevó a los ancianos esposos Zacarías e Isabel consuelo y alegría, les llevó a Jesús, la causa de su alegría. De hecho, el lema que hemos escogido para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico del 3 de julio de este año es: “María se puso en camino” en cuya compañía deseamos que vayan los conductores por la carretera. No olvidamos, ni podemos olvidar, las palabras que el Santo Padre el Papa Francisco nos dirigió, personalmente a nosotros, el pasado mes de octubre: “Me alegra saber que desde el Departamento de Pastoral de la Carretera estén promoviendo un ejercicio ciudadano capaz de incentivar la cultura del cuidado”. Vemos necesario que en cada diócesis se haga el esfuerzo de ofrecer una Eucaristía e invitar a los afectados, a las Asociaciones de Víctimas, autoridades relacionadas con la Seguridad Vial… Nunca olvidemos que somos el rostro visible de la “Iglesia Madre” y la madre, cuando un hijo ha perdido a un ser querido o sufrido un accidente grave, se vuelca en atenciones y cariño. Deseamos de corazón una Seguridad Vial plena donde nadie tenga que sufrir por haber padecido un grave accidente o perdido a un ser querido, pero, mientras no llegue ese día, no olvidemos de “enjugar las lágrimas” a quienes lo necesiten. Invocamos la protección sobre nuestros hermanos conductores a Nuestra Señora, la Virgen de la Prudencia y a San Cristóbal. José Aumente Domínguez Director del Departamento de Pastoral de la Carretera
La Pastoral de la Carretera con los transportistas: Tenemos que poner sobre la mesa los problemas que soportan
Que nos quiten a los intermediarios El Director de la Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, el padre José Aumente, entrevista al camionero malagueño José Antonio Zamora. Aumente se pregunta: Si algo necesita la sociedad es a los que producen los alimentos y a los que los transportan. ¿Por qué la sociedad os tratamos tan mal?. A lo largo de la entrevista Don José es tajante: Al que trabaja con justicia hay que pagarle con justicia. El malagueño responde: Estamos trabajando a pérdidas, trabajando día y noche para alimentar a la familia. Apunta diversas soluciones pero apunta fundamentalmente a una: Que nos quiten a los intermediarios. En esta entrevista se desentraña un problema eterno: el enriquecimiento desproporcionado de los intermediarios. Escucha la entrevista completa aquí a partir del minuto 25:40 Asimismo el Obispo de Santander, Manuel Sánchez Monje en declaraciones a Popular TV Cantabria ha manifestado que hay una situación social muy dura y la Iglesia está cerca.». En el mismo sentido se ha pronunciado el delegado de Pastoral de la Carretera de la diócesis, Antolín García: Que lo sectores mas afectados por la subida del gasoil puedan vivir con dignidad, que el gobierno les escuche. «Por un transporte justo» Antolín García RozasDelegado Diocesano de Pastoral de la carretera Estamos viviendo durante estas semanas un parón en el transporte, convocado por la Plataforma en Defensa del Sector de transporte de Mercancías por Carretera Nacional e Internacional (que representa a autónomos, medianas y pequeñas empresas), debido como dicen muchos a la subida del gasóleo. Pero esta subida del gasóleo ha sido la gota que ha colmado el vaso para convocar este parón. Después de tantas demandas hechas al gobierno y no escuchadas, como los bajos pagos de los portes que las plataformas intermediarias hacen a los autónomos y pequeñas empresas familiares que hace que no salga rentable hacer esos portes, la reivindicación también de la jubilación a los 60 años y las enfermedades profesionales. Por todo esto estamos viendo que los camiones no se mueven, sino para hacer marchas lentas para llamar la atención a la sociedad, una sociedad que ha dejado de valorar el trabajo de aquellos que durante la pandemia surtieron los supermercados de alimentos y se jugaban su vida y la de su familia, y en ocasiones muchas veces en condiciones inhumanas, mientras que el resto estábamos en casa. Como estamos viviendo esto produce muchos perjuicios colaterales en la sociedad, como la pesca atascada, el suministro de productos agrícolas, la recogida de la leche, la parada de producción de fábricas sin materia prima, el desabastecimiento progresivo de supermercados y otras tiendas… Pero es que a veces no nos damos cuenta de cuán importante es el transporte para el 100% de la población y servicio de todos y como interconecta toda la cadena de servicios, producción y abastecimiento. Es esencial en nuestro mundo. Como sociedad deberemos pedir a los responsables públicos, y al Ministerio de transporte sentarse a dialogar, no solo con la patronal sino con todos los convocantes y no ignorarlos, cuando son los más perjudicados. Que el Señor ilumine a todas las partes para encontrar soluciones, justas, serias, eficaces y solidarias para los transportistas. Lee la nota emitida por la Diócesis de Santander