La Cátedra Francisco de Vitoria, de la Facultad de Teología de Burgos, acoge este año un Aula de Pastoral de Migraciones, que fue inaugurada con una ponencia de Santiago Yerga, Director General de Migraciones. Es un curso de 30 horas distribuido en 10 jueves por la tarde, en el que hay 12 alumnos inscritos y algunos más que asisten como oyentes. Está codirigido por un profesor de la Facultad, Fernando Susaeta, y por la delegada diocesana de Pastoral de Migraciones, Hilda Vizarro. Tradicionalmente dentro de esta Cátedra había una Aula de Doctrina Social, que convocaba anualmente unas Jornadas de Divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia en un par de sesiones; al no haberse realizado en la presente ocasión esta Aula, ha sido la de Pastoral de Migraciones la que las ha asumido por esta vez, con el título general de “La mirada cristiana a las migraciones”. Estas jornadas se desarrollan no en la propia Facultad sino en un salón de actos público de la Fundación Cajacírculo, para posibilitar que asistan más personas. De hecho, han asistido en torno a 45 el primer día y en torno a 55 el segundo. El jueves 9 de diciembre la ponencia corrió a cargo de Xabier Gómez, O.P., Director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, y llevaba por título “Hacia un nosotros cada vez más grande: la pastoral con personas migradas en España”. Comenzó invitando, con el papa Francisco, a poner en el centro la vida de los pobres, y señaló como clave teológica la cercanía, la encarnación, principio de salvación. Fue luego desgranando algunos desafíos desde las fronteras y desde la Iglesia: salvar vidas, tener una narrativa positiva de las migraciones, conjugar los 4 verbos propuestos por el papa, tener coherencia y ética en las políticas migratorias, caminar hacia una gobernanza mundial, actuar sobre las causas de las migraciones forzosas y educar para la fraternidad. Se detuvo en la propuesta eclesial de “comunidades acogedoras”, y finalizó poniendo la parábola del buen samaritano y el relato de la mujer samaritana como paradigmas de la cultura del encuentro. Siguió un coloquio con los asistentes. El jueves 16 fue el turno de Raquel Martínez, Delegada episcopal de Migraciones en la Archidiócesis de Zaragoza, burgalesa y chilena de origen, con el tema “Las migraciones en el pensamiento y actuación del papa Francisco”. Comenzó enmarcando su ponencia con algunos datos actuales, con la historia de las Jornadas de las Migraciones (desde 1914) y con los dos principios que la Iglesia conjuga, más allá incluso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: el derecho a emigrar y el derecho a no tener que emigrar. Se centró posteriormente en las novedades del papa Francisco, por su pasado familiar emigrante, por su experiencia de trabajo sinodal en América Latina, por su defensa de los cartoneros y de las víctimas de la trata en Buenos Aires… Hizo hincapié en sus viajes: el primero fuera de Italia, a la isla de Lampedusa; y el único lugar que ha visitado dos veces, el campo de refugiados de Lesbos, en Grecia. Y recorrió cada uno de los mensajes desde 2014 a 2021, para concluir con Fratelli tutti como resumen del pensamiento del papa en el tema de las migraciones, y especialmente su número 130, donde Francisco señala propuestas muy concretas. En conjunto las dos ponencias han ayudado a situar las migraciones dentro de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en estos momentos actuales, como iluminación para el actuar concreto de cada cristiano, aspecto que se completará en las siguientes clases del Aula de Pastoral de Migraciones, ya para los alumnos inscritos. A continuación adjuntamos las ponencias que han tenido lugar. Gracias a los autores, a la Facultad de Teología de Burgos y a la Delegación Diocesana de Migraciones de la Archidiócesis por poner a disposición de quien los necesita, sus trabajos. PROGRAMA Horario: de 18:30h a 20:50, todos los jueves desde el 4 de noviembre de 2021 hasta el 27 de enero de 2022.
Xabier Gómez OP: Un horizonte de esperanza para jóvenes migrantes ex-tutelados
El gobierno de España ha anunciado que el reglamento de la Ley de Extranjería va a ser reformado para que los jóvenes migrantes tutelados que cumplen la mayoría de edad (extutelados) puedan obtener su permiso de trabajo. Una reforma largamente anhelada por los mismos jóvenes y las entidades eclesiales y civiles que les acompañan. En una entrevista concedida a la Revista Ecclesia, Xabier Gómez OP, Director del Departamento de Migraciones de la CEE ha declarado que: «Esta reforma permitirá aprovechar su potencial, sus capacidades y sus ganas de aportar, construir e integrarse en la que es ahora su sociedad y su comunidad de acogida». Ese es quizá uno de los objetivos más importantes de la reforma aprobada el pasado martes. ¿Cómo se valora esta reforma del reglamento de extranjería? Esta reforma ha tardado demasiado. Sin embargo, celebramos que el Gobierno por fin haya escuchado lo que desde hace tiempo las voces de tantos menores, jóvenes y entidades que trabajan junto a ellos venían reclamando: la necesidad de modificar el reglamento de una ley que, como gran parte de la actual ley de extranjería, penaliza a las personas migradas, en este caso a los menores de edad y jóvenes ex tutelados, dificultando su regularización administrativa y el acceso a los permisos de residencia y de trabajo. Es decir, poniendo obstáculos a la inclusión. Era una demanda largamente reclamada que contribuirá al bien de muchos menores y jóvenes ex tutelados. Otorga a los jóvenes y a las entidades, horizonte, motivación y mayores posibilidades de inclusión. No obstante, todavía queda por conocer “la letra pequeña” en la que se concretará, puesto que toda ley se presta luego a interpretaciones. Cuando llegue ese momento quizás sea conveniente otra valoración. En todo caso, estaremos atentos para poder celebrar o en su caso reclamar, que lo que se ha previsto se lleve a término. También resultan esperanzadoras las expectativas anunciadas por el alto Comisionado para la Pobreza Infantil en el Congreso, respecto a la previsión de modificar próximamente desde el Ministerio de Inclusión el umbral de la renta para las solicitudes al Ingreso Mínimo Vital (IMV), teniendo en cuenta a los jóvenes que hayan sido extutelados y que perdieron esa tutela al cumplir los dieciocho años de edad. Se anuncian cambios en Ministerio respecto al IMV “para llegar a más familias” incluyendo a los menores que están tutelados hasta los dieciocho años. Veremos. ¿Puede considerarse un gran avance a la hora de dar respuesta a los derechos de los menores? Es un avance. Aunque el gran avance sería contar con otra Ley de Extranjería dotada también de más medios para facilitar a las personas migradas la regularización de su situación administrativa, sea la que sea; para gestionar los flujos migratorios de otra manera desde los países de origen y la inclusión en el nuestro; para velar por el interés mayor de los menores y datar su edad de otro modo cuando es necesario. Para facilitar ante todo los permisos para acceder a un trabajo digno y otros derechos sociales que pertenecen a toda persona por el hecho de serlo. Las personas migradas independientemente de su edad, son sujetos de derechos y responsabilidades, como cualquier ciudadano. Esto les ha de ser reconocido por ley. Como dice el papa Francisco: “El gran tema es el trabajo, lo verdaderamente popular –porque promueve el bien del pueblo-, es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas (Fratelli Tutti, n. 162). El acceso al trabajo digno es la puerta para dignificar el proyecto de vida y para favorecer la inclusión y además, mejorar nuestra economía. Por otro lado, me pregunto qué pasará con aquellos jóvenes que por su recorrido quedan fuera del alcance de esta modificación del reglamento, por ejemplo, aquellos que no fueron tutelados y están entre nosotros. Ni las administraciones ni la Iglesia les debemos ni podemos abandonar. Aunque ciertamente es al Estado y sus administraciones a quien primero corresponde esta responsabilidad. Según Cáritas, demuestra la voluntad política de hacer realidad lo que numerosas entidades sociales venían reclamando desde hace años para el cuidado de los menores más vulnerables. ¿Cómo se va a facilitar la transición a la vida adulta de estos menores? Principalmente creando un régimen jurídico específico para los menores no acompañados y para la juventud extutelada que recogerá como cambio principal la concesión del permiso de trabajo desde los 16 años (permiso que se mantendrá una vez cumplida la mayoría de edad) y la flexibilización de los medios económicos en las sucesivas renovaciones, (no se exigirá que sean propios y se aceptan los medios económicos provenientes de las entidades y de otras ayudas públicas). Estos elementos, además de los diferentes recursos de acompañamiento a la emancipación son indispensables a la hora de facilitar la inclusión de estos jóvenes. ¿Cuál es el trabajo de la Iglesia en el campo de la infancia y la inmigración? ¿Cómo combatimos la exclusión social de los adolescentes y jóvenes a quienes la Ley de Extranjería, por otro lado, reconoce como regulares a todos los efectos?. En el campo de niños, adolescentes y jóvenes migrantes solos, en Iglesia seguimos aplicando los cuatro verbos que vertebran nuestra acción respecto a la pastoral con personas migradas. Cuatro verbos para ejercitar la maternidad que le es propia a la Iglesia: acoger, proteger, promover e integrar. Esto se realiza en gran medida, desde entidades e instituciones especializadas, la mayoría de la mano de la vida consagrada que realiza una inmensa labor en este campo, tanto en lugares de frontera como en pueblos y ciudades. Un trabajo que requiere colaboración con las administraciones y otras entidades a todos los niveles. Recordemos que en lo relativo a aspectos relacionados con la protección y tutela de menores y jóvenes son las comunidades autónomas quienes tienen las competencias. Quizás hay que revisar hacia qué modelos de acogimiento caminamos desde los diseños políticos, si lo que hay está funcionado o no y en qué medida
Jornada de Migraciones en la Diócesis de Getafe
“Hay que propiciar un tiempo y un espacio para encontrarnos y seguir creando entre nosotros (migrados y autóctonos) lazos de amistad y fraternidad” La Parroquia Nuestra Señora de la Saleta (Alcorcón) acogió el sábado 16 de octubre la Jornada Diocesana de Pastoral de las Migraciones que reunió a unas sesenta personas entre voluntarios y simpatizantes en torno al lema ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’. El encuentro contó con la participación del delegado de esta área pastoral, Fernando Redondo, y Xabier Gómez, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal encargado de centrar el tema, así como representantes de diversas instituciones que trabajan en la Diócesis en el campo de las migraciones Todas las entidades invitadas llegaron una hora antes para preparar sus respectivos paneles informativos, a través de los cuales, de forma visual, presentaron los diversos proyectos y experiencias en favor de las personas migradas y refugiadas que viven en los diferentes municipios del sur de Madrid, donde está ubicada la Diócesis de Getafe. Inició el encuentro Fernando Redondo con unas palabras de bienvenida y motivación para después pasar a explicar los objetivos del encuentro: el primero, como señaló el delegado de migraciones “propiciar un tiempo y un espacio para encontrarnos y seguir creando entre nosotros (migrados y autóctonos) lazos de amistad y fraternidad. Una forma práctica y concreta de ir construyendo ese nosotros cada vez más grande». El segundo, «seguir profundizando a nivel diocesano en la invitación que nos hace el Papa Francisco de caminar ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’ para que nuestras comunidades, parroquias, grupos, municipios… sean cada vez más abiertos, acogedores e inclusivos” y, el tercero, «visibilizar las diferentes experiencias y proyectos que se vienen realizando en los diferentes municipios, grupos, comunidades y parroquias de nuestra diócesis a favor de las personas migradas y refugiadas y que tienen como finalidad la inclusión y la integración en ese nosotros cada vez más grande en el ámbito de nuestra comunidad diocesana”. Puedes ampliar esta información en la WEB de la Delegación diocesana de Migraciones, de reciente aparición