Nota de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana Nos sobrecoge una vez más la muerte en el mar de cientos de vidas humanas de niños, mujeres y hombres que venían huyendo de guerras, violencias y hambre y expresamos nuestro dolor y cercanía a todas las víctimas y sus familiares. Hemos vivido con perplejidad el conocimiento de una desgracia que debe ser esclarecida y en cuya responsabilidad coinciden tantos factores sobre los que se puede incidir: la falta de futuro en países de origen, el execrable lucro de las mafias y las políticas y leyes europeas, así como la mentalidad de rechazo al migrante que se va extendiendo en la sociedad. Abogamos por unas políticas y leyes que garanticen vías legales y seguras para los flujos migratorios, así como la humanización de los protocolos de salvamento marítimo que priorice la vida de las personas. A las puertas del 20-J, Día Mundial de las personas refugiadas, y próximos al primer aniversario de la tragedia en la frontera de Melilla, como pide el papa Francisco haciéndose eco del Evangelio, reiteramos nuestro compromiso con la acogida, protección, promoción e integración de refugiados y migrantes. Madrid, 16 junio 2023 Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana Monseñor Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria (presidente) Monseñor José Cobo, Obispo auxiliar de Madrid y responsable del Departamento de Migraciones Monseñor José Antonio Satué, Obispo de Teruel-Albarracín y responsable de la Pastoral con los Gitanos Monseñor Ciriaco Benavente, Obispo emérito de Albacete y Responsable de Pastoral de Circos, Ferias y Carreteras Monseñor Luis Quinteiro, Responsable de la Pastoral del Mar
Libres de elegir si migrar o quedarse
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCOPARA LA 109ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2023 (24 de septiembre de 2023) Queridos hermanos y hermanas: Los flujos migratorios de nuestros días son expresión de un fenómeno complejo y articulado, cuya comprensión exige el análisis atento de todos los aspectos que caracterizan las diversas etapas de la experiencia migratoria, desde la partida hasta la llegada, incluyendo un eventual regreso. Con la intención de contribuir a ese esfuerzo de lectura de la realidad, he decidido dedicar el Mensaje para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado a la libertad que debería caracterizar siempre la decisión de dejar la propia tierra. “Libres de partir, libres de quedarse”, recitaba el título de una iniciativa de solidaridad promovida hace algunos años por la Conferencia Episcopal Italiana como respuesta concreta a los desafíos de las migraciones contemporáneas. Y de mi escucha constante a las Iglesias particulares he podido comprobar que la garantía de esa libertad constituye una preocupación pastoral extendida y compartida. Debemos esforzarnos por detener la carrera de armamentos, el colonialismo económico, la usurpación de los recursos ajenos, la devastación de nuestra casa común. «El Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”» (Mt 2,13). La huida de la Sagrada Familia a Egipto no fue fruto de una decisión libre, como tampoco lo fueron muchas de las migraciones que marcaron la historia del pueblo de Israel. Migrar debería ser siempre una decisión libre; pero, de hecho, en muchísimos casos, hoy tampoco lo es. Conflictos, desastres naturales, o más sencillamente la imposibilidad de vivir una vida digna y próspera en la propia tierra de origen obligan a millones de personas a partir. Ya en el año 2003, san Juan Pablo II afirmaba que «crear condiciones concretas de paz, por lo que atañe a los emigrantes y refugiados, significa comprometerse seriamente a defender ante todo el derecho a no emigrar, es decir, a vivir en paz y dignidad en la propia patria» (Mensaje para la 90a Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, 3). «Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia» (Gn 46,6). Fue a causa de una gran hambruna que Jacob con toda su familia se vio obligado a refugiarse en Egipto, donde su hijo José les había asegurado la supervivencia. Entre las causas más visibles de las migraciones forzadas contemporáneas se encuentran las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria. Los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación. Para eliminar estas causas y acabar finalmente con las migraciones forzadas es necesario el trabajo común de todos, cada uno de acuerdo a sus propias responsabilidades. Es un esfuerzo que comienza por preguntarnos qué podemos hacer, pero también qué debemos dejar de hacer. Debemos esforzarnos por detener la carrera de armamentos, el colonialismo económico, la usurpación de los recursos ajenos, la devastación de nuestra casa común. «Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno» (Hch 2,44-45). ¡El ideal de la primera comunidad cristiana parece muy alejado de la realidad actual! Para que la migración sea una decisión realmente libre, es necesario esforzarse por garantizar a todos una participación equitativa en el bien común, el respeto de los derechos fundamentales y el acceso al desarrollo humano integral. Sólo así se podrá ofrecer a cada uno la posibilidad de vivir dignamente y realizarse personalmente y como familia. Está claro que la tarea principal corresponde a los países de origen y a sus gobernantes, llamados a ejercitar la buena política, transparente, honesta, con amplitud de miras y al servicio de todos, especialmente de los más vulnerables. Sin embargo, aquellos han de estar en condiciones de realizar tal cosa sin ser despojados de los propios recursos naturales y humanos, y sin injerencias externas dirigidas a favorecer los intereses de unos pocos. Y allí donde las circunstancias permitan elegir si migrar o quedarse, también habrá de garantizarse que esa decisión sea informada y ponderada, para evitar que tantos hombres, mujeres y niños sean víctimas de ilusiones peligrosas o de traficantes sin escrúpulos. «En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad» (Lv 25,13). La celebración del jubileo para el pueblo de Israel representaba un acto de justicia colectivo; todos podían «regresar a la situación originaria, con la cancelación de todas las deudas, la restitución de la tierra, y la posibilidad de gozar de nuevo de la libertad propia de los miembros del pueblo de Dios» (Catequesis, 10 febrero 2016). Mientras nos acercamos al Jubileo del 2025, es bueno recordar este aspecto de las celebraciones jubilares. Es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra. Se trata de un derecho aún no codificado, pero de fundamental importancia, cuya garantía se comprende como corresponsabilidad de todos los estados respecto a un bien común que va más allá de los límites nacionales. En efecto, debido a que los recursos mundiales no son ilimitados, el desarrollo de los países económicamente más pobres depende de la capacidad de compartir que se logra generar entre todas las naciones. Hasta que este derecho no esté garantizado —y se trata de un largo camino— todavía serán muchos los que deban partir para buscar una vida mejor. «Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,35-36). Estas palabras resuenan como una exhortación
Conclusiones de las Jornadas de Delegados de Pastoral con Migrantes
Del 5 al 7 de mayo tuvieron lugar en la Casa de Ejercicios Santo Cristo de El Pardo las XLII JORNADAS DE DELEGADOS Y AGENTES DE PASTORAL CON MIGRANTES. Acudimos 85 participantes de 17 nacionalidades diferentes, representando a 31 diócesis. Las Jornadas son un momento de formación, convivencia, oración y programación conjunta para las delegaciones diocesanas de pastoral con migrantes. En sintonía con el proceso sinodal, el lema elegido para este año fue “Ensancha el espacio de tu tienda” (Is 54,2). Este año tuvimos dos momentos de formación impartidos por D. José Cobo, obispo responsable del Departamento de Migraciones, para ayudarnos a buscar y hablar de Dios desde las migraciones, y D. José Luis Lastra e Hilda Vizarro, de la Delegación Diocesana de Migraciones de Burgos, quienes presentaron las Orientaciones sobre la Pastoral Intercultural propuestas por el Dicasterio Vaticano para el Desarrollo Humano Integral. Este momento formativo se complementó con dos experiencias de pastoral intercultural, a nivel diocesano, “Caminemos juntos en la diversidad” de la archidiócesis de Barcelona, y a nivel parroquial, desde la parroquia San Millán y San Cayetano en el centro de Madrid. Así mismo, realizamos un seguimiento a los proyectos comunes impulsados por el Departamento: Guía de Recursos-Corredores de Hospitalidad; Mesa del Mundo Rural; Círculos de Silencio; ILP para la legalización de migrantes. Y se impartió un taller sobre comunicación con sugerencias para mejorar el diseño y la incidencia de las campañas anuales con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado del último domingo de septiembre. Las Jornadas también dieron espacio a los círculos de intercambio de experiencias y desafíos de cada diócesis en relación a una pastoral integral y a la promoción de la interculturalidad. En la puesta en común se recogieron los acentos y pistas de futuro. Durante estas Jornadas ACORDAMOS: 1.- Promover en las diócesis donde todavía no existan y de acuerdo a las posibilidades de cada realidad, las Mesas de Coordinación (también llamada de Hospitalidad o de Migraciones). Con el objetivo de convocar, integrar y coordinar la participación de las entidades eclesiales que en cada diócesis trabajan con migrantes, para sumar fuerzas y ser más eficaces en la misión de acoger, proteger, promover e integrar. 2.- Desde estas Mesas de Coordinación y en cada Delegación, nos comprometemos a seguir impulsando la transversalidad y el trabajo por proyectos, concretamente estos proyectos comunes: la Guía de Recursos y los Corredores de Hospitalidad, la Mesa del Mundo Rural y los Círculos de Silencio. 3.- Diseñar y programar junto con las oficinas diocesanas de comunicación, una campaña de sensibilización según el lema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, para todo el curso y con mayor presencia en redes sociales, material audiovisual basado en testimonios positivos, etc. 4.- Trabajar en un nuevo Marco de Pastoral de Migraciones que recoja la evolución y los cambios acontecidos en la sociedad y la Iglesia desde 2007 hasta nuestros días. Este Marco recogerá la identidad de nuestra pastoral y tendrá como eje la promoción de Comunidades Acogedoras y Misioneras, que opten por vivir la interculturalidad, la catolicidad y la hospitalidad, al servicio de la cultura de la vida digna y la alegría del Evangelio.
Stella Maris hace llegar su solidaridad a la comunidad marítima de Cantabria
Lamentamos profundamente este nuevo dramático suceso, que plantea, una vez más, muchas preguntas en torno a la seguridad marítima y que causa tanto dolor y desconsuelo. Un nuevo accidente ha golpeado a la gente de mar, habiendo perecido dos pescadores (uno español y el otro de Ghana) y permaneciendo desaparecido uno de Perú y hallándose en estado grave otro de Senegal. El pesquero Vilaboa Uno, con sede en Santander, salió a la mar sobre la medianoche y unas horas después naufragaba cerca de Cabo Mayor en el mar Cantábrico, al parecer debido a una vía de agua. En total había 10 tripulantes a bordo. En estos momentos, sigue la búsqueda del tripulante desaparecido. Desde Stella Maris – Apostolado del Mar de España, lamentamos profundamente este nuevo dramático suceso, que plantea, una vez más, muchas preguntas en torno a la seguridad marítima y que causa tanto dolor y desconsuelo. Deseamos hacer llegar a las familias directamente afectadas y a la comunidad marítima de Cantabria nuestro afecto, nuestra oración y nuestra solidaridad. No hay palabras para describir el dolor de los familiares de las víctimas y la incertidumbre de los del desaparecido. Dirigimos nuestra oración a la Virgen del Carmen por todos ellos. Todo esto sucede justo en esta Semana Santa, en la que revivimos la pasión de Cristo, pero siempre a la luz de la Resurrección, que es fuente de esperanza en el amor infinito de Dios. Monseñor Luis Quinteiro Fiuza, Obispo de Tui Vigo y responsable del Apostolado del Mar de la Conferencia Episcopal Española Ricardo Rodríguez Martos-Dauer, Director del Departamento de Stella Maris
Directrices para una oficina diocesana/nacional de pastoral de movilidad humana
La sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha editado esta guía confiando en que puedan ser un instrumento util para las iglesias locales a la hora de organizar la pastoral de los migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de trata, dado que ofrecen unos principios operativos generales y un modus operandi preciso necesarios para iniciar y desarrollar el apostolado específico en el ámbito de las migraciones
El «derecho» a no tener que migrar
PASTORAL DE MIGRACIONES. El deber de acogida no impide luchar contra las causas de las migraciones forzosas: la Iglesia recuerda el derecho de las personas a poder permanecer en sus lugares de origen y poder tener unas condiciones de vida y trabajo dignos. La Sección Migrantes y Refugiados considera importante que las Iglesias locales se comprometan a colaborar con sus gobiernos para garantizar a todos las condiciones necesarias para acceder al desarrollo humano integral en sus países de origen, sin verse obligados a emigrar. Descarga el documento: Léelo en su fuente original
Las Islas canarias pueden convertirse en una cárcel sin muros para los jóvenes migrantes no acompañados
Comunicado de los Obispos Canarios en el Marco de la Asamblea Plenaria de la CEE Las Cáritas y los Secretariados de Migraciones de nuestras diócesis nos comunican que la presión sobre Canarias con respecto a los menores no acompañados y jóvenes ex tutelados es cada vez mayor. En cuanto a los menores inmigrantes no acompañados, que son responsabilidad de la comunidad autónoma, según la Dirección General del Menor, son 2.235 los menores tutelados. Al cumplir los 18 años muchos de estos jóvenes, solamente en Gran Canaria unos 1.000 y otros tantos en los próximos meses, terminan en situación de calle. En muchos casos, sin la madurez, capacitación, ni apoyos suficientes para una vida autónoma y un acceso al mercado laboral. Sin más plazas de acogida ni posibilidad de abrir más centros o pisos tutelados a corto plazo, la situación en las islas es cada vez más desesperada. Desde las dos Diócesis canarias se favorecen varios recursos para la acogida, el acompañamiento y la inclusión social de jóvenes ex tutelados o no, que se encuentran en situación o grave riesgo de exclusión social. Trabajando con el objetivo de ofrecerles oportunidades que contribuyan a superar con éxito los obstáculos, tanto personales como del entorno, para su plena inclusión social y laboral. Pero tampoco son suficientes. La Iglesia en las Islas Canarias constata con preocupación este gran desafío, agravado por el factor insular y de frontera europea del archipiélago, que puede ser utilizado como cárcel sin muros donde contener a jóvenes migrantes a los que no se les facilita el tránsito a la Península o a otros países de Europa para proseguir su proyecto de vida; sea por su falta de recursos o por las trabas burocráticas a distintos niveles de las administraciones públicas. Como respuesta creyente a esta realidad, inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia los obispos de las Islas Canarias, ACORDAMOS: 3. Continuar ofreciendo según nuestras posibilidades una respuesta integral a los menores y jóvenes migrantes mayores de 18 años, para responder a los vacíos del sistema de protección e integración. 4. Promover transversalmente en la Iglesia la cultura de la hospitalidad. 5. Expresar a las administraciones nuestra disposición al diálogo, junto con otros actores sociales, con el fin de contribuir a todo lo que favorezca procesos integrales de inclusión de los menores y jóvenes migrantes que se encuentran ya en territorio español. A las puertas del Adviento, tiempo de acogida, encomendamos a la Virgen María, – que con San José y Jesús Niño vivieron la experiencia de ser familia migrante y refugiada en Egipto-, a los menores y jóvenes migrantes, con el deseo y esperanza de que su situación tenga la solución adecuada a su dignidad humana. – Mons. José Mazuelos, Obispo de Canarias – Mons. Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife 24 de noviembre de 2022 Puedes leer la noticia en Alfa y Omega: Corredores para superar el bloqueo migratorio en Canarias La Asamblea Plenaria de Abril de 2022 ya se pronunció sobre los corredores de hospitalidad a través de José Cobo, Obispo responsable del Departamento de Migraciones de la CEE
Día Mundial de la Pesca: El cardenal Czerny denuncia condiciones de trabajo incompatibles con la dignidad humana
El Día Mundial de la Pesca se celebra este año en el marco del Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura en Pequeña Escala (AIPP 2022), proclamado en 2017 por la 72ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano: «Recordar la enorme y a veces infravalorada fuente de alimento que el mar proporciona a millones de seres humanos y las frecuentes dificultades que afrontan todos los implicados». Vatican News «Unir fuerzas para aplicar eficazmente los convenios y la legislación existentes y cooperar en la búsqueda de soluciones innovadoras a los problemas interconectados a los que se enfrenta el mundo de la pesca en un esfuerzo por proteger nuestra casa común». Esta es la invitación que el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Michael Czerny, dirige en su mensaje para el Día Mundial de la Pesca, que se celebra hoy 21 de noviembre, a los gobiernos, las organizaciones internacionales, las organizaciones pesqueras, las organizaciones religiosas y, en particular, las instituciones católicas como Stella Maris y Cáritas. En el texto, el cardenal recuerda la importancia del pescado, alimento vital y principal fuente de proteínas de alta calidad para millones de personas; y señala que, aunque el sector pesquero desempeña un papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades, está plagado de varios problemas endémicos que amenazan su propia existencia. El sector primario de la pesca Según la FAO, en 2020, unos 58,5 millones de personas trabajaban -a tiempo completo, parcial u ocasionalmente- en el sector primario de la pesca y la acuicultura, y este sector representa la principal fuente de ingresos y medios de vida para una parte importante de la población mundial, especialmente en los países en desarrollo, recuerda Czerny. «La pesca artesanal y la acuicultura a pequeña escala producen el 40% de las capturas mundiales», señala, «contribuyendo de forma significativa a la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud». La necesidad de la cooperación internacional «Sin embargo, a pesar de su papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades de todo el mundo, el sector está plagado de varios problemas endémicos que amenazan el desarrollo y los medios de vida significativos de las comunidades pesqueras y, a veces, la propia existencia de la pesca», escribe el cardenal. Amenazas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos son problemas globales que afectan a todos los países y a todos los océanos. Para reducir el impacto de estos fenómenos en nuestras sociedades, es esencial la cooperación internacional, como también subrayó el cardenal Pietro Parolin en su discurso ante la 27ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC, en Sharm el-Sheikh, el 8 de noviembre de 2022. De hecho, «esta cooperación internacional», afirma Czerny, «puede incluso ayudar a resolver problemas localizados y a menudo rastreables», como las violaciones de los derechos humanos, las condiciones de trabajo deficientes e inseguras incompatibles con la dignidad humana, la contaminación de mares y ríos, la destrucción de zonas costeras, los métodos de pesca destructivos e insostenibles y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. La pandemia de Covid-19 La propagación de la pandemia de Covid-19 en todo el mundo también ha contribuido al daño causado a la industria pesquera desde 2020, dice el mensaje. De hecho, el cierre de puertos, mercados y restaurantes ha provocado «una importante reducción de la captura y venta de productos pesqueros y, como consecuencia, la pérdida de empleo y de ingresos para muchas personas, especialmente mujeres», empleadas en el sector en altos porcentajes. Y a pesar de que los gobiernos de todo el mundo han intervenido, continúa el responsable del ministerio, «desgraciadamente, debido a las deficiencias de estas intervenciones gubernamentales excepcionales, muchas personas se han quedado solas y sin ayuda para hacer frente a la crisis, aunque algunas han sido asistidas por organizaciones caritativas, incluidas las católicas». Todos podemos colaborar en el cuidado de la creación A la luz de todo esto, ya que todo está conectado y todos estamos en el mismo barco», señaló el cardenal, «es necesario unir nuestros esfuerzos para crear una nueva conciencia social y una forma innovadora de solidaridad en la que nadie se quede atrás». Recordando las palabras del Papa Francisco, que subraya que «todos podemos cooperar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno según su propia cultura, experiencia, compromiso y talento», el cardenal Czerny pide «instituciones y políticas mejores y más proactivas para apoyar, promover y proteger a todos los que participan en la industria pesquera y a sus familias».
Conclusiones de la Asamblea de Stella Maris
Durante los días 16 al 19 de octubre se ha celebrado en la Diócesis de Cádiz y Ceuta la XXX Asamblea Nacional del Apostolado del Mar sobre la identidad de Stella Maris, que adoptó las siguiente conclusiones: Desarrollo de la Asamblea de Apostolado del Mar Aunque la Asamblea comenzaba el domingo 16 de octubre con la recepción de los participantes, la sesión inaugural tenía lugar el lunes, día 17, a las 10.00 horas. Se contó con las intervenciones del obispo promotor de Stella Maris, Mons. Luis Quinteiro; el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza; la presidenta de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, Teófila Martínez Saiz; el presidente de la Asociación de Empresas de Actividades Marítimas de Cádiz, Bernardino Copano; y el director del departamento Stella Maris, Ricardo Rodríguez-Martos. Durante el resto de la mañana, fueron interviniendo cada una de las delegaciones diocesanas participantes. Stella Maris y el cuidado de las personas del mar La sesión de la tarde giró en torno a tres ponencias. En la primera se habló sobre la aplicación de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la defensa de los derechos de los marinos. Las otras dos se centraron en «Stella Maris» y su trabajo en el cuidado de las personas del mar y sobre su identidad. También hubo un tiempo para reuniones por grupos de trabajo teniendo en cuenta la atención a la marina mercante o a la pesca. El martes 18 de octubre los participantes en este encuentro visitaron el puerto de Cádiz y charlaron sobre la sostenibilidad social del puerto. Por la tarde se volvió a poner el foco en los centros «Stella Maris» para dialogar sobre su economía, sobre la repercusión de los medios de comunicación en su labor y sobre su trabajo a nivel internacional. Programa