Cáritas Diocesana de Huelva, junto con el Secretariado de Migraciones y la HOAC, lamenta el fallecimiento a causa de un incendio de Alam, un chico de 27 años originario de Marruecos que vivía en el asentamiento chabolista de Lepe. La Iglesia Diocesana de Huelva ha alertado desde hace varios años de la situación de vida insostenible de estas personas. Las condiciones de falta de acceso a derechos, el agravamiento emocional y la perpetuación de condiciones de exclusión social tan severas y prolongadas en el tiempo, agravan, más si cabe, la realidad de estos asentamientos chabolistas y de las personas que malviven en ellos. La falta de alternativas habitacionales dignas, unida a la prohibición de construir infraviviendas, hace que muchas personas vivan en un espacio muy pequeño, hacinadas e incrementando así el riesgo a accidentes como el ocurrido. Nunca como ahora se pone de manifiesto la necesidad de elaborar un plan que integre medidas a medio y largo plazo y que conduzcan a la erradicación de estos asentamientos y a las causas estructurales que propician la aparición y consolidación de los mismos. Las entidades mencionadas llevan años alertando y denunciando la total vulneración de derechos humanos a la que se ven sometidas miles de personas que malviven en estos asentamientos y que, a fecha de hoy, siguen poniendo rostro a una de las realidades de exclusión más duras que se dan a nivel autonómico, nacional y europeo. Cáritas Diocesana de Huelva y el resto de entidades eclesiales firmantes, en su trabajo diario de acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes en cada una de sus necesidades, no olvidan, como dice el Papa Francisco que lo que está en juego es el rostro que queremos darnos como sociedad y como vida humana. Cáritas Diocesana de HuelvaSecretariado Diocesano de MigracionesHOAC-Huelva Leer la noticia en la diócesis de Huelva
Pastoral migratoria intercultural: Ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia
Nuevo documento de la Sección Migrantes y Refugiados del Vaticano Este 24 de marzo el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, desde su Sección Migrantes y Refugiados, publicó orientaciones pastorales para hacer crecer la cultura del encuentro y favorecer una Iglesia siempre más inclusiva frente al fenómeno migratorio. “Acoger, proteger, promover e integrar” son las actitudes fundamentales hacia los migrantes, según el Papa. Vatican News: “Orientaciones sobre la pastoral migratoria intercultural”: ese es el título del documento que hoy, jueves 24 de marzo, difundió la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El texto, que cuenta con un prólogo del Papa Francisco, consta de 24 páginas, con un desarrollo de buenas prácticas, que la Iglesia ya implementa, y ponen de relieve las oportunidades interculturales vinculadas a los fenómenos migratorios actuales. En siete capítulos, el documento analiza los desafíos que emergen del escenario migratorio contemporáneo, siempre más global y multicultural, de “reconocer y superar el miedo” al “considerar los migrantes una bendición”. Promover el encuentro, uno de los desafíos presentados en las “Orientaciones”, significa poner en práctica la comunión de la diversidad. “La presencia de migrantes y refugiados pertenecientes a otras creencias, o no creyentes, representa una nueva oportunidad misionera para nuestras comunidades cristianas, llamadas a construir puentes a través del testimonio y la caridad”, expresa el comunicado de prensa de la Sección. Allí también se recogen las declaraciones del sacerdote scalabriniano, P. Fabio Baggio, Subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados, para quien las nuevas Orientaciones “nacen de la experiencia de las Iglesias locales y se les devuelve con algunas iluminaciones magistrales”. En el prefacio, Francisco insiste en la llamada “al compromiso de fraternidad universal”, porque “estamos todos en la misma barca” y recuerda, como se lee en el mensaje para la Jornada 2021, que “en el encuentro con la diversidad” y en “el diálogo que puede surgir, se nos da la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente”. Nos dividen nacionalismos agresivos y el individualismo De acuerdo con el Papa, en los momentos de mayor crisis, como ahora por la pandemia y las guerras que estamos presenciando, los nacionalismos cerrados y agresivos (Fratelli tutti, 11) y el individualismo radical (Fratelli tutti, 105) resquebrajan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia. El precio más elevado, afirma el Santo Padre, lo pagan quienes más fácilmente pueden convertirse en los otros: los extranjeros, los migrantes, los marginados, que habitan las periferias existenciales. Francisco remarcó que estas propuestas apuntan precisamente a un nosotros cada vez más grande, referido tanto a la comunidad humana como a la Iglesia. Una Iglesia sin distinciones Estas orientaciones, escribe el Obispo de Roma, “nos invitan a ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia” y «nos impulsan a ver la tragedia del desarraigo prolongado y a acoger, proteger, integrar y promover a nuestros hermanos y hermanas y a crear oportunidades para cooperar hacia la comunión». También nos invitan a “vivir un nuevo Pentecostés en nuestros barrios y parroquias, tomando conciencia de la riqueza de su espiritualidad y de sus vibrantes tradiciones litúrgicas”. Se trata también de una oportunidad para vivir una Iglesia auténticamente sinodal, en camino, no asentada, nunca satisfecha, sino de una Iglesia que “no hace distinción entre autóctonos y extranjeros, entre residentes y huéspedes”, pues todos somos peregrinos en esta tierra “Vivir nuestra catolicidad”, un desafío Uno de los retos que plantean las Orientaciones se inscribe en una tendencia a “una uniformidad prefabricada” y a una “retórica nacionalista”, que está presente en algunas comunidades locales y es incompatible con el verdadero significado de la Iglesia, que es por naturaleza universal, al estar integrada por personas de diferentes idiomas y tradiciones. Este comportamiento, se lee en el texto, genera divisiones y pone en peligro los esfuerzos llevados a cabo para promover “una auténtica expresión de la comunión universal de la Iglesia”. Por tanto, la Iglesia, sostiene el texto, está llamada a concebir la multiplicidad de sus miembros como una riqueza que hay que apreciar y una oportunidad que se le brinda para ser cada vez más “católica” y también como un don que hay que celebrar “con liturgias dinámicas y respetuosas de las diferentes tradiciones culturales”, afirman. El documento propone acciones como: aprender de las diferentes tradiciones; promover la apreciación intercultural a través de una “comunicación creativa”, garantizar la presencia de espacios adecuados para la celebración de la liturgia o invitar a los fieles a asistir a diferentes celebraciones para apreciar la riqueza de la espiritualidad y tradiciones católicas. También se ruega a las Conferencias Episcopales que, ante el gran número de migrantes y peregrinos que existen en la actualidad, encomienden a un sacerdote en calidad de delegado o a una Comisión especial establecida para promover una pastoral específica dirigida a los fieles de diferentes grupos étnicos, que, a su vez, se dedique al estudio y la dirección de todo lo relacionado con su asistencia espiritual. Descarga aquí el documento
Juan Carlos Elizalde en el Día de la Mujer: Miremos a las mujeres valientes y heroicas de Ucrania
CARTA DEL OBISPO DE VITORIA MONSEÑOR JUAN CARLOS ELIZALDE CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Queridos fieles de nuestra Diócesis, Emakumeen Nazioarteko Eguna da gaur, martxoaren 8a. Por ello, ¡Feliz Día de la Mujer! A quienes formamos el Pueblo de Dios, os quiero felicitar por seguir dando pasos en este camino sinodal en el que hombres y mujeres por igual nos estamos escuchando mutuamente para reconocer la pluralidad de la Iglesia como riqueza y progreso. Para seguir construyendo juntos una Iglesia de todos y para todos, sin exclusiones y donde nadie sobre, es necesario resaltar el papel de la mujer. El año pasado recordaba su papel nuclear en la vida de la Iglesia apelando al aumento de su protagonismo. Y me gustaría que siguiera siendo así. Durante todo el año la voz de la mujer en nuestra Diócesis no solo es escuchada con notoriedad. Su presencia, su labor, su participación y su contribución es real y clave para nuestro día a día. A quienes formamos el Pueblo de Dios, os quiero felicitar por seguir dando pasos en este camino sinodal en el que hombres y mujeres por igual nos estamos escuchando mutuamente para reconocer la pluralidad de la Iglesia como riqueza y progreso. La comunión de todos los cristianos es importante. En la Iglesia Universal que pastorea el Papa Francisco la igualdad entre el hombre y la mujer nos exige saber apreciar el papel complementario de uno y otro en la edificación de la Iglesia y en el progreso de la sociedad civil. Tanto hombre como mujer han de sentirse justamente protagonistas de la historia de la salvación. El Papa dice en Evangelii Gaudium que “las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente”. En una rueda de prensa en Santo Padre aseguró que “la Virgen María era más importante que los Apóstoles, los obispos, los diáconos y los sacerdotes”, por lo que aseguró que “es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia evitando un machismo con faldas”. Quiero seguir escuchando y apoyando todas las iniciativas que en nuestra Diócesis se llevan a cabo para dar más presencia a la mujer en complementariedad con el hombre. En las mujeres santas, mártires, misioneras y fundadoras tenemos ejemplos a seguir. A ellas nos encomendamos. Este día, instaurado por las Naciones Unidas en 1975, nació con el objetivo de dar visibilidad a la mujer y proyectar su talento. Casi 50 años después la mujer ha demostrado con creces su energía y su capacidad en la sociedad y por supuesto en la Iglesia. Como Obispo responsable del Departamento que aborda la situación de los refugiados en la Conferencia Episcopal, quiero tener unas palabras de reconocimiento a todas esas mujeres que están cargando a sus hijos y a sus mayores huyendo del horror provocado por la invasión militar de la segunda potencia militar del mundo. Hoy, miremos a estas mujeres valientes y heroicas de Ucrania. Colaboremos y recemos por ellas. Así como en las guerras del siglo pasado, la mujer se convierte en ese oasis de paz y esperanza donde las familias pueden descansar y ver luz en medio de tanta oscuridad. Fueron y son ejemplo de superación en un contexto donde las armas y los bombardeos minan la moral de todos. Lo estamos viendo día a día casi a tiempo real: mujeres, al frente de sus familias, desplazándose a Polonia, Hungría o Eslovaquia con el objetivo de no morir y salvar a sus hijos y a sus ancianos. Aquí en nuestra Diócesis serán también recibidas para impulsar esa esperanza de la que ellas son portadoras. Esta enorme injusticia que padecen también es compartida con esas mujeres que en Europa y en todo el mundo son víctimas de la trata. La Iglesia sigue denunciando esta situación para devolverles su dignidad y poder liberarlas. No nos olvidemos tampoco de la pobreza, que como nos advertía Cáritas, tiene rostro de mujer e inmigrante. No nos olvidemos tampoco de la pobreza, que como nos advertía Cáritas, tiene rostro de mujer e inmigrante. También este 8 de marzo tengámosles presentes y sepamos ayudarlas, cada uno desde sus posibilidades. Y por supuesto estemos cerca de aquellas mujeres que sufren violencia en sus vidas y en sus hogares, tanto de manera directa como vicaria. Las palabras del Papa Francisco son certeras en este punto: “Trabajemos todos para promover a las madres y proteger a las mujeres. ¡Cuánta violencia hay contra las mujeres! ¡Basta! Herir a una mujer es ultrajar a Dios, que tomó la humanidad de una mujer”. El Santo Padre nos recuerda que “la Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es femenina”. Desde la Santa Sede se está impulsando la presencia y voz de la mujer en estamentos eclesiales y aquí, en nuestra Diócesis de Vitoria son muchas las mujeres que ocupan profesionalmente puestos de dirección con distintos grupos a su responsabilidad. La paridad es real entre las personas que trabajan día a día en la estructura del Obispado, colegios, delegaciones, servicios diocesanos y también entre nuestras parroquias. En el proceso de remodelación/renovación de la Diócesis se incluye, junto al Consejo Episcopal, una estructura de gobierno que dé voz y voto a los laicos y, por tanto, a las mujeres. ¡Ojalá pueda ver la luz en el próximo curso pastoral diocesano! A Nuestra Señora, la Virgen Blanca y de Estíbaliz, les pedimos su intercesión. Agur besarkada bat! Con todo mi afecto, mi bendición. + Juan Carlos Elizalde Obispo de Vitoria En Vitoria-Gasteiz, miércoles 8 de marzo de 2022. Lee la noticia en la web de la Diócesis de Vitoria También te puede interesar:
Acoger con dignidad: El Departamento de Migraciones se une al comunicado del Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Canarias
El Departamento de Migraciones de la CEE haciéndose eco del comunicado emitido el día de hoy 18 de febrero por el Secretariado Diocesano de Migraciones de la Diócesis de Canarias, muestra su apoyo a la reflexión contenida en dicho Comunicado. No puede menos de compartir su preocupación por las expresiones de sentencias judiciales que parecen ignorar el dolor y las difíciles condiciones en las que vivieron las personas hacinadas en el muelle de Arguineguín el año 2020. No nos parece ajustado a la verdad ni a la dignidad, conformarse con medidas calificadas de adecuadas y a sus destinatarios afortunados mientras se reconoce que fueron indeseables. Nos unimos por tanto en la demanda de reconocimiento al daño causado a la dignidad humana en aquellas circunstancias y nos emplazamos a evitar la indiferencia, tal como nos recuerda constantemente el Papa Francisco. COMUNICADO: “ACOGER CON DIGNIDAD” SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL DE MIGRACIONES. DIÓCESIS DE CANARIAS En noviembre de 2020, la Conferencia Episcopal Española hizo un llamamiento público “Ante la situación de los inmigrantes en Canarias” en el que se recordaba que “quienes sufren las migraciones forzosas gozan de una dignidad inalienable y compartida con todos nosotros. Para un cristiano el migrante es hijo de Dios, un hermano con una vida marcada por el dolor y el sufrimiento que busca la esperanza de alcanzar una vida mejor. No podemos permanecer ajenos a su dolor ni indiferentes a la hora de valorar la extraordinaria aportación de los que llegan a nuestras sociedades envejecidas”. El Secretariado de la Pastoral de Migraciones de la Diócesis de Canarias considera que las condiciones que se dieron en el Muelle de Arguineguín en 2020 no se deben repetir. Ni con personas migrantes ni con ninguna otra persona. Nadie debe ser forzado a pernoctar en el espigón de un muelle durante semanas sin contacto con sus seres queridos, sin guardar garantías sanitarias elementales, ni verse obligado a dormir hacinado en el suelo, sin cama, colchón ni techo, sin aseo e higiene mínimos. Menos aún los niños. Ninguna emergencia justifica que alguien quede detenido durante semanas en esas condiciones sin que exista ni siquiera una autorización judicial previa, dirigida a minimizar los daños que esa situación provoca en la integridad y la dignidad. Por ello, nos causa honda preocupación que, tras el examen de esos mismos hechos, sean las propias Autoridades las que concluyan que las personas que estuvieron en el muelle “pueden considerarse afortunadas” y “que la medida adoptada fue adecuada, por más indeseable que parezca”. Para conocer el daño en la dignidad del otro debemos primero reconocerlo como ser humano. Y al hacerlo, debemos escucharlo. Nos entristece que ningún migrante de los que padeció la situación haya sido llamado y escuchado como víctima al evaluar lo sucedido. Como nos entristece también que la Autoridad competente no llegue a declarar que ha existido una lesión en la dignidad de los afectados. Mostrando su preocupación con la situación de los hombres y mujeres que migran, el Santo Padre decidió que su primer viaje fuera precisamente a Lampedusa, una isla que recibía entonces y sigue recibiendo a personas migrantes que huyen de situaciones penosas. Llamamos a leer esa homilía1. En ella, el Santo Padre dice: “Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!” Es doloroso comprobar que esas palabras dichas tan lejos son aplicables 8 años después en nuestras islas: nadie se siente responsable del sufrimiento de quienes viajan en busca de una vida más digna. Porque si nadie es interpelado, si no dejamos claro que lo ocurrido fue inadecuado, estamos aceptando que se repita. Cuando las Autoridades normalizan este desprecio a la dignidad y el sufrimiento de las personas migrantes, contribuyen a la propagación de actitudes xenófobas en la población en general. Ante eso, nuestra obligación es recoger las palabras con las que el Santo Padre concluía la misma homilía de Lampedusa: Pedimos perdón por la indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas, te pedimos, Padre, perdón por quien se ha acomodado y se ha cerrado en su propio bienestar que anestesia el corazón, te pedimos perdón por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que llevan a estos dramas. ¡Perdón, Señor! En Las Palmas de Gran Canaria, febrero de 2022 DESCARGA EL COMUNICADO AQUÍ: Comunicado Acoger con Dignidad
El mundo de la pesca, de luto
Nota de Monseñor Luis Quinteiro, Obispo de Tui-Vigo y responsable del Apostolado del Mar, ante el naufragio en Terranova (Canadá) de un barco pesquero con 24 tripulantes a bordo Una nueva tragedia se cierne sobre el mundo de la mar. Esta madrugada ha naufragado cerca de las costas de Terranova (Canadá) el barco pesquero “Villa de Pitanxo”, con base en Marín (Pontevedra). Su tripulación, al parecer, estaba compuesta por 24 tripulantes, de ellos 14 españoles, 8 peruanos y 2 ghaneses. Los servicios de salvamento canadienses están rastreando la zona pero se teme que haya pocos supervivientes. En estas circunstancias no podemos dejar de hacer una llamada para que los organismos nacionales e internacionales competentes, trabajen con rigor, dictando y aplicando las normas necesarias para reducir al máximo la accidentabilidad del mundo de la mar. Desde el Apostolado del Mar “Stella Maris” queremos manifestar nuestro dolor por las personas que hayan fallecido y nuestro más sentido pésame a sus familiares. Dirigimos nuestra oración especialmente a la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar. Le rogamos que proteja a aquellos que tal vez en estos momentos están aún luchando por su vida, y que acoja en sus brazos amorosos a aquellos que hayan fallecido. Le rogamos también por los familiares de esos tripulantes en los momentos dramáticos que estarán viviendo. No olvidamos en nuestra oración a los que han acudido o están acudiendo en su auxilio. Virgen del Carmen, cuida de todos ellos. Luis QuinteiroObispo de Tui-Vigo y Promotor del Apostolado del Mar (Stella Maris) 16/02/2022
Día Mundial de la Pesca: Violaciones de los Derechos Humanos en el Mar
El día 21 de Noviembre se celebra el Día Mundial de la Pesca. Con ese motivo el Cardenal Turkson, Prefecto del Dicasterio para el servicio del Desarrollo Humano Integral, ha escrito un Mensaje donde subraya que «el sector de la pesca industrial/comercial, está enredado desde hace demasiado tiempo en una red de problemas y desafíos relacionados con las violaciones de los derechos humanos en el mar, cuyas consecuencias se han visto exacerbadas por la pandemia del COVID-19 y han hecho más problemática la vida de los pescadores y sus familias». El Cardenal Turkson señala que cuando el buque pesquero sale de las aguas tranquilas del puerto, los pescadores se convierten en rehenes de circunstancias que son extremadamente difíciles de controlar. También afirma que que: con más de 24.000 muertes al año la industria de la pesca se ha convertido en una industria mortal. PINCHA PARA LEER EL MENSAJE COMPLETO Para celebrar este día el Departamento de Apostolado del Mar de la Conferencia Episcopal Española ha facilitado también una oración que recuerde a las gentes del Mar en este día: Oración inspirada en el Mensaje para el Día Mundial de la Pesca (21 de noviembre de 2021) del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral Oh Dios, Padre providente, que por medio de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida a todas las cosas y las santificas, te damos gracias por el maravilloso don del mar y del pescado, que nos ofreces para nuestro sustento. Protege a los pescadores que, mientras están en el caladero, se enfrentan a las amenazas e intimidaciones del patrón y de los oficiales, que les obligan a hacer turnos interminables de día y de noche para pescar el mayor número posible de peces, bajo cualquier condición meteorológica. Convierte a los propietarios sin escrúpulos de los pesqueros, que practican la pesca ilegal, no declarada y no regulada, la trata de personas, la esclavitud y el contrabando de drogas y armas. Ilumina a las organizaciones internacionales, a los gobiernos, a las sociedades civiles, a los diferentes actores de la cadena de suministro y a las ONG para que unan sus fuerzas y pongan fin a los abusos y violaciones de los derechos humanos en el mar. Ayúdales a trabajar juntos para crear una industria pesquera en la que se garanticen y apoyen los derechos humanos y laborales de los pescadores, condición indispensable para el desarrollo social y económico de todo país. Bendice a los capellanes y a los voluntarios de Stella Maris, para que continúen su compasiva misión de acoger a los pescadores, reconociendo en ellos la imagen sufriente de tu Hijo Jesucristo, proporcionándoles apoyo espiritual y material. Da el descanso eterno a los innumerables pescadores que murieron y fueron enterrados en el mar, consuela a sus familias y allegados con la esperanza de la vida eterna. Oh Santísima Virgen María, Estrella del Mar, vela por las comunidades de pescadores, guardándolas en Tu Corazón Inmaculado. Amén. DESCARGA LA ORACIÓN
Nota del Dto. de Migraciones ante la devolución de menores en Ceuta
Desde el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española (CEE), valoramos positivamente los acuerdos entre Estados en la gestión de sus problemas. Al mismo tiempo, mostramos nuestra preocupación ante las noticias que nos llegan desde el Secretariado de Migraciones de Cádiz y Ceuta , así como desde las instituciones de la Iglesia , civiles y del mismo Defensor del Pueblo respecto a la devolución en grupo de menores desde Ceuta a Marruecos, así como respecto de su situación previa y actual en Ceuta sin ser derivados a otros recursos de la Península. La fe en Jesucristo nos llama a no mirar a otro lado. Cuidar y atender a los menores que llegan solos a nuestras fronteras es responsabilidad de todos. Hoy se convierte en nuestra obligación ética y legal. Desde una perspectiva ética, moral y legal, la respuesta a las llegadas masivas no pueden ser devoluciones masivas, sino que cada caso debería ser examinado de manera personalizada, porque este tipo de devoluciones en grupo suponen un grave riesgo para los propios menores. Menores y migraciones Así se recoge en el marco jurídico nacional e internacional, para garantizar ante todo la vida y seguridad de los menores. Recordamos que según este marco se debe contar con el consentimiento de los mismos para su posible repatriación. No olvidamos , como dijimos en su momento, que nos referimos a niños y niñas a quienes los Estados de origen y llegada deben proteger y escuchar, garantizando individualmente su retorno familiar cuando así lo solicitan , o su cuidado y amparo cuando provienen de situaciones de vulnerabilidad, maltrato, pobreza o explotación. Nos preguntamos si estos protocolos se plantean individualmente y con el conocimiento de la fiscalía y no como retornos colectivos, tal como se contempla en la Convención de los derechos del Niño de 1989, los tratados internacionales y la Ley orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor y la Ley Orgánica 8/2015 de protección a la infancia y a la adolescencia. Sabiendo de nuestro deber de tutela a los niños y niñas , ante posibles e inminentes actuaciones , tememos las fugas masivas de los niños de los centros de acogida y la situación de desamparo e impacto en la población que con ello pueda sobrevenir. Por ello, nos emplazamos como Iglesia y sociedad a buscar soluciones basadas en el diálogo entre Estados, la atención personalizada y garantista de derechos, la solidaridad a todos los niveles y la seguridad de todos. Mons. José Cobo, Obispo responsable del Departamento de Migraciones de la CEEXabier Gómez, Director del Departamento de Migraciones de la CEE
Mensaje para la Memoria Litúrgica del Beato Ceferino Giménez
Dos hombres que vivieron en épocas y países diferentes, pero que compartieron una fe profunda, un fuerte espíritu de fraternidad y la atención al mundo nómada: el beato Ceferino Giménez Malla, cuya memoria litúrgica se celebra el 2 de agosto, y el padre Mario Riboldi, fallecido el 8 de junio de 2021 El primero, que fue fusilado en España en 1936, durante la guerra civil, por intentar salvar a un sacerdote, fue el primer gitano en ser beatificado, el 4 de mayo de 1997, bajo el pontificado de San Juan Pablo II. Este último, por su parte, dirigió la Pastorale dei Nomadi para la archidiócesis de Milán durante 47 años, de 1971 a 2018, y también contribuyó a la beatificación de Ceferino. El cardenal Peter Appiah Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, recuerda a estas dos importantes figuras en un mensaje enviado al padre Claude Dumas, presidente del Comité Católico Internacional para los Gitanos. Ceferino y su fe De Ceferino, también conocido como «Pelé», el cardenal destaca no sólo la «profunda fe religiosa», sino también la atención a los «valores tradicionales de la cultura gitana, como la promoción de la vida, la centralidad de la familia, la acogida incondicional y la alegría de vivir». Además, el cardenal Turkson recuerda dos aspectos importantes del beato: su amor por los animales, «similar al de San Francisco de Asís», y su «espíritu de fraternidad», que le llevó a «mediar en las disputas y conflictos que surgían tanto entre las familias de las comunidades gitanas como entre gitanos y no gitanos». La etnia y el estatus social no tenían importancia para él», explica el cardenal, «lo que contaba era el reconocimiento fundamental del valor de cada ser humano, siempre, en todas las circunstancias. Además, el prefecto del dicasterio vaticano reitera que «Pelé» nació en una cultura que cuida de los jóvenes y de los mayores». Recordar al Beato Ceferino, por tanto, es también una oportunidad para «descubrir la riqueza que cada uno tiene, valorando lo que une y viendo las diferencias como una oportunidad de crecimiento». Al mismo tiempo, el cardenal subrayó que «los gitanos son expertos en fraternidad», porque «las dificultades que han tenido que afrontar colectivamente a lo largo de los siglos han creado en ellos un fuerte sentido de pertenencia y solidaridad de grupo». A este respecto, el prefecto del Vaticano cita las numerosas «familias gitanas ampliadas» que, en tiempos de la pandemia de Covid-19, han permitido establecer «mecanismos de ayuda mutua, mitigando el impacto de la crisis sanitaria en las personas más vulnerables». Publicado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral CONTINUAR LEYENDO Más información: Mensaje del Cardenal Turkson para el encuentro anual del Comité Católico Internacional para Gitanos
Nota ante la tragedia marinera en Portosín, A Coruña
Nuevamente la tragedia ha afectado a la gente marinera. Sobre las 14:00 horas del día de ayer, jueves 17 de junio, el cerquero de Portosín «Sempre Güeto» volcó con diez tripulantes a bordo a 2,2 millas de San Andrés de Teixido, cerca de Cedeira, A Coruña, cuando regresaban de faenar en la costa del Cantábrico, ocho marineros fueron rescatados con vida y otros dos perecieron en el naufragio. Encomendamos hoy a la gran misericordia del buen Padre Dios las vidas de estos hijos que han pagado con su vida el duro ejercicio de la noble profesión de las gentes de la mar en estos tiempos de crisis. Un recuerdo en las fiestas del Carmen de Portosín Portosín canta todos los años en la fiesta de la Virgen del Carmen, en memoria de todos los marineros náufragos la «Salve Mariñeira» para pedirle a la Virgen su protección. Y a continuación, los barcos, decorados, salen en procesión por la ría tras el barco que tiene el honor de encabezar cada año la imagen de la Virgen del Carmen. Este año, con la «Salve Mariñeira» encomendaremos de nuevo a estos dos marineros fallecidos. Una vez más pedimos para sus familias la máxima protección social posible a la vez que recordamos a toda la sociedad la dureza del trabajo de los hombres del Mar, con jornadas largas y difíciles, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de “los golpes del mar”. Contad con la oración de todo el Apostolado del Mar, con la de sus responsables y con la de toda la Iglesia. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tui-Vigo y promotor «Stella maris» (Apostolado del Mar)Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana