XXII Curso de verano para seminaristas mayores El Departamento de Pastoral de la Salud y la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española organizan el XXII Curso de verano para seminaristas mayores. Este año lleva por título: Caridad Pastoral y cuidado de los enfermos. El objetivo del curso es ayudar a redescubrir en el cuidado de los enfermos y en quienes les cuidan una particular manifestación de la caridad de Cristo. En los Evangelios, muchas páginas hablan de los encuentros de Jesús con los enfermos y su compromiso de sanarlos. Él se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. Y Jesús envía a sus discípulos a cumplir su propia obra y les dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; esta es la tarea. Papa Francisco, Audiencia general [10.VI.2015]).
Eutanasia: ¿Solución o fracaso?
Hoy en día, con lo que ha avanzado la medicina, se pueden encontrar soluciones para que no se sufra Xavi Argemí, enfermo de Duchenne y Christian Villavicencio, médico paliativista, hablan sobre la nueva ley de la eutanasia en España. Xavi fue diagnosticado con una enfermedad degenerativa cuando tenía 3 años. Es autor del libro «Aprender a vivir para poder morir» (Ed. Grijalbo). Editado con ACEB (Associació Catalana d´Estudis Bioétics)
Jornada de Pastoral de la Salud en la Diócesis de Barbastro-Mónzón
El próximo 7 de mayo, Pastoral de la Salud celebrará su Jornada de Formación en los locales de la concatedral de Monzón con un programa integrado por tres ponencias. Tras el saludo inicial del obispo, mons. Ángel Pérez, el vicario episcopal y delegado del área de Caridad, Nacho Cardona, hablará de «La Pastoral de la Salud y el Sínodo». A continuación, será el sacerdote José Luis Nunes el encargado de disertar acerca de «Enfermedad: una oportunidad más de unirnos más profundamente con Jesús en la cruz». Finalmente, José Antonio Rodríguez Zamora, compartirá su experiencia en «Otra forma de caminar. Una vida sobre ruedas». Una mesa redonda animará el intercambio entre ponentes y asistentes en esta jornada que abrirá y clausurará el obispo diocesano. El 22 de mayo, Pascua del Enfermo El pasado 11 de febrero se abrió la campaña de la XXX Jornada Mundial del Enfermo que concluye el día 22 de mayo, VI Domingo de Pascua, con el lema Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. La Pascua del Enfermo se celebrará este año en Fraga, con una eucaristía presidida por el obispo diocesano. «Acompañar en el sufrimiento» es el lema propuesto por el departamento de Pastoral de la Salud para esta Jornada instituida hace 30 años por san Juan Pablo II para sensibilizar sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan. En su mensaje para esta jornada, el papa Francisco recuerda con agradecimiento que en este tiempo se ha avanzado bastante, pero, puntualiza, «todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado»
Francisco: El mundo necesita jóvenes fuertes y ancianos sabios
Serie de catequesis sobre los mayores 16 de Marzo de 2022: ¿En qué sentido la vejez puede salvar el mundo? Esta fue la pregunta al centro de la catequesis del Santo Padre, de este miércoles 16 de marzo, en el cual reflexionó sobre la figura de Noé como ejemplo de la vejez que genera vida, que no se queja ni recrimina, sino que mira al futuro con confianza, respeta la creación y cuida la vida de todos. Renato Martinez – Ciudad del Vaticano “La vejez está en condiciones de captar el engaño de esta normalización de una vida obsesionada por el disfrute y vacía de interioridad: vida sin pensamiento, sin sacrificio, sin interioridad, sin belleza, sin verdad, sin justicia, sin amor”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles, 16 de marzo, continuando con su ciclo de catequesis sobre el sentido y el valor de la vejez, meditando en es esta ocasión sobre la ancianidad como un recurso para la eterna juventud. Noé elegido para salvar al hombre del diluvio En su catequesis de este miércoles, Santo Padre comentó el capítulo 6 del Libro del Génesis, que no habla de como Noé, que era el más anciano de todos, fue elegido por Dios para salvar al hombre de la corrupción y del diluvio. “Dios estaba tan amargado por la difundida maldad de los hombres, que se había convertido en una forma de vida normal, que pensó que se había equivocado al crearlos y decidió eliminarlos. Una solución radical – precisó el Papa – incluso podría tener un giro paradójico de misericordia. No más humanos, no más historia, no más juicio, no más condena. Y muchas víctimas predestinadas por la corrupción, la violencia, la injusticia se salvarían para siempre”. Tensiones opuestas: juventud eterna y catástrofe final En este sentido, el Papa Francisco señaló que, a veces también a nosotros – abrumados por el sentido de impotencia contra el mal o desmoralizados por los “profetas de la fatalidad” – nos sucede lo mismo, pensamos que seria mejor no haber nacido. “De hecho, estamos bajo presión, expuestos a tensiones opuestas que nos confunden. Por un lado, tenemos el optimismo de una juventud eterna, encendido por los progresos extraordinarios de la técnica, que pinta un futuro lleno de máquinas más eficientes y más inteligentes que nosotros, que curarán nuestros males y pensarán por nosotros las mejores soluciones para no morir. Por otro lado, nuestra fantasía parece cada vez más concentrada en la representación de una catástrofe final que nos extinguirá. El ‘día después’ – si aún habrá días y seres humanos – se deberá empezar de cero”. “No quiero hacer banal el tema del progreso, naturalmente. Pero parece que el símbolo del diluvio esté ganando terreno en nuestro inconsciente. La pandemia actual, además, hipoteca, de forma no leve, nuestra representación despreocupada de las cosas que importan, para la vida y para su destino” ¿La vejez salvará el mundo? En el pasaje bíblico, explicó el Santo Padre, cuando se trata de poner a salvo de la corrupción y del diluvio la vida de la tierra, Dios encomienda el trabajo a la fidelidad del más anciano de todos, el “justo” Noé. En este contexto, una palabra de Jesús, que evoca “los días de Noé”, y que lo encontramos en el Evangelio de Lucas (Lc 17,26-27), nos ayuda a profundizar el sentido de la página bíblica que hemos escuchado. “De hecho, comer y beber, tomar mujer o marido, son cosas muy normales y no parecen ejemplos de corrupción”. En realidad, Jesús destaca el hecho de que los seres humanos, cuando se limitan a disfrutar de la vida, pierden incluso la percepción de la corrupción, que mortifica la dignidad y envenena el sentido. Y viven sin preocupación también la corrupción, como si fuera parte de la normalidad del bienestar humano. “Los bienes de la vida son consumidos y disfrutados sin preocupación por la calidad espiritual de la vida, sin cuidado por el hábitat de la casa común. Sin preocuparse por la mortificación y del abatimiento que muchos sufren, y tampoco del mal que envenena la comunidad” La corrupción puede volverse normalidad Lamentablemente, el Santo Padre indicó que la corrupción puede volverse normalidad. “La corrupción obtiene gran ventaja de esta despreocupación que no es buena: ablanda nuestras defensas, ofusca la conciencia y nos hace – también involuntariamente – cómplices”. Ante ello, la vejez está en condiciones de captar el engaño de esta normalización de una vida obsesionada por el disfrute y vacía de interioridad: vida sin pensamiento, sin sacrificio, sin interioridad, sin belleza, sin verdad, sin justicia, sin amor. La sensibilidad especial de la edad anciana por las atenciones, los pensamientos y los afectos que nos hacen más humanos, debería volver a ser una vocación para muchos. Y será una elección de amor de los ancianos hacia las nuevas generaciones. La bendición de Dios elige la vejez, por este carisma tan humano y humanizador. Noé es el ejemplo de esta vejez generativa Noé, precisó el Pontífice, no hace predicaciones, no se lamenta, no recrimina, pero cuida del futuro de la generación que está en peligro. Construye el arca de la acogida y hace entrar hombres y animales. En el cuidado por la vida, en todas sus formas, Noé cumple el mandamiento de Dios repitiendo el gesto tierno y generoso de la creación, que en realidad es el pensamiento mismo que inspira el mandamiento de Dios: una bendición, una nueva creación. La vocación de Noé permanece siempre actual. Y nosotros, mujeres y hombres de cierta edad, no olvidemos que tenemos la posibilidad de la sabiduría, de decir a los demás: «Mira, este camino de corrupción no lleva a ninguna parte». Debemos ser como el buen vino -el buen vino- que al final, cuando es viejo, puede dar un buen mensaje y no uno malo. Por ello, el Papa hizo un llamamiento a todos los que tienen «cierta edad», que tienen la responsabilidad de denunciar la corrupción humana en la que vivimos y en la que
Francisco: La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada
Catequesis de la audiencia general En la catequesis de la audiencia general dedicada a San José, patrono de la «buena muerte», el Santo Padre agradece por los progresos de la medicina en los cuidados paliativos para acompañar el final de la vida, recordando que la eutanasia y el suicidio son “inaceptables”. Vatican News En la catequesis de la audiencia general del segundo miércoles de febrero, el Papa Francisco continuó profundizando sobre la figura de San José, centrándose hoy en la devoción especial que el pueblo cristiano siempre ha tenido por él como “patrono de la buena muerte”, considerando que “José murió en presencia de la Virgen María y de Jesús”. Una devoción aconsejada por el Papa Benedicto XV hace un siglo, recuerda Francisco, en su Motu proprio Bonum sane, en el que animaba pías prácticas en honor de San José a favor de los moribundos. El Pontífice inició su reflexión afirmando que nuestra relación con la muerte no se refiere nunca al pasado, sino siempre al presente. “La llamada cultura del ‘bienestar’ – evidenció – trata de eliminar la realidad de la muerte, pero de forma dramática la pandemia del coronavirus la ha vuelto a poner en evidencia. Muchos hermanos y hermanas han perdido a personas queridas sin poder estar cerca de ellas, y esto ha vuelto la muerte todavía más dura de aceptar y de elaborar”. La fe ayuda a afrontar la muerte A pesar de esto, Francisco constata que se trata por todos los medios de alejar el pensamiento de nuestra finitud, engañándonos así para quitarle su poder a la muerte y ahuyentar el miedo. Pero – precisa –“la fe cristiana no es una forma de exorcizar el miedo a la muerte, sino que nos ayuda a afrontarla. La verdadera luz que ilumina el misterio de la muerte viene de la resurrección de Cristo”. Por la resurrección de Jesús, miramos con ojos nuevos toda la vida Y asegura que “solo por la fe en la resurrección nosotros podemos asomarnos al abismo de la muerte sin que el miedo nos abrume”. La muerte, “iluminada por el misterio de Cristo –añade el Santo Padre – “ayuda a mirar con ojos nuevos toda la vida”. ¡Nunca he visto, detrás de un coche fúnebre, un camión de mudanzas! No tiene sentido acumular si un día moriremos. Lo que debemos acumular es la caridad, es la capacidad de compartir, de no permanecer indiferentes delante de las necesidades de los otros. O, ¿qué sentido tiene pelear con un hermano, con una hermana, con un amigo, con un familiar, o con un hermano o hermana en la fe si después un día moriremos? Delante de la muerte muchas cuestiones se redimensionan. Está bien morir reconciliados, ¡sin dejar rencores y sin arrepentimientos! Inmoral el encarnizamiento terapéutico “El Evangelio nos dice que la muerte llega como un ladrón” – prosigue el Papa – recordando que aunque intentemos querer tener bajo control su llegada, quizá programando nuestra propia muerte, “permanece un evento con el que tenemos que rendir cuentas y delante al cual también hacer elecciones”. Y señala dos consideraciones “para nosotros cristianos”. La primera, presente en el Catecismo de la Iglesia Católica: No podemos evitar la muerte, y precisamente por esto, después de haber hecho todo lo que humanamente es posible para cuidar a la persona enferma, resulta inmoral el encarnizamiento. Acompañar a la muerte, no provocarla La segunda consideración tiene que ver con la calidad de la muerte misma, del dolor, del sufrimiento: Debemos estar agradecidos por toda la ayuda que la medicina se está esforzando por dar, para que a través de los llamados “cuidados paliativos”, toda persona que se prepara para vivir el último tramo del camino de su vida, pueda hacerlo de la forma más humana posible. Pero debemos estar atentos a no confundir esta ayuda con derivas inaceptables que llevan a la eutanasia. Debemos acompañar a la muerte, pero no provocar la muerte o ayudar al suicidio asistido. Cuidado para todos, en especial para los más débiles Francisco insiste en que se debe “privilegiar siempre el derecho al cuidado y al cuidado para todos, para que los más débiles, en particular los ancianos y los enfermos, nunca sean descartados. La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada. Y este principio ético concierne a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes. Una experiencia de la misericordia de Dios “Que San José pueda ayudarnos a vivir el misterio de la muerte de la mejor forma posible”, reza finalmente el Papa. “Para un cristiano – subraya – la buena muerte es una experiencia de la misericordia de Dios, que se hace cercana a nosotros también en ese último momento de nuestra vida”. Y recuerda que “también en la oración del Ave María, nosotros rezamos pidiendo a la Virgen que esté cerca de nosotros “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Por eso invita a concluir rezando todos juntos un Ave María “por los agonizantes y por los que están viviendo un luto”.
Salud Mental: ¿nueva pandemia?
1 de cada 4 personas tendrá algún trastorno mental a lo largo de su vida. La Organización Mundial de la Salud habla de que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030, con unas cifras que se han disparado por la pandemia del COVID-19. Según el CIS, en España un 6,4 % de la población ha acudido a un profesional de la salud desde que se inició la pandemia, la mayoría de ellos por depresión (35,5%) o ansiedad (43,7%). Las cifras de suicidios están alcanzando niveles dramáticos, 3.941 en 2020 (la cifra más alta de la historia, según el INE), de los que 1.479 son jóvenes y adolescentes. Unos datos que desbordan un sistema ya, en sí mismo, insuficiente, con 11 psiquiatras y 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, y un colectivo sanitario saturado y agotado por las sucesivas olas. La Fundación Pablo VI organizó el 9 de febrero de 2022 un foro con los siguientes expertos: José Luis Carrasco, catedrático de Psiquiatría de la UCM y presidente de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid; Montserrat Esquerda, pediatra, experta en prevención de suicidio y directora del Institut Borja de Bioética; Manuela García Romero, vicepresidenta segunda de la Organización Médica Colegial; y Esteban Sánchez Moreno, sociólogo, director Instituto Universitario Desarrollo y Cooperación de la UCM. Te ofrecemos la grabación del Foro:
La ley de eutanasia no permite la objeción de conciencia institucional pero el Comité de Bioética la ampara
En el trascurso de las Jornadas nacionales de delegados de Pastoral de la salud organizadas por el Departamento de Pastoral de la Salud de la CEE Federico de Montalvo, presidente del Comité de Bioética de España ha explicado a los asistentes que no se ha querido escuchar a los profesionales que creen que la eutanasia no es una solución al «mal morir». Montalvo habló sobre «La objeción de conciencia en la ley española de eutanasia». Entre los trabajos presentados por el Comité en los últimos meses se encuentra un informe reivindicando el derecho de acompañamiento y asistencia espiritual ya que en los primeros momentos de la pandemia ambos se negaron: “El bien que hace que alguien se le asista espiritualmente es muy superior al riesgo que se asume entrado en esa habitación”. También ha comentado que “Durante muchos meses hemos caído en el dilematismo, el cientifismo y el utilitarismo y eso ha llevado a veces a tomar decisiones precipitadas o éticamente no muy correctas”. Con respecto a la Ley de Eutanasia ha comentado también que el informe presentado en Junio por el comité sobre la objeción de conciencia en el ámbito de la eutanasia ya ha recibido ataques duros por parte de algún político. También que España es el único país de nuestro entorno donde no se ha consultado al Comité de Bioética para tramitar una ley de eutanasia. Ha habido oportunidades perdidas para el diálogo. En este sentido Montalvo comentó que en el año 2013 el Comité de Bioética emitió el primer informe sobre el final de la vida apoyando la especialidad de los cuidados paliativos porque es la mejor forma de luchar por la muerte digna. La Ley de Eutanasia según Montalvo es una ley que no trata del final de la vida. Trata solo de eutanasia. Se podría haber incluido un capítulo en el que se recogiera la eutanasia como posibilidad para aquellos que creen que es una solución para casos extremos y excepcionales; pero en un marco del final de la vida donde se recogieran los cuidados paliativos. Lo cual genera la idea de que la eutanasia es la solución principal, incluso única al mal morir en España. Sobre la objeción de conciencia, tema principal de la ponencia, Montalvo ha comentado que en el derecho constitucional la objeción de conciencia está protegida para que la minoría nunca sea perseguida o reprimida por la mayoría porque «la mayoría tiene la tendencia a veces de destruir a la minoría, de crear lo que se llama ingeniería social». En sociedades homogéneas la objeción de conciencia no existe. En sociedades más complejas es muy normal que exista objeción. Si nuestra sociedad es compleja en España cada vez más va a haber objeción. Montalvo ha comentado también que el papel de la Iglesia en el ámbito del final de la vida es muy importante. El servicio que prestan las instituciones religiosas se puede ver muy deteriorado con esta ley al negarse a administrar la eutanasia. La Ley de eutanasia en España no permite la objeción institucional; solo pueden objetar los médicos a nivel personal con el argumento de que la conciencia es individual. Sin embargo se puede argumentar a favor que: 1) Fases como “Sobre la conciencia del pueblo alemán pesa el genocidio ….” Las hemos escuchado miles de veces. ¿El pueblo alemán tiene conciencia pero los hermanos de San Juan de Dios no? 2) ¿La responsabilidad social corporativa no es conciencia de la empresa? 3) El Diccionario de la RAE define conciencia a nivel individual pero usa como ejemplo “gentes sin conciencia”, no individuos sin conciencia. Por tanto habla de colectividad. 4) La Ley de memoria histórica habla de memoria colectiva. La memoria forma parte de la conciencia, luego la conciencia también es colectiva. Por tanto no existe ningún argumento en el uso común del lenguaje ni en el propio diccionario de la RAE que excluya la conciencia de la colectividad. Además hay un argumento jurídico de mayor calado; por ejemplo: el derecho al honor es también de las personas jurídicas. ¿Los Hermanos de San Juan de Dios tienen honor pero no tienen conciencia?. Para que a una persona jurídica se le niegue un derecho a la objeción de conciencia el que tiene que demostrar por qué es el que lo niega, no la institución. Eso está reconocido por múltiples sentencias del Tribunal Constitucional. Además se reconoce la libertad religiosa de las comunidades. Ahí hay otra contradicción. Hay además precedentes de objeción de conciencia institucional que defienden los idearios de diversas instituciones; Por tanto, «no es que no haya que admitirla, es que no cabe otra». Puedes visualizar la charla completa en el Departamento de Pastoral de la Salud
Acompañar al que sufre, tema de las jornadas de Pastoral de la salud
Los delegados de Pastoral de la salud en las diócesis españolas celebrarán su encuentro anual, en formato online, los días 21 y 22 de septiembre de 2021. «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). Acompañar al que sufre es el tema que se abordará en estas jornadas, organizadas por el departamento de Pastoral de la salud, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social. Objetivos de las jornadas de Pastoral de la salud Acompañar al que sufre, tanto a los enfermos como a quienes les cuidan, se ha convertido en una prioridad a causa de la pandemia. Además, la ley de la eutanasia también hace más urgente, como recuerdan los obispos en el documento Sembradores de esperanza, «buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud». Ante estas nuevas circunstancias, el departamento de Pastoral de la salud quiere con estas jornadas actualizar la toma de conciencia de la necesidad de «acompañar al que sufre». Otros objetivos serán compartir cómo se ha vivido en cada diócesis este tiempo de pandemia; conocer las consecuencias del modo en que la ley de eutanasia trata la objeción de conciencia individual e institucional; y profundizar en el sentido de la misericordia en la perspectiva de la Sagrada Escritura. La objeción de conciencia en la ley española de eutanasia Para tratar estos temas se han programado dos ponencias. El martes 21, el presidente del Comité de Bioética de España y profesor de la Universidad Pontificia Comillas, Federico de Montalvo Jääskeläinen, hablará sobre «La Objeción de Conciencia en la ley española de eutanasia». «La misericordia, regalo de Dios al ser humano» es el tema que tratará Francesc Ramis Darder, miembro de la Asociación Bíblica Española y profesor en el Centro de Estudios Teológicos de Mallorca el miércoles 22. También se ha programado un tiempo para que pueden intervenir las asociaciones relacionadas con esta pastoral: el Servicio Interdiocesano de Pastoral de la Salud (SPIS), los Profesionales Sanitarios Cristianos (PROSAC) y de la Federación Española de Hospitalidades de Lourdes.
Curso para seminaristas sobre el cuidado a los enfermos
Las subcomisiones episcopales para los Seminarios y para la Acción Caritativa y Social, a través de su departamento de Pastoral de la Salud, ofertan un curso de verano para los seminaristas mayores en el que profundizar sobre el cuidado pastoral del enfermo y los cuidadores. Este curso tendrá lugar los días 12 y 13 de julio y las clases se impartirán en formato on-line. La atención a los enfermos y al personal sanitario Este curso quiere ofrecer a los seminaristas una oportunidad para profundizar en el acompañamiento a las personas que sufren la enfermedad. Un tema que siempre ha preocupado a la Iglesia, pero que ha cobrado mayor relieve después de este largo año de pandemia. En esta situación, el papa Francisco hace una llamada especial a consolar y acompañar a los enfermos y a cuantos les cuidan. Para ello se han programado cuatro intervenciones que permitirán abordar la atención pastoral a distintos grupos de personas afectadas por la enfermedad: atención espiritual y religiosa en el hospital; al final de la vida; a las personas mayores; y al personal sanitario.