Se celebra de 3 al 4 de Julio de 2023 en la Fundación Pablo VI. Organiza la Comisión Episcopal para la pastoral Social y Promoción Humana. Lunes, 3 de julio de 2023 Apertura y Presentación del Curso CONFERENCIA DE APERTURA: La encíclica Fratelli tutti, una propuesta de amistad social [esquema]Mons. D. Fernando García Cadiñanos, Obispo de Mondoñedo-Ferrol MESA REDONDA: Prioridades del diálogo en la vida económica, el Estado de bienestar y el diálogo social CONFERENCIA: Escenarios más relevantes de la polarización en España [esquema]Francisco Lorenzo Gil-Sanz, UNED CONFERENCIA: Claves de una teología de comunión [esquema]Cristina Inogés Sanz, Teóloga Martes, 4 de julio de 2023 CONFERENCIA: Condiciones y criterios para una cultura del diálogo [esquema]Sebastián Mora Rosado, Universidad Pontificia Comillas CONFERENCIA: Comunidades acogedoras y de integración [esquema]Xabier Gómez García, OP, Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española CONFERENCIA: Espacios prioritarios para el diálogo en la vida pública [esquema]Agustín Domingo Moratalla, Universidad de Valencia CONFERENCIA CLAUSURA: Aportación de la Iglesia al diálogo en la sociedad españolaMons. D. Luis Argüello García, Arzobispo de Valladolid Programa | Encíclica Fratelli tutti
Concluye el III Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Iglesia en Bogotá
Con la paticipación de Fernando Fuentes como subdirector de la fundación Pablo VI El Cardenal Michael Czerny pronunció las palabras de apertura del III Congreso Latinoamericano sobre la Doctrina Social de la Iglesia, efectuado del 21 al 23 de abril en Bogotá, Colombia. La sinodalidad, la misión, la crisis ecológica, la realidad social y el clericalismo son algunos puntos centrales de su intervención. Vatican News: “Dimensión social de la sinodalidad: el clamor de los empobrecidos y de la tierra”. Este es el lema del III Congreso Latinoamericano y Caribeño sobre la Doctrina Social de la Iglesia, celebrado del 21 al 23 de abril en Bogotá, Colombia. Organizado por el CELAM, el evento fue inaugurado hoy, viernes 21 de abril, con el discurso del Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En su alocución, el Purpurado explicó la importancia de la Conferencia de Aparecida para toda la Iglesia católica, además del modo en el que la sinodalidad va adquiriendo un rostro desde lo particular a lo universal. También trató los retos y los nuevos impulsos para que este camino se haga realidad, superando el escollo del clericalismo, caminando hacia la inculturación, valorando las diferencias y construyendo unidad. Czerny expresó que América Latina fue la primera región del mundo que dio origen, en 1955, a un cuerpo episcopal de naturaleza colegial. “El trabajo realizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano supuso una gran riqueza para toda la Iglesia”, dijo. A su vez, reconoció que “todos le estamos agradecidos y le somos deudores por habernos donado una expresión viva y auténtica de recepción contextual del ‘método inductivo’ propuesto por Gaudium et spes”: escuchar, discernir, interpretar, actuar. El Prefecto planteó que la sinodalidad no debe confundirse con una estructura particular, como un sínodo o una asamblea, ni reducirse a un instrumento al servicio de la colegialidad episcopal. Por el contrario, precisó que es aquello que cualifica el modo de ser y de vivir de la Iglesia, en la expresión de sinergias y carismas diferentes que convergen en la unidad. Tras una pausa de 15 años, el CELAM ha retomado la organización de este congreso. La erradicación del clericalismo El Cardenal se detuvo en el clericalismo, hizo hincapié en algunos de sus rasgos distintivos para discernir la dirección a seguir y el trabajo que aún queda por hacer, por el bien de la Iglesia. Czerny consideró que se debe dejar atrás esa mentalidad autorreferencial, “que desde siempre impide a la fuerza transformadora del Evangelio expresarse en una actualización concreta de estilos de vida, inspirados por el Evangelio y animados por el amor fraterno y recíproco”. En su mensaje, se subrayó, además, la importancia de reconocer, “con dolor y contrición ante Dios y ante las víctimas, que las relaciones verticalizadas y discriminatorias que se crean en ciertos ambientes eclesiales clericalizados, han generado y siguen dando lugar a numerosos casos de abuso de autoridad, de poder, de conciencia y de desorden con connotaciones sexuales”. Para el Cardenal, la solución no pasa por perpetuar un modelo de gobierno vertical y autoritario, sino por promover y formar a los laicos en un auténtico y genuino espíritu de pertenencia y participación eclesial. Advirtió que “no se puede contrarrestar el clericalismo si, al mismo tiempo, no se permite que surja un laicado responsable y fiable”. Redescubrir el fundamento teológico de la sinodalidad Czerny aclaró que la sinodalidad expresa, en la vida de la Iglesia, la identidad misma del Dios que ella anuncia al mundo, dando testimonio de la correspondencia entre lo que es y lo que obra a partir de la revelación de Dios en Cristo; es decir, mostrar globalmente, como comunidad creyente, el estilo de aquel que “no ha venido a ser servido sino a servir” (Mt 20,28) y hacia el que ella se dirige en su devenir histórico. Destacó el rol preponderante de las Conferencias Episcopales a la hora de integrar mejor el ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de Dios y ayudar a las Iglesias locales a superar los particularismos, acompañando aquellas realidades en las que resulta más difícil adquirir un estilo sinodal, y ayudarles a entender nuevamente la misión de la Iglesia como un deber de todos. Valorar las diferencias y construir la unidad Czerny manifestó que “reconocer las semillas de la Palabra, ya de por sí presentes en las diferentes culturas, significa confesar con fe que la evangelización se despliega como un llevar a la Verdad de Cristo, con respeto y estima, hacia la identidad del otro”. Refiriéndose a la inculturación de la fe, puntualizó que se trata de un proceso bidireccional, que debe pensarse desde la perspectiva de una correspondencia recíproca. “Existe una sabiduría que emana de las culturas de los pueblos indígenas, que, al enriquecerse con el misterio cristológico, aporta a la comprensión del mismo, en este caso a la teología de la creación, una profundidad única e irrepetible”, acotó. También habló sobre la descolonización. En este sentido, reivindicó el deber de trabajar para que ese proceso no implique solo superar y curar las heridas del pasado, sino también promover y apoyar la recuperación y la clarificación de una identidad que a menudo ha seguido resistiendo en la sombra, clandestinamente, hibridando costumbres y tradiciones. Sobre el congreso La agenda de este encuentro prevé, entre otros acontecimientos, la santa misa, las conferencias, los trabajos en grupos de conversación. Los participantes reflexionan sobre los sueños sociales, ecológicos, culturales y eclesiales; la tierra, el techo y el trabajo por la paz; la Economía de Francisco y Clara; los desafíos para un país receptor de migrantes, entre otros asuntos. El Cardenal Czerny recordó, entre otras temáticas, la importancia de trabajar juntos por nuestra casa común, evidenciando los problemas que genera el extractivismo en la Amazonía, entre otras amenazas al medio ambiente. Descarga la ponencia de Michael Czerny Ponencia de Fernando Fuentes: formación superior en Doctrina Social de la Iglesia Fernando Fuentes participó en el Congreso poniendo en común la experiencia formativa de la Fundación Pablo VI, de la que es Subdirector. Descarga la
A sesenta años de la encíclica «Pacem in Terris» de san Juan XXIII
La encíclica conserva una fuerte carga de actualidad en este mundo de la guerra a pedazos que no logra “desarmar el corazón”. ANDREA TORNIELLI, Vatican News «Crece entre los seres humanos la convicción de que las controversias entre los pueblos no pueden resolverse recurriendo a las armas, sino mediante la negociación». Hace sesenta años, el santo Papa Juan XXIII, ya a las puertas de la muerte, entregó al mundo su encíclica sobre la paz, que formaba parte de los primeros pasos hacia el desarme y la distensión. La doctrina de la «guerra justa» llegaba a su fin y, con gran realismo, el Pontífice bergamasco advertía de los riesgos de nuevos y poderosos armamentos nucleares. Sesenta años después, ese texto sigue siendo aun actual y, por desgracia, ignorado. La persuasión sobre los efectos devastadores de una posible guerra atómica no parece hoy tan presente como en aquel abril de 1963: el mundo está desgarrado por decenas de conflictos olvidados, y una terrible guerra, que comenzó con la agresión de Rusia a Ucrania, está en curso en el corazón de la Europa cristiana. La cultura de la no violencia lucha por hacerse un espacio, mientras que incluso las palabras «tratativas» y «negociar» parecen blasfemas para muchos. Incluso el fortalecimiento de una autoridad política mundial capaz de fomentar la resolución pacífica de las disputas internacionales ha dado paso al escepticismo. La diplomacia parece apagada, la guerra y la loca carrera a los armamentos se consideran inevitables. Y, sin embargo, a pesar de este sombrío panorama, los principios enumerados por el Papa Roncalli en «Pacem in Terris» no sólo siguen interpelando a las conciencias, sino que son puestos en práctica a diario por quienes no se rinden ante la inevitabilidad del odio, la violencia, la prevaricación y la guerra. Lo atestiguan los «artesanos de la paz» que hoy llevan a cabo sus misiones en Ucrania y en tantas otras partes del mundo, a menudo poniendo en peligro sus vidas. Lo testimonian todos aquellos que se toman en serio las palabras que el Papa Francisco pronunció en la nunciatura de Kinshasa al encontrarse con las víctimas de una violencia indecible: «Para decir verdaderamente ‘no’ a la violencia no basta con evitar los actos violentos; es necesario arrancar de raíz la violencia: pienso en la codicia, en la envidia y, sobre todo, en el rencor». Hay que tener «el valor de desarmar el corazón». Mª Teresa Compte: Juan XXIII Consiguió superar el esquema liberal-socialista Alfa y Omega: A comienzos del próximo mes de abril se cumplirá el 60 aniversario de la encíclica Pacem in terris. Será esta una oportunidad de oro para detenerse a repensar la contribución del magisterio del Papa Roncalli a la rica tradición de la doctrina social de la Iglesia (DSI). Entre todas las claves que configuran su enseñanza, hay una que podría considerarse el núcleo duro de la DSI y que se aprecia especialmente en Pacem in terris. No es otro que la antropología teológica o trascendente expresada en el trinomio encarnación-filiación-redención. Juan XXIII fue muy consciente de los nuevos retos a los que se enfrentaba la Iglesia en su misión de anunciar la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Y para hacerlo, la DSI estaba llamada a pasar de la refutación a profundizar en su naturaleza antropológico-teológica para escapar definitivamente de las tentaciones de la llamada tercera vía. Este Pontífice inició un camino que el Vaticano II y sus sucesores han ido profundizando hasta conseguir que la DSI deje de ser vista a modo de inventario o como un simple análisis social. Consiguió superar el esquema liberal-socialista y lograr que en la DSI emergieran la justicia social y el bien común como criterios prácticos capaces de responder a las exigencias de la naturaleza humana. En este sentido, el magisterio social de Juan XXIII ofrece un modelo de discernimiento a través de unos elementos de juicio —amor, verdad y justicia— que la DSI ha incorporado como criterios de verificación de la justicia de los sistemas económicos y políticos. En sus enseñanzas, la edificación de relaciones de convivencia, sean políticas o socioeconómicas, no es una tarea de naturaleza técnica, sino eminentemente moral y espiritual. Y el discernimiento cristiano debe conducirnos necesariamente al fortalecimiento de la conciencia social de la comunidad católica. Esto es, precisamente, lo que los católicos debían aprender, escribió este Papa, en el ejercicio de sus tareas cotidianas: ajustar su actividad a los principios y normas sociales de la Iglesia, y no al revés.
10 años del pontificado de Francisco
Czerny: Francisco, maestro de humanidad «Es hipócrita decir que no hay respuesta al problema de las migraciones» Vatican News: El Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral hace balance de la década de Jorge Mario Bergoglio en el trono de Pedro: «La fraternidad, la misericordia y la casa común son sus prioridades». Vatican News: Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano «Buen samaritano», «fraternidad», «casa común». Luego «migración», «sacramento» de todo el Magisterio. El cardenal jesuita Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, resume con estas palabras clave los diez años del Papa Francisco al frente de la Iglesia universal. Una Iglesia que con el Pontífice argentino se ha hecho «más inclusiva con los pobres, las mujeres, los desplazados y los marginados». Una Iglesia, también -dice Czerny en conversación con los medios vaticanos- «más atenta a la creación y abierta al diálogo interreligioso, más sinodal, más misericordiosa y alejada de la cultura del clericalismo». Eminencia, nos acercamos al décimo aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio. Han sido muchos los mensajes, temas y desafíos a lo largo de su pontificado. ¿Cómo resumiría la década de Francisco en el trono de Pedro? Lo resumiría en algunas palabras como buen samaritano, fraternidad, casa común. No son prioridades abstractas, sino globales; son prioridades para los líderes, los creyentes y las personas de buena voluntad, para todos aquellos que se preocupan por la vida humana y el futuro de la familia humana. En su opinión, ¿cómo se desarrollará el pontificado en el futuro? Es decir, ¿cuáles son los temas y los desafíos que deberá afrontar el magisterio del Papa Francisco? Creo que, gracias también a la reforma de la Curia romana, la necesidad más urgente es un «salto de calidad» de las Iglesias locales. No se trata de un programa político a priori, sino de una invitación a la vocación y a la misión de acompañar a las Iglesias locales en sus prioridades, en sus urgencias. Precisamente en la perspectiva de la reforma cristalizada en la Praedicate Evangelium, el Dicasterio para el Desarrollo Integral, que usted preside, se adaptó inmediatamente a la » misionariedad » de la Curia deseada por el Papa modificando su estructura interna. ¿Cómo se manejan ahora? Nuestra misión principal es intentar hacer todo lo posible para escuchar a las Iglesias locales y a todos los que abrazan el reto del desarrollo humano integral. Estamos a la escucha para ver cómo ayudar, animar, estimular e incluso criticar, en definitiva, para ayudar a la Iglesia a crecer y dar respuestas al mundo de hoy. La pregunta debe ser: ¿cuáles son los principales temas que preocupan a las Iglesias locales? ¿Los pobres, el cuidado de la creación, la salud, la (in)seguridad, las migraciones? Pues bien, desarrollémoslo todo en las relaciones mutuas. Este mundo, Eminencia, está hoy herido por la guerra, pero también por la migración. Hace apenas unos días, una tragedia sacudió el sur de Italia con la muerte de más de 70 personas. Usted tiene una larga experiencia en el ámbito de las migraciones. ¿Qué opina de lo que muchos llaman «una tragedia anunciada»? No fue una tragedia anunciada, sino una tragedia denunciada. Creo que es hipócrita decir que no era posible dar una respuesta…. No, no podíamos ni queríamos anticiparla. En la Iglesia, empezando por el Papa Francisco, muchos lo han subrayado mil veces: no hay sorpresa por estos acontecimientos, son cosas previstas y muy políticas. Además de muy tristes. En el Ángelus, el Papa hizo un llamamiento muy fuerte pidiendo detener a los traficantes. ¿Es ese el problema? También. Creo, sin embargo, que el problema de fondo es una confusión, una incoherencia incluso en la política migratoria europea. Esto, por un lado. Por otro, están los traficantes que son astutos, empresarios, y se aprovechan de la incoherencia para hacer prosperar su negocio. Hablando de migración y remontándonos al pontificado del Papa, uno de los momentos más simbólicos fue el viaje a Lampedusa en julio de 2013. Desde entonces, el Papa no ha dejado de llamar la atención del mundo sobre este tema y sobre estas personas obligadas a abandonar sus países…. Se puede decir que la cuestión migratoria es el «sacramento» del magisterio del Papa Francisco. Esta cuestión, tan concreta, tan humana y también tan «santa» en el sentido de su gran importancia, ha tratado de comunicarla a todos los fieles y más allá. A todos en el mundo, el Papa ha dejado claro lo fundamental que es la dignidad de la vida humana y la necesidad de responder al prójimo. Ha hecho relevante el fenómeno de las migraciones, ha hecho evidente la presencia de Jesús, de la Sagrada Familia, entre los que huyen. A todos ha abierto la posibilidad de responder -como cristianos y como hombres- con su enseñanza: acoger, promover, proteger e integrar. Se puede decir que la cuestión migratoria es el «sacramento» del magisterio del Papa Francisco Estas cuatro indicaciones del Papa, también a la luz de las recientes tragedias, ¿han sido comprendidas y acogidas, en su opinión? Ciertamente, todas las personas han entendido lo que dijo el Papa, incluso los responsables de estas llamadas tragedias. Son el resultado de acciones políticas. Cuidado, pues, con mezclar las dos cosas… Las palabras de Francisco llegan a todos, a los creyentes, sobre todo, a las personas que creen en Dios, en la vida, en la fraternidad, en la casa común. Ellos responden a las palabras del Santo Padre, no ceden a un rechazo cruel e inhumano del prójimo. ¿Qué le desearía al Papa? Un fuerte deseo de que siga recibiendo la gracia y sepa cuán infinita es nuestra gratitud, la gratitud del mundo entero por estos diez años que nos han cambiado a todos para mejor.
La contribución de Benedicto XVI a la Doctrina Social de la Iglesia
El difunto papa emérito señaló en Cáritas in Veritate que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica Recuperamos dos documentos que recuerdan el legado de Benedicto XVI con respecto a la Doctrina Social de la Iglesia: Un artículo del director de la Comisión de Pastoral Social, Fernando Fuentes, sobre la novedad de la Doctrina Social de la Iglesia donde afirmaba que: «Benedicto XVI decía que la Doctrina social de la Iglesia es “anuncio de la verdad de Cristo en la sociedad” (CIV,5). Pues en las circunstancias actuales el mundo necesita el testimonio del amor en la verdad. Este es el factor determinante para que la Iglesia avance en la evangelización en la cual todos estamos implicados.” Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador”. El reto es, como se ha afirmado anteriormente, fundamentalmente antropológico; apoyado en que “la Iglesia escruta los signos de los tiempos, los interpreta y ofrece al mundo «lo que ella posee como propio: una visión global del hombre y de la humanidad». El otro documento que ofrecemos íntegro es el número monográfico de la revista Corintios XIII, que analiza las claves de Caritas in Veritate, sin duda la encíclica social más importante del del difunto Papa emérito.
Hacer teología desde las periferias existenciales
Ponencia del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, sobre “Desarrollo humano integral y teología”, en el ámbito de la conferencia que se celebra en el Auditorio Juan Pablo II de la Pontificia Universidad Urbaniana, dedicada al tema: «Hacer teología desde las periferias existenciales» Vatican News Esta tarde, en el Auditorio Juan Pablo II de la Pontificia Universidad Urbaniana, se lleva a cabo una conferencia sobre el tema «Hacer teología desde las periferias existenciales». El cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ofreció una ponencia sobre “Desarrollo humano integral y teología”. En su discurso de bienvenida, el purpurado afirmó que “como en la cultura bíblica”, quería saludar a los presentes con “un deseo de paz y de bendición” sobre todo el trabajo del que hoy cosechan “los frutos y sobre lo que el Espíritu todavía sugerirá hacer”. “Shalom, la paz como plenitud compartida de todo bien, es también en los labios del Resucitado un saludo que transforma la realidad. «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia»: es la transformación que funda la Iglesia en la tarde de Pascua, a partir de un saludo que recrea a quienes lo reciben” Tras recordar lo que, a raíz del Concilio Vaticano II, se llama «desarrollo humano integral», que “es un proceso muy relacionado con el shalom bíblico y la vida abundante que trae el Resucitado”, el cardenal explicó que se trata del “cambio de las condiciones materiales y espirituales lo que amplía la posibilidad de una vida buena para cada ser humano”. “Son demasiados los que no pueden gozar del don de la paz de Dios” Y añadió que “es una gran obra que responde a un gran regalo”, puesto que “son demasiados los que no pueden gozar del don de la paz de Dios, o al menos no se les permite vivir de acuerdo con su dignidad”. “La alegría de Dios, sin embargo, entra en todas partes, incluso detrás de las puertas cerradas. Y en el corazón de la gente inicia procesos a los que muchos poderes se oponen, intensificando cada vez más las desigualdades y la marginación” Del proyecto “Hacer teología desde las periferias existenciales” el purpurado dijo además que “tiene el mérito de haber escuchado a quienes permanecen en los márgenes de la sociedad y, no pocas veces, de la propia Iglesia, viendo cómo el Resucitado nos precede allí donde no llegamos, o no queremos llegar”. Hacer teología desde las periferias existenciales El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral afirmó asimismo que “esta conciencia, que se ha convertido en experiencia, es de especial importancia” porque les permite “concebir de manera diferente nuestro servicio al Papa y a las Iglesias locales”. Y “como el mismo Papa insiste en enseñarnos, descubrimos en aquellos a quienes queremos servir nuestra fuerza”. “Los pobres nos evangelizan” “El nuestro no es un compromiso humanitario, o al menos está en un nivel diferente al de otras organizaciones: los pobres – como nos dijo el cardenal Tagle – nos evangelizan. Allí donde hay problemas que afrontar, injusticias que denunciar, crisis humanitarias en las que intervenir, allí el Resucitado nos visita en las hermanas y hermanos que sufren” Por esta razón “es bueno para la teología – dijo el purpurado – dejar a veces las cátedras y los libros e ir a la escuela de las periferias. Un discurso sobre Dios nace siempre de la escucha, del encuentro. Por supuesto, pensar es fundamental y no se opone a hacer. El pensamiento, sin embargo, debe alimentarse de la realidad”. Con el Papa Francisco Y la realidad se entiende mejor – nos enseña el Papa Francisco – desde los márgenes. También es bueno para el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que exista esta teología. Por eso creímos e impulsamos, a través de la Sección de Migrantes y Refugiados, el proyecto de investigación que ahora se hace público tras un año de trabajo oculto Escuchar y discernir El cardenal Michael Czerny explico que en su Dicasterio escriben mucho, sin embargo, para apoyar al Papa y a los obispos en su servicio al desarrollo humano integral, necesitamos sobre todo escuchar. Escuchar y discernir. En esto, la teología ocupa un lugar fundamental. “No se puede hacer sólo en la universidad, porque el lugar de la teología es la misión: no hay misión sin reflexión, sin escucha y discernimiento. Tampoco hay teología sin problemas, sin crisis, sin el grito de los que piden agua, pan, paz, justicia, liberación” De ahí que, al concluir, haya puesto de manifiesto que lo que iban a escuchar hoy es “un importante experimento para el servicio que nuestro Dicasterio pretende llevar a cabo. Y para la teología es quizás una sacudida, para repensarse más en relación con las otras disciplinas y especialmente con los desafíos que nos exige la sinodalidad. Sobre estos retos, el sensus fidei periférico tiene mucho que instruir a nuestros pensamientos y a nuestra misión”.
XXVII Curso de Formación en Doctrina Social de la Iglesia: La sociedad de los cuidados
MATERIALES PARA EL CURSO Cómo abordar los cuidados y cómo responder a las necesidades de unas sociedades envejecidas donde la soledad empieza a ser endémica, con una pérdida de vínculos sociales y familiares y con una cultura dominada por el individualismo, es todo un reto en nuestros días, y también para la Iglesia. Por eso, la nueva edición del curso de Doctrina Social de la Iglesia que organiza la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, en colaboración con la Fundación Pablo VI, quiere abordar los próximos 28 y 29 de junio este asunto bajo el título “La sociedad de los cuidados”, la necesidad de recuperar una cultura de los vínculos, los afectos y la humanización del cuidado y la acogida en el ámbito de la salud, la justicia, la emigración, el trabajo, etc. Para ello se contará con expertos de distintas disciplinas, que abordarán en diversas conferencias cómo “Cuidar para un mundo humanizado” (José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud de los Padres Camilos, de Tres Cantos); “La crisis de los vínculos en la sociedad” (Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas); “La fragilidad como condición humana” (Luis Aranguren Gonzalo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid); “El cuidado de la sociedad: el bien común” (Carlos García de Andoin, del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao); y “Espiritualidad política: la amistad social” (Emma Martínez Ocaña, de la Institución Teresiana). Además, se escucharán experiencias de justicia restaurativa, acogida de inmigrantes, acompañamiento en la trata de personas y víctimas de abusos, de la mano de Cáritas, la Mesa de Hospitalidad de la diócesis de Madrid, Villa Teresita y Proyecto Repara; y de acompañamiento ante la soledad de las personas mayores, en la precariedad laboral y ante la fragmentación social y cultural, desde Cáritas o la HOAC, entre otras instituciones. La apertura del curso correrá a cargo de Mons. Jesús Fernández González, obispo de Astorga y presidente de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social; y el discurso de clausura lo pronunciará la filósofa Victoria Camps, con la ponencia “Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo”. Materiales para el Curso Oración inicial PRESENTACIÓN La sociedad de los cuidados, un reto para la iglesia La Fundación Pablo VI ha acogido, tras el parón de la pandemia, un nuevo curso de Doctrina Social de la Iglesia, que, en su 27 edición, y recuperando la presencialidad, ha abordado el reto de “La sociedad de los cuidados” El Papa Francisco nos recordó que lo vivido en la pandemia ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad, uno de los temas que se ha tratado en este curso. Como bien expresa Laudato si, “en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel (y a veces con dolor) la interdependencia planetaria. Ante ella es imprescindible la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. Por ello, abordar la cuestión de los cuidados requiere un tratamiento integral, “holístico” como dicen los expertos. La ética del cuidado tiene que ir más allá de la protección de la salud. La justicia y el cuidado son valores complementarios pues vivimos el tiempo en que los enormes avances científicos y tecnológicos contrastan con desigualdades lacerantes, exclusiones, pobrezas y marginaciones incomprensibles[3]. La “crisis de los cuidados” tiene su raíz en la crisis de los vínculos y tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra”[4], en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte”[5], y en el descuido de nuestra vida interior que tanta relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común”[6]. Y es un error pensar que el interés por las personas discapacitadas y dependientes es un interés particular y no colectivo. Es un concepto de bien común. Este es uno de los ámbitos en los que se fija el papa Francisco cuando denuncia la actitud de indiferencia ante las necesidades de los demás. Las organizaciones sociales y eclesiales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de esta situación. La Iglesia se ha mostrado “experta en humanidad” (san Pablo VI) en momentos complejos. Por ello, en este curso han visibilizado experiencias que muestran esa dosis de humanidad que tiene el ser humano (justicia restaurativa, ante la trata de personas, las víctimas de los abusos, en la acogida de emigrantes) y que para la Iglesia significa que las personas son creadas para amar. “En medio de los límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado”[7]. Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro”[8]. La Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados en los distintos ámbitos, debe cuidar a las personas y a la sociedad (trabajar por el bien común). Mesa de experiencias escuchadas durante el curso de Doctrina Social de la Iglesia Espiritualidad del cuidado La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente”[9]. Sin una mística que nos anime, nos aliente y nos sostenga, es imposible construir una auténtica sociedad de los cuidados. Necesitamos de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo”[10] y para experimentar que “todo lo puedo con el que me da fuerzas” (Flp 4, 13). La cultura del cuidado no se fundamenta únicamente en el desarrollo ético de nuestras actitudes y prácticas, en una exigencia democrática, como se deriva de una ética civil, sino que exige también que “despertemos el sentido estético y contemplativo”
Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2022
En la Presentación del mensaje estuvo muy presente la Pastoral con los Gitanos y el testimonio de Mario Riboldi Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: Estamos llamados «a ser «colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), utilizando bien el tiempo presente (cf. Ef 5,16) para sembrar también nosotros obrando el bien. Esta llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda.» Este es uno de los pasajes que abre el Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2022, titulado ««No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a), presentado esta mañana en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Refiriéndose a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco afirma que «Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad», pero -continúa- la siega más significativa será «la del último día, el día sin ocaso. El fruto completo de nuestra vida y nuestras acciones es el «fruto para la vida eterna» (Jn 4,36),». Para ilustrar los temas del Mensaje, Sor Alessandra Smerilli, Secretaria interina del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Francesco Montenegro, Arzobispo de Agrigento y Miembro del Dicasterio, y el Padre Massimo Mostioli, de la diócesis de Pavía, comprometido con la pastoral de los gitanos a raíz de la experiencia de fraternidad iniciada por el padre Mario Riboldi. La Hermana Smerilli señaló que «el Papa Francisco nos ha invitado a ser esa tierra fértil que crea las condiciones para que la semilla germine. Nos ha pedido que preparemos el futuro, para que sea diferente del presente. Y sabemos que sólo quien está movido por la esperanza puede ponerse a trabajar». Y, si en la Virgen María «ha brotado el Hijo» -añadió-, la Madre de Dios confirma en nosotros esta esperanza: «En un mundo desertizado por tantos juegos de poder sin escrúpulos, la Iglesia reconoce en María la fecundidad que el camino de la conversión puede dar a cada una de sus hijas e hijos». Esta esperanza -según el Cardenal Montenegro– encuentra también alimento en la resurrección de Cristo, que nos ayuda a perseverar en la siembra, «incluso cuando no vemos los frutos de la semilla sembrada en la tierra». «Frente a todo revés o dificultad que pueda debilitarnos -explicó-, la Cuaresma nos recuerda que siempre podemos volver a empezar, con la ayuda de la misericordia de Dios, siempre podemos levantarnos y reanudar el seguimiento del Maestro». «Me contento con labrar la tierra para la siembra de la Palabra, siguiendo en particular a los grupos de gitanos católicos», dijo el padre Massimo Mostioli sobre su apostolado entre los gitanos: «me acerco a ellos para los bautismos, las comuniones y las confirmaciones, celebro la misa y organizo jornadas de lectura y oración con la Biblia. Siguiendo la invitación del cardenal Montini y tras las huellas del padre Riboldi», concluyó, «la caridad, la prudencia y la paciencia me guían para llevarles el Evangelio». Recursos Discurso Sr. A. Smerilli Discurso Card. Montenegro Discurso P. Mostioli
Artesanos de la paz: Por un mundo sin hambre
Seminario de estudio – Webinar Organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la Misión Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA, y el Foro de Roma de ONG de inspiración católica NOTICIA: Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: Vivimos en una época en la que la pandemia del Coronavirus no ha hecho más que exacerbar la persistencia de numerosos conflictos y la tragedia del hambre y la pobreza, pero el Papa Francisco nos recuerda que «Todos podemos trabajar juntos para construir un mundo más pacífico«. Comienza «desde el corazón de las personas y las relaciones en la familia, luego dentro de la sociedad y con el medio ambiente, y hasta las relaciones entre los pueblos y las naciones.» (Mensaje para la LV Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2022) El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) acogerá un seminario de estudio titulado «Artesanos de la paz para un mundo sin hambre», el martes 22 de febrero de 15:00 a 17:00 CET, en colaboración con la Misión Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA, y el Foro de Roma de ONG de inspiración católica. En la reunión se reflexionará sobre las formas de contribuir a la promoción de iniciativas eficaces y adecuadas para combatir el hambre en el mundo, a partir de los diversos enfoques que caracterizan el trabajo y la experiencia de los distinguidos ponentes. El Cardenal Micheal Czerny, Prefecto interino del DSDHI, ofrecerá un discurso de bienvenida, en el que reiterará la invitación del Santo Padre a que todos seamos artífices de una paz duradera. El seminario de estudio profundizará en las tres herramientas importantes para la construcción de la paz que el Papa Francisco ha identificado: un diálogo sincero y basado en la confianza mutua entre las generaciones, una mayor inversión en educación y formación para el desarrollo humano integral, y la promoción del trabajo «humano» para todos, de modo que cada persona cree activamente una sociedad mejor. Dr. Vincenzo Conso, Coordinador del Foro de Roma, moderará la reunión, que incluirá reflexiones sobre cómo promover iniciativas eficaces y adecuadas para combatir el hambre en el mundo, a cargo de distinguidos oradores, entre ellos el Dr. Luigi Sbarra, Secretario General de la CISL, Monseñor Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica, la Dra. Marta Pedrajas, del DSDHI, y la Dra. Harriet Spanos, del Departamento de Riesgos del Programa Mundial de Alimentos. Seguirán las intervenciones de la Dra. Ria Ruiz, del Instituto Teresiano, y de la Dra. Luzi Lito, del Movimiento de los Focolares, que destacarán las lecciones aprendidas de su experiencia práctica. Las observaciones finales correrán a cargo de mons. Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA. – La inscripción para el seminario de estudio está abierta en el siguiente enlace https://bit.ly/3sOqRlX– El seminario se emitirá en directo en el canal de Youtube del DSDHI www.youtube.com/vaticanihd – Algunos comentarios y fotos estarán en Twitter @vaticanIHD – Se dispondrá de traducción simultánea en italiano e inglés. – Para más información, consulte el programa adjunto o póngase en contacto con foodforall@humandevelopment.va — PROGRAMA Moderador de la reunión: Dr. Vincenzo Conso, Coordinador del Foro de Roma Discurso de bienvenida: Cardenal Michael Czerny, Prefecto Interino, Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral Ponentes: Dr. Luigi Sbarra, Secretario General de la CISL (Confederación Italiana de Sindicatos)Trabajo y dignidad de la persona: balance y perspectivas para un futuro sin hambre Monseñor Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación CatólicaEducación y diálogo intergeneracional: claves para construir el presente y preparar el futuro Dra. Marta Pedrajas, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano IntegralSolidaridad, justicia y desarme como caminos para el desarrollo humano Dra. Harriet Spanos, Departamento de Riesgos del Programa Mundial de AlimentosEl compromiso de los organismos internacionales con sede en Roma para alcanzar el ODS 2. Experiencias prácticas Dra. Ria Ruiz, Instituto Teresiano.Cultura de Paz: Impulso a proyectos de seguridad alimentaria y educación. (A Josefa Segovia Foundation; Experiencia en Filipinas). Dra. Luzi Lito, Movimiento de los Focolares.¿Cuál es el alma de nuestro compromiso por un mundo con Hambre Cero? Fraternidad y liderazgo juvenil. Observaciones finales: Mons. Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA.