XXIX JORNADAS GENERALES DE PASTORAL DEL TRABAJO “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, Ávila, 25 y 26 de noviembre de 2023 COMUNICADO | 26 de noviembre 2023 La Pastoral del Trabajo refuerza su compromiso por la evangelización del mundo del trabajo Con el lema “La transversalidad de la pastoral del trabajo en la pastoral general de la Iglesia”, se han celebrado las XXIX Jornadas Generales de la Pastoral del Trabajo, durante los días 25 y 26 de noviembre, en Ávila. En el encuentro han participado 80 personas, entre responsables de la esta pastoral, equipos parroquiales (EPO), de los distintos movimientos de militantes obreros cristianos (ACO, HHT, HOAC y JOC) y de Cáritas, provenientes de 30 diócesis. El ambiente ha sido de oración, reflexión, diálogo y denuncia. El inicio de las jornadas contó con la oración y el saludo de monseñor D. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, y del director del departamento de esta pastoral, D. Antonio Javier Aranda. Ambos explicaron el desarrollo y los contenidos de las jornadas, invitando a una participación activa. Seguidamente, Maite Valdivieso, responsable de la pastoral obrera de la diócesis de Bilbao, desarrolló la ponencia con el mismo título que las jornadas. Partió del proyecto de Dios como un proyecto de comunión y humanización, destacando el trabajo como vocación humana y cómo Dios ha confiado el mundo en nuestras manos, considerando el trabajo humano como principio de vida. Durante su intervención, invitó a soñar juntos en la fraternidad, abarcando aspectos sociales, culturales, ecológicos y eclesiales, y a descubrir y vivir el trabajo como un lugar teologal y eclesial. Realizó un recorrido agradecido de la evangelización del mundo del trabajo, un objetivo esencial de la Pastoral obrera de toda la Iglesia. Además, exhortó a renovar la propuesta pastoral para el mundo del trabajo en la actualidad, junto a otras pastorales, movimientos y organizaciones de la Iglesia, instando a descubrir nuevos retos y llamadas, superando inercias y explorando caminos creativos. Finalmente, instó a ahondar en los sentimientos de Jesús, a seguir sus pasos y a crecer en una espiritualidad basada en la confianza, la fidelidad, la esperanza y también la paciencia, sin olvidar el cuidado de la vida y del trabajo. La mesa de experiencias nos ayudó a ver como desde las parroquias, movimientos y las delegaciones diocesanas de Pastoral del Trabajo se lleva la Buena Nueva al mundo obrero y cómo las comunidades cristianas se van comprometiendo más en estas realidades. El diálogo en grupos y los diferentes paneles de experiencias de tarea transversal ayudaron a concretar vías para desarrollar esa transversalidad en la Iglesia y en los lugares de nuestro compromiso. El domingo comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Abilio Martínez. A continuación, Abraham Canales Fernández, responsable de comunicación y publicaciones de la HOAC, disertó sobre la publicación ¿Qué entiende la Iglesia por trabajo decente?, de la cual es autor. A partir de distintos documentos del magisterio de la Iglesia, desde san Juan Pablo II hasta el papa Francisco, y otros documentos y declaraciones de movimientos eclesiales comprometidos con el trabajo decente, Canales realizó un recorrido por los hitos más importantes de los últimos años en torno a esta prioridad política. El objetivo del trabajo decente es irrenunciable para la Iglesia, y el diálogo es clave para lograrlo. Las entidades e instituciones de la Iglesia, así como el laicado, están desempeñando roles destacados para concretar los llamamientos que en su momento realizaron san Juan Pablo II y Benedicto XVI para promover el trabajo decente, una de las principales prioridades de la OIT. La pastoral obrera y del trabajo es misión, saliendo al encuentro de los hermanos y hermanas del mundo laboral para acercar la Buena Noticia a las situaciones de sufrimiento: personas rotas, excluidas y precarizadas a causa del trabajo indecente, que no encuentran respuesta en esta sociedad deshumanizada. Es un encuentro con el mismo Jesús que nos apremia a trabajar en la construcción del reino de Dios aquí y ahora, basado en el amor y la justicia social. En la Doctrina Social de la Iglesia hay criterios y pautas para emprender caminos apropiados hacia el trabajo decente: la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y el destino universal de los bienes, entre otros. El magisterio de la Iglesia recuerda que el trabajo decente es aquel que cuida de la dignidad intrínseca de cada persona, es libremente elegido, ofrece un salario justo y favorece proyectos emancipadores de vida. Además, protege contra la siniestralidad laboral, es saludable, permite horarios que promueven la vida personal, familiar o espiritual, evita la discriminación y favorece la igualdad, promoviendo la formación a lo largo de toda la vida laboral y asegurando una jubilación digna (Cfr. Benedicto XVI, Caritas in veritate, 63). Concluyen las jornadas agradeciendo este espacio de reflexión, diálogo y compromiso en el seno de la Iglesia, comprometiéndose a compartir sus conclusiones con toda la Iglesia. Esto se realiza como una forma de abordar, desde distintas realidades pastorales, las problemáticas del trabajo, especialmente el objetivo irrenunciable de trabajo decente para todos y en todo lugar.
El desafío del Obispo de Soria: Ni una diócesis sin delegación de Pastoral del Trabajo
La pastoral del trabajo no es un aderezo de la misión evangelizadora. Esta es una de las conclusiones que podría sacarse tars escuchar las reflexiones que el pasado sábado compartió en voz alta el obispo de Soria, Abilio Martínez, en el Marco de la celebración del Día Mundial por el Trabajo Decente Léelo en la Revista Vida Nueva
Pastoral del Trabajo convoca un gesto público en denuncia de la siniestralidad laboral
En el marco de las Jornadas de Pastoral del Trabajo, convocadas en Ávila, se celebrará la Eucaristía en memoria de las víctimas de los accidentes de trabajo y una concentración pública en solidaridad con los damnificados. Con el lema de “En defensa de la vida y el trabajo digno. ¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo”, el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE celebrará las XXVIII Jornadas de Pastoral del Trabajo en el seminario de Ávila, con la asistencia de más de un centenar de personas, que abordarán la situación de la seguridad y la salud en el trabajo. Durante el sábado 26 de noviembre, los delegados y agentes de esta pastoral, analizarán este drama, no suficientemente atendido, que provoca anualmente más de un millón de accidentes laborales. Solo el año pasado perdieron la vida 742 personas en sus puestos de trabajo. Mariano Sanz, responsable de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de la C.S. de CC.OO., Miguel Cruz, militante de la HOAC y presidente de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), y personas cristianas implicados en distintas plataformas contra los accidentes en el trabajo compartirán su esfuerzo en la atención a los damnificados y la erradicación de las causas que provocan esta lacra silenciada. El domingo 27 de noviembre, a las 10:30h, presidida por Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE, se celebrará la Eucaristía en memoria de las víctimas de accidentes laborales en la parroquia de San Pedro Apóstol, para más tarde, a las 11:30h, en la plaza de Santa Teresa de Jesús, desarrollar un acto público para dar visibilidad a este drama humano que acontece en el mundo del trabajo. Los actos previstos para este día están abiertos a todas aquellas personas que quieran participar. Más información Antonio Javier Aranda López Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE p.trabajo@conferenciaepiscopal.es tlf. 639 962 284
7 de octubre: Jornada Mundial por el Trabajo Decente
«Mi Padre, hasta el presente, sigue trabajando, y yo también trabajo» (Juan 5,17) Bajo el lema “Sin compromiso no hay trabajo decente” la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente nos convoca, por octavo año consecutivo, a sumarnos desde nuestra identidad eclesial a la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. El próximo 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Distintas organizaciones civiles y eclesiales organizarán actos para visibilizar las condiciones de trabajo y reivindicar un trabajo decente. Este año, la Confederación Sindical Internacional, convoca esta jornada bajo el lema de “Justicia Salarial”. [1] El concepto de trabajo decente fue lanzado en 1999 por el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y se refiere a la generación de oportunidades para que todos los hombres y mujeres accedan a un empleo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad, y dignidad humana. El año siguiente y en el marco del Jubileo de los Trabajadores, San Juan Pablo II lanza un llamamiento para la creación de «una coalición mundial a favor del trabajo decente». La Jornada Mundial por el Trabajo Decente se viene impulsando en España desde 2015 por la iniciativa eclesial Iglesia por el Trabajo Decente[2]. Este año 2022 la convocatoria tiene como lema “Sin compromiso no hay trabajo decente”. La coordinación de esta iniciativa está siendo impulsada en la Iglesia de España por Caritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Unas 56 diócesis vienen participando en las acciones que anualmente se vienen convocando en dos fechas claves para el mundo obrero y del trabajo: el 1 de mayo, fiesta de San José Obrero y el Día Internacional de los Trabajadores y el 7 de octubre, con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo os invitamos a desarrollar en vuestras diócesis las celebraciones y acciones planteadas por la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, en la línea de desarrollar las orientaciones pastorales y líneas de acción marcadas por la Conferencia Episcopal Española en el documento “Fieles al envío misionero”, y en concreto la invitación a respaldar y acompañar la iniciativa «Iglesia por el trabajo decente»[3]. Materiales para la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente Te puedes descargar los materiales para la celebración de la Jornada Mundial por el trabajo decente en la página web de Iglesia por el trabajo Decente: Más información en https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/ Antonio Javier Aranda Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CE [1] Jornada Mundial por el Trabajo Decente: Justicia Salarial https://www.ituc-csi.org/jornada-mundial-por-el-trabajo-decente-2022?lang=en [2]Iniciativa eclesial Iglesia por el trabajo Decente. https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/ [3] CEE. Fieles al envío misionero. Página 77 https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2021/07/CEE-Orientaciones-pastorales-2021-2025.pdf “Sin compromiso no hay trabajo decente” Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente para la Jornada Mundial por el Trabajo Decente de 2022 (pdf) Un año más, las organizaciones que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) convocamos a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente para celebrar y reivindicar el trabajo como derecho y actividad para el cuidado de las personas, del bien común y del planeta. Los últimos avances en el mundo del trabajo, fruto de la negociación y el acuerdo social, han supuesto políticas concretas que, siguiendo las orientaciones de la OIT, atienden a una recuperación centrada en las personas y en el trabajo decente. Aunque la senda iniciada es positiva, aún quedan demasiadas situaciones de vulnerabilidad de derechos vinculados al trabajo en nuestro país. Tu compromiso y el de quienes somos sensibles a estas situaciones, son una respuesta necesaria para un empleo de calidad. I. Hay millones de personas trabajadoras que siguen sin poder acceder a un trabajo decente. El alto paro estructural nos exige trabajar por la creación de empleo para garantizar el derecho al trabajo. Las condiciones de trabajo siguen siendo de carácter precario para miles de personas trabajadoras, fundamentalmente para las mujeres y para las personas jóvenes. Es necesario seguir vigilando y regulando las condiciones laborales para que estas sean decentes. Un compromiso que deben fortalecer, cada uno desde su responsabilidad y su misión, el gobierno y los agentes socioeconómicos, en un contexto inflacionista de subida de precios que no pueden soportar los salarios de las personas trabajadoras. II. En este sentido, apoyamos la propuesta del papa Francisco de estudiar la reducción de la jornada laboral (sin que ello redunde en bajada salarial) como medida de creación de trabajo decente; y consideramos que debe aflorar el trabajo que se desarrolle en el ámbito de los cuidados y convertirse ya, en trabajo decente. Además, mientras no se garantice el derecho a un trabajo decente, se necesita articular redes de solidaridad más ágiles y accesibles que permitan asegurar, frente al descarte y la exclusión, un mínimo imprescindible para la vida digna. III. Así mismo, para garantizar el acceso a un trabajo decente de medio millón de trabajadores y trabajadoras migrantes en situación administrativa irregular, desde ITD nos sumamos a la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) promovida por la plataforma #RegularizaciónYA que, independientemente de los avances incluidos en la reciente reforma del reglamento de extranjería, entiende que es urgente una regularización en los términos más amplios posibles. IV. Es un escándalo que dos personas trabajadoras mueran todos los días en nuestro país, como resultado de no garantizar la seguridad y salud en el trabajo. El trabajo no es para la muerte, sino para la vida y, por tanto, nos resulta inaplazable que este tema se incorpore a la agenda política, se atiendan las causas que provocan esta “tragedia tan extendida”, en palabras del papa Francisco, y se busquen soluciones a este drama de tantas familias trabajadoras, que se puede evitar. Finalmente, como decimos en el lema de este año, sin hombres y mujeres comprometidas, no será posible el trabajo decente. Por ello, convocamos y animamos a movernos por el trabajo decente en esta Jornada Mundial, a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su
¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo
Nota del Departamento de Pastoral del Trabajo con motivo del Día Internacional por la Seguridad y la Salud en el Trabajo (28 de abril) «¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo». Con esta exclamación durante la Misa del Gallo de 2021 en la Basílica de San Pedro ante cientos de fieles, el Papa Francisco hacía un llamamiento atender a los más desfavorecidos y dar dignidad a los hombres y mujeres del mundo del trabajo. El trabajo nos quita la vida La pérdida de la salud en el trabajo, y en excesivas ocasiones de la vida, es un grave problema que necesita ser abordado en profundidad. La Ley de Prevención de Accidentes Laborales, la Inspección de Trabajo, la formación en prevención que reciben los trabajadores y los esfuerzos que despliegan los agentes sociales están siendo manifiestamente insuficientes para atajar este grave problema. Las últimas estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que cada año se producen en el mundo 745.000 muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares por las largas jornadas de trabajo (55 o más horas a la semana) o la exposición a materias, gases y humos. Esto supone que las enfermedades relacionadas con el trabajo son cuatro veces más letales que los accidentes laborales. En el marco de la Unión Europea, desde 1994 a 2018, los accidentes mortales en el trabajo se redujeron aproximadamente un 70%, pero queda mucho por hacer. A pesar de los avances, en 2018 se produjeron en la Europa de los veintisiete más de 3.300 accidentes mortales y 3,1 millones de accidentes no mortales. Cada año mueren más de 200.000 trabajadores por enfermedades relacionadas con el trabajo.[1] Cada año se registran en España más de un millón de accidentes laborales. Durante 2021, se produjeron 572.448 accidentes con baja laboral, un 17,9% más que el año anterior; de ellos 4.572 clasificados como graves y 705 resultaron mortales.[2] Las enfermedades laborales son otra de las causas que convierten el trabajo en un lugar peligroso. Durante el pasado año se registraron en España 20.510 partes por enfermedades profesionales, de los cuales 8.314 partes fueron con baja laboral, siendo la duración media de algo más de 110 días. Ante esta realidad es preciso recordar que el Magisterio Social de la Iglesia enuncia entre los derechos de los trabajadores el derecho «a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral».[3] Proteger la vida de las personas trabajadoras Cómo cada 28 de abril, Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la sociedad recuerda la perdida de salud y vidas que se dan en el mundo del trabajo. Como Iglesia nos sumamos a este recuerdo y nos sentimos solidarios de todos aquellos que se empeñan en mejorar las condiciones de vida y de trabajo para erradicar esta lacra. Especialmente nos queremos hacer cercanos a las personas trabajadoras que ven mermada su salud o que pierden su vida en el desempeño de su trabajo. «Las personas son la verdadera riqueza: sin ellas no hay comunidad de trabajo, ni empresa, ni economía. La seguridad en el trabajo significa salvaguardar los recursos humanos, que tienen un valor inestimable a los ojos de Dios y también a los del verdadero empresario. Por ello, la legalidad debe entenderse como la protección del máximo patrimonio, que son las personas. Trabajar con seguridad permite a todos expresar lo mejor de sí mismos mientras se ganan el pan de cada día. Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que la calidad y la belleza del trabajo realizado aumenten».[4] En el camino sinodal que recorre la Iglesia, queremos estar junto a los trabajadores y trabajadoras que se empeñan en la dignificación del trabajo, del que el cuidado de la salud y la vida forman parte muy importante[5]. En este caminar juntos es necesario apoyar sus luchas, visibilizando los accidentes y la pérdida de salud que se dan en los lugares de trabajo, a la vez que acompañamos a las víctimas de los accidentes laborales y a aquellos que ven mermada su salud por causas profesionales. Madrid, 20 de abril de 2022 + Abilio Martínez Varea Obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo Antonio Javier Aranda López Director Departamento de Pastoral del Trabajo [1] Comisión Europea. La salud y la seguridad en el trabajo en un mundo laboral en plena transformación [2] Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadísticas Accidentes de Trabajo [3] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301 [4] Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios (ANCE) [5] “Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud». (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301).
Webinar de la Pastoral del Trabajo sobre la reforma laboral
Eduardo Rojo: Hay que seguir mejorando las condiciones del empleo del hogar, la limpieza en los hoteles o el trabajo agrícola. El Departamento de Pastoral del Trabajo ha programado esta webinar para conocer y profundizar en la actual reforma laboral fruto de la recuperación del dialogo social. Para ello contamos con D. Eduardo Rojo Torrecilla, Catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Juan Pablo II señala en la encíclica Laborem exercens, que “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre” (n. 3). En el mismo sentido se pronunciaba el Papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti, al decir que “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular -porque promueve el bien del pueblo- es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas (…). Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo.” ( Fratelli Tutti n. 162) Papa Francisco Recientemente se ha convalidado en el Congreso la reforma laboral acordada en la mesa del diálogo social donde participan la representación de los empresarios, los sindicatos y el Gobierno de la nación. Este acuerdo tripartito ha creado un gran revuelo en determinados partidos políticos y sindicatos. Unos porque consideraban que no derogaba completamente las anteriores reformas laborales; otros porque consideraban que esta reforma perjudicará la economía y la creación de empleo. El Departamento de Pastoral del Trabajo emitió un comunicado firmado por Monseñor Abilio Martínez y Antonio Javier Aranda, Director del Departamento de Pastoral del Trabajo valorando el hecho de que el diálogo social diera como fruto este acuerdo y la necesidad de que éste sirviera para dignificar el trabajo y a las personas trabajadoras. Hoy, una vez convalidado, queremos conocer cómo puede dar respuesta a las situaciones en las que se encuentran muchos trabajadores y trabajadoras precarios, especialmente a colectivos como el de las mujeres, jóvenes e inmigrantes. También vemos necesario enmarcarlo dentro de otros acuerdos que no han tenido tanta repercusión mediática y finalmente queremos profundizar en qué otras situaciones del mercado laboral hay que actuar para que éste favorezca la dignidad de los trabajadores y trabajadoras. La Pastoral del Trabajo preocupada por las trabajadoras y trabajadores más vulnerables. Unas 150 personas disfrutamos de la exposición que el profesor Eduardo Rojo nos hizo sobre la reforma laboral, aprobada a principios de este año tras un acuerdo alcanzado entre los agentes sociales y el Gobierno de la nación. Introdujo este encuentro telemático Mons. Abilio Martínez, obispo responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE. En su presentación nos recordó que el hacer coincidir esta webinar el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar no había sido casualidad, ha sido un gesto más de la preocupación de este departamento por la situación de los trabajadores más vulnerables, cuestión esta que nos ha hecho estar atentos a esta reforma laboral y su repercusión en estos trabajadores y trabajadoras. Seguidamente el profesor Eduardo Rojo dio paso a exponer los pormenores de esta reforma laboral. En su exposición nos puso de relieve que esta reforma laboral está “encaminada a mejorar las condiciones de trabajo” y a “cambiar la cultura de la temporalidad” en el empleo. Para terminar su exposición, el profesor Eduardo Rojo, nos recuerda la intervención del Papa Francisco a los participantes en una reunión celebrada por la OIT en junio de 2021, en la que el Papa afirmaba con claridad que “mirando al futuro, es fundamental que la Iglesia, y por tanto la acción de la Santa Sede con la Organización Internacional del Trabajo, apoye medidas que corrijan situaciones injustas o incorrectas que afectan a las relaciones laborales, haciéndolas completamente subyugadas a la idea de “exclusión”, o violando los derechos fundamentales de los trabajadores”. Es también de agradecer la rica participación, por un lado el número de personas conectadas y por otro las intervenciones habidas y las que se quedaron por hacer debido a que se agotó el tiempo que teníamos previsto para este evento, tiempo que alargamos 15 minutos en un intento de dar entrada al número de intervenciones que quedaban pendientes. Este departamento agradece al profesor Eduardo Rojo y a los participantes el haber enriquecido este dialogo necesario para seguir abordando la misión que la Iglesia nos encomienda: la evangelización del mundo obrero y del trabajo. Puedes ver la exposición del profesor Eduardo Rojo sobre la “Reforma laboral” en nuestro canal de YouTube: Aquí tienes la crónica de José Luis Palacios, Redactor Jefe de Noticias Obreras: Eduardo Rojo, sobre la reforma laboral: “Las normas no cambian la realidad, pero ayudan”
Luces y sombras de la reforma laboral
Para Monseñor Abilio Martínez y Antonio Javier Aranda: «La legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”. Así lo afirmaban en un pronunciamiento que emitieron como responsables del Departamento de Pastoral del Trabajo: La reforma laboral que se necesita Varias entidades de Iglesia valoran el acuerdo y la lucha contra la temporalidad, pero echan de menos una respuesta al principal problema: el paro Por su parte, el Semanario Alfa y Omega ha abundado en la valoración que se hace de la reciente reforma laboral por parte de la Iglesia y que reproducimos a continuación: Alfa y Omega: Para los amantes de los detalles, la reforma laboral de 2021 se recordará por entrar en vigor el último día del 2021, tras ser aprobada en el último Consejo de Ministros y publicada en el penúltimo BOE del año. Un decreto ley que habían acordado los agentes sociales una semana antes, a las puertas de la Nochebuena, y que propone medidas para limitar la temporalidad, aunque no aborda cuestiones prometidas como la subcontratación o el aumento de la indemnización por despido, que se mantienen como en la reforma de 2012, apoyada por los empresarios y con la que se han creado en torno a tres millones de empleos. Desde la Iglesia se ha aplaudido la capacidad de las partes para llegar a un acuerdo, que ahora deberá ser refrendado en el Congreso de los Diputados. Coinciden en Alfa y Omega representantes de varias organizaciones. Como Maru Megina, presidenta de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que afirma que es «un acuerdo histórico», o Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que recuerda que las dos últimas reformas –2010 y 2012– se llevaron a cabo sin diálogo social y fueron respondidas por dos huelgas. Carlos Jiménez Muñoz, vicepresidente de Acción Social Empresarial (ASE), asociación que reúne a empresarios y directivos cristianos, afirma que «el principal éxito es el diálogo social, que se ha plasmado en un acuerdo que contribuye a seguir en la senda de la negociación». También coinciden al valorar la respuesta a la temporalidad. El texto refuerza al contrato indefinido como el habitual y establece que los temporales deberán responder a circunstancias de producción o a sustituciones, que tendrán que ser justificadas. No entran aquí el empleo estacional o de temporada –turismo o campañas especiales–, que se resolverá con los contratos fijos discontinuos. Otras medidas en este campo son la eliminación del contrato por obra y servicio o la penalización de los contratos de menos de 30 días con un incremento de las cotizaciones. Para Aranda, la reforma «pone las bases para limitar la temporalidad en el empleo». Y esto es importante porque, según afirma, uno de los elementos que definen la precariedad laboral es, junto con los bajos salarios, la temporalidad. «Es uno de los aspectos positivos», abunda el vicepresidente de ASE, que señala que esta limitación contribuirá «a la seguridad laboral de muchos trabajadores». De hecho, sostiene que en nuestro país «se ha abusado de la contratación temporal». Eso sí, cree que habrá que evaluar las medidas para comprobar si surten efecto u obedecen solo «a medidas cosméticas para atender a los requerimientos de Bruselas». Otra de las modificaciones tiene que ver con la negociación colectiva. A partir de ahora, el convenio sectorial estará por encima del convenio de empresa en materia de salarios. Además, los convenios seguirán vigentes más allá del periodo establecido si no se aprueba uno nuevo. En este sentido, Maru Megina cree que se equilibran las relaciones entre empresarios y representantes de los trabajadores. Aranda considera, por otra parte, que son «importantes» las medidas propuestas para que el despido no sea ni la primera ni la única respuesta ante situaciones de crisis. De hecho, el texto normativo introduce en los ERTE las suspensiones de contratos o reducciones de jornada por la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente, como ha sucedido durante la pandemia. Además, para que las empresas puedan acogerse a ellos en estas circunstancias se ha creado el Mecanismo Red, que tendrá dos modalidades: cíclica y sectorial. Pero la reforma también deja sombras. Para Antonio Javier Aranda, «despedir sigue siendo muy fácil» y no se han abordado «en profundidad» el tema de la subcontratación, «que genera gran precariedad», ni la alta tasa de desempleo y la cronificación del mismo en determinados sectores de población. «No solo hay que actuar legislativamente, es necesario cambiar el tejido empresarial y productivo», dice. Para Carlos Jiménez, la norma no afronta el principal asunto: el paro. No solo echa en falta medidas que incentiven la creación y el mantenimiento de los puestos de trabajo, sino que señala que la subida de las cotizaciones o de la cuota de los autónomos «frenan la contratación y reducen la competitividad de las empresas», que, afirma, son «parte de la solución». «Las administraciones deben incentivar la actividad empresarial. El empleo es el verdadero escudo social», concluye. Claves de la norma • El contrato indefinido será la regla general, mientras que el temporal será causal. Se podrá recurrir a este último por circunstancias de producción –con una duración reducida y delimitada– y por sustitución. • Desaparece el contrato por obra y servicio, y para dar respuesta a la estacionalidad de algunos sectores se establece el contrato fijo discontinuo. • Se incorpora en la regulación de los ERTE la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente como causa, como en la pandemia. • El convenio sectorial primará sobre el de empresa solo en materia de salarios. Además, los convenios que venzan continuarán en vigor hasta que se acuerde uno nuevo.
La reforma laboral que se necesita
En su Mensaje a la 109 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT (17 de juniode2021), el Papa Francisco insistió en la necesidad de buscar soluciones que “nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de la negociación colectiva, y que promueva el bien común, una base que hará del trabajo un componente esencial de nuestro cuidado de la sociedad y de la creación. En ese sentido, el trabajo es verdadera y esencialmente humano. De esto se trata, de que sea humano”. Así subrayó, por una parte, que debemos dar prioridad a las personas que trabajan en situaciones precarias y vulnerables, acabando con las desigualdades “que están minando la salud de toda la familia humana”; y, por otra, que es esencial una correcta comprensión del trabajo, atendiendo particularmente a la relación entre trabajo y cuidado, comenzando por el cuidar a los trabajadores. Como siempre ha hecho la Doctrina Social de la Iglesia, el papa Francisco insiste en la centralidad de la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo en condiciones dignas. El trabajo está estrechamente vinculado al reconocimiento y el desarrollo de la dignidad de la persona. Por eso, “el gran tema es el trabajo” (FT 162) o, como dijo san Juan Pablo II, “el trabajo humano es la clave esencial de toda la cuestión social”, si queremos mirarla desde el bien de la persona (LE3).El trabajo hay que valorarlo siempre desde la dignidad de la persona que lo realiza (LE6). Aplicando este principio a las relaciones laborales, el papa Juan Pablo II afirmó que una política laboral es correcta cuando los derechos de la persona trabajadora son plenamente respetados, pues “la realización de los derechos del hombre del trabajo no puede estar condenada a constituir solamente un derivado de los sistemas económicos (…) al contrario, es precisamente la consideración de los derechos objetivos del hombre del trabajo (…) lo que debe constituir el principio adecuado y fundamental para la formación de toda la economía” (LE17). Esto es lo que está en juego en la reforma laboral en nuestro país. La legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”. En defensa del bien de las personas y del bien común de la sociedad, lo que debería primar siempre es que la nueva legislación laboral colabore lo más eficazmente posible a eliminar las desigualdades en las relaciones laborales, a acabar con la temporalidad, la precariedad y la inseguridad laboral, a reforzar la negociación colectiva en condiciones justas y eliminar las desigualdades que deterioran las condiciones laborales de muchos trabajadores y trabajadoras. Esta es la reforma que se necesita; no obstante, tampoco se puede olvidar que el principal problema laboral es la falta de trabajo que afecta a millones de personas, especialmente jóvenes, por lo cual habrá de facilitar a las empresas la creación de empleo y el acceso a un trabajo digno a tantas personas que ven con incertidumbre su futuro. Y es bueno que sea fruto del diálogo social. Es un hecho muy positivo que Gobierno, organizaciones empresariales y sindicales hayan recuperado con fuerza el diálogo social que ya ha dado resultados muy importantes en diversos acuerdos. En el diálogo sobre la reforma laboral es también deseable que se llegue a un acuerdo que supere los intereses particulares. Pero que, sobre todo, se deje guiar por la defensa del trabajo digno y la dignidad del trabajo, para que avancemos en que el trabajo sea un elemento central en la configuración de la economía, para que esta tenga un “rostro humano”, como tanto insiste el papa Francisco. Como señaló la Conferencia Episcopal Española en “Iglesia, servidora de los pobres”: “La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social” (ISP32). Ahora bien, siendo de una gran importancia la legislación laboral, no todo se acaba en ella para avanzar hacia el reconocimiento de la dignidad del trabajo y del trabajo digno. Es responsabilidad de toda la sociedad dar al trabajo la importancia decisiva que tiene, empeñándonos cada día en la defensa del trabajo digno, redescubriendo la dignidad de todo trabajo, no solo del empleo, haciendo realidad que “el gran tema es el trabajo”. Y en ello las comunidades cristianas tenemos una particular responsabilidad pues, como ha señalado el papa Francisco: “Hoy el trabajo está en riesgo. En un mundo donde el trabajo no se considera con la dignidad que tiene y que da (…) El mundo del trabajo es una prioridad humana. Y, por lo tanto, es una prioridad cristiana (…) Donde hay un trabajador, ahí está el interés y la mirada de amor del Señor y de la Iglesia” (Visita pastoral a Génova, encuentro con el mundo del trabajo, 27 de mayo de 2017). Madrid, 23 diciembre de 2021 +Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-SoriaResponsable de la Pastoral del Trabajo Antonio Javier Aranda LópezDirector del departamento de la Pastoral del Trabajo También te puede interesar: Reforma Laboral: La dignidad del trabajo y trabajo digno
Casi la mitad de las personas jóvenes tienen una dependencia económica absoluta, según un estudio de la JOC (Juventud Obrera Cristiana)
La Juventud Obrera Cristiana (JOC) celebró su 49º Consejo General del 4 al 8 de diciembre en Alicante bajo el lema “Somos Clase Obrera. Manos a la Obra”. Comenzó con el acto de apertura en el salón de actos del obispado de Alicante y concluyó con un acto público en la Explanada el martes 7 y con la Eucaristía en la Concatedral. Tal y como presentan en un comunicado «El Consejo General no es un evento aislado, es un proceso que comenzó con un análisis de la realidad juvenil (VER) en torno a esta temática. En este proceso se realizó una encuesta a nivel estatal, de la que han participado más de 400 jóvenes de diferentes lugares, y una recogida de experiencias con más profundidad, de las que hemos recogido más de 100 aportaciones sobre diferentes dimensiones que influyen en la Clase Obrera, como son el trabajo, los estudios, la fe y espiritualidad, el sindicalismo, el ocio o la participación social». En dichas encuestas descubrieron que «casi la mitad de las personas jóvenes a las que encuestamos no tenía ingresos propios, lo que supone una dependencia económica absoluta; que de las que tienen trabajo, el 55% tienen contratos temporales y, de estas, el 30% no llega a la mitad de la jornada, lo que supone una fuerte limitación en sus ingresos; que aunque el porcentaje de sindicalizadas es muy bajo (16%), el 73% entiende la necesidad de los sindicatos; que el 77% están asociadas en alguna organización de diversa índole, aunque principalmente en organizaciones de carácter benéfico-social; que en general, muestran un interés bastante alto por la política; que una gran parte (62%) realiza sus actividades de ocio fuera de su barrio, porque tienen más posibilidades; que sienten la espiritualidad cristiana, de media, como algo moderadamente importante en sus vidas, aunque con muchas reticencias y críticas ante esta y la jerarquía eclesial; y que son jóvenes muy formadas que sienten que, por lo general, han decidido libremente sus estudios y que tienen muchas expectativas respecto a las salidas laborales, lo que contrasta mucho con la realidad, ya que otro dato de encuestadas trabajadoras muestra que el 44% tiene empleos que no están relacionados con su formación académica». Por eso según dicen en el comunicado de prensa «cómo personas jóvenes cristianas en el mundo obrero, en la JOC nos sentimos llamadas a seguir el ejemplo y las enseñanzas de Jesús de Nazaret, denunciando las injusticias y acompañando a las últimas, a las más empobrecidas de este sistema que, para nosotras, son las jóvenes de la Clase Obrera». El Consejo General de la JOC contó con la presencia de Monseñor Abilio Martínez Varea, responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española. Descárgate aquí el estudio: ENCUESTA JOC «SOMOS CLASE OBRERA»