Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social firman una nota para el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra el 28 de abril. “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo” es el título que encabeza este escrito. Un título que recoge la llamada que hacía el papa Francisco en su homilía de la Misa de Nochebuena 2021. La presentación del documento corrió a cargo de Don Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria y Responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE I. Introducción. La vida es el mayor bien que atesoramos y que hemos de honrar viviéndola con dignidad, de acuerdo con nuestra vocación de hijas e hijos de Dios. Cuidar esta dignidad implica cuidar nuestra salud en el más amplio de los sentidos, también en el ámbito laboral, preocupándonos por la de quienes trabajan. Con este mismo objetivo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebra el “Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo” cada 28 de abril. Su objetivo es insistir en la prevención de accidentes y enfermedades en el lugar de trabajo. La celebración nos ofrece la oportunidad de concienciar a la población sobre este gran problema que afecta a tantas personas y familias. A la Iglesia le preocupa este asunto, como demuestran las manifestaciones de apoyo y de compromiso en este ámbito, surgidas en varias diócesis españolas. También se han dado iniciativas, en este sentido, en el seno de la Conferencia Episcopal Española.[1] II. La Salud Laboral. Una realidad dura, injusta y silenciada. Durante 2022, en España, murieron más dos personas cada día a causa de la siniestralidad laboral, registrándose 1.196.425 accidentes, más de 3.277 diarios, y se dieron 22.589 casos de enfermedad relacionada con el trabajo[2]. No son números. Son personas. Tras las cifras, hay personas, con nombre y apellidos, que forman parte de una familia. Cada número nos habla de un proyecto de vida truncado, de personas desprotegidas que deben asumir las consecuencias de un accidente que les deja mermada su capacidad para ganarse la vida y, peor aún, nos habla de la cantidad de hombres y mujeres que, saliendo de casa a ganarse la vida, acaban encontrando la muerte en su lugar de trabajo. «El mayor reto que plantea la inseguridad laboral es, tal como ha destacado la Doctrina Social de la Iglesia, el atentado contra la dignidad de las personas provocado por una cultura materialista y basada en el dinero que suprime a la persona como centro de la vida económica» Monseñor Abilio Martínez Normalizamos lo que no puede ser normal. En muchas ocasiones, las muertes en el trabajo son ignoradas, normalizadas e invisibilizadas. Este problema no aparece en nuestras conversaciones, ni en las noticias de los informativos. Vivimos de espaldas a una tragedia que tampoco está presente en las agendas políticas. Más aún, se tiende a percibir esta lacra como meros episodios individuales, que atañen sólo a quienes los sufren, achacando lo sucedido a la fatalidad o a la negligencia de los propios trabajadores. Pero la falta de salud laboral tiene que ver mucho con la calidad del puesto de trabajo, con los ritmos de producción impuestos en él, con las condiciones objetivas del trabajo o con el incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en las empresas. Se trata, en definitiva, de un problema social relacionado con profundas y permanentes carencias estructurales de nuestro mercado laboral, que reclama respuesta y soluciones concretas y eficaces, porque cada vida importa. III. La vida: el más sagrado de nuestros bienes… también en el trabajo. “La vida humana (…) es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad” (EV, 2)[3]. La persona, centro de las relaciones laborales. El trabajo es una dimensión consustancial al ser humano. A través de él colaboramos con el Padre en su tarea de la Creación y, a la vez, vamos experimentando nuestro propio crecimiento personal.[4] Como dice s. Juan Pablo II: “el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto (…) una consecuencia muy importante de naturaleza ética: es cierto que el hombre está destinado y llamado al trabajo; pero, ante todo, el trabajo está «en función del hombre» y no el hombre «en función del trabajo».” (LE, 6) La economía, al servicio de la vida. En nuestra sociedad, vivimos una situación de profunda injusticia estructural que consiste en dar a los bienes producidos más valor que a la persona que los hace posibles. De esta manera “el hombre es considerado como un instrumento de producción” (LE, 7), lo que supone la negación de nuestra dignidad como hijas e hijos de Dios al convertirnos en simple fuerza de trabajo, en instrumento del que obtener un beneficio económico. El trabajo es para la vida. Por ello, debemos hacer nuestro el lamento del mismo papa Francisco en la Nochebuena del 2021: “En el día de la Vida repitamos: ¡No más muertes en el Trabajo!” y, sobre todo, hagamos mandato de lo que dijo para terminar esa frase: “y esforcémonos por lograrlo”. La Iglesia no puede por menos que implicarse: “El compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad propiamente eclesial, que exige la acción concertada y generosa de todos los miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana” (EV, 79). Si verdaderamente apostamos por la vida por la defensa de la salud y la seguridad laboral necesitamos, desde la cultura del cuidado, hacer frente al descarte de lo humano. “Si el trabajo es una relación, entonces tiene que incorporar la dimensión del cuidado, porque ninguna relación puede sobrevivir sin cuidado (…) Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración de la plena dignidad humana (…) Y en esta dimensión del cuidado entran, en primer lugar, los trabajadores (…)”.[5] IV. “Esforcémonos por lograrlo”. Para revertir esta situación de dolor y generar movimientos comprometidos en la defensa de la salud y la seguridad en el trabajo, debemos seguir el modelo del buen samaritano. En esta parábola encontramos
Pastoral del Trabajo convoca un gesto público en denuncia de la siniestralidad laboral
En el marco de las Jornadas de Pastoral del Trabajo, convocadas en Ávila, se celebrará la Eucaristía en memoria de las víctimas de los accidentes de trabajo y una concentración pública en solidaridad con los damnificados. Con el lema de “En defensa de la vida y el trabajo digno. ¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo”, el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE celebrará las XXVIII Jornadas de Pastoral del Trabajo en el seminario de Ávila, con la asistencia de más de un centenar de personas, que abordarán la situación de la seguridad y la salud en el trabajo. Durante el sábado 26 de noviembre, los delegados y agentes de esta pastoral, analizarán este drama, no suficientemente atendido, que provoca anualmente más de un millón de accidentes laborales. Solo el año pasado perdieron la vida 742 personas en sus puestos de trabajo. Mariano Sanz, responsable de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de la C.S. de CC.OO., Miguel Cruz, militante de la HOAC y presidente de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), y personas cristianas implicados en distintas plataformas contra los accidentes en el trabajo compartirán su esfuerzo en la atención a los damnificados y la erradicación de las causas que provocan esta lacra silenciada. El domingo 27 de noviembre, a las 10:30h, presidida por Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE, se celebrará la Eucaristía en memoria de las víctimas de accidentes laborales en la parroquia de San Pedro Apóstol, para más tarde, a las 11:30h, en la plaza de Santa Teresa de Jesús, desarrollar un acto público para dar visibilidad a este drama humano que acontece en el mundo del trabajo. Los actos previstos para este día están abiertos a todas aquellas personas que quieran participar. Más información Antonio Javier Aranda López Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE p.trabajo@conferenciaepiscopal.es tlf. 639 962 284
Jornadas de Pastoral del Trabajo: En defensa de la vida y el trabajo digno
Organizadas por el Departamento de Pastoral del Trabajo, los próximos 26 y 27 de noviembre se celebrarán las XXVIII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo que llevan por título: En defensa de la vida y el trabajo digno[1]. “¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo” En el 2023 se cumplirán 20 años desde que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) decidió celebrar cada 28 de abril el Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta importante conmemoración ha sido la motivación para que desde el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE abramos un proceso de reflexión sobre la situación que viven las personas trabajadoras en relación a la seguridad y al cuidado de la salud en los lugares de trabajo. Esta reflexión dio comienzo el año pasado con una webinar sobre “Seguridad y Salud en el Trabajo”; en abril del presente año publicamos un comunicado en el que abordamos esta dramática situación; en mayo mantuvimos una reunión con el Fiscal de Sala Coordinador de Siniestralidad Laboral y su equipo, y en noviembre, en línea con estas actividades, dedicaremos las Jornadas de Pastoral del Trabajo a profundizar en este importante problema. Finalmente, para el 28 de abril de 2023 haremos público un documento con el que concluiremos esta reflexión en torno a la seguridad laboral y la salud en el trabajo. Las 28ª Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo pretenden abordar el tema de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Durante el 26 y 27 de noviembre, en el seminario de Ávila y organizado por el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE hemos convocado las 28ª Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo. A estas jornadas están convocados todos los delegados y delegadas diocesanas, los militantes de los movimientos especializados en el mundo del trabajo y todas aquellas personas interesadas en esta pastoral. Estas jornadas se convocan bajo el lema En defensa de la vida y el trabajo digno. “¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo”[2]y pretenden abordar la situación de la seguridad y la salud LABORAL que vivimos en España y su evolución en estos últimos 20 años. El año 2021 se cerró con más de un millón de accidentes registrados, de los que 741[3] resultaron mortales. Detrás de estos accidentes laborales nos encontramos con una tragedia humana que tiene una gran repercusión en las personas que lo sufren, en su entorno y, sobre todo, en sus familias. Con estas jornadas también queremos hacer visible y fomentar el necesario compromiso de la Iglesia con las víctimas de los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Cabe recordar el reciente mensaje del Papa Francisco “El año pasado las muertes en el trabajo fueron muchas, demasiadas. No son números, son personas. (…) Desafortunadamente, se considera la seguridad en el lugar de trabajo como un costo, se está partiendo de una suposición incorrecta. (…) La verdadera riqueza son las personas: sin ellas no hay comunidad de trabajo, no hay empresa, no hay economía. (…) Trabajar con seguridad permite que cada uno exprese lo mejor de sí mismo ganándose el pan de cada día. Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que aumentará la calidad y la belleza de las obras creadas” (discurso dirigido a los miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios | 20.01.2022). Las jornadas cuentan con cinco partes bien diferenciadas La primera nos quiere ayudar a profundizar en este drama que viven miles de personas trabajadoras diariamente. Para ello Mariano Sanz Lubeiro, Secretario de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de la C.S. de CC.OO.[4] Un segundo momento lo dedicaremos a realizar una lectura creyente sobre esta realidad. Miguel Cruz Santiago, militante de la HOAC de Córdoba y Presidente de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), nos ayudará a abordar esta realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia. Un tercer espacio consistirá en conocer experiencias de militantes cristianos comprometidos en esta realidad. Tres son las experiencias que vamos a compartir y a partir de las cuales intentaremos reflexionar sobre la respuesta eclesial que debemos dar ante esta situación invisibilizada y sangrante que viven muchas familias: Para concluir, cerraremos las jornadas con dos actos públicos: ¡Estamos convocados! Para participar en estas jornadas es necesario inscribirse. Esto lo podéis hacer en la web de la Conferencia Episcopal Española (https://jornadasconferenciaepiscopal.es/trabajo) que estará accesible hasta el 31 de octubre. Para más información podéis dirigiros al correo p.trabajo@conferenciaepiscopal.es Antonio Javier Aranda Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE [1] Artículo publicado en la revista Noticias Obreras de octubre de 2022 [2] Papa Francisco, en la homilía de la Misa del Gallo de 2021. [3] Estadística del Ministerio de Trabajo y Economía Social https://www.mites.gob.es/estadisticas/eat/eat21/TABLAS%20ESTADISTICAS/ATR_2021_Resumen.pdf [4]Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CCOO https://www.ccoo.es/Salud_laboral/Actualidad [5]Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía https://avaelablog.wordpress.com/
Jornadas de Pastoral del Trabajo: En defensa de la vida y el trabajo digno
Organizadas por el Departamento de Pastoral del Trabajo, los próximos 26 y 27 de noviembre se celebrarán las XXVIII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo que llevan por título: En defensa de la vida y el trabajo digno[1]. “¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo” En el 2023 se cumplirán 20 años desde que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) decidió celebrar cada 28 de abril el Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta importante conmemoración ha sido la motivación para que desde el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE abramos un proceso de reflexión sobre la situación que viven las personas trabajadoras en relación a la seguridad y al cuidado de la salud en los lugares de trabajo. Esta reflexión dio comienzo el año pasado con una webinar sobre “Seguridad y Salud en el Trabajo”; en abril del presente año publicamos un comunicado en el que abordamos esta dramática situación; en mayo mantuvimos una reunión con el Fiscal de Sala Coordinador de Siniestralidad Laboral y su equipo, y en noviembre, en línea con estas actividades, dedicaremos las Jornadas de Pastoral del Trabajo a profundizar en este importante problema. Finalmente, para el 28 de abril de 2023 haremos público un documento con el que concluiremos esta reflexión en torno a la seguridad laboral y la salud en el trabajo. Las 28ª Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo pretenden abordar el tema de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Durante el 26 y 27 de noviembre, en el seminario de Ávila y organizado por el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE hemos convocado las 28ª Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo. A estas jornadas están convocados todos los delegados y delegadas diocesanas, los militantes de los movimientos especializados en el mundo del trabajo y todas aquellas personas interesadas en esta pastoral. Estas jornadas se convocan bajo el lema En defensa de la vida y el trabajo digno. “¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo”[2]y pretenden abordar la situación de la seguridad y la salud LABORAL que vivimos en España y su evolución en estos últimos 20 años. El año 2021 se cerró con más de un millón de accidentes registrados, de los que 741[3] resultaron mortales. Detrás de estos accidentes laborales nos encontramos con una tragedia humana que tiene una gran repercusión en las personas que lo sufren, en su entorno y, sobre todo, en sus familias. Con estas jornadas también queremos hacer visible y fomentar el necesario compromiso de la Iglesia con las víctimas de los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Cabe recordar el reciente mensaje del Papa Francisco “El año pasado las muertes en el trabajo fueron muchas, demasiadas. No son números, son personas. (…) Desafortunadamente, se considera la seguridad en el lugar de trabajo como un costo, se está partiendo de una suposición incorrecta. (…) La verdadera riqueza son las personas: sin ellas no hay comunidad de trabajo, no hay empresa, no hay economía. (…) Trabajar con seguridad permite que cada uno exprese lo mejor de sí mismo ganándose el pan de cada día. Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que aumentará la calidad y la belleza de las obras creadas” (discurso dirigido a los miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios | 20.01.2022). Las jornadas cuentan con cinco partes bien diferenciadas La primera nos quiere ayudar a profundizar en este drama que viven miles de personas trabajadoras diariamente. Para ello Mariano Sanz Lubeiro, Secretario de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de la C.S. de CC.OO.[4] Un segundo momento lo dedicaremos a realizar una lectura creyente sobre esta realidad. Miguel Cruz Santiago, militante de la HOAC de Córdoba y Presidente de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), nos ayudará a abordar esta realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia. Un tercer espacio consistirá en conocer experiencias de militantes cristianos comprometidos en esta realidad. Tres son las experiencias que vamos a compartir y a partir de las cuales intentaremos reflexionar sobre la respuesta eclesial que debemos dar ante esta situación invisibilizada y sangrante que viven muchas familias: Para concluir, cerraremos las jornadas con dos actos públicos: ¡Estamos convocados! Para participar en estas jornadas es necesario inscribirse. Esto lo podéis hacer en la web de la Conferencia Episcopal Española (https://jornadasconferenciaepiscopal.es/trabajo) que estará accesible hasta el 31 de octubre. Para más información podéis dirigiros al correo p.trabajo@conferenciaepiscopal.es Antonio Javier Aranda Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE [1] Artículo publicado en la revista Noticias Obreras de octubre de 2022 [2] Papa Francisco, en la homilía de la Misa del Gallo de 2021. [3] Estadística del Ministerio de Trabajo y Economía Social https://www.mites.gob.es/estadisticas/eat/eat21/TABLAS%20ESTADISTICAS/ATR_2021_Resumen.pdf [4]Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CCOO https://www.ccoo.es/Salud_laboral/Actualidad [5]Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía https://avaelablog.wordpress.com/
Antonio Aranda ante la ola de la calor y la protección de los trabajadores: solo se ponen parches
Cada vez son más frecuentes las olas de calor debido al cambio climático y es necesario regular las condiciones laborales ante las altas temperaturas Antonio Aranda es el Director de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española. En una entrevista en Ecclesia-COPE ha declarado que un golpe de calor puede provocar la muerte. La Conferencia Episcopal Española no es ajena a esta realidad que viven miles de trabajadores en nuestro país en este periodo estival. Desde la Pastoral de Trabajo del episcopado, su responsable Antonio Aranda recuerda en ECCLESIA que los golpes de calor son uno de los motivos más recurrentes de siniestralidad laboral en estos meses de verano. “Un golpe de calor puede provocar la muerte en el peor de los casos, pero también las altas temperaturas provocan condicionantes como no estar centrados en el trabajo, tener despistes que pueden provocar no un golpe de calor directo, pero sí otros tipos de accidentes laborales como caídas, tropezones….” Para minimizar los riesgos, Antonio Aranda se ha mostrado partidario de adaptar las condiciones de estos trabajadores a la realidad climática del verano: “Los sindicatos son los que más se mueven y vigilan estas situaciones, y están pidiendo a gritos que se regule de forma clara esta situación, porque no lo está actualmente. Los trabajadores no saben cómo actuar y trabajan en circunstancias poco favorables para su salud”, ha alertado en ECCLESIA. Por ello, el responsable de la Pastoral de Trabajo de la CEE califica de parches algunas medidas que se han tomado hasta ahora, como adelantar la jornada laboral para aprovechar más las horas de menos calor, como la madrugada y las mañanas: “Pero no dejan de ser parches, hace falta formación para que los trabajadores sepan los riesgos que corren cuando las temperaturas son muy elevadas y que las empresas pongan medios para que no sufran o minimicen el sufrimiento en horas de calor”, ha apuntado. Escucha el audio
Un nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestrabilidad en el mundo de la pesca
Explosión a bordo del buque atunero «Albaroca Cuatro» Un nuevo accidente vuelve a poner de luto el mundo de la pesca y con él, al Apostolado del Mar “Stella Maris”. Ayer 15 de junio se produjo una explosión a bordo del buque atunero gallego “Albaroca Cuatro” cuando estaba haciendo unas reparaciones atracado en el muelle del puerto de Victoria, en Mahé, una de las islas del archipiélago de las Seychelles, a resulta de la cual, según las noticias que nos llegan habrían fallecido el jefe de máquinas, de origen gallego y el primer oficial de máquinas, de origen asturiano, pero radicado en Vigo. El barco es propiedad de la Compañía Europea de Túnidos. Al parecer la explosión fue producida por una fuga de amoníaco a bordo. Al parecer hay también 8 tripulantes heridos. En el momento de la explosión había 31 tripulantes a bordo. Siniestralidad en el mundo del mar Este nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestralidad en el mundo de la pesca. Recordemos que hace sólo 4 meses vivimos al dramático hundimiento del pesquero Villa de Pitanxo, con nueve muertos y 12 desaparecidos y cuyas circunstancias aun no han sido del todo esclarecidas. No podemos dejar de hacer asimismo una nueva llamada a todos los organismos nacionales e internacionales que deben velar por la seguridad a bordo de los barcos, para que analicen a fondo las causas de este y otros accidentes y revisen y aumenten con el máximo rigor las normas de seguridad aplicables. Creemos que deben plantearse muy seriamente las causas de esa alta siniestralidad. “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente El Apostolado del Mar “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente, y piensa en primer lugar en las dos víctimas mortales y sus familiares, así como aquellos que han resultado heridos y toda la tripulación, sin duda fuertemente impactada por esta desgracia. Elevamos nuestra oración a la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar por el eterno descanso de los dos fallecidos y por sus familias, rotas por el dolor, a las que queremos hacer llegar todo nuestro cariño y solidaridad. Rogamos también por el pronto restablecimiento de los heridos. Invocamos a Nuestra Señora para que cuide maternalmente de toda la gente de mar y sus familias. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tuy-Vigo y promotor «Stella maris» (Apostolado del Mar)Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana 16/06/2022
¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo
Nota del Departamento de Pastoral del Trabajo con motivo del Día Internacional por la Seguridad y la Salud en el Trabajo (28 de abril) «¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo». Con esta exclamación durante la Misa del Gallo de 2021 en la Basílica de San Pedro ante cientos de fieles, el Papa Francisco hacía un llamamiento atender a los más desfavorecidos y dar dignidad a los hombres y mujeres del mundo del trabajo. El trabajo nos quita la vida La pérdida de la salud en el trabajo, y en excesivas ocasiones de la vida, es un grave problema que necesita ser abordado en profundidad. La Ley de Prevención de Accidentes Laborales, la Inspección de Trabajo, la formación en prevención que reciben los trabajadores y los esfuerzos que despliegan los agentes sociales están siendo manifiestamente insuficientes para atajar este grave problema. Las últimas estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que cada año se producen en el mundo 745.000 muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares por las largas jornadas de trabajo (55 o más horas a la semana) o la exposición a materias, gases y humos. Esto supone que las enfermedades relacionadas con el trabajo son cuatro veces más letales que los accidentes laborales. En el marco de la Unión Europea, desde 1994 a 2018, los accidentes mortales en el trabajo se redujeron aproximadamente un 70%, pero queda mucho por hacer. A pesar de los avances, en 2018 se produjeron en la Europa de los veintisiete más de 3.300 accidentes mortales y 3,1 millones de accidentes no mortales. Cada año mueren más de 200.000 trabajadores por enfermedades relacionadas con el trabajo.[1] Cada año se registran en España más de un millón de accidentes laborales. Durante 2021, se produjeron 572.448 accidentes con baja laboral, un 17,9% más que el año anterior; de ellos 4.572 clasificados como graves y 705 resultaron mortales.[2] Las enfermedades laborales son otra de las causas que convierten el trabajo en un lugar peligroso. Durante el pasado año se registraron en España 20.510 partes por enfermedades profesionales, de los cuales 8.314 partes fueron con baja laboral, siendo la duración media de algo más de 110 días. Ante esta realidad es preciso recordar que el Magisterio Social de la Iglesia enuncia entre los derechos de los trabajadores el derecho «a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral».[3] Proteger la vida de las personas trabajadoras Cómo cada 28 de abril, Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la sociedad recuerda la perdida de salud y vidas que se dan en el mundo del trabajo. Como Iglesia nos sumamos a este recuerdo y nos sentimos solidarios de todos aquellos que se empeñan en mejorar las condiciones de vida y de trabajo para erradicar esta lacra. Especialmente nos queremos hacer cercanos a las personas trabajadoras que ven mermada su salud o que pierden su vida en el desempeño de su trabajo. «Las personas son la verdadera riqueza: sin ellas no hay comunidad de trabajo, ni empresa, ni economía. La seguridad en el trabajo significa salvaguardar los recursos humanos, que tienen un valor inestimable a los ojos de Dios y también a los del verdadero empresario. Por ello, la legalidad debe entenderse como la protección del máximo patrimonio, que son las personas. Trabajar con seguridad permite a todos expresar lo mejor de sí mismos mientras se ganan el pan de cada día. Cuanto más cuidemos la dignidad del trabajo, más seguros estaremos de que la calidad y la belleza del trabajo realizado aumenten».[4] En el camino sinodal que recorre la Iglesia, queremos estar junto a los trabajadores y trabajadoras que se empeñan en la dignificación del trabajo, del que el cuidado de la salud y la vida forman parte muy importante[5]. En este caminar juntos es necesario apoyar sus luchas, visibilizando los accidentes y la pérdida de salud que se dan en los lugares de trabajo, a la vez que acompañamos a las víctimas de los accidentes laborales y a aquellos que ven mermada su salud por causas profesionales. Madrid, 20 de abril de 2022 + Abilio Martínez Varea Obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo Antonio Javier Aranda López Director Departamento de Pastoral del Trabajo [1] Comisión Europea. La salud y la seguridad en el trabajo en un mundo laboral en plena transformación [2] Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadísticas Accidentes de Trabajo [3] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301 [4] Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios (ANCE) [5] “Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud». (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301).