Los obispos y delegados responsables de los migrantes de las Conferencias Episcopales de Europa han mantenido un encuentro en Malta, del 2 al 4 de diciembre de 2013, sobre el cuidado pastoral de los migrantes y refugiados en Europa: una propuesta de comunión. En este encuentro ha ofrecido una ponencia el presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE y obispo de Albacete, Mons. Ciriaco Benavente, que reproducimos a continuación. También se incluye la ponencia introductoria, las conclusiones y una crónica del encuentro. «Cooperación entre las Iglesias para el cuidado de los emigrantes y refugiados» Mons. D. Ciriaco Benavente Mateos, obispo de Albacete Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones “La Iglesia no ha llegado a ser universal y multicultural en el curso de su historia, lo es por su origen de comunidad de creyentes abierta al mundo entero. La Buena nueva se dirige a toda la creación, no está restringida a un grupo cultural o ciertas razas. Nunca es una Iglesia nacional, siempre es universal…. Tenemos que estar siempre listos para rechazar la tentación de Babel, para poder buscar los caminos que nos permitan vivir Pentecostés. La unidad que buscamos no es la de la uniformidad. Nos inspiramos en la unidad del Dios trino, a la vez uno y distinto, religado esencialmente por el amor (Kurt Koch, obispo de Bâles) 1.- Introducción Probablemente en todas nuestras Conferencias Episcopales hemos tratado reiteradamente el tema de la cooperación entre Iglesias. Tengo delante un texto de la Conferencia Episcopal Española, de 3 de marzo de 2011, cuyo título coincide casi literalmente con el que me ha sido asignado para esta intervención. Bastaría con cambiar lo de cooperación “misionera” por cooperación “para el cuidado de los emigrantes y refugiados”. Todo lo que se ha dicho sobre cooperación, referido a la missio ad gentes , es válido también en el campo de las migraciones. La experiencia de la misión ad gentes puede ser paradigmática tanto en lo referente a la cooperación entre Iglesias como en el trabajo evangelizador. Las gentes no sólo están allende los mares; muchos viene viven ya aquí, entre nosotros, son inmigrantes . En numerosos documentos se nos exhorta a los obispos a esta cooperación. El Pontificio Consejo nos señala posibilidades diversas, desde la “Exul Familia” hasta “Erga migrantes caritas Christi”. Me propongo tres pasos : primero, recordar alguno textos significativos del Magisterio en que se nos exhorta a la cooperación. La rememoración intensifica las convicciones y ablanda las resistencias que en nosotros pudieran existir. Son tantos los campos que reclaman nuestra solicitud pastoral que, sin darnos cuenta, los límites de nuestro horizonte pueden acabar coincidiendo con los de la Diócesis. En segundo lugar recordaré algunas experiencias de colaboración ya realizadas. Finalmente apuntaré algunas otras posibles pistas de colaboración. Nuestra iglesia ha recibido la gracia y, por tanto, la gozosa obligación de ser signo de comunión y colaboración en medio de un mundo globalizado, pero con fuertes divisiones y con intereses nacionalistas fuertes: ”La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”(Caritas inveritate,19) La globalización, con el creciente fenómeno de la movilidad y la imposibilidad de responder individualmente a los desafíos, reclaman intensificar en cantidad y en calidad la colaboración entre Iglesias. La Iglesia no tiene fronteras. La llamada a la colaboración resuena, pues, con especial fuerza hoy. 2.- La cooperación en el Magisterio de la Iglesia En la carta apostólica “Novo Millenio Ineunte” de le Beato Juan Pablo II, que trazaba los rasgos del programa pastoral para el nuevo milenio, leemos: «Otro aspecto importante, en que será necesario poner un decidido empeño programático en el ámbito tanto de la Iglesia universal como de las Iglesias particulares, es el de la comunión (koinonía) que encarna y manifiesta la esencia misma de la Iglesia. La comunión es el fruto y la manifestación de aquel amor que, surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da (cf. Rom 5, 5), para hacer de todos nosotros «un solo corazón y una sola alma» (Hch. 4, 32). Realizando esta comunión de amor, la Iglesia se manifiesta como «sacramento», o sea, «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano». Con estas palabras el Beato Juan Pablo II no sólo recogía y sintetizaba la doctrina del Vaticano II sobre la Iglesia como comunión, sino que le hacía dar un paso adelante: «La comunión encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la Iglesia», dice el Papa. La Iglesia es, pues, comunión. La comunión tiene su expresión en la cooperación. El texto citado señala la fuente de que mana esta corriente de comunión y la consiguiente exigencia de colaboración: De “aquel amor que, surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da”. La cooperación no es demandada, pues, sólo por exigencias sociológicas o de eficacia. Está en juego el ser y la identidad de la Iglesia. La Exhortación postsinodal “Ecclesia in Europa” se expresaba con idéntico sentido, refiriéndose, en este caso, a las Iglesias de Europa: “La fuerza del anuncio del Evangelio de la esperanza será más eficaz si se une al testimonio de una profunda unidad y comunión en la Iglesia. Las Iglesias particulares no pueden estar solas a la hora de afrontar el reto que se les presenta. Se necesita una auténtica colaboración entre todas las Iglesias particulares del Continente, que sea expresión de su comunión esencial; colaboración exigida también por la nueva realidad europea. En este contexto se debe situar la contribución de los organismos eclesiales continentales, comenzando por el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas. Este es un instrumento eficaz para buscar juntos vías idóneas para evangelizar Europa (cf. Discurso a los Presidentes de las Conferencias Episcopales Europeas , 16 de abril 1993) . Mediante el “intercambio de dones” entre las diversas Iglesias particulares , se ponen en común las experiencias y las reflexiones de Europa del Oeste y del Este , del
«Europa y las personas en movimiento. Superar los miedos – diseñar perspectivas»
Un centenar de delegados de las Conferencias Episcopales de Europa, representantes de obispos, directores nacionales de la pastoral de los emigrantes, operadores pastorales, representante de la sociedad civil y del mundo político participarán al VIII Congreso CCEE sobre la pastoral de los emigrantes que se desarrollará en Málaga (España) desde el 27 de abril al 1° de mayo de 2010 con el tema Europa y las personas en movimiento. Superar los miedos – diseñar perspectivas. También participará en el encuentro el Presidente del Pontificio Consejo para la pastoral de los emigrantes e itinerantes de la Santa Sede, el arzobispo Antonio Maria Vegliò. El objetivo del encuentro es analizar las múltiples causas y las consecuencias para el trabajo de la Iglesia de los flujos migratorios en Europa. El desarrollo de la temática seguirá por lo tanto un recorrido en tres momentos, deteniéndose sobre los desafíos puestos a tres «instituciones» que principalmente son interpeladas por el fenómeno migratorio. Ante todo la familia, la célula base de nuestras sociedades, para continuar con las parroquias, aquellas realidades, cada vez más interculturales, donde se realiza en ámbito eclesial el encuentro de cada inmigrante con la comunidad local y llegar en fin a la reflexión sobre la realidad social más vasta: la sociedad. En cada uno de estos tres momentos, después de una introducción, se dará una respuesta desde el punto de vista eclesial, para verificar qué hace la Iglesia y qué tiene que hacer, y una desde el punto de vista de la política, para verificar qué están haciendo o tienen que hacer los Estados. Este recorrido será una oportunidad para determinar los miedos que hay que superar y también diseñar perspectivas para la nueva evangelización del continente. Los idiomas de trabajo, con traducción simultánea, serán: Francés, Inglés, Italiano, Alemán y Español. El encuentro está abierto a los periodistas.
No solo emigrantes, sino hermanos y hermanas
Directores Nacionales y responsables de la Pastoral de Migraciones de 21 países europeos se reunieron en Viena, en la Casa de Espiritualidad Cardinal-König-Haus, durante los días 12 al 14 de septiembre pasados. El encuentro fue presidido por Monseñor José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión de Pastoral de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE). También estuvieron presentes representantes de la Santa Sede y de algunos organismos católicos internacionales (COMECE, ICMC, Caritas Europa). El tema principal del encuentro fue “Migrantes africanos en Europa y en la Iglesia: Responsabilidad pastoral”, que fue iluminado por dos conferencias: una del Profesor Jan Sterk, de la diócesis de Malinas “El continente africano y sus aspectos significativos en cuanto a historia, cultura, religión y sociedad”, y otra de Mons. Franz Scharl, Obispo Auxiliar de Viena “Una reflexión teológico-pastoral basada en la experiencia”. Posteriormente, tres testimonios orientaron el trabajo en grupos. Estos fueron presentados por D. Oliver Eitel, camerunés, Director de Caritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara (España), que presentó la experiencia desde el punto de vista de los inmigrantes, refugiados políticos y solicitantes de asilo; por el D. Petrus Bsteh, Rector de la Oficina de Viena para las Religiones del mundo, quien habló de la situación desde el punto de vista de los estudiantes, y por D. Claude Musitar, representante de la organización belga Pro Migrantibus, que orientó la situación desde el punto de vista pastoral. Los resultados de los grupos de trabajo fueron recogidos en unas recomendaciones que se presentarán a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias de los países. (En este fin semana las recomendaciones serán puestas en la página web de CCEE: ww.ccee.ch) La presencia de migrantes africanos en Europa está realmente en el centro de la reflexión y diálogo entre obispos africanos y europeos, así como entre los directores nacionales de la pastoral de migrantes. Es un fenómeno plural y complejo, que debería ser abordado desde distintos ámbitos – político, cultural, social pastoral… – y con la cooperación de las distintas instancias. En el curso del encuentro surgieron numerosas iniciativas, que, sin embargo, tienen que ser todavía llevadas a la práctica y desarrolladas. Los participantes expresaron unánimemente que la situación de muchas naciones africanas, con su consiguiente pobreza, subdesarrollo y la desesperación de las personas, es dramática. A menudo, tales situaciones obligan a las personas a emprender arriesgados viajes a Europa, viajes que para muchos terminan en la muerte. Los participantes en el encuentro enfatizaron que los gobiernos de Europa y África deben utilizar todos los medios posibles para poner fin a esta situación. Independientemente de cómo han llegado a Europa los migrantes africanos, deben ser tratados como seres humanos, más aún, como hermanos y hermanas, tal y como Jesús nos pide. A los Gobiernos y responsables de los países europeos se les pide que se garantice la justicia y que aumente la cooperación en el ámbito del desarrollo de los países más pobres. Finalmente, durante el encuentro, se decidió que en la primavera de 2010 se organizará en España un Congreso sobre el tema Migraciones. En la cena del 13 de septiembre, participaron como huéspedes algunas personas relevantes de la ciudad de Viena: D. Edwin Buchinger, Ministro federal de Asuntos Sociales y Protección del consumidor; Dña. Ursula Struppe, Directora del Departamento Municipal de Integración y Diversidad; D. Emanuel Aydin, Vicario Episcopal y Representante del Consejo Ecuménico de las Iglesias; y D. Christoph Petrik-Schweifer, Secretario General para Programas internacionales de Caritas Austria. Nota aprobada por los participantes en el encuentro
“Migraciones y juventud. Una oportunidad para la sociedad y la Iglesia en Europa”
Convocados por la Comisión de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) se ha celebrado en Sigüenza, durante los días 21 al 24 de Septiembre, el Encuentro anual de Directores nacionales de las Pastoral de Migraciones. Han participado 46 representantes de 25 Conferencias Episcopales de Europa y de la Santa Sede, entre ellos seis obispos, así como representantes de organizaciones católicas internacionales (COMECE, ICMC, CARITAS EUROPA). El tema de estudio ha sido “Migraciones y juventud. Una oportunidad para la sociedad y la Iglesia en Europa”. Ayudados por varios expertos que han desarrollado aspectos teológicos y pastorales relacionados con el tema de estudio, ha tenido lugar un rico intercambio de informaciones y experiencias en los diversos países europeos, de Norte a Sur y de Este a Oeste de Europa. Los participantes en el Encuentro han puesto de relieve la necesidad de intensificar y mejorar la pastoral con los inmigrantes en general y con los jóvenes en particular. Estos constituyen el futuro de la nueva sociedad europea y de una Iglesia renovada y enriquecida por la aportación de los numerosos jóvenes que llegan a Europa o nacen ya en ella, procedentes de diversas culturas y de ricas tradiciones religiosas. Ellos son una “oportunidad para la Iglesia y la sociedad europeas”. En el Encuentro se ha constatado el importantísimo papel que en este proceso corresponde a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al Consejo de Europa (COE) y a la Unión Europea (UE). Acontecimientos dolorosos, como los desórdenes en barrios periféricos de Francia, o los atentados de Londres, protagonizados por jóvenes, hijos o nietos de inmigrantes, ponen de manifiesto que el proceso de acogida y de integración de los inmigrantes en Europa ha tenido sus serias deficiencias. Los participantes en el Encuentro de Sigüenza se proponen hacer llegar a sus Conferencias Episcopales y a la Iglesia de sus respectivos países el resultado de sus reflexiones y el compromiso de asumir la tarea de una mayor preocupación por los jóvenes inmigrantes. Esto supone crear desde las parroquias los servicios adecuados en el campo de la formación y del asociacionismo para facilitarles la fraterna acogida, el papel que les corresponde, la participación en el debate político y la integración armónica que posibiliten un futuro común en una Europa justa y solidaria. Impresionados por la dramática situación actual de la llegada de inmigrantes de África a las Islas Canarias y a las costas del sur de la Península Ibérica , Italia y Malta, los participantes en el Encuentro consideran este fenómeno como consecuencia de la injusta situación de pobreza y subdesarrollo en los países de origen de los inmigrantes. Empujados por la necesidad, se lanzan a la aventura de alcanzar el “sueño” europeo con el deseo de escapar de la pobreza y mejorar su situación y la de sus familias. Los participantes en el Encuentro denuncian esta injusta situación y apelan a la responsabilidad de los países desarrollados de Europa, a la ONU, al COE y a la UE para que establezcan políticas más generosas de ayuda al desarrollo de los países pobres y controles más eficaces de las mafias y de los traficantes de personas. Al mismo tiempo, expresan su solidaridad con la Conferencia Episcopal Española, con las diócesis de Tenerife, de Canarias, y con las demás diócesis afectadas, así como con Cáritas, con las Congregaciones religiosas, las ONG’s y todos los que con su esfuerzo contribuyen a socorrer a estas personas, víctimas de la pobreza y del abuso de los traficantes y expuestos a graves peligros. Los asistentes manifiestan también su solidaridad con S.S. Benedicto XVI en su llamamiento al diálogo interreligioso y autocrítico y hacen suya su exigencia de renuncia a todo tipo de violencia practicada en nombre de la religión.
Conclusiones del encuentro de Mechelen (Bélgica) con los Directores Nacionales de Pastoral de Migraciones en Europa
Los directores nacionales de la pastoral de migrantes de 24 Conferencias Episcopales se han reunido del 17 al 19 de Septiembre de 2004 en Malines, Bélgica, para su Asamblea General anual. La Asamblea fue preparada y organizada por la CCEE bajo la presidencia de Mons. Louis Pelatre, Vicario Apostólico de Estambul, Turquía. Los Directores nacionales habían elegido como tema de trabajo: “La Europa de los 25: consecuencias para las migraciones en toda Europa”. La ampliación de la Unión Europea a 25 miembros; bien acogida por las Conferencias Episcopales respectivas, tiene consecuencias evidentes para la sociedad y para la Iglesia en todos los países de Europa. Las consecuencias se manifiestan en los ámbitos siguientes: Globalización Pluralismo socio-cultural y religioso Protección de los derechos de los migrantes, refugiados, personas en situación irregular y nacionales de terceros países Los directores nacionales de la pastoral de migraciones recuerdan que la complejidad de estos tres ámbitos influye gravemente en la vida de las personas desplazadas. Comparten con las Conferencias Episcopales de Europa que la calidad de acogida al extranjero manifiesta claramente la misión evangélica de la Iglesia, tanto con la sociedad como con los migrantes y refugiados. Recomendaciones Es por esto que ellos proponen y piden: Sensibilizar a los responsables de la Iglesia de los desafíos pastorales que provoca esta nueva situación, según la Instrucción del Pontificio Consejo para la Pastoral de los migrantes e itinerantes., “Erga migrantes Caritas Christi” Elaborar conjuntamente un análisis y unas declaraciones públicas para denunciar los peligros de una armonización reducida a las políticas de la Unión Europea en inmigración y asilo Insistir a los gobiernos para que firmen la Convención Internacional para la Protección de los derechos de los trabajadores inmigrantes y sus familias Promover la corresponsabilidad de todos los fieles, independientemente de sus orígenes, en la vida de la comunidad eclesial, puesto que la nueva situación implica que esta pastoral no es solo para migrantes sino, sobre todo, con los migrantes Considerar las parroquias territoriales, las capellanías y misiones lingüísticas, así como las comunidades de diferentes ritos como necesarias y complementarias valorarlas al mismo nivel en la realización de la misión de la Iglesia Promover la colaboración entre las Conferencias Episcopales de los países de salida, de tránsito y de acogida Aprovechar la oportunidad de la ampliación de la Unión Europea para reforzar el diálogo ecuménico Tener en cuenta que la migración ofrece posibilidades nuevas para el diálogo interreligioso en un contexto intercultural