La vigilia de oración tuvo lugar el jueves 21 de septiembre, a las 20.00 horas, en la iglesia de la Concepción del Colegio de las Esclavas en Calle Nueva y el Encuentro Diocesano, es el sábado 23, de 9.30 a 14.00 horas en el mismo colegio entrando por la calle Liborio García y terminará con una comida compartida, «que termirá con tiempo para unirnos a la Oración Ecuménica por la Creación que tendrá lugar el 23 de septiembre, a las 19.30 horas, en la capilla anglicana San Jorge, del Cementerio Inglés de la capital» aseguran desde la delegación. Como explica la delegada de migraciones, Pilar Gallardo, «estos encuentros sirven para conocer las diferentes realidades eclesiales que están trabajando con migrantes y refugiados, tanto en Málaga como en Melilla, y así poder para trabajar juntos y dar una respuesta como Iglesia». Ya el mismo día de la Jornada, el 24 de septiembre, tiene lugar la Eucaristía a las 12.00 horas en la misma iglesia de la Concepción. Además, la delegada afirma que «con el lema de este año «Libres para elegir si migrar o quedarse”, se quiere incidir en las causas que determinan que la decisión de migrar no sea libre». En este sentido, rescatando las palabras del papa Francisco, asegura que, «“los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación” algunas de las causas más visibles de la migración son “las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria”. En su mensaje, el Pontífice señala que “es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra”». Pero, continúa Gallardo, «como dice Francisco: “mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante”. Conjugando los verbos «acoger, proteger, promover e integrar» y practicando de corazón la hospitalidad, se observan verdaderos signos de esperanza, seguro que descubrimos muchos de ellos en nuestro encuentro diocesano». El formulario de inscripción para el encuentro estará disponible en las redes sociales de la Delegación. X: @MigrantesDM Facebook: @MigracionesMalaga Instagram: @Migracionesmalaga Mensaje del papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado Página dedicada a los migrantes y refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano Léelo en su fuente original
El Circulo de Silencio de la diócesis de Málaga exige resposabilidades por la masacre de Melilla
En el primer aniversario del trágico suceso ocurrido el 24 de junio de 2022, el Círculo de Silencio realizado la tarde de ayer en Málaga alza la voz para recordar y denunciar la muerte de 23 personas migrantes y la desaparición de aproximadamente de 70 más, así como más de 300 heridos en el salto a la valla de Melilla Convocado por la delegación de Migraciones de Málaga, el Círculo señala que los hecho investigados por diversos medios apuntan a la participación de efectivos de la gendarmería marroquí, quienes, junto con agentes de la Guardia Civil, habrían trasladado a territorio marroquí a migrantes malheridos o fallecidos. En este contexto, se señala la presunta aplicación de prácticas de “devoluciones en caliente” y la supuesta negación de auxilio a los heridos tras el colapso de la valla, una estructura de ocho metros de altura. A pesar de las diversas denuncias y exigencias de esclarecimiento ninguna de las Administraciones ha asumido la responsabilidad ni ha ofrecido una investigación exhaustiva sobre lo sucedido. “Una más de tantas crónicas que llenarán de recuerdos nuestra cercana historia, pero quiere ser un silencio de impotencia, de rabia y de denuncia ante el fracaso de nuestra sociedad en el respeto a la vida y la dignidad del ser humano”, subrayan. En este sentido, citan las palabras del papa Francisco, quien hace un llamamiento “a implantar el debate humanitario». Además, el Círculo denuncia el uso de las concertinas en la valla, fabricadas en Cártama, Málaga, y destaca la injusticia europea y la necesidad de acompañar a los países en frontera, a los migrantes y a los países de origen en esta problemática. El Círculo de Silencio lamenta la pérdida de vidas “de nuestros hermanos” que buscan una existencia mejor y exige que se revele la verdad completa de lo ocurrido, así como la depuración de responsabilidades. Asimismo, condenan “el uso político” que se hace de esta tragedia y demandan la protección de la vida de las personas, especialmente de los más vulnerables, a través de la acogida y la promoción. Finalmente, el Círculo resalta que toda persona tiene derecho a encontrar oportunidades en su país de origen para una vida digna, pero también tiene derecho a migrar para mantenerse a sí misma y a sus familias. En este sentido, instan a los gobiernos “a adaptarse a los flujos migratorios” y proteger a aquellos que se ven obligados a huir de sus países debido a la injusticia. Asimismo, enfatizan la importancia de aprender a gestionar la inserción de los migrantes: “tiene que ser recibido, acompañado, promovido e integrado”, concluyen. Abrahán Canales, Director de Noticias Obreras Léelo en su fuente original
Esperado encuentro Frontera Sur tras la pandemia
El pasado 19 de enero se celebró en Málaga el IX encuentro «Frontera Sur» organizado por al Red Migrantes con Derechos que reúne a las entidades de Iglesia que trabajan con personas migrantes. La red la conforman Cáritas, Justicia y Paz, Confer y la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española Diócesis de Málaga: Los objetivos de este encuentro son ofrecer un espacio de intercambio entre las organizaciones, para que puedan compartir líneas de trabajo y experiencia, continuar la reflexión sobre el trabajo que se realiza en ambos lados de la frontera sur, consolidar la coordinación interinstitucional del trabajo y definir retos en la acción común hacía futuro. Pilar Gallardo Quero, delegada diocesana de Migraciones de Málaga, explica que «después de dos años encontrándonos de forma virtual, el pasado día 19 pudimos disfrutar el tradicional encuentro presencial de todas las organizaciones eclesiales que formamos parte de la red Migrantes con Derechos (Cáritas, CONFER…)». En palabras de Pilar, «el encuentro presencial nos ayuda a intercambiar experiencias y reflexiones, de forma mucho más enriquecedora. Además de compartir el trabajo que se hace en cada diócesis, aprovechamos cada momento, cualquier hueco, para compartir ideas, proyectos, dificultades». Entre los temas tratados, «este año hemos puesto la mirada en la realidad de la frontera desde Nador, dándoles la voz a las personas concretas que viven este doloroso exilio en sus vidas, testimonios muy duros que cuesta digerir. También la incidencia que tienen las crisis políticas en la realidad migratoria». Una mesa redonda y el trabajo en grupos ayudó a actualizar la situación actual en los distintos lugares y las respuesta de la Iglesia, como ejemplo, cómo se viven los proyectos de corredores de hospitalidad en Canarias y los retos y dificultades que se presentan en Ceuta y Melilla. «Compartimos experiencias con el testimonio del Vicario Apostólico del Sahara Occidental, Mario León, sobre su vivencia de las migraciones; las Adoratrices y las Oblatas que trabajan con las víctimas de trata de mujeres en Proyecto Encuentro en Almería, y los asentamientos de temporeros en Huelva desde el Secretariado diocesano de Migraciones. Cada diócesis compartió su realidad y reflexionamos sobre cómo mejorar el trabajo en red», termina de explicar Pilar. Las realidades a las que va destinado este encuentro son Cáritas Española; Cáritas Diocesanas de Canarias, Tenerife, Málaga-Melilla, Cádiz-Ceuta, Almería, Granada, Sevilla, Tánger y Rabat; la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, las Delegaciones Diocesanas de Migraciones: Tenerife, Canarias, Málaga, Cádiz, Almería, Granada, Huelva, Sevilla, Jerez y Tánger (Equipo Nador); Justicia y Paz; la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y congregaciones religiosas que trabajan en Frontera: Ceuta, Melilla, Almería, Granada, Málaga y Sevilla. Ana Medina
Vicente Martín en su visita a Melilla: Percibo aquí una Iglesia que quiere ser madre
Vicente Martín, Delegado episcopal de Cáritas Española y Director de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social ha estado conociendo la realidad de la ciudad autónoma en este comienzo de 2023 En esta visita, ¿qué es lo que más le ha impresionado de la realidad social de Melilla?Me han impresionado varias cosas. Una primera impresión es el contraste arquitectónico, la misma ciudad, ese centro modernista, bonito, y luego la zona del Monte donde están las religiosas, que es una construcción de casas bajas, como un pueblo, donde hay una mayor presencia musulmana. También, evidentemente, la valla, que expresa por una parte tanta cercanía y, al mismo tiempo, tanta distancia entre dos culturas, la musulmana y la occidental. En estos días ha podido usted conocer de cerca la respuesta que la Iglesia de Melilla ofrece a los más pobres. ¿Cómo acoge, protege, promueve e integra, en especial a los inmigrantes?He estado veinticuatro horas visitando proyectos y he conocido el proyecto Alfa en el colegio de la Salle, donde hay un gran acompañamiento, especialmente a mujeres musulmanas migrantes, con todo el proceso de acogida, protección, promoción y búsqueda de esa integración. También estuve con la Comisión arciprestal de las Cáritas parroquiales, donde estuvieron también presentes las Religiosas del Monte y las Hijas de la Caridad. He podido visitar a las religiosas de la Divina Infantita y en el Monte la casa de las religiosas, con los proyectos que tienen de guardería, formación de mujeres, ludoteca… Me parece que es un trabajo que hace alusión a esos cuatro verbos que nos pide el papa Francisco como Iglesia que sirve a los últimos, y especialmente a esta realidad del mundo de la migración: acoger, proteger, promover y buscar la integración. Creo que es un trabajo bonito el que se está haciendo. Cuando lo escuchaba y conocía estas realidades y la ternura con que se presta ese servicio, recordaba esas palabras del Papa cuando mencionaba el hecho de que, cuando uno tiene que salir de su tierra, de su casa, y hacer ese proceso migratorio, se encuentra a una Iglesia que quiere acogerle como madre. Tanta gente que viene sola, tantos MENA… percibo que encuentran aquí esa Iglesia que quiere ser madre de aquellos que han dejado a sus madres, a sus familias, y vienen buscando un futuro mejor. Distintas congregaciones, Cáritas y otras entidades religiosas atienden diariamente a un sector de población muy vulnerable. ¿Cómo valora todo este trabajo que se realiza en red?Me parece que es necesario y conveniente. No podemos dar respuestas de una manera individual, sino trabajar en red y en coordinación, porque la realidad de la exclusión, de la pobreza, es una realidad tristemente coordinada, donde intervienen muchos factores que conducen a la exclusión. Por tanto, la respuesta o la hacemos de forma coordinada o sería imposible. Es la llamada a ser un nosotros más grande. No vale la respuesta individual, que solo conduce a paliar situaciones pero difícilmente favorece la integración en procesos de exclusión. Es, en mi opinión, un trabajo muy bonito el que están realizando, imagino que no sin dificultades y esfuerzos, pero arrimando el hombro cada uno desde su propio carisma, desde su identidad, con la idea y el objetivo de ser una Iglesia que sirve, acompaña y dignifica a los últimos. Siempre será un reto esa búsqueda de comunión y coordinación. Cuando en la Iglesia nos planteamos dar respuesta al mundo de la pobreza y la exclusión, la coordinación no busca solo una mayor eficacia, sino significar y testimoniar la comunión, una Iglesia que acoge, acompaña, protege e integra; que es madre. ¿Cuáles cree que son los principales retos a los que se enfrenta la Iglesia de Melilla hoy?Aunque puede haber más, pienso que hay tres importantes: uno, que debe asumir el hecho de ser una Iglesia en minoría, pero que debe ser significativa evangélicamente hablando, de anuncio y de presencia encarnada en una realidad multicultural. Un segundo reto es cómo ir dando vida a esa propuesta que nos hace el papa Francisco de contribuir a la cultura del encuentro. Precisamente, en esta realidad donde conviven tantas culturas, es importante generar procesos de cultura del encuentro desde un modelo de Iglesia que sale al encuentro de las personas. Y un tercer reto podría ser, porque así se lo escuchaba a la comisión arciprestal de Cáritas, la necesidad de más personas que «echen una mano», más voluntarios, más jóvenes. Todo eso poniendo en valor al voluntariado que ya existe, entregado, con ilusión, y con cansancio y necesidad de acompañamiento y formación también. Tuve la oportunidad de encontrarme con el vicario y los sacerdotes en esa comisión, y planteábamos la importancia de que estos acojan, acompañen al voluntariado, los apoyen, les ayuden a integrar su ministerio como propio de la Iglesia que contribuye a la evangelización.Además de esto, por último, añadiría la importancia de conocer bien esta realidad por la singularidad que tiene respecto a Andalucía o al resto de la península. No sé si desde Foessa pero, en cualquier caso, hacer un buen diagnóstico social de las condiciones de la población y de los procesos de exclusión. Creo que esto sería conveniente y nos permitiría conocer mejor, desde el diagnóstico preciso de un estudio, la realidad hacia adentro, pero también nos ayudaría a comprenderla mejor desde fuera. Esto incluso serviría para poder evangelizar y ser testigo del evangelio en medio de esta peculiar y singular realidad.Desde aquí quiero aprovechar para felicitar a esta Iglesia de Melilla que pretende ser esa presencia de Dios en este lugar. Fuente: Diócesis de Málaga
Último adiós a Ablaye
Conoce la historia de Ablaye En la ceremonia de despedida, su hijo Cheikh recibió el cariño de miembros de la Delegación de Migraciones de la Diócesis y del propio Vicario para la Acción Social y Caritativa de la Diócesis de Málaga, Juan Manuel Ortiz Palomo, que se acercaron para acompañarlo a él y a sus amigos y demás allegados. En el encuentro, que tuvo lugar en dependencias de la funeraria con motivo del último adiós a Ablaye, Juan Manuel Ortiz expresó: «hemos querido venir a acompañar a su hijo y sus compatriotas que se han reunido para despedir los restos mortales de este hombre que ha luchado mucho a causa de la enfermedad. Su última voluntad, que su hijo estuviera con él y acompañarle en esos momentos finales, se ha podido conseguir gracias a la colaboración de todos, haciendo posible el ver que la unión y la colaboración de todas las instituciones hacen posible que estos pequeños «milagros» se puedan realizar. Hoy queríamos vernos con ellos en esta despedida y poder encomendar al buen Dios el descanso de este hermano». Junto al vicario episcopal, acudieron a acompañar a la familia y amigos de Ablaye la delegada de Migraciones de la Diócesis de Málaga, Pilar Gallardo, y varios miembros de la delegación, así como Eugenie, dominica misionera de la Sagrada Familia. Para Pilar, «el último regalo que nos ha brindado Ablaye ha sido unir en oración a la Iglesia católica y a la Comunidad islámica en Málaga. El pasado miércoles, 7 de diciembre, pudimos asistir a la ceremonia religiosa que se dedicó por su alma, junto con su hijo Cheikh, su sobrino Mamadou y toda la comunidad de senegaleses de Fuengirola y Málaga». Tanto el hijo de Ablaye como sus compatriotas han agradecido calurosamente la cercanía de miembros de la Iglesia católica malacitana en el acto de oración que se ha llevado a cabo para decirle adiós a sus restos mortales. «Los cristianos debemos acompañar en el final de la vida… e incluso más allá -afirma Gallardo-. Compartimos con los musulmanes la fe en la resurrección, por eso no fue difícil sentirnos tan unidos -también- en el plano espiritual. Nos explicaron con detalle el sentido del rito y lo importante que era para ellos poder velar el cuerpo de un compatriota. “Sufro tanto al ver los cuerpos que se pierden en el mar”, nos decía el representante de la asociación de senegaleses, «y que tantas madres, hijos, hermanos no puedan despedirse ni rezar por sus fallecidos. Para nosotros, esto es muy importante”. Tras el lavado, nos dejaron comenzar la oración e incluso algunos nos acompañaron con el signo de la Cruz y el Amén. Después continuaron ellos con la lectura del Corán y sus oraciones. Cuando terminaron, se dieron la vuelta y pidieron que nos acercáramos más: querían darnos las gracias por venir a rezar con ellos. Se mezclaban ya muchos sentimientos y emociones: tristeza, gratitud, cariño… y cierta extrañeza pues, aunque en Senegal hay libertad religiosa, nunca habían vivido un momento así. “No estamos haciendo nada malo” -decía uno emocionado- “¡Estamos rezando!”». Pilar continúa explicando que el encuentro terminó con abrazos, historias sobre Ablaye y algunos intercambios de teléfonos. «Todos queríamos seguir en contacto. Nos prometieron invitarnos también a los momentos de fiesta, como el festival intercultural que se celebra en Marbella. Y nos pusimos de acuerdo para seguir colaborando entre nosotros para apoyar a la familia de Ablaye, especialmente a su hijo Cheikh, que toma el relevo de su padre, para que su familia no quede desamparada». Ana María Medina
Ablaye ya ha podido abrazar a su hijo: Una historia de misericordia en red
En ese proceso, se han levantado cientos de barreras burocráticas, pero ni una sola lo suficientemente alta para que la voluntad de las personas no lograra traspasarla Diócesis de Málaga: La historia de Ablaye Mboup ha llegado a convertirse en una historia de lucha y trabajo en red que ha superado todas las expectativas. Este senegalés de 60 años sufre una enfermedad rara y progresiva que no tiene cura, hipertensión arterial pulmonar, y que afecta a unas 15 de cada millón de personas. Él se encuentra en la fase final, recibiendo cuidados paliativos en Marbella. Vino a España en 2008, y gracias a su trabajo ha conseguido sostener a su familia, que permanece en Senegal. Ha dado estudios a sus tres hijos trabajando en una cocina, en un locutorio… en todo aquello que le ha dado la oportunidad de salir adelante. Sin embargo, una historia común de un extranjero cualquiera no habría sido noticia. Pero sí lo ha sido la de Ablaye. Su sufrimiento ha conmovido el corazón de muchas personas que se han dejado tocar por su situación, que han experimentado la misericordia y han luchado por conseguir traer a su hijo hasta aquí para acompañarlo en la última fase de su enfermedad. La Delegación de Migraciones de Málaga, a través de su delegada Pilar Gallardo Quero, conoció el caso de Ablaye gracias al trabajo comprometido de Juan Cano, periodista de Diario Sur. Ingresado en el Hospital Costa del Sol de Marbella para recibir cuidados paliativos, lo único que este hombre desea es que dejen viajar a su hijo mayor para que le acompañe en estos momentos. Los miembros de la Delegación Diocesana de Migraciones se sintieron interpelados por ello y se pusieron en marcha. En ese proceso, se han levantado cientos de barreras burocráticas, pero ni una sola lo suficientemente alta para que la voluntad de las personas no lograra traspasarla. El primer eslabón de esta cadena es el médico que atiende a Ablaye desde que se le diagnosticó la enfermedad: Rafael Bravo, cardiólogo del Hospital Costa del Sol. «És mi ángel, mi protector —cuenta el enfermo—. Está haciéndolo todo para ayudarme a vivir. Nunca en mi vida he visto a nadie como él. Podía haber dicho: “total, es un extranjero…” Pero todo lo contrario. Hasta lo que quiero comer, me lo trae. Solo puedo decirle gracias y que Dios le bendiga, a él y a todos en el hospital, los que se han comprometido conmigo». Rafael ha removido, ciertamente, el cielo y la tierra para lograr que Cheik viaje para acompañar a su padre. Ha acudido a todos los lugares y personas que podían ayudarle. Ha llamado innumerables veces al consulado, ha luchado por conseguir apoyos que lograran el visado para que el hijo de Ablaye pudiera venir en esta situación de emergencia y su empeño ha acabado contagiando a muchos, haciendo saltar la chispa de la fraternidad. Con él, han hecho suya la lucha de Ablaye el enfermero Pablo Guardado, que ha conseguido ya más de 60.000 firmas a través de una plataforma; la Asociación de Personas con Hipertensión Arterial Pulmonar, involucrada hasta hacer partícipe a la Casa Real; la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Inclusión y la Dirección General de Asuntos Consulares del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España y, también, la Iglesia católica a través de la Diócesis de Málaga, su vicaría para la Acción Socio Caritativa y la Conferencia Episcopal Española, a través de su Departamento de Migraciones , que ha logrado salvar el último obstáculo. Muchas de las personas que han intervenido «no podían hacer nada» en apariencia, pero lo hicieron. Muchos han escuchado hasta la saciedad que «las cosas son así y no se pueden cambiar», pero lo intentaron. Y la voluntad, el esfuerzo y la oración han dado sus frutos. Con Ablaye se ha puesto en marcha un engranaje de solidaridad que ha logrado su objetivo. Se espera que el día 20 de noviembre, el hijo de Ablaye llegue a España. Ante esta noticia, su padre confesaba días antes de la llegada de su hijo: «Me da mucha alegría, estoy muy contento porque sin nadie a mi lado, sin mi familia, me habría sentido solo. Si mi hijo llega, mi vida cambiará». Si trabajamos juntos y dejamos que nos duela, podemos conseguir cambiar las cosas que son injustas, las situaciones que merecen ser denunciadas». Pilar Gallardo, delegada de Migraciones, ha manifestado la implicación de la Conferencia Episcopal Española en este caso y afirma que, «desde la delegación de Málaga, en un principio, vimos la necesidad urgente de acompañarlo, de que no estuviera solo, pero luego comprendimos que, si nos comprometemos todos, si trabajamos juntos y dejamos que nos duela, podemos conseguir cambiar las cosas que son injustas, las situaciones que merecen ser denunciadas». Así, trabajaron juntos el Departamento de Migraciones de la CEE junto con la dirección general del Ministerio de Inclusión y ésta a su vez con la dirección general de Asuntos Consulares hasta lograrlo. Ablaye solo tiene palabras de agradecimiento: «Nunca me he sentido extranjero aquí. Quiero agradecer a todos su cariño y decirles a los españoles que son mi familia, mi segunda familia»
Ucrania, Mali, Guinea… todos necesitan y merecen nuestra empatía, solidaridad y protección
El Departamento de Migraciones de la CEE hace suyo el comunicado conjunto de la Delegación de migraciones y Cáritas de la Diócesis de Málaga en relación al salto a la valla y situación de las personas migradas en Melilla La Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla y Cáritas Diocesana de Málaga quieren expresar su dolor ante tanto sufrimiento causado por los hechos que están aconteciendo en Melilla desde la mañana del miércoles 2 de marzo de 2022. Por ello, han elaborado un comunicado conjunto en el que desean manifestar lo siguiente: Diócesis de Málaga: Miles de personas vienen huyendo de las guerras, la miseria y la violencia. Como cristianos, no podemos mirar hacia otro lado. Debemos esforzarnos en conocer la realidad de la que vienen huyendo: 70 guerras tenemos olvidadas, pero están ahí. La situación en muchos países es verdaderamente preocupante. Ucrania, Mali, Guinea… todos necesitan y merecen nuestra empatía, solidaridad y protección, nuestra disponibilidad de acogida no puede hacer acepción de personas. Por ello, denunciamos enérgicamente que la devolución en frontera de personas que intentan entrar en nuestro país, sin el debido procedimiento, es contraria a los derechos humanos, pues impide la protección internacional de refugiados y atenta contra la dignidad de toda persona. Esta violencia es una muestra más de la falta de humanidad en nuestras políticas migratorias. Nosotros estamos llamados a inclinarnos sobre el extraño para socorrerlo, poniendo todos los medios a nuestro alcance. El buen samaritano no solo protegió al desvalido y curó sus heridas, sino que procuró su cuidado estableciendo «redes de colaboración” con el posadero. Debemos unir fuerzas para trabajar por la paz, que es inseparable de la justicia y la caridad, y que conlleva promover para todos una sociedad del cuidado y una fraternidad universal. La Iglesia de Melilla, siempre atenta a estos movimientos migratorios, tiene su Red de servicios y programas de acogida y acompañamiento a estas personas, siempre alerta antes estos episodios, que por desgracia se repiten periódicamente. Cáritas de Melilla, junto con las Congregaciones religiosas de la Ciudad Autónoma, dentro de sus posibilidades, son una respuesta solidaria ante estos desgraciados eventos migratorios que generan tanta injusticia y sufrimiento. También puedes leer Vatican News: España. Iglesia de Málaga rechaza la devolución en masa de migrantes en Melilla Alfa y Omega: La Iglesia denuncia devoluciones encaliente tras el asalto a la valla de Melilla Ecclesia.es: La Iglesia de Málaga rechaza la devolución en masa de migrantes en Melilla Vida Nueva: La Diócesis de Málaga denuncia «La falta de humanidad» de las políticas migratorias españolas. Religión Digital: La Iglesia vuelve a denunciar «las devoluciones en caliente» en la frontera de Melilla
XVIII Jornadas de Teología de la Caridad
Cada cuatro años, desde la Confederación Cáritas Española, se convocan las Jornadas de Teología de la Caridad. El tema escogido es: La Iglesia, una comunidad fraterna y cuidadora. Se celebrarán en Málaga del 18 al 22 de febrero de 2022. El tema de reflexión es el cuidado. El reconocimiento de la propia vulnerabilidad y las grandes desigualdadessociales, agravadas por la pandemia y el deterioro del medioambiente, nos enseñan la importancia de hacernoscargo los unos de los otros y también de la Creación, para construir una sociedad basada en relaciones defraternidad. La Biblia revela, desde el principio, la importancia del cuidado o de la custodia en el proyecto de Dios por lahumanidad. Y el Papa Francisco nos anima a colaborar en la cultura del cuidado para erradicar la indiferencia,el rechazo y la confrontación.Cáritas está llamada a ser una comunidad de cuidados compuesta de hermanos y hermanas que se acogenrecíprocamente y se preocupan los unos de los otros en la sociedad de los cuidados. DESCARGA AQUÍ EL PROGRAMA