Las subcomisiones episcopales para las Migraciones y Movilidad Humana y para la Familia y Defensa de la Vida trabajan desde hace unos meses en el Proyecto en favor de la dignidad de la persona, en el que también se ha implicado el departamento de Pastoral de la Salud, integrado en la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social. Ha sido aprobado por la Plenaria. Este proyecto, que se inspira en el documento El Dios fiel mantiene su alianza tiene como objetivo abordar conjuntamente diversas problemáticas de actualidad que afectan a la vida, a la dignidad de la persona, a la familia y a la sociedad. Preocupa, por ejemplo, el consumo creciente de pornografía entre los jóvenes a través de internet, la banalización de la sexualidad, el consumo de prostitución y la explotación sexual, la salud mental, o las adicciones. De momento, se quieren analizar a fondo estas cuestiones y sus consecuencias junto con distintos expertos. Estas reflexiones serán la base de un documento final que ofrecería unas orientaciones para responder a esta realidad tan preocupante.
El arte de la escucha en prisión: Jornadas de Pastoral Penitenciaria del 17 al 19 de noviembre
El departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha organizado las XXI Jornadas del Área Religiosa de Pastoral Penitenciaria que tendrán lugar en Madrid, del 17 al 19 de noviembre, bajo el lema, «El arte de la escucha en prisión». El encuentro arrancará el viernes 17 de noviembre. Tras la acogida, presentación y la oración inicial, se desarrollará la ponencia «La escucha en prisión desde el Evangelio», de D. Francisco Javier Sánchez, capellán de Navalcarnero. El arte de la escucha: la empatía Bajo el título «La escucha en prisión desde la empatía: Herramientas», comenzará la segunda jornada del encuentro. Tras un descanso, a media mañana, Ignacio Blasco Guillén, capellán de prisiones y psicólogo dará las claves para una escucha efectiva. Para concluir, el sábado 18 de noviembre, se dialogará sobre «Escuchar a los hijos de las personas presas». El último día se inaugurará el acto con una Eucaristía, laudes y desayuno. Además, se desarrollará una mesa sobre la realidad actual de la pastoral penitenciaria en España. En ella, se expondrán dudas, preguntas, problemas y situaciones nuevas a las que se enfrentan los capellanes y delegados de prisiones.
La JMJ culmina en la cárcel
Abrazo: “Acción de rodear con los brazos” Eso fue lo que el viernes 20 de octubre recibimos todos los que nos encontramos con nuestro Obispo D. Antonio Prieto en el Centro Penitenciario II de Madrid. Fue un encuentro de jóvenes de Alcalá y Guadalajara con algunos de los jóvenes de los módulos II y XI , “ mis chicos, mis nietos”, como yo digo. Nos reunimos: los participantes del JMJ de Agosto 2023, entre ellos el sr. Obispo, su secretario, D. Josué, el párroco de Santo Tomás de Villanueva, D. David, el grupo de jóvenes que asistieron al encuentro en Portugal, el educador social de los internos, D. Enrique y los tres “mosqueteros” Claudia, María y David… y yo, voluntaria de la Pastoral Penitenciaria. ¡Que reunión tan distendida! Los internos felices y cómodos, recibiendo tantos “abrazos“, muestras de cariño y amistad de los de afuera. D. Antonio uno más entre ellos jugando y participando en la dinámica de juegos que nos habían preparado. Fueron dos horas de unión, de compañerismo y alegría, recordando en un vídeo los momentos que se vivieron en Portugal tan intensos, tan esperanzadores, con esa juventud venida de todo el mundo, que quiere vivir en paz, en armonía y amistad con los de su generación y el resto. Gracias al Sr. Obispo, que con su sencillez, cercanía, cariño y disponibilidad hizo presente el “olor a oveja de su rebaño”. A David Calahorra, que tiene un don especial para reunir a personas (en este caso jóvenes) que transmiten el amor a Dios y al prójimo de una manera contagiosa. Gracias a Claudia, María y David que están siempre y nunca se olvidan de traer chucherías. Gracias, ”la abuela”Carmen Palomo. Voluntaria de Pastoral Penitenciaria
XLIV Semana Social
Las Semanas Sociales de España, integradas hoy como un servicio de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, han desarrollado sin interrupción su tarea desde 1906, asumiento la metodología de «Cátedra ambulante de la doctrina social de la Iglesia». La última semana social tuvo lugar en 2021 en Sevilla. En este año 2023 se ha preparado el camino para celebrar la próxima edición de Semanas Sociales en el segundo semestre de 2024, que tendrá lugar en Valladolid. Para ello sería deseable, que, como en el última edición, se pudieran realizar Semanas Sociales en las diócesis, que generen espacios de encuentro para analizar, dialogar, y construir, desde un camino sinodal, respuestas a los actuales desafíos éticos, económicos, culturales y sociales. Estos encuentros reúnen especialmente a laicos e instituciones comprometidas en la vida pública y concluirán después en la Semana Social nacional, que llevará por título «El diálogo, camino para la Iglesia». Jesús Avezuela, Director de Semanas Sociales
Pastoral Penitenciaria: ver a Cristo en el preso
Revista Ecclesia Entramos en la cárcel, donde la Pastoral Penitenciaria se vuelca en el acompañamiento religioso, social y jurídico de los privados de libertad Dentro de la cárcel, el aire está viciado. Uno entra en prisión y la prisión entra en uno con su olor a producto de limpieza, sudor y oxígeno muy respirado que impregna los pasillos con sus rejas. Las compuertas hacen su trabajo y se deslizan entre sirenas y señales luminosas, encerrando a los presos tras el cristal como si estuvieran en una gran pecera humana. Pasar una tarde completa, desde la sobremesa hasta el anochecer, debe de congestionar, cargar de presión y poner dolor de cabeza, y esta sensación inequívoca acaso sea la que más nos acerque a lo que supone cumplir una condena. Atrás quedan los muros con sus coronas de espinas concertinas. La libertad está a doscientos metros, o a unos cuatro puestos de control. Hasta aquí, la realidad carcelaria que refleja ciertamente la cinematografía. «La gente no sabe lo que es la prisión, hay mucho prejuicio, mucha estigmatización», declara un funcionario de prisiones antes de dejarnos pasar. «Aquí hay personas que se han presentado a ingresar sin ropa, porque pensaban que les íbamos a poner un traje de rayas. Otros vienen con miedo y preguntan en las entrevistas previas si les vamos a pegar. No, hombre, aquí no hacemos eso. El desconocimiento es enorme», añade. Accedemos al Centro Penitenciario de Castellón de la Plana en compañía de su capellán, Florencio Roselló, que entra con llave. De primeras, recorremos la prisión repartiendo los permisos para ensayar con el coro. Todo son facilidades si vienes con él. «El padre es un artista», comenta Tomás, el agente que nos escolta. «Se ocupa personalmente del 90% de los internos, 600 hombres y 80 mujeres, independientemente de su religión. Es indispensable aquí: atiende espiritual y materialmente», agrega. Los reclusos se le acercan y él los conoce a todos por su nombre. «Tengo la ropa para tus hijos», le dice a Rebeca; «llama a tu madre» le recuerda a María. Bromea con lo guapa que es la hija de la chilena, «que no se parece a ella». Ni a su padre, que también está preso en un modulo para hombres, aunque no ingresaron juntos, pues no son pareja desde hace 30 años. El padre Florencio se sabe las historias de cada uno. Como la de Araceli, que no podía salir del módulo porque aquí está también encerrado un ex novio sobre el que pesa una orden de alejamiento. —Quiero un collar —le pide ella. —Lo que tú llamas collar es un rosario —le responde Roselló. «El sábado salí por primera vez a Misa. Fue muy bonita, me relajó. El padre es todo en la cárcel. Te ayuda mucho», nos cuenta ella. Estamos en el módulo 8, el de las internas más conflictivas. Hace días, tres de ellas se enzarzaron en una pelea y una presa «muy corpulenta» tuvo que ayudar a los funcionarios a separarlas. El ambiente es más ruidoso, hay más luz artificial y está menos decorado que en otras zonas de la prisión. «Aquí están las anawim, son las verdaderas pobres de Yahvé», nos explica Florencio. «Las quiero y siento debilidad por ellas. Por ello, les traigo abanicos o ropa buena del ropero. Cuando se me quejan las otras, les digo que si quieren abanicos, que se vengan a vivir al módulo 8», prosigue. Al ver a Jana, de Brasil, le entrega unas fotos de su familia que le ha impreso a color. «He tenido que quitar dos o tres porque eran subidas de tono», bromea. Florencio Roselló es mercedario de la parroquia de san José Obrero —ubicada a cuatro kilómetros del centro penitenciario— y dirige el departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. «Podría estar en Madrid toda la semana, pero el contacto directo con los presos me hace mantener viva la sensibilidad», comenta. De él dicen sus colaboradores que es el número 1 recaudando fondos, negociando con los políticos y trabando convenios con las autoridades. «Para que te respeten en la cárcel, tienes que venir todas las semanas y, a ser posible, casi todos los días», afirma. La Pastoral Penitenciaria dispone de unos 35 voluntarios semanales en la cárcel de Castellón. María Teresa se encarga del ropero: «Como soy maestra, pensaba que vendría a dar clase, pero no, vine para montar un ropero, que es una labor fundamental para ellos». Cada semana, los reclusos rellenan una instancia pidiendo a la Iglesia ropa y calzado que necesitan. Sergio, un interno que también es voluntario de la Pastoral, las recibe y se encarga de entregar las bolsas en las celdas. «Sobre todo piden zapatillas y, ahora, ropa de invierno para el frío. Hacemos lo que buenamente podemos. Yo siempre les digo siempre que esto no es El Corte Inglés, aunque luego Florencio se gasta su dinero personal en zapatillas para no dar de segunda mano», asegura. «Nada más llegar, pregunté dónde estaba la ropa y Florencio me dijo: “Eso es trabajo tuyo”. Hoy, seis años después, tenemos 14.000 prendas. Mi hija no puede meter el coche en el garaje, porque está lleno de bolsas de ropa que clasifico y, si procede, lavo yo misma», señala María Teresa con orgullo. Tiempo después, invitó a su amiga Emy, soprano, a participar como voluntaria en la prisión. Hoy, dirige el coro de la cárcel, en el que participan seis hombres y seis mujeres que han pasado la prueba pertinente. Y, como prescribe toda actividad conjunta entre personas de ambos sexos, con la supervisión de un funcionario. «Me quedé enamorada de la experiencia, la psicología es lo que importa aquí», explica Emy. El coro ensaya dos horas a la semana y su directora no se ha tomado ni un descanso en todo el verano. «Me encantaría venir más, porque hacer música es como estar en contacto con Dios», asegura. Hoy están ensayando La vida es bella, con una máquina de karaoke que les regaló la Pastoral Penitenciaria. «Hacemos dos conciertos al año en el salón de actos: el de
Hablan los capellanes hospitalarios
Diócesis de Málaga El enfermo y la familia pueden solicitar ser atendidos por el Servicio de Atención Religiosa católica de un hospital solicitándolo al equipo sanitario Jaume Gasulla, capellán en el Hospital Civil de Málaga:«Pienso qué significa para mí este apostolado, y la cabeza se me va a la Misión de la Iglesia. Este apostolado inédito para mí hasta ahora, lo recibo como una nueva oportunidad, una nueva plataforma para ser testigo de Jesucristo. Es decir: una nueva plataforma para ser testigo de la Buena Noticia que es Jesucristo, también en el momento del dolor, de la enfermedad, de la soledad. Una nueva oportunidad y una nueva plataforma para estar cerca de los amados de Dios, los que sufren por cualquier causa. Se cierran demasiados horizontes, y demasiado frecuentemente. Jesucristo nos ofrece horizontes abiertos y de esperanza justamente cuando más los necesitamos, en los momentos en que nuestra fragilidad se hace hiriente. Estar ahí, enviado por Jesucristo, intentando ser bálsamo en su nombre. Es la misión de la Iglesia. En una primera aproximación, esto es lo que me planteo al empezar este nuevo apostolado». Ernesto Ruiz Canales, capellán en el Hospital Costa del Sol de Marbella:«Desde la dimensión del sacerdote, es un tiempo de hacer llegar la misericordia de Dios en los sacramentos del perdón, de la Eucaristía, de la unción de los enfermos y la tan temida y mal llamada extrema unción. Cuando se dice que se conoce de verdad a las personas en una cama de hospital, es totalmente cierto, es ahí donde se ve toda nuestra fragilidad y a su vez la grandeza de Dios que conforta a sus hijos con la esperanza y el amor. No es una tarea fácil, hay que dedicar muchas horas a la semana y en muchos casos armarse de paciencia, en otros echarle cara para entrar y ser portador de alegría en los momentos de inquietud de nuestros enfermos. También es difícil, pues son muchas las veces que en la semana tienes que entregar a Dios a nuestros hermanos que están a punto de morir y prestar consuelo a sus familiares en un momento de mucho dolor. Toda esta experiencia ha sido muy formativa, sensibilizadora y llena de dones que agradezco al Señor pues esto también me ayuda y entra en mi oración todos los días». Francisco Aurioles de Gorostiza, capellán en el Hospital Materno Infantil de Málaga:«Los enfermos son mediadores que con su fuerza orante evangelizan y con su plegaria unida al Corazón del Hijo y al Corazón de la Toda Santa, interceden constantemente por la Iglesia y por toda la humanidad. El del enfermo es un apostolado y una genuina pastoral que no necesita evaluarse ni planificarse porque brota de su alma y tiene la certeza de saber que no está solo, puesto que el buen Jesús y la Virgen Madre, no solamente le confortan en esos momentos de prueba, sino que cuentan con su cooperación, sabiendo que la única prioridad es la confianza en Jesucristo, de ahí, que cuando se acompaña al que sufre y se ha sido testigo de tantas escenas de dolor, ellos nos enseñan a decir con una fuerza berroqueña: “Corazón Misericordioso de Jesús, en Tí confío”. El apostolado con los enfermos se hace patente en la compasión, es decir, se está junto al que sufre y se sufre con el que lo está pasando mal, porque ciertamente es un dolor auténtico y a la vez sereno, y así lo demuestra una santa enferma, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz al afirmar que “Jesús es Dios de Paz”. Por eso, la persona enferma en sus dolores físicos y psicológicos se acurruca en el Corazón de Jesús, al experimentar que Él es fuente de vida, que Él está lleno de bondad, que Él es asilo de amor, que Él es rico en misericordia con todo el que lo invoca, que sólo en el Corazón de Cristo está nuestra esperanza y nuestra salvación, pues todo lo demás, aún siendo a veces necesario es totalmente secundario». Agustín Zambrana, capellán del Hospital Costa del Sol de Marbella:«Sólo conozco este hospital y la verdad que experimento la alegría en los enfermos cuando los visitas y sobre todo los que te llaman expresamente. Nuestra labor es responder a las urgencias y si es posible acompañar a las familias. Esta realidad es en pocas ocasiones. Además atender a los médicos y enfermeras y enfermeros que te piden de vez en cuando confesión». Antonio Castilla, capellán del Hospital Clínico Universitario de Málaga:«Como cura de hospital, procuro vivir mi ministerio con mucha humildad. En los enfermos que visito se manifiesta con toda crudeza la pura humanidad desnuda, quebradiza y dependiente de otros. Esto me hace recordar mi propia fragilidad, la misma que veo en los enfermos a los a los que acompaño y ayudo desde la fe cercana. La enfermedad es un tipo de pobreza, ya que se carece de salud. Quien sufre la enfermedad y sus múltiples consecuencias, quien atraviesa esta experiencia tan significativa en su vida, experimenta que le han arrebatado de su propia existencia algo tan importante como es la salud. Por eso la falta de salud o la enfermedad es una pobreza. Esto me lleva a considerar el hospital en el que estoy como un ámbito privilegiado y urgente de primer anuncio. Es una periferia, en palabras del papa Francisco, en la que hay que estar. Recuerdo un precioso empedrado situado en la Granja del Buen Pastor del Seminario, que mandó hacer el obispo de la época, hoy santo, D. Manuel González: “No gana panes, sino gana almas”, en relación a la vocación sacerdotal. Jesús estuvo siempre cercano a los enfermos. ¿Cómo no lo voy a estar yo? ¿Cómo no estar cerca de esas almas?» Rafael Quevedo, capellán del Hospital Clínico Universitario de Málaga:«He descubierto la debilidad del ser humano en la grandeza y fortaleza de muchos enfermos, familiares y personal sanitario. He agradecido a Dios su presencia y cercanía en el mundo del dolor y la fragilidad. Muchos enfermos de distintas edades han vivido la sanación
Mons. Fernando Chica en el Diálogo de Vigo 2023: «Hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar»
Monseñor Chica Arellano es el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sinembargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros.Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En
El desafío del Obispo de Soria: Ni una diócesis sin delegación de Pastoral del Trabajo
La pastoral del trabajo no es un aderezo de la misión evangelizadora. Esta es una de las conclusiones que podría sacarse tars escuchar las reflexiones que el pasado sábado compartió en voz alta el obispo de Soria, Abilio Martínez, en el Marco de la celebración del Día Mundial por el Trabajo Decente Léelo en la Revista Vida Nueva
Poner a Dios en el centro para mirar la humanidad y la casa común con misericoridia
El día 4 de octubre el Papa Francisco nos regaló una nueva exhortación apostólica, Laudate Deum, alertándonos, una vez más, sobre la crisis climática y poniendo de nuevo el acento en la crisis ecosocial que vivimos y que expone a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los impactos del cambio climático. Coincidía su publicación con la apertura del Sínodo, un momento eclesial fundamental, en el que la Iglesia se pone a la escucha del Espíritu Santo para discernir el camino a seguir en la misión evangelizadora, desde la comunión y la participación. Un Sínodo cuya principal tarea, dice el santo padre, es volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia. No es casualidad esta coincidencia, pues una de las primeras cuestiones a debatir en la asamblea sinodal es sobre el servicio de la caridad, el compromiso por la justicia y el cuidado de la casa común. Laudate Deum es un grito profético ante la falta de reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando, tanto por parte de los poderes políticos y económicos, como por parte de las comunidades eclesiales y caritativas y por muchos de nosotros, ciudadanos de a pie. El cambio climático no es algo secundario, sino un drama que nos daña a todos y que pone de manifiesto un impactante ejemplo de pecado estructural. En ese sentido, el papa es firme en su denuncia ante quienes pretender negar o ridiculizar sus efectos, incluso en ciertos sectores de la Iglesia. Por más que se pretenda negar, esconder o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más presente y amenazantes. Es necesario reaccionar y tomar medidas con políticas decididas, sugiere Francisco, porque detrás está la mano humana y un modelo tecnocrático, que no pone límites a los deseos y aspiraciones humanas con las últimas novedades tecnológicas. Lamentablemente este asunto no interesa a los poderes económicos más preocupados por el mayor rédito posible al menor coste y en el tiempo más corto que se pueda. Es la lógica del máximo beneficio que hace imposible cualquier sincera preocupación por la casa común y por los descartados de nuestra sociedad. La Exhortación es una llamada a recorrer juntos un camino de reconciliación con el mundo que nos alberga y embellecerlo con la aportación de cada uno. Ciertamente el daño está hecho, pero aún estamos a tiempo de evitar que sea mayor y crear una nueva cultura más respetuosa con la casa común. Fe y cuidados son realidades inseparables, por ello alabemos a Dios y no pretendamos suplantarle porque nos convertiremos en el peor peligro para nosotros mismos. Vicente MartínDirector de la Subcomisión de Acción caritativa y Social