Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros. Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En este sentido, sólo una ética respetuosa de las personas puede conducir al correcto funcionamiento de la economía, ya que permitirá centrarse en el objetivo del bien de toda
Tiempo de la Creación 2023
Tiempo de la Creación 2023 El tiempo de la Creación se desarrollará del 1 de septiembre al 4 de octubre de 2023 Recursos Mensaje del Papa Francisco (abajo) Mensaje de los obispos españoles VI Seminario de Ecología Integral: La crisis del agua: sequía y el derecho al agua “Que la justicia y la paz fluyan” es el tema elegido para el Tiempo de la Creación 2023, la celebración ecuménica que celebramos cada año desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. El profeta Amos clama “¡Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo”! (Amos 5: 24) y por eso estamos llamados a unirnos al río de la justicia y la paz, a asumir la justicia climática y ecológica, y a hablar con y por las comunidades más afectadas por la injusticia climática y la pérdida de biodiversidad. Únete al río de justicia y paz: visita la página web del Tiempo de la Creación Nuestras oraciones deben reclamar justicia no sólo para los seres humanos, sino para toda la Creación. En alianza con la paz, somos llamados a arrepentirnos de nuestros pecados ecológicos y a cambiar nuestras actitudes y acciones. Comenzamos en marzo la «Preparación» del Tiempo de la Creación para llegar a los líderes locales y llamar a nuestras comunidades a participar activamente sensibilizándolas sobre el tema, y sobre cómo responder al grito de la creación allí donde el Señor nos llama en nuestros contextos diversos. Esta etapa de «Preparación» es clave para crear vínculos y relaciones como Pueblo de Dios que cuida de nuestra casa común. MIRA: Los líderes de las confesiones nos explican de qué se trata “Un río caudaloso” es el símbolo elegido para acompañar este tema, para representar a la biodiversidad en riesgo. La urgencia crece y debemos hacer visible la paz con la Tierra y en la Tierra, al mismo tiempo que la justicia nos llama al arrepentimiento y a un cambio de actitud y de acciones. Cuando nos unimos al río de la justicia y la paz con los demás, se crea esperanza en lugar de desesperación. Estamos invitados a unirnos al río de la justicia y la paz en nombre de toda la Creación y a hacer converger nuestras identidades individuales, de nombre, familia o comunidad religiosa, en este movimiento mayor por la justicia, al igual que los afluentes se unen para formar un río caudaloso. El profeta Isaías proclama, “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43: 19). Descarga la invitación para difundir el Tiempo de la Creación en tu comunidad Un torrente caudaloso puede mover montañas Nuestras acciones individuales durante el Tiempo de la Creación son importantes. Celebrar la Creación, participar en limpiezas, plantar árboles y reducir nuestra huella de carbono son algunas de las acciones inmediatas que podemos emprender. ¡Preparate para organizar tus eventos! DESCARGA LA GUÍA DEL TIEMPO DE LA CREACIÓN Mensaje del papa Francisco Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 1 de septiembre de 2023 Queridos hermanos y hermanas: “Que la justicia y la paz fluyan” es el tema del Tiempo ecuménico de la Creación de este año, inspirado en las palabras del profeta Amós: «Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable» (5,24). Esta expresiva imagen de Amós nos dice lo que Dios desea. Dios quiere que reine la justicia, que es esencial para nuestra vida de hijos a imagen de Dios, como el agua lo es para nuestra supervivencia física. Esta justicia debe surgir allí donde sea necesaria, no esconderse demasiado en lo profundo o desaparecer como el agua que se evapora, antes de podernos sostener. Dios quiere que cada uno busque ser justo en cada situación; se esfuerce siempre en vivir según sus leyes y, por tanto, en hacer posible que la vida florezca en plenitud. Cuando buscamos ante todo el reino de Dios (cf. Mt 6,33), manteniendo una justa relación con Dios, la humanidad y la naturaleza, entonces la justicia y la paz pueden fluir, como una corriente inagotable de agua pura, nutriendo a la humanidad y a todas las criaturas. En julio de 2022, en un hermoso día de verano, medité sobre estos argumentos durante mi peregrinación a las riberas del lago Santa Ana, en la provincia de Alberta, en Canadá. Ese lago ha sido y sigue siendo un lugar de peregrinación para muchas generaciones de indígenas. Como dije en aquella ocasión, acompañado por el sonido de los tambores: «¡Cuántos corazones llegaron aquí anhelantes y fatigados, lastrados por las cargas de la vida, y junto a estas aguas encontraron la consolación y la fuerza para seguir adelante! También aquí, sumergidos en la creación, hay otro latido que podemos escuchar, el latido materno de la tierra. Y así como el latido de los niños, desde el seno materno, está en armonía con el de sus madres, del mismo modo para crecer como seres humanos necesitamos acompasar los ritmos de la vida con los de la creación que nos da la vida».[1] En este Tiempo de la Creación, detengámonos en estos latidos del corazón: el nuestro, el de nuestras madres y abuelas, el latido del corazón creado y del corazón de Dios. Hoy no están en armonía, no laten juntos en la justicia y en la paz. A muchos se les impide de beber en este río vigoroso. Escuchemos entonces la llamada a estar al lado de las víctimas de la injusticia ambiental y climática, y a poner fin a esta insensata guerra contra la creación. Vemos los efectos de esta guerra en los muchos ríos que se están secando. «Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores», afirmó una vez Benedicto XVI.[2] El consumismo rapaz, alimentado por corazones egoístas, está perturbando
Iglesia por el Trabajo Decente reclama acabar con la “triste lacra” de la siniestralidad laboral
Recuerda que la salud laboral es un problema social que requiere de soluciones colectivas ITD se suma, por 9º año consecutivo, a esta Jornada con la convocatoria de actos por el trabajo decente en plazas y parroquias Madrid, 2 de octubre de 2023. El aumento de la siniestralidad laboral es una de las caras de la actual precariedad laboral que viven muchas personas trabajadoras en nuestro país y en otros rincones del mundo. Frente a esta “triste lacra”, Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) recuerda que la salud laboral es “un problema que requiere de soluciones colectivas”. En su manifiesto, Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable, hecho público con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del próximo 7 de octubre, recuerda que el trabajo es siempre un “medio imprescindible para el reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas” y nunca “un castigo para las personas”. Por ello, lamenta que muchas veces algunos puestos de trabajo estén planteados “exclusivamente desde el punto de vista económico y no desde la perspectiva humana”. La situación de precariedad que sufren muchas personas trabajadoras es una de las causas del aumento de la siniestralidad. De ahí que ITD subraye que la falta de seguridad en los lugares de trabajo es “especialmente preocupante en los empleos feminizados” (limpieza, cuidados, enfermería…), ya que, “son numerosos los casos de cargas esqueleto-musculares, así como los problemas de salud mental”. El bienestar mental -señala el manifiesto- se ha convertido, según revela un estudio de ESADE, en “una de las causas prioritarias a la hora de abandonar un puesto de trabajo, seguida de la búsqueda de mejora de condiciones y las mayores posibilidades de conciliación”. Por todo esto, los movimientos promotores de ITD, reclaman al Gobierno y a los agentes socioeconómicos “un trabajo en el que no sufra la salud” de las personas trabajadoras. “Exigimos, junto a otros colectivos de trabajadores, la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de riesgos laborales que defiendan la vida de los trabajadores”, señala en el manifiesto. Asimismo, pide a las Instituciones y Administraciones un compromiso de promoción del trabajo decente que evite la exclusión y la precariedad. Un año más, las diversas entidades de Iglesia que se aglutinan en ITD tienen previsto salir la semana que se celebra esta jornada mundial a andar o a caminar en sus respectivas diócesis con el dorsal, que lleva por lema “Trabajo decente, trabajo saludable”. Todas las personas que participen llevarán el número 071023, día de la celebración de esta efeméride. Al final del recorrido, leerán el manifiesto. La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». DATOS DE SINIESTRALIDAD LABORAL 2022 Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social 826 personas trabajadoras han muerto en el trabajo. Dos al día. La mayor parte de los siniestros mortales se producen por infartos y derrames cerebrales, accidentes de tráfico, atrapamientos y amputaciones, caídas y colisiones contra objetos en movimiento. 3.801 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave 631.724 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja 564.701 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja 22.589 personas trabajadoras han sufrido una enfermedad profesional ENERO-JULIO 2023 399 personas trabajadoras han muerto en el trabajo 2.693 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave 360.594 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja 328.078 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja ETIQUETAS: IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE
Presentada en la Archidiócesis de Zaragoza la nueva delegación de Ecología Integral
La Casa de la Iglesia en Zaragoza ha acogido este jueves, 21 de septiembre, la presentación oficial de la nueva delegación episcopal de Ecología Integral, en un acto presidido por el arzobispo, Mons. Carlos Escribano. La nueva delegación de Ecología Integral nace como una novedad en la Iglesia aragonesa, auspiciada por el papa Francisco tras la publicación de su encíclica Laudato Si donde aborda las causas de las crisis sociales en el mundo desde una perspectiva medioambiental. La archidiócesis de Zaragoza, conocedora de las desigualdades que genera la explotación irresponsable de los recursos naturales en el mundo, promueve una conciencia social ante los retos que plantea la emergencia climática. Junto a los religiosos y laicos que ya trabajan en los países más desfavorecidos, la Iglesia zaragozana impulsa este instrumento de sensibilización con el objetivo de establecer un diálogo con la sociedad en su conjunto, a la vez que favorezca el encuentro entre ecología y espiritualidad. “Tiempo de la creación” La presentación de la delegación episcopal de Ecología Integral coincide con el Tiempo de la Creación, que se celebra bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan” desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. La delegación de Ecología Integral es una oportunidad de diálogo para la Iglesia con la sociedad Mons. Escribano ha expresado su satisfacción por la puesta en marcha de una nueva delegación que «abre nuevos espacios pastorales», y ha definido la encíclica Laudato si como «una propuesta interesante q se convierte en un gran reto para la Iglesia». Mons. Escribano ha agradecido el trabajo realizado por el equipo de personas que hay detrás de la puesta en marcha de la delegación. «Contamos con una herramienta que nos permite establecer puentes de diálogo con muchas realidades que nos rodean», ha concluido. Por su parte, el delegado de Ecología Integral, Carlos Revuelto, ha recordado los orígenes del proyecto, que tiene su génesis en la Red “Enlázate por la justicia”, que engloba a varias organizaciones de la Iglesia que ya trabajan desde hace tiempo por la justicia social. Revuelto ha explicado que el principal objetivo de la delegación es «promover una conversión ecológica en la diócesis, escuchando el clamor de la Tierra; de los pobres -las personas más vulnerables son las que más sufren la degradación medioambiental-; estar al lado de las víctimas de la injusticia social y climática; promover una economía ecológica, adoptando estilos de vida sostenibles y un consumo responsable; impulsando una educación ecológica y una espiritualidad Ecológica». La delegación se plantea tres líneas de acción: la sensibilización y formación social; el diálogo con el resto de la sociedad, especialmente con aquellos que llevan años trabajando como la Universidad, las organizaciones ecológicas y las asociaciones vecinales; y la “denuncia profética”. «Nos gustaría que las parroquias intervinieran en este proceso donde se puedan compartir experiencias y trabajar en red», ha dicho Revuelto, quien ha tenido un recuerdo para el medio rural aragonés. «Tenemos muy presente al mundo rural, que es una parte muy importante de la diócesis», ha declarado. Primeros actos: La delegación ha adelantado algunos de los primeros actos que se han organizado ya para las próximas semanas, como una oración comunitaria el próximo 23 de septiembre, en el Parque del Agua. Será a las 11:00 de la mañana y contará con la intervención de un naturalista que llevará a cabo un anillamiento de aves. La siguiente actividad tendrá lugar el 1 octubre, en el monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro, donde tendrá lugar una oración ecuménica a las 19:00 h. Finalmente, se llevará a cabo una vigilia de oración el 20 de octubre a las 19:00 h. En la iglesia de San Pedro Apóstol de Zuera. Conferencia La presentación ha contado también con la intervención de Sebastián Mora, profesor en la Universidad de Comillas, que ha impartido la charla ‘Hacia una ecología integral: compromiso, conversión y espiritualidad’. Mora lamenta que «son muchos los ciudadanos que asumen el discurso ecologista pero luego lo ponen poco en práctica. Esto exige un trabajo de “conversión ecológica”, un término que fue acuñado por San Juan Pablo II». Según Mora, esta conversión exige un cambio de mentalidad, un cambio en nuestras prácticas y un cambio en nuestras relaciones con la realidad, con la madre Tierra. «Todo está interconectado», ha dicho. Mora ha destacado también la importancia de que la Iglesia dé ejemplo a través de comportamientos responsables y prácticas sostenibles. Y ha denunciado que los más desfavorecidos sufren más los efectos del cambio climático y la contaminación. «La explotación irresponsable de los recursos naturales afecta sobre todo a los más pobres», ha dicho. Por otra parte, el conferenciante ha animado a la nueva delegación para que trabaje en que la Pastoral de la Iglesia esté conectada. «La Ecología Integral tiene que ver con la Catequesis, la Liturgia, Cáritas…». La charla ha culminado con un diálogo entre el conferenciante y el público asistente. Léelo en su fuente original
Día Internacional para la eliminación total de las armas nucleares
Justicia y Paz abandera esta campaña A pesar del histórico acuerdo sobre la abolición de las armas nucleares de la ONU en julio 2017 -TPAN-, firmado por 120 países y ratificado por más de 50 en enero 2021 -en este momento ya son más de 90 países- y que entró en vigor en enero 2022, las grandes potencias nucleares no lo han firmado, no respetan el resultado, desafían el derecho internacional y la voluntad de la abrumadora mayoría de la humanidad. Tenemos un instrumento jurídicamente vinculante que no funciona y la amenaza continúa por los enormes intereses económicos -bancarios, financieros y de inversión-, militares y geopolíticos de muy poca gente que decide el futuro de la humanidad. Es necesario denunciar que con esta actitud y posición política se viola el preámbulo y el primer artículo de la Carta de Naciones Unidas donde figura que hay que buscar caminos y soluciones pacíficas de las controversias y conflictos bélicos en este mundo, para llegar a un desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Esto es cínico y se menosprecia el contenido de la Carta y a tantos países que han firmado y ratificado el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Así, no es de extrañar que merme la confianza en la ONU. El papa Francisco señaló en su discurso ante la ONU en marzo 2017 que «una ética y un derecho basados sobre la destrucción recíproca – y potencialmente de toda la humanidad – contradice el espíritu de las Naciones Unidas«. Estamos en un escenario surrealista. Después de tantos intentos desde el nivel local hasta niveles políticos y civiles más altos, después de tantas acciones a nivel nacional e internacional por tantas organizaciones no gubernamentales -destaca la campaña ICAN, Premio Nobel de la Paz en noviembre de 2017-, después de tanto análisis por parte de la ciencia, la Iglesia [1], actividades/declaraciones de otras religiones, acciones de la sociedad civil como «Mayors for Peace«, organización mundialmente extendida y con su sede en Hiroshima, y después de tantos testimonios públicos a lo largo de las últimas 7 décadas de las personas supervivientes de los ataques nucleares en Japón en agosto 1945…, la amenaza nuclear sigue. No nos debe sorprender que mucha gente sienta un cierto cansancio porque percibe que las cosas nunca cambian y que el poder para mantener el «status quo» es enorme, un poder con mucha influencia en todos los sectores de la vida -grandes bancos, comunicación, partidos políticos, empresas multinacionales…-. Además este poder se nota también en otros temas que amenazan a la humanidad, como por ejemplo en las migraciones masivas, a causa de injusticias sociales, guerras, hambre, sequía; en el cambio climático, con consecuencias catastróficas sobre todo para las personas más pobres; en las crecientes tendencias anti-democráticas. No obstante debemos, aunque no veamos resultados palpables, seguir luchando con esperanza, con fe y con entrega. Debemos vivir, como dice el papa Francisco, desde un espíritu donde todo está conectado con todo y donde todas las personas estamos conectadas con todas en este mundo.Además, si gran parte del mundo científico, civil y religioso y más de 90 países están convencidos de que las armas nucleares son moralmente inaceptables, incluso su mera posesión, como también ha afirmado la Iglesia, que la disuasión nuclear no funciona en un mundo multipolar, que los riesgos por otro lado son enormes -es una suerte que aún no hayan ocurrido mayores desastres-, ¿cómo es posible que la amenaza siga? ¿cómo es posible que haya potencias nucleares con regímenes totalitarios que juegan frívolamente e incluso se jacten (Corea del Norte) amenazando a los demás en este mundo con el uso de armas nucleares? Es un problema muy urgente a resolver por la política internacional. La seguridad nacional no se puede lograr nunca en este mundo globalizado sin contar con la seguridad internacional. Es erróneo, pero los intereses económicos mandan. La verdadera paz se construye a base de relación amistosa que presupone cierta apertura y mostrar cierta vulnerabilidad para dar confianza al otro -el supuesto adversario- y no a base de sembrar miedos, y menos con amenazas nucleares o sanciones que parecen ser inútiles (Irán….). La paz no es una ausencia de guerra – como ya se ha dicho tantas veces – sino crear un clima espiritual donde nos sintamos una familia humana, interconectada. Para extender la mano abierta -y no el puño- hay que desarmar nuestro corazón. [1] Cf. p.ej. el Congreso Internacional en noviembre 2017 organizado por el Vaticano: «Perspectivas de un mundo libre de las armas nucleares y para un desarme integral». Léelo en su fuente original
La cárcel, en el corazón de la Iglesia: Jornadas Nacionales de Pastoral Penitenciaria
El departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha organizado las XXXIV Jornadas Nacionales de capellanes y delegados diocesanos de Pastoral Penitenciaria que tendrán lugar en Madrid, del 23 al 25 de octubre, bajo el lema «La cárcel, en el corazón de la Iglesia». Ponencia de Mons. José Cobo El obispo de Mondoñedo-Ferrol y obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE,Mons. Fernando García Cadiñanos, será el encargado de presentar la Jornada el día 23 de octubre a las 16. 30 horas. Seguidamente participará, con el tema central de las mismas «La cárcel, en el corazón de la Iglesia», el arzobispo de Madrid y obispo responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Mons. José Cobo. El martes 24 de octubre el secretario general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, Ángel Luis Ortiz González, disertará a cerca de “Otra cárcel en el corazón de la Administración Penitenciaria”. Además, el profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, José Manuel Aparicio Malo, ofrecerá la ponencia que lleva por título «La cárcel, desde el corazón de la Biblia» . Ese mismo día, por la tarde, tendrá lugar una Mesa Redonda sobre las «Experiencias de la pastoral penitenciaria como corazón de al diócesis«. En ella participarán delegados de Pastoral penitenciaria de diversas diócesis: de Santiago, Yolanda Sánchez; de Valencia, Víctor Aguado; y de Orihuela Alicante, Mariola Ballester. El tercer y último día de las Jornadas la ex-jueza de vigilancia penitenciaria y ex-alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, dedicará su ponencia a «La otra cárcel en el corazón de la justicia. Otra pena es posible». Al término de estas Jornadas se presentará la Memoria de la Pastoral Penitencia 2022. Programa / Inscripciones
Jornadas de Pastoral de la Salud
«Dar esperanza en la tristeza», es el tema que encabeza este año el encuentro de delegados de Pastoral de la Salud que organiza la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la CEE. La jornada tendrá lugar del 25 al 27 de septiembre de forma presencial. El tema central del encuentro será cómo abordar la realidad del sufrimiento. Los expertos aportarán claves para llevar a cabo esta difícil tarea desde el punto de vista humano y cristiano. Participantes en el encuentro de Pastoral de la Salud En la sesión inaugural el tema a tratar será la situación del sufrimiento de la persona actualmente hoy en España. Para hablar de ello, intervendrá D. Fernando Miguel Vidal Fernández, Profesor Agregado de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia de Comillas. A continuación, Luisa Del Campo Martín-Cobos, psicóloga clínica, realizará una ponencia sobre cómo responder al sufrimiento psicológico durante la infancia y la adolescencia. Programa
¿Por qué la Virgen de la Merced es Patrona de las prisiones?
Pedro Nolasco percibe a comienzos del siglo XIII una necesidad social y eclesialmente desatendida: había cristianos que eran hechos cautivos, prisioneros por su fe en tierra musulmana; escuchó la voz de Dios y de María que le pedía que fuese a liberar a los que se encontraban privados de libertad, en cautividad y fundó la Orden de la Merced en el año 1218: la redención de los cautivos se convierte en misión pastoral de la Iglesia y de la Orden de la Merced, a través de los mercedarios. Fueron 561 años de redenciones y libertades donde la Merced empeñó dinero, pero sobre todo empeñó vidas de religiosos mercedarios, que por su consagración religiosa se comprometían a quedarse rehenes por liberar a los cautivos. La última redención de cautivos por los mercedarios tuvo lugar en Argel y Túnez el año 1779. Así continuó la historia de las redenciones por parte de la Merced hasta el siglo XVIII, fecha de la supresión legal de la esclavitud. Una historia que está regada con la sangre de numerosos mercedarios, entre 300 y 500 religiosos de la Merced murieron en los inicios de la Orden de la Merced por quedarse de rehenes y no llegar el dinero establecido en el tiempo comprometido, que guiados por su compromiso religioso ofrecieron su vida por la libertad de los cautivos. Una sangre que no fue derramada en vano, pues historiadores de la Merced manejan la cifra de 60.000 personas liberadas por medio de redenciones mercedarias. Abolida la esclavitud, se nos exige una nueva respuesta, un ejercicio de adaptación a las nuevas formas de cautividad. ¿Qué lugar ocupa la Merced en la Iglesia y en la sociedad? ¿cuál debe de ser el quehacer de los mercedarios en nuestros días?. En la actualidad no hay esclavitud, ni cautividad. Iluminados por el carisma de redención, descubrimos unos nuevos cautivos, nuevos oprimidos, nuevos hombres y mujeres que necesitan de María de la Merced, son los presos. Abolida la esclavitud en el siglo XVIII los mercedarios van a visitar a las personas que viven en cautividad, atienden a sus familias, y acompañan procesos de prisión y de libertad. Tanto la sociedad como la Iglesia así lo han entendido, y el 27 de abril de 1939, la Virgen de la Merced fue declarada en España y en muchas partes del mundo, patrona de las prisiones: presos, familias, trabajadores de la institución penitenciaria celebran su fiesta. Mientras exista un preso la presencia de María de la Merced será necesaria en las cárceles, y la Iglesia deberá poner al servicio del cautivo su vida y su ser. Merced, palabra que significa y nos indica misericordia, beneficio, regalo, favor gratuito, solidaridad…, para las personas cautivas y oprimidas, es lo que pretende ser la Virgen de la Merced para los presos y sus familias, cuando cada 24 de Septiembre se celebra en todas las cárceles su fiesta, su recuerdo y su memoria. Misericordia es una palabra rica que significa tener un corazón con el pobre, con el necesitado, con el cautivo de hoy. María en este contexto nos sugiere una mirada al Evangelio, a descubrir a Cristo en el rostro de cada hermano encarcelado. Cada 24 de septiembre las cárceles se visten de fiesta, aunque parezca mentira es así. También hay fiesta en cautividad, en la cárcel. En torno a María de la Merced se organizan actividades, concursos, festivales… todo sabe a fiesta que culmina con la celebración de la eucaristía. Impresiona ver a un preso cantar a la Virgen, emocionarse cuando dice “Madre óyeme, mi plegaria es un grito en la noche…”. Y allí está ella, María de la Merced, arropando con su manto al hombre y mujer en prisión. Que cada año la Virgen de la Merced sea la protagonista de la Institución, de la prisión, eso nos recordará que la misericordia sigue viva, que la esperanza no está perdida y que la libertad nos estáesperando. P. Florencio Roselló Avellanas, mercedario, Director de la Pastoral Penitenciara de la la CEE
El Papa destacó la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros, el médico de los pobres
El papa Francisco ha querido dedicar la audiencia de este 13 de septiembre de 2023 a la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros. Laico a su pesar, puesto que su estado de salud no le permitió ordenarse, dedico toda su vida a los más débiles y a la paz. El beato Hernández Cisneros es conocido en su tierra como «el médico de los pobres». Destaca de él el Santo Padre que «en los pobres, en los enfermos, en los migrantes, en los que sufren, José Gregorio veía a Jesús». El beato estudió Medicina, guiado por su sensibilidad a las necesidades de los demás. Dice Francisco que «llegó a acoger la medicina como un sacerdocio». Pero, se pregunta el Papa, ¿de dónde venía a José Gregorio todo este entusiasmo, todo este celo? De la gracia de Dios. «Era un hombre de oración: cotidianamente participaba en la misa y recitaba el rosario. En la misa unía a la ofrenda de Jesús todo lo que vivía: llevaba a los enfermos y a los pobres que ayudaba, a sus estudiantes, las investigaciones que emprendía, los problemas que tenía en el corazón». Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, José Gregorio se sintió llamado a ofrecer su vida por la paz. Quiso inmolarse por la paz en Europa, a pesar de que no era su continente. Cuando en junio de 1919 se entera de que se había firmado el tratado de paz, explica Francisco, «su ofrenda de paz ha sido acogida, y es como si él presagia que su tarea en la tierra se ha terminado». Esa mañana, continúa el Pontífice, «había ido a misa y entonces baja por la calle para llevar una medicina a un enfermo. Pero mientras atraviesa la calle, es atropellado por un vehículo; llevado al hospital, muere pronunciando el nombre de la Virgen». Ante este testimonio, ha concluido el papa Francisco la Audiencia, debemos preguntarnos: «yo, delante de Jesús presente en los pobres cerca de mí, frente a quien en el mundo sufre más, ¿cómo reacciono?¿hago algo o me quedo como espectador?» La figura del beato José Gregorio es de gran actualidad ante las grandes cuestiones de hoy. Pero el cristiano, insiste el Santo Padre, «no está llamado a hablar mal sino a ocuparse, a ensuciarse las manos (…) y después, a comprometerse no en chismorreos, sino a promover el bien, a construir la paz y la justicia en la verdad». Revista Ecclesia Además puedes ver