Para Monseñor Abilio Martínez y Antonio Javier Aranda: «La legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”. Así lo afirmaban en un pronunciamiento que emitieron como responsables del Departamento de Pastoral del Trabajo: La reforma laboral que se necesita Varias entidades de Iglesia valoran el acuerdo y la lucha contra la temporalidad, pero echan de menos una respuesta al principal problema: el paro Por su parte, el Semanario Alfa y Omega ha abundado en la valoración que se hace de la reciente reforma laboral por parte de la Iglesia y que reproducimos a continuación: Alfa y Omega: Para los amantes de los detalles, la reforma laboral de 2021 se recordará por entrar en vigor el último día del 2021, tras ser aprobada en el último Consejo de Ministros y publicada en el penúltimo BOE del año. Un decreto ley que habían acordado los agentes sociales una semana antes, a las puertas de la Nochebuena, y que propone medidas para limitar la temporalidad, aunque no aborda cuestiones prometidas como la subcontratación o el aumento de la indemnización por despido, que se mantienen como en la reforma de 2012, apoyada por los empresarios y con la que se han creado en torno a tres millones de empleos. Desde la Iglesia se ha aplaudido la capacidad de las partes para llegar a un acuerdo, que ahora deberá ser refrendado en el Congreso de los Diputados. Coinciden en Alfa y Omega representantes de varias organizaciones. Como Maru Megina, presidenta de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que afirma que es «un acuerdo histórico», o Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que recuerda que las dos últimas reformas –2010 y 2012– se llevaron a cabo sin diálogo social y fueron respondidas por dos huelgas. Carlos Jiménez Muñoz, vicepresidente de Acción Social Empresarial (ASE), asociación que reúne a empresarios y directivos cristianos, afirma que «el principal éxito es el diálogo social, que se ha plasmado en un acuerdo que contribuye a seguir en la senda de la negociación». También coinciden al valorar la respuesta a la temporalidad. El texto refuerza al contrato indefinido como el habitual y establece que los temporales deberán responder a circunstancias de producción o a sustituciones, que tendrán que ser justificadas. No entran aquí el empleo estacional o de temporada –turismo o campañas especiales–, que se resolverá con los contratos fijos discontinuos. Otras medidas en este campo son la eliminación del contrato por obra y servicio o la penalización de los contratos de menos de 30 días con un incremento de las cotizaciones. Para Aranda, la reforma «pone las bases para limitar la temporalidad en el empleo». Y esto es importante porque, según afirma, uno de los elementos que definen la precariedad laboral es, junto con los bajos salarios, la temporalidad. «Es uno de los aspectos positivos», abunda el vicepresidente de ASE, que señala que esta limitación contribuirá «a la seguridad laboral de muchos trabajadores». De hecho, sostiene que en nuestro país «se ha abusado de la contratación temporal». Eso sí, cree que habrá que evaluar las medidas para comprobar si surten efecto u obedecen solo «a medidas cosméticas para atender a los requerimientos de Bruselas». Otra de las modificaciones tiene que ver con la negociación colectiva. A partir de ahora, el convenio sectorial estará por encima del convenio de empresa en materia de salarios. Además, los convenios seguirán vigentes más allá del periodo establecido si no se aprueba uno nuevo. En este sentido, Maru Megina cree que se equilibran las relaciones entre empresarios y representantes de los trabajadores. Aranda considera, por otra parte, que son «importantes» las medidas propuestas para que el despido no sea ni la primera ni la única respuesta ante situaciones de crisis. De hecho, el texto normativo introduce en los ERTE las suspensiones de contratos o reducciones de jornada por la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente, como ha sucedido durante la pandemia. Además, para que las empresas puedan acogerse a ellos en estas circunstancias se ha creado el Mecanismo Red, que tendrá dos modalidades: cíclica y sectorial. Pero la reforma también deja sombras. Para Antonio Javier Aranda, «despedir sigue siendo muy fácil» y no se han abordado «en profundidad» el tema de la subcontratación, «que genera gran precariedad», ni la alta tasa de desempleo y la cronificación del mismo en determinados sectores de población. «No solo hay que actuar legislativamente, es necesario cambiar el tejido empresarial y productivo», dice. Para Carlos Jiménez, la norma no afronta el principal asunto: el paro. No solo echa en falta medidas que incentiven la creación y el mantenimiento de los puestos de trabajo, sino que señala que la subida de las cotizaciones o de la cuota de los autónomos «frenan la contratación y reducen la competitividad de las empresas», que, afirma, son «parte de la solución». «Las administraciones deben incentivar la actividad empresarial. El empleo es el verdadero escudo social», concluye. Claves de la norma • El contrato indefinido será la regla general, mientras que el temporal será causal. Se podrá recurrir a este último por circunstancias de producción –con una duración reducida y delimitada– y por sustitución. • Desaparece el contrato por obra y servicio, y para dar respuesta a la estacionalidad de algunos sectores se establece el contrato fijo discontinuo. • Se incorpora en la regulación de los ERTE la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente como causa, como en la pandemia. • El convenio sectorial primará sobre el de empresa solo en materia de salarios. Además, los convenios que venzan continuarán en vigor hasta que se acuerde uno nuevo.
Comunicado final de las XXVII Jornadas de Pastoral del Trabajo
Comunicado de las XXVII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo El gran tema es el trabajo Llamadas para la pastoral del trabajo desde Laudato si’ y Fratelli tutti Con el lema “El gran tema es el trabajo. Llamadas para la Pastoral del Trabajo desde Laudato si’ y Fratelli tutti”, se han celebrado del 19 al 21 de noviembre, en Ávila, las XXVII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo. Las jornadas han reunido a un centenar de personas, responsables diocesanos de esta pastoral y militantes de movimientos de trabajadoras y trabajadores cristianos de 25 diócesis, agradeciendo poder celebrarlas presencialmente. El encuentro comenzaba con la oración y el saludo de monseñor don Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral de Trabajo (Comisión Episcopal de la Pastoral Social y Promoción Humana), que ha tenido un sentido recuerdo agradecido a don Antonio Algora, anterior obispo responsable de esta pastoral, y ha señalado que “estas jornadas nos emplaza a descubrir y compartir las llamadas que nos está haciendo la nueva situación del mundo del trabajo… Es momento de buscar soluciones que nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes, que promuevan el bien común”. La ponencia “Aportaciones de Laudato si’ y Fratelli tutti a la Pastoral del Trabajo” impartida por don Fernando Díaz Abajo, consiliario general de la HOAC, ha tenido como telón de fondo una concepción de trabajo que va más allá del empleo, que habla de relación, de cuidado, de plenitud humana, que contribuye a asegurar un futuro sostenible a las generaciones presentes y futuras. En esa dimensión de cuidado entran en primer lugar las personas trabajadoras. Ha destacado que “que sería muy positivo dar prioridad a quienes se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo, empezando por hacer oír su voz en el proceso sinodal”. El diálogo mantenido tras su intervención ha sido cauce para ir profundizando conjuntamente en las llamadas, recogidas en las palabras del papa Francisco. El trabajo es verdadera y esencialmente humano. De esto se trata, que sea humano[1]. Las experiencias compartidas posteriormente han ayudado a visibilizar dinámicas de vida y compromiso que “de hecho” generan nuevos modos de ser y hacer en clave humanizadora, de una ecología integral. Procesos que construyen fraternidad y posibilitan el cuidado de la casa común. Cristianos y Cristianas por el Clima en Córdoba; el Movimiento Laudato si’ de Plasencia; y la experiencia de militancia en organizaciones ecologistas en Ciudad Real, son semilla de una Pastoral del Trabajo que vincula las cuestiones medioambientes, sociales y humanas, desde “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado” (Laudato si’ nº 16). Una parte importante del encuentro ha estado dedicada a la presentación y el posterior diálogo de las prioridades de trabajo del Departamento de Pastoral del Trabajo, para los próximos años. Destacamos las líneas fundamentales: Favorecer el trabajo conjunto en el ámbito de la Comisión de Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española; promover y afianzar el trabajo en las Delegaciones diocesanas de esta pastoral; compartir con la sociedad nuestra mirada sobre el mundo obrero y del trabajo, fomentando el encuentro y el diálogo; cuidar la formación de militantes obreros cristianos; extender esta pastoral dando mayor visibilidad a los jóvenes y las mujeres. Con estas prioridades damos respuesta a las Orientaciones Pastorales para 2021-2025 de la CEE, “Fieles al envío misionero”, aprobado en la Plenaria de abril de 2021. Hemos hecho también memoria agradecida del recorrido realizado, especialmente, en este tiempo de celebración del 75 aniversario de la HOAC y el 49º Consejo General de la JOC convocado con el lema: «Somos clase obrera, manos a la obra» y que junto al camino de colaboración con la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” son una pequeña muestra de ese empeño. Desde esa experiencia de caminar juntos nos sentimos partícipes del proceso iniciado para el Sínodo “Por una Iglesia Sinodal. Comunión, Participación, Misión”, en este año en el que conmemoramos el 40 aniversario de la publicación de Laborem exercens. Recogemos la invitación del papa Francisco a soñar juntos[2]. Los sueños de libertad e igualdad, de justicia y dignidad, de fraternidad son los que mejoran el mundo y donde se cuelan los sueños de Dios para sus hijos e hijas. Un sueño que pasa por poner la economía al servicio de la persona y los pueblos, construir desde la justicia social y el cuidado de la casa común e impulsar la agenda de tierra, techo y trabajo. En este sentido, el papa Francisco añade dos medidas a explorar, que comparte la Pastoral del Trabajo, y que marcarían un camino positivo: el salario universal y la reducción de la jornada de trabajo, que favorezcan el acceso a un trabajo decente, humano y una vida digna. Este es nuestro tiempo: ¡soñemos!, ¡caminemos juntos, juntas! ¡Es tiempo de actuar! Ávila 22 de noviembre 2021 [1] Francisco “Mensaje con motivo de la 109 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo”. Ginebra, 17 de junio de 2021 [2] Francisco. Mensaje al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares. (Octubre 2021)
Concluye el encuentro con sindicatos en el Vaticano en el que ha participado pastoral Obrera de la CEE
El dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, cuyo responsable es el cardenal Peter Turkson, ha convocado un Encuentro Internacional de Organizaciones Sindicales, que ha reunido a los principales sindicatos del mundo los días 23 y 24 de noviembre, en el Aula Nueva del Sínodo. Está previsto que participen, entre otros, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC), al que pertenece la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC); y la Comisión Episcopal de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Por parte de la Pastoral Obrera de la CEE han participado el obispo emérito de Ciudad Real y responsable de esta Pastoral, Mons. Antonio Algora, y el Consiliario General de la HOAC, Fernando Díaz. Doctrina social de la Iglesia Con el lema “De Populorum progressio a Laudato si”, el encuentro ha reflexionado sobre los temas “el trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario” o “¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?”. En la propuesta y documento preparatorio se hace referencia a las encíclicas ‘Populorum progressio’, sobre el desarrollo de los pueblos; ‘Sollicitudo rei socialis’, sobre la preocupación social de la Iglesia, ‘Laborem exercens’, sobre el trabajo humano, ‘Caritas in veritate’, sobre el desarrollo humano integral y ‘Laudato si’, sobre el cuidado de la creación. El Movimiento de Trabajadores Cristianos (MTC) y la Hermandad obrera de Acción Católica (HOAC) explican la importancia y actualidad de este encuentro. “La aportación de cinco Papas ponen en valor la vigencia del pensamiento social de la Iglesia en relación con el trabajo y el desarrollo humano integral, sostenible y solidario”, afirman desde los movimientos de trabajadores cristianos. La Iglesia vuelve a poner el foco en el trabajo humano y en la dignidad de la persona. El papa Francisco insistente en la importancia del trabajo digno en la lucha contra la pobreza, priorizando la atención evangélica en las periferias, entre quienes sufren «la cultura del descarte» .
Pastoral Obrera de la CEE, en el encuentro con sindicatos en el Vaticano
El dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, cuyo responsable es el cardenal Peter Turkson, ha convocado un Encuentro Internacional de Organizaciones Sindicales, que reunirá a los principales sindicatos del mundo los días 23 y 24 de noviembre, en el Aula Nueva del Sínodo. Está previsto que participen, entre otros, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC), al que pertenece la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC); y la Comisión Episcopal de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Por parte de la Pastoral Obrera de la CEE participarán el obispo emérito de Ciudad Real y responsable de esta Pastoral, Mons. Antonio Algora, y el Consiliario General de la HOAC, Fernando Díaz. Está prevista la asistencia, según indican la MMTC y la HOAC, del director general de la OIT, Guy Ryder; la copresidenta del MMTC, Fátima Almeida; el director de la revista Noticias Obreras, Abraham Canales, además de los responsables de Internacional de CCOO, Cristina Faciaben, y de UGT, y Jesús Gallego. Doctrina social de la Iglesia Con el lema “De Populorum progressio a Laudato si”, el encuentro reflexionará sobre los temas «el trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario» o «¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?». En la propuesta y documento preparatorio se hace referencia a las encíclicas ‘Populorum progressio’, sobre el desarrollo de los pueblos; ‘Sollicitudo rei socialis’, sobre la preocupación social de la Iglesia, ‘Laborem exercens’, sobre el trabajo humano, ‘Caritas in veritate’, sobre el desarrollo humano integral y ‘Laudato si’, sobre el cuidado de la creación. El Movimiento de Trabajadores Cristianos (MTC) y la Hermandad obrera de Acción Católica (HOAC) explican la importancia y actualidad de este encuentro. «La aportación de cinco Papas ponen en valor la vigencia del pensamiento social de la Iglesia en relación con el trabajo y el desarrollo humano integral, sostenible y solidario”, afirman desde los movimientos de trabajadores cristianos. La Iglesia vuelve a poner el foco en el trabajo humano y en la dignidad de la persona. El papa Francisco insistente en la importancia del trabajo digno en la lucha contra la pobreza, priorizando la atención evangélica en las periferias, entre quienes sufren «la cultura del descarte» .
XV Jornadas de Pastoral Obrera
Convocados por el Departamento de Pastoral Obrera de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española, presididos por Monseñor Antonio Ángel Algora Hernando, Obispo de Ciudad Real, Responsable de Pastoral Obrera en la CEAS, y con la asistencia de D. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila, hemos celebrado, durante los días 21 y 22 de noviembre de 2009, las XV Jornadas de Delegados Diocesanos de Pastoral Obrera y Presidentes de los Movimientos Apostólicos Obreros, encontrándonos representantes de 34 diócesis, y de las Comisiones Permanentes de los Movimientos Apostólicos (JOC, HOAC, Hermandades del Trabajo, Mujeres Trabajadoras Cristianas), para renovar nuestro compromiso de encarnación, y evangelización, entre los pobres del mundo obrero y del trabajo. Bajo el lema “Al servicio de la verdad que libera”[1] Evangelizar el trabajo en tiempos de crisis, e iluminados por la reflexión presentada por Luis González-Carvajal nos hemos sentido convocados, en palabras del Papa Benedicto XVI,[2] a acoger la verdad del sufrimiento de tantos hombres y mujeres a quienes este modelo de vida personal y de sociedad deshumanizados en el que nos movemos, rompe existencialmente. Desde la verdad del Evangelio, vivida en la Iglesia, les queremos acompañar y ayudar a salir adelante como mujeres y hombres nuevos con los que podamos transformar también la sociedad. Hemos reafirmado nuestra necesidad de mirar la historia desde los últimos, desde abajo, desde los pobres, situados como creyentes en su perspectiva para abordar la tarea de iluminar la construcción de un mundo nuevo. Nos hemos sentido llamados a la conversión en la vida personal y comunitaria de modo que con el testimonio de vida el Evangelio pueda ser creído. Y nos hemos sentido interpelados en la tarea de anunciar el Evangelio a los hombres y mujeres que sufren la precariedad, la siniestralidad laboral, la dureza de la inmigración, que son víctimas de los mecanismos de producción y consumo de nuestra sociedad, necesitada de una renovación radical de los valores que hoy la mueven. Las experiencias de las distintas diócesis nos han mostrado caminos de encarnación, presencia y evangelización en el mundo obrero y del trabajo, como levadura en medio de la masa, desde acciones pequeñas, capaces de sembrar vida y esperanza, en el marco de las líneas ya puestas en marcha en el Plan de acción del trienio: Intensificando la cercanía y solidaridad a los conflictos del mundo obrero y a las víctimas de la crisis (inmigrantes, víctimas de la siniestralidad, desempleados, trabajadores precarios, mujeres y jóvenes…) Potenciando la formación de militantes obreros cristianos Generando un nuevo dinamismo evangelizador, una nueva cultura, una nueva manera de vivir. Denunciando las situaciones injustas, y anunciando la novedad del Evangelio mediante nuestras acciones. La andadura de la Pastoral Obrera en la Iglesia española, desde la publicación del documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia[3], actualizada desde la reflexión sobre el conflicto social hoy, que vio la luz en el libro “El Trabajo Humano, Principio de Vida”, fruto de largos años de trabajo, ha recorrido un camino fructífero en la misión de plantar la Iglesia en medio del mundo obrero y del trabajo. La pastoral obrera de toda la Iglesia tiene su garantía de novedad evangelizadora en el compromiso apostólico de la comunidad cristiana. Es toda la comunidad la que debe sentirse comprometida en esta acción misionera con el mundo del trabajo.[4] Debemos, como cristianos, impulsar una cultura de la solidaridad y de la gratuidad. Debemos abrir caminos de humanización. Por eso ponemos en manos de Dios Padre, por medio de María, la Virgen Madre, obrera de Nazaret nuestro trabajo. Que por su intercesión se llenen de vida las tareas en las que nos empeñamos para vivir al servicio de la verdad que libera, que no es otra que la del Evangelio de Jesucristo, que estamos llamados a anunciar, con toda la Iglesia, a los hombres y mujeres del mundo del trabajo. [1] Cfr. Caritas in Veritate, Benedicto XVI [2] cfr. CV 9 [3] LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española [4] Derechos sociales y Caridad Política, Carlos Amigo Vallejo
Nueva dinámica evangelizadora al servicio de la esperanza en Cristo
Durante los días 23 Y 24 de febrero de 2008 se han celebrado en El Escorial (Madrid), organizadas por el Departamento de Pastoral Obrera (CEAS) y presididas por Monseñor Antonio Algora Hernando, Obispo de Ciudad Real y Obispo responsable de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal, las XIII Jornadas de Delegados, Directores de Secretariados de Pastoral Obrera y responsables generales y de formación de los Movimientos Obreros Cristianos (Hermandad Obrera de Acción Católica –HOAC-, Juventud Obrera Cristiana –JOC-, Hermandades del Trabajo –HHT-, Mujeres Trabajadoras Cristianas –MTC- Y Acción Católica Obrera –ACO-) y de los Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera (EPPOs). Bajo el lema “Nueva dinámica evangelizadora al servicio de la esperanza en Cristo”, alrededor de 100 personas, procedentes de la mayoría de las diócesis españolas, y de los distintos movimientos apostólicos hemos estado reflexionando sobre algunos de los aspectos del contenido del libro “El trabajo humano, principio de vida” publicado por el Departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, y editado por Alfonso Alcaide Maestre. Hemos profundizado en la concreción de la evangelización desde el compromiso de los militantes, con los testimonios de Toni Martínez Santamaría, María Luisa Martín, Laura Arjona y José Pinteño que viven su compromiso en distintos ambientes (sindical, inmigración, trabajo juvenil y problemática del calzado en el Valle del Vinalopóo en Alicante). Francisco Porcar (Militante de la HOAC) nos planteó algunas sugerencias para la revisión de nuestra experiencia en tres aspectos: (en los problemas concretos del Mundo Obrero y del trabajo, para extender nuestra manera de entender la Pastoral Obrera y para promover el acompañamiento comunitario de la Pastoral Obrera). Una vez más hemos constatado que el sistema económico actual (el sistema de producción y consumo que predomina en nuestra sociedad) se ha convertido en sistema social y cultural, de manera que está alterando gravemente la realización personal, familiar, social, cultural, espiritual y religiosa, al invadir el trabajo el tiempo de vida, al imponer el consumo como ideal de felicidad y al inducir al ocio evasivo como válvula de escape. Nos proponemos un nuevo dinamismo para anunciar a la mayoría social que formamos los trabajadores y trabajadoras el proyecto de felicidad de Jesucristo y a denunciar las situaciones que vulneran la dignidad de la persona, implicando a otros, haciendo protagonistas a quienes sufren estas situaciones y a fortalecer en la sociedad aquellas instituciones que se encargan de promover la justicia y la igualdad entre todos los/las trabajadores/as: sindicatos, partidos políticos y asociaciones civiles. Con el propósito de trasladar todas estas reflexiones y propuestas a cada una de las diócesis y en un ambiente de oración y comunión que ha tenido presente en todo el encuentro la vida, el sufrimiento y las situaciones de conflicto del mundo obrero, especialmente nos solidarizamos con la situación de las familias de “Pasta de Conchos” (Méjico), donde todavía siguen pendiente de rescate los cadáveres de 63 mineros fallecidos hace ya 2 años. Todo nuestro apoyo y solidaridad con las familias afectadas. Que Jesús, el obrero de Nazaret nos guíe, oriente e ilumine en la puesta en marcha de todo este proceso.
Nueva comprensión del Mundo Obrero, nueva evangelización, nueva espiritualidad
Durante los días 24 Y 25 de febrero se han celebrado en El Escorial (Madrid), organizadas por el Departamento de Pastoral Obrera (CEAS) y presididas por Mons. D. Antonio Algora Hernando, Obispo de Ciudad Real y Obispo responsable de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal, las XII Jornadas de Delegados, Directores de Secretariados de Pastoral Obrera y responsables generales y de formación de los Movimientos Obreros Cristianos (Hermandad Obrera de Acción Católica –HOAC-, Juventud Obrera Cristiana –JOC-, Hermandades del Trabajo –HHT-, Mujeres Trabajadoras Cristianas –MTC-) y de los Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera (EPPOs). Bajo el lema “Nueva Comprensión del Mundo Obrero, Nueva Evangelización, Nueva Espiritualidad”, 60 personas, procedentes de la mayoría de las diócesis españolas, continuando la reflexión iniciada en “El Trabajo Humano, Principio de Vida” y teniendo muy en cuenta el documento “La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia” hemos constatado que el sistema económico actual (el sistema de producción y consumo que predomina en nuestra sociedad) se ha convertido en sistema social y cultural, de manera que está alterando gravemente la realización personal, familiar, social, cultural, espiritual y religiosa, al invadir el trabajo el tiempo de vida, al imponer el consumo como ideal de felicidad y al inducir al ocio evasivo como válvula de escape. La consecuencia de todo ello es que, además de producir cada vez más pobres, rompe a la persona y su posibilidad de ejercer la comunión para con otras al proponer un proyecto de realización humana adaptado a las necesidades del mercado. Esto reduce a la persona a mera herramienta o mercancía negociable sin otra perspectiva al margen de la tenencia, el consumo y el disfrute individual (ganar, gastar y gozar). Hemos denunciado esta situación como radicalmente contraria al bien del ser humano, que excluye a los humanismos y, en la práctica, lo incapacita para trascenderse a sí mismo, en su relación con los demás y con Dios. Ante esta realidad, la respuesta que desde la Pastoral Obrera (P. O.) hemos de dar no es otra que: Ofrecer un modelo de vida diferente, centrado en la vivencia de la caridad cristiana, en clave de justicia y de servicio a los empobrecidos desde los problemas concretos del mundo del trabajo. Afirmar que nuestra preocupación y ocupación es la cercanía con quienes más están sufriendo esos problemas y en entregar nuestra existencia a que sea posible una vida digna para ellos y sus familias. Ofrecer lo que, para nosotros está siendo fuente de dignidad, humanización y felicidad: El Evangelio, la buena noticia de Jesucristo, como propuesta de liberación humana. Con el propósito de trasladar todas estas reflexiones y propuestas a cada una de las diócesis y en un ambiente de oración y comunión que ha tenido presente en todo el encuentro la vida, el sufrimiento y las situaciones de conflicto del mundo obrero, especialmente el cierre de la empresa Delphi-Puerto Real en Cádiz que no ha dudado en dejar a la intemperie a más de 4.000 familias entre puestos de trabajo directos e indirectos. Todo nuestro apoyo y solidaridad a los trabajadores y familias afectadas. Que Jesús, el obrero de Nazaret nos guíe, oriente e ilumine en la puesta en marcha de todo este proceso.
«Iglesia comprometida con la justicia en el mundo obrero»
La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), reunida en Asamblea General en Madrid los días 14 al 17 de Agosto, quiere comunicar a todas las personas de buena voluntad y a toda la sociedad las principales líneas de reflexión que han realizado los cerca de un millar de sus militantes procedentes de 44 diócesis de la Iglesia española, sobre los cambios que están ocurriendo en el mundo obrero y qué respuesta tiene que dar la HOAC. En los inicios del tercer milenio nos encontramos un mundo complejo lleno de luces y de sombras. Nunca como hoy el ser humano contó con tantos medios para responder a las necesidades de justicia, libertad y fraternidad. Los avances científicos y técnicos ponen a su disposición cuantiosos medios para responder a los problemas de supervivencia y desarrollo de los pueblos. Un enorme número de personas y organizaciones trabaja en proyectos de justicia, de solidaridad y de conciencia. Los movimientos que buscan una globalización alternativa se movilizan, y las organizaciones sindicales y políticas, Movimientos Sociales y ONGs aportan propuestas para buscar un mundo distinto basado en la paz, la justicia y la libertad. Nuestra Iglesia se esfuerza por hacer oír su voz, apoyando todo lo bueno que se propone para el bien de las personas y denunciando todas aquellas situaciones en que los derechos y la vida de las personas son conculcados. Todos estos signos de esperanza los acogemos como lo que son, fruto de la acción de Dios en el mundo, que alienta el trabajo callado, solidario y a fondo perdido de muchos hombres y mujeres de buena voluntad. Damos gracias a Dios por ello. Estos signos de esperanza pugnan por hacerse presentes e implantarse en medio de otros signos de muerte que traen oscuros presagios sobre la humanidad. Así lo vemos en el destrozo del Derecho Internacional, patrimonio de la humanidad y fundamento de unas relaciones internacionales pacíficas. Nuestros sistemas democráticos, la mejor forma de convivencia política que hemos sido capaces de construir, se muestran incapaces de oponerse a esta barbarie y algunos Gobiernos utilizan sus mayorías parlamentarias para cubrir de legalidad lo que sólo son arbitrariedades. Este nuevo absolutismo político sirve de soporte al nuevo sistema económico mundial que destroza la vida de las personas, especialmente del mundo obrero: Elimina el empleo estable, que es la base de la vida de muchas personas y de sus familias, sustituyéndolo por el paro y la precariedad. Roba el futuro de la juventud, obligándola a estar formándose hasta pasados los treinta años para convertirlos en desechables a los cuarenta, y desecha a los mayores condenándolos a la inactividad y a la pobreza, cuando les queda media vida por vivir. Incrementa el conjunto de los empobrecidos y marginados, al tiempo que impide una respuesta satisfactoria a sus problemas que necesariamente pasa por la obtención de un empleo digno y estable. Margina y explota a la mujer, exigiéndole: trabajar, ser madre, cuidar de la familia y de la casa, de los enfermos y de los mayores… cosas contradictorias con la igualdad dentro de la diversidad a que tiene derecho toda persona. Subordina los tiempos de vida de las personas y por tanto de las familias al tiempo productivo. Desmantela el Estado del Bienestar, convirtiendo en mercadería las necesidades y derechos vitales. Condena a los pueblos al empobrecimiento permanente, explota y destruye los ecosistemas que sirven de hábitat para la vida de muchas especies animales y vegetales y con ello el sistema que hace posible la misma vida humana, expulsando a los inmigrantes que llegan a nuestros países buscando sobrevivir. Este doble absolutismo, político y económico, se presenta recubierto de otro absolutismo, el cultural, que ofrece como proyecto de vida para la persona de hoy el disfrute permanente sin límite alguno, el capricho como única norma moral, y el individualismo posesivo, todo lo cual impide que la vida del otro tenga cabida en la propia vida. Siendo éste el principal reto a la fe y a la Misión de la Iglesia y la mayor dificultad para la comunión universal. Por ello, denunciamos el nuevo orden nacional e internacional que se está construyendo y llamamos a todas las personas de buena voluntad a que definan y asuman su responsabilidad política, sindical y ciudadana. Llamamos igualmente a las organizaciones políticas, sindicales, sociales y solidarias, a que incrementen su lucha por la justicia y por la verdad. Y en ellas nos comprometemos a: Plantearnos un nuevo humanismo que contemple y desarrolle a la persona en todas las dimensiones claves de su existencia: política, económica, cultural, social, religiosa y trascendente. Plantearnos un diálogo nuevo entre fe y cultura, fe y ciencia, fe y política, para construir una nueva moral humanista que sitúe a los empobrecidos de todo el mundo como el centro de la preocupación de las personas y de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, solidarias y eclesiales. Y desde los pobres y con ellos, plantearnos las formas de vida que son posibles para que todos vivamos con justicia y libertad en un planeta habitable. Nosotros que somos y nos sentimos Iglesia, hacemos un llamamiento a toda Ella para incrementar nuestra fidelidad a Jesucristo en estos momentos históricos, difíciles y prometedores, que nos ha tocado vivir. Para ello, el mismo Jesucristo nos enseñó el camino que nunca falla: Unir nuestra vida a los empobrecidos del mundo, en nuestro caso a los empobrecidos del mundo obrero, y caminar con ellos en un compromiso por la justicia cumpliendo la voluntad de Dios ayudados por su Espíritu.