«Ante la crisis, comunidades fraternas» es el lema de la Jornada Mundial de las Migraciones que se celebra el 18 de enero. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones explican en su mensaje con motivo de esta Jornada, que «queremos con ello, siguiendo la línea del Mensaje del Papa y a imitación de san Pablo, en el Aniversario de su nacimiento, renovar y reforzar nuestro servicio de Iglesia en la atención a nuestros hermanos inmigrantes, refugiados y víctimas de cualquier forma de abuso o explotación». En tiempos de crisis COMUNIDADES FRATERNAS Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Liturgia del día Cartel Programa “El Día del Señor” (18-01-2009)
Jornada Mundial de las Migraciones 2008
La Jornada Mundial de las Migraciones se centra este año en el joven inmigrante e invita a las parroquias a salir a su encuentro. La jornada se celebrará el próximo 20 de enero y la Comisión Episcopal de Migraciones ha elaborado, como cada año, unos materiales que se han distribuido en las distintas diócesis. Joven inmigrante la parroquia sale a tu encuentro Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Pastoral de Migraciones en la Parroquia (Material básico de construcción) Material litúrgico Cartel
Jornada Mundial de las Migraciones 2007
El 14 de enero se celebra la Jornada Mundial Anual de las Migraciones bajo el lema «44 millones de personas: una sola familia». Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones explican en su mensaje que esta Jornada «supone para todos una llamada de atención sobre este fenómeno social de palpitante actualidad, que se está convirtiendo, en palabras del Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para esta Jornada, en un “fenómeno estructural de nuestra sociedad». 44 Millones de personas: una sola familia Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Liturgia Cartel
Juntos construimos: el barrio, la ciudad, la iglesia, el mundo
Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2006 La celebración, el 15 de Enero próximo, de la 92ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado es una excelente ocasión para actualizar y acrecentar nuestra toma de conciencia ante el fenómeno migratorio, su naturaleza, sus causas, sus implicaciones y sus consecuencias. 1. Las Migraciones, un signo de nuestro tiempo El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la 92ª Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, que se celebra el próximo día 15 de Enero de 2006, hace notar que las migraciones pueden considerarse hoy como uno de los signos de los tiempos. El concilio Vaticano II, de cuya clausura acabamos de celebrar el 40º Aniversario, nos exhortaba vivamente a “escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad…” (GS, 4). Debemos, pues, conocer bien el mundo en que vivimos y los signos de los tiempos, desde los cuales hemos de sentirnos interpelados y llamados a dar la respuesta adecuada desde el Evangelio. A este respecto se nos dice en Ecclesia in Europa, Exhortación Apostólica Postsinodal: “Entre los retos que tiene hoy el servicio del Evangelio de la esperanza se debe incluir el creciente fenómeno de la inmigración, que llama en causa la capacidad de la Iglesia para acoger a toda persona, cualquiera que sea su pueblo o nación de pertenencia. Estimula también a toda la sociedad europea y sus instituciones a buscar un orden justo y modos de convivencia respetuosos de todos y de la legalidad, en un proceso de posible integración”. Por lo que se refiere a España, llama poderosamente la atención el cambio experimentado en el movimiento migratorio en las dos últimas décadas. El Siglo XX, que desde el comienzo hasta los años 80 se caracterizó por las sucesivas emigraciones de españoles a América y a determinados países europeos, experimenta en los últimos años una inversión de tendencia. En el año 1990 había en España una población extranjera aproximada de un cuarto de millón, sólo quince años más tarde ha sobrepasado los 3 millones y medio. El porcentaje de extranjeros sobre la población total es ya aproximadamente del 8,4%. Este dato es suficientemente elocuente y confirma el hecho de todos conocido de que España ha pasado de ser un país de emigración a un país de inmigración. Sin embargo, conviene seguir teniendo muy presente ese 2,7% de españoles (algo más de un millón) que aún viven en el extranjero. No hay una sola provincia donde no haya una presencia inmigrante aunque es cierto que la oscilación es bastante variable de unas provincias a otras: Va del 1,7% al 5% en las que menos hasta el 10%-18,5% en las que más. En algunos lugares concretos puede haber un 30% de extranjeros inmigrantes. En la actualidad la mayor parte de los extranjeros en nuestro país proceden por este orden de América Latina, Unión Europea, África, Europa del Este y Asia. 2. Una realidad compleja Pero el hecho de las migraciones no puede ser contemplado solamente como una realidad puramente numérica o de rentabilidad económica, o como un problema, sin más; menos aún como un peligro o una amenaza. Hemos de contemplar y afrontar el fenómeno de las migraciones desde una perspectiva más amplia, que abarque la totalidad de la persona del inmigrante, con sus referencias familiares, culturales, sociales, religiosas…, así como la realidad de su país de origen y del de acogida. 3. Una respuesta diferenciada de la Iglesia La Iglesia debe estar siempre atenta a esta realidad migratoria, en constante evolución, y tratar, en la medida de sus posibilidades, de responder adecuadamente a sus demandas y salir al paso de sus necesidades, a fin de que los inmigrantes no sean simplemente mano de obra barata que sostiene nuestra economía, sino ciudadanos de igual dignidad y con los mismos derechos y deberes que los autóctonos, capaces de integrarse plenamente en nuestra sociedad. Por lo mismo y en lo que se refiere a la misión específica de la Iglesia con los inmigrantes, no basta ni es adecuado considerarlos y tratarlos como objeto de Caritas y simples destinatarios de sus servicios, sino que caen plenamente dentro del campo de la pastoral de la diócesis y de sus parroquias, comunidades, instituciones y organizaciones, con una particularidad: Que, además necesitan una pastoral específica, dadas sus especiales características y circunstancias. Entre los cristianos extranjeros tenemos una buena parte de católicos, una minoría de protestantes y anglicanos, un número creciente de cristianos ortodoxos, además de los católicos de rito oriental. La respuesta pastoral de la Iglesia habrá de tener en cuenta las circunstancias concretas de cada persona y de cada grupo. Por ejemplo, será posible la pronta y plena integración de los católicos en la comunidad, mientras que con los miembros de otras religiones y con los no creyentes la pastoral estará marcada más por la acogida, el diálogo interreligioso y los servicios de la caridad. La relación entre comunidades cristianas de distintas tradiciones habrá de regirse por los principios y normas del Ecumenismo y habrán de respetarse los diferentes ritos y ofrecer a los miembros de estas comunidades las posibilidades y los recursos necesarios. A nadie se oculta el considerable aumento de las personas que profesan el Islam en España y en Europa. En su mayoría los que vienen a España proceden del mundo árabe; pero también hay de los países de Europa del Este, del África Negra y de Asia. Suelen venir primero los hombres solos. Después vienen sus familias o las forman en los países de acogida. España como Europa es en su mayoría cristiana, pero la presencia significativa del Islam es innegable. El Papa Juan Pablo II nos dejó escrito que “la presencia de inmigrantes no cristianos en los países de antigua tradición cristiana representa un desafío para las comunidades eclesiales. Es un fenómeno que fomenta en la Iglesia la caridad, por lo que se refiere a la acogida y ayuda a estos
Jornada Mundial de las Migraciones 2006
«Juntos construimos: el barrio, la iglesia, la ciudad, el mundo», es el lema de la Jornada Mundial de las Migraciones 2006, que se celebra el próximo 15 de enero. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones se unen la esta Jornada con una Mensaje, en el que se unen a las inquietudes del papa Benedicto XVI. Juntos construimos: el barrio, la Iglesia, la ciudad, el mundo Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Cartel en formato JPG