En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023 la Revista Migraciones ofrece esta reflexión de Monseñor José Cobo Dios dibuja su rostro como historia y la hace «historia de la salvación» El migrante nos ayuda a releer las categorías teológicas fundamentales. Desde ellos percibimos que este rostro de Dios se dibuja con nuevos tonos. Las herramientas teologales básicas, como peregrinaje, liberación, promesa, camino, éxodo, resto de Israel, huérfanos, pobres y viudas… Todas cobran nueva fuerza y presentan cercanías nuevas de Dios en medio de su pueblo. No es igual hablar de promesa o de éxodo desde la teoría, o un libro, que desde las colas de entrada por Ceuta, Canarias o la frontera mexicana. Con los relatos de tantos migrantes aprendemos a recuperar una renovada espiritualidad de historia de la salvación. Es un redescubrimiento para esta época, donde recuperaremos la lectura creyente del paso concreto de Dios por la historia personal y por la de su pueblo. Dios abraza: la mística del abandono «Estos son los que vienen de la gran tribulación» (Ap 7,14) y nos anuncian el paso de Dios en la desesperación. Nos ayudan a hablar de Dios en medio de la mística del abandono, tan necesaria para hoy. Cuando tendemos a escamotear y disimular las dificultades, los migrantes ayudan a encarar pascualmente las trabas o la cadena de desarraigos que sufren. Con sus vidas y las de sus familias nos hacen escuchar en lo hondo de sus oraciones el salmo 21. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Desde ahí nos ayudan a entender los vacíos de la humanidad y los nuestros. En la bajada y despojamiento pasan, en su camino migratorio, como Job, por la herida de sentir que Dios ha desaparecido y preguntan en el punto oscuro de sus crisis: ¿dónde está Dios? Pero en lo hondo del abandono, su fe nos abre a la experiencia de ser rescatados por Dios, aun en medio de tantas oscuridades. Así, nos enseñan a unir la desesperación y la alabanza al mismo tiempo, aun sin ver nada claro. Solo por acoger la presencia de Dios. Narrar el tránsito, el paso y el miedo es la tarea que se nos pone delante en un mundo que lo escamotea. Por eso, la Conferencia Episcopal Española[1] constata la necesidad de formar agentes de pastoral migratoria para atender las necesidades específicas de esta población y recuperar el «espíritu que, desde la experiencia y la trayectoria ya vivida, nos proponen». El reto es: ¿cómo ayudamos a que hagan su relato y nos desinstale su experiencia? En este contexto solo me atrevo a apuntar dos trazos que dibujan su experiencia y que apuntan a mostrar a Dios entre el abandono: – Dios es acompañante en todo momento de intemperie. La intemperie, por tanto, es lugar de anuncio de Dios. – Dios señala que la meta de la vida es la vida eterna. La posibilidad de la muerte es parte de este proceso migrante, por eso, en ellos aprendemos a vivir los dolores de la vida, pero en la clave de eternidad, en marcha y teniendo siempre el horizonte «en busca de una ciudad futura». La muerte en Dios, el futuro cierto de la vida de los pobres, es la realidad que marca el camino de muchos migrantes. Pero algo nos dice que esa esperanza no será posible si el que la espera, aunque creyente, está «instalado» en el presente, en su bienestar, en su mundo, «en su tierra firme». Dios transfigura las dificultades y el horror… sin maquillajes En una sociedad que alumbra depresiones y hace crecer exponencialmente los suicidios, entre ansiolíticos y frustraciones, la experiencia de nuestros maestros migrantes nos dice que la vida, en su dificultad, siempre es capaz de ser transfigurada por la mano del Dios que saben que siempre acompaña misteriosamente. Dios camina entre los últimos En nuestra sociedad de seguridades y de blindajes, el migrante sigue siendo «el último». Ha dejado todo para aventurarse a lo desconocido y peligroso. Muchos son los pobres, pero, además, el migrante asiste a un sucesivo proceso de despojo, primero de familia, tierra, luego raíces y trabajo, más tarde de identidad en una sociedad que a menudo no lo acoge. Jesús es el inmigrante por antonomasia. En su rostro se esconde cada historia de migración y nos dice en cada una de ellas: «Ese inmigrante soy yo» (Mt 25,44). Cada migración, y cada lágrima, nos descubre un nuevo lugar teológico desde donde tenemos la suerte de acercarnos y estremecernos ante la presencia del Dios que sigue haciéndose último. Dios camina entre los CIE, entre los centros de acogida, entre los pisos de alquiler hacinados, o entre los que viven de las migajas de nuestro mundo; entre quienes han dejado todo para salvar a sus familias y para aventurarse a lo desconocido y peligroso con Dios como único sustento. Despojados del derecho a quedarse y de siquiera una mínima libertad de elección. Muestran la fortaleza en la debilidad y nos preguntan, desde el evangelio hecho historia de los últimos, si de verdad creemos que esa pobreza y la debilidad son nuestras herramientas y las de Dios para caminar y cambiar el mundo blindado y encerrado: ¿creemos de verdad que Dios nos rescata por medio de los más vulnerables?, ¿creemos en la fuerza de la pobreza como medio de anunciar el evangelio? O más adentro: ¿pretendemos servir a los débiles desde la sabiduría y fuerza del mundo o desde la novedad del Evangelio?, tal como sintetiza el Apóstol: «Pues ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8,9). Dios, desde los migrantes, dice que está liberando y actuando a través de la debilidad y no de la fuerza. Dios sigue dibujando su proyecto. Los migrantes son sus profetas Ellos son una nueva edición del evangelio, pues, entre los caminos de la vida, los migrantes nos invitan ahora al banquete del reino. Son profetas del clamor
Migraciones y Movilidad Humana en el encuentro: «Mediterráneo, Frontera de paz» en Florencia
Organizado por la Conferencia Episcopal Italiana, este encuentro de obispos y alcaldes del Mediterráneo, es continuación del celebrado en Bari el año pasado. Conferencia Episcopal Española: El arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Juan José Omella, participa, junto a los responsables de Migraciones en la CEE, en el Encuentro de obispos y alcaldes del Mediterráneo que tiene lugar en Florencia (Italia) del 23 al 27 de febrero. Este evento, organizado por la Conferencia Episcopal Italiana, se celebra con el tema, «Mediterráneo frontera de paz». El papa Francisco presidirá el domingo 27 la misa de clausura a las 10.30 horas. Para el papa Francisco el Mediterráneo es «Cuna de muchas violencias» Alfa y Omega: La ruta del Mediterráneo central, que conecta Túnez y Libia con Malta e Italia, es la más mortífera de la Unión Europea. El año pasado, al menos 1.864 personas murieron ahogadas. Una tragedia silenciosa consumada por las profundas desigualdades que enfrentan a los países que comparten las aguas del mar Egeo. La diferencia entre los ingresos de una familia media que vive en el norte respecto a otra del sur es abismal. La Iglesia está trabajando para devolver a esta frontera maldita –que se extiende por tres continentes, Asia, África y Europa– el resplandor del pasado y convertirla de nuevo en un foco de paz y convivencia. En febrero de 2020, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) organizó en Bari un minisínodo con obispos y patriarcas para promover el rol de las iglesias cristianas como artesanas del diálogo y la escucha. Tras el parón de la pandemia, repiten en Florencia. Por parte de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana han viajado a Florencia el obispo auxiliar de Madrid y responsable del departamento de Migraciones, Mons. José Cobo; la directora del secretariado de la citada Subcomisión, María Francisca Sánchez; y el director del departamento de Migraciones, Xabier Gómez OP. También están entre los participantes el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, y el obispo emérito de Almería, Mons. Adolfo González Montes. En total, informa vaticannews, está prevista la asistencia de 60 delegados de 20 países ribereños del Mediterráneo. Con el objetivo de elaborar, en una sesión conjunta con los Alcaldes, una Carta de Intenciones común que se entregará al papa Francisco. El papel de Florencia en la paz, el Mediterráneo y el ecumenismo Este encuentro, señala vaticannews, es continuación del que se celebró en Bari en febrero de 2020. En esta ocasión se ha elegido como sede Florencia, porque siempre ha desempeñado un papel importante en el tema de la paz, el Mediterráneo y el ecumenismo. Además, la sede del Congreso, el convento de Santa María Novella, fue el primer asentamiento de los dominicos y el escenario del Concilio de Florencia. A las 15.30 h. del miércoles 23 de febrero tendrá lugar la sesión inaugural. Intervendrán el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Gualtiero Bassetti; el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi; y el alcalde de Florencia, Dario Nardella. Programa del encuentro José Cobo: “El Mediterráneo es espacio de vida y de muerte, de luz y de oscuridades”. Hemos sido capaces de sentarnos obispos y alcaldes. En una entrevista a COPE Monseñor José Cobo, Responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal ha dicho que en el tema de las migraciones y de cara al futuro, se ha empezado a hablar incluso de la teología del Mediterráneo. En referencia a la guerra en Ucrania, Monseñor Cobo cuenta como lo están viviendo en el encuentro: Hemos vivido con preocupación todas las noticias, pero contrastamos también que es que realmente el Mediterráneo es un lugar de mucha diversidad, de unidad y de división, de vida y muerte, de guerra y de paz”. No obstante, ha querido destacar que “no podemos quedarnos en la mirada negativa, sino también en las esperanzas que van surgiendo. Igual que hay una guerra. Hay una comunidad creyente grande que reza estos días y que pide la paz”. Xabier Gómez OP: Es todo un desafío tender puentes en el Mediterráneo El Director de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Xabier Gómez OP, presente en el encuentro que reúne a más de 60 obispos, señala que éste se interrumpió el día 24 para rezar por la paz en Ucrania. Hay una honda preocupación y solidaridad por las iglesias y per»sonas que sufren la guerra en Ucrania. Por otro lado se observa muchísima diversidad a nivel social, eclesial, cultural en la rivera mediterránea. «Es todo un desafío, también a la identidad y necesario tender puentes. Nos hemos preguntado como ser fermento en medio de nuestras sociedades». Xabier también nos comparte que hay toda una invitación a la esperanza. Señala también que se está descubriendo en el encuentro a Giorgio Lapira, que fue alcalde de Florencia. Pionero de estos encuentros, hablaba de esperar contra toda esperanza y confiar en el poder de la oración. En el encuentro también se ha contrastado las diferentes concepciones de ciudadanía. Hay acuerdo en que no se utilice la palabra minoría, ni siquiera para definir a las iglesias de Medio Oriente. TRECE, Iglesia al día: : Sigue leyendo: Monseñor Cobo alienta a buscar juntos soluciones a los problemas del Mediterráneo Tras las huellas de Giorgio Lapira La reunión de obispos y alcaldes católicos de los países mediterráneos se celebra en Florencia para testimoniar y volver a proponer el papel del mar Mediterráneo como «frontera de paz», tras la intuiciones proféticas cultivadas en los años de la Guerra Fría por el gran alcalde florentino Giorgio La Pira, en proceso de beatificación. Las intuiciones proféticas de Giorgio La Pira, y las “Conferencias Internacionales por la Paz y la Civilización Cristiana” que promovió entre 1952 y 1956, miraban precisamente a esa raíz abrahámica común. Intuiciones que hoy, en el contexto marcado por nuevas crisis y nuevos conflictos, han resurgido por ejemplo en el Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa Francisco y el jeque sunita Ahmed al Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar. Monseñor Rafael Zornoza, Obispo de Cádiz y Ceuta: Que el mediterráneo vuelva a ser un símbolo de unidad y no una frontera
José Cobo: ¿Qué manos somos?
Alfa y Omega: Murió por llorar desde que nació. Por la asfixia de tener que buscar un hogar, y el atrevimiento de perseguir ese sueño junto a su madre, con 29 mujeres y niños en una patera. No tenía edad para entender de fronteras o de ideologías, ni de cupos legales que tranquilizan a algunos. Solo era una niña que abrazaba, lloraba y merecía un sitio digno en el mundo, tal y como tantos niños que nacen a este lado de la playa que sirvió de tumba. La niña maliense de 24 meses, asistida sobre el asfalto del muelle de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria, puede dar lástima, e inmediatamente hacer que miremos a otro lado una vez más. Dios quiera que su agonía se siembre en nuestras vidas y ensanche el corazón de quienes se atreven a ser más humanos por encima de otras cosas. Canarias, Ceuta, las costas del sur o tantos rincones del Mediterráneo dejan casi 2.000 muertos en este año 2021. Son hijos de Dios. La tierra es también suya, la casa común también les pertenece. Solo nos queda saber qué manos somos. Esas que tocan el asfalto, o las que se tapan los ojos para sentirse seguros, a costa de descartar el llanto de tantos. Es hora de afrontar las migraciones como un signo de nuestro tiempo, no como un problema. Para ello se nos regala un año nuevo, oportunidad para ser más humanos a paso de impulsar la acogida digna, estable y legal: abrazar, secar lágrimas; acoger y reconocer el nuevo rostro multicultural de nuestra sociedad y, desde nuestras parroquias o comunidades, anunciar con gestos nuevos la fraternidad que Dios sueña. José Cobo, Responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española Urge desplegar nuestra creatividad para establecer nuevos modelos de acogida, establecer puentes con los lugares de origen e iniciar corredores humanitarios dignos que nos hagan mejores. Y establecer nuevas formas de patrocinio comunitario, donde las entidades administrativas y civiles, con los municipios, posibilitemos, en pleno invierno demográfico, dar nueva vida a entornos despoblados. Seguro que así pasaremos del asfalto al abrazo.
Las Migraciones ya tienen su Aula en la Facultad de Teología de Burgos
La Cátedra Francisco de Vitoria, de la Facultad de Teología de Burgos, acoge este año un Aula de Pastoral de Migraciones, que fue inaugurada con una ponencia de Santiago Yerga, Director General de Migraciones. Es un curso de 30 horas distribuido en 10 jueves por la tarde, en el que hay 12 alumnos inscritos y algunos más que asisten como oyentes. Está codirigido por un profesor de la Facultad, Fernando Susaeta, y por la delegada diocesana de Pastoral de Migraciones, Hilda Vizarro. Tradicionalmente dentro de esta Cátedra había una Aula de Doctrina Social, que convocaba anualmente unas Jornadas de Divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia en un par de sesiones; al no haberse realizado en la presente ocasión esta Aula, ha sido la de Pastoral de Migraciones la que las ha asumido por esta vez, con el título general de “La mirada cristiana a las migraciones”. Estas jornadas se desarrollan no en la propia Facultad sino en un salón de actos público de la Fundación Cajacírculo, para posibilitar que asistan más personas. De hecho, han asistido en torno a 45 el primer día y en torno a 55 el segundo. El jueves 9 de diciembre la ponencia corrió a cargo de Xabier Gómez, O.P., Director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, y llevaba por título “Hacia un nosotros cada vez más grande: la pastoral con personas migradas en España”. Comenzó invitando, con el papa Francisco, a poner en el centro la vida de los pobres, y señaló como clave teológica la cercanía, la encarnación, principio de salvación. Fue luego desgranando algunos desafíos desde las fronteras y desde la Iglesia: salvar vidas, tener una narrativa positiva de las migraciones, conjugar los 4 verbos propuestos por el papa, tener coherencia y ética en las políticas migratorias, caminar hacia una gobernanza mundial, actuar sobre las causas de las migraciones forzosas y educar para la fraternidad. Se detuvo en la propuesta eclesial de “comunidades acogedoras”, y finalizó poniendo la parábola del buen samaritano y el relato de la mujer samaritana como paradigmas de la cultura del encuentro. Siguió un coloquio con los asistentes. El jueves 16 fue el turno de Raquel Martínez, Delegada episcopal de Migraciones en la Archidiócesis de Zaragoza, burgalesa y chilena de origen, con el tema “Las migraciones en el pensamiento y actuación del papa Francisco”. Comenzó enmarcando su ponencia con algunos datos actuales, con la historia de las Jornadas de las Migraciones (desde 1914) y con los dos principios que la Iglesia conjuga, más allá incluso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: el derecho a emigrar y el derecho a no tener que emigrar. Se centró posteriormente en las novedades del papa Francisco, por su pasado familiar emigrante, por su experiencia de trabajo sinodal en América Latina, por su defensa de los cartoneros y de las víctimas de la trata en Buenos Aires… Hizo hincapié en sus viajes: el primero fuera de Italia, a la isla de Lampedusa; y el único lugar que ha visitado dos veces, el campo de refugiados de Lesbos, en Grecia. Y recorrió cada uno de los mensajes desde 2014 a 2021, para concluir con Fratelli tutti como resumen del pensamiento del papa en el tema de las migraciones, y especialmente su número 130, donde Francisco señala propuestas muy concretas. En conjunto las dos ponencias han ayudado a situar las migraciones dentro de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en estos momentos actuales, como iluminación para el actuar concreto de cada cristiano, aspecto que se completará en las siguientes clases del Aula de Pastoral de Migraciones, ya para los alumnos inscritos. A continuación adjuntamos las ponencias que han tenido lugar. Gracias a los autores, a la Facultad de Teología de Burgos y a la Delegación Diocesana de Migraciones de la Archidiócesis por poner a disposición de quien los necesita, sus trabajos. PROGRAMA Horario: de 18:30h a 20:50, todos los jueves desde el 4 de noviembre de 2021 hasta el 27 de enero de 2022.
Xabier Gómez OP: Un horizonte de esperanza para jóvenes migrantes ex-tutelados
El gobierno de España ha anunciado que el reglamento de la Ley de Extranjería va a ser reformado para que los jóvenes migrantes tutelados que cumplen la mayoría de edad (extutelados) puedan obtener su permiso de trabajo. Una reforma largamente anhelada por los mismos jóvenes y las entidades eclesiales y civiles que les acompañan. En una entrevista concedida a la Revista Ecclesia, Xabier Gómez OP, Director del Departamento de Migraciones de la CEE ha declarado que: «Esta reforma permitirá aprovechar su potencial, sus capacidades y sus ganas de aportar, construir e integrarse en la que es ahora su sociedad y su comunidad de acogida». Ese es quizá uno de los objetivos más importantes de la reforma aprobada el pasado martes. ¿Cómo se valora esta reforma del reglamento de extranjería? Esta reforma ha tardado demasiado. Sin embargo, celebramos que el Gobierno por fin haya escuchado lo que desde hace tiempo las voces de tantos menores, jóvenes y entidades que trabajan junto a ellos venían reclamando: la necesidad de modificar el reglamento de una ley que, como gran parte de la actual ley de extranjería, penaliza a las personas migradas, en este caso a los menores de edad y jóvenes ex tutelados, dificultando su regularización administrativa y el acceso a los permisos de residencia y de trabajo. Es decir, poniendo obstáculos a la inclusión. Era una demanda largamente reclamada que contribuirá al bien de muchos menores y jóvenes ex tutelados. Otorga a los jóvenes y a las entidades, horizonte, motivación y mayores posibilidades de inclusión. No obstante, todavía queda por conocer “la letra pequeña” en la que se concretará, puesto que toda ley se presta luego a interpretaciones. Cuando llegue ese momento quizás sea conveniente otra valoración. En todo caso, estaremos atentos para poder celebrar o en su caso reclamar, que lo que se ha previsto se lleve a término. También resultan esperanzadoras las expectativas anunciadas por el alto Comisionado para la Pobreza Infantil en el Congreso, respecto a la previsión de modificar próximamente desde el Ministerio de Inclusión el umbral de la renta para las solicitudes al Ingreso Mínimo Vital (IMV), teniendo en cuenta a los jóvenes que hayan sido extutelados y que perdieron esa tutela al cumplir los dieciocho años de edad. Se anuncian cambios en Ministerio respecto al IMV “para llegar a más familias” incluyendo a los menores que están tutelados hasta los dieciocho años. Veremos. ¿Puede considerarse un gran avance a la hora de dar respuesta a los derechos de los menores? Es un avance. Aunque el gran avance sería contar con otra Ley de Extranjería dotada también de más medios para facilitar a las personas migradas la regularización de su situación administrativa, sea la que sea; para gestionar los flujos migratorios de otra manera desde los países de origen y la inclusión en el nuestro; para velar por el interés mayor de los menores y datar su edad de otro modo cuando es necesario. Para facilitar ante todo los permisos para acceder a un trabajo digno y otros derechos sociales que pertenecen a toda persona por el hecho de serlo. Las personas migradas independientemente de su edad, son sujetos de derechos y responsabilidades, como cualquier ciudadano. Esto les ha de ser reconocido por ley. Como dice el papa Francisco: “El gran tema es el trabajo, lo verdaderamente popular –porque promueve el bien del pueblo-, es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas (Fratelli Tutti, n. 162). El acceso al trabajo digno es la puerta para dignificar el proyecto de vida y para favorecer la inclusión y además, mejorar nuestra economía. Por otro lado, me pregunto qué pasará con aquellos jóvenes que por su recorrido quedan fuera del alcance de esta modificación del reglamento, por ejemplo, aquellos que no fueron tutelados y están entre nosotros. Ni las administraciones ni la Iglesia les debemos ni podemos abandonar. Aunque ciertamente es al Estado y sus administraciones a quien primero corresponde esta responsabilidad. Según Cáritas, demuestra la voluntad política de hacer realidad lo que numerosas entidades sociales venían reclamando desde hace años para el cuidado de los menores más vulnerables. ¿Cómo se va a facilitar la transición a la vida adulta de estos menores? Principalmente creando un régimen jurídico específico para los menores no acompañados y para la juventud extutelada que recogerá como cambio principal la concesión del permiso de trabajo desde los 16 años (permiso que se mantendrá una vez cumplida la mayoría de edad) y la flexibilización de los medios económicos en las sucesivas renovaciones, (no se exigirá que sean propios y se aceptan los medios económicos provenientes de las entidades y de otras ayudas públicas). Estos elementos, además de los diferentes recursos de acompañamiento a la emancipación son indispensables a la hora de facilitar la inclusión de estos jóvenes. ¿Cuál es el trabajo de la Iglesia en el campo de la infancia y la inmigración? ¿Cómo combatimos la exclusión social de los adolescentes y jóvenes a quienes la Ley de Extranjería, por otro lado, reconoce como regulares a todos los efectos?. En el campo de niños, adolescentes y jóvenes migrantes solos, en Iglesia seguimos aplicando los cuatro verbos que vertebran nuestra acción respecto a la pastoral con personas migradas. Cuatro verbos para ejercitar la maternidad que le es propia a la Iglesia: acoger, proteger, promover e integrar. Esto se realiza en gran medida, desde entidades e instituciones especializadas, la mayoría de la mano de la vida consagrada que realiza una inmensa labor en este campo, tanto en lugares de frontera como en pueblos y ciudades. Un trabajo que requiere colaboración con las administraciones y otras entidades a todos los niveles. Recordemos que en lo relativo a aspectos relacionados con la protección y tutela de menores y jóvenes son las comunidades autónomas quienes tienen las competencias. Quizás hay que revisar hacia qué modelos de acogimiento caminamos desde los diseños políticos, si lo que hay está funcionado o no y en qué medida
Jornada de Migraciones en la Diócesis de Getafe
“Hay que propiciar un tiempo y un espacio para encontrarnos y seguir creando entre nosotros (migrados y autóctonos) lazos de amistad y fraternidad” La Parroquia Nuestra Señora de la Saleta (Alcorcón) acogió el sábado 16 de octubre la Jornada Diocesana de Pastoral de las Migraciones que reunió a unas sesenta personas entre voluntarios y simpatizantes en torno al lema ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’. El encuentro contó con la participación del delegado de esta área pastoral, Fernando Redondo, y Xabier Gómez, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal encargado de centrar el tema, así como representantes de diversas instituciones que trabajan en la Diócesis en el campo de las migraciones Todas las entidades invitadas llegaron una hora antes para preparar sus respectivos paneles informativos, a través de los cuales, de forma visual, presentaron los diversos proyectos y experiencias en favor de las personas migradas y refugiadas que viven en los diferentes municipios del sur de Madrid, donde está ubicada la Diócesis de Getafe. Inició el encuentro Fernando Redondo con unas palabras de bienvenida y motivación para después pasar a explicar los objetivos del encuentro: el primero, como señaló el delegado de migraciones “propiciar un tiempo y un espacio para encontrarnos y seguir creando entre nosotros (migrados y autóctonos) lazos de amistad y fraternidad. Una forma práctica y concreta de ir construyendo ese nosotros cada vez más grande». El segundo, «seguir profundizando a nivel diocesano en la invitación que nos hace el Papa Francisco de caminar ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’ para que nuestras comunidades, parroquias, grupos, municipios… sean cada vez más abiertos, acogedores e inclusivos” y, el tercero, «visibilizar las diferentes experiencias y proyectos que se vienen realizando en los diferentes municipios, grupos, comunidades y parroquias de nuestra diócesis a favor de las personas migradas y refugiadas y que tienen como finalidad la inclusión y la integración en ese nosotros cada vez más grande en el ámbito de nuestra comunidad diocesana”. Puedes ampliar esta información en la WEB de la Delegación diocesana de Migraciones, de reciente aparición
Leticia Gutiérrez: No puede silenciarse la violación de Derechos Humanos en las fronteras
La hermana Leticia Gutiérrez , Delegada de Migraciones de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara inauguró las V Conversaciones PPC organizadas junto con el Instituto Superior de Pastoral. La hermana Lety lleva tres años en España y desde su experiencia en el área de Migraciones de la Conferencia Episcopal de México afirmó con contundencia que «Si no releemos la Fratelli tutti y el Sínodo desde los migrantes, vayámonos». La hermana Leticia ha trabajado en las fronteras más sangrantes y desde ahí afirma que «la política migratoria ahoga a los despojados» tal y como informa la revista Vida Nueva Puedes ver la ponencia aquí:
Siguen las muertes de migrantes en la Frontera Sur y sigue la globalización de la indiferencia
Cristianos y musulmanes rezaron juntos el pasado 21 de octubre en las playas de Barbate ante la última tragedia ocurrida en las costas de Cádiz. La Vigila estaba organizada por el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y Ceuta y fue presidida por el Obispo de la Diócesis, Monseñor Rafael Zornoza. En el centro una alfombra con libros del Corán y de la Biblia, veinticinco velas y veinticinco claveles blancos en memoria de los fallecidos en uno de los más graves dramas humanos de la inmigración ocurridos en las costas del litoral gaditano, concretamente a treinta millas de la costa de Barbate. La Playa del Carmen de la localidad barbateña acogió, en forma de vigilia de oración, el profundo dolor y la honda preocupación por este nuevo drama migratorio que ha costado la vida a más de veinte inmigrantes que se dirigían a las costas de la provincia de Cádiz en una patera. El rezo comunitario estuvo presidido por el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza, que estuvo acompañado por los padres Scalabrinianos, Livio Pegoraro, coordinador del Secretariado Diocesano de Migraciones en el Campo de Gibraltar y Ceuta, y Sante Zanetti párroco de Nuestra Señora del Carmen de Algeciras; el párroco de San Paulino de Barbate, José María Quintana; y el representante de la comunidad musulmana de Jerez de la Frontera, Ibrahim. El acto comenzó con unas palabras del Sr. Obispo, quien aseguró que “ante la muerte de estos más de veinte migrantes sentimos un profundo dolor y, al mismo tiempo, una gran impotencia, rebeldía interior y una gran preocupación. Se nos llena el corazón con cada rescate, ante tantas muertes y no nos acostumbramos por frecuente que sean. Una vez más sentimos vergüenza cuando padecemos estos gravísimos dramas de la inmigración que ocurren en nuestro litoral gaditano, tan cerca de nosotros”. El obispo diocesano denunció esta situación insostenible e instó a los Gobiernos de todas las naciones para que acaben con esta situación. “Elevamos nuestra mirada y el corazón a Dios, pidiendo su ayuda y buscando respuestas. Con nuestra presencia en esta vigilia de oración denunciamos la muerte de estas personas inocentes y las causas que las originan. Oramos aquí hoy por nosotros, por el mundo y por los Gobiernos de las naciones de todos los países afectados en estos graves sucesos, generados por una inmigración que vive una situación desesperada. Para que se aborden las políticas y los medios necesarios para evitar que se repitan estas tragedias”. Posteriormente, Carlos Carvajal, agente de la Pastoral de Migraciones de la Diócesis, leyó un manifiesto en el que se denunciaron las continuas muertes de migrantes en el mar. “Siguen las muertes y sigue la ‘globalización de la indiferencia’. Año tras otro, desde la impotencia y la rebeldía interior, se nos sigue helando el corazón con cada rescate o desaparición de un inmigrante fallecido. Sucede todos los años. Unas veces en esta orilla y otras en la de enfrente. Los cadáveres ya forman parte de este paisaje. A veces, nos toca enterrar a los muertos con la mayor dignidad posible. Otras veces, el mar se los traga y sólo el cielo y las estrellas acompañan a estos muertos”. CONTINÚA LEYENDO AQUÍ
Se nos hiela el corazón. Vigilia de oración por los fallecidos en las playas de Barbate.
El Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española se une al Comunicado emitido por el Secretariado de Migraciones de la diócesis de Cádiz y Ceuta ante la muerte de más de veinte personas ante las costas de Cádiz. El Secretariado ha convocado una Vigilia de Oración que será presidida por el obispo, Rafael Zornoza. COMUNICADO El Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y Ceuta manifiesta su honda preocupación y profundo dolor ante uno de los más graves dramas humanos de la inmigración ocurridos en las costas del litoral gaditano, a treinta millas de la costa de Barbate, y que ha desembocado con la muerte de más de veinte inmigrantes que se dirigían a las costas de la provincia de Cádiz en una patera. De esta manera, aseguran que «siguen las muertes y sigue la ‘globalización de la indiferencia’. Año tras otro, desde la impotencia y la rebeldía interior, se nos sigue helando el corazón con cada rescate o desaparición de un inmigrante fallecido. Sucede todos los años. Unas veces en esta orilla y otras en la de enfrente. Los cadáveres ya forman parte de este paisaje. A veces, nos toca enterrar a los muertos con la mayor dignidad posible. Otras veces, el mar se los traga y sólo el cielo y las estrellas acompañan a estos muertos. Y todos los que tienen algo que ver en este asunto, miran para otro lado, porque la culpa de los fallecidos en las dos orillas del Estrecho siempre la tienen los muertos». Según las últimas noticias hay 3 supervivientes, 10 cuerpos recuperados y se sigue buscando a otras 15 personas. El Secretariado de Migraciones quiere expresar su solidaridad con las familias de todos estos inmigrantes, al tiempo que denunciar la muerte de todas estas personas inocentes y las causas que las originan. Así, demandan de los Gobiernos de todos los países afectados en estos graves sucesos, generados por una inmigración que vive una situación muy desesperada, que se aborden las políticas y los medios necesarios para evitar que se repitan estos dramas y tragedias. De la misma manera, encomiendan en sus oraciones a todos estos hermanos fallecidos y a sus familias. «Desde el silencio de nuestra oración queremos hacer llegar hasta la otra orilla nuestro dolor y nuestra solidaridad y afecto, al tiempo que expresamos nuestro deseo de que este paso fronterizo en las aguas que separan las dos orillas dejen de ser espacios de dolor, sufrimiento, dramas y muertes, y se conviertan en lugares de encuentro, amistad e intercambio entre los pueblos de los dos continentes». Por este motivo, el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y Ceuta ha organizado el jueves 21 de octubre, a las 18.30 horas, en la playa del Carmen de Barbate, una Vigilia de Oración en memoria de estas personas y de sus familiares, que estará presidida por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza. El Secretariado pondrá un autobús para todo aquel que quiera asistir al acto. Para más información: Fundación Centro TIERRA DE TODOS. Tlf. 956290714.