Ante las noticias que nos llegan del hundimiento del barco Senefand 1, con once tripulantes a bordo y propiedad de la Compañía pesquera viguesa Grupo Profand, frente a las costas de Senegal, queremos manifestar Primero: Nuestra solidaridad y nuestra oración por los tres marineros que no han podido localizarse todavía por parte del equipo de rescate, el patrón del barco, Vicente Pazos, de 52 años y vecino de Marín que embarcado en Octubre tenía previsto regresar en Marzo y dos marineros senegaleses. Vaya nuestra cercanía y máximo afecto a sus familias Segundo: Alegrarnos por el rescate de los otros ocho marineros que ya han recibido el alta hospitalaria entre otros uno gallego, Fernando Argibay, vecino de Moaña y jefe de máquinas del pesquero. Y junto a él un caboverdiano, cinco senegaleses y un marinero de Guinea Bissau expresión de la realidad migratoria que trabaja en este Sector . Tercero : Seguimos al tanto del proceso y gestión así como del seguimiento que tanto la compañía armadora del buque como las distintas administraciones senegalesas, junto con el Consulado de España en Senegal y la Secretaría General de Pesca de la Junta de Galicia, están haciendo de este tema con una activa colaboración para que el incidente se resuelva lo antes posible y lo más favorable para los afectados Cuarto : Manifestar nuestra total disposición desde el Apostolado del Mar para todo aquello en lo que podamos colaborar con los afectados y sus familias. Una vez más han surgido la tragedia marinera a la que están expuestos nuestras gentes del mar por su trabajo y entrega ejemplar ante las muchas dificultades en las que están inmersos al servicio de la sociedad. Para todos ellos pedimos siempre las disposiciones legales más justas y Invocamos a Nuestra Señora del Carmen, como Madre de Misericordia. Y recordamos al respecto y con motivo de estas dolorosas noticias lo que decíamos en el Mensaje episcopal con motivo del Día de las gentes del mar: “Hoy como ayer, la misericordia es el corazón del mensaje del Evangelio. Como dice el papa Francisco, la misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro, la vía que une a Dios y al hombre y que abre nuestro corazón a la esperanza “ Con nuestra oración y bendición + Monseñor D. Luis Quinterio Obispo de Tui-Vigo y Promotor del “Apostolado del Mar” de la Conferencia Episcopal Española 14 de febrero de 2017
«Redescubrir el don de la hospitalidad»
Comunicado final del Encuentro de obispos y delegados responsables de la pastoral de los migrantes de las Conferencias Episcopales de Europa La gente conoce cada vez más el drama que viven miles de migrantes que cada día se arriesgan tratando de alcanzar el territorio europeo, cruzando el Mediterráneo en barcos en mal estado y el desierto en largas marchas de la muerte; en cambio son menos conocidas las historias de generosidad, historias donde se comparte y se acoge genuinamente, historias que acompaña el fenómeno migratorio de los últimos tiempos. Después de la urgencia de acoger, la Iglesia Católica está en primera línea en la emergencia relacionada con la integración de miles de migrantes. En Madrid, los obispos y los delegados responsables de la pastoral de los migrantes en Europa han dialogado sobre los «modelos» de integración, las buenas prácticas y los desafíos para la sociedad europea. Después de haber afrontado la cuestión de la acogida en el año 2015, los directores nacionales de la pastoral de los migrantes se han focalizado en el Año de la Misericordia en el desafío de la integración. El encuentro tuvo lugar en Madrid desde el 26 al 27 de septiembre invitados por el obispo de Albacete, Mons. Ciriaco Benavente Mateos, Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española. La integración de los migrantes y de los refugiados es un fenómeno complejo y de múltiples facetas donde no existe un modelo único, sino diferentes experiencias relacionadas con las necesidades y las posibilidades del territorio que acoge. La Iglesia Católica, como han testimoniado los participantes, está comprometida en todos los países con diferentes actividades y programas. Sin embargo, ya sea la acogida como la integración no son prerrogativas de un sector particular de la sociedad civil y/o de instituciones de la iglesia, sino de toda la sociedad, porque es la persona en su totalidad – es decir, es una persona que necesita un trabajo, una casa pero también necesita el afecto de una familia y un apoyo espiritual – que debe ser acogida. Tampoco es un asunto solamente del migrante o de quién pide asilo, sino que corre por un camino paralelo poniendo en juego también la responsabilidad y la capacidad de la comunidad que acoge, llamada a dar espacio a la diversidad. Con su enfoque, la Iglesia siempre busca promover esta doble dimensión, con un trabajo que tenga en cuenta tanto las necesidades de los migrantes, en su integralidad y en su dignidad de persona, como también las necesidades de la comunidad que acoge. Los muros, antes de ser realidades físicas, son los muros que se elevan en los corazones humanos. La ignorancia y el miedo son, de hecho, los primeros obstáculos que hay que superar. Las personas tienen que comprender qué significa ser un refugiado, qué significa tener la propia vida contenida en una simple mochila. Por lo tanto, es claro que el verdadero desafío de la integración pasa antes que nada a través de un trabajo educativo de toda la sociedad. Es necesario educar a la gente al diálogo y al encuentro. De hecho, el encuentro con los que son diferentes a nosotros, si se realiza con la disposición apropiada, es siempre enriquecedor y se inserta en la óptica del intercambio de dones. Este acompañamiento de la comunidad que acoge debe realizarse junto a todas las realidades sociales y eclesiales presentes en el territorio. Sólo una educación al encuentro y al diálogo permitirá erradicar temores injustificados, sostenidos frecuentemente por estereotipos y cliché, que alimentan cada vez más sentimientos xenófobos en Europa. Entre las distintas experiencias presentadas por los participantes, el medio pedagógico-pastoral privilegiado para promover una real integración parece ser “trabajar juntos”. Es en el hacer juntos, acciones y actividades concretas que el migrante y la comunidad que acoge se perciben como una sóla cosa. En el espíritu del Año de la Misericordia, los directores nacionales luego han recordado la necesidad de volver a descubrir el significado y el valor de la hospitalidad que ayuda a los cristianos a responder mejor al desafío de la integración. En esta óptica, la parroquia es, sin duda, el espacio privilegiado donde se puede realizar una verdadera pedagogía del diálogo y del encuentro. En sus distintas realidades, la comunidad parroquial puede convertirse en un gimnasio de la hospitalidad, el lugar donde se realiza el intercambio de experiencias y de dones, donde se forja la convivencia pacífica que todos aspiramos. En Madrid, los directores nacionales también discutieron algunas cuestiones afrontadas anteriormente y que aún existen, como el tráfico de seres humanos (el trabajo que lleva adelante el Santa Marta Group), la presencia de los inmigrantes católicos chinos en Europa y la dinámica de la evangelización de los chinos en Europa. En la Parroquia “Santa María del Silencio” junto a una delegación de la diócesis de la pastoral de los migrantes de Madrid, los participantes celebraron la Eucaristía, animada por un coro africano y presidida por el arzobispo de la ciudad, S. E. Mons. Carlos Osoro Sierra. Más tarde, en el centro de acogida ‘San Ignacio’ de los padres Jesuitas de Madrid se reunió un numeroso grupo de jóvenes africanos, donde fue posible apreciar concretamente las distintas iniciativas que se realizan en el Centro Ignaciano para promover la integración, especialmente a través del trabajo y la educación. Los trabajos se concluyeron encontrando el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Cardenal Ricardo Blázquez Pérez, en la sede de la Conferencia Episcopal en Madrid y un encuentro en Toledo – ciudad particularmente comprometida en el trabaja con los migrantes – con el arzobispo local, Mons. Braulio Rodríguez Plaza.
Nota de la CE de Migraciones ante la cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes
Las organizaciones eclesiales Cáritas, CONFER y Justicia y Paz se han sumado al llamamiento conjunto que Caritas Internationalis y el Servicio Jesuita a Refugiados han dirigido a los líderes de todo el mundo que van a participar el 19 de septiembre, en Nueva York, en una Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes. La Comisión Episcopal de Migraciones se une al llamamiento de estas organizaciones pidiendo que las deliberaciones de la citada Cumbre se traduzcan en acuerdos efectivos, que velen por un reconocimiento, acogida, trato y protección lo más dignos posibles en favor de los emigrantes y refugiados. Como manifestábamos ante la Jornada Mundial de Migraciones del pasado 17 de enero, así como en la Nota del pasado 8 de marzo, no debemos de olvidar que “detrás de estos flujos migratorios, en continuo aumento, está siempre la inhumanidad de un sistema económico injusto en que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común; o la violencia y la ruina que genera la guerra, la persecución o el hambre”. También hemos de recordar, ante las medidas de devoluciones sumarias en nuestras fronteras en estos días, lo pronunciado a propósito de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015. En dicho Mensaje además de mostrar la tristeza cuando nos llegan noticias como las devoluciones sumarias nos adheríamos “a la denuncia contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos”. Y pedíamos que se cumplieran los tratados internacionales y se verificara “al menos, si las personas pudieran ser acreedoras del asilo político, ser víctimas de la ´trata´ o necesitadas de asistencia sanitaria urgente”. El Santo Evangelio –“ fui forastero y me acogisteis” (Mt 25, 35 )-, la consecuente Doctrina Social de la Iglesia, las reiteradas llamadas del Papa Francisco, las recientes orientaciones de la Conferencia Episcopal Española, contenidas en la Instrucción Pastoral “Iglesia, servidora de los pobres” (24 de abril de 2015), así como la línea mantenida por esta misma Comisión nos estimulan a seguir trabajando en favor de los emigrantes y refugiados y a pedir a las autoridades pertinentes “ser generosas en la acogida y en la cooperación con los países de origen en orden a lograr unas sociedades más humanas y más justas”. Madrid, 19 de septiembre de 2016 Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones
«Necesitamos pasar de las palabras a los hechos»
La Comisión episcopal de Migraciones, reunida el 20 de Abril de 2016 desea con esta nota informativa seguir insistiendo en la necesaria y urgente toma de medidas de acogida, hospitalidad, y acompañamiento a refugiados. A ella se comprometió el Gobierno Español a quien la Iglesia española se ofreció y se sigue ofreciendo para lo que necesitara y pudiera ofrecer. En las diócesis españoles se han establecido ya los mecanismos y previsiones generosas y necesarias para colaborar y sensibilizar en dicha acogida. Y en el trabajo posterior para su integración social . Del trabajo ya hecho estamos seguros se beneficiarán emigrantes, refugiados y demás personas en situaciones de especial vulnerabilidad como lo vienen haciendo hasta la fecha Agradecemos la labor incisiva y solidaria que está haciendo la Red de Entidades eclesiales que trabajan con emigrantes (CEM, Confer, Caritas, Justicia y Paz y Sector Social de la Compañía de Jesús) y la de tantas organizaciones y entidades de Iglesia y otras a propósito de las personas concretas a quienes tan gravemente afecta esta crisis humanitaria necesitada de repuestas eficaces. Deseamos que no se ponga en cuestión la imprescindible necesidad de ayuda a los que huyen de la guerra o del hambre, refugiados e inmigrantes. Muchos en su camino hacia Europa son víctimas de la trata de personas y de muchos otros tipos de violencia. Y deseamos también que no caigamos en estereotipos ni en estigmatizaciones que afecten a su dignidad y a la fraterna y evangélica acogida. Tal y como recientemente ha hecho nuestro Santo Padre Francisco debemos pasar de las declaraciones formales y pronunciamientos a los hechos. Con los refugiados y emigrantes en Europa y con los que están en lugares de conflictos, origen de la gran tragedia que vivimos. Y necesitamos hacerlo con urgencia porque está en juego la vida de muchas personas sobre todo las más vulnerables. Estamos ante una situación muy urgente que necesita también celeridad y eficacia en la toma de decisiones. Mientras tanto continuaremos con nuestra labor humanitaria, de servicio, de acompañamiento y de defensa de los derechos de todos los emigrantes y refugiados. De los que vendrán y de los que ya están entre nosotros, favoreciendo su integración social, cultural y religiosa. Los Obispos de la Comisión episcopal de Migraciones
Nota de la Comisión Episcopal de Migraciones ante los últimos acontecimientos en Europa
Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones ante el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas entre la Unión Europea y Turquía para devolver a este último país a todos los refugiados que últimamente han llegado a Europa desde las costas del Egeo, manifiesta su inmenso dolor ante esta y todas las ultimas tragedias humanitarias que afectan a emigrantes y refugiados. Nos olvidamos que «detrás de estos flujos migratorios, en continuo aumento, está siempre la inhumanidad de un sistema económico injusto en que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común; O la violencia y la ruina que genera la guerra, la persecución o el hambre». Tal y como manifestamos ante la Jornada Mundial de Migraciones del pasado 17 de Enero de 2016 Queremos unir nuestra voz de pastores de la Iglesia a la de las organizaciones eclesiales que trabajan con inmigrantes y refugiados, que han hecho oir su voz en defensa de los derechos de estas personas desvalidas que reclaman con justicia nuestra solidaridad…» Celebramos asimismo como también escribíamos entonces que “ el trabajo, la reflexión y la toma de posturas en común, que se viene realizando entre las diversas organizaciones eclesiales que trabajan con especial preferencia en el campo socio-caritativo, ha sido un signo elocuente de fraternidad y de comunión eclesial». Y tal y como los obispos señalábamos en el citado mensaje, «mantener un discurso común contribuirá más eficazmente a haceros oír, a sensibilizar a nuestra comunidades en la defensa de los derechos de refugiados e inmigrantes y a avanzar en el cultivo de la cultura de la acogida e integración de estos hermanos». Y en este mismo sentido desearíamos para toda Europa proyectos como los que alabó el Santo Padre en el ángelus del pasado 5 de marzo: «Como signo concreto de compromiso por la paz y la vida quisiera citar y expresar admiración por la iniciativa de los pasillos humanitarios para los refugiados, iniciada recientemente en Italia. Este proyecto piloto, que une la solidaridad y la seguridad, consiente ayudar a personas que huyen de la guerra y de la violencia, como los cien de refugiados ya trasladados en Italia, entre los cuales niños enfermos, personas discapacitadas, viudas de guerra con hijos y ancianos. Me alegro también porque esta iniciativa es ecuménica, siendo sostenida por la Comunidad de San Egidio, Federaciones de las Iglesias Evangélicas Italianas, Iglesias Valdenses y Metodistas». Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones Madrid 8 de marzo de 2016
Nota del Obispo Promotor del Apostolado del Mar ante un nuevo accidente marinero
Los pescadores Borja Alonso, y Filipe Manuel de Brito, marineros del «Látigo» permanecen desaparecidos desde la tarde del viernes a pesar de los intentos por encontrarlos de muchos barcos e instituciones marineras que solo han podido localizar hasta la fecha los restos de su embarcación media milla al sur del islote de Agoeiro, al sur de las Islas Cíes. La angustia y el dolor por la desaparición de estos dos hermanos nuestros, hace que nuestra oración se redoble ante nuestro Padre Dios por mediación de la Virgen del Carmen. Queremos de manera especial que este nuestro mensaje lleno de misericordia, de solidaridad y de cercanía les llegue a las familias de los marineros desaparecidos. Y por supuesto a toda la gente de la mar, tan azotada por tragedias parecidas en su duro y servicial trabajo. “Todos somos conscientes de que la pesca es una de las industrias más complejas y más vastas del mundo, como también una de las profesiones más difíciles y más peligrosas» nos decía el Cardenal Veglió , Presidente del Pontificio Consejo para emigrantes e itinerantes en su Mensaje del 21 de Noviembre de 2015 , para la Jornada Mundial de la Pesca Al sentir el dolor de la familia marinera por estas noticias, recordamos lo que escribíamos el 16 de julio del pasado año con motivo del día de las gentes del mar,: “ Un año más gritamos a toda nuestra sociedad y a nuestros gobernantes para que volvamos nuestros ojos a los grandes problemas de las gentes del mar. El trabajo en el mar es el más duro de nuestra sociedad, tanto para el trabajador como para su familia. Todavía queda una ingente tarea que realizar en la dignificación de las condiciones de vida de los hombres y mujeres del mar.” Reiteramos con este motivo nuestra oración dolorida y también nuestra esperanza en el Dios de la Misericordia D. Luis Quinteiro Fiuza, Obispo de Tui-Vigo y Obispo Promotor del Apostolado del Mar 1 de Febrero de 2016
Nota conjunta Cáritas Española, CONFER, Justicia y Paz y Secretariado C.E. de Migraciones
Hospitalidad, dignidad y derechos: claves del marco común de trabajo con refugiados y migrantes de la entidades de Acción Social de la Iglesia en España Cáritas, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz aprueban el «Marco Común de la Red Intraeclesial frente a la situación actual» para articular una estrategia conjunta de Iglesia ante el reto de las migraciones. Hospitalidad, Dignidad y Derechos. Estas son las tres claves del trabajo de la Iglesia con las personas migrantes y refugiadas que articulan el «Marco Común de la Red Intraeclesial frente a la situación actual», que acaba de ser aprobado. Con este documento, las entidades promotoras de la citada Red —Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz— pretenden consolidar la estrategia estatal conjunta que vienen impulsando para organizar, a la luz del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco en 2016 para conmemorar el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, una respuesta global y coordinada a la realidad de las migraciones en nuestro país, que se ha visto agudizado en los últimos meses con la aparición de nuevos escenarios en el seno de la Unión Europea. Objetivo Según se señala en la introducción, «el objetivo de este Marco Común no es otro que el de continuar con nuestra línea de trabajo conjunta, articulada a través de esta Red Intraeclesial desde la voluntad de impulsar una presencia coordinada de Iglesia y de compartir el núcleo de esta reflexión, que luego alimentará los distintos espacios de cada una de nuestras entidades, según su misión y carisma». Las entidades pretenden «sostener públicamente un discurso común y una mirada compartida sobre el hecho migratorio en todas sus vertientes, así como la convicción sobre la necesidad de sensibilizar a las propias comunidades cristianas en la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, en el cultivo y desarrollo de una cultura de la acogida del diferente inspirada en la hospitalidad». Valoran, además, como una gran oportunidad la corriente de sensibilidad social y comunitaria expresada en múltiples formas hacia las personas en busca de protección internacional. Y señalan, al mismo tiempo, ciertas sombras del actual horizonte político y mediático «al establecer categorías sobre las personas que se encuentran en situación de movilidad, al situar en lugar preferente los derechos de unas personas solicitantes de asilo —que proceden de un determinado conflicto o de un determinado país— ante los de otros solicitantes de asilo y los de otras personas migrantes». Cuatro constataciones En el documento se recogen cuatro constataciones. Primero: la actual situación no es solo una emergencia, sino el resultado de una política orientada exclusivamente al control de flujos. Segundo: estamos ante una situación que no afecta solamente a las personas en busca de protección internacional, sino a la dignidad y a los derechos de todos los migrantes. Tercero: es imprescindible activar en Europa una mirada larga que aborde las causas de las migraciones forzadas. Y cuarto: es urgente transformar el reto en oportunidad, ya que las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos. Una mirada que aborda las causas de las migraciones forzadas Cáritas, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús, y Justicia y Paz proponen, junto a la puesta en marcha en Europa de un plan urgente de acogida humanitaria e integración, articular en paralelo medidas que incidan en las causas de los desplazamientos: – Asegurar la paz y el desarrollo tanto en los países de origen como de tránsito hacia Europa es una pieza clave de nuestro futuro común. – Atajar las causas de la migración involuntaria, como son los conflictos armados, la pobreza y la desigualdad, el cambio climático, la competencia por los recursos naturales, la corrupción y el comercio de armas. – Aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo de los países de la UE hasta alcanzar el prometido 0,7 % del PIB. Esta ayuda debe prestar atención prioritaria a los Estados más frágiles y a los países menos desarrollados. – Exigir a la ONU su apoyo a aquellas acciones que aseguren la paz en zonas de conflicto. – Abordar de raíz las causas de la trata de personas. Esto pasa por considerar a las víctimas de trata no como infractores, sino como víctimas de un delito, y proporcionar respuestas eficaces de apoyo y tratamiento a las víctimas de trata. Una mirada inclusiva sobre la acogida, la integración y la interculturalidad La Red Intraeclesial ha acordado trabajar de forma conjunta y coordinada tanto a nivel interno como ante a los poderes públicos, en defensa de unas políticas de acogida e integración que incidan en el cambio de estereotipos y en combatir, a través de una mirada inclusiva, los discursos racistas y xenófobos en nuestra sociedad. Las entidades muestran su convicción de que «las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos, no solo para las sociedades de origen y tránsito, sino también para nuestras propias sociedades que hoy se configuran ya como espacios de mestizaje, que se enriquecen en la convivencia con los otros». El Buen Samaritano, fuente de inspiración El Marco Común lanza una invitación a encontrar «inspiración en la parábola del Buen Samaritano» y «a superar el miedo para ir al encuentro del otro, del extraño, del extranjero y reconocerlo como ser humano». «Este encuentro –se recuerda— nos cuestionará, nos hará cambiar los planes y tomar una dirección distinta, como hizo el Buen Samaritano al ver al hombre apaleado al borde del camino. Pero nos llevará también a descubrir riquezas humanas insospechadas, allí donde el miedo nos hacía ver sólo riesgos y peligros». En definitiva, con esta iniciativa las organizaciones que integran la Red quieren responder a la pregunta del Papa en su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016: «¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a
Por una mayor generosidad en la acogida de los refugiados y desplazados en Europa
Día tras día somos golpeados por las noticias de numerosas personas, que, huyendo de la guerra o del hambre, acaban dejando la vida de manera trágica, en mar o en tierra, o se encuentran en situaciones extremas. Son hombres, mujeres y niños, en no pocos casos familias enteras, que lo han perdido todo. Sólo les queda la vida, y ésta amenazada. Sería horrible que la repetición de los hechos acabara anestesiándonos; que, como dice el Papa Francisco, «la globalización de la indiferencia acabara por secarnos las lágrimas»; que dejáramos de clamar contra «este grave crimen contra la familia humana», como ha sido calificado también por el mismo Papa Francisco. Situaciones como las que se están viviendo, que muchos califican de verdadera catástrofe humanitaria, reclaman respuestas urgentes, eficaces y generosas. Europa, a cuyas puertas llaman angustiadas estas personas pidiendo refugio, ha de implicarse con mayor empeño en buscar soluciones globales. Han de comprometerse manera efectiva en primer lugar los gobiernos, pero también los ciudadanos. En nuestro mensaje para la Jornada de las Migraciones, decíamos los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones que » hay que ponerse dentro de la piel del otro para entender qué esperanzas y deseos les mueven a dejar su tierra, su familia, los lugares conocidos; de qué situaciones busca escapar». Clama al cielo constatar, junto a las abismales desigualdades de renta media per cápita y de esperanza media de vida, la violencia y las persecuciones desatadas por fanatismos inhumanos o por otras razones políticas. Desde la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, nos unimos, una vez más, al clamor de tantas organizaciones y comunidades cristianas, a hombres y mujeres de buena voluntad, que se sienten interpelados por esta dramática realidad que nos llega al corazón. No queremos quedar en el silencio para no ser cómplices de la indiferencia y de la llamada política del descarte que denuncia el Papa Francisco. Hace dos años, ya pedimos al Gobierno desde la Conferencia Episcopal, sin obtener respuesta, la acogida en España de algún grupo de refugiados sirios. Reiteramos nuestra petición de la más amplia generosidad en este momento, para la acogida de quienes piden refugio y acogida de manera urgente. Pedimos también la comprensión y colaboración de todos los ciudadanos, a la vez que ofrecemos la de nuestras comunidades y centros de acogida. Los cristianos tenemos por razones humanitarias y evangélicas un especial deber de justicia y caridad, distintivo de nuestra condición. Invitamos a orar para que nuestro Dios, el Dios de la Misericordia, conceda la paz y el gozo eterno a los que han muerto buscando un mundo mejor. Pedimos el consuelo de la esperanza para sus familiares, así como la luz y la generosidad para todos los responsables de encontrar las repuestas que, en actual situación, reclaman, a gritos y con lágrimas, tantos hermanos desplazados ante nuestras fronteras de Europa, como un día lo hicieron compatriotas nuestros. 1 de Septiembre de 2015 COMISION EPISCOPAL DE MIGRACIONES
Comunicado final de la Comisión Mixta del Mediterráneo
Del 3 al 5 de mayo 2015, se ha celebrado en Madrid la reunión de la Comisión Mixta del Mediterráneo que reunió a trece obispos, cinco sacerdotes, dos laicos y una religiosa. Todos ellos, provenientes del norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia), de Francia, Portugal, Italia y España, son los responsables de la pastoral de los migrantes, del diálogo islámico-cristiano y de la misión universal de la Iglesia. Y junto a ellos participaron en la reunión directores y técnicos de los servicios nacionales. El Encuentro se clausuró con una Eucaristía en la Catedral de Toledo, presidida por el Sr. Arzobispo D. Braulio González. Este Comisión se reúne cada dos años desde 1989 para compartir información, experiencias y orientación sobre cuestiones y eventos que afectan a cuestiones pastorales comunes a ambas orillas del Mediterráneo. Este año hemos trabajado el tema de la recepción y el acompañamiento de los catecúmenos que vienen de otras religiones. Cuando se producen estas peticiones especiales se requiere un camino catecumenal que debe tener en cuenta sus tradiciones religiosas y culturales. Asimismo fueron presentadas herramientas de catequesis específicas que pueden ayudar a los nuevos conversos a seguir un rico itinerario de encuentro con Cristo, insertados en la vida de la Iglesia. También se trató la cuestión de los matrimonios entre cónyuges cristianos y de otras religiones constatando la complejidad de las situaciones a causa de las diferencias culturales y las tradiciones de la familia sobre el matrimonio, o por la distinta situación social y la legislación de cada país, o por el interés en la elección de la educación religiosa de los niños etc. Un punto importante de atención en el plano pastoral fue estudiar la recepción, preparación y celebración de los matrimonios y como acompañar mejor en su proceso a estas familias También pudimos intercambiar noticias sobre la situación de los países del norte de África. Estamos muy preocupados por lo que está ocurriendo en Libia y las consecuencias dramáticas que sufren los cristianos en este país. También abordamos la presión migratoria creciente en el Mediterráneo con resultados extremadamente peligrosos y trágicos para la vida de los emigrantes. Tras los muchos naufragios, algunos de ellos muy recientes, los miembros de la Comisión llaman fuertemente la atención e interpelan a los Estados y a la Unión Europea para que asuman conscientemente su responsabilidad no sólo para que promuevan todos los recursos necesarios para los caminos y rescates humanitarios en todas sus modalidades , sino sobre todo, para que promuevan políticas globales de migración y asilo con el total respeto y defensa de la dignidad y de los derechos humanos fundamentales, incluido , por supuesto, el derecho a la integridad de la vida, de los migrantes. El trabajo de estos días será tenido muy en cuenta por los distintos servicios nacionales de nuestros países. Y así poder contribuir en cada país y en cada Iglesia con las mejores propuestas para nuestras prácticas pastorales y sociales en el ámbito de las migraciones. +Arzobispo Laurent Dognin, Obispo auxiliar de Burdeos. +Arzobispo Vincent Landel , Arzobispo de Rabat Co-presidentes de la Comisión Mixta Nota : Por parte de la Conferencia Episcopal Española participaron, Monseñor D. Ciriaco Benavente, Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, Monseñor D. Rafael Zornoza, Obispo de Cadiz-Ceuta, el P. Jose Luis Pinilla S.J. , Director del Secretariado de la CEM , y la Hermanita de Jesus Maria Jesús Arandia.