Mensaje de la C.E. de MigracionesJornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015 Introducción Queridos hermanos y hermanas: El papa Francisco, con motivo de la celebración de la 101 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, del año 2015, ha dirigido a toda la Iglesia un mensaje estimulante, luminoso y profético. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, siguiendo el surco abierto por el santo padre, queremos, por nuestra parte, invitaros a acoger su palabra, a releerla desde nuestras realidades concretas y a llevarla a la práctica. Nos invita el santo padre, en primer lugar, a contemplar a Jesús, «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona», a dejarnos sorprender por su solicitud en favor de los más vulnerables y excluidos, a reconocer su rostro sufriente en las victimas de la nuevas formas de pobreza y esclavitud, a acoger su palabra, tan clara, tan contundente: «Fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25, 35-36). 1.- Iglesia sin fronteras, Madre de todos La Iglesia, heredera de la misión de Jesús, a la vez que anuncia a los hombres que «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16) abre sus brazos para acoger a todos, sin discriminaciones. Ya en Pentecostés, los discípulos, empujados por el Espíritu, vencen miedos, superan dudas, se arriesgan al encuentro con quienes los judíos conocían como nacionalidades diversas, y, a pesar de las diferencias de lenguas, se entendían. Los hombres podemos entendernos cuando hablamos el lenguaje de Dios, que es el amor. Y cuando nos encerramos en nuestra torre, para evitar al que consideramos extranjero, pretendiendo preservar así nuestras seguridades, no hay entendimiento, sino división, violencia y marginación. Hoy, como ayer, hemos de salir al encuentro de los hermanos emigrantes, haciendo visible la maternidad de la Iglesia, que, superando razas y fronteras, a todos acoge y «abraza con amor y solicitud como suyos». Es lo que resume admirablemente el lema elegido para esta Jornada del Emigrante y del Refugiado: «Iglesia sin fronteras, Madre de todos». La Iglesia en su conjunto y cada cristiano en particular hemos de practicar y difundir la cultura del encuentro, de la acogida, de la reconciliación, de la solidaridad. Para una madre ningún hijo es inútil, ni está fuera de lugar, ni es descartable. Las madres, cuando se trata de los hijos, no saben de fronteras, como no lo sabía Jesús, al que vemos pasar al otro lado del lago, país extranjero, adentrarse en territorio sirio-fenicio, atravesar el país de los samaritanos, comer con publicanos y pecadores. No son las fronteras lo que le detiene, sino, más bien, los reencuentros, donde las diferencias son asumidas y transformadas en una acogida enriquecedora recíproca. Admira la fe de la sirio-fenicia (Mt 15, 21-28), hace que la samaritana se encuentre consigo misma y se convierta en evangelizadora para sus convecinos (Jn 4, 1-26). Al hilo de sus reencuentros Cristo reacciona, y a veces se irrita por el uso duro e ideologizado de las diferencias (Mc 1, 40-45; Mt 15, 1-20, Mt 9, 9-13). 2.- Por un mundo nuevo, superando desconfianzas y rechazos Las migraciones son un signo de nuestro tiempo, que está cambiando la faz de los pueblos. En España había a principios de 2014 cinco millones de personas extranjeras empadronadas. Entre ellas, son numerosas las que emprenden viajes muy arriesgados con la esperanza de encontrar un futuro mejor para ellos y sus familias. También ha vuelto a repuntar el número de españoles que emigran, para quienes las Misiones Católicas en Europa son una gran referencia. «No es extraño, sin embargo —advierte el santo padre— que estos movimientos migratorios susciten desconfianza y rechazo, también en las comunidades eclesiales, antes incluso de conocer las circunstancias de persecución o de miseria de las personas afectadas. Esos recelos y prejuicios se oponen al mandamiento bíblico de acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado». Hay que ponerse dentro de la piel del otro para entender qué esperanzas y deseos le mueven a dejar su tierra, su familia, los lugares conocidos; de qué situaciones busca escapar. Clama al cielo constatar las abismales desigualdades de renta media per capita o de esperanza media de vida entre muchos de los países de origen y los países de destino de los emigrantes. ¿Quién de nosotros no buscaría escapar del hambre, de la persecución o de la guerra, cuando no de la muerte?. El mapa de la desigualdad entre países es una afrenta clamorosa a la dignidad de millones de seres humanos. Con el agravante de que las migraciones forzosas e irregulares dan lugar frecuentemente a la aparición de las mafias, a que surjan viejas y nuevas formas de pobreza y esclavitud (mujeres víctimas de la prostitución, menores no acompañados y en situaciones de riesgo, refugiados…). Son llagas por las que el Señor sigue sangrando. 3.- «Salir del propio amor, querer e interés. Unir esfuerzos» El santo padre ha invitado reiteradamente: Consuela el hecho de que en los últimos años hayan sido un millón largo de personas las que han conseguido la nacionalidad española por residencia. Pero nos duele que, a pesar de los planes de integración, sigan siendo numerosos los que se ven obligados a vivir en asentamientos inhumanos o hacinados en viviendas indignas. Nos preocupa la llamativa caída en cooperación internacional a niveles tan bajos como los actuales, porque mientras no cambien las condiciones inhumanas de vida en los países pobres y sea factible el derecho a no emigrar, nada ni nadie detendrá las migraciones. Reconocemos el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios y de las dificultades que ello implica. Sabemos y valoramos las muchas vidas salvadas por las patrullas de vigilancia y los servidores del orden público en las proximidades de nuestras costas. Pero hay derechos que son prioritarios. Por eso, qué tristeza se siente cuando nos llegan noticias de muertes y de violencia, o que se adopten medidas como las devoluciones sumarias. También nos duele que no se sigan buscando alternativas más dignas que los Centros de Internamiento. En este sentido, nos adherimos a la denuncia contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos. Pedimos que se
El cuidado pastoral de los migrantes y refugiados en Europa: una propuesta de comunión
Los obispos y delegados responsables de los migrantes de las Conferencias Episcopales de Europa han mantenido un encuentro en Malta, del 2 al 4 de diciembre de 2013, sobre el cuidado pastoral de los migrantes y refugiados en Europa: una propuesta de comunión. En este encuentro ha ofrecido una ponencia el presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE y obispo de Albacete, Mons. Ciriaco Benavente, que reproducimos a continuación. También se incluye la ponencia introductoria, las conclusiones y una crónica del encuentro. «Cooperación entre las Iglesias para el cuidado de los emigrantes y refugiados» Mons. D. Ciriaco Benavente Mateos, obispo de Albacete Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones “La Iglesia no ha llegado a ser universal y multicultural en el curso de su historia, lo es por su origen de comunidad de creyentes abierta al mundo entero. La Buena nueva se dirige a toda la creación, no está restringida a un grupo cultural o ciertas razas. Nunca es una Iglesia nacional, siempre es universal…. Tenemos que estar siempre listos para rechazar la tentación de Babel, para poder buscar los caminos que nos permitan vivir Pentecostés. La unidad que buscamos no es la de la uniformidad. Nos inspiramos en la unidad del Dios trino, a la vez uno y distinto, religado esencialmente por el amor (Kurt Koch, obispo de Bâles) 1.- Introducción Probablemente en todas nuestras Conferencias Episcopales hemos tratado reiteradamente el tema de la cooperación entre Iglesias. Tengo delante un texto de la Conferencia Episcopal Española, de 3 de marzo de 2011, cuyo título coincide casi literalmente con el que me ha sido asignado para esta intervención. Bastaría con cambiar lo de cooperación “misionera” por cooperación “para el cuidado de los emigrantes y refugiados”. Todo lo que se ha dicho sobre cooperación, referido a la missio ad gentes , es válido también en el campo de las migraciones. La experiencia de la misión ad gentes puede ser paradigmática tanto en lo referente a la cooperación entre Iglesias como en el trabajo evangelizador. Las gentes no sólo están allende los mares; muchos viene viven ya aquí, entre nosotros, son inmigrantes . En numerosos documentos se nos exhorta a los obispos a esta cooperación. El Pontificio Consejo nos señala posibilidades diversas, desde la “Exul Familia” hasta “Erga migrantes caritas Christi”. Me propongo tres pasos : primero, recordar alguno textos significativos del Magisterio en que se nos exhorta a la cooperación. La rememoración intensifica las convicciones y ablanda las resistencias que en nosotros pudieran existir. Son tantos los campos que reclaman nuestra solicitud pastoral que, sin darnos cuenta, los límites de nuestro horizonte pueden acabar coincidiendo con los de la Diócesis. En segundo lugar recordaré algunas experiencias de colaboración ya realizadas. Finalmente apuntaré algunas otras posibles pistas de colaboración. Nuestra iglesia ha recibido la gracia y, por tanto, la gozosa obligación de ser signo de comunión y colaboración en medio de un mundo globalizado, pero con fuertes divisiones y con intereses nacionalistas fuertes: ”La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”(Caritas inveritate,19) La globalización, con el creciente fenómeno de la movilidad y la imposibilidad de responder individualmente a los desafíos, reclaman intensificar en cantidad y en calidad la colaboración entre Iglesias. La Iglesia no tiene fronteras. La llamada a la colaboración resuena, pues, con especial fuerza hoy. 2.- La cooperación en el Magisterio de la Iglesia En la carta apostólica “Novo Millenio Ineunte” de le Beato Juan Pablo II, que trazaba los rasgos del programa pastoral para el nuevo milenio, leemos: «Otro aspecto importante, en que será necesario poner un decidido empeño programático en el ámbito tanto de la Iglesia universal como de las Iglesias particulares, es el de la comunión (koinonía) que encarna y manifiesta la esencia misma de la Iglesia. La comunión es el fruto y la manifestación de aquel amor que, surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da (cf. Rom 5, 5), para hacer de todos nosotros «un solo corazón y una sola alma» (Hch. 4, 32). Realizando esta comunión de amor, la Iglesia se manifiesta como «sacramento», o sea, «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano». Con estas palabras el Beato Juan Pablo II no sólo recogía y sintetizaba la doctrina del Vaticano II sobre la Iglesia como comunión, sino que le hacía dar un paso adelante: «La comunión encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la Iglesia», dice el Papa. La Iglesia es, pues, comunión. La comunión tiene su expresión en la cooperación. El texto citado señala la fuente de que mana esta corriente de comunión y la consiguiente exigencia de colaboración: De “aquel amor que, surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da”. La cooperación no es demandada, pues, sólo por exigencias sociológicas o de eficacia. Está en juego el ser y la identidad de la Iglesia. La Exhortación postsinodal “Ecclesia in Europa” se expresaba con idéntico sentido, refiriéndose, en este caso, a las Iglesias de Europa: “La fuerza del anuncio del Evangelio de la esperanza será más eficaz si se une al testimonio de una profunda unidad y comunión en la Iglesia. Las Iglesias particulares no pueden estar solas a la hora de afrontar el reto que se les presenta. Se necesita una auténtica colaboración entre todas las Iglesias particulares del Continente, que sea expresión de su comunión esencial; colaboración exigida también por la nueva realidad europea. En este contexto se debe situar la contribución de los organismos eclesiales continentales, comenzando por el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas. Este es un instrumento eficaz para buscar juntos vías idóneas para evangelizar Europa (cf. Discurso a los Presidentes de las Conferencias Episcopales Europeas , 16 de abril 1993) . Mediante el “intercambio de dones” entre las diversas Iglesias particulares , se ponen en común las experiencias y las reflexiones de Europa del Oeste y del Este , del
Conclusiones de las XXVIII Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana
Desde el Departamento de Pastoral Gitana de la Conferencia Episcopal se han organizado las XXVIII Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana, bajo el tema marco “Creo en Dios, Creo en la Iglesia”. Presididas por Mons. Xavier Novell Obispo promotor, contando también con la presencia de Mons. Ciriaco Benavente, Presidente de la Comisión de Migraciones. Este año el lugar elegido ha sido Guadarrama, en la provincia de Madrid, en los días del 20 al 22 de septiembre. La cita ha reunido a más de un centenar de personas, delegados diocesanos, religiosos, religiosas, laicos, gitanos y no gitanos, agentes de pastoral gitana provenientes de distintas diócesis españolas: Madrid, Pamplona, Orihuela-Alicante, Córdoba, Granada, Málaga, Jaén, Valladolid, León, Valencia y Zaragoza. Todos los participantes han mostrado una misma inquietud, “que nuestros hermanos gitanos se conviertan al evangelio. Que se acerquen a la Iglesia Católica como madre que los acoge y les da no sólo el pan, cuando lo necesitan, sino lo más valioso que ella tiene, la fe en Jesucristo”. En este encuentro los agentes han vivido unos días llenos de entusiasmo y entrañabilidad, con tiempos de formación a través de charlas, testimonios, talleres, y de celebración litúrgica marcada con tintes de la propia idiosincrasia de los gitanos. Finalmente, en la reflexión conjunta de estas Jornadas, se ha visto con claridad, “la necesidad urgente de ponerse en camino. Hacer un proyecto común fruto de las experiencias pastorales de las distintas diócesis, con el fin de concretar el Plan Pastoral 2011-2015, para seguir avanzando en esta misión, siguiendo las palabras del Papa Francisco, que invita a ir a las periferias de la existencia, para sembrar la semilla del Evangelio, con la palabra y el testimonio. “pues es allí donde se encuentran nuestros hermanos gitanos”.
Mensaje final de las XXVI Jornadas de Pastoral Gitana (25 años de jornadas)
Desde la tarde del día 23 hasta el mediodía del día 25 de Septiembre de 2011, nos hemos reunido, en la Casa de Ejercicios de Cristo Rey (Pozuelo de Alarcón), más de un centenar de personas entre gitanos y payos, presididas por Monseñor Ciriaco Benavente, presidente de la Comisión de Migraciones, para celebrar las tradicionales Jornadas Nacionales de Pastoral con los Gitanos. Al celebrar este año las Jornadas en su número 26, hemos contado con la presencia de todos los que a lo largo de estos 25 años, han dirigido el Departamento encargado de este campo pastoral dentro de la Conferencia Episcopal Española. Las emotivas intervenciones de los Directores han ido de la mano de otras de los participantes con más historia dentro de esta pastoral, payos y gitanos, que durante este tiempo, han entregado su tiempo y su trabajo en esta difícil parcela de la promoción y evangelización del Pueblo Gitano, de su cultura y sus valores. El testimonio de algunas de estas personas que han sido y siguen siendo un referente por su trayectoria en este campo pastoral ha contribuido a estimular a los actuales agentes de pastoral en un compromiso renovado con vistas a una Nueva Evangelización. Hemos dado gracias a Dios por estos años y por las correspondientes Jornadas en un clima de oración, fraterno, festivo y lleno de momentos de reflexión. Hemos constatado que hay mucho por hacer en este campo , que sigue habiendo graves deficiencias en lo social, en la educación de los niños, en la promoción de la mujer y en la dinamización pastoral, para cumplir el deseo de nuestro querido Papa Benedicto XVI, que hacemos nuestro : “Nunca más vuestro pueblo sea objeto de hostigamiento, de rechazo y de desprecio! Por vuestra parte, ¡buscad siempre la justicia, la legalidad, la reconciliación y tratad de no ser nunca causa de sufrimiento de los demás!”[1]. Queremos seguir acompañando a este pueblo en sus gozos y dolores, a las familias y a los jóvenes, de forma que sigan sintiendo el amor de Dios y de la Iglesia. Deseamos que la pastoral con los gitanos goce en nuestras Iglesias del reconocimiento que merece, que cuente con los recursos personales y materiales necesarios, a fin de que, entre nosotros, se haga realidad lo que reiteradamente ha sido proclamado por los Papas en relación a los gitanos “Vosotros en la Iglesia no estáis al margen, sino que de alguna manera, estáis en el centro, vosotros sois el corazón de la Iglesia nos dijo Pablo VI en 1965, y nuevamente nos lo ha recordado este año el actual Pontífice en el mensaje citado: “También yo hoy repito con afecto: ¡Estáis en el corazón de la Iglesia! Sois una amada porción del Pueblo de Dios peregrinante y nos recordáis que “no tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura” (Hb 13,14). También a vosotros ha llegado el mensaje de salvación, al que habéis respondido con fe y esperanza, enriqueciendo la comunidad eclesial de creyentes laicos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas gitanos “. Pozuelo de Alarcón (Madrid) 23-25 septiembre 2011
«Alimentar la esperanza”. Acogida a los emigrantes y el diálogo entre musulmanes y cristianos
Tunez.- Del 2 al 4 de mayo de 2011 se ha celebrado Túnez una reunión de obispos de Francia, España y el Magreb. Acogidos cordialmente por el obispo Maroun Lahham, arzobispo de Túnez, esta reunión de la llamada «Comisión Mixta» tenía la intención de tratar sobre la acogida de los migrantes y hacer un balance del diálogo cristiano-musulmán en sus comunidades eclesiales. En estos tiempos en que vivimos, el Magreb y otros países árabes están experimentando importantes reivindicaciones relativas a la dignidad humana, la libertad, la justicia y el deseo de la verdadera democracia. Los obispos se ha hecho cargo de las repercusiones políticas y sociales que estos hechos provocaron en muchos países sorprendidos por estos rápidos cambios. En cuanto a Libia, apoyan las acciones del Papa Benedicto XVI y del arzobispo Giovanni Martinelli, vicario apostólico de Trípoli, la prioridad del diálogo político: nadie puede controlar las consecuencias de la intervención armada que golpean a las víctimas inocentes. En cuanto a la cuestión crucial de los migrantes, los obispos constatan que Europa busca sobre todo aplicar una protección drástica que no siempre va en el sentido de la justicia, y a menudo se convierte en una fuente de exclusión y discriminación. El Magreb es el punto de tránsito de los inmigrantes provenientes de África subsahariana y las Iglesias son testigos de los dramas de los hombres y mujeres que dejan su país y ellas mismas que están haciendo importantes esfuerzos para darles acogida y apoyo. En estas personas es notable, dentro de su angustia, la fuerza humana y espiritual que les empuja en su trashumancia y que, por desgracia, a menudo se convierte en un calvario. Es necesario ponerse a su escucha y ayudar a cambiar la mirada, y ser más exigentes en las cuestiones de la justicia y la solidaridad con estos hermanos y hermanas en el extranjero que llaman a nuestra puerta. En el delicado tema de la migración, no se puede llegar fácilmente al encuentro de dos actitudes: la de muchos políticos que quieren asegurar primero la seguridad y la protección de sus ciudadanos, frecuentemente por razones electoralistas, y el de la de los discípulos del Evangelio, que con el riesgo de ser acusados de ingenuidad, quieren servir a todo el pueblo y defender su dignidad, incluso si son clandestinos e indocumentados. Estas dos actitudes se podrían conjugarse si el dinero gastado para proteger las fronteras sirviera para desarrollar la independencia alimentaria de los países de origen de los inmigrantes y si se pusieran los medios para garantizar una vida digna para todos los ciudadanos. Entonces no tendrían que partir arriesgando sus vidas Durante décadas, los Papas no dejan de decirlo , ¿cómo no repetirlo con ellos ? En cuanto a los esfuerzos para avanzar en el diálogo entre cristianos y musulmanes, los obispos están entre la alegría de ver en marcha iniciativas alentadoras en el seno de sus diócesis y el dolor por las resistencias amplificadas por el miedo y el desconocimiento mutuo en todos los países de mayoría cristiana o musulmana. Algunas corrientes fundamentalistas no hacen más que reforzar estos temores. Se debe dar prioridad al encuentro entre personas de horizontes diferentes, que a menudo da lugar a un intercambio más verdadero y más espiritual. La convivencia del día a día, sigue siendo el mejor terreno para un diálogo siempre es necesario. Los Obispos apoyan cualquier iniciativa en este ámbito. Hacemos hincapié en la fecundidad y la necesidad de estos trabajos regulares entre las Iglesias de las dos orillas del Mediterráneo: Ellas alientan la esperanza. Los obispos de la Comisión Mixta del Mediterráneo y el Magreb-Europa: Mons. Ghaleb Bader, Arzobispo de Argel, Argelia Mons. Paul Desforges, obispo de Hipona-Argelia Constantino, Mons. Obispo Francis Garnier, Arzobispo de Cambrai, Francia Mons. Georges Alphonse – El Obispo de Orán, Argelia Mons. Maroun Lahham, arzobispo de Túnez, Túnez Mons. Vincent Landel, Arzobispo de Rabat, Marruecos Mons. Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logono, España Mons. Georges Pontier, arzobispo de Marsella, Francia Mons. Claude Rault, obispo de Laghouat-Gardhaïa, Argelia Mons. Michel Santia, obispo de Créteil, Francia Mons. Obispo Schockert Claude, obispo de Belfort-Montbéliard, Francia Mons. Marc Stenger, obispo de Troyes, Francia P. FARRUGIA , Daniel, Vicario General de Trípoli, Libia y los colaboradores en la Conferencia de Obispos de Francia : P. Bernardo Fontaine, director nacional del Departamento de Cuidado Pastoral de los Migrantes, P. Jean Forgeat, director adjunto de la Misión Nacional de la Iglesia Universal, P. Christophe Roucou, director del Servicio Nacional de Relaciones con el Islam
Conclusiones de las XVII Jornadas de Pastoral Gitana
1. Los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2002 se han celebrado en Alcalá de Henares las XVII Jornadas de Pastoral Gitana. Estuvieron presididas por D. Ciriaco Benavente, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión episcopal de Migraciones, y contaron con la participación de más de 100 personas. 2. Los gitanos Antonio Heredia y Enrique Porras y la religiosa Hija de Jesús, Josefina Soler, han sido los encargados de las ponencias en torno al ser, al saber y al hacer del agente de Pastoral Gitana. Hemos escuchado tres hermosos testimonios de trabajo pastoral con gitanos y trabajado en cuatro talleres sobre la Biblia, el beato Ceferino Jiménez, el arte y la dimensión religiosa del gitano y las dinámicas de grupo. Los momentos de oración, celebración eucarística y convivencia fraterna han jugado también un papel importante. 3. Al final de nuestras Jornadas hemos llegado a las siguientes conclusiones que van a marcar nuestro trabajo durante el presente curso: Un trabajo prioritario en nuestras diócesis y desde la dirección nacional ha de ser el de crear nuevos animadores de Pastoral Gitana y alentar y acompañar a los ya existentes. Un animador de Pastoral Gitana es un cristiano que cuida su encuentro personal y comunitario con Jesucristo y que se siente enviado a compartir con los gitanos la Buena Noticia de Jesucristo. Para ser animador de Pastoral Gitana no hace falta ser un cristiano perfecto, sino reconocerse cada día como hijo del Padre de la misericordia y hermano de todos los hombres. El ser del animador se alimenta permanentemente de la escucha de la Palabra, en la oración y la celebración de los Sacramentos. El animador de Pastoral Gitana no es un franco-tirador en solitario, sino un cristiano activo, miembro de una comunidad eclesial de referencia. La misión de compartir la Buena Noticia con los gitanos no es tarea de unos pocos sino de toda la Comunidad Cristiana. Por eso, el animador que trabaja pastoralmente con gitanos ha de cuidar mucho la coordinación y comunión parroquial, diocesana y estatal para que aumente la credibilidad y la eficacia de sus esfuerzos. El animador de Pastoral Gitana ha de empezar respetando y amando entrañablemente a los gitanos y todo lo positivo que les rodea. Su cultura, su arte, sus valores, sus sufrimientos, sus fiestas, sus luchas y sus organizaciones… todo ello ha de ser bien conocido y amado por quien desea compartir con ellos el gozo de conocer y amar a Jesucristo. El animador ha de encontrar la pedagogía adecuada para ir convirtiendo a los gitanos en sujetos y protagonistas de la evangelización de su pueblo. En el trabajo pastoral con los gitanos no hay recetas. Hemos de cuidar la relación amistosa y gratuita en el día a día, hemos de acoger con profundo respeto su vida, iluminarla con la luz del Evangelio teniendo muy en cuenta la originalidad y los valores de su cultura. El beato Ceferino es un buen testimonio de una hermosa síntesis entre vida gitana y vida cristiana. Nos gustaría ayudar a las comunidades parroquiales de las que formamos parte, a acoger con cariño y flexibilidad las demandas sacramentales de los gitanos. Si sabemos aprovechar convenientemente esas demandas, será posible hacer un proceso evangelizador con ellos. Merece ser constatada la participación en las Jornadas de representantes de Italia y Francia, personas históricas en el trabajo pastoral con los gitanos desde sus características nómadas, que con sus aportaciones enriquecieron nuestra Asamblea.
Conclusiones de las XVIII Jornadas de Pastoral Gitana
1. En noviembre de 2002, a los cinco años de la beatificación del gitano Ceferino Giménez Malla, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, aprobó un documento pastoral titulado «La Iglesia de España y los gitanos». 2. Los días 12, 13 y 14 de septiembre de 2003, más de cien gitanos y payos -sacerdotes, religiosos y laicos-, venidos de 36 diócesis de España, nos hemos reunido en Alcalá de Henares para celebrar las XVIII Jornadas de Pastoral Gitana, presididos por Mons. D. Ciriaco Benavente, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones. En esta ocasión, las Jornadas han girado en torno a la recepción y puesta en práctica del citado documento. Este documento supone una novedad histórica muy significativa y se convierte para toda la Iglesia de España en un reto pastoral apasionante. 3. Dos ponencias -«La cultura y los valores gitanos» y «Orientaciones prácticas para la acción pastoral»- nos han ayudado a entrar en las claves del documento. De esas ponencias y del trabajo de grupos destacamos las siguientes convicciones: Los gitanos se sienten orgullosos de serlo y desean seguir siéndolo, adaptándose a las circunstancias actuales; desean seguir cultivando los valores de siempre encontrando las expresiones apropiadas al tiempo presente.Los gitanos de España no forman una realidad uniforme y homogénea, sino una realidad plural y heterogénea, en la que cualquier generalización suele ser falsa.Los gitanos de España son sedentarios, tienen una residencia estable, pero conservan el alma nómada. El viaje y el camino forman parte de su identidad.La promoción y evangelización de los gitanos empieza siempre por el respeto y el amor a los gitanos, que tienen una comprensión de la realidad diferente a la de la sociedad mayoritaria.La fe en Jesucristo no se identifica en exclusiva con ninguna cultura, sino que está llamada a inculturarse en todas, también en la gitana.Los gitanos valoran enormemente la familia, la familia extensa. Su identidad y su presente está siempre muy colorado por su pertenencia familiar. El respeto a los familiares de más edad, a los ancianos, forma parte de su código habitual de conducta. Los gitanos no suelen vivir para trabajar, suelen trabajar para vivir. Lo que más valoran es la familia, la convivencia, la relación…Los gitanos tienen una especial disposición para la fiesta, el arte y el buen gusto. Viven apasionadamente la vida y encuentran con facilidad motivos para hacer fiesta.Los llamados «valores gitanos» no son una realidad estática, sino viva y cambiante. La mayoría de los gitanos coinciden en esos valores pero han de cuidarlos especialmente para que no se pierdan. Los gitanos pueden enriquecerse en contacto con los valores de la sociedad mayoritaria y pueden enriquecer con sus valores a esa sociedad.Toda la población gitana está asistiendo a un cambio muy rápido, pero quizás sea en la mujer gitana donde más se nota el cambio y lo mucho que puede aportar a la promoción de las familias gitanas.La promoción humana forma parte de la evangelización; la evangelización va más allá de la promoción humana. En la tarea de la evangelización hay una tarea y un lugar para cada miembro de la Iglesia: sacerdotes, religiosos o laicos, gitanos o payos. El documento de los obispos nos invita a trabajar más y mejor en la acción pastoral con gitanos, acogiendo y cuidando su dimensión religiosa. Además, no partimos de cero porque nos ha precedido una nube ingente de testigos y apóstoles.El anuncio de Jesucristo, con palabras y obras, es una buena noticia para todos, también para los gitanos. La acogida de Jesucristo genera procesos de humanización y liberación. El tesoro principal de la Iglesia es la persona de Jesucristo.Es la Iglesia entera la que tiene la misión de compartir el Evangelio con los gitanos, y no es posible evangelizar sin cuidar la comunión. El ser humano -el ser humano concreto, el gitano- es el primer camino que debe recorrer la Iglesia en el cumplimiento de su misión.Los gitanos no son sólo destinatarios de la acción pastoral de la Iglesia, sino que están llamados a ser sujetos evangelizadores. Hemos de cuidar una organización flexible y eficaz que aliente la vida y la acción pastoral con los gitanos. En la acción pastoral con gitanos no hay recetas; hay que descubrir a pie de obra, con la gracia de Dios y en comunión con otros hermanos, lo que conviene hacer en cada momento y lugar. 4. Merece la pena destacar también el testimonio sencillo pero profundamente evangélico de dos gitanas -una madre de familia y una religiosa- y de un gitano -miembro de una hermandad de penitencia- de Andalucía. Su experiencia cristiana nos anima a seguir compartiendo el Evangelio con la población gitana. Hemos tenido también la oportunidad de escuchar de primera mano el trabajo que Cáritas Española y la Fundación Secretariado General Gitano intentan realizar entre los gitanos. Se han cuidado mucho los momentos de convivencia, fiesta y celebración litúrgica. 5. Por todo lo vivido y compartido estos días damos gracias a Dios y, de acuerdo con el Plan de Trabajo aprobado para los próximos tres años, nos comprometemos a trabajar intensamente en nuestras respectivas diócesis para que el documento de los obispos sea convenientemente acogido y vivido por la Iglesia del Señor que peregrina en España.
Ante una nueva tragedia en el mar, el Apostolado del Mar se une al dolor de la familia marinera
Cuando todavía tenemos en la mente la tragedia de los dos mariscadores ahogados en Bueu (Pontevedra) y la más reciente de los otros dos marineros que perdieron la vida en la Costa lucense de Cillero, tenemos que asistir, desolados y tristes, a esta nueva tragedia del hundimiento del Arrastrero “Cordero”, con base en Riveira. El Apostolado del Mar, al tiempo que se une al dolor de las familias de las victimas, eleva plegarias a la “Stella Maris” para que interceda por ellos al Padre y les lleve al Reino de la paz y la gloria. No podemos sino unirnos también al dolor de toda la familia marinera en este luctuoso suceso; especialmente a la gallega, que ha sido la más castigada por estos últimos acontecimientos trágicos. Resulta difícil comprender estos duros golpes, impredecibles e inesperados. La fe da fuerzas para seguir en la brega, con esperanza renovada, también en esa profesión tan exigente y con tantos riesgos como es la vida en el mar. Nuestro ruego a la Autoridades Civiles, para que pongan todos los medios necesarios para atender a las familias de las víctimas en el desamparo en que han quedado; que les proporcionen el apoyo que necesitan tanto asistencial como social. Todos estos marineros fallecidos han sacrificado sus vidas a la dureza y dignidad de esa vieja y noble profesión y han contribuido al bienestar de la sociedad, recibiendo por ello muy poco. Pedimos a Dios para que no haya más víctimas y que las Autoridades, las empresas que trabajan en el mar y toda la sociedad contribuya a la seguridad de estas personas que ejercen su profesión en un medio con tantos riesgos imprevistos. De nuevo recurrimos a la “Stella Maris”, patrona de la gente marinera, para que lleve al puerto definitivo en la Casa del Padre a estos náufragos.
No solo emigrantes, sino hermanos y hermanas
Directores Nacionales y responsables de la Pastoral de Migraciones de 21 países europeos se reunieron en Viena, en la Casa de Espiritualidad Cardinal-König-Haus, durante los días 12 al 14 de septiembre pasados. El encuentro fue presidido por Monseñor José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión de Pastoral de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE). También estuvieron presentes representantes de la Santa Sede y de algunos organismos católicos internacionales (COMECE, ICMC, Caritas Europa). El tema principal del encuentro fue “Migrantes africanos en Europa y en la Iglesia: Responsabilidad pastoral”, que fue iluminado por dos conferencias: una del Profesor Jan Sterk, de la diócesis de Malinas “El continente africano y sus aspectos significativos en cuanto a historia, cultura, religión y sociedad”, y otra de Mons. Franz Scharl, Obispo Auxiliar de Viena “Una reflexión teológico-pastoral basada en la experiencia”. Posteriormente, tres testimonios orientaron el trabajo en grupos. Estos fueron presentados por D. Oliver Eitel, camerunés, Director de Caritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara (España), que presentó la experiencia desde el punto de vista de los inmigrantes, refugiados políticos y solicitantes de asilo; por el D. Petrus Bsteh, Rector de la Oficina de Viena para las Religiones del mundo, quien habló de la situación desde el punto de vista de los estudiantes, y por D. Claude Musitar, representante de la organización belga Pro Migrantibus, que orientó la situación desde el punto de vista pastoral. Los resultados de los grupos de trabajo fueron recogidos en unas recomendaciones que se presentarán a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias de los países. (En este fin semana las recomendaciones serán puestas en la página web de CCEE: ww.ccee.ch) La presencia de migrantes africanos en Europa está realmente en el centro de la reflexión y diálogo entre obispos africanos y europeos, así como entre los directores nacionales de la pastoral de migrantes. Es un fenómeno plural y complejo, que debería ser abordado desde distintos ámbitos – político, cultural, social pastoral… – y con la cooperación de las distintas instancias. En el curso del encuentro surgieron numerosas iniciativas, que, sin embargo, tienen que ser todavía llevadas a la práctica y desarrolladas. Los participantes expresaron unánimemente que la situación de muchas naciones africanas, con su consiguiente pobreza, subdesarrollo y la desesperación de las personas, es dramática. A menudo, tales situaciones obligan a las personas a emprender arriesgados viajes a Europa, viajes que para muchos terminan en la muerte. Los participantes en el encuentro enfatizaron que los gobiernos de Europa y África deben utilizar todos los medios posibles para poner fin a esta situación. Independientemente de cómo han llegado a Europa los migrantes africanos, deben ser tratados como seres humanos, más aún, como hermanos y hermanas, tal y como Jesús nos pide. A los Gobiernos y responsables de los países europeos se les pide que se garantice la justicia y que aumente la cooperación en el ámbito del desarrollo de los países más pobres. Finalmente, durante el encuentro, se decidió que en la primavera de 2010 se organizará en España un Congreso sobre el tema Migraciones. En la cena del 13 de septiembre, participaron como huéspedes algunas personas relevantes de la ciudad de Viena: D. Edwin Buchinger, Ministro federal de Asuntos Sociales y Protección del consumidor; Dña. Ursula Struppe, Directora del Departamento Municipal de Integración y Diversidad; D. Emanuel Aydin, Vicario Episcopal y Representante del Consejo Ecuménico de las Iglesias; y D. Christoph Petrik-Schweifer, Secretario General para Programas internacionales de Caritas Austria. Nota aprobada por los participantes en el encuentro