En la tarde de ayer, miércoles 5 de septiembre, nos entristecía la noticia del hundimiento del pesquero Nueva Pepita Aurora cuando se encontraba faenando a doce millas de Tarifa, en la costa gaditana. El barco había partido de Barbate con 16 tripulantes, ocho consiguieron salir con vida, tres han fallecido y cinco permanecen desaparecidos. Mientras en la costa gaditana continúan las labores de rescate de los cinco desaparecidos, nos llega la noticia de otra desaparición, esta vez en aguas gallegas, de un marinero del Seixo III –con base en Cambados- tras caer al mar desde el barco en el que trabajaba al norte de Corrubedo. El Apostolado del Mar quiere mostrar su cercanía a estas familias que han sufrido la muerte o esperan noticias de sus seres queridos. Queremos estar junto a ellos. Sentimos que es muy humano estar juntos para decirnos algo con la oración, con el llanto y el dolor. Eran unos trabajadores de la mar que han sido víctimas de un trabajo que han hecho con dignidad al servicio de la vida, de la suya y de las otras personas a las que querían. En el Apostolado del Mar quisiéramos rendir un homenaje a esos hombres trabajadores y pedir un reconocimiento social a la dignidad y al valor de los trabajadores de la mar, tantas veces mal valorados cuando no ignorados. Que la Virgen del Carmen, su Patrona, les acoja.
Conclusiones de las XXIII Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana
Se han celebrado del 14 al 16 de septiembre, en la casa de Ejercicios de Cristo Rey, en Pozuelo de Alarcón, las XXII Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana. Centradas en el X aniversario de la beatificación de Ceferino Giménez Malla, primer beato de raza gitana elevado a los altares, y presididas por el Obispo promotor de la Pastoral Gitana, Monseñor D. Ciriaco Benavente, Obispo de Albacete, un centenar de gitanos y payos han reflexionado cuestiones importantes referidas a esta pastoral específica. Ha sido emotiva la presencia de un sacerdote gitano ponente en las mismas y de una religiosa gitana que transmitió la profunda experiencia de su profesión. Fruto del trabajo de los grupos se ha llegado a las siguientes conclusiones: Que la Iglesia se encarne en la realidad del pueblo gitano e introduzca en su pastoral y su liturgia la Cultura Gitana. Fortalecer y reforzar la Pastoral de calle de estar con y entre los gitanos. Proponer en los ambientes gitanos la experiencia de Dios y el primer anuncio de Jesucristo para lograr una Pastoral seria y comprometida con el mensaje cristiano. Vivir como una gracia el sentirnos todos hijos de Dios y ayudarnos así en un camino de comunión e integración de culturas. Promover y preparar animadores y evangelizadores dentro de la etnia Gitana.
Juntos construimos: el barrio, la ciudad, la iglesia, el mundo
Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2006 La celebración, el 15 de Enero próximo, de la 92ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado es una excelente ocasión para actualizar y acrecentar nuestra toma de conciencia ante el fenómeno migratorio, su naturaleza, sus causas, sus implicaciones y sus consecuencias. 1. Las Migraciones, un signo de nuestro tiempo El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la 92ª Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, que se celebra el próximo día 15 de Enero de 2006, hace notar que las migraciones pueden considerarse hoy como uno de los signos de los tiempos. El concilio Vaticano II, de cuya clausura acabamos de celebrar el 40º Aniversario, nos exhortaba vivamente a “escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad…” (GS, 4). Debemos, pues, conocer bien el mundo en que vivimos y los signos de los tiempos, desde los cuales hemos de sentirnos interpelados y llamados a dar la respuesta adecuada desde el Evangelio. A este respecto se nos dice en Ecclesia in Europa, Exhortación Apostólica Postsinodal: “Entre los retos que tiene hoy el servicio del Evangelio de la esperanza se debe incluir el creciente fenómeno de la inmigración, que llama en causa la capacidad de la Iglesia para acoger a toda persona, cualquiera que sea su pueblo o nación de pertenencia. Estimula también a toda la sociedad europea y sus instituciones a buscar un orden justo y modos de convivencia respetuosos de todos y de la legalidad, en un proceso de posible integración”. Por lo que se refiere a España, llama poderosamente la atención el cambio experimentado en el movimiento migratorio en las dos últimas décadas. El Siglo XX, que desde el comienzo hasta los años 80 se caracterizó por las sucesivas emigraciones de españoles a América y a determinados países europeos, experimenta en los últimos años una inversión de tendencia. En el año 1990 había en España una población extranjera aproximada de un cuarto de millón, sólo quince años más tarde ha sobrepasado los 3 millones y medio. El porcentaje de extranjeros sobre la población total es ya aproximadamente del 8,4%. Este dato es suficientemente elocuente y confirma el hecho de todos conocido de que España ha pasado de ser un país de emigración a un país de inmigración. Sin embargo, conviene seguir teniendo muy presente ese 2,7% de españoles (algo más de un millón) que aún viven en el extranjero. No hay una sola provincia donde no haya una presencia inmigrante aunque es cierto que la oscilación es bastante variable de unas provincias a otras: Va del 1,7% al 5% en las que menos hasta el 10%-18,5% en las que más. En algunos lugares concretos puede haber un 30% de extranjeros inmigrantes. En la actualidad la mayor parte de los extranjeros en nuestro país proceden por este orden de América Latina, Unión Europea, África, Europa del Este y Asia. 2. Una realidad compleja Pero el hecho de las migraciones no puede ser contemplado solamente como una realidad puramente numérica o de rentabilidad económica, o como un problema, sin más; menos aún como un peligro o una amenaza. Hemos de contemplar y afrontar el fenómeno de las migraciones desde una perspectiva más amplia, que abarque la totalidad de la persona del inmigrante, con sus referencias familiares, culturales, sociales, religiosas…, así como la realidad de su país de origen y del de acogida. 3. Una respuesta diferenciada de la Iglesia La Iglesia debe estar siempre atenta a esta realidad migratoria, en constante evolución, y tratar, en la medida de sus posibilidades, de responder adecuadamente a sus demandas y salir al paso de sus necesidades, a fin de que los inmigrantes no sean simplemente mano de obra barata que sostiene nuestra economía, sino ciudadanos de igual dignidad y con los mismos derechos y deberes que los autóctonos, capaces de integrarse plenamente en nuestra sociedad. Por lo mismo y en lo que se refiere a la misión específica de la Iglesia con los inmigrantes, no basta ni es adecuado considerarlos y tratarlos como objeto de Caritas y simples destinatarios de sus servicios, sino que caen plenamente dentro del campo de la pastoral de la diócesis y de sus parroquias, comunidades, instituciones y organizaciones, con una particularidad: Que, además necesitan una pastoral específica, dadas sus especiales características y circunstancias. Entre los cristianos extranjeros tenemos una buena parte de católicos, una minoría de protestantes y anglicanos, un número creciente de cristianos ortodoxos, además de los católicos de rito oriental. La respuesta pastoral de la Iglesia habrá de tener en cuenta las circunstancias concretas de cada persona y de cada grupo. Por ejemplo, será posible la pronta y plena integración de los católicos en la comunidad, mientras que con los miembros de otras religiones y con los no creyentes la pastoral estará marcada más por la acogida, el diálogo interreligioso y los servicios de la caridad. La relación entre comunidades cristianas de distintas tradiciones habrá de regirse por los principios y normas del Ecumenismo y habrán de respetarse los diferentes ritos y ofrecer a los miembros de estas comunidades las posibilidades y los recursos necesarios. A nadie se oculta el considerable aumento de las personas que profesan el Islam en España y en Europa. En su mayoría los que vienen a España proceden del mundo árabe; pero también hay de los países de Europa del Este, del África Negra y de Asia. Suelen venir primero los hombres solos. Después vienen sus familias o las forman en los países de acogida. España como Europa es en su mayoría cristiana, pero la presencia significativa del Islam es innegable. El Papa Juan Pablo II nos dejó escrito que “la presencia de inmigrantes no cristianos en los países de antigua tradición cristiana representa un desafío para las comunidades eclesiales. Es un fenómeno que fomenta en la Iglesia la caridad, por lo que se refiere a la acogida y ayuda a estos
Conclusiones de las XX Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana
Durante los días 16 – 18 de Septiembre de 2005, se han celebrado la XX Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana en Pozuelo de Alarcón (Madrid), con la asistencia de Mons. D. José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones y Mons. D. Ciriaco Benavente, Obispo de Coria-Cáceres y promotor de la Pastoral Gitana, que juntamente con más de cien personas que trabajan en el campo de la Pastoral Gitana han vivido en comunión eclesial desde la oración, el trabajo, la fraternidad y la alegría. “La Parroquia, casa de todos” ha sido el tema central de las mismas, teniendo como trasfondo el Objetivo: “Ofrecer y recordar pistas de acción que refuercen el trabajo pastoral con gitanos. Intentar responder a esta pregunta a diversos niveles: ¿Qué tenemos que hacer hermanos? (Conferencia Episcopal Española, “La Iglesia y los gitanos”, cap. Vi.). Todas las exposiciones han sido dirigidas a personas que viven la evangelización en el mundo gitano como un mandato de Jesucristo para que llegue la Buena Noticia a toda criatura. De ahí, la importancia que se ha dado al laicado cristiano, ya que el mundo es el lugar teológico donde Dios nos llama a ser santos. De todo lo dicho, se deprenden las siguientes conclusiones: El amor es condición para ser y hacerse cristiano, lo que exige un testimonio personal y eclesial permanente. Quien evangeliza es la Iglesia desde la encarnación y la escucha de la Palabra, pasando por la denuncia profética hasta la celebración gozosa de la alabanza a Dios, tomando conciencia de que en la tarea de la transmisión de la fe no somos dueños del Evangelio, sino servidores del mismo. La parroquia es casa, hogar y escuela de amor donde se celebra el arte de orar al único Dios y el espacio de acogida para crecer como hermanos y vivir la solidaridad; donde el acompañamiento, la formación, el diálogo y la comunión deben ser el estilo de todo creyente. Todas la Parroquias deben estar abiertas a personas de distintas culturas, donde la interculturalidad, el respeto y la comunión serán cauces que converjan en el único fin que es conocer a Jesucristo. Estas Jornadas han estado enriquecidas por la presentación de una serie de experiencias de inserción y acción Pastoral que manifiesta la riqueza de la Iglesia y el compromiso de los distintos carismas en el mundo de los gitanos.
Conclusiones del encuentro de Mechelen (Bélgica) con los Directores Nacionales de Pastoral de Migraciones en Europa
Los directores nacionales de la pastoral de migrantes de 24 Conferencias Episcopales se han reunido del 17 al 19 de Septiembre de 2004 en Malines, Bélgica, para su Asamblea General anual. La Asamblea fue preparada y organizada por la CCEE bajo la presidencia de Mons. Louis Pelatre, Vicario Apostólico de Estambul, Turquía. Los Directores nacionales habían elegido como tema de trabajo: “La Europa de los 25: consecuencias para las migraciones en toda Europa”. La ampliación de la Unión Europea a 25 miembros; bien acogida por las Conferencias Episcopales respectivas, tiene consecuencias evidentes para la sociedad y para la Iglesia en todos los países de Europa. Las consecuencias se manifiestan en los ámbitos siguientes: Globalización Pluralismo socio-cultural y religioso Protección de los derechos de los migrantes, refugiados, personas en situación irregular y nacionales de terceros países Los directores nacionales de la pastoral de migraciones recuerdan que la complejidad de estos tres ámbitos influye gravemente en la vida de las personas desplazadas. Comparten con las Conferencias Episcopales de Europa que la calidad de acogida al extranjero manifiesta claramente la misión evangélica de la Iglesia, tanto con la sociedad como con los migrantes y refugiados. Recomendaciones Es por esto que ellos proponen y piden: Sensibilizar a los responsables de la Iglesia de los desafíos pastorales que provoca esta nueva situación, según la Instrucción del Pontificio Consejo para la Pastoral de los migrantes e itinerantes., “Erga migrantes Caritas Christi” Elaborar conjuntamente un análisis y unas declaraciones públicas para denunciar los peligros de una armonización reducida a las políticas de la Unión Europea en inmigración y asilo Insistir a los gobiernos para que firmen la Convención Internacional para la Protección de los derechos de los trabajadores inmigrantes y sus familias Promover la corresponsabilidad de todos los fieles, independientemente de sus orígenes, en la vida de la comunidad eclesial, puesto que la nueva situación implica que esta pastoral no es solo para migrantes sino, sobre todo, con los migrantes Considerar las parroquias territoriales, las capellanías y misiones lingüísticas, así como las comunidades de diferentes ritos como necesarias y complementarias valorarlas al mismo nivel en la realización de la misión de la Iglesia Promover la colaboración entre las Conferencias Episcopales de los países de salida, de tránsito y de acogida Aprovechar la oportunidad de la ampliación de la Unión Europea para reforzar el diálogo ecuménico Tener en cuenta que la migración ofrece posibilidades nuevas para el diálogo interreligioso en un contexto intercultural
Nota ante el dramático accidente del “O Bahía” en la ría de Vigo
De nuevo hoy Galicia está de luto, y nosotros, el Apostolado de Mar, nos unimos a ellos. De nuevo nuestro querido mar, el mismo mar que da la vida a tantas y tantas familias ha vuelto a arrebatarnos a 10 hermanos cuando cumplían con su trabajo. Hermanos que con inmenso dolor y al mismo tiempo un inmenso cariño estuvieron limpiando de fuel sus heridas. La muerte les ha llegado de repente, sin avisar. El Apostolado de Mar quiere dar un inmenso abrazo a esas 10 familias y que sepan que en la distancia sufrimos con ellos. Pero debemos levantar nuestra mirada más allá de este mundo. No podemos comprender estos golpes tan duros e inesperados. Solo la fe nos da fuerza para reponernos y mirar adelante, aunque el sufrimiento permanezca vivo. Pedimos que Dios les dé valentía y arrojo para que puedan sobrellevar este triste y duro momento. Condiciones duras de los hombres del MarUna vez más quisiéramos que se despierte nuestra conciencia a uno de los mundos más desconocidos y duros que existen, el de los hombres del Mar, con jornadas largas y en condiciones a veces difíciles de imaginar, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de “los golpes traicioneros del mar”. Pedimos a las autoridades civiles que mitiguen en lo posible este dolor mediante el apoyo y las especiales ayudas sociales que se pueden ofrecer en estas circunstancias. No debemos permitirnos mañana olvidar esta tragedia como una fecha más en el calendario de los desastres. El hombre de mar está acostumbrado a mirar al cielo. Su trabajo depende de lo que él le muestra. Pero, además, tenemos una Estrella especial, que es Madre y patrona nuestra la Virgen del Carmen. A Ella encomendamos la vida de estas personas que han partido ya hacia el puerto definitivo y la nuestra propia, para que nos siga guiando en nuestro andar cotidiano.
El mar no es un vertedero, sino un don de Dios
El petrolero “Prestige” se ha roto en dos a lo largo de las costas españolas de Galicia. Contenía 70.000 toneladas de fuel-oil. Los expertos dicen ahora que el barco no debería haberse hecho a la mar desde hace varios años, dado su evidente mal estado.
Mensaje para la fiesta de la Virgen del Carmen 2002
A todas las gentes del mar: Con motivo de la fiesta de la Virgen del Carmen, a la que tanto queremos y honramos, tengo la oportunidad de dirigirme a todos vosotros por primera vez como Obispo Promotor del Apostolado del Mar, cerca ya de las fechas del XXI Congreso Mundial del Apostolado del Mar, que tendrá lugar en Río de Janeiro y donde se tratará el tema «El Apostolado del Mar en el momento de la globalización». Como nos decía el Papa Juan Pablo II, en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el proceso de globalización ha influido de manera importante en la activad de las gentes del mar. Es un hecho constatable la nueva realidad que se observa en muchas de las empresas de la marina mercante, agrupadas bajo los pabellones de los mismos países, que se traduce en abaratamientos de sueldos, en falta de seguridad en el trabajo, en una mezcla de razas y nacionalidades conviviendo en espacios muy reducidos y en la presencia cada vez más numerosa de gente inmigrante en nuestros barcos pesqueros, tanto de altura como de bajura. La realidad previamente descrita nos obliga a unir los esfuerzos de todos para trabajar juntos e intercambiar los conocimientos comunes, ayudando de este modo a la construcción de una relación en paz y armonía. En consonancia con todo lo anterior, podemos hablar también de una globalización espiritual. Sabemos que en la Iglesia nadie es extranjero y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre. Es de destacar en este campo el trabajo pastoral que se realiza entre las gentes del mar en unión con nuestros hermanos separados. De ahí que nuestra presencia deba ser la del buen samaritano que acoge al hermano necesitado sea cual sea su procedencia y credo. Pero también es importante la formación espiritual de nuestros hombres del mar para que sepan dar razón de su fe (cfr. 1Pe 3,15), haciendo de su vida reflejo de Cristo, que pasó por el mundo haciendo el bien. Me hago eco de los problemas que siguen afectando a nuestra flota pesquera con la falta de caladeros accesibles a nuestras redes, la explotación excesiva de los recursos pesqueros, la amenaza de desguace de la flota. Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la corresponsabilidad que todos tenemos con al obra creadora de Dios (cfr. Gn. 1,26) que es beneficio para todos, sobre todo, para los más necesitados. No olvido tampoco los largos periodos que el marino mercante y el pescador de altura pasan alejados de sus hogares, siendo los que sienten y sufren el gran problema dela islamiento y la soledad. Es loable la labor que hacen sus esposas, quienes también experementan en su vida los mismos sentimientos de sus maridos, afrontando con entereza la problemática familiar y la propia estabilidad matrimonial. Nuestra presencia al lado de estos hermanos tiene que ser portadora del mensaje de esperanza que Cristo trae. Él que aprendió sufriendo a obedecer (cfr. Heb. 5,8) nos dice que también en estas pruebas difíciles se puede alcanzar la santidad, ya que los caminos de la santidad son múltiples (cfr. NMI, 30). «Muchas fronteras, pero un solo mar» es el lema elegido este año en consonancia con el tema del Congreso Mundial. Muchos hombres de distintas procedencias se unen sobre las mismas aguas oceánicas para trabajar y llevar el sustento a sus familias. Todos pertenecemos a la gran familia de Dios y aunque hayamos levantado fronteras entre nosotros, nos une la fe y esperanza en un mundo mejor, por el cual todos debemos trabajar, aunando esfuerzos como se hace en un día de tempestad, donde todos ponen lo mejor de sí mismos para lograr que el barco llegue a buen puerto. Que la Virgen del Carmen, Estrella de los Mares, ponga sus ojos llenos de misericordia en nuestros trabajos, nos acoja bajo su manto protector y nos conduzca a Cristo, puerto de salvación. Os saluda con todo afecto y os bendice en el Señor + Luis Quinteiro Fiuza Obispo Promotor del Apostolado del Mar Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela
La primacía de la persona «Tú también cuentas»
Mensaje para la fiesta de la Virgen del Carmen – 2001 Los católicos de la gran familia del mar tenemos cada año una cita especial en torno a la festividad de la Virgen del Carmen, Estrella de los Mares, nuestra Patrona y Madre. Es una ocasión propicia para demostrarle nuestro amor y agradecimiento. Lo es también para reflexionar sobre nuestra situación humana y religiosa. La Obra del Apostolado del Mar, encargada por la Iglesia para promover la acción pastoral específica entre las gentes del mar, no puede faltar a esta cita. Con los actos que en diversos ambientes se suelen organizar en torno a esta fiesta mariana, y por medio también de este sencillo mensaje del obispo promotor, quiera Dios que toda la sociedad y, de manera especial, las comunidades cristianas, se preocupen cada vez más de la compleja problemática de tantos millones de hermanos que viven en o de la mar. Preocupación que ha de traducirse en apoyo decidido a la solución de sus graves y urgentes problemas de diversa índole. Porque estos problemas, no solamente no han desaparecido, sino que se van agravando de día en día. Así los resumían las delegaciones asistentes a la reciente Asamblea Nacional del Apostolado del Mar, celebrada en Santa Cruz de Tenerife (abril de 2001): la falta de éxito en el restablecimiento del acuerdo pesquero con Marruecos, con sus lamentables consecuencias para nuestra flota pesquera; el incumplimiento de los acuerdos internacionales sobre inspección de buques; las graves deficiencias en el régimen de pensiones; la fatiga de los trabajadores del mar, entre otras causas por la progresiva reducción de las tripulaciones, el exceso de horas de trabajo, las condiciones inapropiadas para el descanso y las estancias demasiado prolongadas en la mar, particularmente en la pesca de altura; el problema global de los buques con bandera de conveniencia, con sus secuelas de una mayor seguridad y siniestralidad en la mar, el cada vez más frecuente abandono inhumano de buques y tripulaciones en puerto… La singular dureza del trabajo y de la vida a bordo se manifiesta en un dato significativo: entre nosotros son cada vez menos, incluso en ambientes tradicionalmente vinculados a la mar, los jóvenes que buscan un puesto de trabajo en barcos mercantes o de pesca; ello obliga a que, a pesar del número elevado de parados en nuestra sociedad, se tenga que buscar trabajadores extranjeros. Pero el Apostolado del Mar, muy sensible siempre a estos y a otros problemas humanos de las gentes del mar, detectaba también en la Asamblea de Tenerife, tal y como es su misión específica, diversos obstáculos relacionados con la evangelización de estos hermanos: escasa sensibilidad o incluso indiferencia ante el mensaje evangelizador, dificultades crecientes para un acercamiento misionero por el recorte progresivo del tiempo de estancia de los buques en los puertos, por defectos en el lenguaje y en los métodos de los evangelizadores, por el carácter plural de los tripulaciones en cuento a nacionalidades, lenguas y creencias. Señalaba asimismo la Asamblea la insuficiente sensibilidad de algunas parroquias y diócesis para integrar la pastoral marina en la pastoral general, y la falta de marinos que actúen como agentes pastorales entre sus propios compañeros… La Asamblea de Tenerife no se limitó, naturalmente, al análisis de los problemas, sino que trató de buscar también algunas pistas de solución. Insistió, en primer lugar, en la necesidad de tener un concepto integral de la evangelización, de modo que el anuncio explícito del mensaje de Cristo acompañe al valiente testimonio de amor a favor de los hermanos necesitados, colaborando con renovada entrega en la solución de sus graves problemas. Por ello, como acuerdo para el futuro inmediato, recogía los siguientes: intensificar la captación, formación y reciclaje de los agentes de pastoral marítima; aprovechar las fiestas y las vacaciones para conectar con los marinos y prestar mayor atención a sus familias; coordinar en lo posible las acciones evangelizadoras del Apostolado del Mar con los planes y programas pastorales de diócesis y parroquias, propagar los fines y la misión del Apostolado del Mar en los ámbitos universitarios y escolares, así como también en asociaciones apostólicas y grupos humanos, invitándolos a que se incorporen a la pastoral marítima; petición a la Dirección Nacional del Apostolado del Mar para que organice cursos de mentalización y formación de los agentes pastorales encargados de visitar a los marinos a bordo… Esta última Asamblea sintonizaba así con el Motu Proprio del Papa Juan Pablo II “Stella Maris”, al poner un énfasis especial en los mismos laicos marinos, no como simples destinatarios del apostolado marítimo, sino como sus primeros y más cualificados protagonistas, con un papel tan propio y notable que todos debemos reconocer, agradecer y fomentar. Cada año, en torno a la fiesta del Carmen, la Obra del Apostolado del Mar quiere también transmitir un mensaje peculiar a través de un cartel mural. El cartel de este año nos muestra dos barcos, el uno de pesca y el otro mercante y, en primer plano, un marino que sale a tierra. El lema “Tú también cuentas” quiere fijar la atención de todos en la primacía del hombre, del trabajador del mar, sobre buques, puertos, tecnologías…, con ser éstos muy importantes. Porque la persona del marino y del pescador, su singular vinculación con su familia, su dignidad y derechos, deben primar sobre cualesquiera otros intereses legítimos e importantes. Legisladores, políticos, sindicatos, cofradías y todos los responsables de la suerte de estas gentes tan sacrificadas y necesitadas deberían tenerlo muy en cuenta, especialmente en una época como la nuestra, en la que otros intereses de tipo económico o estratégico tienden a sobreponerse al interés humano. La Obra del Apostolado del Mar se compromete, por su parte, a seguir defendiendo al dignidad humana de las gentes del mar y sus derechos. Al término del Gran Jubileo y al comienzo del nuevo milenio, el Santo Padre nos ha dirigido una bella y rica Carta Apostólica, “Novo millennio ineunte”, invitándonos a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y