El director del departamento de Pastoral Penitenciaria, Florencio Roselló, ha sido galardonado con el premio “Alter Christus” que otorga Regnum Christi para reconocer la entrega y contribución de los sacerdotes a las personas y a la sociedad. El acto de entrega de estos galardones ha tenido lugar este lunes, 17 de octubre, en la Universidad Francisco de Vitoria. Según informa Ecclesia -COPE Alter Christus es un apostolado del Regnum Christi destinado a acompañar y atender a los sacerdotes, principalmente en ambientes rurales y con gran carga de trabajo, por medio de misiones, formación, ejercicios espirituales, o dirección espiritual. Entre las actividades que organiza anualmente, desde hace nueve años, es la entrega de estos Galardones. El trabajo del mercedario Florencio Roselló El mercedario Florencio Roselló tiene una parroquia muy particular con delincuentes y marginados – una parte de esas periferias de las que habla el Papa -, y que se encuentra en el cárcel de Castellón. Además dirige el Departamento de Pastoral Penitenciaria en la Conferencia Episcopal del que dependen los cerca de 100 centros de acogida de la Iglesia para presos con permisos, así como los miles de puestos de trabajo que ha conseguido para que estos fieles tengan cómo ganarse la vida sin volver a prisión. El Padre Florencio representa el carisma mercedario dedicado a la redención de cautivos. Tras recibir el premio, Florencio ha asegurado sentirse “un privilegiado” cada vez que visita la cárcel: “Cristo está en esta gente de manera directa y palpable […] es un mundo que tiene las puertas abiertas a todo el mundo. Es gente que, si se les da oportunidades, las aprovechan”. Detrás de este premio, Florencio reconoce que hay más gente: “Hay 160 sacerdotes que visitan las cárceles, más de 2.000 voluntarios y más de 50 mil presos. Mucha gente cuando entra en la cárcel le falla todo, los amigos, la familia y algunos te dicen que allí descubren a Dios”. Florencio ha querido destacar tres palabras que la Iglesia hace en su trabajo dentro de las prisiones: “Dignificar, confiar y humanizar”. “Gracias por este reconocimiento. Agradezco que este premio nos haga visibles, no a mí, pero a mucha gente que necesita una oportunidad”, ha finalizado su discurso Florencio Roselló. Los galardones «Alter Christus» En esta IX edición se han concedido los galardones, a parte de a Florencio Roselló, por su dedicación a la redención de cautivos desde el departamento de Pastoral Penitenciaria en la Conferencia Episcopal; a Ángel García, deán de la catedral de Segovia, por su atención al clero y a la vida consagrada; a Alberto Hernández, párroco de cuatro parroquias en la isla de La Palma, por su entrega a los damnificados por el volcán; a Javier Siegrist, por la Nueva Evangelización en la diócesis de Getafe; y a Santiago Arellano, por promover la pastoral familiar en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Talavera de la Reina.
Más de 100 reclusos culminan el Camino de Santiago
Salieron de quince prisiones españolas pero todos se han dado cita en Santiago. En total, 110 reclusos, distribuidos en 13 grupos, han recorrido distintas rutas jacobeas en una iniciativa puesta en marcha por el Departamento de Pastoral Penitenciaria. Una peregrinación en la que han participado juntos a los presos, otro centenar de funcionarios, capellanes y voluntarios de prisiones. Hasta el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz González, hizo el último tramo como un peregrino más. «Nos hemos sentido capaces de volver a nuestras vidas con confianza» El Monte del Gozo era el punto de encuentro el sábado 1 de octubre. Desde allí, se desplazaron a San Martín Pinario donde compartieron comida con el obispo responsable y el director del departamento, Mons. Fernando García Cadiñanos y Florencio Roselló. Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue escuchar los testimonios de 11 de los presos peregrinos, que han sido los auténticos protagonistas de la Jornada. «Nos hemos sentido capaces de volver a nuestras vidas con confianza» fueron algunos de los sentimientos que se compartieron con los testimonios. También fueron expresando, con agradecimiento, la felicidad que puede dar simplemente caminar con tu mochila; y la oportunidad y confianza que ha supuesto poder participar en esta iniciativa que algunos calificaron como «un trofeo que nunca olvidaré». No faltaron la petición de aplausos para todos los que les han acompañado en este camino y les acompañan también en su día a día en el camino dentro de la cárcel. Después de esta «parada» festiva, el Camino culminaba en la Misa del Peregrino, presidida por el arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio, a las 17:00h. Finalizada la jornada, tocaba ir volviendo cada uno de sus lugares de origen, aunque, según reconocieron, con las mochilas más vacías después de haber dejado el camino muchas de sus cargas. También lo puedes leer en: La Voz de Galicia Aciprensa
Otro cumplimiento de pena es posible: X Congreso de la Pastoral penitenciaria
La Pastoral penitenciaria convoca el X Congreso Nacional de esta Pastoral para el próximo mes de octubre. Será en El Escorial (Madrid) del 21 al 23 de octubre con el tema, “Otro cumplimiento de pena es posible”. Después de un año de espera, al tener que retrasar su celebración con motivo de la pandemia, este Congreso será un momento para que todos los implicados en la Pastoral penitenciaria se vuelvan a encontrar. Y juntos, aprender, escuchar, acoger y reflexionar. El Congreso se ha estructurado en torno a las tres áreas de la Pastoral penitenciaria. En cada jornada la ponencia marco y la mesa redonda serán sobre el tema del Congreso, pero desde la visión del área religiosa, social y jurídica. Intervendrán especialistas que con sus aportaciones ayuden a avanzar en el trabajo que se realiza en cada uno de estos campos. En torno a las tres áreas de la Pastoral penitenciaria: religiosa, social y jurídica La visión del área religiosa se abordará el primer día del Congreso, el viernes 21 de octubre. Ofrecerá la ponencia marco el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Juan José Omella. En la mesa redonda intervendrán José Luis Segovia Bernabé, vicario episcopal de Pastoral Social e Innovación de la diócesis de Madrid; Carmen Martínez de Toda Terrero, hija de la Caridad, ex-coordinadora del área social de Pastoral penitenciaria, y Francisco Javier Sánchez González, capellán de Navalcarnero (Madrid). Además se presentará una experiencia de trabajo en beneficio de la comunidad (TBC). Mercedes Gallizo Llamas, presidenta de SIEPSE y exsecretaria general de Instituciones Penitenciarias, presentará la ponencia marco del sábado 22, dedicada a la visión del área social. En la mesa redonda se sentarán la directora general de la Fundación Integra, Ana Muñoz de Dios; el director de la Fundación Cesal, Pablo Llano Torres; y la subdirectora general de Medio Abierto y de Penas y Medidas Alternativas, Guadalupe Rivera González. La tercera sesión del Congreso, el domingo 23, se centrará en el área jurídica, con una ponencia marco a cargo de Manuela Carmena Castrillo, que fue Juez de Vigilancia Penitenciaria y alcaldesa de Madrid. Participarán en la mesa redonda el coordinador del Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) penitenciario de Madrid, Carlos García Castaño; el especialista en Mediación general, penal y familiar, Pepe Castilla; y el director general de Ejecución Penal y Reinserción Social de Instituciones Penitenciarias, Ángel Vicente Cuenca. Monseñor Fernando García: La prisión no es la única forma de cumplir una pena Monseñor Fernando García Cadiñanos, Obispo de Mondoñedo-Ferrol y responsable de la Pastoral Penitenciaria, en una carta dirigida a los capellanes, delegados diocesanos y amigos de la Pastoral Penitenciaria, dice que «La pandemia nos ha enseñado mucho, y en el mundo de las prisiones nos ha dicho que “Otro cumplimiento de pena es posible”. En los meses de confinamiento muchos presos salieron en tercer grado, otros no ingresaron en prisión, y siguieron cumpliendo condena en libertad…¡y no hubo más delitos!. Lo cual quiere decir que la prisión no es la única forma de cumplir una pena y de pagar un error» Fernando García Cadiñanos «En los meses de confinamiento muchos presos salieron en tercer grado, otros no ingresaron en prisión, y siguieron cumpliendo condena en libertad…¡y no hubo más delitos!. Lo cual quiere decir que la prisión no es la única forma de cumplir una pena y de pagar un error» Monseñor García cree que el título del Congreso no es una utopía, sino un camino que está abierto» y por tanto «como Iglesia apostamos por otro tipo de cumplimiento, que lleve al penado, que sigue siendo persona, a no desvincularse con la sociedad. Puedes leer la carta en su integridad aquí:
Asamblea sinodal: Los presos valoran a la Iglesia dentro de la cárcel
Como ya adelantábamos hace unos meses, el proceso de dar voz a los presos en el Sínodo ha llegado a su fin y se ha volcado en un documento. El resultado final es entusiasmante Los presos, extrañados que se les consulte sobre la Iglesia, han respondido positivamente a esta invitación, con la confianza que sus opiniones se escuchen y no se pierdan en el camino. A pesar de las dificultades que la pandemia nos creó, han participado 20 prisiones, la cuarta parte de las consultadas, 773 presos/as y 171 voluntarios. Sus respuestas han sido claras, directas y sin “adornos” lingüísticos. Los presos valoran mucho la Iglesia dentro de la cárcel, la Pastoral Penitenciaria, y piden cambios a la Iglesia más institucional. Léelo también en Alfa y Omega: Los presos se sienten Iglesia dentro de la cárcel, fuera no Descarga el documento:
El próximo Encuentro de Juristas y Pastoral Penitenciaria abordará la prisión permanente revisable
Florencio Roselló: «Una condena sin futuro no es una condena humana: es una tortura», estas fueron las palabras del Papa Francisco sobre la prisión permanente revisable, aunque no todas las personas en la Iglesia piensan igual. “Límites, posibilidades y retos del Sistema Penitenciario» es el tema que encabeza este año el programa del encuentro de juristas y pastoral penitenciaria que tendrá lugar, en formato online, las tardes del 6 y 7 de junio de 2022. Estas jornadas, que llegan este año a su 25 edición, las convoca el área jurídica del departamento de Pastoral penitenciaria. Juristas de Instituciones penitenciarias, ponentes de las jornadas El encuentro comenzará la tarde del lunes 6 de junio planteando un interrogante: ¿Constitucionalidad de la Prisión Permanente Revisable? Dará la respuesta el profesor de Derecho Penal de la Universidad Rey Juan Carlos y Letrado del Tribunal Constitucional, José Miguel Sánchez Tomás. Para las otras tres ponencias programadas se ha invitado a participar a tres especialistas de Instituciones Penitenciarias. El director general de Ejecución Penal y Reinserción Social, Miguel Ángel Vicente Cuenca, explicará los “Límites y retos de la ejecución de la Prisión Permanente Revisable en el sistema penitenciario”. La jurista Puerto Solar Calvo expondrá las “Posibilidades y límites de ingreso directo en tercer grado de tratamiento». Y Adoración Gutiérrez Agudo, jefa del área de Desarrollo y Sistemas de Información, planteará las “Posibilidades y límites de las nuevas tecnologías durante el cumplimiento de la pena de prisión”. ¿Qué opina la Iglesia sobre la prisión permanente revisable?
Florencio Roselló hace entrega al papa Francisco de una barquita hecha por los presos
El mercedario P. Florencio Roselló, Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria y capellán de la prisión de Castellón I, el 6 de mayo saludó al Papa Francisco y le regaló una barca hecha con materiales reciclados por los presos de Castellón I. Los materiales eran una lata de sardinas vacía, que hacía de cascarón, plásticos, gomas, palillos, de mástil un palo de helado, pajitas de beber zumos. El Papa al verlo se sorprendió y exclamó, «¡hombre, qué curioso!», al explicarle el trabajo preguntó «¿dónde están las sardinas» y el P. Florencio le contestó, «se las han comido los presos», y esbozó una sonrisa. Le comentó al padre, «de las gracias a los presos y salúdeles de mi parte». El Papa tomó el regalo, lo miró fijamente, miró al P. Florencio y se despidieron. Léelo también en: Ecclesia-COPE: El Papa Francisco a Florencio Roselló: «Salude de mi parte a los presos de España” El mercedario Florencio Roselló, director del Departamento de Pastoral Penitenciaria y capellán de la prisión de Castellón I, tuvo la ocasión de saludar al Papa Francisco, a quien entregó como regalo una barca hecha con materiales reciclados realizada por los presos de dicha prisión. Los materiales eran una lata de sardinas vacía, que hacía de cascarón, plásticos, gomas, palillos, de mástil un palo de helado, pajitas de beber zumos. El Papa al verlo se sorprendió y exclamó, “¡hombre, qué curioso!”, al explicarle el trabajo preguntó “¿dónde están las sardinas” y el P. Florencio le contestó, “se las han comido los presos”, y esbozó una sonrisa. Le comentó al padre, “de las gracias a los presos y salúdeles de mi parte”. El Papa tomó el regalo, lo miró fijamente, miró al P. Florencio y se despidieron. Labor de la Pastoral Penitenciaria en España La Pastoral Penitenciaria es la acción evangelizadora de la Iglesia dirigida a las personas que viven encarceladas o relacionadas con el mundo penitenciario. Es la presencia de la Iglesia que asume la opción preferencial por los pobres, reconociendo en los destinatarios de la Pastoral Penitenciaria a Cristo que sufre; y hace suyos los sufrimientos de estos hermanos. Uno de los objetivos del sínodo es dar voz a los excluidos. Entre ellos están las personas privadas de libertad. ¡Es nuestro tiempo!, y también ¡nuestra oportunidad!.¡Los presos también son sinodales! “Debemos llegar personalmente a las periferias, a los que han abandonado la Iglesia…a los que experimentan pobreza o marginación, a los refugiados, a los excluidos a los que no tienen voz, etc.” (4.1. Vademecum). Nos emociona cuando en otro punto el mismo Vademecum del sínodo nos dice, “Que se haga un esfuerzo por llegar a las periferias y a aquellas voces que rara vez se escuchan” (3.1. Vademecum). Desde el Departamento de Pastoral Penitenciaria se ha elaborado un dossier «Sinodalidad desde la Pastoral Penitenciaria» donde se recogen los diez núcleos temáticos que ofrece la secretaría del Sínodo. Unos núcleos temáticos adaptados a la realidad penitenciaria, donde preguntamos a los presos, “si se sienten Iglesia”, “si la Iglesia también los juzga, como la sociedad”, “si las celebraciones en la cárcel les dicen algo”, “si se sienten escuchados por la Iglesia” y otras preguntas cuyas respuestas conviene que tenga en cuenta la Iglesia. Los presos también son sinodales. Esta creación y otras las realizan con el apoyo del equipo de docentes de la cárcel, que, cada año desde hace doce, organizan un concurso de objetos realizados con material reciclado. Antes se les proveía de los materiales, ahora son ellos los que tienen que recogerlos. Léelo en Alfa y Omega
De pandillero a capellán de prisiones
Álvaro Sicán era pandillero en Guatemala, pero el ejemplo de un sacerdote le cambió. Hoy es mercedario y trabaja con internos en Zaragoza. Su historia forma parte de la última campaña de Xtantos Alfa y Omega: Álvaro Sicán es hoy capellán de la cárcel de Zuera (Zaragoza), pero bien podría haber acabado recluido en ella. «Me tocó alguna vez pegar a alguien o agarrar un bate. Incluso llegué a tener un arma en mis manos, pero, gracias a Dios, no controlé el pulso y el disparo salió mal», confiesa. De hecho, muchos de los chicos con los que Sicán se movía en su juventud, en su Guatemala natal, acabaron muertos o entre rejas. «Algunos se suicidaron, otros murieron de sobredosis y unos pocos acabaron en la cárcel», recuerda el sacerdote, que es uno de los rostros de la última campaña de Xtantos, que anima a marcar la casilla de la Iglesia en la renta. «Detrás de cada X hay una historia: personas con nombres, apellidos y rostros concretos –como Álvaro– que en la Iglesia han encontrado una mano tendida cuando sus vidas estaban rotas o a punto de estallar», explican desde la entidad. Para Álvaro esa mano tendida fue, además de la de su familia, que se empeñó en educarlo en la fe desde pequeño, la de un franciscano al que el joven veía recorrer las calles de su barrio a diario con un morral repartiendo comida a los más necesitados. Ese ejemplo silencioso hizo brotar infinidad de preguntas en el alma de un Sicán que todavía era capaz de admirar a alguien que ayudaba a los demás, a pesar de que su vida, en ese momento, parecía ir en dirección contraria. Álvaro era miembro de una de las peligrosas pandillas guatemaltecas. Pero cómo acaba el hijo de una familia católica involucrado en este mundo. Antes de responder, el guatemalteco aclara que «las pandillas de antes no eran como las de ahora». «Había drogas y violencia», pero no en grado superlativo y, «además, había un cierto sentido de hermandad». Fue esto, de alguna manera, lo que le llevó a la pandilla. «Solo tenía hermanas y siempre buscaba algún chico con el que jugar. Eso me hizo acercarme a un grupo de niños de la calle. Se dedicaban a lustrar zapatos y yo trataba de ayudarles en lo que podía». Sicán forjó una amistad especial con dos hermanos, cuyos padres solían dejar encerrados en una habitación mientras se iban a trabajar. «Un día, al volver de la escuela, vi a los bomberos. Me dijeron que la casa de estos dos hermanos estaba ardiendo, que la puerta estaba cerrada y uno de ellos estaba dentro». No pudieron hacer nada por él. Su cuerpo apareció totalmente calcinado y acurrucado sobre lo que antes debía de ser una cama. Este drama marcó un antes y un después en la vida del pequeño Álvaro. «Me desorienté e inconscientemente me volqué mucho más con aquellos chicos. El sentimiento de pertenencia, de hermandad, era muy fuerte». Hasta que se topó con aquel franciscano, el del morral, al que abordó en una ocasión. «Le pregunté por qué lo hacía». En aquella conversación, «me invitó a dejar atrás la vida que llevaba y a hacer nuevos amigos. “¿Conoces el grupo juvenil de los mercedarios?”, me dijo». Con el tiempo, Álvaro Sicán terminó profesando en la orden mercedaria. El fraile ha trabajado en las cárceles de su país, también en las de El Salvador –donde además pudo colaborar en un hogar para hijos de pandilleros– o de Mozambique. «Desde hace cinco años soy el capellán de la cárcel de Zuera, y también llevo el Hogar Mercedario, donde acogemos a gente que sale de prisión y no tienen familia. La idea es ayudarlos en su proceso de reinserción». Una labor, concluye, que «me hace recordar todo el proceso que yo he pasado».
La grandeza de la Pastoral Penitenciaria es que vemos a Jesús encarnado en cada preso
Es necesario humanizar nuestro sistema penal Es posible otro mundo y otro cumplimiento de pena, y eso es algo que nos ha demostrado la pandemia: hasta 5.000 presos cumplieron condena en casa y no pasó nada, no aumentó la tasa de criminalidad. El Periódico El Debate ha realizado una entrevista realizada por Guillermo Altarriba a Florencio Roselló tras 40 años en la Pastoral Penitenciaria. Es el actual director del Departamento de la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. «La Iglesia en la cárcel hace mucho más que celebrar misa», adelanta Florencio Roselló, sacerdote mercedario y director del departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. Lidera una red de más de 160 capellanes y 2.500 voluntarios que tiene presencia en todas las prisiones españolas. Hace casi 40 años que se involucró con esta labor, y en esta entrevista para El Efecto Avestruz insiste: es necesario que la sociedad mire con más compasión a los internos .–Más de 1.500 actuaciones, 82 casas de acogida, ayudas al peculio para más de 6.000 internos… las cifras de la memoria anual impresionan, pero muchos no conocen esta pastoral. ¿Falta visibilizar?– La prisión es un medio cerrado, con autorizaciones y controles de seguridad, y es mejor que los pisos que ponemos a disposición de los presos fuera de los centros sean discretos. Eso hace difícil visibilizar nuestro trabajo: no solo acompañamos a los presos en el ámbito religioso. No puedes celebrar la eucaristía si un preso hace tiempo que no sabe nada de su madre o de sus hijos. Humanizar nuestro sistema penal. Apostar, también como sociedad, por la reinserción. Antes se decía que en las cárceles no se hacía más que entrar y salir, pero si miramos las estadísticas de los últimos diez años, vemos que cerca del 70 % de los presos que han salido de prisión no ha vuelto a entrar. Es posible otro mundo y otro cumplimiento de pena, y eso es algo que nos ha demostrado la pandemia: hasta 5.000 presos cumplieron condena en casa y no pasó nada, no aumentó la tasa de criminalidad. Continúa leyendo
Monseñor José Cobo: El buen ladrón, maestro de espiritualidad en la pospandemia
Jornadas online de capellanes y delegados de Pastoral Penitenciaria: La Iglesia, al pie de la Cruz en tiempo de pandemia ¿Qué efectos ha tenido la pandemia en las cárceles? Este es uno de los interrogantes a los que han respondido los capellanes y delegados de Pastoral penitenciaria en las jornadas que han tenido lugar, en formato online, las mañanas del 9 y 10 de marzo de 2022. Las Jornadas fueron presentadas por Monseñor Fernando García Cardiñanos, Obispo de Mondoñedo Ferrol, actual responsable de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. “La Iglesia, al pie de la cruz, en tiempo de pandemia” “La Iglesia, al pie de la cruz, en tiempo de pandemia” es el tema que encabeza el programa de estas jornadas, que convoca el Departamento de Pastoral Penitenciaria. Esta ponencia, prevista para abrir las Jornadas, finalmente tuvo lugar el jueves 10 por cambios en el programa y estuvo a cargo del anterior obispo responsable de esta pastoral y actualmente al frente de Migraciones en la Conferencia Episcopal Española Mons. José Cobo. En una ponencia calificada por los delegados de la Pastoral Penitenciara como emocionante, José Cobo propuso la figura del Buen Ladrón, a quien ha descubierto como maestro de espiritualidad en la pandemia: «El buen ladrón, del que vosotros conocéis muchos nombres, se convierte en maestro de espiritualidad: Compartirás conmigo la Gloria después de haber compartido el sufrimiento. Así, Cristo, que no se baja de la Cruz (algo que debemos pensar y hacer vida) no se sitúa en el poder sino en la entrega. Esa debe ser nuestra mirada. Esa ha sido una de las formas que Monseñor Cobo ha propuesto como aprendizaje de esta pandemia. En la segunda ponencia, el director General de Ejecución Penal y Reinserción Social de Instituciones Penitenciarias, Miguel Ángel Vicente Cuenca, explicó los “Cambios que está generando la pandemia en prisión”. También el miércoles 10 tuvo lugar la intervención de la subdirectora general de Tratamiento y gestión penitenciaria, Lourdes Gil Paisán. Presentó los “Programas específicos para delitos específicos, que se están desarrollando en prisión”. La última sesión de trabajo se ha reservó para las reuniones por grupos en las que se dio respuesta a los interrogantes: ¿Cómo estamos viviendo la pandemia?; ¿Cómo está afectando al voluntariado?; ¿Cómo está afectando a personas privadas de libertad y a sus familias?; Si se prolonga en el tiempo, ¿generará cambios en prisión?; ¿Cambios en Pastoral Penitenciaria?; y ¿Cambios detectados en prisión por la pandemia?