Fiel a su cita anual en el primer domingo de julio, la Pastoral de la Carretera quiere seguir aportando su contribución a la solución de un problema permanente, cuya gravedad todo el mundo reconoce: la seguridad vial. Responsabilidad desde niños
Jornada Mundial de las Migraciones 2007
El 14 de enero se celebra la Jornada Mundial Anual de las Migraciones bajo el lema «44 millones de personas: una sola familia». Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones explican en su mensaje que esta Jornada «supone para todos una llamada de atención sobre este fenómeno social de palpitante actualidad, que se está convirtiendo, en palabras del Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para esta Jornada, en un “fenómeno estructural de nuestra sociedad». 44 Millones de personas: una sola familia Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Liturgia Cartel
“Migraciones y juventud. Una oportunidad para la sociedad y la Iglesia en Europa”
Convocados por la Comisión de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) se ha celebrado en Sigüenza, durante los días 21 al 24 de Septiembre, el Encuentro anual de Directores nacionales de las Pastoral de Migraciones. Han participado 46 representantes de 25 Conferencias Episcopales de Europa y de la Santa Sede, entre ellos seis obispos, así como representantes de organizaciones católicas internacionales (COMECE, ICMC, CARITAS EUROPA). El tema de estudio ha sido “Migraciones y juventud. Una oportunidad para la sociedad y la Iglesia en Europa”. Ayudados por varios expertos que han desarrollado aspectos teológicos y pastorales relacionados con el tema de estudio, ha tenido lugar un rico intercambio de informaciones y experiencias en los diversos países europeos, de Norte a Sur y de Este a Oeste de Europa. Los participantes en el Encuentro han puesto de relieve la necesidad de intensificar y mejorar la pastoral con los inmigrantes en general y con los jóvenes en particular. Estos constituyen el futuro de la nueva sociedad europea y de una Iglesia renovada y enriquecida por la aportación de los numerosos jóvenes que llegan a Europa o nacen ya en ella, procedentes de diversas culturas y de ricas tradiciones religiosas. Ellos son una “oportunidad para la Iglesia y la sociedad europeas”. En el Encuentro se ha constatado el importantísimo papel que en este proceso corresponde a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al Consejo de Europa (COE) y a la Unión Europea (UE). Acontecimientos dolorosos, como los desórdenes en barrios periféricos de Francia, o los atentados de Londres, protagonizados por jóvenes, hijos o nietos de inmigrantes, ponen de manifiesto que el proceso de acogida y de integración de los inmigrantes en Europa ha tenido sus serias deficiencias. Los participantes en el Encuentro de Sigüenza se proponen hacer llegar a sus Conferencias Episcopales y a la Iglesia de sus respectivos países el resultado de sus reflexiones y el compromiso de asumir la tarea de una mayor preocupación por los jóvenes inmigrantes. Esto supone crear desde las parroquias los servicios adecuados en el campo de la formación y del asociacionismo para facilitarles la fraterna acogida, el papel que les corresponde, la participación en el debate político y la integración armónica que posibiliten un futuro común en una Europa justa y solidaria. Impresionados por la dramática situación actual de la llegada de inmigrantes de África a las Islas Canarias y a las costas del sur de la Península Ibérica , Italia y Malta, los participantes en el Encuentro consideran este fenómeno como consecuencia de la injusta situación de pobreza y subdesarrollo en los países de origen de los inmigrantes. Empujados por la necesidad, se lanzan a la aventura de alcanzar el “sueño” europeo con el deseo de escapar de la pobreza y mejorar su situación y la de sus familias. Los participantes en el Encuentro denuncian esta injusta situación y apelan a la responsabilidad de los países desarrollados de Europa, a la ONU, al COE y a la UE para que establezcan políticas más generosas de ayuda al desarrollo de los países pobres y controles más eficaces de las mafias y de los traficantes de personas. Al mismo tiempo, expresan su solidaridad con la Conferencia Episcopal Española, con las diócesis de Tenerife, de Canarias, y con las demás diócesis afectadas, así como con Cáritas, con las Congregaciones religiosas, las ONG’s y todos los que con su esfuerzo contribuyen a socorrer a estas personas, víctimas de la pobreza y del abuso de los traficantes y expuestos a graves peligros. Los asistentes manifiestan también su solidaridad con S.S. Benedicto XVI en su llamamiento al diálogo interreligioso y autocrítico y hacen suya su exigencia de renuncia a todo tipo de violencia practicada en nombre de la religión.
Jornada Mundial de las Migraciones 2006
«Juntos construimos: el barrio, la iglesia, la ciudad, el mundo», es el lema de la Jornada Mundial de las Migraciones 2006, que se celebra el próximo 15 de enero. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones se unen la esta Jornada con una Mensaje, en el que se unen a las inquietudes del papa Benedicto XVI. Juntos construimos: el barrio, la Iglesia, la ciudad, el mundo Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones Cartel en formato JPG
Nota de la Comisión Episcopal de Migraciones ante la muerte de inmigrantes en Ceuta y en el Atlántico
La muerte de varios inmigrantes subsaharianos en su intento de entrar en la ciudad de Ceuta, supuso un significativo agravamiento en la ya de por sí dramática situación de miles de inmigrantes africanos que venían intentando desde hace tiempo saltar las vallas que marcan las fronteras entre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y el territorio de Marruecos. Se suman estas muertes al trágico balance de muertos en los naufragios de pateras en el Estrecho o en la travesía hacia las Islas Canarias. Varios muertos y numerosos desaparecidos en estos días, cerca de Fuerteventura. Más muertos en los últimos días en territorio de Marruecos Oramos por los fallecidos y por sus familiares. Queremos hacer llegar nuestros sentimientos de comunión a las diócesis hermanas de Cádiz y Ceuta, de Málaga, de Canarias y de Tenerife, con sus Pastores, que han expresado públicamente en ésta y en otras ocasiones su “más honda consternación y pesar” por estas muertes. Al mismo tiempo, les manifestamos nuestra solidaridad y apoyo en su trabajo constante y generoso a favor de los inmigrantes, que llegan o intentan llegar a territorio español, con alto riesgo para sus vidas. Consideramos que la vida de toda persona, independientemente de su condición social o de su estatuto legal, es sagrada y nada puede justificar la muerte de quienes intentan pasar una frontera. Necesariamente ha de haber otros modos legítimos y proporcionados para impedirlo, en el caso de que sean infringidas leyes justas. Solamente con impedir, aunque fuera siempre con medios legítimos, que los inmigrantes traspasen nuestras fronteras o con devolverlos, si lo consiguen, no se solucionan los problemas de los inmigrantes. Reconocemos que los grandes problemas que originan los movimientos migratorios son generalmente de carácter económico y tienen su raíz en la injusta distribución de las riquezas, del desarrollo y del bienestar. Que las soluciones, nada fáciles, han de comenzar por intentar erradicar las causas. Ello exige una mayor cooperación entre los diversos países y una alta generosidad por parte de los países ricos y desarrollados. Las Naciones Unidas y sus Organismos, así como la Unión Europea tienen en ello un importante papel. También España y Marruecos, en el caso que nos ocupa. Mientras no se acometa la solución de estos problemas en su raíz, seguirá habiendo movimientos migratorios, unas veces regulados, otras espontáneos y otras “a la desesperada”, como en los últimos intentos, con trágicos resultados. Manteniendo firme el doble principio básico en la Doctrina Social de la Iglesia del derecho a emigrar y a no tener que emigrar, comprendemos que los movimientos migratorios han de someterse a una justa regulación, que garantice el respeto a la vida, a la dignidad y a los derechos fundamentales de todas las personas. Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones
Nota de prensa de la Comisión sobre la Pastoral Migratoria en España
Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones recogiendo la reflexión de los Delegados Diocesanos de Migraciones, reunidos en Madrid del 2 al 4 de Junio, con motivo de las Jornadas Anuales bajo el lema Radiografía de la Pastoral Migratoria en España, constatamos: el importante cambio significativo en España en la última década y, especialmente, en los últimos años, debido al fenómeno inmigratorio. Es un cambio tanto por el número de inmigrantes como por su diversidad. Destacamos los inmigrantes procedentes de América Latina, África Subsahariana, Magreb, Europa del Este y Extremo Oriente. nuestra preocupación por los inmigrantes que vienen o intentan venir a nuestro país en situaciones precarias, de explotación y de peligro, así como por los lamentables sucesos, aunque aislados, de enfrentamiento ocurridos recientemente entre inmigrantes y autóctonos, y también entre los propios inmigrantes, tanto en España como en otros lugares de Europa. la apuesta de crear comunidades cristianas integradas por miembros de distintas nacionalidades y culturas, que crezcan en el respeto mutuo, en el intercambio de dones, en la armónica y fecunda convivencia. Reconocemos que dicha apuesta supone un enriquecimiento mutuo y damos gracias a Dios por ello. De este modo la Iglesia contribuirá a la creación de una sociedad justa, pacífica y fraterna, respetuosa con la diversidad, acogedora del extranjero, solidaria con los desfavorecidos y agradecida por el servicio que a esta sociedad prestan nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. la presencia y el servicio de los inmigrantes en nuestra sociedad y en la Iglesia como un don de Dios que agradecemos por lo que supone de rejuvenecimiento de ambas y como oportunidad para un futuro de convivencia en la diversidad.
Nota de prensa sobre la apertura del proceso de normalización de inmigrantes
La Comisión Episcopal de Migraciones acogió con esperanza la apertura del proceso de normalización y la posibilidad de que un gran número de inmigrantes que ya viven y trabajan entre nosotros consiguieran unas mejores condiciones de vida y una mejor posibilidad de integración. Sin embargo, en este momento queremos manifestar nuestra preocupación ante algunas dificultades que este proceso está trayendo consigo, haciendo una triple llamada: A los empresarios y otros empleadores para que se comprometan a facilitar el proceso de regularización a las personas inmigrantes que trabajan con ellos evitando siempre el fácil recurso del despido. A las Administraciones Públicas para que sigan buscando vías, dentro de este proceso, que favorezcan la resolución de los trámites en beneficio del inmigrante. A toda la sociedad como corresponsable del proceso de integración de los inmigrantes para que adopte una disposición de apertura, acogida y colaboración en orden a una más fácil aceptación y convivencia. Esta actitud debe mantenerse no solo en momentos como el actual en el que hay una especial medida para la normalización de inmigrantes, sino en todo momento, teniendo en cuenta la situación de sufrimiento y desarraigo que supone la emigración. Nuestra llamada va dirigida especialmente a los cristianos, que, desde la fe en el Evangelio de Jesucristo, han de sentirse urgidos en el compromiso por la justicia. Traemos a la memoria la invitación de Juan Pablo II de hacer de nuestras ciudades “auténticos laboratorios de convivencia civil y diálogo constructivo” (Jornada Mundial del emigrante, 2002).
Jornadas de Delegados y Directores de Secretariados de la Pastoral de Migraciones de la diócesis españoles
Durante los días 20 y 21 de Mayo se han reunido en Alcalá de Henares, los Delegados, Directores de Secretariados y Agentes de la Pastoral de Migraciones de las distintas diócesis españolas en unas Jornadas eclesiales presididas por Mons. D. Ciriaco Benavente, Obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones. Las ponencias y debates de las Jornadas han permitido analizar el momento actual del fenómeno migratorio en España y reflexionar sobre la misión de la Iglesia y la respuesta pastoral que demanda esta realidad. Las comunicaciones y las reuniones de grupos han permitido conocer las diferentes actuaciones en cada una de las zonas y diócesis y la variedad y riqueza de las distintas experiencias pastorales, tanto en la atención humana, como en el servicio religioso y de acompañamiento a la fe, que se vienen prestando. Valorando el esfuerzo que se viene realizando, se ha planteado, por la mayoría de los participantes, la necesidad y la urgencia de renovar y coordinar mejor la Pastoral de las Migraciones en el conjunto de la Iglesia ante los nuevos retos que esta creciente realidad presenta en España. Se hace una llamada a fomentar y consolidar las estructuras de las Delegaciones y Secretariados de Migraciones, como espacios que animen y coordinen esta misión pastoral en cada Diócesis. Así mismo, se destaca la importancia de seguir avanzando en la sensibilización del conjunto de las comunidades cristianas, especialmente de las parroquias, fomentando una pastoral misionera que salga al encuentro de los inmigrantes presentes en nuestros barrios y ciudades. En el contexto de estas Jornadas, los delegados del conjunto de las diócesis españolas, han manifestado su gran preocupación ante la grave y angustiosa situación que sufren tantos miles de inmigrantes indocumentados que ya están viviendo de manera estable entre nosotros y que, en una mayoría de ocasiones, padecen experiencias laborales próximas al esclavismo y la indefensión más absoluta, condiciones de infravivienda y de pobreza severa, experiencias de marginación y de exclusión social y que se ven abocados a un horizonte sin futuro. Por ello, saludan con esperanza la decisión del pasado 18 de Mayo del Congreso de los Diputados, que ha instado al Gobierno a abrir un amplio proceso de diálogo con todos los grupos parlamentarios, administraciones autonómicas, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de inmigrantes con el fin de obtener un Pacto de Estado que fije las líneas básicas de la política migratoria a medio y largo plazo. Los delegados de la pastoral de migraciones confían en que se abran vías de solución para el amplio espectro de situaciones que abocan a tantos inmigrantes a la irregularidad y al estado de indocumentación. En este sentido, manifiestan que se debería de desarrollar con generosidad la articulación de mecanismos regularizadores que posibiliten la adquisición de los documentos pertinentes, a través de las diferentes vías de arraigo, tanto de inserción en el mercado laboral, como de vínculos familiares y sociales, todas ellas signos evidentes de la situación de estabilidad y de deseos de integración de una inmensa mayoría de inmigrantes. También sería necesario y urgente que se agilizaran y simplificaran los procesos de documentación y se unificaran los criterios a todos los niveles de la Administración, con el fin de evitar decisiones arbitrarias y situaciones de angustia, vacío e incertidumbre. Finalmente, los delegados de la pastoral de migraciones, expresaron su compromiso firme y decidido de cooperación para abrir vías de esperanza a los inmigrantes, aportando su experiencia en el trabajo pastoral y humano en esta realidad social, manifestándose dispuestos a la colaboración que se les pueda demandar. La situación de tantos centenares de miles de inmigrantes indocumentados es, en estos momentos, un gran desafío que demanda, por parte de todos, la búsqueda urgente e inaplazable de posibles soluciones.
Nota ante los actos terroristas del pasado 11 de marzo en Madrid y del 3 de abril en Leganés
Las informaciones oficiales manifiestan que, entre los heridos y muertos en los criminales atentados del pasado 11 de Marzo, en Madrid, se encontraban, junto a ciudadanos y ciudadanas españoles, un buen número trabajadores inmigrantes de diversos países, entre ellos algunas personas de etnia gitana. La Comisión Episcopal de Migraciones hace suya la condena de estos horribles hechos terroristas, expresada tan unánimemente en todas las lenguas, encomienda a Dios el eterno descanso de los difuntos y pide la recuperación de los heridos y el consuelo de la esperanza para los familiares de las víctimas. Ha sido profundamente consolador comprobar los admirables gestos de generosidad del Pueblo y de la Iglesia de Madrid, de profesionales y voluntarios, así como la ola de solidaridad y de oración que se ha levantado en el resto de los Pueblos e Iglesias de España. A la vez que confiamos en la rápida y eficaz aplicación de las medidas de ayuda prometidas por las Autoridades, valoramos y agradecemos el gesto del Gobierno de la Nación de facilitar la regularización de los inmigrantes afectados por el atentado y de sus familiares. La reivindicación y la posterior comprobación de que los hechos criminales han sido llevados a cabo por unos grupos fanáticos de religión islámica de origen marroquí merece la más absoluta y enérgica condena para los autores y sus cómplices o alentadores. En modo alguno debería extenderse la desconfianza o la sospecha a la población de religión musulmana o de origen marroquí, que convive pacífica y ejemplarmente en nuestro país. Las palabras de Juan Pablo II en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año 1989 , que invitaba a respetar “la inalienable dignidad de cada persona humana, sin distinciones relativas a su origen racial, étnico, cultural o nacional, o a su creencia religiosa” recobran en este momento plena actualidad. Y, como sigue diciendo el Papa, al referirse a los diversos grupos humanos que conforman una sociedad plural, éstos “tienen derecho a su identidad colectiva, que ha de ser tutelada conforme a la dignidad de cada uno de sus miembros. Este derecho permanece inalterado incluso en los casos en los que el grupo, o alguno de sus miembros, actúe contra el bien común. En esos casos, la presunta acción ilícita ha de ser examinada por la autoridad competente sin que por ello sea condenado todo el grupo, pues esto va contra la justicia. A su vez, los miembros de las minorías tienen la obligación de tratar a los demás con el mismo respeto y sentido de la dignidad” Animamos a toda la sociedad española, que ha dado tan altas pruebas de lucidez y generosidad con motivo de los trágicos acontecimientos a que nos venimos refiriendo, a desechar cualquier prejuicio infundado y a intensificar el conocimiento y las buenas relaciones con las personas inmigrantes, sea cual sea su origen, credo, raza o cultura, a la vez que reclamamos de éstos el mismo respeto y afecto que para ellos pedimos. No podemos consentir que los recientes acontecimientos se traduzcan en deterioro de la convivencia pacífica y del enriquecimiento mutuo que supone para la Sociedad en general y para la Iglesia en particular la presencia de la población inmigrante. Todos – las instituciones políticas y sociales, las parroquias y los centros de educación, tanto los públicos como los de iniciativa social- podemos y debemos contribuir eficazmente a este fin. Quiera Dios que del mal sepamos sacar bien, a fin de que, unos y otros, más allá de nuestras diferencias, trabajemos por hacer de este mundo la gran familia de los Hijos de Dios. Como decíamos en nuestro Mensaje para la Jornada de Migraciones del 2003, “Esta casa es de todos y la construimos juntos” Pidamos al Dios de la Paz que nos haga a todos instrumentos de su Paz. Los Obispos miembros de la Comisión Episcopal de Migraciones