Nos hacemos eco del Comunicado de la Iglesia de Madrid La Mesa por la Hospitalidad de la diócesis de Madrid, formada por la Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana, Cáritas Diocesana, Justicia y Paz de Madrid, Confer Madrid, la Comunidad de Sant´Egidio, SERCADE y Pueblos Unidos, quiere unir su voz a la de las entidades eclesiales y civiles que trabajan en la defensa de los derechos de todas las personas que diariamente se ven forzadas a desplazarse por el hambre, las guerras, el deterioro medioambiental, las persecuciones y otras formas de injusticia. Según un reciente informe de la ACNUR, “por primera vez desde que se tienen registros, el número de personas en situación de desplazamiento forzado superó la cifra de los 100 millones, es decir, el 1´3% del planeta”. Y lo hace para manifestar lo siguiente: En Madrid, a 20 de junio de 2022. Comunicado en PDF (puedes descargarlo en este enlace):
¿Prisión sin fecha de salida?
Prisión permanente revisable: No era necesaria una nueva ley Florencio Roselló, Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, para Alfa y Omega. «Una condena sin futuro no es una condena humana: es una tortura». El Papa Francisco pronunció estas palabras en enero de 2018 en su visita a la cárcel de San Joaquín, en Santiago de Chile. Era una prisión de mujeres que, expectantes y esperanzadas, escucharon al Papa con espíritu de futuro y de libertad. Mi reflexión quiere enfatizar que nos conmueven y nos revuelven las entrañas los crímenes execrables que han motivado la promulgación de la pena de prisión permanente revisable. No tenemos ninguna duda en condenar todo tipo de violencia y crímenes, algunos de ellos cometidos con verdadera saña y violencia, que revuelven los más profundos sentimientos del ser humano. Los rechazamos y condenamos. Pero nos crea la duda si la solución a estos delitos pasa por quebrar todo futuro y oscurecer un horizonte de esperanza. Nos parece que esta ley es fruto de una respuesta más emocional que racional. ¿En nuestro sistema era necesaria esta pena?, ¿no había otro camino para hacer justicia y condenar estos crímenes horrendos y detestables? Pensamos que nuestro Código Penal, con la legislación que había, podía juzgar ya este tipo de delitos. No era necesaria esta nueva ley. En la actualidad hay en España 150 personas que están cumpliendo penas de prisión de 40 años efectivos. También hay 480 personas presas que ya han pasado más de 20 años seguidos en prisión. Son personas que, por el tipo de delitos, podrían cumplir más condena que los presos condenados a la prisión permanente revisable, pero con un pequeño matiz: saben cuándo comienzan y saben cuándo van a terminar. Con esto no estamos cuestionando los delitos, los rechazamos sin ningún tipo de dudas; lo que nos preguntamos es si esta es la mejor forma de cumplir la pena. España es el segundo país de Europa con menos delitos violentos y, en cambio, es el país que tiene una media de cumplimiento de prisión más alta. Mientras que en Europa la media oscila entre los nueve y los diez meses, en España es de 21 meses. El Papa Francisco pone en el centro de todas sus reflexiones a la persona. Y le cuesta entender, y mucho más admitir, que se pueda encerrar a una persona en la cárcel sin futuro, sin horizonte y sin esperanza. La prisión permanente revisable quiebra toda esperanza, porque el hombre o la mujer que ingresa en prisión con este tipo de pena sabe el día de su ingreso, pero no sabe cuándo termina su condena. No sabe la fecha de su salida. Anulando la esperanza, anulamos a la persona y privamos al preso del «derecho a comenzar de nuevo», que es lo que dijo el Pontífice a la Policía Penitenciaria de Roma, en septiembre de 2019. Florencio Roselló El pasado 6 de octubre de 2021, el Tribunal Constitucional rechazó el recurso contra la Ley 1/2015 y la declaró plenamente constitucional, quedando incorporada a nuestro Código Penal. Una ley con un inicio claro del cumplimiento de la pena, pero sin un horizonte ni un final concreto de dicho cumplimiento. En este momento todo es incierto: la fecha final, el tratamiento que realizar, la reacción de los propios presos condenados a esta pena. Esta pena deja en el aire el artículo 25.2 de nuestra Constitución, el cual aboga porque «las penas privativas de libertad estarán orientadas a la reinserción social». La Ley 1/2015 de Prisión Permanente Revisable pone más el acento en el cumplimiento de la pena que en la reinserción. Se centra más en la forma de cumplimiento que en el tratamiento para la recuperación de la persona, pero, sobre todo, en la falta de futuro y de horizonte para el cumplimiento de la pena; nunca sabrá el final de la misma. El Tribunal Supremo, en sus sentencias, manifiesta que un internamiento prolongado en prisión hace muy difícil la recuperación de la persona; hay muchas, pero expongo las sentencias STS 15.4.94 o 17.4.94. El tiempo está demostrando que el efecto disuasorio de la pena no se cumple. Desde la promulgación de la Ley 1/2015 de Prisión Permanente Revisable, y después de pasar el trámite parlamentario, han sido condenadas con sentencia firme 25 personas, 19 hombres y seis mujeres, además de varios presos que en este momento tienen la sentencia recurrida. Estos condenados, cuyos nombres y casos conocemos por la gran presión mediática a la que han sido sometidos sus procesos, son consecuencia en muchos casos del populismo punitivo que nuestra sociedad exige al Legislativo. La popularidad de la pena no supuso ninguna disuasión para cometer estos delitos rechazables. Como Iglesia, como Pastoral Penitenciaria, somos personas de esperanza. Nuestra presencia en la cárcel quiere ser futuro, reinserción, esperanza, pensar en un mañana. Y la prisión permanente revisable nos dificulta hablar de futuro porque no sabemos cuándo va a llegar, no sabemos la fecha final de la condena. Nos cuesta hablar de un mañana, porque no viene expresado en la sentencia, y eso también limita nuestra pastoral en prisión. Pero, a pesar de todo, la Iglesia, la Pastoral Penitenciaria, va a seguir transmitiendo la esperanza en la que creemos y la que queremos para todos los que cumplen condena de prisión. Como nos dice el Papa Francisco, no hay condena sin esperanza.
Un nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestrabilidad en el mundo de la pesca
Explosión a bordo del buque atunero «Albaroca Cuatro» Un nuevo accidente vuelve a poner de luto el mundo de la pesca y con él, al Apostolado del Mar “Stella Maris”. Ayer 15 de junio se produjo una explosión a bordo del buque atunero gallego “Albaroca Cuatro” cuando estaba haciendo unas reparaciones atracado en el muelle del puerto de Victoria, en Mahé, una de las islas del archipiélago de las Seychelles, a resulta de la cual, según las noticias que nos llegan habrían fallecido el jefe de máquinas, de origen gallego y el primer oficial de máquinas, de origen asturiano, pero radicado en Vigo. El barco es propiedad de la Compañía Europea de Túnidos. Al parecer la explosión fue producida por una fuga de amoníaco a bordo. Al parecer hay también 8 tripulantes heridos. En el momento de la explosión había 31 tripulantes a bordo. Siniestralidad en el mundo del mar Este nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestralidad en el mundo de la pesca. Recordemos que hace sólo 4 meses vivimos al dramático hundimiento del pesquero Villa de Pitanxo, con nueve muertos y 12 desaparecidos y cuyas circunstancias aun no han sido del todo esclarecidas. No podemos dejar de hacer asimismo una nueva llamada a todos los organismos nacionales e internacionales que deben velar por la seguridad a bordo de los barcos, para que analicen a fondo las causas de este y otros accidentes y revisen y aumenten con el máximo rigor las normas de seguridad aplicables. Creemos que deben plantearse muy seriamente las causas de esa alta siniestralidad. “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente El Apostolado del Mar “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente, y piensa en primer lugar en las dos víctimas mortales y sus familiares, así como aquellos que han resultado heridos y toda la tripulación, sin duda fuertemente impactada por esta desgracia. Elevamos nuestra oración a la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar por el eterno descanso de los dos fallecidos y por sus familias, rotas por el dolor, a las que queremos hacer llegar todo nuestro cariño y solidaridad. Rogamos también por el pronto restablecimiento de los heridos. Invocamos a Nuestra Señora para que cuide maternalmente de toda la gente de mar y sus familias. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tuy-Vigo y promotor «Stella maris» (Apostolado del Mar)Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana 16/06/2022
Un nuevo informe revela vulneración de derechos humanos en Canarias
Irídia y Novact denuncian nuevas vulneraciones de derechos humanos a las personas migrantes en Canarias. Este informe breve se ha elaborado semanas después de haber realizado una visita a Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, en colaboración con diversas entidades y colectivos de Canarias., entre las que se encuentra el Secretariado de Migraciones de la diócesis de Canarias. Forma parte de un proyecto de monitorización de derechos humanos en la Frontera Sur, que incluirá también Ceuta, Melilla y Andalucía. Este documento forma parte de un sistema de monitoreo permanente de la situación de derechos humanos en la Frontera Sur española, tanto en Canarias como en Andalucía y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, iniciado en febrero de 2022. El presente informe de misión se realiza tras la visita de un grupo de integrantes del sistema de monitoreo permanente a las islas de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, entre el 30 de marzo y el 8 de abril de este año. El análisis que se presenta se apoya en reuniones y entrevistas con entidades, colectivos y personas que han contribuido con sus experiencias, conocimientos y observaciones, sin las cuales no hubiera sido posible esta investigación (Anexo). El presente documento aborda la situación de acceso a derechos de las personas migrantes que llegan por vías irregulares a Canarias, prestando especial atención a Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. Este documento constituye la consolidación de un largo trabajo de monitoreo en la Frontera Sur española y pretende establecer canales de comunicación directa con entidades, personas y colectivos clave que estructuren un trabajo de seguimiento de la situación en las fronteras del Estado español. De esta manera, se ofrecerá una herramienta de denuncia rigurosa que contribuya a la transformación de la situación en la frontera.Por último, este informe se ha realizado incluyendo en cada apartado los diferentes ejes de dominación que pueden dar lugar a situaciones discriminatorias. Las próximas páginas se centran en la situación de las personas que llegaron por vía marítima a Canarias desde enero de 2021 -fecha en la que se publicó el último informe elaborado por Irídia relativo a esta cuestión- hasta el primer trimestre de 2022 -fecha de cierre de este documento-. Este resumen ejecutivo es un ejercicio preliminar del trabajo de investigación y monitoreo que se presentará más adelante, que recogerá también el análisis de otros territorios de la Frontera Sur y en el que se especificarán conclusiones y recomendaciones.
El derecho al retorno para migrantes y refugiados
Boletín de la Sección Migrantes y Refugiados del Vaticano del mes de Junio A menudo, los trabajadores migrantes tienen que aceptar trabajos que se desarrollan en condiciones injustas y que entrañan un riesgo para su seguridad, además de vivir en condiciones precarias. Están expuestos a diferentes formas de esclavitud y carecen de un sistema de previsión social que les proteja. Se encuentran entre las víctimas de la extendida “cultura del descarte”, que, tal y como nos recuerda el Papa Francisco, está en el origen de la desigualdad que aflige al mundo. «Si queremos realmente promover a las personas a quienes ofrecemos asistencia, tenemos que involucrarlas y hacerlas protagonistas de su propio rescate.” Papa Francisco, JMMR 2020 En este Boletín analizaremos las soluciones que pueden contribuir a la edificación de un futuro nuevo para el mundo del trabajo, ofreciendo condiciones de trabajo decentes y dignas, gracias a las cuales los más vulnerables no se queden atrás. Un futuro que se esfuerce por proporcionar un trabajo adecuado en todas partes, para quienes se quedan en su tierra natal y también para los recién llegados. Un mundo en el que todos los trabajadores reciban el mismo trato, sin discriminación ni explotación, en el respeto de sus derechos.
«De la adoración al compromiso»
Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hacen público el Mensaje para la solemnidad del Corpus Christi, Dia de la Caridad, que la Iglesia celebra el domingo 19 de junio. «De la adoración al compromiso» es el título que encabeza el escrito. «De la adoración al compromiso»Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022 La solemnidad del Corpus Christi nos permite revivir el clima intenso de la última Cena y nosconduce a lo que es fundamental en nuestra vida y misión como cristianos, “la fuente y el culmen de toda evangelización”: la Sagrada Eucaristía. Mirar con ojos pascuales En este año tan convulso y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, los obispos, como pastores de la Iglesia de Jesucristo, queremos alentar el ánimo y la alegría cristiana. Tiempo convulso. Por segundo año, hemos vivido la pandemia de la COVID-19 con su carga de enfermedad, soledad y muerte. A ella se suman las guerras en Ucrania y en otras muchas partes del mundo. Los desplazamientos forzosos, la violencia, el dolor, la tortura y la muerte que provocan, hieren el corazón de Dios. También vivimos un tiempo de esperanza porque estas realidades, los sufrimientos personales y comunitarios, no nos dejan desamparados, sino que nos adentran en el Corazón de Cristo, crucificado y resucitado, fuente de toda esperanza. Las llagas del Señor crucificado son transfiguradas en el Cuerpo del Resucitado. No podemos celebrar la solemnidad del “Corpus Christi”, memorial de encuentro y entrega de Cristo, sin vivir y experimentar la profunda e inseparable unidad entre la fe y la vida; la unidad entre la Eucaristía y la caridad. Agradecimiento y compromiso Ante estas situaciones dolorosas, la respuesta e implicación solidaria de la sociedad, en su conjunto, está siendo encomiable, como lo está siendo también por parte de la Iglesia y de Cáritas. Realmente, no podemos permanecer ajenos al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianas y del resto del mundo. Toda nuestra persona vibra ante esta realidad que Cristo hizo suya y redimió en la cruz y que anticipó sacramentalmente en la última Cena. Porque en el Cenáculo se anticipa lo que fue el sacrificio del Gólgota: la muerte del Verbo encarnado; Él es el Cordero que se entregó libremente y se inmoló por nosotros. Él es nuestra Paz. Queremos agradecer tantas muestras de solidaridad, al tiempo que advertimos que ésta no puede ser “flor de un día”. Se necesita un compromiso solidario, estable. Tengamos presente la invitación que el apóstol S. Pablo dirigía a los fieles de Galacia, y que el Papa Francisco nos recordaba en su Mensaje para la Cuaresma de este año: “No nos cansemos de hacer el bien” (Ga 6,9). Estamos invitados a ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico porque “no tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (Fratelli tutti 77 =FT). Caridad Con la narración del milagro de la multiplicación de los panes, dentro del contexto litúrgico del “Corpus Christi”, san Lucas nos ayuda a entender mejor el don del Misterio eucarístico. Es un acontecimiento que nos asombra y que se prolonga de forma incesante en la Iglesia que, a lo largo de la historia, parte y comparte el Pan de la Vida nueva para todo hombre y mujer de cualquier raza y cultura, sobre todo a través de la acción de Cáritas. Este año celebramos el 75º Aniversario de esta institución: “75 años de amor por los demás”, delucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, especialmente de los más pobres y excluidos dentro y fuera de nuestras fronteras. ¡Felicidades Cáritas! Lo más importante de esta historia de amor y servicio son las miles de personas en nuestro país y en muchas partes del mundo que le han confiado su vida y tantas otras (voluntarios, trabajadores, donantes…) cuya generosidad ha generado nuevas ilusiones, oportunidades y esperanzas. Lamentablemente, su acción va a ser cada vez más necesaria en un contexto de inequidad provocado por los modelos económicos y el contexto concreto de encarecimiento de la energía y la consiguiente inflación. Fraternidad abierta y universal “Todos los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Porque no hemos recibido el espíritu de esclavos para caer en el temor; sino que se os ha dado un Espíritu de hijos adoptivos que os hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu en persona se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios” (Rm 8,5-27). Ciertamente, cuando vivimos esta experiencia, el ejercicio de la fraternidad no es un deber categórico, sino un impulso del corazón que nos encamina hacia los hermanos y nos empuja a la fraternidad. Todos estamos invitados a caminar juntos viviendo la sinodalidad, es decir, dejándonos guiar por la luz del Espíritu Santo, escuchándonos unos a otros y prestando especial atención a los que están en la periferia. El camino sinodal es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Ellos son compañeros de camino. Paz y presencia Nos dice San Pablo: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11, 26); palabras que nos invitan a anunciar la muerte redentora de Cristo y que fortalecen nuestra esperanza en el encuentro definitivo con Él. Urge abrir caminos de esperanza, en la certeza de que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien (cf. FT 54). En el camino de la vida no estamos solos, Cristo camina con nosotros y nos alimenta con el Pan de Vida “panís angelorum, factus cibus viatorum”. Jesús es alimento espiritual que ayuda, sostiene y fortalece la esperanza de los creyentes; la piedra angular que nos fundamenta en el itinerario hacia el cielo al tiempo que consolida la comunión en la que vivimos cotidianamente con la Iglesia celestial. Santa Teresa de Calcuta, la Santa de los más pobres entre los pobres, habla así del Santísimo Sacramento: “El privilegio
XXVII Curso de Formación en Doctrina Social de la Iglesia: La sociedad de los cuidados
MATERIALES PARA EL CURSO Cómo abordar los cuidados y cómo responder a las necesidades de unas sociedades envejecidas donde la soledad empieza a ser endémica, con una pérdida de vínculos sociales y familiares y con una cultura dominada por el individualismo, es todo un reto en nuestros días, y también para la Iglesia. Por eso, la nueva edición del curso de Doctrina Social de la Iglesia que organiza la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, en colaboración con la Fundación Pablo VI, quiere abordar los próximos 28 y 29 de junio este asunto bajo el título “La sociedad de los cuidados”, la necesidad de recuperar una cultura de los vínculos, los afectos y la humanización del cuidado y la acogida en el ámbito de la salud, la justicia, la emigración, el trabajo, etc. Para ello se contará con expertos de distintas disciplinas, que abordarán en diversas conferencias cómo “Cuidar para un mundo humanizado” (José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud de los Padres Camilos, de Tres Cantos); “La crisis de los vínculos en la sociedad” (Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas); “La fragilidad como condición humana” (Luis Aranguren Gonzalo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid); “El cuidado de la sociedad: el bien común” (Carlos García de Andoin, del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao); y “Espiritualidad política: la amistad social” (Emma Martínez Ocaña, de la Institución Teresiana). Además, se escucharán experiencias de justicia restaurativa, acogida de inmigrantes, acompañamiento en la trata de personas y víctimas de abusos, de la mano de Cáritas, la Mesa de Hospitalidad de la diócesis de Madrid, Villa Teresita y Proyecto Repara; y de acompañamiento ante la soledad de las personas mayores, en la precariedad laboral y ante la fragmentación social y cultural, desde Cáritas o la HOAC, entre otras instituciones. La apertura del curso correrá a cargo de Mons. Jesús Fernández González, obispo de Astorga y presidente de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social; y el discurso de clausura lo pronunciará la filósofa Victoria Camps, con la ponencia “Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo”. Materiales para el Curso Oración inicial PRESENTACIÓN La sociedad de los cuidados, un reto para la iglesia La Fundación Pablo VI ha acogido, tras el parón de la pandemia, un nuevo curso de Doctrina Social de la Iglesia, que, en su 27 edición, y recuperando la presencialidad, ha abordado el reto de “La sociedad de los cuidados” El Papa Francisco nos recordó que lo vivido en la pandemia ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad, uno de los temas que se ha tratado en este curso. Como bien expresa Laudato si, “en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel (y a veces con dolor) la interdependencia planetaria. Ante ella es imprescindible la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. Por ello, abordar la cuestión de los cuidados requiere un tratamiento integral, “holístico” como dicen los expertos. La ética del cuidado tiene que ir más allá de la protección de la salud. La justicia y el cuidado son valores complementarios pues vivimos el tiempo en que los enormes avances científicos y tecnológicos contrastan con desigualdades lacerantes, exclusiones, pobrezas y marginaciones incomprensibles[3]. La “crisis de los cuidados” tiene su raíz en la crisis de los vínculos y tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra”[4], en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte”[5], y en el descuido de nuestra vida interior que tanta relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común”[6]. Y es un error pensar que el interés por las personas discapacitadas y dependientes es un interés particular y no colectivo. Es un concepto de bien común. Este es uno de los ámbitos en los que se fija el papa Francisco cuando denuncia la actitud de indiferencia ante las necesidades de los demás. Las organizaciones sociales y eclesiales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de esta situación. La Iglesia se ha mostrado “experta en humanidad” (san Pablo VI) en momentos complejos. Por ello, en este curso han visibilizado experiencias que muestran esa dosis de humanidad que tiene el ser humano (justicia restaurativa, ante la trata de personas, las víctimas de los abusos, en la acogida de emigrantes) y que para la Iglesia significa que las personas son creadas para amar. “En medio de los límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado”[7]. Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro”[8]. La Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados en los distintos ámbitos, debe cuidar a las personas y a la sociedad (trabajar por el bien común). Mesa de experiencias escuchadas durante el curso de Doctrina Social de la Iglesia Espiritualidad del cuidado La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente”[9]. Sin una mística que nos anime, nos aliente y nos sostenga, es imposible construir una auténtica sociedad de los cuidados. Necesitamos de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo”[10] y para experimentar que “todo lo puedo con el que me da fuerzas” (Flp 4, 13). La cultura del cuidado no se fundamenta únicamente en el desarrollo ético de nuestras actitudes y prácticas, en una exigencia democrática, como se deriva de una ética civil, sino que exige también que “despertemos el sentido estético y contemplativo”
Asamblea sinodal: Los presos valoran a la Iglesia dentro de la cárcel
Como ya adelantábamos hace unos meses, el proceso de dar voz a los presos en el Sínodo ha llegado a su fin y se ha volcado en un documento. El resultado final es entusiasmante Los presos, extrañados que se les consulte sobre la Iglesia, han respondido positivamente a esta invitación, con la confianza que sus opiniones se escuchen y no se pierdan en el camino. A pesar de las dificultades que la pandemia nos creó, han participado 20 prisiones, la cuarta parte de las consultadas, 773 presos/as y 171 voluntarios. Sus respuestas han sido claras, directas y sin “adornos” lingüísticos. Los presos valoran mucho la Iglesia dentro de la cárcel, la Pastoral Penitenciaria, y piden cambios a la Iglesia más institucional. Léelo también en Alfa y Omega: Los presos se sienten Iglesia dentro de la cárcel, fuera no Descarga el documento:
Aumenta la trata de personas entre las mujeres venezolanas y colombianas llegadas a España
Según informa el diario ABC La apertura de las fronteras tras estos dos años de pandemia ha traído su lado negativo en muchas modalidades delictivas, también en la trata de mujeres. Los expertos de la Guardia Civil han detectado un incremento notable de las venezolanas y colombianas que, aprovechando las crisis sociales y políticas de ambos países, están siendo captadas para venderlas en España. Otras fuentes policiales dedicadas a estos menesteres corroboran lo que expresan en el Instituto Armado: «Las víctimas están llegando a Madrid a paladas. Es una barbaridad. Durante el Covid había bajado mucho, pero ahora desembarcan en situación muy precaria, muchas sabiendo a lo que vienen». Es el caso de las nicaragüenses, que, sobre todo, son utilizadas en la trata de explotación para fines laborales, como empleadas domésticas o en el cuidado de personas mayores o dependientes. Lo cierto, apuntan nuestros informantes, es que «no hay tantas organizaciones grandes» trabajando a nivel internacional. «La gente que regenta los clubes de alterne van pidiendo a chicas nuevas. Necesitan a gente por el relevo normal que suelen hacer en estos locales pero también por las mujeres que se han ido por la pandemia a sus países», añaden. «Lo mismo está ocurriendo con los pisos, que son donde más se está explotando a estas mujeres sexualmente», especifican. Organizaciones más pequeñas «Efectivamente, son grupos pequeños pero con muchísimos casos, gran cantidad de víctimas. Si antes en año y medio hacíamos entre tres y cinco grandes operaciones, ahora son una docena», explican en otro grupo operativo de la Policía Nacional. El 85% de las chicas que están llegando son de Colombia y Venezuela. De zonas especialmente deprimidas, «con una vulnerabilidad absoluta», explica un agente. Muchas, son ‘vendidas’ por sus propias familias, a las que les pagan las mafias. Pero, cuando llega el dinero de reclamar lo que llaman la deuda, son a las que primero extorsionan. «Si no pagas, me cargo a tu hijo», le dicen a la prostituida, y en algunos casos las amenazas, las menos graves, se llevan a cabo. Con la participación de sicarios y pistoleros de esos países. Continúa leyendo