La Iglesia en España celebra el 9 de mayo la Pascua del enfermo. Este año bajo el lema «Cuidémonos mutuamente». El pasado 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebró la Jornada Mundial del Enfermo. El departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, ha editado los materiales para esta Campaña que en España tiene dos momentos: el 11 de febrero, es el Día del enfermo, de carácter mundial. El mensaje del Papa Francisco, destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala, a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginados. Carteles en castellano, gallego, catalán y euskera Otros materiales de la Jornada Mundial del Enfermo
Los retos de la Pastoral del Trabajo ante la Covid19
Bajo el lema “Retos y esperanzas en el mundo del trabajo ante la situación actual y futura de la covid-19”, se han celebrado las XXVI Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo, “on line”. Comenzábamos con el saludo de Mons. D. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma- Soria, que desde este curso está al frente del Departamento de Pastoral de Trabajo (Comisión Episcopal de la Pastoral Social y Promoción Humana). Nos recordaba que la Pastoral Obrera y del Trabajo es tarea de toda la Iglesia, no podemos obviar la centralidad del trabajo para la vida humana. Las Jornadas han contado con la participación de unas 300 personas de 37 diócesis. Tras la oración, hemos tenido un recuerdo agradecido para Mons. D. Antonio Ángel Algora Hernando. De su mano hemos aprendido a vivir con más profundidad y coherencia la fidelidad a la Iglesia y al mundo obrero. Recogemos su testigo. ¡Hasta mañana en el Altar! Esta Jornada ha sido espacio para compartir las situaciones de vida de los hombres y mujeres del mundo del trabajo, agravada por la actual pandemia, ahondando en la precariedad, el desempleo y la negación de su dignidad a tantas personas: mujeres, jóvenes, personas migrantes, personas cuyos ingresos dependen de la economía informal…; y también para compartir esta realidad, hacer una lectura creyente desde el Evangelio y la Doctrina Social, ayudándonos a descubrir retos y esperanzas en el empeño por construir nuestra historia en “términos de comunidad, de prioridad de la vida” (F.T. nº116). Desde diferentes ámbitos y perspectivas, Raúl Flores Martos, Secretario Técnico de la Fundación FOESSA y Coordinador de estudios de Cáritas Española; Joaquín Pérez da Silva, Secretario General de USO; M.ª Francisca Sánchez Vara, Directora del Departamento de Migraciones y Movilidad Humana de la CEE; Elena Ruiz Cebrián, Presidenta del Consejo de la Juventud de España, nos han ayudado a fijar la mirada y reafirmarnos en que no podemos seguir “normalizando” tantas situaciones donde el empleo no garantiza una vida digna, donde crece la pobreza, la exclusión y se instalan la inestabilidad y la precariedad. Recordamos especialmente a las trabajadoras del empleo doméstico, temporeros, personas que trabajan en la economía informal, a las víctimas de la siniestralidad laboral y a los jóvenes golpeados de nuevo por una crisis mas. Hoy se hacen más necesarias políticas, leyes, medidas de protección, recursos sociales y económicos como por ejemplo Rentas Mínimas, Reforma Fiscal, Ley de Extranjería, Reparto del Trabajo, frente a un mundo que descarta y deja a tantas personas en los márgenes. Necesitamos fortalecer las organizaciones sociales y sindicales. Frente a una “economía que mata”, que genera víctimas y destruye el planeta, tenemos que conjugar los verbos: Acoger, proteger, promover e integrar, como dice el Papa Francisco. Pedro José Gómez Serrano, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCM, nos ha insistido que más allá del ver, juzgar y actuar, están el dolerse, soñar y celebrar, tomando conciencia de que el futuro está por construir, haciendo verdad las tres “t”: tierra, techo, trabajo. Las fracturas (sanitaria, laboral, económica, social) que dividen, aíslan, rompen la fraternidad y niegan la vida, sólo es posible eliminarlas si nos comprometemos a valorar el cuidado, la protección y la defensa del trabajo a la medida del ser humano. Como nos insisten “Laudato si” y «Fratelli Tutti”, el empeño es hacer de la “casa común”, “hogar habitable”, donde vivir como familia humana, pasando del yo al “Nosotros”. Este tiempo de pandemia, de crisis, es tiempo de asumir riesgos, generar nuevas experiencias y alternativas, hay posibilidades inéditas que generan solidaridad y hacen crecer en humanidad. Como Iglesia tenemos que estar ahí. Esta Jornada es la primera que celebramos como Departamento de Pastoral de Trabajo en el marco de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción humana. Tras recordar la trayectoria de esta pastoral, hemos dialogado sobre el papel a desarrollar en el futuro por este Departamento en un nuevo contexto de transversalidad con el resto de áreas con las que compartimos la misión. Este año nos ha faltado el contacto más personal y la convivencia. Nos hemos encontrado, compartido anhelos, soñando juntos. “Soñemos como una única humanidad. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros, impulsándonos a crear sociedades más sanas, un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras”. (P. Francisco en F.T.nº8,287 ,Oración).
Sobre la situación social creada por la pandemia
Informe de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana a la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española presentado el pasado 17 de noviembre. Introducción El objetivo de este informe pretende ser una humilde contribución al conocimiento de la situación social del país en relación con la pandemia en la que estamos inmersos. Para ello, la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana realizó, durante el pasado mes de octubre, una consulta a los distintos organismos y departamentos de la Comisión con el fin de tener una información directa y precisa sobre la situación de las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Muchas de estas personas están siendo atendidas por las comunidades cristianas y por los organismos eclesiales de la acción caritativa y social. Las fuentes de información que han participado en esta consulta son las siguientes: Cáritas Migraciones Pastoral del Trabajo Departamento de Turismo Departamentos de movilidad humana: gitanos, ferias, circos y carreteras Apostolado del Mar “Stella Maris” Pastoral Penitenciaria Trata Justicia y Paz Semanas Sociales El Informe, aunque se centra fundamentalmente en la situación real de los grupos afectados y atendidos pastoralmente por estos departamentos y organismos, toma también en cuenta la publicación de la reciente encíclica del Papa Francisco, “Fratelli tutti”, el desarrollo de la fraternidad universal (FT,9). Por ello, el análisis no es meramente sociológico y descriptivo, sino que tiene en cuenta la mirada a las personas en su situación de “Descarte” (ver números 18 y ss. de “Fratelli tutti”), pues en el fondo “no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” –como los no nacidos-, o si “ya no sirven” – como los ancianos” (FT,18). A lo largo de la reflexión, se propone también una síntesis de las “respuestas” que se están ofreciendo desde los ámbitos políticos, económicos y desde la Iglesia. El informe no pretende ser exhaustivo, pero sí significativo en lo que se refiere a la realidad de pobreza y marginación, contemplada por nuestros agentes pastorales y por los organismos directamente implicados en la pandemia. Con estos datos, se pretende orientar la misión evangelizadora de la Iglesia ante las realidades sociales más urgentes. 1. La crisis ha generado una rápida y profunda herida en nuestra sociedad La pandemia se ha convertido en un hecho social totalizante. No solo ha afectado a la salud de la población, sino que ha trastocado todas las dimensiones de la existencia. Desde los aspectos sociales y económicos a los familiares y religiosos. Nada ha quedado inmune a los efectos de una pandemia que ha acelerado e intensificado procesos sociales existentes, como la desigualdad y la exclusión, y ha creado enormes campos de incertidumbre para una ética de la vida. La convivencia ciudadana y los comportamientos políticos están sufriendo profundas alteraciones en todo el mundo por lo novedoso de la realidad y por la improvisación de las respuestas a los problemas. Todos constatamos que mecanismos políticos excepcionales, como puede ser el estado de alarma, se ha convertido en un instrumento casi permanente en nuestra precaria democracia. Los cambios profundos que hemos vivido desde el inicio de la crisis son todavía demasiado cercanos para analizar en profundidad sus consecuencias. Después de ocho meses de propagación del virus solo podemos observar los primeros impactos de una crisis que se caracteriza fundamentalmente por haber generado una profunda herida en nuestra sociedad con tres síntomas: la limitación de derechos, el incremento de la desigualdad en la sociedad y la desvinculación de la moral. 1º La limitación de derechos humanos El virus amenaza la vida y tensa al máximo desde los cuidados en el hogar hasta el sistema residencial de atención a los mayores, desde las atenciones en los hospitales hasta la muerte en soledad. La economía se ha hundido como consecuencia del desempleo y de la necesidad de paralizar el sistema productivo en determinados momentos para frenar la pandemia. 2º El incremento de la desigualdad en la sociedad española Hace poco más de un año, el VIII Informe FOESSA nos alertaba, en un contexto de crecimiento económico, de que 8,5 millones de personas estaban en una situación de exclusión social en nuestro país. De estas personas, 1,2 millones viven en la supervivencia pura y dura, y otros seis millones temían que la próxima sacudida se los llevara por delante. Pues bien, la pandemia ha venido a agravar la situación, a evidenciar las rupturas, tendencia y fallos de nuestra sociedad. Así ha dejado al descubierto una estructura social precaria, una desigualdad profunda, una falta de oportunidades para los últimos, una protección social claramente insuficiente y una comunidad debilitada que, aunque resurgió en el primer momento de la crisis, no es capaz de mantener la llama viva para avanzar hacia la “nueva normalidad”. 3º Cambios sociales y políticos que denotan su desvinculación de la moral Los escenarios sociales y políticos han cambiado profundamente generando una comprensión nueva del espacio público. Como bien subraya el Papa Francisco (FT, capítulo 1 “Sombras de un mundo cerrado”), la globalización, el mundo digital, la fatiga civil y política que llega hasta el hastío de las sociedades civiles, la desafección por la política y los políticos, la propia mercantilización de la sociedad o la falta de liderazgos sociales y políticos marcan una concepción de la vida pública diversa, compleja y enmarañada. Esta situación se ha visto acelerada e intensificada por la pandemia del COVID19 que ha alterado la vida pública. Si miramos el sustrato antropológico que predomina en la sociedad, podemos constatar que la cultura dominante tanto en el ámbito político como económico ha configurado un nuevo modelo social, cuyos axiomas principales son el relativismo, el individualismo y, como consecuencia, la búsqueda de la máxima ganancia sin tener en cuenta la situación y los problemas de los demás. 2. Manifestaciones del descarte en la crisis 2.1.- Desempleo y reducción de ingresos Antes de la aparición de la pandemia, nuestro país ya sufría una grave enfermedad en el ámbito laboral con
Acompañamiento a los presos en pandemia
¿Cómo acompañar a los presos y a sus familias en tiempos de covid? La Iglesia sigue acompañando en la cárcel y sigue estando cerca de las familias. Aunque se ha reducido la entrada en prisión, los capellanes y algunos voluntarios tratan de llevar esperanza a los presos. Pero además siguen llevándoles ayuda social: ropa, poniendo peculio (dinero) a los presos pobres, y siguen acogiendo a los presos que salen de permiso o en libertad. El mensaje es el mismo, evangelio, esperanza, futuro y reconciliación. A bastantes familias se les acompaña informándoles de sus familiares presos y atendiéndoles en sus necesidades materiales (alimentos, pagos, etc…) Además, Instituciones Penitenciarias ha reconocido la labor de la Iglesia con la entrega de varias medallas. *Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciaria a la Pastoral Penitenciaria de Aragón. * Medalla de bronce al Mérito Social Penitenciario a José Antonio García Quintana, capellán de Asturias. *Medalla de plata al Mérito Social Penitenciario a Martin Iriberri, sj. Capellán de Martutene en San Sebastián. Cada 24 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. Este año también ha estado condicionada por la pandemia. La Pastoral Penitenciaria ha logrado que los presos tengan palabra, rostro y opinión.
Jornada de Responsabilidad en el Tráfico
El Departamento de la Pastoral de la CEE promueve la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico…