Porque nada de este mundo nos resulta indiferente, hace 33 años, en el año 1990, los obispos de las Islas Baleares publicaban una Carta Pastoral titulada «Ecología y Turismo en nuestras Islas» junto con unas «Pautas para una actuación cristiana» que ayudasen a una forma de comportamiento según el Evangelio y el pensamiento social de la Iglesia. La escribieron después de una extensa consulta en cada diócesis, a todos los estamentos de cada isla y a todos los niveles tanto seculares como eclesiales, para que hubiese la máxima participación. Y así fue. Salió a luz un documento muy valorado que hoy puede ser leído, reflexionado y vivido como actual en casi su totalidad. Decían: «La Ecología y el Turismo. Dos temas en los cuales nos jugamos el presente y el futuro de nuestros pueblos y de nuestra tierra». La intención era «la iluminación de nuestra realidad desde la fe en Jesucristo y la sugerencia de las actuaciones coherentes con esta visión creyente». La reflexión sigue abierta y tenemos que continuarla hoy más que nunca por la urgencia de respuestas coherentes. El tema de la ecología ha sido tratado siempre por el pensamiento social de la Iglesia. El Compendio de Doctrina Social, en el capítulo décimo, cuando se refiere a «Salvaguardar el medio ambiente», se fija en cuestiones como los aspectos bíblicos, el hombre y el universo de las cosas, la crisis en las relaciones entre el hombre y el medio ambiente, el medio ambiente: un bien colectivo, el uso de las biotecnologías, medio ambiente y el compartir los bienes, nuevos estilos de vida. Todo ello ha hecho que los Papas, sobre todo los últimos, se fijasen en la incidencia que el comportamiento ecológico tiene en la paz, la justicia y el bienestar de los pueblos. Ahora, recogiendo este legado, el papa Francisco dice que «frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta» (LS 3). Conviene leerlo con detalle y extraer convicciones y conclusiones. Por eso, hace ahora 8 años, en 2015, el papa Francisco escribe la Carta Encíclica Laudato si’ (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa de todos, donde comienza citando a san Francisco de Asís en su Canto de las Criaturas: «En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos» (LS 1). Ya en el año 1971, san Pablo VI se había referido a la problemática ecológica presentándola como una crisis, consecuencia dramática de la actividad descontrolada del ser humano. Subrayando la urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad, deja claro que «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre» (LS 4). Os sugiero nuevamente la lectura de esta encíclica de cara a asegurar una mejor formación y actuación. Del 1 de septiembre al 4 de octubre, los cristianos en todo el mundo estamos llamados a celebrar que vivimos hermanados con la Creación. Francisco de Asís es el patrono de la ecología, el santo que veneraba la naturaleza como un don maravilloso que Dios ha regalado a la humanidad. Su fiesta es una nueva ocasión para reflexionar sobre nuestra relación con el universo, como él lo hacía. Tenemos que seguir maravillándonos con la belleza de todo lo que nos rodea y trabajar sin descanso para que -como dice el papa Francisco- en este Tiempo de la Creación, como seguidores de Cristo en nuestro camino sinodal común, vivamos, trabajemos y oremos para que nuestra casa común se llene nuevamente de vida. Que el Espíritu Santo siga aleteando sobre las aguas y nos guíe a la «renovación de la superficie de la tierra» (cf. Sal 104,30). +Sebastià Taltavull Obispo de Mallorca
Mensaje de los obispos ante la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación
QUE LA JUSTICIA Y LA PAZ FLUYAN 1 de septiembre de 2023 Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan”. Ese día se inicia el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos regala esta bella imagen eclesial: “La Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan”[1]. Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3]. Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido. Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral. Queremos transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Los cristianos sabemos que el mensaje de Jesús es una Buena Noticia para todos, y que el deseo del Señor es que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia (Jn 10,10). En el contexto y coyuntura histórica en la que hoy estamos, no nos cabe duda de que esa vida pasa por entender que detrás de gran parte del sufrimiento humano se intuye una cosmovisión utilitarista del mundo y de su riqueza. La sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), nosotros debemos favorecer el cuidado del hermano para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina. No habrá paz sin justicia. Cada rostro, víctima del deterioro de la creación no cuidada, es una acusación de pecado que tendremos que enfrentar como sociedad, y de lo que tendremos que dar razón a las futuras generaciones. La pregunta de Caín “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” (Gén 4, 9) tiene hoy sentido entre padres e hijos. Porque además de aquellos que ahora están en los márgenes de la historia, los grandes perdedores y las víctimas de este modo de explotar la Tierra que nos ha sido dada serán nuestros hijos. Nos unimos al clamor del papa Francisco y “levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático” [5]. La exigencia evangélica de fraternidad y solidaridad se cifra hoy en un nuevo modo de entender nuestra relación con el resto de los seres vivientes, expresión y belleza de Dios en el mundo. Por eso denunciamos las prácticas que atentan y pervierten el vínculo sagrado de las personas con el planeta. Un ejemplo es la realidad sangrante y doliente de la migración por causas climáticas. Poblaciones enteras, sometidas a condiciones de vida inequívocamente injustas, están pagando en sus vidas las transformaciones rápidas y extremas de los fenómenos naturales que aparecen por la emisión de gases con efecto invernadero. Esto nos causa gran dolor y lo denunciamos como una de las mayores injusticias de la historia. En nuestro país vemos que la gestión del agua está dibujando un futuro claro de carestía, escasez y conflicto. Con un clima cada vez más seco y caluroso, en determinados territorios va a ser imposible fijar población y pervivir. El agua que nos provee de vida es un bien común que debe ser preservado y compartido. Rogamos a los poderes públicos y a nuestros gobiernos que integren la mirada de lo comunitario, del valor intrínseco del agua y de sus múltiples ramificaciones en lo social, para el diseño de planes hidrológicos, agrícolas y de gestión que sean sostenibles y responsables con todas las dimensiones de este preciado recurso. No se puede hacer política con el agua de todos sin tener en cuenta a las personas y comunidades que enraízan sus historias y sus proyectos vitales en ella: desde la realidad rural de la España vaciada hasta la preservación de nuestros recursos hídricos y agroforestales. El agua y su manejo atraviesa todas estas dimensiones. Por eso pedimos
Día Mundial de la Pesca: El cardenal Czerny denuncia condiciones de trabajo incompatibles con la dignidad humana
El Día Mundial de la Pesca se celebra este año en el marco del Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura en Pequeña Escala (AIPP 2022), proclamado en 2017 por la 72ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano: «Recordar la enorme y a veces infravalorada fuente de alimento que el mar proporciona a millones de seres humanos y las frecuentes dificultades que afrontan todos los implicados». Vatican News «Unir fuerzas para aplicar eficazmente los convenios y la legislación existentes y cooperar en la búsqueda de soluciones innovadoras a los problemas interconectados a los que se enfrenta el mundo de la pesca en un esfuerzo por proteger nuestra casa común». Esta es la invitación que el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Michael Czerny, dirige en su mensaje para el Día Mundial de la Pesca, que se celebra hoy 21 de noviembre, a los gobiernos, las organizaciones internacionales, las organizaciones pesqueras, las organizaciones religiosas y, en particular, las instituciones católicas como Stella Maris y Cáritas. En el texto, el cardenal recuerda la importancia del pescado, alimento vital y principal fuente de proteínas de alta calidad para millones de personas; y señala que, aunque el sector pesquero desempeña un papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades, está plagado de varios problemas endémicos que amenazan su propia existencia. El sector primario de la pesca Según la FAO, en 2020, unos 58,5 millones de personas trabajaban -a tiempo completo, parcial u ocasionalmente- en el sector primario de la pesca y la acuicultura, y este sector representa la principal fuente de ingresos y medios de vida para una parte importante de la población mundial, especialmente en los países en desarrollo, recuerda Czerny. «La pesca artesanal y la acuicultura a pequeña escala producen el 40% de las capturas mundiales», señala, «contribuyendo de forma significativa a la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud». La necesidad de la cooperación internacional «Sin embargo, a pesar de su papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades de todo el mundo, el sector está plagado de varios problemas endémicos que amenazan el desarrollo y los medios de vida significativos de las comunidades pesqueras y, a veces, la propia existencia de la pesca», escribe el cardenal. Amenazas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos son problemas globales que afectan a todos los países y a todos los océanos. Para reducir el impacto de estos fenómenos en nuestras sociedades, es esencial la cooperación internacional, como también subrayó el cardenal Pietro Parolin en su discurso ante la 27ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC, en Sharm el-Sheikh, el 8 de noviembre de 2022. De hecho, «esta cooperación internacional», afirma Czerny, «puede incluso ayudar a resolver problemas localizados y a menudo rastreables», como las violaciones de los derechos humanos, las condiciones de trabajo deficientes e inseguras incompatibles con la dignidad humana, la contaminación de mares y ríos, la destrucción de zonas costeras, los métodos de pesca destructivos e insostenibles y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. La pandemia de Covid-19 La propagación de la pandemia de Covid-19 en todo el mundo también ha contribuido al daño causado a la industria pesquera desde 2020, dice el mensaje. De hecho, el cierre de puertos, mercados y restaurantes ha provocado «una importante reducción de la captura y venta de productos pesqueros y, como consecuencia, la pérdida de empleo y de ingresos para muchas personas, especialmente mujeres», empleadas en el sector en altos porcentajes. Y a pesar de que los gobiernos de todo el mundo han intervenido, continúa el responsable del ministerio, «desgraciadamente, debido a las deficiencias de estas intervenciones gubernamentales excepcionales, muchas personas se han quedado solas y sin ayuda para hacer frente a la crisis, aunque algunas han sido asistidas por organizaciones caritativas, incluidas las católicas». Todos podemos colaborar en el cuidado de la creación A la luz de todo esto, ya que todo está conectado y todos estamos en el mismo barco», señaló el cardenal, «es necesario unir nuestros esfuerzos para crear una nueva conciencia social y una forma innovadora de solidaridad en la que nadie se quede atrás». Recordando las palabras del Papa Francisco, que subraya que «todos podemos cooperar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno según su propia cultura, experiencia, compromiso y talento», el cardenal Czerny pide «instituciones y políticas mejores y más proactivas para apoyar, promover y proteger a todos los que participan en la industria pesquera y a sus familias».
Tiempo de la Creación 2022: Los obispos españoles llaman la atención sobre la crisis energética y la paz
Del 1 de septiembre al 4 de octubre la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que promueve la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Este es un tiempo en que los cristianos de todo el mundo, rezan, desarrollan proyectos y otros se movilizan para proteger la creación. Se trata de acciones urgentemente necesarias. El papa Francisco nos invita en en su mensaje de este año a practicar una espiritualidad ecológica, como ya hiciera en Laudato Si. También pone enfásis en los clamores amargos: los de la «hermana Madre tierra», los más pobres, los pueblos nativos y nuestros propios hijos. El Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española centra su atención este año en la crisis energética y la paz, un aspecto que también recuerda el papa Francisco: Lo repito: «Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos»[5]. V Seminario de Ecología Integral Igualmente, en su V Seminario de Ecología Integral, el Departamento ha querido abordar esta problemática tan urgente y necesaria en este momento histórico: Retos para el cuidado de la casa común: «Sostenibilidad, crisis energética y extractivismo». Se contará con intervenciones desde América Latina, con quien el departamento pudo estrechar lazos en abril de 2022, ya que sus responsables del se entrevistaron como un grupo de la «Caravana latinoamericana para la Ecología Integral«, encabezados por por Monseñor Vicente de Paula Ferreira, Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Belo Horizonte y Secretario de la Comisión para la Ecología Integral de la Comisión Nacional de los Obispos de Brasil. A continuación ofrecemos el Mensaje íntegro de los Obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española Visualiza todas las sesiones Primera sesión: Segunda sesión: Tercera Sesión: Cuarta sesión: El Mensaje de los obispos españoles Mensaje ante la jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación 1 de Septiembre de 2022 Crisis energética, paz y cuidado de la creación El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia. Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania. Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común. La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo. La Carta encíclica Pacem in terris de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho”(3). En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz. El Consejo Mundial de la Iglesias inició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4). Crisis energética y crisis alimentaria Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas. También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5). La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6). Afrontar
El compromiso de las religiones con el cambio climático
Encuentro interreligioso tras la COP 26 Con el título “COP 26: el compromiso de las religiones con el cambio climático”, el próximo 13 de diciembre, a las 18 horas, se reunirán en el auditorio de la Fundación Pablo VI los líderes de las principales religiones en nuestro país para reflexionar y poner en valor su papel y compromiso con el cambio climático y el cuidado de la Casa Común, a partir de la COP26 celebrada el pasado noviembre en Glasgow. Convocados por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana de la CEE, en el encuentro, en continuidad con el llamamiento que el Papa Francisco hizo ya en octubre de 2021 a los líderes religiosos, para comprometerse en la sostenibilidad medioambiental y en la lucha contra la pobreza generada por emergencias medioambientales, estarán presentes el Cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española; el P. Archimandrita Demetrio, del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal; Mohamed Ajana, de la Comisión Islámica de España; Moshe Bendahan, de la Comunidad Judía de España y Alfredo Abad, de la Iglesia Evangélica Española. En la organización y convocatoria de este encuentro interreligioso participan numerosas instituciones que trabajan, de uno u otro modo, en las cuestiones esenciales que tienen que ver con la vida, el cuidado de la casa común, la justicia social y la situación de los pobres: Caritas Española, CONFER, Manos Unidas, Fundación Pablo VI, Movimiento “Laudato si”, Comunidad San Egidio, Enlázate por la justicia, Justicia y Paz, REDES, Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española; Comisión Islámica, Federación de Comunidades Judías de España, Iglesia Evangélica Española y Iglesia Episcopal Reformada Española. El acto dará comienzo a las 18 horas y podrá seguirse de forma presencial u online, previa inscripción.
40 días de oración para lanzar la Plataforma Laudato Si
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral anuncia una campaña de oración de 40 días basada en los Objetivos de Laudato Si’, para las comunidades adheridas a la Plataforma de Acción de Laudato Si’. Desde el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española nos hacemos eco de la campaña de oración que apoya a los siete sectores que se adhieren a la Plataforma de Acción Laudato Si’ con un día de oración dedicado a cada uno, vinculando cada sector con un Objetivo de Laudato Si’. El conjunto completo de oraciones está disponible aquí. La campaña de oración comienza el 4 de octubre, fiesta de San Francisco, y termina el 14 de noviembre, con la Jornada Mundial de los Pobres El 14 de noviembre tendrá lugar la siguiente fase de la Plataforma de Acción Laudato Si’. En esa fecha se publicarán las Guías de Planificación de Laudato Si’ y todo el material relacionado, y se invitará a los miembros de la Iglesia universal a comprometerse firmemente a crear sus propios Planes Laudato Si’. Aunque la siguiente fase de la plataforma estaba prevista para el 4 de octubre, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ve la necesidad de seguir aprovechando las dinámicas conversaciones que se están llevando a cabo con casi 200 socios más. Para más información pincha aquí y descárgate todos los materiales
4 mensajes clave para el cuidado de la creación
La Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana de la CEE, ha publicado un mensaje con motivo de la la Jornada Mundial de la Creación celebrada la semana pasada. De este texto, caben destacar cuatro puntos fundamentales:
La Iglesia se suma a la COP con un Foro el jueves 5 en la Fundación Pablo VI
En el marco de la Cumbre del Clima, diversas organizaciones vinculadas a la Iglesia convocan un Encuentro con el lema “La Cumbre del cambio climático y el cuidado de la casa común”.