Este documento, publicado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, ofrece un conjunto de principios y criterios, así como de indicaciones prácticas y metodológicas dirigidas a quienes trabajan en el mundo de las finanzas, tanto desde las instituciones como a título individual, y que se esfuerzan por vivir su fe con coherencia, contribuyendo a la promoción de un desarrollo inclusivo e integral de las personas. Una brújula no solo para los creyentes, sino para los que no profesan explícitamente ninguna religión, tal y como escribe el cardenal Turkson en el prefacio, que ofrece un punto de partida sobre las inversiones sostenibles y responsables para quienes trabajan en el sector. El documento es el resultado de un trabajo de varios años, al menos seis, en el que han participado diversos expertos del mundo de la ciencia y de las finanzas, además de inspirarse en las principales experiencias ya realizadas en diversas conferencias episcopales, sobre todo en las de Europa y Estados Unidos. Sigue la línea de toda tradición de la Doctrina Social de la Iglesia, con un enfoque específico en el mundo de las finanzas. Principios y método El documento se divide en dos partes. En el primero, se recogen los pilares de la fe y de la Doctrina Social de la Iglesia, a partir de los cuales se orientan las distintas actividades de inversión con visión y responsabilidad, para el desarrollo humano integral. La segunda parte, en cambio, contiene respuestas operativas, presentando un método para las inversiones coherentes con la fe (FCI) con indicaciones sobre cómo aplicarlo: pasos a seguir, herramientas a utilizar, etc. El apéndice también contiene algunos «criterios de exclusión» sobre temas sensibles que requieren un cuidadoso discernimiento de fe, que ya han sido evaluados en las Conferencias Episcopales. Por ejemplo, los ámbitos del armamento, las armas nucleares, la pornografía, las violaciones de los derechos humanos, la corrupción, las amenazas del cambio climático, etc. deberían quedar excluidos de las inversiones financieras. Buenas medidas que requerirán más reflexión y estudio, pero que representan un primer paso para superar las tensiones y mejorar la sociedad, empezando por cada creyente. Ofrecemos la versión original íntegra publicada por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y la traducción en español, realizada por el Comité Ético Financiero de la Fundación Pablo VI. Formato PDF (inglés) | Formato PDF (castellano)
En Memoria de Benedicto XVI: Nota de Justicia y Paz
El difunto Papa emérito hizo un llamamiento a «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Acabamos de asistir al anunciado fallecimiento del papa Benedicto XVI y, mediante estas líneas, nos unimos a la familia católica en la oración por Benedicto XVI, en su memoria y brillante dignidad humana. A la vez, queremos mostrar nuestro agradecimiento por su incalculable aportación a la Iglesia desde su sabiduría teológica y la permanente oración y servicio que ha prestado. Participamos del dolor de sus amistades. Para Justicia y Paz es de destacar la defensa de la ecología por parte de la Iglesia que subrayó en la encíclica Caritas in veritate. La idea de que la degradación de la naturaleza está estrechamente vinculada a la cultura, y que por ello se debe dar forma a la convivencia de las personas, caminando hacia una verdadera «ecología humana», no solo para «defender los dones de la creación que pertenecen a todos» y a las generaciones futuras, sino en el afán de «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Creemos como él en el mensaje liberador del Evangelio para el mundo de hoy, siempre proyectado hacia lo nuevo, porque «Dios hace nuevas todas las cosas». Unifica la dedicación ética, social y ambiental como era la seña de Benedicto XVI. Él ha llegado a la meta del Amor y ha procurado manifestar esta omnipresencia que le impulsaba a transmitir: «En ello se toca lo esencial del ser humano que se encuentra a sí mismo cuando se siente amado y, como respuesta, es capaz de salir de sí mismo al encuentro de los demás, especialmente de los necesitados, y de la trascendencia». Seguimos en la unidad de oración por él con toda la Iglesia. Que el Espíritu nos siga acompañando con alegría, humor y mucho Amor. Comisión General Justicia y Paz Lee la noticia en la página web de Justicia y Paz
XXVII Curso de Formación en Doctrina Social de la Iglesia: La sociedad de los cuidados
MATERIALES PARA EL CURSO Cómo abordar los cuidados y cómo responder a las necesidades de unas sociedades envejecidas donde la soledad empieza a ser endémica, con una pérdida de vínculos sociales y familiares y con una cultura dominada por el individualismo, es todo un reto en nuestros días, y también para la Iglesia. Por eso, la nueva edición del curso de Doctrina Social de la Iglesia que organiza la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, en colaboración con la Fundación Pablo VI, quiere abordar los próximos 28 y 29 de junio este asunto bajo el título “La sociedad de los cuidados”, la necesidad de recuperar una cultura de los vínculos, los afectos y la humanización del cuidado y la acogida en el ámbito de la salud, la justicia, la emigración, el trabajo, etc. Para ello se contará con expertos de distintas disciplinas, que abordarán en diversas conferencias cómo “Cuidar para un mundo humanizado” (José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud de los Padres Camilos, de Tres Cantos); “La crisis de los vínculos en la sociedad” (Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas); “La fragilidad como condición humana” (Luis Aranguren Gonzalo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid); “El cuidado de la sociedad: el bien común” (Carlos García de Andoin, del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao); y “Espiritualidad política: la amistad social” (Emma Martínez Ocaña, de la Institución Teresiana). Además, se escucharán experiencias de justicia restaurativa, acogida de inmigrantes, acompañamiento en la trata de personas y víctimas de abusos, de la mano de Cáritas, la Mesa de Hospitalidad de la diócesis de Madrid, Villa Teresita y Proyecto Repara; y de acompañamiento ante la soledad de las personas mayores, en la precariedad laboral y ante la fragmentación social y cultural, desde Cáritas o la HOAC, entre otras instituciones. La apertura del curso correrá a cargo de Mons. Jesús Fernández González, obispo de Astorga y presidente de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social; y el discurso de clausura lo pronunciará la filósofa Victoria Camps, con la ponencia “Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo”. Materiales para el Curso Oración inicial PRESENTACIÓN La sociedad de los cuidados, un reto para la iglesia La Fundación Pablo VI ha acogido, tras el parón de la pandemia, un nuevo curso de Doctrina Social de la Iglesia, que, en su 27 edición, y recuperando la presencialidad, ha abordado el reto de “La sociedad de los cuidados” El Papa Francisco nos recordó que lo vivido en la pandemia ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad, uno de los temas que se ha tratado en este curso. Como bien expresa Laudato si, “en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel (y a veces con dolor) la interdependencia planetaria. Ante ella es imprescindible la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. Por ello, abordar la cuestión de los cuidados requiere un tratamiento integral, “holístico” como dicen los expertos. La ética del cuidado tiene que ir más allá de la protección de la salud. La justicia y el cuidado son valores complementarios pues vivimos el tiempo en que los enormes avances científicos y tecnológicos contrastan con desigualdades lacerantes, exclusiones, pobrezas y marginaciones incomprensibles[3]. La “crisis de los cuidados” tiene su raíz en la crisis de los vínculos y tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra”[4], en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte”[5], y en el descuido de nuestra vida interior que tanta relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común”[6]. Y es un error pensar que el interés por las personas discapacitadas y dependientes es un interés particular y no colectivo. Es un concepto de bien común. Este es uno de los ámbitos en los que se fija el papa Francisco cuando denuncia la actitud de indiferencia ante las necesidades de los demás. Las organizaciones sociales y eclesiales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de esta situación. La Iglesia se ha mostrado “experta en humanidad” (san Pablo VI) en momentos complejos. Por ello, en este curso han visibilizado experiencias que muestran esa dosis de humanidad que tiene el ser humano (justicia restaurativa, ante la trata de personas, las víctimas de los abusos, en la acogida de emigrantes) y que para la Iglesia significa que las personas son creadas para amar. “En medio de los límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado”[7]. Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro”[8]. La Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados en los distintos ámbitos, debe cuidar a las personas y a la sociedad (trabajar por el bien común). Mesa de experiencias escuchadas durante el curso de Doctrina Social de la Iglesia Espiritualidad del cuidado La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente”[9]. Sin una mística que nos anime, nos aliente y nos sostenga, es imposible construir una auténtica sociedad de los cuidados. Necesitamos de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo”[10] y para experimentar que “todo lo puedo con el que me da fuerzas” (Flp 4, 13). La cultura del cuidado no se fundamenta únicamente en el desarrollo ético de nuestras actitudes y prácticas, en una exigencia democrática, como se deriva de una ética civil, sino que exige también que “despertemos el sentido estético y contemplativo”
I Seminario Mons. Algora: Encuentro de cristianos y cristianas en organizaciones sindicales
Organizado por la Pastoral del Trabajo, el próximo 14 de mayo de 2022 tendrá lugar el I Seminario Antonio Algora dedicado a los cristianos y cristianas en organizaciones sindicales Este Seminario pretende abrir una reflexión con cristianos y cristianas que viven su compromiso en organizaciones sindicales donde poder compartir esta rica experiencia y donde podamos valorar el acompañamiento que desde la Iglesia realizamos de esta realidad creyente. Objetivo Motivación Hoy el Papa Francisco sigue afirmando y recordándonos que “el gran tema es el trabajo” (FT 162).Dirigiéndose por videomensaje a los participantes en la 109ª Conferencia Internacional del Trabajoseñalaba dos grandes desafíos para el movimiento sindical: “El primero es la profecía, y está relacionada con la propia naturaleza de los sindicatos, suvocación más genuina. Los sindicatos son una expresión del perfil profético de la sociedad.Los sindicatos nacen y renacen cada vez que, como los profetas bíblicos, dan voz a los que no latienen, denuncian a los que “venderían al pobre por un par de chancletas”, como dice el profeta(cf. Amós 2,6), desnudan a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores másvulnerables, defienden la causa de los extranjeros, de los últimos y de los rechazados. Claro,cuando un sindicato se corrompe, ya esto no lo puede hacer, y se transforma en un estatus depseudo patrones, también distanciados del pueblo. El segundo desafío: la innovación. Los profetas son centinelas que vigilan desde su puesto deobservación. También los sindicatos deben vigilar los muros de la ciudad del trabajo, como unguardia que vigila y protege a los que están dentro de la ciudad del trabajo, pero que tambiénvigila y protege a los que están fuera de los muros. Los sindicatos no cumplen su función esencialde innovación social si vigilan sólo a los jubilados. Esto debe hacerse, pero es la mitad de vuestrotrabajo. Su vocación es también proteger a los que todavía no tienen derechos, a los queestán excluidos del trabajo y que también están excluidos de los derechos y de lademocracia.” El Congreso de Laicos (2020), donde el testimonio de Carlos García de Andoin nos alertó de lafría soledad que viven los laicos que dan el paso al compromiso sociopolítico:“Quiero en este sentido subrayar que no cabe política sin toma de partido, no es, ni más nimenos, que misterio de la Encarnación: el Todo en el fragmento. Por eso como dice OctogessimaAdveniens, “una misma fe puede conducir a compromisos políticos diferentes” (n. 50). Estohemos de interiorizarlo porque los textos de la Iglesia, Católicos en la Vida Pública –que leí confruición-, hablan bellamente de la vocación política como “una de las más altas posibilidadesmorales y profesionales” de la persona y, sin embargo, cuando das el paso del partido, seproduce un distanciamiento helador, con la comunidad cristiana y con el ministeriopastoral, que no se da en relación a otros compromisos. Necesitamos un ecosistema eclesialmás favorable a las vocaciones laicales a la política. La comunidad cristiana tenemos una ricapresencia en la sociedad civil, que, entre otras razones, por falta de vocaciones políticas, estáinfrarrepresentada en la esfera pública.” Y finalmente, y no menos importante, dar respuesta a las Orientaciones Pastorales, para elquinquenio 2021-2025, aprobada por la Asamblea Plenaria de los obispos, que nos anima al“compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimoniode fe ante quienes no conocen a Cristo (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucionalcomo verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe paraevangelizar en el mundo.” HORARIOS 10:00h Oración10:15h Presentación del Seminario: Mons. Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo10:25h Proyección video homenaje a Mons. Antonio Algora10:30h Presentación de este encuentro: Antonio Javier Aranda, director Departamento Pastoral del Trabajo.10:35h Ponencia “Los sindicatos en la DSI y el magisterio del Papa Francisco”, Maribel Zaldívar, HOAC de la Rioja11:15h Diálogo con la ponente11:40h Descanso/café12:10h Presentación de la síntesis de las aportaciones al cuestionario y temas a dialogar. Esther Barba, presidenta de la JOC12:20h Diálogo Comunicado final I Seminario Mons. Antonio Algora ENCUENTRO DE CRISTIANOS Y CRISTIANAS EN ORGANIZACIONES SINDICALES Convocados por Monseñor Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, hemos celebrado en el Aulario Papa Francisco (Madrid), el I Seminario Mons. Antonio Algora, bajo el lema: “Cristianas y cristianos en organizaciones sindicales”. Este seminario nace con la pretensión de homenajear la persona de Mons. Antonio Algora, quien fue el obispo responsable de la Pastoral Obrera en las últimas décadas. Con esta iniciativa queremos ir abordando distintos temas relacionados con las tareas que desde la Pastoral Obrera y del Trabajo debemos asumir para responder a nuestra misión evangelizadora en medio del mundo del trabajo. En esta primera edición hemos reflexionado sobre el necesario compromiso de los cristianos y cristianas en las organizaciones sindicales como lugar privilegiado desde donde encontrarse con el rostro sufriente de Cristo y dignificar a las personas trabajadoras. Los contenidos del seminario los hemos enmarcado dentro de las Orientaciones Pastorales de la CEE para el quinquenio 2021-2025 que nos anima al “compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimonio de fe ante quienes no conocen a Cristo. (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucional como verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe para evangelizar en el mundo.” Durante esta jornada hemos constatado: También es cierto que echamos en falta una mayor comprensión de nuestras comunidades parroquiales y la voz profética de nuestros obispos ante los acontecimientos y situaciones que viven las personas trabajadoras, especialmente los descartados y más pobres. Vemos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente la acción del Espíritu Santo que nos urge a dar respuesta esperanzadora a las personas del mundo del trabajo, porque como dice el Papa Francisco “el gran tema es el trabajo” (Fratelli tutti, 162). Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo nos comprometemos a trasladar las conclusiones de este seminario a los obispos. También, a fomentar cauces para mejorar el acompañamiento de los laicos comprometidos en organizaciones sociopolíticas
Webinar de la Pastoral del Trabajo sobre la reforma laboral
Eduardo Rojo: Hay que seguir mejorando las condiciones del empleo del hogar, la limpieza en los hoteles o el trabajo agrícola. El Departamento de Pastoral del Trabajo ha programado esta webinar para conocer y profundizar en la actual reforma laboral fruto de la recuperación del dialogo social. Para ello contamos con D. Eduardo Rojo Torrecilla, Catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Juan Pablo II señala en la encíclica Laborem exercens, que “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre” (n. 3). En el mismo sentido se pronunciaba el Papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti, al decir que “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular -porque promueve el bien del pueblo- es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas (…). Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo.” ( Fratelli Tutti n. 162) Papa Francisco Recientemente se ha convalidado en el Congreso la reforma laboral acordada en la mesa del diálogo social donde participan la representación de los empresarios, los sindicatos y el Gobierno de la nación. Este acuerdo tripartito ha creado un gran revuelo en determinados partidos políticos y sindicatos. Unos porque consideraban que no derogaba completamente las anteriores reformas laborales; otros porque consideraban que esta reforma perjudicará la economía y la creación de empleo. El Departamento de Pastoral del Trabajo emitió un comunicado firmado por Monseñor Abilio Martínez y Antonio Javier Aranda, Director del Departamento de Pastoral del Trabajo valorando el hecho de que el diálogo social diera como fruto este acuerdo y la necesidad de que éste sirviera para dignificar el trabajo y a las personas trabajadoras. Hoy, una vez convalidado, queremos conocer cómo puede dar respuesta a las situaciones en las que se encuentran muchos trabajadores y trabajadoras precarios, especialmente a colectivos como el de las mujeres, jóvenes e inmigrantes. También vemos necesario enmarcarlo dentro de otros acuerdos que no han tenido tanta repercusión mediática y finalmente queremos profundizar en qué otras situaciones del mercado laboral hay que actuar para que éste favorezca la dignidad de los trabajadores y trabajadoras. La Pastoral del Trabajo preocupada por las trabajadoras y trabajadores más vulnerables. Unas 150 personas disfrutamos de la exposición que el profesor Eduardo Rojo nos hizo sobre la reforma laboral, aprobada a principios de este año tras un acuerdo alcanzado entre los agentes sociales y el Gobierno de la nación. Introdujo este encuentro telemático Mons. Abilio Martínez, obispo responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE. En su presentación nos recordó que el hacer coincidir esta webinar el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar no había sido casualidad, ha sido un gesto más de la preocupación de este departamento por la situación de los trabajadores más vulnerables, cuestión esta que nos ha hecho estar atentos a esta reforma laboral y su repercusión en estos trabajadores y trabajadoras. Seguidamente el profesor Eduardo Rojo dio paso a exponer los pormenores de esta reforma laboral. En su exposición nos puso de relieve que esta reforma laboral está “encaminada a mejorar las condiciones de trabajo” y a “cambiar la cultura de la temporalidad” en el empleo. Para terminar su exposición, el profesor Eduardo Rojo, nos recuerda la intervención del Papa Francisco a los participantes en una reunión celebrada por la OIT en junio de 2021, en la que el Papa afirmaba con claridad que “mirando al futuro, es fundamental que la Iglesia, y por tanto la acción de la Santa Sede con la Organización Internacional del Trabajo, apoye medidas que corrijan situaciones injustas o incorrectas que afectan a las relaciones laborales, haciéndolas completamente subyugadas a la idea de “exclusión”, o violando los derechos fundamentales de los trabajadores”. Es también de agradecer la rica participación, por un lado el número de personas conectadas y por otro las intervenciones habidas y las que se quedaron por hacer debido a que se agotó el tiempo que teníamos previsto para este evento, tiempo que alargamos 15 minutos en un intento de dar entrada al número de intervenciones que quedaban pendientes. Este departamento agradece al profesor Eduardo Rojo y a los participantes el haber enriquecido este dialogo necesario para seguir abordando la misión que la Iglesia nos encomienda: la evangelización del mundo obrero y del trabajo. Puedes ver la exposición del profesor Eduardo Rojo sobre la “Reforma laboral” en nuestro canal de YouTube: Aquí tienes la crónica de José Luis Palacios, Redactor Jefe de Noticias Obreras: Eduardo Rojo, sobre la reforma laboral: “Las normas no cambian la realidad, pero ayudan”
Nota de Doctrina de la Fe sobre la objeción de conciencia.
Los derechos del hombre se concibieron como expresión de unos límites éticos que el Estado no puede traspasar en su relación con las personas. Eran una defensa frente a las tentaciones totalitarias. La Comisión Permanente aprobó en su reunión del 8 y 9 de marzo de 2022 la publicación de una nota doctrinal sobre la objeción de conciencia de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Los poderes públicos están proclamando nuevos “derechos” que, en realidad, son la manifestación de deseos subjetivos. De este modo, estos deseos se convierten en fuente de derecho, aunque su realización implique la negación de auténticos derechos básicos de otros seres humanos. La presente nota intenta ofrecer criterios y principios a tener en cuenta para afrontar esta problemática. Se trata de una nota doctrinal porque parte de principios de moral fundamental, como la dignidad de la conciencia, y de Doctrina Social de la Iglesia, como la libertad religiosa y de conciencia, la misión del Estado, la naturaleza de los derechos humanos, etc. El texto ofrece a los católicos el derecho y el deber que tienen de oponerse activamente a realizar aquellas acciones que atentan contra las exigencias de la fe cristiana o sus valores fundamentales. En el marco de la antropología cristiana, el texto que se presenta parte de la doctrina sobre la libertad humana y cristiana, expresada en la encíclica Veritatis splendor. La libertad humana no se puede separar del respeto a los otros derechos humanos que son universales, inviolables y, por tanto, inseparables entre ellos; derechos que no dependen de la voluntad de los gobernantes, sino que derivan de la dignidad humana y del hecho de que el ser humano ha sido creado por Dios. En la cultura actual, los derechos personales no son vistos como límites que el Estado no puede traspasar en su relación con las personas, sino como expresión de los propios deseos subjetivos. Por ello, actualmente muchos católicos viven un conflicto entre lo que las leyes promueven y sus propias convicciones morales. El texto señala cómo el derecho a la libertad religiosa y de conciencia es un derecho fundamental que puede servir como indicador del verdadero respeto a todos los derechos humanos. La dignidad de la conciencia humana exige que sus decisiones se inspiren siempre en unos principios básicos de moralidad que tienen un valor universal. Principios como la obligación que todo ser humano tiene de buscar la verdad y el bien; de hacer lo que sabe que es justo yrecto; de tratar a los demás como le gustaría que lo tratasen a él; de no hacer a los otros lo que no le gustaría que no le hicieran; de hacer el bien y evitar el mal, etc. Por su parte, la misión del Estado debe respetar la autonomía y la libertad de las personas, el principio de subsidiariedad y sus límites en el ejercicio del poder. Cuando los poderes públicos se erigen en difusores de una determinada ideología o en promotores de ciertos valoresmorales que son opinables, están traspasando el límite de su misión. También la objeción de conciencia tiene sus limitaciones: no se puede objetar a cualquier ley, sino a aquellas que atentan contra elementos esenciales de la propia religión o las que minan los fundamentos de la dignidad humana y de la convivencia basada en la justicia. El deber del Estado de reconocer este derecho y no discriminar a quienes lo ejercen es paralelo a la obligación de los cristianos de evitar cualquier tipo de cooperación material o formal directa con aquellos actos que atentan contra el derecho a la vida, y cualquier acción que pueda ser interpretada como cooperación, aunque sea indirecta, o aprobación de estos actos. El documento concluye con un apartado titulado “La libertad cristiana”. Lo que muchas veces humanamente parece imposible, por la gracia de Dios es posible para quien vive una existencia cristiana auténtica en la fe, la esperanza y la caridad, esto es en la libertad, porque quien está unido a Cristo no se deja vencer por el miedo ante la presión de una cultura que oscurece los valores que dignifican al ser humano.
Curso online de Pastoral del Trabajo
Impartido online por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid (universidad Pontificia de Salamanca). Curso 2022-2023 Preinscripciones “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna.” Fratelli Tutti 162 OBJETIVO Facilitar la formación básica adecuada para el desarrollo de la tarea apostólica y pastoral en el mundo del trabajo (social, económica, política, teológica, moral, espiritual y pastoral). A QUIÉN VA DIRIGIDO A todos aquellos, seglares, presbíteros, religiosos, seminaristas, que valoren la riqueza evangélica del trabajo y quieran mejorar su cualificación para servir a la pastoral eclesial o a la sociedad. NIVELES El curso se presenta con tres niveles de exigencia: Quién ya tenga el título de Experto Universitario en Pastoral del Trabajo, puede optar al título de Máster haciendo los créditos que le faltan, y siempre que cumpla los requisitos exigidos para el Máster. “Parece como si la realidad obrera se difuminase hasta el punto de perder su propia entidad. Al menos, así piensan algunos. Sin embargo, el mundo obrero, centro de la preocupación eclesial en este documento, continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en fuerte proceso de transformación y en su seno exista una gran variedad de situaciones” POTI Cap. I
Fratelli Tutti con ojos de Pastoral Penitenciaria
Los que trabajamos en la Pastoral Penitenciaria vibramos con esta encíclica Reflexión de Florencio Roselló Avellanas, Director de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española: Para los que trabajamos en el mundo de la marginación, la pobreza, y laPastoral Penitenciaria, vemos en la Fratelli Tutti, una oportunidad para analizartodas las situaciones de pobreza y marginación que presenta nuestra sociedad.El Papa no tiene ni puede tener la solución para cada situación de injusticia detodos los colectivos necesitados y descartados. Pero esta reflexión nos permiteidentificarnos plenamente con la encíclica, vibramos con ella porque tienepalabras directas para todos los vulnerables, y tiene actuaciones globales paratoda situación de marginación e injusticia social y política. Unas actuaciones quevemos con buenos ojos desde la Pastoral Penitenciaria.
La reforma laboral que se necesita
En su Mensaje a la 109 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT (17 de juniode2021), el Papa Francisco insistió en la necesidad de buscar soluciones que “nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de la negociación colectiva, y que promueva el bien común, una base que hará del trabajo un componente esencial de nuestro cuidado de la sociedad y de la creación. En ese sentido, el trabajo es verdadera y esencialmente humano. De esto se trata, de que sea humano”. Así subrayó, por una parte, que debemos dar prioridad a las personas que trabajan en situaciones precarias y vulnerables, acabando con las desigualdades “que están minando la salud de toda la familia humana”; y, por otra, que es esencial una correcta comprensión del trabajo, atendiendo particularmente a la relación entre trabajo y cuidado, comenzando por el cuidar a los trabajadores. Como siempre ha hecho la Doctrina Social de la Iglesia, el papa Francisco insiste en la centralidad de la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo en condiciones dignas. El trabajo está estrechamente vinculado al reconocimiento y el desarrollo de la dignidad de la persona. Por eso, “el gran tema es el trabajo” (FT 162) o, como dijo san Juan Pablo II, “el trabajo humano es la clave esencial de toda la cuestión social”, si queremos mirarla desde el bien de la persona (LE3).El trabajo hay que valorarlo siempre desde la dignidad de la persona que lo realiza (LE6). Aplicando este principio a las relaciones laborales, el papa Juan Pablo II afirmó que una política laboral es correcta cuando los derechos de la persona trabajadora son plenamente respetados, pues “la realización de los derechos del hombre del trabajo no puede estar condenada a constituir solamente un derivado de los sistemas económicos (…) al contrario, es precisamente la consideración de los derechos objetivos del hombre del trabajo (…) lo que debe constituir el principio adecuado y fundamental para la formación de toda la economía” (LE17). Esto es lo que está en juego en la reforma laboral en nuestro país. La legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”. En defensa del bien de las personas y del bien común de la sociedad, lo que debería primar siempre es que la nueva legislación laboral colabore lo más eficazmente posible a eliminar las desigualdades en las relaciones laborales, a acabar con la temporalidad, la precariedad y la inseguridad laboral, a reforzar la negociación colectiva en condiciones justas y eliminar las desigualdades que deterioran las condiciones laborales de muchos trabajadores y trabajadoras. Esta es la reforma que se necesita; no obstante, tampoco se puede olvidar que el principal problema laboral es la falta de trabajo que afecta a millones de personas, especialmente jóvenes, por lo cual habrá de facilitar a las empresas la creación de empleo y el acceso a un trabajo digno a tantas personas que ven con incertidumbre su futuro. Y es bueno que sea fruto del diálogo social. Es un hecho muy positivo que Gobierno, organizaciones empresariales y sindicales hayan recuperado con fuerza el diálogo social que ya ha dado resultados muy importantes en diversos acuerdos. En el diálogo sobre la reforma laboral es también deseable que se llegue a un acuerdo que supere los intereses particulares. Pero que, sobre todo, se deje guiar por la defensa del trabajo digno y la dignidad del trabajo, para que avancemos en que el trabajo sea un elemento central en la configuración de la economía, para que esta tenga un “rostro humano”, como tanto insiste el papa Francisco. Como señaló la Conferencia Episcopal Española en “Iglesia, servidora de los pobres”: “La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social” (ISP32). Ahora bien, siendo de una gran importancia la legislación laboral, no todo se acaba en ella para avanzar hacia el reconocimiento de la dignidad del trabajo y del trabajo digno. Es responsabilidad de toda la sociedad dar al trabajo la importancia decisiva que tiene, empeñándonos cada día en la defensa del trabajo digno, redescubriendo la dignidad de todo trabajo, no solo del empleo, haciendo realidad que “el gran tema es el trabajo”. Y en ello las comunidades cristianas tenemos una particular responsabilidad pues, como ha señalado el papa Francisco: “Hoy el trabajo está en riesgo. En un mundo donde el trabajo no se considera con la dignidad que tiene y que da (…) El mundo del trabajo es una prioridad humana. Y, por lo tanto, es una prioridad cristiana (…) Donde hay un trabajador, ahí está el interés y la mirada de amor del Señor y de la Iglesia” (Visita pastoral a Génova, encuentro con el mundo del trabajo, 27 de mayo de 2017). Madrid, 23 diciembre de 2021 +Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-SoriaResponsable de la Pastoral del Trabajo Antonio Javier Aranda LópezDirector del departamento de la Pastoral del Trabajo También te puede interesar: Reforma Laboral: La dignidad del trabajo y trabajo digno