La Casa de la Iglesia en Zaragoza ha acogido este jueves, 21 de septiembre, la presentación oficial de la nueva delegación episcopal de Ecología Integral, en un acto presidido por el arzobispo, Mons. Carlos Escribano. La nueva delegación de Ecología Integral nace como una novedad en la Iglesia aragonesa, auspiciada por el papa Francisco tras la publicación de su encíclica Laudato Si donde aborda las causas de las crisis sociales en el mundo desde una perspectiva medioambiental. La archidiócesis de Zaragoza, conocedora de las desigualdades que genera la explotación irresponsable de los recursos naturales en el mundo, promueve una conciencia social ante los retos que plantea la emergencia climática. Junto a los religiosos y laicos que ya trabajan en los países más desfavorecidos, la Iglesia zaragozana impulsa este instrumento de sensibilización con el objetivo de establecer un diálogo con la sociedad en su conjunto, a la vez que favorezca el encuentro entre ecología y espiritualidad. “Tiempo de la creación” La presentación de la delegación episcopal de Ecología Integral coincide con el Tiempo de la Creación, que se celebra bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan” desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. La delegación de Ecología Integral es una oportunidad de diálogo para la Iglesia con la sociedad Mons. Escribano ha expresado su satisfacción por la puesta en marcha de una nueva delegación que «abre nuevos espacios pastorales», y ha definido la encíclica Laudato si como «una propuesta interesante q se convierte en un gran reto para la Iglesia». Mons. Escribano ha agradecido el trabajo realizado por el equipo de personas que hay detrás de la puesta en marcha de la delegación. «Contamos con una herramienta que nos permite establecer puentes de diálogo con muchas realidades que nos rodean», ha concluido. Por su parte, el delegado de Ecología Integral, Carlos Revuelto, ha recordado los orígenes del proyecto, que tiene su génesis en la Red “Enlázate por la justicia”, que engloba a varias organizaciones de la Iglesia que ya trabajan desde hace tiempo por la justicia social. Revuelto ha explicado que el principal objetivo de la delegación es «promover una conversión ecológica en la diócesis, escuchando el clamor de la Tierra; de los pobres -las personas más vulnerables son las que más sufren la degradación medioambiental-; estar al lado de las víctimas de la injusticia social y climática; promover una economía ecológica, adoptando estilos de vida sostenibles y un consumo responsable; impulsando una educación ecológica y una espiritualidad Ecológica». La delegación se plantea tres líneas de acción: la sensibilización y formación social; el diálogo con el resto de la sociedad, especialmente con aquellos que llevan años trabajando como la Universidad, las organizaciones ecológicas y las asociaciones vecinales; y la “denuncia profética”. «Nos gustaría que las parroquias intervinieran en este proceso donde se puedan compartir experiencias y trabajar en red», ha dicho Revuelto, quien ha tenido un recuerdo para el medio rural aragonés. «Tenemos muy presente al mundo rural, que es una parte muy importante de la diócesis», ha declarado. Primeros actos: La delegación ha adelantado algunos de los primeros actos que se han organizado ya para las próximas semanas, como una oración comunitaria el próximo 23 de septiembre, en el Parque del Agua. Será a las 11:00 de la mañana y contará con la intervención de un naturalista que llevará a cabo un anillamiento de aves. La siguiente actividad tendrá lugar el 1 octubre, en el monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro, donde tendrá lugar una oración ecuménica a las 19:00 h. Finalmente, se llevará a cabo una vigilia de oración el 20 de octubre a las 19:00 h. En la iglesia de San Pedro Apóstol de Zuera. Conferencia La presentación ha contado también con la intervención de Sebastián Mora, profesor en la Universidad de Comillas, que ha impartido la charla ‘Hacia una ecología integral: compromiso, conversión y espiritualidad’. Mora lamenta que «son muchos los ciudadanos que asumen el discurso ecologista pero luego lo ponen poco en práctica. Esto exige un trabajo de “conversión ecológica”, un término que fue acuñado por San Juan Pablo II». Según Mora, esta conversión exige un cambio de mentalidad, un cambio en nuestras prácticas y un cambio en nuestras relaciones con la realidad, con la madre Tierra. «Todo está interconectado», ha dicho. Mora ha destacado también la importancia de que la Iglesia dé ejemplo a través de comportamientos responsables y prácticas sostenibles. Y ha denunciado que los más desfavorecidos sufren más los efectos del cambio climático y la contaminación. «La explotación irresponsable de los recursos naturales afecta sobre todo a los más pobres», ha dicho. Por otra parte, el conferenciante ha animado a la nueva delegación para que trabaje en que la Pastoral de la Iglesia esté conectada. «La Ecología Integral tiene que ver con la Catequesis, la Liturgia, Cáritas…». La charla ha culminado con un diálogo entre el conferenciante y el público asistente. Léelo en su fuente original
Mensaje para la Jornada Mundial del Turismo 2023
En España El Departamento de Pastoral de Turismo celebrará la Eucaristía en la Catedral de Murcia el 17 de septiembre, presidida por Monseñor Lorca Planes y será retransmitida por 13TV Ofrecemos a continuación el mensaje que S.E. Mons. Rino Fisichella, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las cuestiones fundamentales de la evangelización en el mundo, ha enviado con motivo de la Jornada Mundial del Turismo, que se celebra cada año el 27 de septiembre: Mensaje “Turismo e inversiones verdes” 1. “Turismo e inversiones verdes”. Es con esta expresión, propuesta por la Organización Mundial del Turismo, que nos preparamos a celebrar la 44ª Jornada Mundial del Turismo, el próximo 27 de septiembre. La Iglesia desea compartir con los Estados, las Asociaciones y con tantas realidades involucradas, este momento de especial compromiso, para que con el Magisterio del Papa Francisco, pueda incrementar de manera más eficaz y positiva el cuidado de la creación, objetivo esencial para la vida de las personas. Inversiones sostenibles para la tutela de la creación 2. En la Encíclica Laudato si’ el Papa Francisco subraya la necesidad de comprometerse en favor de inversiones sostenibles: “Ha habido algunas inversiones en formas de producción y de transporte que consumen menos energía y requieren menos cantidad de materia prima, así como en formas de construcción o de saneamiento de edificios para mejorar su eficiencia energética. Pero estas buenas prácticas están lejos de generalizarse” (n. 26). Favorecer las inversiones sostenibles es también un testimonio de fe, que se fortalece con el respeto por la naturaleza, creada y confiada a nosotros por Dios. De hecho, la atención por la creación y su salvaguardia pertenece al mensaje bíblico. Es suficiente retomar la primera página de la Sagrada Escritura para evidenciar esta dimensión. La acción creadora de Dios es, ante todo, expresión de su amor que se difunde y que pretende alcanzar el culmen involucrando al hombre y a la mujer en el mismo proyecto: “Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra». Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento»” (Gen 1, 27-29). La hospitalidad cristiana 3. La comunidad cristiana experimenta directamente la exigencia de madurar encuentros sobre las temáticas en objeto, sobre todo en los momentos vacacionales en los cuales, de tantas partes del mundo, las personas se ponen en viaje para un período de descanso, de contacto con la naturaleza y contemplación de la belleza artística. Es difícil no ver en este movimiento, una ocasión propicia para la comunidad cristiana, no solo para apoyar a las diversas organizaciones responsables para permitir que el tiempo de vacaciones sea vivido mejor, sino sobre todo para expresar el sentido de hospitalidad que caracteriza el espíritu de nuestras comunidades en virtud de la fe vivida. El turista es particularmente sensible a la manera en que es acogido. Él, percibe inmediatamente el estilo familiar de quienes lo atienden, y sabe distinguir de la formal hospitalidad frecuentemente separada de quien lo considera solamente un cliente. En un contexto cultural donde se excede en la indiferencia, es decisivo que los cristianos sean testigos de una hospitalidad que haga sentir a la persona como en casa y le haga experimentar la fraternidad. Detenerse para dialogar, interesarse en que las vacaciones sean una experiencia de paz, agilizar las formas para que se tenga entre las manos el Evangelio o lecturas que despiertan interés por la oración y la espiritualidad, son algunos signos para dar sentido al tiempo de vacaciones. Economía sostenible y dignidad humana 4. La atención a la creación permite a los cristianos promover también una forma de economía que no tiene como objetivo maximizar el beneficio que lleva frecuentemente a la violencia hacia la naturaleza, con fuertes repercusiones en la dignidad de la persona. El primado de la ética no puede ser oscurecido por la sed de ganancias. No se pretende con esto bloquear el progreso tecnológico ni tampoco el desarrollo económico. La atención y el apoyo a las inversiones sostenibles, entonces, no pueden ser considerados como un estorbo; constituyen más bien una visión de futuro que abre a proyectos a largo plazo, sin caer en una miopía de la ganancia inmediata. Es necesario dar espacio a la creatividad de las generaciones para permitir redescubrir la dignidad de cada persona. De hecho, como recuerda el Papa Francisco en la Encíclica Laudato si’: “Es más digno usar la inteligencia, con audacia y responsabilidad, para encontrar formas de desarrollo sostenible y equitativo, en el marco de una noción más amplia de lo que es la calidad de vida.” (n. 192). En este recorrido, es urgente sobre todo que la política sostenga con convicción y confianza los caminos que se descubren, para discernir con sabiduría los proyectos más adecuados, que miran al bien de todos y que incrementan la calidad de la vida, en particular de las personas que pertenecen a los sectores más débiles. Inversiones y salvaguardia cultural y espiritual 5. La Iglesia siempre ha reconocido y sostenido el valor y la importancia del arte, de la cultura y de su salvaguardia, porque favorecen conocer a Dios y mantener vivas las raíces cristianas. La vía de la belleza es parte integrante de nuestra misión de anunciar el Evangelio y de promover el crecimiento espiritual de los creyentes. Por este motivo, es necesario que las inversiones no miren solo al turismo de masa, que es posible vehículo para la pérdida de identidad cultural y religiosa. Al contrario, es oportuno que mientras se concentran las inversiones en las infraestructuras, se promueva la dignidad de todos los trabajadores del sector turístico, de modo que contribuyan a aumentar la calidad
Aqua fons vitae: Orientaciones sobre el agua
Aqua fons vitae El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publica «Aqua fons vitae: Orientaciones sobre el Agua, símbolo del grito del pobre y del grito de la Tierra», como contribución a la reflexión sobre el tema. Este nuevo documento está enraizado en la Enseñanza Social de los Pontífices; y se inspira en el trabajo que miembros de las Iglesias nacionales y locales han venido realizando en varios países. «Agua» es un vocablo que llama la atención sobre varios desafíos para la familia humana. Cabe señalar que, aunque «todo está relacionado», como enseña el Papa Francisco (LS, nn. 16, 117), en este documento se describen tres aspectos o dimensiones del uso del agua: 1) el agua para uso humano; 2) el agua como recurso utilizado en muchas actividades humanas, especialmente en la agricultura y la industria; 3) el agua como superficie, es decir, los ríos, los acuíferos subterráneos, los lagos y, sobre todo, los mares y océanos. Para cada aspecto o dimensión, el documento presenta desafíos conexos y propuestas operativas para la sensibilización y el compromiso a nivel local. La parte final del documento ofrece una reflexión sobre la educación y la integridad. DESCARGA
En Memoria de Benedicto XVI: Nota de Justicia y Paz
El difunto Papa emérito hizo un llamamiento a «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Acabamos de asistir al anunciado fallecimiento del papa Benedicto XVI y, mediante estas líneas, nos unimos a la familia católica en la oración por Benedicto XVI, en su memoria y brillante dignidad humana. A la vez, queremos mostrar nuestro agradecimiento por su incalculable aportación a la Iglesia desde su sabiduría teológica y la permanente oración y servicio que ha prestado. Participamos del dolor de sus amistades. Para Justicia y Paz es de destacar la defensa de la ecología por parte de la Iglesia que subrayó en la encíclica Caritas in veritate. La idea de que la degradación de la naturaleza está estrechamente vinculada a la cultura, y que por ello se debe dar forma a la convivencia de las personas, caminando hacia una verdadera «ecología humana», no solo para «defender los dones de la creación que pertenecen a todos» y a las generaciones futuras, sino en el afán de «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Creemos como él en el mensaje liberador del Evangelio para el mundo de hoy, siempre proyectado hacia lo nuevo, porque «Dios hace nuevas todas las cosas». Unifica la dedicación ética, social y ambiental como era la seña de Benedicto XVI. Él ha llegado a la meta del Amor y ha procurado manifestar esta omnipresencia que le impulsaba a transmitir: «En ello se toca lo esencial del ser humano que se encuentra a sí mismo cuando se siente amado y, como respuesta, es capaz de salir de sí mismo al encuentro de los demás, especialmente de los necesitados, y de la trascendencia». Seguimos en la unidad de oración por él con toda la Iglesia. Que el Espíritu nos siga acompañando con alegría, humor y mucho Amor. Comisión General Justicia y Paz Lee la noticia en la página web de Justicia y Paz
Parolin ante la COP 26: Paz, justicia y conservación de la creación son inseparables
«Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. Vatican News: Más de 30.000 delegados se reúnen hasta el 12 de noviembre en Glasgow, Escocia, en el marco de la XXVI Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático. «Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. El 26 de octubre, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo sonar una nueva alarma, pidiendo medidas concretas para proteger el planeta: «Vamos camino de la catástrofe climática», dijo, comentando el Informe GAP de emisiones de 2021. La era de las medias tintas y las falsas promesas debe terminar y el momento de cerrar la brecha de liderazgo debe comenzar en Glasgow». El Papa Francisco, en un videomensaje a la BBC, de cara a la conferencia que se celebrará en la ciudad escocesa, pidió «decisiones radicales» para sacar a la humanidad de las muchas crisis transversales e interconectadas que está atravesando. En este contexto, entrevistamos al cardenal Pietro Parolin quien encabezará la delegación de la Santa Sede en Glasgow: – Eminencia, se abre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático Cop26. ¿Cuál es el objetivo de la presencia de la Santa Sede? La COP26 es la primera Conferencia de la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático que se desarrolla después de la difusión del Covid-19, y además es la Conferencia que debe establecer las modalidades concretas para lograr los compromisos previstos por el Acuerdo de París de 2015. Como es sabido, el itinerario para una implementación eficaz, todavía bajo la sombra de la pandemia, es bastante complejo e incierto.LEA TAMBIÉN29/10/2021 El Papa a la COP 26: están llamados a ofrecer respuestas eficaces a la crisis que vivimos Es verdad que se comenzó un proceso de transición hacia un modelo de desarrollo libre de tecnologías y comportamientos que inciden en las emisiones de gases de efecto invernadero; la cuestión principal es cuán rápido será dicho proceso y si será capaz de respetar los tiempos planteados por la ciencia. El deseo de la Santa Sede es que la COP26 pueda realmente reafirmar la centralidad del multilateralismo y de la acción, incluso a través de los así llamados actores no estatales. Vista la lentitud del progreso, la importancia de la Conferencia de Glasgow es significativa, en cuanto a través de ella se podrá medir y estimular la voluntad colectiva y el nivel de ambición de cada estado. – La edición precedente celebrada en Madrid se cerró invitando a “esfuerzos más ambiciosos”. Usted dijo: “es un reto para la civilización”. ¿Qué se prevé ahora? Vivimos en un momento significativo de nuestra historia. Las respuestas al Covid-19 y al cambio climático pueden dar curso a este deseo expresado por el Papa Francisco en la Laudato si’: «Mientras la humanidad del período post-industrial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades». LEA TAMBIÉN19/10/2021 Hacia la COP-26: “Encuentro de Conocimientos Amazonía y Cambio Climático” Se trata, por tanto, de un reto para la civilización en favor del bien común y de un cambio de perspectiva que debe poner la dignidad humana en el centro de cada acción. Fenómenos globales y transversales como la pandemia y el cambio climático ponen cada vez más de relieve ese cambio de rumbo pedido por el Papa Francisco, que se basa en ser conscientes de que debemos trabajar todos juntos para consolidar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, con una particular atención a las poblaciones más vulnerables. -En la encíclica Laudato si’ Francisco sostiene una ecología integral en la cual el cuidado de la creación, la atención a los pobres, el compromiso en la sociedad y la construcción de la paz resultan inseparables. ¿Cuáles son las urgencias? En la actualidad resulta profundamente evidente cómo la degradación ambiental y la degradación social están fuertemente interrelacionadas. Este también es uno de los conceptos clave de la ecología integral: «paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo». Por este motivo, es importante que de la COP26 emerja una clara respuesta colectiva, no sólo para favorecer las actividades de mitigación y de adaptación al cambio climático por parte de todos los países, sino también para ayudar a los más vulnerables a afrontar los daños y las pérdidas que derivan de dicho fenómeno, que lamentablemente ya son una realidad en numerosos contextos. – Es constante el llamamiento del Papa a adoptar comportamientos y acciones formados en base a la interdependencia y la corresponsabilidad, en un mundo en el que “todo está conectado” y en el que los objetivos para reducir la contaminación y para la ecosostenibilidad fijados en el Acuerdo del 2015 en París todavía parecen lejanos. ¿Qué caminos hay que recorrer? Durante el encuentro con los líderes religiosos y los científicos que se celebró el pasado 4 de octubre para enviar un Llamamiento conjunto a la COP26, el Santo Padre ha resaltado la importancia de adoptar una mirada abierta a la interdependencia y al compartir. «No se puede actuar solos, es fundamental el compromiso de cada uno por el cuidado de los demás y del ambiente, el compromiso que lleve a un cambio de rumbo que es muy urgente y que se debe alimentar también de nuestra fe y espiritualidad […]. Este compromiso se debe solicitar continuamente al motor del amor», que ha de reavivarse día a día.LEA TAMBIÉN29/10/2021 Aporte de la Alianza de Redes Eclesiales para la Ecología Integral ante la COP26 Es un reto que se pone ante la necesidad de contrastar esa “cultura del descarte” que prevalece en nuestra sociedad y
Alianza de redes eclesiales para la ecología integral ante la COP26
Es urgente desarrollar un espacio de diálogo creativo en un ambiente adecuado para responder a los llamados de la Encíclica del Papa Francisco – Laudato Si’, y realizar las transformaciones estructurales que ella plantea. El Sínodo de la Amazonía, y la experiencia concreta de la REPAM (Red Eclesial Pan-Amazónica), junto con los procesos en desarrollo en otros territorios y biomas, incluyendo la Cuenca del Congo (REBAC), la región de Asia y Oceanía (RAOEN – Red Eclesial del Río sobre el Océano), Mesoamérica (REMAM), el Gran Chaco y el territorio del Acuífero Guaraní, así como las de Europa (ELSiA y CIDSE) y América del Norte (Canadá y Estados Unidos), con el apoyo del Instituto de Investigación Laudato Si´ (LSRI) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ofrecen la oportunidad de unir esperanzas y fuerzas para acompañar algunos de los procesos territoriales clave que sirvan a las reformas lideradas por el Papa Francisco para responder a los gritos de los pobres del mundo y de nuestra casa común. CONTINÚA LEYENDO
Tiempo de la Creación. Carta pastoral de Agustí Cortés
Carta Pastoral de Agustí Cortés, Obispo de Sant Feliu de Llobregat Tiempo de la Creación (I) Nos hacemos eco de la invitación que nos llega, vía el papa Francisco, de adherirnos a celebrar “el Tiempo de la Creación”. Una celebración con carácter ecuménico que ya goza de una cierta tradición. Desde 1989, por iniciativa del Patriarcado Ecuménico, se viene celebrando, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, el precioso don de la Creación, mediante una llamada a reflexionar y orar. Este año nuestro lema es “¿Un hogar para todos?” Nadie podrá negar la oportunidad, y hasta la urgencia, de esta celebración. Algunos la presentan como una forma de “tomar conciencia” del grave problema ecológico y favorecer compromisos a favor de la conservación del planeta. Sería un muy buen deseo que se dieran estos frutos. Pero debemos antes ser conscientes de dos importantes factores. El primero es que, si hablamos de “Creación”, ya estamos interpretando la realidad de la naturaleza y el cosmos como resultado de un acto, el acto creador de Dios. Este supuesto no es compartido hoy por muchos, para quienes el cosmos y la naturaleza solo son el resultado de una evolución casual desde un punto de acumulación y explosión de energía… Quienes piensan así, también buscan, quizá, la conservación de la naturaleza. ¿Por qué? Cada uno sabrá, quizá por instinto de conservación o por un buen sentimiento de compasión, etc. Quienes creemos en Dios Padre Creador entendemos la naturaleza y el cosmos como un don que Dios hace a la persona humana, también creada por Él, por amor. De ello se deducen consecuencias decisivas: – Afirmamos que el cosmos, el ser humano y la naturaleza no son dios (como creen algunas religiones). La naturaleza está para el ser humano (de ahí su dignidad y valor) y no al revés. – El ser humano vive en el mundo como en “su casa”. Así fue la voluntad del Creador, de forma que de ella depende su existencia. – Esta casa (naturaleza, cosmos) es de Dios y, por tanto, de todos; todos la hemos de cuidar y compartir. De ahí que su cuidado es un acto de justicia y de amor hacia los seres humanos actuales y futuros. Cuidando el “oikos”, la “domus”, la casa de Dios, alabamos a Dios y servimos a la humanidad concreta, especialmente a quienes menos pueden disfrutar de la creación. El segundo factor es que la gran iniciativa del “Tiempo de la creación” consiste, entre otras cosas, en una llamada a la oración en común, ecuménica. Una oración que culminará para nosotros en la celebración que tendrá lugar el próximo 3 de octubre, en la Sagrada Familia. Pero la oración se justifica, tiene valor, por sí misma, en cuanto comunicación de amor con Dios. Eso es lo esencial de la oración. La oración tiene también otros efectos: mentaliza y educa, realizada públicamente constituye un testimonio y una difusión de la causa que la convoca. Pero la oración no se puede instrumentalizar para lograr este objetivo, no es herramienta para sensibilizar. Perdería su valor real y auténtico. Mejor buscar otro tipo de manifestaciones y de difusión del mensaje. Hoy esta iniciativa es abrazada por la vasta comunidad ecuménica. Quienes creemos en Dios Padre Creador le alabamos y le pedimos que su obra llegue a ser realmente un hogar para todos. Tiempo de la Creación (II) He de confesar, sin que ello suponga minusvaloración de otras aportaciones, que la verdadera ecología cristiana posee una belleza y una profundidad que no he hallado en ningún otro sistema de pensamiento. Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña del mundo, ganador de mil competiciones y campeón batiendo récords en su especialidad, explicaba desde un escenario público su “filosofía de la vida”. “Ser libre es no seguir a nadie… Lo que me gusta de la montaña es la incertidumbre, elegir la ruta por la que bajarás, tú creas tu destino. Y, si es en solitario, mejor… La soledad es como estar delante de un espejo”. A renglón seguido, proclamaba, junto a su austeridad, su decidido ecologismo y su lucha por la conservación de la naturaleza. Esta fue una declaración sorprendente. Una persona que se había criado en plena naturaleza, que hallaba su identidad en su relación con la montaña, admirado por tantos, no solo a causa de sus triunfos, sino también por sus valores vinculados al deporte, reivindicaba la soledad como garantía de libertad y afirmaba su lucha ecológica. Esto en la ecología cristiana sería una contradicción. La mirada de este gran deportista ve en una montaña, además quizá de una elemental belleza, un desafío. Es lo que se suele sentir cuando alcanzamos una cumbre: junto al disfrute del paisaje, una satisfacción, una especie de afirmación de uno mismo. Por extensión, podríamos decir que “una prueba del triunfo del ser humano sobre el cosmos”. Por suerte este disfrute tiene un efecto positivo: ayuda a valorar y respetar la misma naturaleza. También, por suerte, este buen sentido ecológico, en general, no cultiva proyectos individualistas, sino que ha dado lugar a movimientos sociales y políticos… El análisis de la realidad social que suelen hacer estos movimientos tiene en su punto de mira crítico aquellos sistemas de producción que explotan la naturaleza, destruyéndola. Los cristianos damos a esto una sincera bienvenida. Descubrimos además una rendija por donde el hombre moderno supera un materialismo cerrado. Los cristianos propugnamos una ecología integral. Para nosotros es una concreción de las virtudes. Por eso tiene su fuente en la fe, que nos permite mirar todo con unos ojos nuevos. Estos ojos de la fe mirando el mundo, en realidad, son muy antiguos en el tiempo (recordamos, por ejemplo, el himno inicial de la Carta a Colosenses, San Basilio de Cesarea y San Gregorio Nacianceno, en el siglo IV, y hace apenas 60 años con la teología de Teilhard de Chardin y su reflejo en el Concilio Vaticano II). Son ojos nuevos en el sentido de distintos, novedosos, respecto a la mirada del mundo pagano.