Convivencia intercultural en la Diócesis de Getafe La Delegación Diocesana de Migraciones de Getafe, tras la pausa forzada por la pandemia, ha recuperado la convivencia intercultural anual, que esta vez se ha celebrado el sábado 24 de junio en la finca del Centro Marista «Fuentenueva», junto a El Escorial. El objetivo es que el encuentro esté abierto a toda la Diócesis, pero la presencia más destacada ha venido de las Parroquias de San Rafael de Getafe, en el barrio de la Alhóndiga, y Nuestra Señora de la Paz de Parla. Con un programa relajado, pues el objetivo era simplemente encontrarnos, hemos llevado a cabo distintas actividades para conocernos mejor. En la mañana un lugar destacado ha sido para la oración compartida, en la que unos y otros hemos pedido la paz para tantos conflictos que ahora mismo hay en el mundo, algunos de los cuales tocaban muy de cerca a los participantes. Hemos rezado en silencio. Pero también hemos leído textos sobre la paz de los libros sagrados y hemos cantado. Resultaba hermoso oír hablar o cantar en la lengua de cada grupo, y en el fondo entender como en Pentecostés porque es una lengua común, la del Espíritu que es siempre amor, alegría y paz. Hemos pasado un día agradable en familia conviviendo con personas de diferentes orígenes y compartiendo la comida que cada uno llevaba. Ese carácter familiar se ha manifestado este año de manera especial en un nutrido grupo de gente menuda, que se lo han pasado estupendamente y han mostrado que las diferencias culturales o de raza no son obstáculo para el encuentro cuando no hay prejuicios. Y en los niños no los hay si no se los sembramos los adultos. Lee la noticia en la fuente original
Vicente Martín en su visita a Melilla: Percibo aquí una Iglesia que quiere ser madre
Vicente Martín, Delegado episcopal de Cáritas Española y Director de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social ha estado conociendo la realidad de la ciudad autónoma en este comienzo de 2023 En esta visita, ¿qué es lo que más le ha impresionado de la realidad social de Melilla?Me han impresionado varias cosas. Una primera impresión es el contraste arquitectónico, la misma ciudad, ese centro modernista, bonito, y luego la zona del Monte donde están las religiosas, que es una construcción de casas bajas, como un pueblo, donde hay una mayor presencia musulmana. También, evidentemente, la valla, que expresa por una parte tanta cercanía y, al mismo tiempo, tanta distancia entre dos culturas, la musulmana y la occidental. En estos días ha podido usted conocer de cerca la respuesta que la Iglesia de Melilla ofrece a los más pobres. ¿Cómo acoge, protege, promueve e integra, en especial a los inmigrantes?He estado veinticuatro horas visitando proyectos y he conocido el proyecto Alfa en el colegio de la Salle, donde hay un gran acompañamiento, especialmente a mujeres musulmanas migrantes, con todo el proceso de acogida, protección, promoción y búsqueda de esa integración. También estuve con la Comisión arciprestal de las Cáritas parroquiales, donde estuvieron también presentes las Religiosas del Monte y las Hijas de la Caridad. He podido visitar a las religiosas de la Divina Infantita y en el Monte la casa de las religiosas, con los proyectos que tienen de guardería, formación de mujeres, ludoteca… Me parece que es un trabajo que hace alusión a esos cuatro verbos que nos pide el papa Francisco como Iglesia que sirve a los últimos, y especialmente a esta realidad del mundo de la migración: acoger, proteger, promover y buscar la integración. Creo que es un trabajo bonito el que se está haciendo. Cuando lo escuchaba y conocía estas realidades y la ternura con que se presta ese servicio, recordaba esas palabras del Papa cuando mencionaba el hecho de que, cuando uno tiene que salir de su tierra, de su casa, y hacer ese proceso migratorio, se encuentra a una Iglesia que quiere acogerle como madre. Tanta gente que viene sola, tantos MENA… percibo que encuentran aquí esa Iglesia que quiere ser madre de aquellos que han dejado a sus madres, a sus familias, y vienen buscando un futuro mejor. Distintas congregaciones, Cáritas y otras entidades religiosas atienden diariamente a un sector de población muy vulnerable. ¿Cómo valora todo este trabajo que se realiza en red?Me parece que es necesario y conveniente. No podemos dar respuestas de una manera individual, sino trabajar en red y en coordinación, porque la realidad de la exclusión, de la pobreza, es una realidad tristemente coordinada, donde intervienen muchos factores que conducen a la exclusión. Por tanto, la respuesta o la hacemos de forma coordinada o sería imposible. Es la llamada a ser un nosotros más grande. No vale la respuesta individual, que solo conduce a paliar situaciones pero difícilmente favorece la integración en procesos de exclusión. Es, en mi opinión, un trabajo muy bonito el que están realizando, imagino que no sin dificultades y esfuerzos, pero arrimando el hombro cada uno desde su propio carisma, desde su identidad, con la idea y el objetivo de ser una Iglesia que sirve, acompaña y dignifica a los últimos. Siempre será un reto esa búsqueda de comunión y coordinación. Cuando en la Iglesia nos planteamos dar respuesta al mundo de la pobreza y la exclusión, la coordinación no busca solo una mayor eficacia, sino significar y testimoniar la comunión, una Iglesia que acoge, acompaña, protege e integra; que es madre. ¿Cuáles cree que son los principales retos a los que se enfrenta la Iglesia de Melilla hoy?Aunque puede haber más, pienso que hay tres importantes: uno, que debe asumir el hecho de ser una Iglesia en minoría, pero que debe ser significativa evangélicamente hablando, de anuncio y de presencia encarnada en una realidad multicultural. Un segundo reto es cómo ir dando vida a esa propuesta que nos hace el papa Francisco de contribuir a la cultura del encuentro. Precisamente, en esta realidad donde conviven tantas culturas, es importante generar procesos de cultura del encuentro desde un modelo de Iglesia que sale al encuentro de las personas. Y un tercer reto podría ser, porque así se lo escuchaba a la comisión arciprestal de Cáritas, la necesidad de más personas que «echen una mano», más voluntarios, más jóvenes. Todo eso poniendo en valor al voluntariado que ya existe, entregado, con ilusión, y con cansancio y necesidad de acompañamiento y formación también. Tuve la oportunidad de encontrarme con el vicario y los sacerdotes en esa comisión, y planteábamos la importancia de que estos acojan, acompañen al voluntariado, los apoyen, les ayuden a integrar su ministerio como propio de la Iglesia que contribuye a la evangelización.Además de esto, por último, añadiría la importancia de conocer bien esta realidad por la singularidad que tiene respecto a Andalucía o al resto de la península. No sé si desde Foessa pero, en cualquier caso, hacer un buen diagnóstico social de las condiciones de la población y de los procesos de exclusión. Creo que esto sería conveniente y nos permitiría conocer mejor, desde el diagnóstico preciso de un estudio, la realidad hacia adentro, pero también nos ayudaría a comprenderla mejor desde fuera. Esto incluso serviría para poder evangelizar y ser testigo del evangelio en medio de esta peculiar y singular realidad.Desde aquí quiero aprovechar para felicitar a esta Iglesia de Melilla que pretende ser esa presencia de Dios en este lugar. Fuente: Diócesis de Málaga
Convivencia intercultural en Pamplona: unirse en comunidad en la Eucaristía
El pasado día 20 de noviembre, nos reunimos en la Parroquia San Esteban de Berriozar para celebrar la convivencia intercultural que, desde hace años, hacemos por estas fechas para tener la primera toma de contacto entre migrantes de Pamplona y la Cuenca. En una mañana fría y lluviosa, café caliente para conocernos y tener la primera toma de contacto entre personas de diferentes culturas y nacionalidades. Ya situados, Lesbia nos ayudó a hacer oración. Compartimos cantos y salmos. ‘Hoy es Cristo Rey y nuestra vida está para que nos haga más transparentes y para compartir’. Cantamos con Beatriz ‘Un nuevo Reino está amaneciendo’ que también era el lema de nuestra convivencia. Nos unimos en Comunidad a La Eucaristía presidida por Juan Luis y a los niños y jóvenes que la prepararon junto a sus catequistas. Y acabamos la mañana con Katya y sus paneles participativos. Nos hizo reflexionar, intercambiar ideas y darnos cuenta de como podemos ayudarnos en comunidad. Sin diferencia de razas, clases…. Con un picoteo y en toral fraternidad nos despedimos hasta el próximo encuentro. Muchas gracias a todos los participantes. VIRGINIA VILLAYANDRE. Secretariado Migración, Refugiados y Trata de personas. Diócesis Pamplona – Tudela.
Pastoral migratoria intercultural: Ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia
Nuevo documento de la Sección Migrantes y Refugiados del Vaticano Este 24 de marzo el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, desde su Sección Migrantes y Refugiados, publicó orientaciones pastorales para hacer crecer la cultura del encuentro y favorecer una Iglesia siempre más inclusiva frente al fenómeno migratorio. “Acoger, proteger, promover e integrar” son las actitudes fundamentales hacia los migrantes, según el Papa. Vatican News: “Orientaciones sobre la pastoral migratoria intercultural”: ese es el título del documento que hoy, jueves 24 de marzo, difundió la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El texto, que cuenta con un prólogo del Papa Francisco, consta de 24 páginas, con un desarrollo de buenas prácticas, que la Iglesia ya implementa, y ponen de relieve las oportunidades interculturales vinculadas a los fenómenos migratorios actuales. En siete capítulos, el documento analiza los desafíos que emergen del escenario migratorio contemporáneo, siempre más global y multicultural, de “reconocer y superar el miedo” al “considerar los migrantes una bendición”. Promover el encuentro, uno de los desafíos presentados en las “Orientaciones”, significa poner en práctica la comunión de la diversidad. “La presencia de migrantes y refugiados pertenecientes a otras creencias, o no creyentes, representa una nueva oportunidad misionera para nuestras comunidades cristianas, llamadas a construir puentes a través del testimonio y la caridad”, expresa el comunicado de prensa de la Sección. Allí también se recogen las declaraciones del sacerdote scalabriniano, P. Fabio Baggio, Subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados, para quien las nuevas Orientaciones “nacen de la experiencia de las Iglesias locales y se les devuelve con algunas iluminaciones magistrales”. En el prefacio, Francisco insiste en la llamada “al compromiso de fraternidad universal”, porque “estamos todos en la misma barca” y recuerda, como se lee en el mensaje para la Jornada 2021, que “en el encuentro con la diversidad” y en “el diálogo que puede surgir, se nos da la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente”. Nos dividen nacionalismos agresivos y el individualismo De acuerdo con el Papa, en los momentos de mayor crisis, como ahora por la pandemia y las guerras que estamos presenciando, los nacionalismos cerrados y agresivos (Fratelli tutti, 11) y el individualismo radical (Fratelli tutti, 105) resquebrajan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia. El precio más elevado, afirma el Santo Padre, lo pagan quienes más fácilmente pueden convertirse en los otros: los extranjeros, los migrantes, los marginados, que habitan las periferias existenciales. Francisco remarcó que estas propuestas apuntan precisamente a un nosotros cada vez más grande, referido tanto a la comunidad humana como a la Iglesia. Una Iglesia sin distinciones Estas orientaciones, escribe el Obispo de Roma, “nos invitan a ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia” y «nos impulsan a ver la tragedia del desarraigo prolongado y a acoger, proteger, integrar y promover a nuestros hermanos y hermanas y a crear oportunidades para cooperar hacia la comunión». También nos invitan a “vivir un nuevo Pentecostés en nuestros barrios y parroquias, tomando conciencia de la riqueza de su espiritualidad y de sus vibrantes tradiciones litúrgicas”. Se trata también de una oportunidad para vivir una Iglesia auténticamente sinodal, en camino, no asentada, nunca satisfecha, sino de una Iglesia que “no hace distinción entre autóctonos y extranjeros, entre residentes y huéspedes”, pues todos somos peregrinos en esta tierra “Vivir nuestra catolicidad”, un desafío Uno de los retos que plantean las Orientaciones se inscribe en una tendencia a “una uniformidad prefabricada” y a una “retórica nacionalista”, que está presente en algunas comunidades locales y es incompatible con el verdadero significado de la Iglesia, que es por naturaleza universal, al estar integrada por personas de diferentes idiomas y tradiciones. Este comportamiento, se lee en el texto, genera divisiones y pone en peligro los esfuerzos llevados a cabo para promover “una auténtica expresión de la comunión universal de la Iglesia”. Por tanto, la Iglesia, sostiene el texto, está llamada a concebir la multiplicidad de sus miembros como una riqueza que hay que apreciar y una oportunidad que se le brinda para ser cada vez más “católica” y también como un don que hay que celebrar “con liturgias dinámicas y respetuosas de las diferentes tradiciones culturales”, afirman. El documento propone acciones como: aprender de las diferentes tradiciones; promover la apreciación intercultural a través de una “comunicación creativa”, garantizar la presencia de espacios adecuados para la celebración de la liturgia o invitar a los fieles a asistir a diferentes celebraciones para apreciar la riqueza de la espiritualidad y tradiciones católicas. También se ruega a las Conferencias Episcopales que, ante el gran número de migrantes y peregrinos que existen en la actualidad, encomienden a un sacerdote en calidad de delegado o a una Comisión especial establecida para promover una pastoral específica dirigida a los fieles de diferentes grupos étnicos, que, a su vez, se dedique al estudio y la dirección de todo lo relacionado con su asistencia espiritual. Descarga aquí el documento