Encuentro interreligioso tras la COP 26 Con el título “COP 26: el compromiso de las religiones con el cambio climático”, el próximo 13 de diciembre, a las 18 horas, se reunirán en el auditorio de la Fundación Pablo VI los líderes de las principales religiones en nuestro país para reflexionar y poner en valor su papel y compromiso con el cambio climático y el cuidado de la Casa Común, a partir de la COP26 celebrada el pasado noviembre en Glasgow. Convocados por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana de la CEE, en el encuentro, en continuidad con el llamamiento que el Papa Francisco hizo ya en octubre de 2021 a los líderes religiosos, para comprometerse en la sostenibilidad medioambiental y en la lucha contra la pobreza generada por emergencias medioambientales, estarán presentes el Cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española; el P. Archimandrita Demetrio, del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal; Mohamed Ajana, de la Comisión Islámica de España; Moshe Bendahan, de la Comunidad Judía de España y Alfredo Abad, de la Iglesia Evangélica Española. En la organización y convocatoria de este encuentro interreligioso participan numerosas instituciones que trabajan, de uno u otro modo, en las cuestiones esenciales que tienen que ver con la vida, el cuidado de la casa común, la justicia social y la situación de los pobres: Caritas Española, CONFER, Manos Unidas, Fundación Pablo VI, Movimiento “Laudato si”, Comunidad San Egidio, Enlázate por la justicia, Justicia y Paz, REDES, Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española; Comisión Islámica, Federación de Comunidades Judías de España, Iglesia Evangélica Española y Iglesia Episcopal Reformada Española. El acto dará comienzo a las 18 horas y podrá seguirse de forma presencial u online, previa inscripción.
Jornadas de Pastoral del Trabajo
Del 19 al 21 de noviembre se celebrarán en Ávila las Jornadas de Pastoral del Trabajo de forma presencial, organizada por el Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española bajo el título: «EL GRAN TEMA ES EL TRABAJO» Llamadas para la Pastoral del Trabajo desde «Laudato si» y «Fratelli tutti” El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna. Por ello insisto en que «ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo». Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque «no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo». En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo. (Fratelli Tutti 162) NOTA DE PRENSA «El gran tema es el trabajo. Llamadas para la Pastoral del Trabajo desde “Laudato si’” y “Fratelli tutti”» La realidad del trabajo y la respuesta de la Iglesia española, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia recogida en las encíclicas de Francisco Laudato si’ y Fratelli tutti, es el tema central de la Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo, que tendrán lugar en Ávila del 19 al 21 de noviembre, convocadas por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, a través del departamento responsable de esta pastoral. Las Jornadas pretenden abordar tres objetivos: compartir los retos que Laudato si’ y Fratelli tutti plantean a la Pastoral del Trabajo; compartir las prioridades y el plan de trabajo del departamento de Pastoral del Trabajo; y coordinar el departamento de Pastoral del Trabajo con las delegaciones y los movimientos de Acción Católica especializados. Programa Tras la acogida y entrega de materiales el viernes 19 de noviembre, las sesiones de trabajo comenzarán el sábado 20. En la jornada, que reunirá a cerca de un centenar de personas, intervendrá el obispo de Osma-Soria y responsable de la Pastoral del Trabajo en la CEE, Mons. Abilio Martínez, que inaugurará y clausurará el encuentro. La ponencia «Aportaciones de Laudato si’ y Fratelli tutti a la pastoral del trabajo», será impartida por Fernando Díaz Abajo, consiliario general de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Durante el resto de la jornada se conocerán distintas iniciativas diocesanas y se presentarán las prioridades y el plan de trabajo de esta pastoral. También se ha programado un tiempo para el diálogo y la reflexión por grupos entre los participantes en este encuentro. Las jornadas concluirán el domingo con la lectura de un comunicado final. ¿Qué son las Jornadas de Pastoral del Trabajo? Estas XXVII jornadas se convocan desde el año 1994, cuando la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó el documento operativo La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia (POTI). Son un espacio de encuentro, reflexión y diálogo de la Conferencia Episcopal Española para abordar las realidades y situaciones del mundo del trabajo, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, y profundizar en el mensaje que aporta el magisterio social del papa Francisco en las encíclicas Laudato si’ y Fratellitutti. En este encuentro se reúnen los delegados y las delegadas diocesanas responsables de esta pastoral, equipos de parroquia (EPPO) y representantes de movimientos de Acción Católica especializados en el mundo del trabajo. En esta ocasión, las jornadas recuperan la presencialidad –el año anterior se realizaron vía plataforma digital– volviéndose a encontrar en la ciudad de Ávila. Las jornadas coinciden, además, con ser las primeras que se realizan tras la aprobación y puesta en marcha del plan de trabajo de la Conferencia Episcopal para el periodo 2021-2025, Fieles al envío misionero.
Parolin ante la COP 26: Paz, justicia y conservación de la creación son inseparables
«Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. Vatican News: Más de 30.000 delegados se reúnen hasta el 12 de noviembre en Glasgow, Escocia, en el marco de la XXVI Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático. «Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. El 26 de octubre, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo sonar una nueva alarma, pidiendo medidas concretas para proteger el planeta: «Vamos camino de la catástrofe climática», dijo, comentando el Informe GAP de emisiones de 2021. La era de las medias tintas y las falsas promesas debe terminar y el momento de cerrar la brecha de liderazgo debe comenzar en Glasgow». El Papa Francisco, en un videomensaje a la BBC, de cara a la conferencia que se celebrará en la ciudad escocesa, pidió «decisiones radicales» para sacar a la humanidad de las muchas crisis transversales e interconectadas que está atravesando. En este contexto, entrevistamos al cardenal Pietro Parolin quien encabezará la delegación de la Santa Sede en Glasgow: – Eminencia, se abre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático Cop26. ¿Cuál es el objetivo de la presencia de la Santa Sede? La COP26 es la primera Conferencia de la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático que se desarrolla después de la difusión del Covid-19, y además es la Conferencia que debe establecer las modalidades concretas para lograr los compromisos previstos por el Acuerdo de París de 2015. Como es sabido, el itinerario para una implementación eficaz, todavía bajo la sombra de la pandemia, es bastante complejo e incierto.LEA TAMBIÉN29/10/2021 El Papa a la COP 26: están llamados a ofrecer respuestas eficaces a la crisis que vivimos Es verdad que se comenzó un proceso de transición hacia un modelo de desarrollo libre de tecnologías y comportamientos que inciden en las emisiones de gases de efecto invernadero; la cuestión principal es cuán rápido será dicho proceso y si será capaz de respetar los tiempos planteados por la ciencia. El deseo de la Santa Sede es que la COP26 pueda realmente reafirmar la centralidad del multilateralismo y de la acción, incluso a través de los así llamados actores no estatales. Vista la lentitud del progreso, la importancia de la Conferencia de Glasgow es significativa, en cuanto a través de ella se podrá medir y estimular la voluntad colectiva y el nivel de ambición de cada estado. – La edición precedente celebrada en Madrid se cerró invitando a “esfuerzos más ambiciosos”. Usted dijo: “es un reto para la civilización”. ¿Qué se prevé ahora? Vivimos en un momento significativo de nuestra historia. Las respuestas al Covid-19 y al cambio climático pueden dar curso a este deseo expresado por el Papa Francisco en la Laudato si’: «Mientras la humanidad del período post-industrial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades». LEA TAMBIÉN19/10/2021 Hacia la COP-26: “Encuentro de Conocimientos Amazonía y Cambio Climático” Se trata, por tanto, de un reto para la civilización en favor del bien común y de un cambio de perspectiva que debe poner la dignidad humana en el centro de cada acción. Fenómenos globales y transversales como la pandemia y el cambio climático ponen cada vez más de relieve ese cambio de rumbo pedido por el Papa Francisco, que se basa en ser conscientes de que debemos trabajar todos juntos para consolidar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, con una particular atención a las poblaciones más vulnerables. -En la encíclica Laudato si’ Francisco sostiene una ecología integral en la cual el cuidado de la creación, la atención a los pobres, el compromiso en la sociedad y la construcción de la paz resultan inseparables. ¿Cuáles son las urgencias? En la actualidad resulta profundamente evidente cómo la degradación ambiental y la degradación social están fuertemente interrelacionadas. Este también es uno de los conceptos clave de la ecología integral: «paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo». Por este motivo, es importante que de la COP26 emerja una clara respuesta colectiva, no sólo para favorecer las actividades de mitigación y de adaptación al cambio climático por parte de todos los países, sino también para ayudar a los más vulnerables a afrontar los daños y las pérdidas que derivan de dicho fenómeno, que lamentablemente ya son una realidad en numerosos contextos. – Es constante el llamamiento del Papa a adoptar comportamientos y acciones formados en base a la interdependencia y la corresponsabilidad, en un mundo en el que “todo está conectado” y en el que los objetivos para reducir la contaminación y para la ecosostenibilidad fijados en el Acuerdo del 2015 en París todavía parecen lejanos. ¿Qué caminos hay que recorrer? Durante el encuentro con los líderes religiosos y los científicos que se celebró el pasado 4 de octubre para enviar un Llamamiento conjunto a la COP26, el Santo Padre ha resaltado la importancia de adoptar una mirada abierta a la interdependencia y al compartir. «No se puede actuar solos, es fundamental el compromiso de cada uno por el cuidado de los demás y del ambiente, el compromiso que lleve a un cambio de rumbo que es muy urgente y que se debe alimentar también de nuestra fe y espiritualidad […]. Este compromiso se debe solicitar continuamente al motor del amor», que ha de reavivarse día a día.LEA TAMBIÉN29/10/2021 Aporte de la Alianza de Redes Eclesiales para la Ecología Integral ante la COP26 Es un reto que se pone ante la necesidad de contrastar esa “cultura del descarte” que prevalece en nuestra sociedad y
Alianza de redes eclesiales para la ecología integral ante la COP26
Es urgente desarrollar un espacio de diálogo creativo en un ambiente adecuado para responder a los llamados de la Encíclica del Papa Francisco – Laudato Si’, y realizar las transformaciones estructurales que ella plantea. El Sínodo de la Amazonía, y la experiencia concreta de la REPAM (Red Eclesial Pan-Amazónica), junto con los procesos en desarrollo en otros territorios y biomas, incluyendo la Cuenca del Congo (REBAC), la región de Asia y Oceanía (RAOEN – Red Eclesial del Río sobre el Océano), Mesoamérica (REMAM), el Gran Chaco y el territorio del Acuífero Guaraní, así como las de Europa (ELSiA y CIDSE) y América del Norte (Canadá y Estados Unidos), con el apoyo del Instituto de Investigación Laudato Si´ (LSRI) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ofrecen la oportunidad de unir esperanzas y fuerzas para acompañar algunos de los procesos territoriales clave que sirvan a las reformas lideradas por el Papa Francisco para responder a los gritos de los pobres del mundo y de nuestra casa común. CONTINÚA LEYENDO
Tiempo de la Creación. Carta pastoral de Agustí Cortés
Carta Pastoral de Agustí Cortés, Obispo de Sant Feliu de Llobregat Tiempo de la Creación (I) Nos hacemos eco de la invitación que nos llega, vía el papa Francisco, de adherirnos a celebrar “el Tiempo de la Creación”. Una celebración con carácter ecuménico que ya goza de una cierta tradición. Desde 1989, por iniciativa del Patriarcado Ecuménico, se viene celebrando, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, el precioso don de la Creación, mediante una llamada a reflexionar y orar. Este año nuestro lema es “¿Un hogar para todos?” Nadie podrá negar la oportunidad, y hasta la urgencia, de esta celebración. Algunos la presentan como una forma de “tomar conciencia” del grave problema ecológico y favorecer compromisos a favor de la conservación del planeta. Sería un muy buen deseo que se dieran estos frutos. Pero debemos antes ser conscientes de dos importantes factores. El primero es que, si hablamos de “Creación”, ya estamos interpretando la realidad de la naturaleza y el cosmos como resultado de un acto, el acto creador de Dios. Este supuesto no es compartido hoy por muchos, para quienes el cosmos y la naturaleza solo son el resultado de una evolución casual desde un punto de acumulación y explosión de energía… Quienes piensan así, también buscan, quizá, la conservación de la naturaleza. ¿Por qué? Cada uno sabrá, quizá por instinto de conservación o por un buen sentimiento de compasión, etc. Quienes creemos en Dios Padre Creador entendemos la naturaleza y el cosmos como un don que Dios hace a la persona humana, también creada por Él, por amor. De ello se deducen consecuencias decisivas: – Afirmamos que el cosmos, el ser humano y la naturaleza no son dios (como creen algunas religiones). La naturaleza está para el ser humano (de ahí su dignidad y valor) y no al revés. – El ser humano vive en el mundo como en “su casa”. Así fue la voluntad del Creador, de forma que de ella depende su existencia. – Esta casa (naturaleza, cosmos) es de Dios y, por tanto, de todos; todos la hemos de cuidar y compartir. De ahí que su cuidado es un acto de justicia y de amor hacia los seres humanos actuales y futuros. Cuidando el “oikos”, la “domus”, la casa de Dios, alabamos a Dios y servimos a la humanidad concreta, especialmente a quienes menos pueden disfrutar de la creación. El segundo factor es que la gran iniciativa del “Tiempo de la creación” consiste, entre otras cosas, en una llamada a la oración en común, ecuménica. Una oración que culminará para nosotros en la celebración que tendrá lugar el próximo 3 de octubre, en la Sagrada Familia. Pero la oración se justifica, tiene valor, por sí misma, en cuanto comunicación de amor con Dios. Eso es lo esencial de la oración. La oración tiene también otros efectos: mentaliza y educa, realizada públicamente constituye un testimonio y una difusión de la causa que la convoca. Pero la oración no se puede instrumentalizar para lograr este objetivo, no es herramienta para sensibilizar. Perdería su valor real y auténtico. Mejor buscar otro tipo de manifestaciones y de difusión del mensaje. Hoy esta iniciativa es abrazada por la vasta comunidad ecuménica. Quienes creemos en Dios Padre Creador le alabamos y le pedimos que su obra llegue a ser realmente un hogar para todos. Tiempo de la Creación (II) He de confesar, sin que ello suponga minusvaloración de otras aportaciones, que la verdadera ecología cristiana posee una belleza y una profundidad que no he hallado en ningún otro sistema de pensamiento. Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña del mundo, ganador de mil competiciones y campeón batiendo récords en su especialidad, explicaba desde un escenario público su “filosofía de la vida”. “Ser libre es no seguir a nadie… Lo que me gusta de la montaña es la incertidumbre, elegir la ruta por la que bajarás, tú creas tu destino. Y, si es en solitario, mejor… La soledad es como estar delante de un espejo”. A renglón seguido, proclamaba, junto a su austeridad, su decidido ecologismo y su lucha por la conservación de la naturaleza. Esta fue una declaración sorprendente. Una persona que se había criado en plena naturaleza, que hallaba su identidad en su relación con la montaña, admirado por tantos, no solo a causa de sus triunfos, sino también por sus valores vinculados al deporte, reivindicaba la soledad como garantía de libertad y afirmaba su lucha ecológica. Esto en la ecología cristiana sería una contradicción. La mirada de este gran deportista ve en una montaña, además quizá de una elemental belleza, un desafío. Es lo que se suele sentir cuando alcanzamos una cumbre: junto al disfrute del paisaje, una satisfacción, una especie de afirmación de uno mismo. Por extensión, podríamos decir que “una prueba del triunfo del ser humano sobre el cosmos”. Por suerte este disfrute tiene un efecto positivo: ayuda a valorar y respetar la misma naturaleza. También, por suerte, este buen sentido ecológico, en general, no cultiva proyectos individualistas, sino que ha dado lugar a movimientos sociales y políticos… El análisis de la realidad social que suelen hacer estos movimientos tiene en su punto de mira crítico aquellos sistemas de producción que explotan la naturaleza, destruyéndola. Los cristianos damos a esto una sincera bienvenida. Descubrimos además una rendija por donde el hombre moderno supera un materialismo cerrado. Los cristianos propugnamos una ecología integral. Para nosotros es una concreción de las virtudes. Por eso tiene su fuente en la fe, que nos permite mirar todo con unos ojos nuevos. Estos ojos de la fe mirando el mundo, en realidad, son muy antiguos en el tiempo (recordamos, por ejemplo, el himno inicial de la Carta a Colosenses, San Basilio de Cesarea y San Gregorio Nacianceno, en el siglo IV, y hace apenas 60 años con la teología de Teilhard de Chardin y su reflejo en el Concilio Vaticano II). Son ojos nuevos en el sentido de distintos, novedosos, respecto a la mirada del mundo pagano.
40 días de oración para lanzar la Plataforma Laudato Si
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral anuncia una campaña de oración de 40 días basada en los Objetivos de Laudato Si’, para las comunidades adheridas a la Plataforma de Acción de Laudato Si’. Desde el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española nos hacemos eco de la campaña de oración que apoya a los siete sectores que se adhieren a la Plataforma de Acción Laudato Si’ con un día de oración dedicado a cada uno, vinculando cada sector con un Objetivo de Laudato Si’. El conjunto completo de oraciones está disponible aquí. La campaña de oración comienza el 4 de octubre, fiesta de San Francisco, y termina el 14 de noviembre, con la Jornada Mundial de los Pobres El 14 de noviembre tendrá lugar la siguiente fase de la Plataforma de Acción Laudato Si’. En esa fecha se publicarán las Guías de Planificación de Laudato Si’ y todo el material relacionado, y se invitará a los miembros de la Iglesia universal a comprometerse firmemente a crear sus propios Planes Laudato Si’. Aunque la siguiente fase de la plataforma estaba prevista para el 4 de octubre, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ve la necesidad de seguir aprovechando las dinámicas conversaciones que se están llevando a cabo con casi 200 socios más. Para más información pincha aquí y descárgate todos los materiales
Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación
El mensaje del Papa sobre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, se hace público cuando comienza el «Tiempo de la Creación» que dará comienzo el 1 de septiembre como un «Jubileo de la Tierra». «El concepto «Jubileo» se enraiza en la Biblia y subraya que tiene que existir un balance sostenible entre las realidades social, económica y ecológica. Con este motivo, la Comisión Episcopal para Pastoral Social y Promoción Humana, hace público un mensaje en el que recuerda que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás. MENSAJE ANTE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN (1 de septiembre de 2020) EL CUIDADO DE LA FRAGILIDAD El Papa Francisco nos ha recordado que la pandemia del COVID19 ha sido una auténtica tempestad, pues ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad. La experiencia de estos meses de pandemia ha puesto al descubierto la convicción, expresada en Laudato si, “de que en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel la interdependencia planetaria, la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. Esta tempestad global, ha impactado en un mundo sumido en una profunda “crisis de los cuidados”. Esta crisis tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra” (LS 2), en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte” (LS 43), y en el descuido de nuestra vida interior que tanta relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común” (LS 225). En tiempos de zozobra, cuando los descuidos nos asaltan, hemos de pedir a Dios una auténtica revolución de la ternura y de los cuidados que nos ayude a mostrar, desde la oración y el servicio silencioso, que “el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (LS 70). Velar responsablemente por nuestra vida es un imperativo evangélico, pero este cuidado no puede convertirse en un egoísmo indiferente que olvida a los prójimos y no custodia la creación “que gime bajo dolores de parto” (Rom 8, 22). En ningún momento hemos de olvidar “la unción de la corresponsabilidad para cuidar y no poner en riesgo la vida de los demás”[3]. “La Caridad de Cristo nos apremia” (2 Cor 5,14) y nos impulsa a cuidar la fragilidad de nuestra “madre tierra, la de nuestros semejantes y la propia, pues somos “templos del espíritu”[4]. En todo momento, hemos de reconocer que no son dimensiones independientes, sino espacios intrínsecamente relacionados entre sí que aspiran a construir una “sociedad de los cuidados”. “Custodios de todo lo creado” (LS 236) Como Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, queremos haceros participes de nuestros sueños en un mundo donde los cuidados estén en el centro de la política, la economía, la ética, la familia y la pastoral. La conversión ecológica se hace apremiante en nuestros días. La crisis del COVID19, como nos ha recordado el Papa reiteradamente no es un asunto absolutamente independiente de la crisis ecológica que vive el planeta. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación tienen una relación directa con la génesis y desarrollo de enfermedades. Cuidar de la “madre tierra” lleva consigo nuestro propio cuidado, pues no podemos olvidar que “somos tierra” (LS 2). Con especial intensidad, en estos tiempos de tránsito, custodiar la casa común significa construir una “cultura del cuidado” de la Creación. “La ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad” (LS 143) para promover un nuevo estilo de vida[5]. La cultura del cuidado de la Creación debe “cultivar sin desarraigar” (QA, 28) una verdadera conversión de las ideas, las actitudes y las prácticas. Un cultivo para cosechar miradas “que vayan más allá de lo inmediato” (LS 36) y que aceleren la venida del Reino[6]. Cuidar del prójimo Estos meses hemos podido contemplar el potencial humano para el cuidado de los hermanos y hermanas. Las profesiones del cuidado han sido testimonio de la grandeza de la humanidad, las familias han sabido acompañar incluso en la distancia, las organizaciones sociales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de la pandemia, y la Iglesia, desde su profunda humildad, se ha mostrado “experta en humanidad” (Pablo VI) en momentos complejos. Las personas, creadas para amar, hemos constatado que “en medio de los límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado (LS 58). También, con dolor profundo, hemos podido observar el abandono injusto de miles de personas mayores por el mero hecho de la edad, el crecimiento de las desigualdades sociales y educativas, así como algunas prácticas irresponsables de personas e instituciones que hacen aún más urgente una conversión de los cuidados. Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro” (LS 70). la Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados que se expresan desde la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta[7]. Espiritualidad del cuidado No hay conversión pastoral posible sin el cuidado profundo del gusto espiritual de ser tierra[8] y pueblo[9]. La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente” (LS 241). Sin una mística que nos anime, nos aliente y nos
La Iglesia española y Laudato Si´
El Departamento de Ecología integral de la Conferencia Episcopal Española participa junto con otras instituciones eclesiales en la Semana Laudato Si´.
Conclusiones del II Seminario sobre ecología integral
Convocados por la Comisión Episcopal de Pastoral Social, el 9 de junio se celebró el II Seminario de ecología integral en la sede de la Fundación Pablo VI (Madrid). Se reunió un grupo (28 participantes) formado por expertos, académicos, políticos, empresas, periodistas, obispos de la Comisión de Pastoral social de la Conferencia Episcopal Española, asociaciones y ONGs, a los que acompañaron instituciones eclesiales que ya tienen un compromiso activo en la ecología integral (Cáritas, Confer, Manos Unidas, REDES…). El objetivo del Seminario se centró en estudiar los retos y las prioridades que plantean tanto el agua como la energía en el contexto actual. Analizar su situación global y local (España); analizar las causas económicas y políticas que influyen en su gestión y desarrollo; y lograr una valoración y propuestas de prioridades medioambientales a partir de la encíclica del Papa Francisco Laudato si’. Se partió de las exposiciones de los expertos: Pablo Anguita (Universidad Rey Juan Carlos), Pedro Arrojo (Fundación Nueva Cultura del Agua) y María Isabel Cuenca (Ingeniero Industrial). Y se llegaron a las siguientes conclusiones: I.- RETOS AMBIENTALES GLOBALES Todo sistema económico está inserto en un ecosistema vivo que nutre de riquezas a la actividad humana pero que tiene una capacidad finita. Y en ese círculo macroeconómico en el que estamos insertos, basado en la producción-consumo-producción, se está ejerciendo una fuerte presión sobre los Recursos Naturales. Por eso la transición ecológica exige volver a un sistema económico que nos permita vivir dentro de una producción sostenible que minimice los impactos a los que sometemos al medioambiente. No podremos afrontar los actuales retos ambientales si no cambiamos el paradigma económico actual. Necesitamos cambiar la lógica del “tener más” por la de “tener lo suficiente”. Los economistas deben transitar hacia otros paradigmas que nos vuelvan a conectar con nuestros antepasados y lógicas de una economía diferente. Las soluciones ambientales necesitan colaboración entre diferentes actores: contar con los pueblos que habitan los diferentes ecosistemas, los gobiernos, las empresas… Hay que aprovechar las agendas políticas globales: ODS y Acuerdo de París porque son expresión de programas comunes de la humanidad. La solución de los graves problemas medioambientales requiere soluciones urgentes, ya que el consenso científico señala la cercanía a los límites sostenibles del planeta. La solución de los problemas medioambientales es una obligación ética de quienes tenemos las capacidades de hacerlo frente a los colectivos que no la tienen: los vulnerables con los que compartimos el planeta y las futuras generaciones que no pueden solucionar los problemas que heredan de nosotros. II.- PRIORIDADES MEDIOAMBIENTALES: EL AGUA Y LA ENERGÍA Priorizar el valor del agua como bien público, es decir, priorizar la política del agua. Existen muchas personas vulnerables que no están en el interés ni de lo público ni de lo privado. Dar importancia a las políticas de demanda más que a la gestión de oferta. Es preciso acabar con la super-explotación de los acuíferos. El mercado no debe ser el actor principal en cuestiones que no le pertenecen, como es la justicia y la salud. Los nuevos modelos de gestión dentro de la comunidad económica europea deben construirse desde la sostenibilidad, la gestión ambiental, la gobernanza democrática. Muchos problemas locales requieren soluciones locales. El modelo de producción y consumo energético es insostenible. Hay que descarbonizar el modelo energético tanto en producción como en consumo. En producción de energía eléctrica las renovables deben desplazar a la producción con combustibles fósiles. En consumo hay que mejorar la eficiencia energética en la industria, el sector residencial y el transporte, mejorando los aislamientos y desplazando las aplicaciones que usan combustibles fósiles (sobre todo en transporte) por el uso de aplicaciones que utilizan la electricidad. Las buenas noticias son que las tecnologías de bajas emisiones (renovables, vehículos eléctricos, iluminaciones y calefacciones eficientes, etc, se han hecho muy competitivas y el coste de la transición energética no debería representar un problema. Antes lo contrario: un enfoque integral de la transición energética debe plantearse como lleno de oportunidades económicas y de empleo en un contexto de economía verde. Hay una dificultad de acceso a fuentes de energía: el 87% de la población rural mundial no tiene acceso a la electricidad y 3.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a tecnología y energía sanas. La concreción de su derecho a desarrollarse debe hacerse con formas sostenibles de energía, que no presionen aún más la estabilidad del planeta, por lo que habrá que aportarles las adecuadas transferencias económicas y tecnológicas para que su desarrollo no se base en fuentes no renovables-. Se produce erosión del terreno por el uso de determinadas fuentes de energía, como la madera. 2.800 millones de personas dependen de la biomasa. Se producen muertes prematuras relacionadas con ese consumo. La falta de acceso a una energía limpia y sostenible determina muchos aspectos de la vida humana y de su desarrollo: condiciones de vida, salud, género o educación. Las políticas de empresas y gobiernos débiles tienen incidencia en el medio rural: propiedad de los terrenos, exclusión de la población en las decisiones sobre desarrollos de grandes infraestructuras energéticas, falta de participación personal. Es un asunto transversal para el desarrollo. Hay soluciones para poder cambiar estas tendencias y conseguir acceso a la energía limpia, renovable y sostenible. Las energías renovables son fuentes de energía continua e inagotables: así sucede con la cogeneración y las tecnologías biomasa (elimina residuos y es no contaminante). La solar (calor /fotovoltaica), es barata y transforma muy directamente la vida de las comunidades en las que se instala. Se logra una alta calidad de la energía, tiene bajo precio y mantenimiento y es accesible de manera generalizada. La energía eólica está menos presente en la producción, pero cubre la demanda. El papel del ciudadano es clave para producir el cambio de modelo de producción y consumo, ya que con sus actuaciones individuales (como comprador de bienes y servicios, como votante, como trabajador, como funcionario, como directivo en una empresa, como legislador, etc) hará que las Administraciones establezcan marcos sostenibles alineados con