Acordándonos de los presos como si nosotros mismos estuviésemos encarcelados con ellos (cf. Heb 13,3), más de 500 personas de las Diócesis de España, acompañados por representantes de las administraciones penitenciarias y de la pastoral penitenciaria católica y ecuménica a nivel internacional, nos hemos reunido en el VII Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria, animados por la fuerza ilusionante del Espíritu del Señor Jesús que, una vez más, nos impulsa a ser Buena Noticia liberadora para los hombres y mujeres internados en nuestras prisiones. Somos conscientes de que todo delito provoca un inmenso sufrimiento a la persona que lo padece y abre una herida social necesitada de cura y de cuidado. Igualmente, la persona que lo comete es un ser humano, mediado por circunstancias muchas veces adversas, pero sujeto digno, responsable, siempre perfectible y susceptible de modificar el rumbo de su vida por muchos errores que haya podido cometer. Nos sentimos convocados para ser en nuestra sociedad un instrumento eficaz de reconciliación y auténtica mediación de paz social y de convivencia segura en libertad. Por ello, queremos reiterar nuestras convicciones más profundas y queridas para apuntar nuevos caminos preñados de esperanza. Consiguientemente, PROCLAMAMOS: Nuestra fe en un Dios locamente enamorado de la humanidad, que está profundamente encariñado con la causa de los más vulnerables y que mira con infinita ternura a cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu. Nuestro Dios no sólo no aliena sino que levanta, perdona, anima y dignifica. Nuestra confianza en el ser humano, en todo ser humano y en sus inmensas posibilidades de “nacer de nuevo” y de roturar nuevos e inexplorados senderos en la vida. Por eso descubrimos en el “otro” y en el “diferente” no una amenaza o un enemigo, sino un don y una preciosa oportunidad para un encuentro mutuamente personalizador. Nuestra certeza de que nuestra sociedad, que anhela legítimamente seguridad, es también abierta, plural, tolerante, democrática, solidaria y capaz de seguir avanzando para alcanzar cotas mucho más altas de justicia en su organización y de paz social en su convivencia. Nuestra convicción de que necesitamos el cultivo de una ética de la dignidad personal, de la responsabilidad, del cuidado, de la hospitalidad, y de la reconciliación como bases del ordenamiento jurídico y político. Para ello, invitamos a las instituciones del Estado, al tejido asociativo, y a toda la sociedad civil a intentar nuevos caminos que sean menos dolorosos, más eficaces, incluso económicamente menos gravosos, que aquellos transitados en exclusiva de la mano del resentimiento o de la venganza. Como Iglesia estamos gozosamente dispuestos a asumir nuestra parte de responsabilidad. A través del voluntariado generoso de la Pastoral Penitenciaria, plenamente inserto en la sociedad, abierto al trabajo en red, en continuo esfuerzo de formación y respuesta a los cambios y nuevas necesidades, decididamente APOSTAMOS: Por una Justicia auténticamente restaurativa. Que no desoiga el clamor de las víctimas pero que no lo convierta en mera retorsión contra el agresor. Que acoja las necesidades de quienes han soportado los delitos y, al mismo tiempo, tienda la mano a los infractores para que no reincidan y puedan incorporarse socialmente. En definitiva, que sea más dialógica que dialéctica y más reparadora que vindicativa. Por la mediación penal comunitaria, como la vía más adecuada para romper la espiral de la violencia y lograr al propio tiempo la responsabilización del infractor respecto al delito cometido y la reparación del daño causado injustamente a la víctima. Por ser una auténtica Pastoral de Justicia y de Libertad, que se afane en el cultivo de las medidas alternativas a la prisión y no “tire la toalla” ante las dificultades que presentan «los más pobres de entre los pobres». Que sea capaz de prevenir las causas económicas, sociales, educativas, familiares y laborales del delito, que se implique en la defensa de los derechos fundamentales de quienes padecen la exclusión social y de quienes viven privados de libertad y sea auténticamente corresponsable de la plena integración social de quienes ya cumplieron sus condenas. Por seguir trabajando para ser una Pastoral de la esperanza desde un acompañamiento comprometido de las personas, respondiendo de manera global, afectiva y efectiva a sus necesidades espirituales, sociales y jurídicas, tanto en tareas de prevención, intervención penitenciaria como de reinserción social. Por demandar al legislador y a las instituciones medidas normativas que posibiliten la generalización de los procedimientos mediadores tanto en el ámbito del proceso penal como en el de la propia institución penitenciaria, como forma de minimizar sufrimiento a las partes y alcanzar mayor seguridad y paz social. Por solicitar de las autoridades un amplio abanico de medidas que contribuyan a dignificar la situación de colectivos especialmente vulnerables como los enfermos mentales, los discapacitados, los drogodependientes, los extranjeros indocumentados, los gravemente enfermos o las mujeres con cargas familiares y que respondan de manera más humana, dignificante y diversificada a sus particulares necesidades. Por continuar abriendo la Pastoral Penitenciaria católica a una normal integración en la vida diocesana y en sus recursos, en continua coordinación con cuantas iniciativas de Iglesia, y aún fuera de ella, se empeñen en humanizar la sociedad en general y los sistemas penal y penitenciario en particular. Finalmente, agradecidos por el estímulo de la representación del grupo de teatro penitenciario «Yeses», tenemos la convicción de que “el perdón vencerá al odio y la indulgencia a la venganza”. Con el deseo de que esta auténtica reconciliación sea posible, ponemos nuestros esfuerzos y todo el sufrimiento asociado al mundo del delito en las manos vigorosas de Jesucristo y de Ntra. Sra. de la Merced, nuestra principal intercesora.
Nota de prensa de la Comisión sobre la Pastoral Migratoria en España
Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones recogiendo la reflexión de los Delegados Diocesanos de Migraciones, reunidos en Madrid del 2 al 4 de Junio, con motivo de las Jornadas Anuales bajo el lema Radiografía de la Pastoral Migratoria en España, constatamos: el importante cambio significativo en España en la última década y, especialmente, en los últimos años, debido al fenómeno inmigratorio. Es un cambio tanto por el número de inmigrantes como por su diversidad. Destacamos los inmigrantes procedentes de América Latina, África Subsahariana, Magreb, Europa del Este y Extremo Oriente. nuestra preocupación por los inmigrantes que vienen o intentan venir a nuestro país en situaciones precarias, de explotación y de peligro, así como por los lamentables sucesos, aunque aislados, de enfrentamiento ocurridos recientemente entre inmigrantes y autóctonos, y también entre los propios inmigrantes, tanto en España como en otros lugares de Europa. la apuesta de crear comunidades cristianas integradas por miembros de distintas nacionalidades y culturas, que crezcan en el respeto mutuo, en el intercambio de dones, en la armónica y fecunda convivencia. Reconocemos que dicha apuesta supone un enriquecimiento mutuo y damos gracias a Dios por ello. De este modo la Iglesia contribuirá a la creación de una sociedad justa, pacífica y fraterna, respetuosa con la diversidad, acogedora del extranjero, solidaria con los desfavorecidos y agradecida por el servicio que a esta sociedad prestan nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. la presencia y el servicio de los inmigrantes en nuestra sociedad y en la Iglesia como un don de Dios que agradecemos por lo que supone de rejuvenecimiento de ambas y como oportunidad para un futuro de convivencia en la diversidad.
Nota de prensa sobre la apertura del proceso de normalización de inmigrantes
La Comisión Episcopal de Migraciones acogió con esperanza la apertura del proceso de normalización y la posibilidad de que un gran número de inmigrantes que ya viven y trabajan entre nosotros consiguieran unas mejores condiciones de vida y una mejor posibilidad de integración. Sin embargo, en este momento queremos manifestar nuestra preocupación ante algunas dificultades que este proceso está trayendo consigo, haciendo una triple llamada: A los empresarios y otros empleadores para que se comprometan a facilitar el proceso de regularización a las personas inmigrantes que trabajan con ellos evitando siempre el fácil recurso del despido. A las Administraciones Públicas para que sigan buscando vías, dentro de este proceso, que favorezcan la resolución de los trámites en beneficio del inmigrante. A toda la sociedad como corresponsable del proceso de integración de los inmigrantes para que adopte una disposición de apertura, acogida y colaboración en orden a una más fácil aceptación y convivencia. Esta actitud debe mantenerse no solo en momentos como el actual en el que hay una especial medida para la normalización de inmigrantes, sino en todo momento, teniendo en cuenta la situación de sufrimiento y desarraigo que supone la emigración. Nuestra llamada va dirigida especialmente a los cristianos, que, desde la fe en el Evangelio de Jesucristo, han de sentirse urgidos en el compromiso por la justicia. Traemos a la memoria la invitación de Juan Pablo II de hacer de nuestras ciudades “auténticos laboratorios de convivencia civil y diálogo constructivo” (Jornada Mundial del emigrante, 2002).
Jornada Mundial del Enfermo 2005
Los profesionales de la saludlos necesitamos + nos necesitan Mensaje de los Obispos Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II Cartel
Conclusiones del encuentro de Mechelen (Bélgica) con los Directores Nacionales de Pastoral de Migraciones en Europa
Los directores nacionales de la pastoral de migrantes de 24 Conferencias Episcopales se han reunido del 17 al 19 de Septiembre de 2004 en Malines, Bélgica, para su Asamblea General anual. La Asamblea fue preparada y organizada por la CCEE bajo la presidencia de Mons. Louis Pelatre, Vicario Apostólico de Estambul, Turquía. Los Directores nacionales habían elegido como tema de trabajo: “La Europa de los 25: consecuencias para las migraciones en toda Europa”. La ampliación de la Unión Europea a 25 miembros; bien acogida por las Conferencias Episcopales respectivas, tiene consecuencias evidentes para la sociedad y para la Iglesia en todos los países de Europa. Las consecuencias se manifiestan en los ámbitos siguientes: Globalización Pluralismo socio-cultural y religioso Protección de los derechos de los migrantes, refugiados, personas en situación irregular y nacionales de terceros países Los directores nacionales de la pastoral de migraciones recuerdan que la complejidad de estos tres ámbitos influye gravemente en la vida de las personas desplazadas. Comparten con las Conferencias Episcopales de Europa que la calidad de acogida al extranjero manifiesta claramente la misión evangélica de la Iglesia, tanto con la sociedad como con los migrantes y refugiados. Recomendaciones Es por esto que ellos proponen y piden: Sensibilizar a los responsables de la Iglesia de los desafíos pastorales que provoca esta nueva situación, según la Instrucción del Pontificio Consejo para la Pastoral de los migrantes e itinerantes., “Erga migrantes Caritas Christi” Elaborar conjuntamente un análisis y unas declaraciones públicas para denunciar los peligros de una armonización reducida a las políticas de la Unión Europea en inmigración y asilo Insistir a los gobiernos para que firmen la Convención Internacional para la Protección de los derechos de los trabajadores inmigrantes y sus familias Promover la corresponsabilidad de todos los fieles, independientemente de sus orígenes, en la vida de la comunidad eclesial, puesto que la nueva situación implica que esta pastoral no es solo para migrantes sino, sobre todo, con los migrantes Considerar las parroquias territoriales, las capellanías y misiones lingüísticas, así como las comunidades de diferentes ritos como necesarias y complementarias valorarlas al mismo nivel en la realización de la misión de la Iglesia Promover la colaboración entre las Conferencias Episcopales de los países de salida, de tránsito y de acogida Aprovechar la oportunidad de la ampliación de la Unión Europea para reforzar el diálogo ecuménico Tener en cuenta que la migración ofrece posibilidades nuevas para el diálogo interreligioso en un contexto intercultural
VII Encuentro Nacional de Juristas y Pastoral Penitenciaria
Durante los días 18 y 19 de junio, se ha celebrado en Madrid el VII Encuentro de Juristas y Pastoral Penitenciaria. Una treintena de especialistas que forman parte del Área Jurídica del Departamento de Pastoral Penitenciaria han reflexionado sobre el tema “REFORMAS PENALES Y PENITENCIARIAS: PRESENTE Y FUTURO”. En estas Jornadas se han puesto de manifiesto varios problemas de singular importancia. Por una parte, el actual hacinamiento en las prisiones (el día 18 de junio de 2004, las personas encarceladas sumaban un total de 59.251 = 54.640 hombres y 4.611 mujeres) es consecuencia tanto del endurecimiento provocado por las últimas reformas legales, como por el cierre de prácticamente todas las espitas de que disponía el sistema penitenciario para, sin merma de la seguridad ciudadana, aliviar la masificación de las 77 actuales cárceles. Con la ayuda del magistrado D. Arturo Beltrán Núñez (“Reformas penales y penitenciarias”) se dialogó sobre la necesidad de hacer interpretaciones generosas de la legislación vigente que facilite el acceso al tercer grado a los penados merecedores del mismo, con independencia de su situación de solvencia económica y mediante un adecuado cómputo de la condena impuesta. A juicio de los expertos, satisface más a la víctima, al interés social y al proceso rehabilitador de la persona presa insolvente el compromiso de futuro de hacer frente a la responsabilidad civil, pudiendo salir a trabajar en tercer grado durante el normal cumplimiento de la condena, que agotar el tiempo en segundo grado hasta la extinción de la misma no asumiendo en ningún momento los deberes de reparación para con ella. Igualmente, se ha coincidido en la circunstancia de que las leyes, pensadas inicialmente para supuestos muy graves, como el terrorismo o delitos de cuello blanco, acaben afectando mayoritaria y negativamente a los autores de infracciones menores. Finalmente, los técnicos reunidos han tenido ocasión de analizar el Anteproyecto de Ley Orgánica contra la violencia sobre la mujer, ayudados en las reflexiones por las magistradas Pilar Luna Jiménez de Parga (“Problemática en torno a la violencia doméstica”) y Manuela Carmena Castrillo (“Cambios legales y cambios políticos: perspectivas de política criminal”). Todos los juristas mostraron su preocupación por un problema tan grave, así como su apoyo a la batería de medidas educativas, sociales, laborales y asistenciales previstas por la futura norma a favor de la víctima, pero, al tiempo, mostraron unánime preocupación por el nuevo abuso que se hace del Derecho penal como solucionador de los conflictos y la auténtica guerra de sexos que podría inaugurar una norma que considera, por principio, a hombres y mujeres desiguales ante la ley penal. Las Jornadas concluyeron constatando la importancia que el Área Jurídica del Departamento tiene en un ámbito tan fuertemente normativizado como el de la Pastoral Penitenciaria, felicitándose por los pasos que se vienen dando y albergando expectativas de que la nueva Directora General de Instituciones Penitenciarias lleve a cabo políticas efectivas que aseguren la orientación reinsertadora de las penas. José Luis Segovia Bernabé Coordinador del Área Jurídica del Departamento
Nota ante el dramático accidente del “O Bahía” en la ría de Vigo
De nuevo hoy Galicia está de luto, y nosotros, el Apostolado de Mar, nos unimos a ellos. De nuevo nuestro querido mar, el mismo mar que da la vida a tantas y tantas familias ha vuelto a arrebatarnos a 10 hermanos cuando cumplían con su trabajo. Hermanos que con inmenso dolor y al mismo tiempo un inmenso cariño estuvieron limpiando de fuel sus heridas. La muerte les ha llegado de repente, sin avisar. El Apostolado de Mar quiere dar un inmenso abrazo a esas 10 familias y que sepan que en la distancia sufrimos con ellos. Pero debemos levantar nuestra mirada más allá de este mundo. No podemos comprender estos golpes tan duros e inesperados. Solo la fe nos da fuerza para reponernos y mirar adelante, aunque el sufrimiento permanezca vivo. Pedimos que Dios les dé valentía y arrojo para que puedan sobrellevar este triste y duro momento. Condiciones duras de los hombres del MarUna vez más quisiéramos que se despierte nuestra conciencia a uno de los mundos más desconocidos y duros que existen, el de los hombres del Mar, con jornadas largas y en condiciones a veces difíciles de imaginar, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de “los golpes traicioneros del mar”. Pedimos a las autoridades civiles que mitiguen en lo posible este dolor mediante el apoyo y las especiales ayudas sociales que se pueden ofrecer en estas circunstancias. No debemos permitirnos mañana olvidar esta tragedia como una fecha más en el calendario de los desastres. El hombre de mar está acostumbrado a mirar al cielo. Su trabajo depende de lo que él le muestra. Pero, además, tenemos una Estrella especial, que es Madre y patrona nuestra la Virgen del Carmen. A Ella encomendamos la vida de estas personas que han partido ya hacia el puerto definitivo y la nuestra propia, para que nos siga guiando en nuestro andar cotidiano.
Jornadas de Delegados y Directores de Secretariados de la Pastoral de Migraciones de la diócesis españoles
Durante los días 20 y 21 de Mayo se han reunido en Alcalá de Henares, los Delegados, Directores de Secretariados y Agentes de la Pastoral de Migraciones de las distintas diócesis españolas en unas Jornadas eclesiales presididas por Mons. D. Ciriaco Benavente, Obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones. Las ponencias y debates de las Jornadas han permitido analizar el momento actual del fenómeno migratorio en España y reflexionar sobre la misión de la Iglesia y la respuesta pastoral que demanda esta realidad. Las comunicaciones y las reuniones de grupos han permitido conocer las diferentes actuaciones en cada una de las zonas y diócesis y la variedad y riqueza de las distintas experiencias pastorales, tanto en la atención humana, como en el servicio religioso y de acompañamiento a la fe, que se vienen prestando. Valorando el esfuerzo que se viene realizando, se ha planteado, por la mayoría de los participantes, la necesidad y la urgencia de renovar y coordinar mejor la Pastoral de las Migraciones en el conjunto de la Iglesia ante los nuevos retos que esta creciente realidad presenta en España. Se hace una llamada a fomentar y consolidar las estructuras de las Delegaciones y Secretariados de Migraciones, como espacios que animen y coordinen esta misión pastoral en cada Diócesis. Así mismo, se destaca la importancia de seguir avanzando en la sensibilización del conjunto de las comunidades cristianas, especialmente de las parroquias, fomentando una pastoral misionera que salga al encuentro de los inmigrantes presentes en nuestros barrios y ciudades. En el contexto de estas Jornadas, los delegados del conjunto de las diócesis españolas, han manifestado su gran preocupación ante la grave y angustiosa situación que sufren tantos miles de inmigrantes indocumentados que ya están viviendo de manera estable entre nosotros y que, en una mayoría de ocasiones, padecen experiencias laborales próximas al esclavismo y la indefensión más absoluta, condiciones de infravivienda y de pobreza severa, experiencias de marginación y de exclusión social y que se ven abocados a un horizonte sin futuro. Por ello, saludan con esperanza la decisión del pasado 18 de Mayo del Congreso de los Diputados, que ha instado al Gobierno a abrir un amplio proceso de diálogo con todos los grupos parlamentarios, administraciones autonómicas, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de inmigrantes con el fin de obtener un Pacto de Estado que fije las líneas básicas de la política migratoria a medio y largo plazo. Los delegados de la pastoral de migraciones confían en que se abran vías de solución para el amplio espectro de situaciones que abocan a tantos inmigrantes a la irregularidad y al estado de indocumentación. En este sentido, manifiestan que se debería de desarrollar con generosidad la articulación de mecanismos regularizadores que posibiliten la adquisición de los documentos pertinentes, a través de las diferentes vías de arraigo, tanto de inserción en el mercado laboral, como de vínculos familiares y sociales, todas ellas signos evidentes de la situación de estabilidad y de deseos de integración de una inmensa mayoría de inmigrantes. También sería necesario y urgente que se agilizaran y simplificaran los procesos de documentación y se unificaran los criterios a todos los niveles de la Administración, con el fin de evitar decisiones arbitrarias y situaciones de angustia, vacío e incertidumbre. Finalmente, los delegados de la pastoral de migraciones, expresaron su compromiso firme y decidido de cooperación para abrir vías de esperanza a los inmigrantes, aportando su experiencia en el trabajo pastoral y humano en esta realidad social, manifestándose dispuestos a la colaboración que se les pueda demandar. La situación de tantos centenares de miles de inmigrantes indocumentados es, en estos momentos, un gran desafío que demanda, por parte de todos, la búsqueda urgente e inaplazable de posibles soluciones.
Nota ante los actos terroristas del pasado 11 de marzo en Madrid y del 3 de abril en Leganés
Las informaciones oficiales manifiestan que, entre los heridos y muertos en los criminales atentados del pasado 11 de Marzo, en Madrid, se encontraban, junto a ciudadanos y ciudadanas españoles, un buen número trabajadores inmigrantes de diversos países, entre ellos algunas personas de etnia gitana. La Comisión Episcopal de Migraciones hace suya la condena de estos horribles hechos terroristas, expresada tan unánimemente en todas las lenguas, encomienda a Dios el eterno descanso de los difuntos y pide la recuperación de los heridos y el consuelo de la esperanza para los familiares de las víctimas. Ha sido profundamente consolador comprobar los admirables gestos de generosidad del Pueblo y de la Iglesia de Madrid, de profesionales y voluntarios, así como la ola de solidaridad y de oración que se ha levantado en el resto de los Pueblos e Iglesias de España. A la vez que confiamos en la rápida y eficaz aplicación de las medidas de ayuda prometidas por las Autoridades, valoramos y agradecemos el gesto del Gobierno de la Nación de facilitar la regularización de los inmigrantes afectados por el atentado y de sus familiares. La reivindicación y la posterior comprobación de que los hechos criminales han sido llevados a cabo por unos grupos fanáticos de religión islámica de origen marroquí merece la más absoluta y enérgica condena para los autores y sus cómplices o alentadores. En modo alguno debería extenderse la desconfianza o la sospecha a la población de religión musulmana o de origen marroquí, que convive pacífica y ejemplarmente en nuestro país. Las palabras de Juan Pablo II en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año 1989 , que invitaba a respetar “la inalienable dignidad de cada persona humana, sin distinciones relativas a su origen racial, étnico, cultural o nacional, o a su creencia religiosa” recobran en este momento plena actualidad. Y, como sigue diciendo el Papa, al referirse a los diversos grupos humanos que conforman una sociedad plural, éstos “tienen derecho a su identidad colectiva, que ha de ser tutelada conforme a la dignidad de cada uno de sus miembros. Este derecho permanece inalterado incluso en los casos en los que el grupo, o alguno de sus miembros, actúe contra el bien común. En esos casos, la presunta acción ilícita ha de ser examinada por la autoridad competente sin que por ello sea condenado todo el grupo, pues esto va contra la justicia. A su vez, los miembros de las minorías tienen la obligación de tratar a los demás con el mismo respeto y sentido de la dignidad” Animamos a toda la sociedad española, que ha dado tan altas pruebas de lucidez y generosidad con motivo de los trágicos acontecimientos a que nos venimos refiriendo, a desechar cualquier prejuicio infundado y a intensificar el conocimiento y las buenas relaciones con las personas inmigrantes, sea cual sea su origen, credo, raza o cultura, a la vez que reclamamos de éstos el mismo respeto y afecto que para ellos pedimos. No podemos consentir que los recientes acontecimientos se traduzcan en deterioro de la convivencia pacífica y del enriquecimiento mutuo que supone para la Sociedad en general y para la Iglesia en particular la presencia de la población inmigrante. Todos – las instituciones políticas y sociales, las parroquias y los centros de educación, tanto los públicos como los de iniciativa social- podemos y debemos contribuir eficazmente a este fin. Quiera Dios que del mal sepamos sacar bien, a fin de que, unos y otros, más allá de nuestras diferencias, trabajemos por hacer de este mundo la gran familia de los Hijos de Dios. Como decíamos en nuestro Mensaje para la Jornada de Migraciones del 2003, “Esta casa es de todos y la construimos juntos” Pidamos al Dios de la Paz que nos haga a todos instrumentos de su Paz. Los Obispos miembros de la Comisión Episcopal de Migraciones