«La matanza de los inocentes» es el título que podríamos aplicar a cualquier guerra del siglo XXI, guerras conocidas y desconocidas. No hay nada que sea proporcionado, todo supera cualquier previsión y el odio gana terreno, las posibilidades de hacer mal y extenderlo son cada vez más infinitas. Nadie sabe cuál es la solución a tantos conflictos, los grupos en conflicto se culpabilizan mutuamente, mientras los políticos defienden sus propios intereses bastantes veces tan lejos de la defensa de los derechos humanos y las necesidades del pueblo. Entonces, cuando las cosas son así, es la gente, es el pueblo inocente el que es masacrado. ¿Es posible que haya más de mil niños que, con muchos más muertes y heridos, sean las víctimas inocentes más numerosas? Con el corazón encogido y la mente perpleja recibimos cada instante noticias que nos sitúan en el desconcierto. Los medios de comunicación hacen que contemplemos con dolor unas guerras en directo, la retransmisión de conflictos bélicos que suceden al momento. Esta inmediatez nos hace ver que no se trata de una película, ni de una representación escénica. Son guerras reales, en las que el mundo entero contempla con horror a los que matan y a los que mueren. ¡Inconcebible! ¿Es posible que el odio organizado y declarado genere tanta violencia y la obsesión por un poder injusto sea la causa de tanta destrucción? ¿Por qué se rehúsa el diálogo, la negociación, la apertura de corredores humanitarios? ¿Por qué se obstaculiza la entrada de camiones con alimentos y víveres de primera necesidad, al mismo tiempo que no paran los bombardeos sobre la población civil? ¡En una guerra, todos perdemos! Desde el primer momento del conflicto entre Israel y Hamás, como a lo largo de tantas otras guerras como la de Ucrania, no hemos parado de acudir a la plegaria respondiendo a tantas voces que nos invitan y que provienen del clamor angustioso de un pueblo que sufre y pide ayuda. También aquí, en nuestra Iglesia de Mallorca, somos sensibles y estamos preocupados por cómo se suceden los acontecimientos en la tierra de Jesús, una tierra por la que los cristianos católicos sentimos una estima especial, por eso hemos intensificado la plegaria y manifestado el rechazo a toda acción violenta, venga de quien venga, y condenamos cualquier ataque o acto terrorista a instituciones y personas. Nos unimos -así nos lo ha pedido el papa Francisco con insistencia- en la oración por la paz en Israel y Palestina, mostrando así nuestra solidaridad con las comunidades judías, cristianas y musulmanas y con todas las personas afectadas por la escalada de la violencia, especialmente concentrada en la castigada Gaza y en otros lugares donde las sofisticadas bombas caen constantemente sobre gente inocente. Cada celebración de la Eucaristía ha sido el lugar privilegiado para elevar al Dios de la Paz una plegaria confiada y hemos manifestado así nuestra confianza en que Dios puede cambiar los corazones más endurecidos y convertirlos en actores de paz. Así, os invito a que lo hagamos ahora también con las palabras de la liturgia eucarística: «Pues, en una humanidad dividida por las violencias y las discordias, túdiriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza». Una vez más, desde este espacio de comunicación y plegaria, pidamos que se acabe la violencia y se abran nuevos y definitivos caminos de paz. + Sebastià Taltavull Obispo de Mallorca
Carta del Obispo de Mallorca: «Implicados en el presente y el futuro del planeta»
Porque nada de este mundo nos resulta indiferente, hace 33 años, en el año 1990, los obispos de las Islas Baleares publicaban una Carta Pastoral titulada «Ecología y Turismo en nuestras Islas» junto con unas «Pautas para una actuación cristiana» que ayudasen a una forma de comportamiento según el Evangelio y el pensamiento social de la Iglesia. La escribieron después de una extensa consulta en cada diócesis, a todos los estamentos de cada isla y a todos los niveles tanto seculares como eclesiales, para que hubiese la máxima participación. Y así fue. Salió a luz un documento muy valorado que hoy puede ser leído, reflexionado y vivido como actual en casi su totalidad. Decían: «La Ecología y el Turismo. Dos temas en los cuales nos jugamos el presente y el futuro de nuestros pueblos y de nuestra tierra». La intención era «la iluminación de nuestra realidad desde la fe en Jesucristo y la sugerencia de las actuaciones coherentes con esta visión creyente». La reflexión sigue abierta y tenemos que continuarla hoy más que nunca por la urgencia de respuestas coherentes. El tema de la ecología ha sido tratado siempre por el pensamiento social de la Iglesia. El Compendio de Doctrina Social, en el capítulo décimo, cuando se refiere a «Salvaguardar el medio ambiente», se fija en cuestiones como los aspectos bíblicos, el hombre y el universo de las cosas, la crisis en las relaciones entre el hombre y el medio ambiente, el medio ambiente: un bien colectivo, el uso de las biotecnologías, medio ambiente y el compartir los bienes, nuevos estilos de vida. Todo ello ha hecho que los Papas, sobre todo los últimos, se fijasen en la incidencia que el comportamiento ecológico tiene en la paz, la justicia y el bienestar de los pueblos. Ahora, recogiendo este legado, el papa Francisco dice que «frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta» (LS 3). Conviene leerlo con detalle y extraer convicciones y conclusiones. Por eso, hace ahora 8 años, en 2015, el papa Francisco escribe la Carta Encíclica Laudato si’ (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa de todos, donde comienza citando a san Francisco de Asís en su Canto de las Criaturas: «En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos» (LS 1). Ya en el año 1971, san Pablo VI se había referido a la problemática ecológica presentándola como una crisis, consecuencia dramática de la actividad descontrolada del ser humano. Subrayando la urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad, deja claro que «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre» (LS 4). Os sugiero nuevamente la lectura de esta encíclica de cara a asegurar una mejor formación y actuación. Del 1 de septiembre al 4 de octubre, los cristianos en todo el mundo estamos llamados a celebrar que vivimos hermanados con la Creación. Francisco de Asís es el patrono de la ecología, el santo que veneraba la naturaleza como un don maravilloso que Dios ha regalado a la humanidad. Su fiesta es una nueva ocasión para reflexionar sobre nuestra relación con el universo, como él lo hacía. Tenemos que seguir maravillándonos con la belleza de todo lo que nos rodea y trabajar sin descanso para que -como dice el papa Francisco- en este Tiempo de la Creación, como seguidores de Cristo en nuestro camino sinodal común, vivamos, trabajemos y oremos para que nuestra casa común se llene nuevamente de vida. Que el Espíritu Santo siga aleteando sobre las aguas y nos guíe a la «renovación de la superficie de la tierra» (cf. Sal 104,30). +Sebastià Taltavull Obispo de Mallorca
Mons. Fernando García: La Virgen de la Merced nos habla de Misericordia
Carta pastoral de Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol y Responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE, con motivo de la la Fiesta de la Merced, patrona de las prisiones La Virgen de la Merced, cuya fiesta se celebra este domingo, está vinculada al mundo de la cárcel. Bajo esta advocación y bajo su protección se sitúa todo el mundo penitenciario, formado por las personas privadas de libertad, sus familias, los funcionarios que trabajan en este campo y todo el voluntariado, especialmente tantos cristianos que regalan su tiempo, su escucha y su compromiso en la pastoral penitenciaria. Una presencia de Iglesia fuertemente valorada en la cárcel, tanto por la propia institución como por las personas privadas de libertad. Esta fiesta nos permite poner nuestra mirada ante esta realidad de la cárcel: un mundo muy desconocido para el gran público, marcado por clichés cinematográficos y condicionado por los casos más mediáticos. Un mundo alejado de la vida cotidiana, situado siempre en el extrarradio de la sociedad y, lo que es más triste, sepultado ante nuestra indiferencia y nuestro olvido. Vivimos en una sociedad fuertemente vindicativa. Aunque parezca que hemos desterrado el “ojo por ojo”, nuestro concepto de justicia sigue buscando más la venganza que la redención. A veces miramos más con las emociones que con la razón, miramos más el delito que la persona. Ello nos impide acercarnos con una mirada serena a esta realidad de sufrimiento y marcada por la pobreza y la enfermedad. La Virgen de la Merced, sin embargo, nos habla de misericordia: la misericordia que define a nuestro Dios y que es la única capaz de generar vida allá donde se implanta. La misericordia que permite fijarse y centrarse en la persona para que, desde el cariño tan ausente en muchas vidas, y desde la libertad, se pueda engendrar un futuro nuevo y diferente. Un futuro que supere el pasado y que posibilite la plena integración en la sociedad. La celebración de este año para nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol es especialmente significativa. Aunque en el territorio de nuestra diócesis no existe ninguna cárcel física, sí que existen personas privadas de libertad que proceden de nuestras parroquias, de nuestras familias, de nuestras comunidades. Por eso, tras un largo proceso de gestación en el que han estado muy comprometidas Cáritas Diocesana y la Pastoral Penitenciaria, surge un piso de acogida para personas privadas de libertad. Se trata de un nuevo recurso que la Iglesia pone al servicio de los últimos para acompañarlos y posibilitar su proceso de reinserción social. Con la ayuda de los técnicos y de un grupo de voluntarios, se permitirá a gentes de nuestra diócesis que cumplen condena en la cárcel de Teixeiro que puedan disfrutar de sus permisos de segundo grado más cerca de su familia, lo que redundará en un mejor proceso. De esta manera, este recurso se convierte en un nuevo espacio de misericordia situado en la ciudad de Ferrol para hacerla más humana y habitable. El proyecto ha sido bautizado con el nombre de “Alborada”: es el tiempo de amanecer, de rayar el día. Me viene a la memoria aquella parábola en la que el maestro preguntó a sus discípulos cuándo terminaba la noche y comenzaba el día. Un discípulo contestó: “Cuando hay suficiente luz para distinguir un perro de una oveja”. Otro le dijo: “Cuando puedes distinguir una morera de un higo”. Entonces el maestro respondió: “Cuando puedes reconocer a tu hermano en el rostro de otro ser humano. Hasta entonces será de noche”. Me parece un nombre hermoso para un proyecto que nos invita a salir de la noche y acompañar el rostro de hermanos nuestros que un día se equivocaron y que están llamados a vivir su tiempo de condena como tiempo de redención. Mi agradecimiento a los voluntarios de nuestra diócesis que se acercan a la cárcel de Teixeiro, de Bonxe o de Monterroso, por ser las manos de una Iglesia que quiere acoger y escuchar. Mi gratitud también a los voluntarios y agentes que van a poner en marcha este nuevo recurso. Que la Virgen de la Merced acompañe y arrope vuestros esfuerzos. Vuestro hermano y amigo. +Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol
Nuestra Señora de la Merced: el alma de la Pastoral Penitenciaria
Carta pastoral de Mario Iceta, Arzobispo de Burgos Queridos hermanos y hermanas: «Que la cárcel sea laboratorio de esperanza, no solo lugar de pena». Estas palabras del Papa Francisco, pronunciadas en su última visita al personal de la prisión romana Regina Coeli, nos recuerdan la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias, que celebramos la próxima semana. Esta advocación mariana, que insta a trabajar en comunión para transformar los centros penitenciarios en lugares de redención y pone el foco de manera especial en los internos, sus familias y los trabajadores, evoca la misericordia de Dios. «Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados». Estas palabras del Salmo 76 fueron repetidas por san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de Nuestra Señora de la Merced (los Mercedarios), poco antes de morir. Tenía 77 años y, en la primera mitad del siglo XIII, dejaba a sus espaldas un legado de gracia, compasión y perdón que da sentido a un apostolado que sigue transformando vidas rotas en hogares de luz y salvación. La vida de Pedro Nolasco, llamado para salvar vidas y a preservar la fe, marca el alfa y la omega de una orden religiosa que guarda un detalle sumamente especial: los mercedarios se comprometen con un cuarto voto, añadido a los tradicionales de pobreza, obediencia y castidad de las demás congregaciones, que es el de liberar a otros debilitados en la fe, aunque su vida corra peligro. El fundador, que llegó incluso a comprar esclavos para rescatarlos, jamás dudó en entregar su propia vida si fuera necesario, cumpliendo así ese cuarto voto que distingue a esta Congregación religiosa. Y así se lo hizo saber a todos y cada uno de los hermanos que decidían entrar a formar parte de la Orden. Y así lo hicieron, en aquellas épocas difíciles, ocupando el lugar de algún cautivo que estuviese en peligro de perder la vida y la fe, en caso de que el dinero no alcanzase a pagar por su liberación. Un gesto que hoy, en los tiempos en los que vivimos, interpelan nuestro ser cristiano y que, tal vez, sobrepasan nuestra razón. En los comienzos de este año 2023, la primera celebración del sacramento de la Confirmación que realicé fue precisamente en la cárcel. Todavía hoy recuerdo con especial cariño aquel encuentro, así como el rostro de quienes participaron en aquella celebración donde el Espíritu Santo inundó de luz y calor aquél lugar necesitado de esta presencia que conforta y llena de esperanza. La Pastoral Penitenciaria, que acompaña a las personas privadas de libertad y sus familias a través de diferentes talleres, encuentros y actividades formativas, sella un compromiso de acompañar a quienes atraviesan esos momentos difíciles que marcan la vida. Y ahora me refiero a vosotros, voluntarios que os entregáis a este servicio, porque sois un regalo que siempre está presente para los demás, que acompaña y sana las pobrezas personales y espirituales. Pedro Nolasco reconoció siempre a la Virgen María como la auténtica fundadora de la Orden Mercedaria. Le pedimos a la Virgen de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias, que nos enseñe a amar a su manera y a no claudicar ante las dificultades; para que siempre estemos dispuestos a visitar al Señor sin que sea necesario preguntarle cuándo le vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verle; porque Él ya ha dejado escrito en nuestros corazones el mandamiento de nuestras vidas: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 39-40). Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga. + Mario Iceta Gavicagogeascoa Arzobispo de Burgos Consulta la memoria de la Pastoral penitenciaria 2023
Corredores de hospitalidad: las diócesis canarias se ponen manos a la obra
Carta pastoral conjunta de los obispos canarios Las delegaciones diocesanas de migraciones de las islas trabajan en un proyecto de hospitalidad al que podrán sumarse las diócesis españolas que lo deseen *Fotografía de portada: Las Delegaciones diocesanas de Migraciones de las Diócesis de Canarias y de Tenerife en las pasadas Jornadas nacionales de Delegados celebradas en Abril de 2022 El Obispo de la Diócesis de Canarias, Mons. José Mazuelos Pérez y el Obispo de la Diócesis Nivariense, Mons. Bernardo Álvarez Afonso, han hecho pública hoy una carta pastoral conjunta ante la proximidad de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2022 que se celebra el próximo 25 de septiembre, domingo. En esta carta pastoral conjunta, dirigida a los miembros de vida consagrada presente en las islas canarias, se les pide colaboración con las delegaciones de pastoral de migraciones de ambas diócesis para la elaboración del borrador de un posible proyecto que ponga en marcha los “corredores de hospitalidad”. Oficina de Prensa del Obispado de Canarias Carta Pastoral Conjunta Diócesis Nivariense y Diócesis de Canarias
Tiempo de la Creación. Carta pastoral de Agustí Cortés
Carta Pastoral de Agustí Cortés, Obispo de Sant Feliu de Llobregat Tiempo de la Creación (I) Nos hacemos eco de la invitación que nos llega, vía el papa Francisco, de adherirnos a celebrar “el Tiempo de la Creación”. Una celebración con carácter ecuménico que ya goza de una cierta tradición. Desde 1989, por iniciativa del Patriarcado Ecuménico, se viene celebrando, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, el precioso don de la Creación, mediante una llamada a reflexionar y orar. Este año nuestro lema es “¿Un hogar para todos?” Nadie podrá negar la oportunidad, y hasta la urgencia, de esta celebración. Algunos la presentan como una forma de “tomar conciencia” del grave problema ecológico y favorecer compromisos a favor de la conservación del planeta. Sería un muy buen deseo que se dieran estos frutos. Pero debemos antes ser conscientes de dos importantes factores. El primero es que, si hablamos de “Creación”, ya estamos interpretando la realidad de la naturaleza y el cosmos como resultado de un acto, el acto creador de Dios. Este supuesto no es compartido hoy por muchos, para quienes el cosmos y la naturaleza solo son el resultado de una evolución casual desde un punto de acumulación y explosión de energía… Quienes piensan así, también buscan, quizá, la conservación de la naturaleza. ¿Por qué? Cada uno sabrá, quizá por instinto de conservación o por un buen sentimiento de compasión, etc. Quienes creemos en Dios Padre Creador entendemos la naturaleza y el cosmos como un don que Dios hace a la persona humana, también creada por Él, por amor. De ello se deducen consecuencias decisivas: – Afirmamos que el cosmos, el ser humano y la naturaleza no son dios (como creen algunas religiones). La naturaleza está para el ser humano (de ahí su dignidad y valor) y no al revés. – El ser humano vive en el mundo como en “su casa”. Así fue la voluntad del Creador, de forma que de ella depende su existencia. – Esta casa (naturaleza, cosmos) es de Dios y, por tanto, de todos; todos la hemos de cuidar y compartir. De ahí que su cuidado es un acto de justicia y de amor hacia los seres humanos actuales y futuros. Cuidando el “oikos”, la “domus”, la casa de Dios, alabamos a Dios y servimos a la humanidad concreta, especialmente a quienes menos pueden disfrutar de la creación. El segundo factor es que la gran iniciativa del “Tiempo de la creación” consiste, entre otras cosas, en una llamada a la oración en común, ecuménica. Una oración que culminará para nosotros en la celebración que tendrá lugar el próximo 3 de octubre, en la Sagrada Familia. Pero la oración se justifica, tiene valor, por sí misma, en cuanto comunicación de amor con Dios. Eso es lo esencial de la oración. La oración tiene también otros efectos: mentaliza y educa, realizada públicamente constituye un testimonio y una difusión de la causa que la convoca. Pero la oración no se puede instrumentalizar para lograr este objetivo, no es herramienta para sensibilizar. Perdería su valor real y auténtico. Mejor buscar otro tipo de manifestaciones y de difusión del mensaje. Hoy esta iniciativa es abrazada por la vasta comunidad ecuménica. Quienes creemos en Dios Padre Creador le alabamos y le pedimos que su obra llegue a ser realmente un hogar para todos. Tiempo de la Creación (II) He de confesar, sin que ello suponga minusvaloración de otras aportaciones, que la verdadera ecología cristiana posee una belleza y una profundidad que no he hallado en ningún otro sistema de pensamiento. Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña del mundo, ganador de mil competiciones y campeón batiendo récords en su especialidad, explicaba desde un escenario público su “filosofía de la vida”. “Ser libre es no seguir a nadie… Lo que me gusta de la montaña es la incertidumbre, elegir la ruta por la que bajarás, tú creas tu destino. Y, si es en solitario, mejor… La soledad es como estar delante de un espejo”. A renglón seguido, proclamaba, junto a su austeridad, su decidido ecologismo y su lucha por la conservación de la naturaleza. Esta fue una declaración sorprendente. Una persona que se había criado en plena naturaleza, que hallaba su identidad en su relación con la montaña, admirado por tantos, no solo a causa de sus triunfos, sino también por sus valores vinculados al deporte, reivindicaba la soledad como garantía de libertad y afirmaba su lucha ecológica. Esto en la ecología cristiana sería una contradicción. La mirada de este gran deportista ve en una montaña, además quizá de una elemental belleza, un desafío. Es lo que se suele sentir cuando alcanzamos una cumbre: junto al disfrute del paisaje, una satisfacción, una especie de afirmación de uno mismo. Por extensión, podríamos decir que “una prueba del triunfo del ser humano sobre el cosmos”. Por suerte este disfrute tiene un efecto positivo: ayuda a valorar y respetar la misma naturaleza. También, por suerte, este buen sentido ecológico, en general, no cultiva proyectos individualistas, sino que ha dado lugar a movimientos sociales y políticos… El análisis de la realidad social que suelen hacer estos movimientos tiene en su punto de mira crítico aquellos sistemas de producción que explotan la naturaleza, destruyéndola. Los cristianos damos a esto una sincera bienvenida. Descubrimos además una rendija por donde el hombre moderno supera un materialismo cerrado. Los cristianos propugnamos una ecología integral. Para nosotros es una concreción de las virtudes. Por eso tiene su fuente en la fe, que nos permite mirar todo con unos ojos nuevos. Estos ojos de la fe mirando el mundo, en realidad, son muy antiguos en el tiempo (recordamos, por ejemplo, el himno inicial de la Carta a Colosenses, San Basilio de Cesarea y San Gregorio Nacianceno, en el siglo IV, y hace apenas 60 años con la teología de Teilhard de Chardin y su reflejo en el Concilio Vaticano II). Son ojos nuevos en el sentido de distintos, novedosos, respecto a la mirada del mundo pagano.
Obispos españoles ante la Jornada Mundial por el Trabajo Decente
Obispos españoles llaman a unirse a la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente para colaborar en la búsqueda de un futuro laboral fundado en condiciones que garanticen la dignidad de las personas y el cuidado de la casa común. Con la Doctrina Social de la Iglesia en la piel del corazón. Mario Iceta, obispo de Burgos, en su carta pastoral recuerda que «La fiesta del trabajo comienza allí donde la dignidad y la justicia social encuentran un sitio privilegiado en la mesa». El arzobispado además ha celebrado el Jubileo de los Trabajadores con motivo del 800 aniversario de la catedral de Burgos: «Este encuentro, que nace en el marco de las actividades que se vienen celebrando en nuestra archidiócesis de Burgos con motivo del Año Jubilar, nos impulsa a comprometernos con la Doctrina Social de la Iglesia en la piel del corazón en que el trabajo sea verdaderamente humano y para que la humanidad encuentre en el trabajo una participación en la actividad creadora de Dios» Iglesia por el trabajo decente, una concreción de Fratelli tutti Luis Ángel de las Heras, obispo de León, recuerda en su carta pastoral el primer aniversario de la encíclica Fratelli tutti y dice que: «Fratelli tutti ofrece un acercamiento de amistad y fraternidad más allá de las discrepancias políticas y religiosas, de modo que se busque y logre la paz, la justicia y la dignidad de la persona humana. Algo que concretamos, por ejemplo, a través de la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» uniéndonos el 7 de octubre a la «Jornada Mundial por el Trabajo Decente». ¿Existe un trabajo digno para todos? Salvador Cristau Coll, el auxiliar y administrador diocesano de Tarrasa titula su carta pastoral: ¿Existe un trabajo digo para todos? y haciéndose eco también del aniversario de Fratelli tutti recuerda que «todas las personas deben tener la oportunidad de realizar una actividad productiva que aporte un ingreso justo, seguridad del puesto de trabajo y protección social para las familias; que ofrezca mejores perspectivas de desarrollo personal y favorezca la integración social, es decir un trabajo digno y decente». Lo verdaderamente popular es el trabajo Por su parte, Fernando García, obispo de Mondoñedo-Ferrol en su carta ha manifestado vivir con gran preocupación los conflictos laborales y el desmantelamiento de empresas en su diócesis y afirma que «La precarización laboral no ha hecho sino crecer. Por eso, sin duda, la gran cuestión hoy es el trabajo. Con el papa Francisco tenemos que recordar que “lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna. Por ello insisto en que ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (FT 162). Cadena virtual por el Trabajo Decente Por su parte la Diócesis de Bilbao ha impulsado una cadena virtual por el trabajo decente que ha iniciado su obispo Joseba Segura. La Diócesis propone grabar un video en el que las personas que participen porten un cartel con el lema de la Jornada. El obispo ha iniciado la cadena con las primeras imágenes, en las que pasa el testigo a otras personas que se sumen a la iniciativa. Se propone también escribir frases de denuncia ante situaciones diversas de precariedad laboral que se conozcan y se realice el gesto de tirarlas a la basura. Con los videos que se recojan, se grabará un único mensaje que se difundirá y se enviará a la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.