Monseñor José Cobo, al frente todavía del Departamento de Migraciones de la CEE, presidió la Eucaristía con motivo de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que fue retransmitida por el 2 de Televisión Española VER DE NUEVO «Libres para migrar o quedarse» es el lema elegido por el Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2023 que se ha celebrado en toda la Iglesia el pasado 24 de septiembre. Con este motivo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elegido la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados en el madrileño distrito de Villaverde para la retransmisión a través de La 2 de Televisión Española. El arzobispo de Madrid, monseñor José Cobo se ha desplazado hasta allí para presidir la Eucaristía. En ella también participó Xabier Gómez, OP, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y Rufino García Antón delegado de Movilidad Humana de la archidiócesis de Madrid, además del párroco Jaime Vale y otras autoridades diocesanas. Refiriéndose al drama de los procesos migratorios, el arzobispo lamentaba que nuestras sociedades han perdido el «rubor ante la deshumanización». Según cuenta el evangelio proclamado, los jornaleros de primera hora se quejan de tener el mismo salario que los últimos en llegar. «No parece justo», explicaba, «si el centro es el dinero o la lógica del mercado»; pero si el centro es el el humano, los que tienen hambre y sed, entonces es diferente», porque Dios es Padre, «no contable». «Menos mal que los caminos de Dios no son nuestros caminos». La buena noticia del Evangelio, continuaba Cobo, es buena, primeramente para las víctimas de la falta de esperanza. Acogiendo a las personas migrantes en nuestras comunidades y promoviendo un mundo más justo, donde migrar o quedarse sean derechos y no consecuencias de la injusticia, apuntaba, «nos ganamos a Dios y su proyecto». Y terminaba el prelado uniéndose al Papa en su oración por las personas migrantes y agradeciendo a quienes trabajan por esta causa. «Que esta sea su casa» Villaverde es uno de los barrios de Madrid con mayor población migrante. Un 14 %, situándose la media de Madrid entorno al 9 %. «Estimamos entre 40 y 60 nacionalidades en el barrio», señala Jaime Vales, el párroco. La mayoría de la población infantil y joven de esta parroquia es migrante, explica el sacerdote, «y esto es una riqueza». Es más, detalla, «nosotros no queremos acogerles, sino que esta sea su casa. Para nosotros no se trata de que se sientan como en casa, sino de que sientan en casa». Que la Misa organizada por la CEE se haya celebrado en Nuestra Señora de los Desamparados era una decisión tomada hace ya tiempo. Para Vales, esta «sorpresa» le hace estar muy agradecido por la doble visita del arzobispo de Madrid, que ya pasó por aquí el pasado mes de julio con motivo de su inicio de ministerio como arzobispo de Madrid. Cobo, cuenta Vales, «tiene mucho gozo de celebrar con una comunidad que es migrante y tiene sus dificultades» y, a la vez, la parroquia siente «muchas alegrías por compartir y sentirnos queridos por él». En Madrid, los actos por la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado terminarán por la tarde, en un acto del arzobispo con la Comunidad de San’t Egidio de Madird. Infomadrid/ Pablo Martín
Mons. Fernando García: La Virgen de la Merced nos habla de Misericordia
Carta pastoral de Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol y Responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE, con motivo de la la Fiesta de la Merced, patrona de las prisiones La Virgen de la Merced, cuya fiesta se celebra este domingo, está vinculada al mundo de la cárcel. Bajo esta advocación y bajo su protección se sitúa todo el mundo penitenciario, formado por las personas privadas de libertad, sus familias, los funcionarios que trabajan en este campo y todo el voluntariado, especialmente tantos cristianos que regalan su tiempo, su escucha y su compromiso en la pastoral penitenciaria. Una presencia de Iglesia fuertemente valorada en la cárcel, tanto por la propia institución como por las personas privadas de libertad. Esta fiesta nos permite poner nuestra mirada ante esta realidad de la cárcel: un mundo muy desconocido para el gran público, marcado por clichés cinematográficos y condicionado por los casos más mediáticos. Un mundo alejado de la vida cotidiana, situado siempre en el extrarradio de la sociedad y, lo que es más triste, sepultado ante nuestra indiferencia y nuestro olvido. Vivimos en una sociedad fuertemente vindicativa. Aunque parezca que hemos desterrado el “ojo por ojo”, nuestro concepto de justicia sigue buscando más la venganza que la redención. A veces miramos más con las emociones que con la razón, miramos más el delito que la persona. Ello nos impide acercarnos con una mirada serena a esta realidad de sufrimiento y marcada por la pobreza y la enfermedad. La Virgen de la Merced, sin embargo, nos habla de misericordia: la misericordia que define a nuestro Dios y que es la única capaz de generar vida allá donde se implanta. La misericordia que permite fijarse y centrarse en la persona para que, desde el cariño tan ausente en muchas vidas, y desde la libertad, se pueda engendrar un futuro nuevo y diferente. Un futuro que supere el pasado y que posibilite la plena integración en la sociedad. La celebración de este año para nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol es especialmente significativa. Aunque en el territorio de nuestra diócesis no existe ninguna cárcel física, sí que existen personas privadas de libertad que proceden de nuestras parroquias, de nuestras familias, de nuestras comunidades. Por eso, tras un largo proceso de gestación en el que han estado muy comprometidas Cáritas Diocesana y la Pastoral Penitenciaria, surge un piso de acogida para personas privadas de libertad. Se trata de un nuevo recurso que la Iglesia pone al servicio de los últimos para acompañarlos y posibilitar su proceso de reinserción social. Con la ayuda de los técnicos y de un grupo de voluntarios, se permitirá a gentes de nuestra diócesis que cumplen condena en la cárcel de Teixeiro que puedan disfrutar de sus permisos de segundo grado más cerca de su familia, lo que redundará en un mejor proceso. De esta manera, este recurso se convierte en un nuevo espacio de misericordia situado en la ciudad de Ferrol para hacerla más humana y habitable. El proyecto ha sido bautizado con el nombre de “Alborada”: es el tiempo de amanecer, de rayar el día. Me viene a la memoria aquella parábola en la que el maestro preguntó a sus discípulos cuándo terminaba la noche y comenzaba el día. Un discípulo contestó: “Cuando hay suficiente luz para distinguir un perro de una oveja”. Otro le dijo: “Cuando puedes distinguir una morera de un higo”. Entonces el maestro respondió: “Cuando puedes reconocer a tu hermano en el rostro de otro ser humano. Hasta entonces será de noche”. Me parece un nombre hermoso para un proyecto que nos invita a salir de la noche y acompañar el rostro de hermanos nuestros que un día se equivocaron y que están llamados a vivir su tiempo de condena como tiempo de redención. Mi agradecimiento a los voluntarios de nuestra diócesis que se acercan a la cárcel de Teixeiro, de Bonxe o de Monterroso, por ser las manos de una Iglesia que quiere acoger y escuchar. Mi gratitud también a los voluntarios y agentes que van a poner en marcha este nuevo recurso. Que la Virgen de la Merced acompañe y arrope vuestros esfuerzos. Vuestro hermano y amigo. +Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol
El Papa destacó la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros, el médico de los pobres
El papa Francisco ha querido dedicar la audiencia de este 13 de septiembre de 2023 a la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros. Laico a su pesar, puesto que su estado de salud no le permitió ordenarse, dedico toda su vida a los más débiles y a la paz. El beato Hernández Cisneros es conocido en su tierra como «el médico de los pobres». Destaca de él el Santo Padre que «en los pobres, en los enfermos, en los migrantes, en los que sufren, José Gregorio veía a Jesús». El beato estudió Medicina, guiado por su sensibilidad a las necesidades de los demás. Dice Francisco que «llegó a acoger la medicina como un sacerdocio». Pero, se pregunta el Papa, ¿de dónde venía a José Gregorio todo este entusiasmo, todo este celo? De la gracia de Dios. «Era un hombre de oración: cotidianamente participaba en la misa y recitaba el rosario. En la misa unía a la ofrenda de Jesús todo lo que vivía: llevaba a los enfermos y a los pobres que ayudaba, a sus estudiantes, las investigaciones que emprendía, los problemas que tenía en el corazón». Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, José Gregorio se sintió llamado a ofrecer su vida por la paz. Quiso inmolarse por la paz en Europa, a pesar de que no era su continente. Cuando en junio de 1919 se entera de que se había firmado el tratado de paz, explica Francisco, «su ofrenda de paz ha sido acogida, y es como si él presagia que su tarea en la tierra se ha terminado». Esa mañana, continúa el Pontífice, «había ido a misa y entonces baja por la calle para llevar una medicina a un enfermo. Pero mientras atraviesa la calle, es atropellado por un vehículo; llevado al hospital, muere pronunciando el nombre de la Virgen». Ante este testimonio, ha concluido el papa Francisco la Audiencia, debemos preguntarnos: «yo, delante de Jesús presente en los pobres cerca de mí, frente a quien en el mundo sufre más, ¿cómo reacciono?¿hago algo o me quedo como espectador?» La figura del beato José Gregorio es de gran actualidad ante las grandes cuestiones de hoy. Pero el cristiano, insiste el Santo Padre, «no está llamado a hablar mal sino a ocuparse, a ensuciarse las manos (…) y después, a comprometerse no en chismorreos, sino a promover el bien, a construir la paz y la justicia en la verdad». Revista Ecclesia Además puedes ver
Maternidad subrogada: Una forma de explotación de la mujer
Nota de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida La Iglesia no cesa de proclamar el “Evangelio de la Vida”, iluminando la obligación de todo Estado de respetar la dignidad de toda vida humana y la defensa de la misma desde el inicio hasta el final. Hoy, como siempre, la Iglesia quiere llevar el amor y la esperanza a la sociedad, a menudo oscurecida por el individualismo y la cosificación de la persona humana. Por eso, ante tanta tiniebla originada por las leyes injustas promulgadas contra la vida y la dignidad de todo ser humano, a la luz de la razón e iluminados por la fe, cumplimos el deber pastoral de recordar al pueblo de Dios, sacerdotes, consagrados y laicos, y a cuantos quieran escuchar con la mejor voluntad la enseñanza de la Iglesia, siempre en favor del hombre y de su dignidad. I.- A favor de la dignidad La importancia y el significado de la vida humana exigen una fundada reflexión, que busque su dignidad en el marco de un humanismo que sea fiel a la verdad del ser humano. El Papa Benedicto XVI afirmaba que “sin el principio fundador de la dignidad humana sería arduo hallar una fuente para los derechos de la persona e imposible alcanzar un juicio ético respecto a las conquistas de la ciencia que intervienen directamente en la vida humana”[1]. Hay que recordar que la dignidad humana es un valor fundamental que debe ser respetado y protegido, independientemente de las creencias religiosas o de la falta de ellas. Cristo, a la luz de su Encarnación, revela el sentido y el misterio del ser humano y su dignidad, y confirma a la razón su vocación trascendente y su anhelo de alcanzar la vida sin fin y la felicidad plena, por eso, la relación de la persona con Dios es esencial para comprender su dignidad. Todo hombre representa una novedad, es único e irrepetible. La vida es un bien fundamental del hombre, que vale por sí misma y que no está a disposición de nadie. II.- Aspectos éticos de la maternidad sustitutiva Son varios los documentos en los que la Iglesia se ha pronunciado sobre la maternidad sustitutiva o gestación subrogada (especialmente la Instrucción Donum Vitae y la Instrucción Dignitas Personae). De hecho, la instrucción Donum Vitae del Dicasterio para la Doctrina de la Fe define la maternidad sustitutiva del siguiente modo: a) la mujer que lleva la gestación de un embrión implantado en su útero, que le es genéticamente ajeno, obtenido mediante la unión de gametos de «donadores», con el compromiso de entregar el niño, inmediatamente después del nacimiento, a quien ha encargado o contratado la gestación; b) la mujer que lleva la gestación de un embrión a cuya procreación ha colaborado con la donación de un óvulo propio, fecundado mediante la inseminación con el esperma de un hombre diverso de su marido, con el compromiso de entregar el hijo, después de nacer, a quien ha encargado o contratado la gestación. A la luz de dichos documentos, queremos destacar los siguientes aspectos éticos: 1.- La maternidad por subrogación es, inequívocamente, una nueva forma de explotación de la mujer, contraria a la dignidad de la persona humana, pues usa el cuerpo femenino, y toda su persona, reduciéndola a ser una incubadora humana. 2.- En toda maternidad subrogada hay una fecundación artificial heteróloga que “es contraria a la unidad del matrimonio, a la dignidad de los esposos, a la vocación propia de los padres y al derecho de los hijos a ser concebidos y traídos al mundo en el matrimonio y por el matrimonio”[2]. Recordemos que el fin nunca justifica los medios y que toda persona humana es fin en sí mismo. Negar estas verdades nos llevaría a afirmar que todo lo técnicamente posible se puede realizar y a legitimar la cosificación y el uso de unas personas por otras. 3.- A todo lo anterior se añade, que con el llamado “útero de alquiler” se convierte la maternidad en objeto de comercio, que se compra y se vende. La mujer queda reducida a un simple instrumento, un “útero” a disposición del contratante, abriendo el camino a la explotación y a la comercialización de la persona humana. El contrato se culmina con la entrega del niño. Como afirma el Papa Francisco: “la dignidad del hombre y de la mujer también se ve amenazada por la práctica inhumana y cada vez más extendida del “vientre de alquiler”, en la que las mujeres, casi siempre pobres, son explotadas, y se trata a los niños como mercancías”[3]. III.- La vida como don y el interés superior del menor 1.- Una vida humana es un don y no un derecho. “La Iglesia reconoce la legitimidad del deseo de un hijo, y comprende los sufrimientos de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción”[4]. No existe un “derecho a la procreación” y por tanto un “derecho al hijo”. La voluntad reproductiva no puede anular la gestación ni la maternidad. Recordemos lo que afirma la Conferencia Episcopal Española al decir que “La separación entre procreación y sexualidad representa una herida profunda a la naturaleza humana y a la familia. A la naturaleza, porque transforma al hijo en un producto, insinuando la idea de que la vida pueda ser una producción humana. A la sociedad, porque la nueva vida presupone solo una capacidad técnica y no un contexto de amor de esposos que quieren ser padres… La familia natural es así deconstruida y reconstruida artificialmente de muchas formas, siguiendo los deseos de cada individuo”[5]. Esto implica que hay que favorecer “los derechos del niño a una familia compuesta por un hombre y una mujer unidos por un pacto duradero de amor recíproco”[6]. 2.- El bien del niño. Ninguna vida humana debe ser considerada
¿Que esfuerzo hacen los defensores del aborto por ayudar a las personas que sufren el síndrome postaborto: mujeres, hombres que lo han inducido y médicos incluidos?
Recuperamos una entrevista a Jose Luis Méndez, Director del Departamento de Pastoral de la Salud a el periódico el Debate tras la resolución del Tribunal Constitucional, que rechaza la ponencia que declaraba inconstitucional la “Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”. Léelo en formato original Doctor y sacerdote. Una doble vocación que José Luis Méndez, director del departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, no disocia. Al contrario. La agudiza con los acontecimientos que la actualidad trae consigo. Sobre el aborto, la eutanasia y la vida charlamos con él. –¿Cuál es el eco que les va dejando los nuevos postulados contra la vida? –Lo miro con preocupación porque me parece que algo que ella nos dijo hace muchísimos años San Juan Pablo II cuando decía que la conspiración contra la vida va adelante. La vida humana empieza a tener un valor muy relativo mientras que con la de un perro, por ejemplo, hay que tener mucho cuidado con lo que hace y lo que le dices. A mi juicio, esto pone en evidencia algo que estamos viviendo, donde la vida del hombre vale lo que yo decido que valga, lo que la madre que aborta decida que valga, o lo que el médico que va a llevar a cabo esa práctica o a aplicar la eutanasia a un enfermo decida que valga la vida. Si la vida de las personas vale lo que otra determine, pues es muy preocupante, porque el día de mañana lo van a decidir sobre ti, sobre mí y sobre aquellos que hoy deciden por nosotros. –La Iglesia siempre ha intentado salvaguardar ese templo interior que es la conciencia, el espacio sagrado ante el que nos descalzamos. Parece que ahora hay una propuesta encima de la mesa para fiscalizar a los que rezan frente a una clínica abortiva. ¿Cómo se confronta, desde sus convicciones, esta realidad? –Respecto a este asunto, hay una comprensión equívoca de la conciencia, que no es apelar a la mera subjetividad. Es verdad que la conciencia es un juicio subjetivo, pero que tiene que ver con la verdad sobre el bien. La conciencia hace una referencia última al bien de la persona. Para los católicos está claro cuál es la verdad última sobre el bien de la persona. Yo, cuando era estudiante de medicina, no era precisamente creyente pero siempre entendí que el tema del aborto era un atentado contra la vida. Quizá porque el ejercicio mismo de la medicina supone una vocación al servicio de esta. Yo les preguntaría a todos estos defensores del aborto qué esfuerzo hacen ellos por recuperar y ayudar a las personas que sufren el síndrome post aborto, contrastadísimo desde hace ya muchos años por revistas científicas serias. ¿Quién se preocupa de lo que sufre la mujer que ha practicado el aborto, del hombre que lo ha inducido, incluso de los médicos que lo han practicado? Curiosamente es la Iglesia, junto con otras instituciones cristianas que no son católicas, que salen al encuentro de estas personas para ayudarla. Todavía hoy se desconoce que nosotros, como Iglesia, no queremos combatir a las personas que deciden abortar. No, nosotros queremos combatir el aborto, queremos incluso hacerlo impensable y ayudar a las personas. –¿Va a seguir siendo necesario, ante una flexibilización normativa respecto al aborto que afecte el día a día de la sociedad, la intervención de un obispo o aquel al que le haya delegado la potestad de perdonar un aborto? –La decisión de que sea la absolución, no el pecado, la absolución canónica de la excomunión, la sentencia que lleva aneja la realización del aborto, es lo que está reservado. Levantar esa excomunión está reservada al obispo y aquel a quien el obispo designe. Lo normal en las diócesis es que el penitenciario de la Catedral tenga licencias para absolver de determinadas sanciones canónicas, como es la excomunión en el caso de aborto. En este sentido, como medida prudencial, no creo que se quite porque ayuda a no perder la conciencia de que se trata de un tema muy serio. Si uno ve a un hijo suyo que está jugando con plástico y que puede acabar derramando el líquido, le puedes decir: «Oye, hijo, deja de hacer esto». Pero si con lo que está jugando es con una granada y ves que le va a quitar la anilla, le pegas un bocinazo para paralizarlo, porque es muy serio lo que está haciendo. Ahora bien, ¿qué sucede muchas veces? Que quien ha practicado el aborto desconoce la gravedad que pesa sobre ese pecado. En ese caso nadie queda excomulgado. Cualquier sacerdote puede absolver todos los pecados, todos, lo que no pueden es levantar la sanción canónica salvo un caso de proximidad a la muerte. Dicho esto, la Iglesia es madre y puede perdonar, y puede absolver de todos los pecados. Cuando alguien llega con un caso como este a un confesionario hay que perdonarle cuando hay desconocimiento, pero también hay que explicar que, en condiciones normales, si la persona que se confiesa fuera consciente de la gravedad de los hechos, yo, como sacerdote, no podría absolverle porque primero le tiene que levantar una sanción canónica que corresponde al penitenciario o al obispo. –Acabamos de conocer el fallo de la Corte Constitucional de Colombia donde se va a permitir interrumpir el embarazo hasta los 6 meses de gestación. ¿Cómo se reacciona ante lo que es vida? ¿Es una cuestión de días, semanas o meses? –Es una cuestión que lleva parejo una ignorancia espectacular. En el momento en el que se fusionan los dos núcleos, el masculino y el femenino, empiezan a producirse una serie de cambios que están dirigidos, desde el primer momento, por esa nueva realidad biológica que es el cigoto, antes incluso de que se hayan fusionado los cromosomas de la madre con los del padre. Desde entonces ya hay toda una organización bioquímica que inicia un proceso nuevo. Esto no es una cuestión de fe. Solamente
La exposición sobre la trata, en Canarias desde el 18 de octubre de 2022.
Cáritas diocesana de Canarias: Lo que no se nombra no existe, recuerda Celia Amorós. No tiene presencia en las conciencias individuales y colectivas, ni, por tanto, en la esfera política de toma de decisiones. Basta fijarse en la trata con fines de explotación sexual, una realidad invisibilizada para la ciudadanía, no detectada en la mayoría de los casos, y que se cobra la vida de mujeres y niñas ante la parálisis de las instituciones del poder político. La Pastoral de Migraciones de la Diócesis de Canarias organiza y dinamiza una exposición itinerante sobre la experiencia de las mujeres supervivientes de la trata con fines de explotación sexual bajo el nombre: ‘Punto y seguimos. La vida puede más’. A través de este proyecto fotográfico se pretende visibilizar y sensibilizar ante la situación de abuso y explotación padecida por tantas personas. Nombrar para que exista. La exposición se inauguró el 18 de octubre en la Casa de la Iglesia, donde permanecerá hasta el 15 de noviembre. El horario para visitarla será de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. Al ser una exposición itinerante irá recorriendo diferentes espacios y lugares de las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, adscritas a la Diócesis de Canarias. La trata de personas es un negocio que mueve millones de euros mientras somete a miles de personas a situaciones de esclavitud, atentando contra su dignidad y vulnerando sus derechos fundamentales. Mujeres y hombres que son captados en sus países de origen y trasladados hasta los países de destino con fines de explotación sexual, laboral, comisión de delitos, mendicidad, tráfico de órganos y/o matrimonios forzosos. En España, la forma de explotación más habitual es la sexual, y tiene como víctimas en su mayoría a mujeres y niñas. La exposición, cedida para su difusión a la Diócesis de Canarias, es promovida por de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad a través del Departamento de Trata de Personas , quienes han creado un material que pone en el centro la experiencia testimoniada de las supervivientes de trata, haciendo que aparezca ante las personas espectadoras a través imágenes y palabras que facilitan la empatía y el compromiso. Las propias mujeres supervivientes han sido desde el inicio del proyecto las protagonistas, eligiendo cómo quieren narrar su experiencia, poniendo el énfasis en la esperanza y la superación. Por eso el título ‘Punto y seguimos. La vida puede más’, incidiendo en lo que supone contar con el apoyo para poder romper con el pasado, recuperarse y reconstruir hacia un futuro. Para reflejar el proceso tal como lo experimentan las víctimas de trata, la estructura de la exposición sigue tres partes diferenciadas que se basan en tres líneas argumentales. La primera parte expresa el drama vivido por las personas que han padecido la trata. La segunda, se centra en la indiferencia de la sociedad y cómo la sienten las víctimas. Finalmente, la tercera expresa la esperanza de una vida libre de explotación, donde la implicación de la Iglesia y de la sociedad civil es fundamental. Esta exposición tan necesaria no sería posible sin la apuesta de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad, que visibiliza las realidades de la movilidad humana, especialmente las personas migrantes y refugiadas, y las personas víctimas de trata de seres humanos. Tampoco sin el desempeño de las entidades eclesiales que trabajan con víctimas de trata en España y, concretamente, las que están en nuestra Diócesis y colaboran codo con codo con Pastoral de Migraciones, especialmente en la organización de esta exposición: Cáritas Diocesana de Canarias, Religiosas Adoratrices, Oblatas del Santísimo Redentor y Fundación Cruz Blanca. También es preciso agradecer el apoyo de Radio ECCA; Cooperación Institucional y Solidaridad del Cabildo de Gran Canaria; la Casa de la Iglesia y, a título personal, a Jaime, Pedro y todas las personas que están haciendo posible que esta exposición pueda visitarse en diversos lugares de nuestra diócesis en los próximos meses.
Congreso Mundial de Stella Maris en Glasgow
Bajo el lema “Después de la tormenta…avanzando en el servicio a la gente de mar”, se ha celebrado del 2 al 5 de octubre el XXV Congreso Mundial de Stella Maris, en el puerto de Glasgow, lugar donde hace 102 años esta institución fue fundada. Han asistieron 175 personas de 22 países de los 5 contenientes para celebrar el centenario, que quedó aplazado en 2020 por causa de la pandemia. En representación de España asistieron Jerónimo Dadin, responsable de cruceros de Stella Maris Barcelona y Ricardo Rodríguez-Martos, director del Departamento de Stella Maris de la Conferencia Episcopal Española El congreso se inició con un breve repaso de la historia de Stella Maris desde su fundación y seguidamente se entró a analizar dos situaciones que recientemente han marcado a la gente de mar y a la actividad de Stella Maris: En primer lugar, la pandemia que planteó una situación en la que muchos marinos quedaron retenidos en sus barco durante meses y, sin poder bajar a tierra, llevando a Stella Maris a fortalecer su presencia en las redes y ser imaginativos a la hora de atender a las necesidades de las tripulaciones. Em segundo lugar, la guerra en Ucrania que ocasionó situaciones dramáticas para muchos marinos y sus familias. Hubo testimonios impactantes del centro Stella Maris de Kashubi (Polonia) que acogió y sigue acogiendo a muchas familias de marinos, facilutádnoles alojamiento, comida y ropa y del puerto de Odessa, en donde Stella Maris se ha volcado en asistir a marinos y sus familias, todo ello con aportaciones de distintas organizaciones internacionales y de muchos Stella Maris de otros países. Se presentó una encuesta realizada a nivel mundial sobre las condiciones laborales de inmigrantes en barcos de pesca, poniendo de relieve las circunstancias de auténtica explotación que se dan especialmente en zonas de Asia. Se dedicó también tiempo a reflexionar sobre la propia identidad de Stella Maris en un mundo que tiene que hacer frente a diversas situaciones de crisis, así como a aspectos sociológicos y pastorales. El día 4 de octubre, fecha en que fue fundado Stella Maris en 1920 se celebró una misa solemne en la catedral de Glasgow, presidida por Mons. Alexander Antony Vadakkumthala, Obispo de Kannur y promotor de Stella Maris en India. Stella Maris está presente hoy día en 328 puertos de 54 países de todo el mundo. También puedes leer: Yo siempre digo que Stella Maris es un «Atrio de los Gentiles», lugares donde las personas se reúnen por una necesidad común de afecto, de sentirse acogidos, y allí las religiones no son ningún obstáculo, al contrario. COPE: Entrevista a Ricardo Rodríguez, Director del Departamento de de Stella Maris de la CEE
D. José Cobo invita en Getafe a “seguir construyendo comunidades hospitalarias con los migrantes”
Según informa la Diócesis de Getafe, el pasado domingo 25 de septiembre se celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con una eucaristía solemne en la Parroquia Santa Teresa de Jesús (Getafe), transmitida por la 2 de TVE, y presidida por el obispo auxiliar de Madrid, D. José Cobo, miembro de la subcomisión episcopal de Migraciones y Movilidad Humana. El prelado estuvo acompañado por el vicario episcopal para la pastoral caritativa y social, Aurelio Carrasquilla, por el delegado diocesano de Migraciones, Fernando Redondo y por los capellanes de las distintas comunidades cristianas de la Diócesis provenientes de otros países. La celebración, de marcado carácter participativo, integrador y alegre, comenzó con unas palabras de Redondo en las que recordó el mensaje del santo Padre para esta jornada “la presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos». Estas palabras sirvieron también de inspiración para la homilía de D. José Cobo que invitó, a la luz del Evangelio, a una reflexión profunda sobre la manera en la que cada uno afronta las relaciones con los demás y sobre todo con los migrantes. “Tenemos que preguntarnos si vivimos abriendo abismos en nuestras sociedades, en las fronteras, creando muros y separaciones, o simplemente con insensibilidad de unos hacia otros” insistió. “Cristo nos dice que tenemos un futuro esperanzador donde todos tenemos sitio si aprendemos a vivir fraternalmente” continuó el obispo. En relación a la Jornada del día, el prelado subrayó que “la migración es parte de nuestra vida y se queda con nosotros y estamos llamados por Cristo a construir entre todos un futuro sin abismos, abierto”. “Tenemos el reto de seguir construyendo comunidades hospitalarias con los migrantes, integrándoles en su organización, y haciendo que asuman cada vez más responsabilidades” concluyó. La puedes volver a ver aquí: Misa con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2022 en tv2
Tiempo de la Creación 2022: Los obispos españoles llaman la atención sobre la crisis energética y la paz
Del 1 de septiembre al 4 de octubre la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que promueve la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Este es un tiempo en que los cristianos de todo el mundo, rezan, desarrollan proyectos y otros se movilizan para proteger la creación. Se trata de acciones urgentemente necesarias. El papa Francisco nos invita en en su mensaje de este año a practicar una espiritualidad ecológica, como ya hiciera en Laudato Si. También pone enfásis en los clamores amargos: los de la «hermana Madre tierra», los más pobres, los pueblos nativos y nuestros propios hijos. El Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española centra su atención este año en la crisis energética y la paz, un aspecto que también recuerda el papa Francisco: Lo repito: «Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos»[5]. V Seminario de Ecología Integral Igualmente, en su V Seminario de Ecología Integral, el Departamento ha querido abordar esta problemática tan urgente y necesaria en este momento histórico: Retos para el cuidado de la casa común: «Sostenibilidad, crisis energética y extractivismo». Se contará con intervenciones desde América Latina, con quien el departamento pudo estrechar lazos en abril de 2022, ya que sus responsables del se entrevistaron como un grupo de la «Caravana latinoamericana para la Ecología Integral«, encabezados por por Monseñor Vicente de Paula Ferreira, Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Belo Horizonte y Secretario de la Comisión para la Ecología Integral de la Comisión Nacional de los Obispos de Brasil. A continuación ofrecemos el Mensaje íntegro de los Obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española Visualiza todas las sesiones Primera sesión: Segunda sesión: Tercera Sesión: Cuarta sesión: El Mensaje de los obispos españoles Mensaje ante la jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación 1 de Septiembre de 2022 Crisis energética, paz y cuidado de la creación El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia. Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania. Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común. La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo. La Carta encíclica Pacem in terris de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho”(3). En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz. El Consejo Mundial de la Iglesias inició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4). Crisis energética y crisis alimentaria Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas. También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5). La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6). Afrontar