Convocados por el Departamento de Pastoral Obrera de la CEAS, y reunidos en San Lorenzo del Escorial los días 20 y 21 de noviembre, bajo la presidencia de D. Antonio Algora Hernando, Obispo de Ciudad Real y Obispo Responsable del Departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, 70 delegados y delegadas diocesanos, y presidentes y presidentas de los movimientos apostólicos obreros, procedentes de 34 diócesis, participantes en las decimosextas Jornadas Generales de Pastoral Obrera, con el lema “CON LOS BRAZOS ALZADOS A DIOS Y ABIERTOS A LOS TRABAJADORES” queremos compartir con el resto de la Iglesia y con nuestra sociedad las siguientes reflexiones: Pese a cuanto escuchamos, hemos de constatar que el mundo obrero sigue existiendo, y sigue existiendo en conflicto. Un conflicto generado por la primacía dominadora del capital que alcanza todos los ámbitos de la vida humana, haciéndola a veces imposible, por no reconocer la prioridad del trabajo sobre el capital, y la fundamental dignidad y primacía del ser humano, varón y mujer. (LE 3) Esta existencia deshumanizada se agrava con la crisis económica y de valores, que estamos padeciendo de forma global, y que padecen, como siempre, de manera permanente los más pobres del mundo obrero desde quienes queremos mirar esta realidad: desempleados, jubilados, jóvenes, trabajadores precarios, víctimas de accidentes laborales, mujeres, e inmigrantes… (Cf. LE 6) Con los brazos alzados a Dios, la Iglesia quiere ser casa de acogida de quienes sufren las condiciones de vida y trabajo que hoy impera en nuestra sociedad, haciendo un llamamiento a mirar la realidad desde el lugar de los pobres, que es lugar de Dios en la historia. Es decisivo desde el punto de vista pastoral mostrar la capacidad que tiene la Palabra de Dios para dialogar con los problemas que el hombre, varón y mujer, ha de afrontar en la vida cotidiana[…] debemos saber mostrar que Dios escucha la necesidad del ser humano y su clamor. (cf. Verbum Domini n. 23). Queremos compartir con toda la Iglesia la “pastoral obrera de toda la Iglesia” como eje de acción pastoral frente a la crisis, para que con voz profética denuncie con valentía las causas que generan el pecado estructural que a tantos empobrece. Queremos invitar a toda la Iglesia a reconocer y acoger la vida sufriente del mundo obrero como parte innegable de la historia de salvación. (Cf. POTI) Queremos exigir de los poderes públicos una acción constante, comprometida con la causa de los pobres, que dignifique y haga posible la vida humana, que devuelva al trabajo la dignidad propia de quien lo realiza, y que con ello pueda hacer posible la vida personal, familiar y social de todos. (CA 48) Reconociendo que las organizaciones sindicales son factor constructivo de orden social y de solidaridad y, por ello, un elemento indispensable de la vida social (CDSI 305), queremos pedirles una acción, también constante, que tenga en cuenta a los más empobrecidos del mundo obrero, para recuperar la dignidad del trabajo humano y la defensa de la dignidad de los trabajadores. Y una acción decidida para afianzar estas organizaciones como servidoras del mundo obrero. (LE 20) Llamamos a nuestras respectivas comunidades diocesanas y a los militantes de los Movimientos Apostólicos Obreros a vivir un nuevo dinamismo evangelizador que genere nuestra propia conversión personal y comunitaria, para hacer visible un nuevo modo de ser, de sentir, de pensar y de vivir, que haga cercana a todos, la salvación que nos trae Jesucristo, el único liberador, y que transformando las estructuras ayude a crecer el Reino de Dios y su justicia. Con los brazos abiertos a los trabajadores, invitamos a todos a revisar nuestras maneras de vivir. Hemos de recuperar caminos de vida más austeros, fraternos y solidarios, y les decimos que con ellos, encarnados en sus condiciones de vida, en sus problemas y situaciones, la Iglesia quiere seguir haciéndose presente como compañera de camino, compartiendo sus gozos y esperanzas, sus luchas y sus penas, dispuesta a escuchar y a aprender, a dialogar, y a plantar la semilla del Evangelio que es fuente de vida para todos. A Jesucristo, el divino obrero de Nazaret, por intercesión de María, Madre de los pobres, pedimos Vida, y vida en abundancia. (Jn 10,10) El Escorial, 21 de noviembre de 2010 Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo
Declaración Final del VIII Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria
Convocados por el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Comisión Episcopal de Pastoral Social bajo el lema “Iglesia, colectivos vulnerables y Justicia restaurativa”, más de 400 miembros de la Pastoral Penitenciaria Católica, procedentes de las diócesis españolas, hemos estado reflexionando sobre la realidad de nuestros sistemas penal y penitenciario desde la mirada creyente, que es propia de nuestra concepción de la vida. Con tal motivo, proclamamos nuestra fe en Dios Padre. Nos ha regalado una tierra común para todos, nos ha creado radicalmente iguales y libres y quiere que todos los bienes de la tierra se destinen sin muros ni fronteras al servicio de todos los hombres y mujeres sin distinción. Creemos en Jesucristo que pasó por el mundo haciendo el bien, que curó y que cuidó, que proclamó la libertad para los cautivos y que murió y resucitó en favor de todos sin excepción. Creemos en la fuerza vivificante e irresistible del Espíritu Santo, que nos invita a la comunión, a ser fieles a nuestra tradición y a abrirnos con audacia creativa a los nuevos retos que la realidad social y penitenciaria reclama y en los que está en juego la suerte de los más pobres. Justicia restaurativa Por ello, la Pastoral de Justicia y Libertad proclama su compromiso con las personas privadas de libertad por cualquier causa. Ninguna de ellas está irremisiblemente perdida. Todas albergan un mundo inédito de posibilidades que reclaman el compromiso de los poderes públicos, de la sociedad y de la Iglesia para lograr que la igualdad y la justicia material sean efectivas. Particularmente expresamos nuestra adhesión a los postulados de la Justicia Restaurativa o reconciliadora. A la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, optamos por un modelo de justicia que proteja de manera efectiva a la víctima, que responsabilice al infractor y que devuelva la paz social, minimizando el uso de medios coercitivos o violentos. Apostamos por todas las formas de mediación penal comunitaria como un modo de atender efectivamente las necesidades reales de las personas afectadas por el delito. Derechos Humanos y colectivos vulnerables Nos preocupan especialmente las situaciones de extremada vulnerabilidad de las personas con enfermedades mentales y discapacidades, de las mujeres con cargas familiares, de los extranjeros sin arraigo, de los ancianos y de los menores de edad privados de libertad, así como todas aquellas otras a las que a la falta de libertad se suma la precariedad personal y social. Reiteramos que la prisión no es la respuesta adecuada para estas situaciones, muchas veces previsibles y tratables en otros ámbitos más idóneos y eficaces. Menos aún aplicar la privación de un valor sagrado como la libertad por infracciones administrativas en materia de extranjería. Solicitamos y esperamos de nuestras autoridades que fomenten de manera efectiva políticas preventivas de la criminalidad que atiendan a la salud mental, su diagnóstico y tratamiento precoz, la atención integral a las drogodependencias y que desarrollen políticas de extranjería compatibles con los derechos humanos, la movilidad y el destino universal de los bienes de la tierra. Sensibilización social Consideramos importante cultivar una pedagogía social que muestre la desproporción entre las altísimas cifras de personas en prisión y la circunstancia de encontrarnos por debajo de la media europea en tasas de delincuencia. Esta distorsión tiene su origen principalmente en la lenta ejecución de las sentencias penales, en la falta de atención personalizada a las víctimas, en la inexistencia de una cultura jurídica de cómo funciona el Derecho y sus instituciones y, por encima de todo, en la explotación superficial, emotivista e interesada del sufrimiento. En consecuencia, deseamos que los medios de comunicación social, especialmente los de la Iglesia, cuiden y cultiven los valores de la Justicia restaurativa y eviten la apelación al miedo al diferente y los estereotipos estigmatizadores que alejan de la verdad. Queremos seguir sensibilizando a nuestra sociedad de que el Derecho penal no es la solución para todo y que no siempre la respuesta punitiva resuelve problemas que nacen de la desigualdad social. La creación de vínculos sociales y eclesiales y valores como la acogida, la hospitalidad, la incondicionalidad y el respeto a la dignidad de las personas constituyen un requisito fundamental en los procesos de reconciliación social. En ellos tiene un papel imprescindible la familia como primer espacio de socialización en la alteridad y en la creación de vínculos permanentes. Iluminados y movidos por nuestra fe, ponemos en manos de Nuestra Señora de la Merced el compromiso para seguir trabajando infatigablemente en favor de los derechos humanos de todas las personas, singularmente de las más vulnerables, y promoviendo la Justicia Restaurativa que nos acerca un poco más al anhelo del Reino de Dios y de su Justicia que sólo consumará Quien es origen, camino y meta de todo.
Conclusiones de las XVII Jornadas de Pastoral Gitana
1. Los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2002 se han celebrado en Alcalá de Henares las XVII Jornadas de Pastoral Gitana. Estuvieron presididas por D. Ciriaco Benavente, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión episcopal de Migraciones, y contaron con la participación de más de 100 personas. 2. Los gitanos Antonio Heredia y Enrique Porras y la religiosa Hija de Jesús, Josefina Soler, han sido los encargados de las ponencias en torno al ser, al saber y al hacer del agente de Pastoral Gitana. Hemos escuchado tres hermosos testimonios de trabajo pastoral con gitanos y trabajado en cuatro talleres sobre la Biblia, el beato Ceferino Jiménez, el arte y la dimensión religiosa del gitano y las dinámicas de grupo. Los momentos de oración, celebración eucarística y convivencia fraterna han jugado también un papel importante. 3. Al final de nuestras Jornadas hemos llegado a las siguientes conclusiones que van a marcar nuestro trabajo durante el presente curso: Un trabajo prioritario en nuestras diócesis y desde la dirección nacional ha de ser el de crear nuevos animadores de Pastoral Gitana y alentar y acompañar a los ya existentes. Un animador de Pastoral Gitana es un cristiano que cuida su encuentro personal y comunitario con Jesucristo y que se siente enviado a compartir con los gitanos la Buena Noticia de Jesucristo. Para ser animador de Pastoral Gitana no hace falta ser un cristiano perfecto, sino reconocerse cada día como hijo del Padre de la misericordia y hermano de todos los hombres. El ser del animador se alimenta permanentemente de la escucha de la Palabra, en la oración y la celebración de los Sacramentos. El animador de Pastoral Gitana no es un franco-tirador en solitario, sino un cristiano activo, miembro de una comunidad eclesial de referencia. La misión de compartir la Buena Noticia con los gitanos no es tarea de unos pocos sino de toda la Comunidad Cristiana. Por eso, el animador que trabaja pastoralmente con gitanos ha de cuidar mucho la coordinación y comunión parroquial, diocesana y estatal para que aumente la credibilidad y la eficacia de sus esfuerzos. El animador de Pastoral Gitana ha de empezar respetando y amando entrañablemente a los gitanos y todo lo positivo que les rodea. Su cultura, su arte, sus valores, sus sufrimientos, sus fiestas, sus luchas y sus organizaciones… todo ello ha de ser bien conocido y amado por quien desea compartir con ellos el gozo de conocer y amar a Jesucristo. El animador ha de encontrar la pedagogía adecuada para ir convirtiendo a los gitanos en sujetos y protagonistas de la evangelización de su pueblo. En el trabajo pastoral con los gitanos no hay recetas. Hemos de cuidar la relación amistosa y gratuita en el día a día, hemos de acoger con profundo respeto su vida, iluminarla con la luz del Evangelio teniendo muy en cuenta la originalidad y los valores de su cultura. El beato Ceferino es un buen testimonio de una hermosa síntesis entre vida gitana y vida cristiana. Nos gustaría ayudar a las comunidades parroquiales de las que formamos parte, a acoger con cariño y flexibilidad las demandas sacramentales de los gitanos. Si sabemos aprovechar convenientemente esas demandas, será posible hacer un proceso evangelizador con ellos. Merece ser constatada la participación en las Jornadas de representantes de Italia y Francia, personas históricas en el trabajo pastoral con los gitanos desde sus características nómadas, que con sus aportaciones enriquecieron nuestra Asamblea.
Conclusiones de las XVIII Jornadas de Pastoral Gitana
1. En noviembre de 2002, a los cinco años de la beatificación del gitano Ceferino Giménez Malla, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, aprobó un documento pastoral titulado «La Iglesia de España y los gitanos». 2. Los días 12, 13 y 14 de septiembre de 2003, más de cien gitanos y payos -sacerdotes, religiosos y laicos-, venidos de 36 diócesis de España, nos hemos reunido en Alcalá de Henares para celebrar las XVIII Jornadas de Pastoral Gitana, presididos por Mons. D. Ciriaco Benavente, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones. En esta ocasión, las Jornadas han girado en torno a la recepción y puesta en práctica del citado documento. Este documento supone una novedad histórica muy significativa y se convierte para toda la Iglesia de España en un reto pastoral apasionante. 3. Dos ponencias -«La cultura y los valores gitanos» y «Orientaciones prácticas para la acción pastoral»- nos han ayudado a entrar en las claves del documento. De esas ponencias y del trabajo de grupos destacamos las siguientes convicciones: Los gitanos se sienten orgullosos de serlo y desean seguir siéndolo, adaptándose a las circunstancias actuales; desean seguir cultivando los valores de siempre encontrando las expresiones apropiadas al tiempo presente.Los gitanos de España no forman una realidad uniforme y homogénea, sino una realidad plural y heterogénea, en la que cualquier generalización suele ser falsa.Los gitanos de España son sedentarios, tienen una residencia estable, pero conservan el alma nómada. El viaje y el camino forman parte de su identidad.La promoción y evangelización de los gitanos empieza siempre por el respeto y el amor a los gitanos, que tienen una comprensión de la realidad diferente a la de la sociedad mayoritaria.La fe en Jesucristo no se identifica en exclusiva con ninguna cultura, sino que está llamada a inculturarse en todas, también en la gitana.Los gitanos valoran enormemente la familia, la familia extensa. Su identidad y su presente está siempre muy colorado por su pertenencia familiar. El respeto a los familiares de más edad, a los ancianos, forma parte de su código habitual de conducta. Los gitanos no suelen vivir para trabajar, suelen trabajar para vivir. Lo que más valoran es la familia, la convivencia, la relación…Los gitanos tienen una especial disposición para la fiesta, el arte y el buen gusto. Viven apasionadamente la vida y encuentran con facilidad motivos para hacer fiesta.Los llamados «valores gitanos» no son una realidad estática, sino viva y cambiante. La mayoría de los gitanos coinciden en esos valores pero han de cuidarlos especialmente para que no se pierdan. Los gitanos pueden enriquecerse en contacto con los valores de la sociedad mayoritaria y pueden enriquecer con sus valores a esa sociedad.Toda la población gitana está asistiendo a un cambio muy rápido, pero quizás sea en la mujer gitana donde más se nota el cambio y lo mucho que puede aportar a la promoción de las familias gitanas.La promoción humana forma parte de la evangelización; la evangelización va más allá de la promoción humana. En la tarea de la evangelización hay una tarea y un lugar para cada miembro de la Iglesia: sacerdotes, religiosos o laicos, gitanos o payos. El documento de los obispos nos invita a trabajar más y mejor en la acción pastoral con gitanos, acogiendo y cuidando su dimensión religiosa. Además, no partimos de cero porque nos ha precedido una nube ingente de testigos y apóstoles.El anuncio de Jesucristo, con palabras y obras, es una buena noticia para todos, también para los gitanos. La acogida de Jesucristo genera procesos de humanización y liberación. El tesoro principal de la Iglesia es la persona de Jesucristo.Es la Iglesia entera la que tiene la misión de compartir el Evangelio con los gitanos, y no es posible evangelizar sin cuidar la comunión. El ser humano -el ser humano concreto, el gitano- es el primer camino que debe recorrer la Iglesia en el cumplimiento de su misión.Los gitanos no son sólo destinatarios de la acción pastoral de la Iglesia, sino que están llamados a ser sujetos evangelizadores. Hemos de cuidar una organización flexible y eficaz que aliente la vida y la acción pastoral con los gitanos. En la acción pastoral con gitanos no hay recetas; hay que descubrir a pie de obra, con la gracia de Dios y en comunión con otros hermanos, lo que conviene hacer en cada momento y lugar. 4. Merece la pena destacar también el testimonio sencillo pero profundamente evangélico de dos gitanas -una madre de familia y una religiosa- y de un gitano -miembro de una hermandad de penitencia- de Andalucía. Su experiencia cristiana nos anima a seguir compartiendo el Evangelio con la población gitana. Hemos tenido también la oportunidad de escuchar de primera mano el trabajo que Cáritas Española y la Fundación Secretariado General Gitano intentan realizar entre los gitanos. Se han cuidado mucho los momentos de convivencia, fiesta y celebración litúrgica. 5. Por todo lo vivido y compartido estos días damos gracias a Dios y, de acuerdo con el Plan de Trabajo aprobado para los próximos tres años, nos comprometemos a trabajar intensamente en nuestras respectivas diócesis para que el documento de los obispos sea convenientemente acogido y vivido por la Iglesia del Señor que peregrina en España.
XV Jornadas de Pastoral Obrera
Convocados por el Departamento de Pastoral Obrera de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española, presididos por Monseñor Antonio Ángel Algora Hernando, Obispo de Ciudad Real, Responsable de Pastoral Obrera en la CEAS, y con la asistencia de D. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila, hemos celebrado, durante los días 21 y 22 de noviembre de 2009, las XV Jornadas de Delegados Diocesanos de Pastoral Obrera y Presidentes de los Movimientos Apostólicos Obreros, encontrándonos representantes de 34 diócesis, y de las Comisiones Permanentes de los Movimientos Apostólicos (JOC, HOAC, Hermandades del Trabajo, Mujeres Trabajadoras Cristianas), para renovar nuestro compromiso de encarnación, y evangelización, entre los pobres del mundo obrero y del trabajo. Bajo el lema “Al servicio de la verdad que libera”[1] Evangelizar el trabajo en tiempos de crisis, e iluminados por la reflexión presentada por Luis González-Carvajal nos hemos sentido convocados, en palabras del Papa Benedicto XVI,[2] a acoger la verdad del sufrimiento de tantos hombres y mujeres a quienes este modelo de vida personal y de sociedad deshumanizados en el que nos movemos, rompe existencialmente. Desde la verdad del Evangelio, vivida en la Iglesia, les queremos acompañar y ayudar a salir adelante como mujeres y hombres nuevos con los que podamos transformar también la sociedad. Hemos reafirmado nuestra necesidad de mirar la historia desde los últimos, desde abajo, desde los pobres, situados como creyentes en su perspectiva para abordar la tarea de iluminar la construcción de un mundo nuevo. Nos hemos sentido llamados a la conversión en la vida personal y comunitaria de modo que con el testimonio de vida el Evangelio pueda ser creído. Y nos hemos sentido interpelados en la tarea de anunciar el Evangelio a los hombres y mujeres que sufren la precariedad, la siniestralidad laboral, la dureza de la inmigración, que son víctimas de los mecanismos de producción y consumo de nuestra sociedad, necesitada de una renovación radical de los valores que hoy la mueven. Las experiencias de las distintas diócesis nos han mostrado caminos de encarnación, presencia y evangelización en el mundo obrero y del trabajo, como levadura en medio de la masa, desde acciones pequeñas, capaces de sembrar vida y esperanza, en el marco de las líneas ya puestas en marcha en el Plan de acción del trienio: Intensificando la cercanía y solidaridad a los conflictos del mundo obrero y a las víctimas de la crisis (inmigrantes, víctimas de la siniestralidad, desempleados, trabajadores precarios, mujeres y jóvenes…) Potenciando la formación de militantes obreros cristianos Generando un nuevo dinamismo evangelizador, una nueva cultura, una nueva manera de vivir. Denunciando las situaciones injustas, y anunciando la novedad del Evangelio mediante nuestras acciones. La andadura de la Pastoral Obrera en la Iglesia española, desde la publicación del documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia[3], actualizada desde la reflexión sobre el conflicto social hoy, que vio la luz en el libro “El Trabajo Humano, Principio de Vida”, fruto de largos años de trabajo, ha recorrido un camino fructífero en la misión de plantar la Iglesia en medio del mundo obrero y del trabajo. La pastoral obrera de toda la Iglesia tiene su garantía de novedad evangelizadora en el compromiso apostólico de la comunidad cristiana. Es toda la comunidad la que debe sentirse comprometida en esta acción misionera con el mundo del trabajo.[4] Debemos, como cristianos, impulsar una cultura de la solidaridad y de la gratuidad. Debemos abrir caminos de humanización. Por eso ponemos en manos de Dios Padre, por medio de María, la Virgen Madre, obrera de Nazaret nuestro trabajo. Que por su intercesión se llenen de vida las tareas en las que nos empeñamos para vivir al servicio de la verdad que libera, que no es otra que la del Evangelio de Jesucristo, que estamos llamados a anunciar, con toda la Iglesia, a los hombres y mujeres del mundo del trabajo. [1] Cfr. Caritas in Veritate, Benedicto XVI [2] cfr. CV 9 [3] LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española [4] Derechos sociales y Caridad Política, Carlos Amigo Vallejo
Que con la fuerza del Espíritu Santo desbordéis de esperanza
“La crisis económica preocupa a la pastoral obrera” Durante los días 22 y 23 de noviembre de 2008 se han celebrado en Madrid, las Jornadas Generales de los Delegados Diocesanos de Pastoral Obrera y Presidentes de los Movimientos Obreros Cristianos, presididos por Mons. D. Antonio Algora, Obispo de Ciudad Real y Responsable del Departamento de Pastoral Obrera, de la CEAS y con la presencia de 32 diócesis, con el lema “Con la fuerza del Espíritu Santo desbordéis de esperanza”. Durante éstas, Francisco Pérez, economista y miembro del Equipo de la Delegación Pastoral Obrera de Zaragoza, ha impartido la ponencia “Crisis económica, causas y consecuencias para el Mundo Obrero y lectura desde la Revelación y la Doctrina Social de la Iglesia”. Hemos compartido experiencias de diferentes diócesis que nos han animado a seguir con esperanza en la misión que la Iglesia nos ha encomendado. También nos hemos planteado las líneas de acción del Departamento de Pastoral Obrera para los próximos años.En estas Jornadas hemos constatado que: Vivimos en una sociedad con profundas convulsiones, que se nos presenta con grandes amenazas para la vida de los hombres y mujeres del mundo obrero, pero también con posibilidades para la vida humana. En esta situación comprobamos cómo el sistema neoliberal de producción y consumo, que domina la sociedad y los cambios sociales, se ha manifestado incapaz de solucionar los graves problemas de la humanidad y ha seguido generando empobrecimiento en amplios sectores del mundo obrero. Esta realidad está rompiendo la sociabilidad humana, provocando un radical empobrecimiento de las personas y de las relaciones que se dan entre ellas. Esto se ve agravado con la crisis económica que estamos padeciendo. Esta crisis no es solo un problema económico sino, sobre todo, un problema moral que pone de manifiesto “los valores éticos” y las bases sobre las que está construida la economía y la sociedad. La crisis es también un problema político ya que la liberalización de la economía ha impedido e impide el bien común de la humanidad. Los Estados anteponen la economía a las personas y premian a los culpables a costa de las víctimas. La Doctrina Social de la Iglesia nos reclama que desarrollemos la acción política como una realidad constitutiva de nuestra humanidad concretada en la dignidad de la persona y en el bien común. Por eso es necesario reconstruir la dimensión política de la naturaleza humana, especialmente de las víctimas del sistema de producción y consumo. Por nuestra parte, movidos por el Espíritu, fuente de esperanza, nos comprometemos a impulsar en el mundo obrero y en la Iglesia un diálogo que responda al proyecto de humanización que Jesucristo nos ofrece. Pedimos al Señor, el Obrero de Nazaret, que nos dé la fuerza y la espiritualidad necesaria para que, a través de las Líneas de Acción de la Pastoral Obrera de Toda la Iglesia, sigamos contribuyendo a la liberación de los empobrecidos de todas las crisis. Sólo desde una vida y un compromiso evangelizador, como respuesta agradecida al amor de Dios, seremos capaces de caminar en nuestro servicio al mundo obrero.
Ante una nueva tragedia en el mar, el Apostolado del Mar se une al dolor de la familia marinera
Cuando todavía tenemos en la mente la tragedia de los dos mariscadores ahogados en Bueu (Pontevedra) y la más reciente de los otros dos marineros que perdieron la vida en la Costa lucense de Cillero, tenemos que asistir, desolados y tristes, a esta nueva tragedia del hundimiento del Arrastrero “Cordero”, con base en Riveira. El Apostolado del Mar, al tiempo que se une al dolor de las familias de las victimas, eleva plegarias a la “Stella Maris” para que interceda por ellos al Padre y les lleve al Reino de la paz y la gloria. No podemos sino unirnos también al dolor de toda la familia marinera en este luctuoso suceso; especialmente a la gallega, que ha sido la más castigada por estos últimos acontecimientos trágicos. Resulta difícil comprender estos duros golpes, impredecibles e inesperados. La fe da fuerzas para seguir en la brega, con esperanza renovada, también en esa profesión tan exigente y con tantos riesgos como es la vida en el mar. Nuestro ruego a la Autoridades Civiles, para que pongan todos los medios necesarios para atender a las familias de las víctimas en el desamparo en que han quedado; que les proporcionen el apoyo que necesitan tanto asistencial como social. Todos estos marineros fallecidos han sacrificado sus vidas a la dureza y dignidad de esa vieja y noble profesión y han contribuido al bienestar de la sociedad, recibiendo por ello muy poco. Pedimos a Dios para que no haya más víctimas y que las Autoridades, las empresas que trabajan en el mar y toda la sociedad contribuya a la seguridad de estas personas que ejercen su profesión en un medio con tantos riesgos imprevistos. De nuevo recurrimos a la “Stella Maris”, patrona de la gente marinera, para que lleve al puerto definitivo en la Casa del Padre a estos náufragos.
No solo emigrantes, sino hermanos y hermanas
Directores Nacionales y responsables de la Pastoral de Migraciones de 21 países europeos se reunieron en Viena, en la Casa de Espiritualidad Cardinal-König-Haus, durante los días 12 al 14 de septiembre pasados. El encuentro fue presidido por Monseñor José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión de Pastoral de Migraciones del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE). También estuvieron presentes representantes de la Santa Sede y de algunos organismos católicos internacionales (COMECE, ICMC, Caritas Europa). El tema principal del encuentro fue “Migrantes africanos en Europa y en la Iglesia: Responsabilidad pastoral”, que fue iluminado por dos conferencias: una del Profesor Jan Sterk, de la diócesis de Malinas “El continente africano y sus aspectos significativos en cuanto a historia, cultura, religión y sociedad”, y otra de Mons. Franz Scharl, Obispo Auxiliar de Viena “Una reflexión teológico-pastoral basada en la experiencia”. Posteriormente, tres testimonios orientaron el trabajo en grupos. Estos fueron presentados por D. Oliver Eitel, camerunés, Director de Caritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara (España), que presentó la experiencia desde el punto de vista de los inmigrantes, refugiados políticos y solicitantes de asilo; por el D. Petrus Bsteh, Rector de la Oficina de Viena para las Religiones del mundo, quien habló de la situación desde el punto de vista de los estudiantes, y por D. Claude Musitar, representante de la organización belga Pro Migrantibus, que orientó la situación desde el punto de vista pastoral. Los resultados de los grupos de trabajo fueron recogidos en unas recomendaciones que se presentarán a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias de los países. (En este fin semana las recomendaciones serán puestas en la página web de CCEE: ww.ccee.ch) La presencia de migrantes africanos en Europa está realmente en el centro de la reflexión y diálogo entre obispos africanos y europeos, así como entre los directores nacionales de la pastoral de migrantes. Es un fenómeno plural y complejo, que debería ser abordado desde distintos ámbitos – político, cultural, social pastoral… – y con la cooperación de las distintas instancias. En el curso del encuentro surgieron numerosas iniciativas, que, sin embargo, tienen que ser todavía llevadas a la práctica y desarrolladas. Los participantes expresaron unánimemente que la situación de muchas naciones africanas, con su consiguiente pobreza, subdesarrollo y la desesperación de las personas, es dramática. A menudo, tales situaciones obligan a las personas a emprender arriesgados viajes a Europa, viajes que para muchos terminan en la muerte. Los participantes en el encuentro enfatizaron que los gobiernos de Europa y África deben utilizar todos los medios posibles para poner fin a esta situación. Independientemente de cómo han llegado a Europa los migrantes africanos, deben ser tratados como seres humanos, más aún, como hermanos y hermanas, tal y como Jesús nos pide. A los Gobiernos y responsables de los países europeos se les pide que se garantice la justicia y que aumente la cooperación en el ámbito del desarrollo de los países más pobres. Finalmente, durante el encuentro, se decidió que en la primavera de 2010 se organizará en España un Congreso sobre el tema Migraciones. En la cena del 13 de septiembre, participaron como huéspedes algunas personas relevantes de la ciudad de Viena: D. Edwin Buchinger, Ministro federal de Asuntos Sociales y Protección del consumidor; Dña. Ursula Struppe, Directora del Departamento Municipal de Integración y Diversidad; D. Emanuel Aydin, Vicario Episcopal y Representante del Consejo Ecuménico de las Iglesias; y D. Christoph Petrik-Schweifer, Secretario General para Programas internacionales de Caritas Austria. Nota aprobada por los participantes en el encuentro
Nota con motivo del naufragio del Nuevo Pepita Aurora en Barbate, frente a la costa de Cádiz
En la tarde de ayer, miércoles 5 de septiembre, nos entristecía la noticia del hundimiento del pesquero Nueva Pepita Aurora cuando se encontraba faenando a doce millas de Tarifa, en la costa gaditana. El barco había partido de Barbate con 16 tripulantes, ocho consiguieron salir con vida, tres han fallecido y cinco permanecen desaparecidos. Mientras en la costa gaditana continúan las labores de rescate de los cinco desaparecidos, nos llega la noticia de otra desaparición, esta vez en aguas gallegas, de un marinero del Seixo III –con base en Cambados- tras caer al mar desde el barco en el que trabajaba al norte de Corrubedo. El Apostolado del Mar quiere mostrar su cercanía a estas familias que han sufrido la muerte o esperan noticias de sus seres queridos. Queremos estar junto a ellos. Sentimos que es muy humano estar juntos para decirnos algo con la oración, con el llanto y el dolor. Eran unos trabajadores de la mar que han sido víctimas de un trabajo que han hecho con dignidad al servicio de la vida, de la suya y de las otras personas a las que querían. En el Apostolado del Mar quisiéramos rendir un homenaje a esos hombres trabajadores y pedir un reconocimiento social a la dignidad y al valor de los trabajadores de la mar, tantas veces mal valorados cuando no ignorados. Que la Virgen del Carmen, su Patrona, les acoja.