Lamentamos profundamente este nuevo dramático suceso, que plantea, una vez más, muchas preguntas en torno a la seguridad marítima y que causa tanto dolor y desconsuelo. Un nuevo accidente ha golpeado a la gente de mar, habiendo perecido dos pescadores (uno español y el otro de Ghana) y permaneciendo desaparecido uno de Perú y hallándose en estado grave otro de Senegal. El pesquero Vilaboa Uno, con sede en Santander, salió a la mar sobre la medianoche y unas horas después naufragaba cerca de Cabo Mayor en el mar Cantábrico, al parecer debido a una vía de agua. En total había 10 tripulantes a bordo. En estos momentos, sigue la búsqueda del tripulante desaparecido. Desde Stella Maris – Apostolado del Mar de España, lamentamos profundamente este nuevo dramático suceso, que plantea, una vez más, muchas preguntas en torno a la seguridad marítima y que causa tanto dolor y desconsuelo. Deseamos hacer llegar a las familias directamente afectadas y a la comunidad marítima de Cantabria nuestro afecto, nuestra oración y nuestra solidaridad. No hay palabras para describir el dolor de los familiares de las víctimas y la incertidumbre de los del desaparecido. Dirigimos nuestra oración a la Virgen del Carmen por todos ellos. Todo esto sucede justo en esta Semana Santa, en la que revivimos la pasión de Cristo, pero siempre a la luz de la Resurrección, que es fuente de esperanza en el amor infinito de Dios. Monseñor Luis Quinteiro Fiuza, Obispo de Tui Vigo y responsable del Apostolado del Mar de la Conferencia Episcopal Española Ricardo Rodríguez Martos-Dauer, Director del Departamento de Stella Maris
Pastoral del trabajo denuncia la muerte de tres trabajadores en las minas de Súria
Comunicado de la Pastoral del Trabajo: Estadísticamente, en lo que llevamos de año, se habrán producido unas 150 muertes por accidente laboral. Pocos medios de tirada nacional se han hecho eco de estas muertes. Hoy un gran número de ellos reflejan la pérdida de vidas en un accidente ocurrido en una mina de Súria (Barcelona), tres muertos han hecho falta para despertar el interés social por esta sangría que cada día se cobra 2 ó 3 vidas diarias. Durante 2022 se registraron 826 muertes en el trabajo. La perdida de salud y de vida es una sangría que se produce diariamente en el mundo del trabajo. Es necesario afrontar esta calamidad social y en primer lugar que Gobierno y agentes sociales prioricen en sus agendas en buscar medidas eficaces para abordar este gran problema. La Estrategia Española 2023-2027 sobre Seguridad y Salud en el Trabajo ha sido un gran paso, ahora toca concretar y desarrollar cada uno de los objetivos planteados en este acuerdo y hacer que su eficacia llegue a los lugares de trabajo y se transforme en una herramienta útil para la protección de la vida de trabajadoras y trabajadores. La verdadera tragedia es que estas muertes se convierten en frías cifras estadísticas que nos ocultan las tragedias personales y familiares que hay detrás de cada uno de estos accidentes. El Papa Francisco nos recuerda que “no son números, son personas (…). Trabajar en seguridad permite que cada uno exprese lo mejor de sí mismo ganándose el pan de cada día. Cuanto más prestamos atención a la dignidad de la obra, más seguros estamos de que aumentará la calidad y la belleza de las obras creadas”[1] Hoy toca expresar nuestro profundo pesar y nuestras condolencias a familiares, amigos y compañeros de trabajo de estas personas que hoy no volverán a sentir el calor de sus hogares. Pero hoy también debemos recordar que “la situación de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin víctimas”[2]. Como Iglesia estamos profundamente comprometidos en esta causa que nos urge a visibilizarla, señalar las condiciones de trabajo que las provocar y a acompañar a las víctimas. Nos unimos a la petición del Papa Francisco y a la de tantos trabajadores: “¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo”[3] Madrid, 10 de marzo de 2023 Departamento de Pastoral del Trabajo [1] Audiencia del Papa Francisco con Miembros de la Asociación Nacional de Constructores de Edificios (ANCE), 20.01.2022 [2] LXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Nota sobre la defensa y promoción de la vida en el trabajo. 2000 [3] Papa Francisco, mensaje pronunciado en la Misa del Gallo de 2021, en la Basílica de San Pedro.
Directrices para una oficina diocesana/nacional de pastoral de movilidad humana
La sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha editado esta guía confiando en que puedan ser un instrumento util para las iglesias locales a la hora de organizar la pastoral de los migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de trata, dado que ofrecen unos principios operativos generales y un modus operandi preciso necesarios para iniciar y desarrollar el apostolado específico en el ámbito de las migraciones
Iglesia por el Trabajo Decente denuncia la situación de precariedad laboral que sufren miles de personas y que hoy en día sigue teniendo mayoritariamente rostro de mujer
Nota de prensa Con el lema “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino”, ITD pide políticas de empleo activas y pasivas vinculadas a la educación para el empleo y dirigidas a reforzar las probabilidades de que las jóvenes encuentren un empleo. La ratificación del Convenio y posterior aprobación del Real Decreto-ley 16/2022 que da lugar a modificaciones de distintas normativas relacionadas con el trabajo del hogar, ha supuesto un avance en el reconocimiento de derechos, sobre todo en la histórica reivindicación del acceso a la protección frente al desempleo. Pero se han quedado fuera otras reivindicaciones que habrían supuesto una verdadera equiparación de derechos laborales y de seguridad social, fundamentalmente todo lo relativo a las condiciones particulares que conlleva el trabajo de interna. En su manifiesto, “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino” hecho público con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Iniciativa Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) reivindica un cambio en la organización de la sociedad donde el centro sea la persona y pueda tener acceso a un trabajo decente que suponga que mujeres y hombres trabajemos en igualdad, dignidad, libertad y seguridad. Por ello, se sigue denunciando la desigualdad salarial que mantiene a las mujeres en situación de inferioridad y desde ITD se exige que se corrijan las desigualdades existentes tanto a nivel salarial como de las situaciones que las originan. Frente a la situación de los jóvenes, ITD “encuentra una especial dificultad de acceso al mercado laboral de mujeres jóvenes”. Por ello, “pedimos políticas de empleo activas y pasivas vinculadas a la educación para el empleo y dirigidas a reforzar las probabilidades de que las jóvenes encuentren un empleo”. En este sentido, la iniciativa urge a que el trabajo que las mujeres realicen sea socialmente reconocido y goce de las condiciones laborales de un trabajo decente. Ante todo esto, tenemos que situarnos en otra lógica, hemos de afrontar la realidad del mundo obrero y del trabajo desde la fraternidad, de la dignidad de la persona y el bien común. Situarnos en la lógica de la defensa de la dignidad del trabajo y de un trabajo con condiciones dignas y saludables para las personas que lo realizan.” Siguiendo el lema “Igualdad y Dignidad – La precariedad laboral se escribe en femenino”, ITD se une al constante llamamiento del papa Francisco para poner fin a las desigualdades de las mujeres en el mercado laboral, como la menor consideración de los riesgos laborales en los trabajos altamente feminizados y que traen problemas de salud, y acabar con la brecha salarial, un “escándalo que los cristianos deben rechazar firmemente”, junto con las consecuencias que todo ello acarrea anima a ., pide la iniciativa en su manifiesto. *** La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». DATOS SOBRE LA MUJER TRABAJADORA EN ESPAÑA La brecha salarial de género es de 4.721 euros año. La mujer cobra un 20,9% menos que los hombres Las ocupaciones que cuentan con mayor salario medio están masculinizadas, mientras que las ocupaciones con salarios bajos están feminizadas. Del total de personas desempleadas 3.024.000, más de la mitad son mujeres, 1.623.000 La tasa de empleo de las mujeres disminuye a medida que tienen descendencia El 75% de la población asalariada en España a jornada parcial son mujeres. Hay 1.488.550 mujeres que ya no buscan empleo, para encargarse de las labores de cuidado En 2022, el 53% de los accidentes de trabajo in itinere los han sufrido mujeres Fuentes: Ministerio de Trabajo y Economía Social. EPA. CCOO. www.noticiasobreras.es
El «derecho» a no tener que migrar
PASTORAL DE MIGRACIONES. El deber de acogida no impide luchar contra las causas de las migraciones forzosas: la Iglesia recuerda el derecho de las personas a poder permanecer en sus lugares de origen y poder tener unas condiciones de vida y trabajo dignos. La Sección Migrantes y Refugiados considera importante que las Iglesias locales se comprometan a colaborar con sus gobiernos para garantizar a todos las condiciones necesarias para acceder al desarrollo humano integral en sus países de origen, sin verse obligados a emigrar. Descarga el documento: Léelo en su fuente original
La Cuaresma, un camino sinodal para recorrer juntos
En su mensaje, a la luz del texto evangélico de la Transfiguración (Mt 17, 1-9), el papa Francisco nos invita a reflexionar sobre la relación que existe entre el camino cuaresmal y el sinodal. “Ponerse en camino” La cuaresma es un compromiso para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús, para ello es necesario “ponerse en camino”, dejándonos conducir por Él, distanciándonos de mediocridades y vanidades. Un camino cuesta arriba, que siempre requiere” esfuerzo, sacrificio y concentración”, exigencias también necesarias para el camino sinodal. Este camino no lo hacemos en solitario. A Jesús hemos de seguirlo juntos para descubrir el verdadero rostro del Señor. Camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino. “Artesanos de la sinodalidad” La meta es la transfiguración personal y eclesial, y para alcanzarla hemos de transitar por dos vías: la primera es la escucha del Señor, ante todo en la Palabra, pero también a través de los hermanos y hermanas necesitadas de ayuda. También, escuchar “a nuestros hermanas y hermanas en la Iglesia”, algo que “siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal”. La segunda vía es la de evitar refugiarse en un modelo de religiosidad y de prácticas “piadosas”, que no ayudan a afrontar cristianamente la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones. Es necesario bajar al llano y, sostenidos por la gracia experimentada en el monte, ser artesanos de la sinodalidad en nuestras comunidades desde la escucha, el diálogo y el caminar juntos, especialmente con los más pobres. Vicente Martín Muñoz Director del Secretariado de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la CEE
Mesuram Bonam: Inversiones sostenibles y responsables
Este documento, publicado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, ofrece un conjunto de principios y criterios, así como de indicaciones prácticas y metodológicas dirigidas a quienes trabajan en el mundo de las finanzas, tanto desde las instituciones como a título individual, y que se esfuerzan por vivir su fe con coherencia, contribuyendo a la promoción de un desarrollo inclusivo e integral de las personas. Una brújula no solo para los creyentes, sino para los que no profesan explícitamente ninguna religión, tal y como escribe el cardenal Turkson en el prefacio, que ofrece un punto de partida sobre las inversiones sostenibles y responsables para quienes trabajan en el sector. El documento es el resultado de un trabajo de varios años, al menos seis, en el que han participado diversos expertos del mundo de la ciencia y de las finanzas, además de inspirarse en las principales experiencias ya realizadas en diversas conferencias episcopales, sobre todo en las de Europa y Estados Unidos. Sigue la línea de toda tradición de la Doctrina Social de la Iglesia, con un enfoque específico en el mundo de las finanzas. Principios y método El documento se divide en dos partes. En el primero, se recogen los pilares de la fe y de la Doctrina Social de la Iglesia, a partir de los cuales se orientan las distintas actividades de inversión con visión y responsabilidad, para el desarrollo humano integral. La segunda parte, en cambio, contiene respuestas operativas, presentando un método para las inversiones coherentes con la fe (FCI) con indicaciones sobre cómo aplicarlo: pasos a seguir, herramientas a utilizar, etc. El apéndice también contiene algunos «criterios de exclusión» sobre temas sensibles que requieren un cuidadoso discernimiento de fe, que ya han sido evaluados en las Conferencias Episcopales. Por ejemplo, los ámbitos del armamento, las armas nucleares, la pornografía, las violaciones de los derechos humanos, la corrupción, las amenazas del cambio climático, etc. deberían quedar excluidos de las inversiones financieras. Buenas medidas que requerirán más reflexión y estudio, pero que representan un primer paso para superar las tensiones y mejorar la sociedad, empezando por cada creyente. Ofrecemos la versión original íntegra publicada por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y la traducción en español, realizada por el Comité Ético Financiero de la Fundación Pablo VI. Formato PDF (inglés) | Formato PDF (castellano)
Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del enfermo 2023
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCOPARA LA XXXI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 11 de febrero de 2023 «Cuida de él».La compasión como ejercicio sinodal de sanación Queridos hermanos y hermanas: La enfermedad forma parte de nuestra experiencia humana. Pero, si se vive en el aislamiento y en el abandono, si no va acompañada del cuidado y de la compasión, puede llegar a ser inhumana. Cuando caminamos juntos, es normal que alguien se sienta mal, que tenga que detenerse debido al cansancio o por algún contratiempo. Es ahí, en esos momentos, cuando podemos ver cómo estamos caminando: si realmente caminamos juntos, o si vamos por el mismo camino, pero cada uno lo hace por su cuenta, velando por sus propios intereses y dejando que los demás “se las arreglen”. Por eso, en esta XXXI Jornada Mundial del Enfermo, en pleno camino sinodal, los invito a reflexionar sobre el hecho de que, es precisamente a través de la experiencia de la fragilidad y de la enfermedad, como podemos aprender a caminar juntos según el estilo de Dios, que es cercanía, compasión y ternura. En el libro del profeta Ezequiel, en un gran oráculo que constituye uno de los puntos culminantes de toda la Revelación, el Señor dice así: «Yo mismo apacentaré mis ovejas y las llevaré a descansar —oráculo del Señor—. Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma […]. Yo las apacentaré con justicia» (34,15-16). La experiencia del extravío, de la enfermedad y de la debilidad forman parte de nuestro camino de un modo natural, no nos excluyen del pueblo de Dios; al contrario, nos llevan al centro de la atención del Señor, que es Padre y no quiere perder a ninguno de sus hijos por el camino. Se trata, por tanto, de aprender de Él, para ser verdaderamente una comunidad que camina unida, capaz de no dejarse contagiar por la cultura del descarte. La Encíclica Fratelli tutti, como ustedes saben, propone una lectura actualizada de la parábola del buen samaritano. La escogí como eje, como punto de inflexión, para poder salir de las “sombras de un mundo cerrado” y “pensar y gestar un mundo abierto” (cf. n. 56). De hecho, existe una conexión profunda entre esta parábola de Jesús y las múltiples formas en las que se niega hoy la fraternidad. En particular, el hecho de que la persona golpeada y despojada sea abandonada al borde del camino, representa la condición en la que se deja a muchos de nuestros hermanos y hermanas cuando más necesitados están de ayuda. No es fácil distinguir cuáles agresiones contra la vida y su dignidad proceden de causas naturales y cuáles, en cambio, provienen de la injusticia y la violencia. En realidad, el nivel de las desigualdades y la prevalencia de los intereses de unos pocos ya afectan a todos los entornos humanos, hasta tal punto que resulta difícil considerar cualquier experiencia como “natural”. Todo sufrimiento tiene lugar en una “cultura” y en medio de sus contradicciones. Sin embargo, lo importante aquí es reconocer la condición de soledad, de abandono. Se trata de una atrocidad que puede superarse antes que cualquier otra injusticia, porque, como nos dice la parábola, todo lo que se necesita para eliminarla es un momento de atención, el movimiento interior de la compasión. Dos transeúntes, considerados religiosos, ven al herido y no se detienen. El tercero, en cambio, un samaritano, objeto de desprecio, sintió compasión y se hizo cargo de aquel forastero en el camino, tratándolo como a un hermano. Obrando de ese modo, sin siquiera pensarlo, cambió las cosas, generó un mundo más fraterno. Hermanos, hermanas, nunca estamos preparados para la enfermedad. Y, a menudo, ni siquiera para admitir el avance de la edad. Tenemos miedo a la vulnerabilidad y la cultura omnipresente del mercado nos empuja a negarla. No hay lugar para la fragilidad. Y, de este modo, el mal, cuando irrumpe y nos asalta, nos deja aturdidos. Puede suceder, entonces, que los demás nos abandonen, o que nos parezca que debemos abandonarlos, para no ser una carga para ellos. Así comienza la soledad, y nos envenena el sentimiento amargo de una injusticia, por el que incluso el Cielo parece cerrarse. De hecho, nos cuesta permanecer en paz con Dios, cuando se arruina nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Por eso es tan importante que toda la Iglesia, también en lo que se refiere a la enfermedad, se confronte con el ejemplo evangélico del buen samaritano, para llegar a convertirse en un auténtico “hospital de campaña”. Su misión, sobre todo en las circunstancias históricas que atravesamos, se expresa, de hecho, en el ejercicio del cuidado. Todos somos frágiles y vulnerables; todos necesitamos esa atención compasiva, que sabe detenerse, acercarse, curar y levantar. La situación de los enfermos es, por tanto, una llamada que interrumpe la indiferencia y frena el paso de quienes avanzan como si no tuvieran hermanas y hermanos. La Jornada Mundial del Enfermo, en efecto, no sólo invita a la oración y a la cercanía con los que sufren. También tiene como objetivo sensibilizar al pueblo de Dios, a las instituciones sanitarias y a la sociedad civil sobre una nueva forma de avanzar juntos. La profecía de Ezequiel, citada al principio, contiene un juicio muy duro acerca de las prioridades de quienes ejercen el poder económico, cultural y de gobierno sobre el pueblo: «Ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad» (34,3-4). La Palabra de Dios es siempre iluminadora y actual. No sólo en su denuncia, sino también en su propuesta. De hecho, la conclusión de la parábola del buen samaritano nos sugiere cómo el ejercicio de la fraternidad,
En Memoria de Benedicto XVI: Nota de Justicia y Paz
El difunto Papa emérito hizo un llamamiento a «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Acabamos de asistir al anunciado fallecimiento del papa Benedicto XVI y, mediante estas líneas, nos unimos a la familia católica en la oración por Benedicto XVI, en su memoria y brillante dignidad humana. A la vez, queremos mostrar nuestro agradecimiento por su incalculable aportación a la Iglesia desde su sabiduría teológica y la permanente oración y servicio que ha prestado. Participamos del dolor de sus amistades. Para Justicia y Paz es de destacar la defensa de la ecología por parte de la Iglesia que subrayó en la encíclica Caritas in veritate. La idea de que la degradación de la naturaleza está estrechamente vinculada a la cultura, y que por ello se debe dar forma a la convivencia de las personas, caminando hacia una verdadera «ecología humana», no solo para «defender los dones de la creación que pertenecen a todos» y a las generaciones futuras, sino en el afán de «proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo». Siempre, con especial atención a las personas más pobres. Creemos como él en el mensaje liberador del Evangelio para el mundo de hoy, siempre proyectado hacia lo nuevo, porque «Dios hace nuevas todas las cosas». Unifica la dedicación ética, social y ambiental como era la seña de Benedicto XVI. Él ha llegado a la meta del Amor y ha procurado manifestar esta omnipresencia que le impulsaba a transmitir: «En ello se toca lo esencial del ser humano que se encuentra a sí mismo cuando se siente amado y, como respuesta, es capaz de salir de sí mismo al encuentro de los demás, especialmente de los necesitados, y de la trascendencia». Seguimos en la unidad de oración por él con toda la Iglesia. Que el Espíritu nos siga acompañando con alegría, humor y mucho Amor. Comisión General Justicia y Paz Lee la noticia en la página web de Justicia y Paz