Mensaje del papa Francisco para la jornada Mundial de la Paz 1 de enero de 2023 Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz «Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 5,1-2). 1. Con estas palabras, el apóstol Pablo invitaba a la comunidad de Tesalónica, que esperaba el encuentro con el Señor, a permanecer firme, con los pies y el corazón bien plantados en la tierra, capaz de una mirada atenta a la realidad y a las vicisitudes de la historia. Por eso, aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos y nos sintamos empujados al túnel oscuro y difícil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompaña con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, guía nuestro camino. Con este ánimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: «No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (5,6). Es una invitación a mantenerse alerta, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignación, a no ceder a la distracción, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas más oscuras. 2. El COVID-19 nos sumió en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros. Empujado dentro de una vorágine de desafíos inesperados y en una situación que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista científico, el mundo sanitario se movilizó para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; del mismo modo, las autoridades políticas tuvieron que tomar medidas drásticas en materia de organización y gestión de la emergencia. Junto con las manifestaciones físicas, el COVID-19 provocó —también con efectos a largo plazo— un malestar generalizado que caló en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad. Además, no podemos olvidar cómo la pandemia tocó la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Amenazó la seguridad laboral de muchos y agravó la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dejó sin empleo y sin ningún apoyo durante todo el confinamiento. Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustración y violencia de todo tipo. En este sentido, la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias. 3. Transcurridos tres años, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al “día del Señor”. Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor? Seguramente, después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo. Por tanto, es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso, la tecnología y los efectos de la globalización no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginación alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras. Si, por un lado, la pandemia sacó a relucir todo esto, por otro, hemos logrado hacer descubrimientos positivos: un beneficioso retorno a la humildad; una reducción de ciertas pretensiones consumistas; un renovado sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás y a sus necesidades; así como un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que no escatimaron esfuerzos para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia. De esta experiencia ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra “juntos” en el centro. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales. 4. Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había pasado, un nuevo y
Las Islas canarias pueden convertirse en una cárcel sin muros para los jóvenes migrantes no acompañados
Comunicado de los Obispos Canarios en el Marco de la Asamblea Plenaria de la CEE Las Cáritas y los Secretariados de Migraciones de nuestras diócesis nos comunican que la presión sobre Canarias con respecto a los menores no acompañados y jóvenes ex tutelados es cada vez mayor. En cuanto a los menores inmigrantes no acompañados, que son responsabilidad de la comunidad autónoma, según la Dirección General del Menor, son 2.235 los menores tutelados. Al cumplir los 18 años muchos de estos jóvenes, solamente en Gran Canaria unos 1.000 y otros tantos en los próximos meses, terminan en situación de calle. En muchos casos, sin la madurez, capacitación, ni apoyos suficientes para una vida autónoma y un acceso al mercado laboral. Sin más plazas de acogida ni posibilidad de abrir más centros o pisos tutelados a corto plazo, la situación en las islas es cada vez más desesperada. Desde las dos Diócesis canarias se favorecen varios recursos para la acogida, el acompañamiento y la inclusión social de jóvenes ex tutelados o no, que se encuentran en situación o grave riesgo de exclusión social. Trabajando con el objetivo de ofrecerles oportunidades que contribuyan a superar con éxito los obstáculos, tanto personales como del entorno, para su plena inclusión social y laboral. Pero tampoco son suficientes. La Iglesia en las Islas Canarias constata con preocupación este gran desafío, agravado por el factor insular y de frontera europea del archipiélago, que puede ser utilizado como cárcel sin muros donde contener a jóvenes migrantes a los que no se les facilita el tránsito a la Península o a otros países de Europa para proseguir su proyecto de vida; sea por su falta de recursos o por las trabas burocráticas a distintos niveles de las administraciones públicas. Como respuesta creyente a esta realidad, inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia los obispos de las Islas Canarias, ACORDAMOS: 3. Continuar ofreciendo según nuestras posibilidades una respuesta integral a los menores y jóvenes migrantes mayores de 18 años, para responder a los vacíos del sistema de protección e integración. 4. Promover transversalmente en la Iglesia la cultura de la hospitalidad. 5. Expresar a las administraciones nuestra disposición al diálogo, junto con otros actores sociales, con el fin de contribuir a todo lo que favorezca procesos integrales de inclusión de los menores y jóvenes migrantes que se encuentran ya en territorio español. A las puertas del Adviento, tiempo de acogida, encomendamos a la Virgen María, – que con San José y Jesús Niño vivieron la experiencia de ser familia migrante y refugiada en Egipto-, a los menores y jóvenes migrantes, con el deseo y esperanza de que su situación tenga la solución adecuada a su dignidad humana. – Mons. José Mazuelos, Obispo de Canarias – Mons. Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife 24 de noviembre de 2022 Puedes leer la noticia en Alfa y Omega: Corredores para superar el bloqueo migratorio en Canarias La Asamblea Plenaria de Abril de 2022 ya se pronunció sobre los corredores de hospitalidad a través de José Cobo, Obispo responsable del Departamento de Migraciones de la CEE
Día Mundial de la Pesca: El cardenal Czerny denuncia condiciones de trabajo incompatibles con la dignidad humana
El Día Mundial de la Pesca se celebra este año en el marco del Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura en Pequeña Escala (AIPP 2022), proclamado en 2017 por la 72ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano: «Recordar la enorme y a veces infravalorada fuente de alimento que el mar proporciona a millones de seres humanos y las frecuentes dificultades que afrontan todos los implicados». Vatican News «Unir fuerzas para aplicar eficazmente los convenios y la legislación existentes y cooperar en la búsqueda de soluciones innovadoras a los problemas interconectados a los que se enfrenta el mundo de la pesca en un esfuerzo por proteger nuestra casa común». Esta es la invitación que el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Michael Czerny, dirige en su mensaje para el Día Mundial de la Pesca, que se celebra hoy 21 de noviembre, a los gobiernos, las organizaciones internacionales, las organizaciones pesqueras, las organizaciones religiosas y, en particular, las instituciones católicas como Stella Maris y Cáritas. En el texto, el cardenal recuerda la importancia del pescado, alimento vital y principal fuente de proteínas de alta calidad para millones de personas; y señala que, aunque el sector pesquero desempeña un papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades, está plagado de varios problemas endémicos que amenazan su propia existencia. El sector primario de la pesca Según la FAO, en 2020, unos 58,5 millones de personas trabajaban -a tiempo completo, parcial u ocasionalmente- en el sector primario de la pesca y la acuicultura, y este sector representa la principal fuente de ingresos y medios de vida para una parte importante de la población mundial, especialmente en los países en desarrollo, recuerda Czerny. «La pesca artesanal y la acuicultura a pequeña escala producen el 40% de las capturas mundiales», señala, «contribuyendo de forma significativa a la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud». La necesidad de la cooperación internacional «Sin embargo, a pesar de su papel crucial en el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades de todo el mundo, el sector está plagado de varios problemas endémicos que amenazan el desarrollo y los medios de vida significativos de las comunidades pesqueras y, a veces, la propia existencia de la pesca», escribe el cardenal. Amenazas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos son problemas globales que afectan a todos los países y a todos los océanos. Para reducir el impacto de estos fenómenos en nuestras sociedades, es esencial la cooperación internacional, como también subrayó el cardenal Pietro Parolin en su discurso ante la 27ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC, en Sharm el-Sheikh, el 8 de noviembre de 2022. De hecho, «esta cooperación internacional», afirma Czerny, «puede incluso ayudar a resolver problemas localizados y a menudo rastreables», como las violaciones de los derechos humanos, las condiciones de trabajo deficientes e inseguras incompatibles con la dignidad humana, la contaminación de mares y ríos, la destrucción de zonas costeras, los métodos de pesca destructivos e insostenibles y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. La pandemia de Covid-19 La propagación de la pandemia de Covid-19 en todo el mundo también ha contribuido al daño causado a la industria pesquera desde 2020, dice el mensaje. De hecho, el cierre de puertos, mercados y restaurantes ha provocado «una importante reducción de la captura y venta de productos pesqueros y, como consecuencia, la pérdida de empleo y de ingresos para muchas personas, especialmente mujeres», empleadas en el sector en altos porcentajes. Y a pesar de que los gobiernos de todo el mundo han intervenido, continúa el responsable del ministerio, «desgraciadamente, debido a las deficiencias de estas intervenciones gubernamentales excepcionales, muchas personas se han quedado solas y sin ayuda para hacer frente a la crisis, aunque algunas han sido asistidas por organizaciones caritativas, incluidas las católicas». Todos podemos colaborar en el cuidado de la creación A la luz de todo esto, ya que todo está conectado y todos estamos en el mismo barco», señaló el cardenal, «es necesario unir nuestros esfuerzos para crear una nueva conciencia social y una forma innovadora de solidaridad en la que nadie se quede atrás». Recordando las palabras del Papa Francisco, que subraya que «todos podemos cooperar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno según su propia cultura, experiencia, compromiso y talento», el cardenal Czerny pide «instituciones y políticas mejores y más proactivas para apoyar, promover y proteger a todos los que participan en la industria pesquera y a sus familias».
Espiritualidad ecológica: Aprender a vivir de otra manera
Comunicado de Justicia y Paz Durante los días 18, 19 y 20 de noviembre de 2022, nos hemos reunido en la Cueva de San Ignacio de Manresa, unas sesenta personas de Justicia y Paz, junto a las entidades hermanas Cáritas Española y CONFER; D. Romà Casanova, obispo de Vic; y D. Javier Vilanova, obispo acompañante de la Comisión General. Hemos elegido este lugar para las jornadas anuales con motivo del quinto centenario del peregrinaje de San Ignacio de Loyola a Manresa. Además de compartir la celebración de la familia ignaciana, hacemos propia la intención de «ver nuevas las cosas en Cristo» porque las heridas se convierten en bendición y el daño que causamos a las personas y a la madre Tierra necesita ser transformado en perdón para llegar a la plenitud absoluta, visto de forma espiritual, a la vez que progresamos en la eliminación de los combustibles fósiles, que son el principal causante de la crisis climática, y que continua constituyendo otra gran decepción de la COP27, terminada al comenzar las jornadas. Desde la ecología integral, a la que nos invita el papa Francisco en Laudato si’ y Fratelli tutti, y la espiritualidad ignaciana profundizamos en el compromiso con los diversos modos de presencia e incidencia en la sociedad global, «examinándonos para ver lo hecho hasta aquí y lo que todavía nos queda por hacer» (Cfr. OA 48) en favor del desarrollo integral y solidario de la humanidad. Las jornadas transcurrieron realizando una peregrinación a través de las fases de los ejercicios espirituales ignacianos. Javier Melloni, jesuita, nos acompañó en una ponencia sobre la primera semana para destacar que la ruptura de lo que somos se produce en las pulsiones de depredación y apropiación que destruyen los principios de reciprocidad y de relación. María Toscano, profesora de filosofía, insiste desde distintas aportaciones históricas, culturales y disciplinares que todo el universo grita, de todas las formas posibles, que él es la expresión de lo invisible. Somos el hijo de la trinidad y lo somos con la tierra y con el árbol, por eso, nuestro ser hace sagrado lo que mira, pisa, come o viste. Todo ser es parte de una realidad sacramental que evoluciona y cambia, y que forma parte de un proceso divino. Enrique Lluch, profesor de economía, comparte el cambio necesario de la economía que mata la dignidad, la esperanza y la naturaleza y la llama economicismo. Nuestra espiritualidad cristiana nos invita a vivir de otro modo y a colaborar para evitar las desigualdades, incrementadas por las formas de consumo sin límite, por la falta de control del excedente y por la economía globalizada, depredadora de recursos y personas. Esta lógica economicista es una nueva forma colonialista que provoca un aumento de la violencia, produce estragos en las distintas guerras y destruye de forma acelerada el sustrato de vida de nuestra casa común, dejando a un mayor número de personas al margen, al tiempo que aumenta la contaminación y los residuos, e ignora a quienes no pueden seguir el ritmo, así como la pérdida de biodiversidad. «La conversión ecológica se hace apremiante. Urge un nuevo modo de habitar el mundo, desde una ética de lo suficiente» [1]. La cuarta fase de los ejercicios nos lleva al compromiso y estas jornadas nos impulsan en la defensa de los derechos humanos, la paz y el cuidado de la naturaleza, considerando a las generaciones futuras, desde los valores y principios del evangelio y la Doctrina social de la Iglesia. Vemos urgente actuar en los distintos niveles de compromiso local, nacional y global dejando patente nuestra realidad interdependiente, tanto humana, como social y ecológica. La conclusión del proceso espiritual es la contemplación para alcanzar amor donde lo que en la primera semana – alabanza, reverencia y co-creación – es un enunciado o un marco, en la contemplación se convierte en una transparencia y un modo de vivir. La tarde del sábado realizamos un paseo hasta el Pozo de Luz donde, en Íñigo de Loyola, se produjo la inspiración que simbolizó el nacimiento de la misión apostólica ignaciana a través de una nueva percepción del mundo. Al igual que él, también descubrimos nuevos caminos y tenemos disposición de transitarlos. En este encuentro escuchamos la invitación a mirar con ojos y sentidos nuevos, profundizar en la grave crisis ecológica que no está separada de la crisis social y que nos interpela. Necesitamos transformar de forma creativa la actitud depredadora en otra cuidadora; no basta con poner parches para no superar los límites físicos de la vida. Esto nos hará crecer integralmente en la dimensión espiritual y nos permitirá construir de forma abierta, incorporando las nuevas expresiones de las generaciones. Para ello, hemos utilizado el símbolo de una espiral que se itera hacia la trascendencia. El camino ecológico constituye una mediación innovadora para establecer vínculos de cuidado con los entornos vivos que favorezcan una sociedad más enfocada al cuidado y al respeto, basada en relaciones fundamentales estrechamente conectadas entre sí: la persona en relación consigo misma, con el entorno eco-social y con Dios. «Cada dimensión necesita de las otras. Hay una realidad múltiple y diversa en la que no se sabe dónde están los límites de cada parte» [2]. Sin que las personas nos imbriquemos en «un mundo más que humano», en el que lo humano y la naturaleza estén integrados, no puede haber ningún cambio [3]. Queremos «alimentar la pasión por el cuidado del mundo» (LS 216) y no entramparnos en la dinámica globalizadora; tejer las relaciones de la vida exige responder a: «Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida». (LS, 225) Más información: https://www.juspax-es.org/l/espiritualidadecojyp/ [1] V. Martín, Soñar con una fraternidad abierta y universal. Claves pastorales de acción caritativa y social a la luz de Fratelli tutti. Pág. 141. Madrid 2022 Edt. Cáritas Española. [2] Raimon Panikkar, Ecosofía. [3] Cristianismo y Justicia. Cuaderno 228. «El desperdicio de alimentos» Pág. 13. José
VI Jornada Mundial de los Pobres
Nota de Cáritas y la Conferencia Episcopal Española: El papa Francisco lanza un llamamiento a la solidaridad en medio de un mundo herido por la violencia y la guerra. MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO VI JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario13 de noviembre de 2022 Jesucristo se hizo pobre por ustedes (cf. 2 Co 8,9) 1. “Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (cf. 2 Co 8,9). Con estas palabras el apóstol Pablo se dirige a los primeros cristianos de Corinto, para dar fundamento a su compromiso solidario con los hermanos necesitados. La Jornada Mundial de los Pobres se presenta también este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente. Algunos meses atrás, el mundo estaba saliendo de la tempestad de la pandemia, mostrando signos de recuperación económica que traerían alivio a millones de personas empobrecidas por la pérdida del empleo. Se vislumbraba un poco de serenidad que, sin olvidar el dolor por la pérdida de los seres queridos, prometía finalmente poder regresar a las relaciones interpersonales directas, a reencontrarnos sin limitaciones o restricciones. Y es entonces que ha aparecido en el horizonte una nueva catástrofe, destinada a imponer al mundo un escenario diferente. La guerra en Ucrania vino a agregarse a las guerras regionales que en estos años están trayendo muerte y destrucción. Pero aquí el cuadro se presenta más complejo por la directa intervención de una “superpotencia”, que pretende imponer su voluntad contra el principio de autodeterminación de los pueblos. Se repiten escenas de trágica memoria y una vez más el chantaje recíproco de algunos poderosos acalla la voz de la humanidad que invoca la paz. 2. ¡Cuántos pobres genera la insensatez de la guerra! Dondequiera que se mire, se constata cómo la violencia afecta a los indefensos y a los más débiles. Deportación de miles de personas, especialmente niños y niñas, para desarraigarlos e imponerles otra identidad. Se vuelven actuales las palabras del Salmista ante la destrucción de Jerusalén y el exilio de los jóvenes hebreos: «Junto a los ríos de Babilonia / nos sentábamos a llorar, / acordándonos de Sión. / En los sauces de las orillas / teníamos colgadas nuestras cítaras. / Allí nuestros carceleros / nos pedían cantos, / y nuestros opresores, alegría. / […] ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor / en tierra extranjera?» (Sal 137,1-4). Son millones las mujeres, los niños, los ancianos obligados a desafiar el peligro de las bombas con tal de ponerse a salvo buscando amparo como refugiados en los países vecinos. Los que permanecen en las zonas de conflicto, conviven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo de cariño. En estas situaciones, la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes, que se suman al ya gran número de indigentes. ¿Cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad? 3. En este contexto tan contradictorio se enmarca la VI Jornada Mundial de los Pobres, con la invitación —tomada del apóstol Pablo— a tener la mirada fija en Jesús, el cual «siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (2 Co 8,9). En su visita a Jerusalén, Pablo se había encontrado con Pedro, Santiago y Juan, quienes le habían pedido que no se olvidara de los pobres. La comunidad de Jerusalén, en efecto, se encontraba en graves dificultades por la carestía que azotaba al país, y el Apóstol se había preocupado inmediatamente de organizar una gran colecta en favor de los pobres. Los cristianos de Corinto se mostraron muy sensibles y disponibles. Por indicación de Pablo, cada primer día de la semana recogían lo que habían logrado ahorrar y todos eran muy generosos. Como si el tiempo no hubiera transcurrido desde aquel momento, también nosotros cada domingo, durante la celebración de la Santa Eucaristía, realizamos el mismo gesto, poniendo en común nuestras ofrendas para que la comunidad pueda proveer a las exigencias de los más pobres. Es un signo que los cristianos siempre han realizado con alegría y sentido de responsabilidad, para que a ninguna hermana o hermano le falte lo necesario. Lo atestigua ya san Justino, que, en el segundo siglo, explicando la celebración dominical de los cristianos al emperador Antonio Pío, escribía así: «En el día llamado “del Sol” se reúnen todos juntos, habitantes de la ciudad o del campo, y se leen las memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas según el tiempo lo permita. […] Luego se hace la fracción y distribución de los elementos consagrados a cada uno y a través de los diáconos se envía a los ausentes. Los adinerados y los que lo desean dan libremente, cada uno lo que quiere y lo que se recoge viene depositado con el sacerdote. Este socorre a los huérfanos, a las viudas, y a quien es indigente por enfermedad o por cualquier otra causa, a los encarcelados, a los extranjeros que se encuentran entre nosotros: en resumen, tiene cuidado de cualquiera que esté en necesidad» (Primera Apología, LXVII, 1-6). 4. Regresando a la comunidad de Corinto, después del entusiasmo inicial, su compromiso comenzó a disminuir y la iniciativa propuesta por el Apóstol perdió fuerza. Es este el motivo que estimula a Pablo a escribir de manera apasionada insistiendo en la colecta, «llévenla ahora a término, para que los hechos respondan, según las posibilidades de cada uno, a la decisión de la voluntad» (2 Co 8,11). Pienso en este momento en la disponibilidad que, en los últimos años, ha movido a enteras poblaciones a abrir las puertas para acoger millones de refugiados de las guerras en Oriente Medio, en África central y ahora en Ucrania. Las familias han abierto de par en par sus casas para hacer espacio a otras familias, y las comunidades han recibido con generosidad tantas mujeres y niños para ofrecerles la debida dignidad. Sin embargo, mientras más
Conclusiones de la Asamblea de Stella Maris
Durante los días 16 al 19 de octubre se ha celebrado en la Diócesis de Cádiz y Ceuta la XXX Asamblea Nacional del Apostolado del Mar sobre la identidad de Stella Maris, que adoptó las siguiente conclusiones: Desarrollo de la Asamblea de Apostolado del Mar Aunque la Asamblea comenzaba el domingo 16 de octubre con la recepción de los participantes, la sesión inaugural tenía lugar el lunes, día 17, a las 10.00 horas. Se contó con las intervenciones del obispo promotor de Stella Maris, Mons. Luis Quinteiro; el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza; la presidenta de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, Teófila Martínez Saiz; el presidente de la Asociación de Empresas de Actividades Marítimas de Cádiz, Bernardino Copano; y el director del departamento Stella Maris, Ricardo Rodríguez-Martos. Durante el resto de la mañana, fueron interviniendo cada una de las delegaciones diocesanas participantes. Stella Maris y el cuidado de las personas del mar La sesión de la tarde giró en torno a tres ponencias. En la primera se habló sobre la aplicación de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la defensa de los derechos de los marinos. Las otras dos se centraron en «Stella Maris» y su trabajo en el cuidado de las personas del mar y sobre su identidad. También hubo un tiempo para reuniones por grupos de trabajo teniendo en cuenta la atención a la marina mercante o a la pesca. El martes 18 de octubre los participantes en este encuentro visitaron el puerto de Cádiz y charlaron sobre la sostenibilidad social del puerto. Por la tarde se volvió a poner el foco en los centros «Stella Maris» para dialogar sobre su economía, sobre la repercusión de los medios de comunicación en su labor y sobre su trabajo a nivel internacional. Programa
Nota del Departamento de Migraciones
RESPECTO Al ENVÍO DE CARTAS DE UN PARTIDO POLÍTICO A PARROQUIAS: 1) Se trata de un envío cuya responsabilidad es exclusivamente de dicho partido. 2) El Departamento de Migraciones: a) Desconocía el contenido de esas cartas y ha contactado con los responsables del partido para mostrar su desconcierto por las formas al verse citado en las mismas. b) Respecto a las Orientaciones sobre la recogida de firmas para la ILP, se mantiene en sus principios. c) Se pone a disposición de los delegados diocesanos de pastoral con migrantes por si necesitaran alguna información complementaria.
VI Jornada Mundial de los Pobres: Jesucristo se hizo pobre por ustedes
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO VI JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario13 de noviembre de 2022 Jesucristo se hizo pobre por ustedes (cf. 2 Co 8,9) 1. “Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (cf. 2 Co 8,9). Con estas palabras el apóstol Pablo se dirige a los primeros cristianos de Corinto, para dar fundamento a su compromiso solidario con los hermanos necesitados. La Jornada Mundial de los Pobres se presenta también este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente. Algunos meses atrás, el mundo estaba saliendo de la tempestad de la pandemia, mostrando signos de recuperación económica que traerían alivio a millones de personas empobrecidas por la pérdida del empleo. Se vislumbraba un poco de serenidad que, sin olvidar el dolor por la pérdida de los seres queridos, prometía finalmente poder regresar a las relaciones interpersonales directas, a reencontrarnos sin limitaciones o restricciones. Y es entonces que ha aparecido en el horizonte una nueva catástrofe, destinada a imponer al mundo un escenario diferente. La guerra en Ucrania vino a agregarse a las guerras regionales que en estos años están trayendo muerte y destrucción. Pero aquí el cuadro se presenta más complejo por la directa intervención de una “superpotencia”, que pretende imponer su voluntad contra el principio de autodeterminación de los pueblos. Se repiten escenas de trágica memoria y una vez más el chantaje recíproco de algunos poderosos acalla la voz de la humanidad que invoca la paz. 2. ¡Cuántos pobres genera la insensatez de la guerra! Dondequiera que se mire, se constata cómo la violencia afecta a los indefensos y a los más débiles. Deportación de miles de personas, especialmente niños y niñas, para desarraigarlos e imponerles otra identidad. Se vuelven actuales las palabras del Salmista ante la destrucción de Jerusalén y el exilio de los jóvenes hebreos: «Junto a los ríos de Babilonia / nos sentábamos a llorar, / acordándonos de Sión. / En los sauces de las orillas / teníamos colgadas nuestras cítaras. / Allí nuestros carceleros / nos pedían cantos, / y nuestros opresores, alegría. / […] ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor / en tierra extranjera?» (Sal 137,1-4). Son millones las mujeres, los niños, los ancianos obligados a desafiar el peligro de las bombas con tal de ponerse a salvo buscando amparo como refugiados en los países vecinos. Los que permanecen en las zonas de conflicto, conviven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo de cariño. En estas situaciones, la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes, que se suman al ya gran número de indigentes. ¿Cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad? 3. En este contexto tan contradictorio se enmarca la VI Jornada Mundial de los Pobres, con la invitación —tomada del apóstol Pablo— a tener la mirada fija en Jesús, el cual «siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (2 Co 8,9). En su visita a Jerusalén, Pablo se había encontrado con Pedro, Santiago y Juan, quienes le habían pedido que no se olvidara de los pobres. La comunidad de Jerusalén, en efecto, se encontraba en graves dificultades por la carestía que azotaba al país, y el Apóstol se había preocupado inmediatamente de organizar una gran colecta en favor de los pobres. Los cristianos de Corinto se mostraron muy sensibles y disponibles. Por indicación de Pablo, cada primer día de la semana recogían lo que habían logrado ahorrar y todos eran muy generosos. Como si el tiempo no hubiera transcurrido desde aquel momento, también nosotros cada domingo, durante la celebración de la Santa Eucaristía, realizamos el mismo gesto, poniendo en común nuestras ofrendas para que la comunidad pueda proveer a las exigencias de los más pobres. Es un signo que los cristianos siempre han realizado con alegría y sentido de responsabilidad, para que a ninguna hermana o hermano le falte lo necesario. Lo atestigua ya san Justino, que, en el segundo siglo, explicando la celebración dominical de los cristianos al emperador Antonio Pío, escribía así: «En el día llamado “del Sol” se reúnen todos juntos, habitantes de la ciudad o del campo, y se leen las memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas según el tiempo lo permita. […] Luego se hace la fracción y distribución de los elementos consagrados a cada uno y a través de los diáconos se envía a los ausentes. Los adinerados y los que lo desean dan libremente, cada uno lo que quiere y lo que se recoge viene depositado con el sacerdote. Este socorre a los huérfanos, a las viudas, y a quien es indigente por enfermedad o por cualquier otra causa, a los encarcelados, a los extranjeros que se encuentran entre nosotros: en resumen, tiene cuidado de cualquiera que esté en necesidad» (Primera Apología, LXVII, 1-6). 4. Regresando a la comunidad de Corinto, después del entusiasmo inicial, su compromiso comenzó a disminuir y la iniciativa propuesta por el Apóstol perdió fuerza. Es este el motivo que estimula a Pablo a escribir de manera apasionada insistiendo en la colecta, «llévenla ahora a término, para que los hechos respondan, según las posibilidades de cada uno, a la decisión de la voluntad» (2 Co 8,11). Pienso en este momento en la disponibilidad que, en los últimos años, ha movido a enteras poblaciones a abrir las puertas para acoger millones de refugiados de las guerras en Oriente Medio, en África central y ahora en Ucrania. Las familias han abierto de par en par sus casas para hacer espacio a otras familias, y las comunidades han recibido con generosidad tantas mujeres y niños para ofrecerles la debida dignidad. Sin embargo, mientras más dura el conflicto, más se agravan sus consecuencias. A los pueblos que acogen les resulta cada vez más difícil dar continuidad a la ayuda; las familias y las comunidades
Conclusiones del X Congreso de la Pastoral Penitenciaria: Superar los muros de la cárcel
Como Iglesia en salida y con espíritu sinodal, que este año se ha vivido en muchas prisiones de España, nos dirigimos a la Iglesia y a la sociedad para que reflexione y articule medidas de cumplimiento de la pena que supere los muros de la cárcel. La Pastoral penitenciaria ha celebrado del 21 al 23 de octubre en El Escorial (Madrid) su X Congreso Nacional de esta Pastoral con el tema “Otro cumplimiento de pena es posible”. Después de un año de espera, al tener que retrasar su celebración con motivo de la pandemia, este Congreso ha sido un momento para que todos los implicados en la Pastoral penitenciaria se vuelvan a encontrar. Y juntos, aprender, escuchar, acoger y reflexionar. Después de estos tres días de trabajo, el departamento de Pastoral penitenciaria hace públicas la siguiente Declaración Final. Declaración final del X Congreso Nacional de Pastoral PenitenciariaEl Escorial (Madrid) 21-23 de octubre de 2022 Convocados por el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española, nos hemos reunido 240 congresistas para debatir y reflexionar sobre el lema “Otro cumplimiento de pena es posible”. Este ha sido el objeto de reflexión de nuestro X Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria celebrado los días 21 al 23 de octubre de 2022 en el Escorial, en Madrid. Un tema sugerente, que ha sido consecuencia de la pandemia sufrida a nivel mundial. Muchos presos han cumplido condena a través de medidas alternativas: tercer grado, control telemático, suspensión de condena, TBC, talleres…Lo sorprendente de estas medidas es que en ningún caso han generado más delitos ni más aumento de internos en prisión. Esto nos ha llevado al convencimiento de que, otro cumplimiento de la pena es posible, sin pasar necesariamente por la cárcel. Un Congreso que ha tenido una variada y plural participación: capellanes, delegados diocesanos, voluntarios, abogados, trabajadores de la Administración Penitenciaria…. Han participado personas de todos los agentes que intervienen en el mundo de la prisión. Unas jornadas enriquecidas por las ponencias, testimonios y reflexiones de los trabajos en grupos. Como Iglesia en salida y con espíritu sinodal, que este año se ha vivido en muchas prisiones de España, nos dirigimos a la Iglesia y a la sociedad para que reflexione y articule medidas de cumplimiento de la pena que supere los muros de la cárcel. En este X Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria hemos trabajado las tres áreas que configuran nuestra pastoral; Religiosa, Social y Jurídica. Desde ellas queremos seguir trazando el futuro de nuestra Pastoral Penitenciaria. Un esperanzador horizonte se abre ante nosotros, donde el hombre y mujer, con sentencia, no necesariamente han de pasar por la prisión. También somos conscientes del gran reto que se presenta ante nosotros, pues la sociedad en la que nos ha tocado vivir, sigue presionando para el endurecimiento de las penas. Llegando al final de nuestro Congreso queremos compartir nuestras reflexiones que emanan de las ponencias, mesas redondas y trabajo de los grupos. Queremos decir que: CONSTATAMOS: APOSTAMOS: PEDIMOS: A LA IGLESIA: A LA SOCIEDAD: A LA JUSTICIA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL Como Pastoral Penitenciaria soñamos con un mundo donde cada vez haya menos presos. Un mundo positivo que vaya superando la prisión como recuperación de la persona para la sociedad, en la cual lo normal sean sentencias que se cumplan a través de medidas alternativas en un entorno social y familiar positivo para la persona, y nunca sean la excepción.. Conscientes de que el apartar a una persona de la sociedad no ayuda a su recuperación ni tampoco resuelve el problema social que le pudo llevar a prisión. Creemos que los entornos positivos ayudan a cumplir y hacer realidad el espíritu de la ley que apuesta por la reinserción y recuperación social en el cumplimiento de la pena. El Escorial (Madrid) a 23 de octubre de 2022 ¿Cómo se ha desarrollado el Congreso? El Congreso se ha estructurado en torno a las tres áreas de la Pastoral penitenciaria. En cada jornada, la ponencia marco y la mesa redonda han abordan el tema del Congreso, pero desde la visión del área religiosa, social y jurídica. Se ha contado con especialistas que con sus aportaciones ayuden a avanzar en el trabajo que se realiza en cada uno de estos campos. Este viernes, 21 de octubre, a las 11.30 horas, tenía lugar la sesión inaugural. Este primer día estuvo dedicado a la visión del área religiosa y ofreció la ponencia marco el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Juan José Omella. En la mesa redonda intervinieron José Luis Segovia Bernabé, vicario episcopal de Pastoral Social e Innovación de la diócesis de Madrid; Carmen Martínez de Toda Terrero, hija de la Caridad, ex-coordinadora del área social de Pastoral penitenciaria, y Francisco Javier Sánchez González, capellán de Navalcarnero (Madrid). Además se presentó una experiencia de trabajo en beneficio de la comunidad (TBC). Mercedes Gallizo Llamas, presidenta de SIEPSE y exsecretaria general de Instituciones Penitenciarias, presentó la ponencia marco del sábado 22, dedicada a la visión del área social. En la mesa redonda se sentaron la directora general de la Fundación Integra, Ana Muñoz de Dios; el director de la Fundación Cesal, Pablo Llano Torres; y la subdirectora general de Medio Abierto y de Penas y Medidas Alternativas, Guadalupe Rivera González. La tercera sesión del Congreso, el domingo 23, se centró en el área jurídica, con una ponencia marco a cargo del magistrado Arturo Beltrán Núñez. Han participado en la mesa redonda el coordinador del Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) penitenciario de Madrid, Carlos García Castaño; el especialista en Mediación general, penal y familiar, Pepe Castilla; y el director general de Ejecución Penal y Reinserción Social de Instituciones Penitenciarias, Ángel Vicente Cuenca.