El Apostolado del Mar celebra su Asamblea en la Diócesis de Cádiz del 16 a 19 de Octubre En una reciente entrevista en Ecclesia Ricardo Rodríguez, Director de Stella Maris en España, ha afirmado que: «Yo siempre digo que Stella Maris es un «Atrio de los Gentiles», lugares donde las personas se reúnen por una necesidad común de afecto, de sentirse acogidos, y allí las religiones no son ningún obstáculo, al contrario» Asamblea de Apostolado del Mar sobre la identidad de «Stella Maris» El Departamento «Stella Maris» organiza la Asamblea Nacional del Apostolado del Mar que tendrá lugar en el Puerto de Santa María (Cádiz) del 16 al 19 de octubre. Este año, en su XXX edición, se propone el tema «La identidad de Stella Maris». Aunque la Asamblea comenzará el domingo 16 de octubre con la recepción de los participantes, la sesión inaugural será el lunes, día 17, a las 10.00 horas. Intervendrán el obispo promotor de Stella Maris, Mons. Luis Quinteiro; el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza; la presidenta de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, Teófila Martínez Saiz; el presidente de la Asociación de Empresas de Actividades Marítimas de Cádiz, Bernardino Copano; y el director del departamento Stella Maris, Ricardo Rodríguez-Martos. Durante el resto de la mañana, irán interviniendo cada una de las delegaciones diocesanas participantes. Stella Maris y el cuidado de las personas del mar La sesión de la tarde girará en torno a tres ponencias. En la primera se hablará sobre la aplicación de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la defensa de los derechos de los marinos. Las otras dos se centrarán en «Stella Maris» y su trabajo en el cuidado de las personas del mar y sobre su identidad. También se ha previsto un tiempo para reuniones por grupos de trabajo teniendo en cuenta la atención a la marina mercante o a la pesca. El martes 18 de octubre los participantes en este encuentro visitarán el puerto de Cádiz y hablarán sobre la sostenibilidad social del puerto. Por la tarde se volverá a poner el foco en los centros «Stella Maris» para dialogar sobre su economía, sobre la repercusión de los medios de comunicación en su labor y sobre su trabajo a nivel internacional. Programa Ficha de inscripción También te puede interesar:
Los inmigrantes NO son invasores y destructores
Manifiesto de entidades eclesiales ante las muertes en la ruta canaria
Jornada Mundial del Turismo 2022: Repensar el turismo
Mensaje del Cardenal Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral El Día Mundial del Turismo 2022 está dedicado a: “Repensar el turismo”. La crisis sanitaria, que comenzó a finales de 2019 y aún no ha terminado, nos ha obligado a todos a hacer frente a problemas que vienen de lejos y ha planteado otros nuevos e inesperados. Sin lugar a dudas, nos ha tomado por sorpresa. El turismo ha sido una de las actividades humanas más gravemente afectadas por esta crisis, sin embargo, paradójicamente, puede convertirse ahora en uno de los motores de la reconstrucción de un mundo más justo, sostenible e integral. La Iglesia, por tanto, tiene la mirada puesta también en el renacimiento y la renovación del turismo, una mirada llena de esperanza. Un turismo más justo La reanudación del turismo puede tener una referencia en los principios que han inspirado el Código Ético Mundial para el Turismo, que concibe esta actividad, entre otras cosas, como “una fuerza viva al servicio de la paz y un factor de amistad y comprensión entre los pueblos”, “un factor de desarrollo sostenible”, “un factor de aprovechamiento y enriquecimiento del patrimonio cultural de la humanidad”, “una actividad beneficiosa para los países y las comunidades de destino”. Se trata de elementos fundamentales para la edificación de la fraternidad y la amistad social, pero sobre todo para el servicio a un desarrollo humano integral. Esto significa, y por ello es necesario que se produzca un cambio de rumbo, gracias al cual se demuestre que somos capaces de salir mejor de una crisis que ha puesto de manifiesto tantas desigualdades e injusticias, que la actividad turística, como verdadera industria económica, debe realizarse según principios de equidad y de transformación social. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se respetan los derechos laborales de quienes trabajan en el sector, a todos los niveles y en todos los países, y cuando el turismo mismo, como actividad de ocio y de recreo, se desarrolla respetando plenamente los derechos fundamentales y la dignidad de las personas[1]. Justicia, significa también repartir los beneficios de forma equitativa, superando una lógica depredadora, sobre todo en lo que respecta a las poblaciones y zonas geográficas especialmente afectadas por las múltiples crisis que afligen al mundo contemporáneo[2]. A este respecto, queremos expresar nuestra cercanía a todos los operadores del sector turístico que ya actúan movidos por una conciencia recta y han construido, no sólo su profesión sino su propia vida en torno a la acogida. No faltan los empresarios atentos a los más vulnerables y a los trabajadores expuestos a la explotación, en particular el personal temporal que realiza tareas humildes al servicio de los turistas. Sin embargo, una vez más hay que denunciar que “muchos operan en condiciones de precariedad y, a veces, de ilegalidad, con salarios injustos, obligados a un duro trabajo, a menudo lejos de la familia, con alto riesgo de estrés y sometidos a las reglas de una competitividad agresiva”[3]. A los cristianos, se les pide que formen alianzas con todas las mujeres y hombres de buena voluntad, porque esto debe cambiar. Un turismo más sostenible Volver a empezar significa también no olvidar que el impacto que el turismo tiene sobre el medio ambiente es muy importante. El paradigma imperante de la maximización de los consumos puede llegar a desfigurarlo de manera rápida y feroz[4]. Debido a la pandemia y a la actual crisis energética, se ha hecho más evidente la conveniencia de apostar, ante todo, por el turismo de proximidad: saber mirar a nuestro alrededor, reconocer y apreciar los tesoros del patrimonio, la gastronomía, el folclore e incluso la espiritualidad que las regiones vecinas tienen para compartir. Hoy día, las políticas locales pueden replantearse profundamente, en términos de hospitalidad y calidad de vida para los habitantes históricos, los recién llegados y los vecinos más inmediatos. Además, a escala mundial, los flujos de mercancías, los desplazamientos de personas con fines turísticos y los ritmos de consumo deben, sin duda, recalibrarse, en la dirección de una relación correcta entre el ser humano y la creación. La sostenibilidad del turismo, de hecho, se mide no sólo en términos de contaminación, sino también en el impacto sobre la biodiversidad de los ecosistemas naturales y sociales: se necesita una sensibilidad que amplíe la protección de los ecosistemas de una forma concreta, para garantizar un paso armonioso de los turistas por entornos que no les pertenecen, como tampoco pertenecen a una única generación. Por otra parte, el cambio climático, en una perspectiva a medio plazo, puede afectar negativamente al atractivo de numerosos destinos tradicionales, con el riesgo de penalizar aún más, también desde este punto de vista, a regiones ya de por sí económicamente frágiles. Así pues, la protección de la biodiversidad y el estupor ante las maravillas de la creación deben coexistir en el turismo “repensado”. Un turismo integral El turismo ofrece enormes posibilidades para que el espíritu humano y el Espíritu de Dios interactúen, activando un encuentro entre las diversidades[5]. Existen ciertamente resistencias y elementos de signo opuesto. Podemos observar cómo, por ejemplo, culturalmente se están reduciendo los espacios para incluir diferentes formas de pensar y de vivir. El sistema de producción, incluso en el sector turístico industrial, avanza rápidamente hacia la estandarización de los contenidos, sobre todo a través de la contingentación de los tiempos de visita, de viaje, de estancia, dando lugar así a una experiencia más individualista y menos colectiva. Un turismo que se vuelve a poner en marcha, necesita tener presente la “visión integral de la persona”, que, tal y como destaca el Papa Francisco, no es una teoría, sino “una forma de vivir y actuar. En primer lugar esta visión no se encuentra en un manual, sino en las personas que viven con este estilo: con los ojos abiertos al mundo, con las manos entrelazadas con otras manos, con el corazón sensible a las debilidades de sus hermanos”[6]. Sólo así se puede conocer una cultura diferente, preguntar por su historia, descubrir los valores profundos que encierra.
Corredores de hospitalidad: las diócesis canarias se ponen manos a la obra
Carta pastoral conjunta de los obispos canarios Las delegaciones diocesanas de migraciones de las islas trabajan en un proyecto de hospitalidad al que podrán sumarse las diócesis españolas que lo deseen *Fotografía de portada: Las Delegaciones diocesanas de Migraciones de las Diócesis de Canarias y de Tenerife en las pasadas Jornadas nacionales de Delegados celebradas en Abril de 2022 El Obispo de la Diócesis de Canarias, Mons. José Mazuelos Pérez y el Obispo de la Diócesis Nivariense, Mons. Bernardo Álvarez Afonso, han hecho pública hoy una carta pastoral conjunta ante la proximidad de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2022 que se celebra el próximo 25 de septiembre, domingo. En esta carta pastoral conjunta, dirigida a los miembros de vida consagrada presente en las islas canarias, se les pide colaboración con las delegaciones de pastoral de migraciones de ambas diócesis para la elaboración del borrador de un posible proyecto que ponga en marcha los “corredores de hospitalidad”. Oficina de Prensa del Obispado de Canarias Carta Pastoral Conjunta Diócesis Nivariense y Diócesis de Canarias
Tiempo de la Creación 2022: Los obispos españoles llaman la atención sobre la crisis energética y la paz
Del 1 de septiembre al 4 de octubre la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que promueve la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Este es un tiempo en que los cristianos de todo el mundo, rezan, desarrollan proyectos y otros se movilizan para proteger la creación. Se trata de acciones urgentemente necesarias. El papa Francisco nos invita en en su mensaje de este año a practicar una espiritualidad ecológica, como ya hiciera en Laudato Si. También pone enfásis en los clamores amargos: los de la «hermana Madre tierra», los más pobres, los pueblos nativos y nuestros propios hijos. El Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española centra su atención este año en la crisis energética y la paz, un aspecto que también recuerda el papa Francisco: Lo repito: «Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos»[5]. V Seminario de Ecología Integral Igualmente, en su V Seminario de Ecología Integral, el Departamento ha querido abordar esta problemática tan urgente y necesaria en este momento histórico: Retos para el cuidado de la casa común: «Sostenibilidad, crisis energética y extractivismo». Se contará con intervenciones desde América Latina, con quien el departamento pudo estrechar lazos en abril de 2022, ya que sus responsables del se entrevistaron como un grupo de la «Caravana latinoamericana para la Ecología Integral«, encabezados por por Monseñor Vicente de Paula Ferreira, Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Belo Horizonte y Secretario de la Comisión para la Ecología Integral de la Comisión Nacional de los Obispos de Brasil. A continuación ofrecemos el Mensaje íntegro de los Obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española Visualiza todas las sesiones Primera sesión: Segunda sesión: Tercera Sesión: Cuarta sesión: El Mensaje de los obispos españoles Mensaje ante la jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación 1 de Septiembre de 2022 Crisis energética, paz y cuidado de la creación El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia. Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania. Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común. La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo. La Carta encíclica Pacem in terris de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho”(3). En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz. El Consejo Mundial de la Iglesias inició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4). Crisis energética y crisis alimentaria Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas. También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5). La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6). Afrontar
Construir el futuro con los migrantes y los refugiados
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 108ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2022 (25 de septiembre de 2022) «No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hb 13,14). Queridos hermanos y hermanas: El sentido último de nuestro “viaje” en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena realización cuando Él vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. «El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escatológico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1] La ciudad futura es una «ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos estamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusalén, «morada de Dios entre los hombres» (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz. «Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia» (2 P 3,13). La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realización del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creación vuelve a ser “buena” y la humanidad “muy buena” (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta maravillosa armonía, es necesario acoger la salvación de Cristo, su Evangelio de amor, para que se eliminen las desigualdades y las discriminaciones del mundo presente. Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho, dice el Señor: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,34-36). Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en unavisión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11). En la misma profecía, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: «Se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti» (60,5). De hecho, la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y económico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen. Pero esta aportación podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad. Los habitantes de la Nueva Jerusalén —sigue profetizando Isaías— mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un “nosotros” más grande. En la disponibilidad recíproca se generan espacios de confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas. Descubrimos también la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones. En la Jerusalén de las gentes, el templo del Señor se embellece cada vez más gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: «En ti se congregarán todos los rebaños de Quedar, los carneros de Nebaiot estarán a tu servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi Casa gloriosa» (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugiados católicos ofrece energía nueva a la vida eclesial de las comunidades que losacogen. Ellos son a menudo portadores de dinámicas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes. Compartir expresiones de fe y devociones diferentesrepresenta una ocasión privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios. Queridos hermanos y hermanas, y especialmente ustedes, jóvenes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. ¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las próximas
No son invasores, son seres humanos
NO MAS MUERTES EN LAS FRONTERAS: Nota de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana ante las muertes en Melilla Ayer 24 de junio 18 personas perdieron la vida en el lado marroquí de la valla de Melilla, 76 resultaron heridas, 13 de gravedad. También hay heridos entre las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas. Al menos 133 personas, la mayoría sudaneses huyendo de la guerra y la hambruna, llegaron al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma. Donde 49 agentes y 57 inmigrantes también resultaron heridos, según datos oficiales, en el lado español. Ante la gravedad de estos hechos que vienen a sumarse a otros en el pasado tanto en Ceuta como en Melilla, los obispos responsables de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la CEE: Lamentamos profundamente las pérdidas de vidas humanas y confiamos en el pronto restablecimiento de todas las personas heridas. Al mismo tiempo, expresamos nuestra solidaridad y cercanía, a sus familiares y compañeros. Nos solidarizamos con la preocupación de los habitantes en las ciudades fronterizas, y agradecemos a la Iglesia diocesana de Málaga su labor de acompañamiento a los migrantes y refugiados, haciendo nuestro el comunicado emitido por su delegación de migraciones. Esperamos que las autoridades competentes contribuyan al esclarecimiento de los hechos y a tomar las medidas oportunas para que no vuelvan a suceder. Ante las diversas lecturas que se hacen de estos hechos violentos, invitamos a contextualizarlos con una mirada humanitaria donde, al tiempo que entendemos la necesaria regulación de flujos migratorios, debemos considerar la situación crítica y de miseria, en la que se encuentran miles de migrantes subsaharianos hacinados al otro lado de la frontera de España. No son “invasores”, solo son seres humanos que buscan llegar a Europa huyendo de guerras activas (57 en el mundo, 30 en África) y hambrunas, agravadas por las consecuencias de la guerra en Ucrania, y la sequía y las plagas provocadas por el cambio climático. Ante este drama humanitario proponemos evitar un uso partidista y demagógico del complejo desafío de las migraciones, y analizar este drama humanitario desde las claves que nos ofrece la Doctrina Social de la Iglesia. Tal como la Iglesia ha planteado en los foros europeos e internacionales, recordamos que necesitamos humanizar e implementar nuevas políticas migratorias que tengan en cuenta la gravedad de la presión migratoria. Así por ejemplo, España carece de espacios o recursos donde emitir visados en muchos países africanos de donde proceden miles de migrantes susceptibles de solicitar protección internacional. La Iglesia aboga en todos los continentes por contribuir a salvar vidas, acoger y proteger a las personas migradas. Necesitamos una migración ordenada a través de vías legales y seguras, así como fomentar la colaboración al desarrollo con los países que sufren guerras, conflictos y hambrunas. La externalización y militarización de las fronteras por sí solo, no terminará con los problemas y las causas que provocan la movilidad de millones de personas migradas, refugiadas o desplazadas en el mundo. Invitamos, por tanto, a dar pasos de humanización, a analizar y afrontar esta nueva crisis dese la necesidad de protección de todo ser humano y el empeño por establecer con urgencia vías de acceso legales y seguras. Mons. Juan Carlos Elizalde Espinal, Presidente Mons. Luis Quinteiro Fiuza Mons. José Antonio Satué Huerto Mons. José Cobo Cano Mons. Ciriaco Benavente Mateos 25/06/2022 La reacción del Papa Francisco El papa Francisco también reaccionó rápidamente a lo ocurrido: “He recibido con dolor las noticias de las tragedias de los migrantes en Texas y en Melilla. Oremos juntos por estos hermanos que han muerto mientras perseguían la esperanza de una vida mejor; y para que el Señor nos abra el corazón y estas desgracias no sucedan de nuevo.” Movilizaciones ciudadanas Por todo el país se han organizado distintas movilizaciones a las que se han unido numerosas delegaciones diocesanas de migraciones que han ido emitiendo sucesivos comunicados. Organismos civiles y eclesiales se pronuncian con contundencia ante la Masacre de Melilla La Comece (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea) emitió la siguiente declaración: Tras el trágico incidente ocurrido el 25 de junio de 2022, cuando unos 2.000 inmigrantes que cruzaban desde Marruecos intentaron romper la valla fronteriza de Melilla, el p. Manuel Barrios Prieto, Secretario General de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), emite el lunes 27 de junio de 2022 el siguiente comunicado: “COMECE lamenta la muerte de decenas de migrantes y solicitantes de asilo cerca de la ciudad marroquí de Nador, cuando intentaban cruzar la valla hacia la ciudad española de Melilla, así como la pérdida de la vida de dos policías. Oramos por ellos y por sus familias. COMECE pide la identificación de las víctimas y la entrega de sus restos a sus familias, y una investigación independiente y confiable de lo ocurrido en este trágico episodio. La gestión migratoria de la UE y sus estados miembros no puede consistir en dar un cheque en blanco a los países vecinos que no respetan la dignidad inalienable de las personas migrantes y refugiadas. La COMECE también condena el uso de la violencia por parte de las personas que intentan cruzar las fronteras y pide un uso proporcionado de la fuerza por parte de los agentes del orden y el absoluto respeto a la dignidad humana y los derechos fundamentales de las personas migrantes y refugiadas, así como la facilitación de una adecuada selección de personas que son solicitantes de asilo legítimos”. A su vez, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, calificó de «inaceptable» el «uso excesivo de la fuerza» que hicieron tanto España como Marruecos, según informa el diario ABC. Suben así las críticas de nivel, después de que otros organismos de Naciones Unidas como el Alto Comisionado para los Derechos Humanos o el Comité sobre los derechos de los Trabajadores Migrantes condenasen la reacción de ambos países frente al intento de salto de 2.000 personas. También puedes leer: Comunicado de CONFER Comunicado de Justicia y Paz Declaraciones de Natalia Peiró, Secretaria General de Cáritas Española Declaraciones del Defensor del Pueblo en la
¿Prisión sin fecha de salida?
Prisión permanente revisable: No era necesaria una nueva ley Florencio Roselló, Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, para Alfa y Omega. «Una condena sin futuro no es una condena humana: es una tortura». El Papa Francisco pronunció estas palabras en enero de 2018 en su visita a la cárcel de San Joaquín, en Santiago de Chile. Era una prisión de mujeres que, expectantes y esperanzadas, escucharon al Papa con espíritu de futuro y de libertad. Mi reflexión quiere enfatizar que nos conmueven y nos revuelven las entrañas los crímenes execrables que han motivado la promulgación de la pena de prisión permanente revisable. No tenemos ninguna duda en condenar todo tipo de violencia y crímenes, algunos de ellos cometidos con verdadera saña y violencia, que revuelven los más profundos sentimientos del ser humano. Los rechazamos y condenamos. Pero nos crea la duda si la solución a estos delitos pasa por quebrar todo futuro y oscurecer un horizonte de esperanza. Nos parece que esta ley es fruto de una respuesta más emocional que racional. ¿En nuestro sistema era necesaria esta pena?, ¿no había otro camino para hacer justicia y condenar estos crímenes horrendos y detestables? Pensamos que nuestro Código Penal, con la legislación que había, podía juzgar ya este tipo de delitos. No era necesaria esta nueva ley. En la actualidad hay en España 150 personas que están cumpliendo penas de prisión de 40 años efectivos. También hay 480 personas presas que ya han pasado más de 20 años seguidos en prisión. Son personas que, por el tipo de delitos, podrían cumplir más condena que los presos condenados a la prisión permanente revisable, pero con un pequeño matiz: saben cuándo comienzan y saben cuándo van a terminar. Con esto no estamos cuestionando los delitos, los rechazamos sin ningún tipo de dudas; lo que nos preguntamos es si esta es la mejor forma de cumplir la pena. España es el segundo país de Europa con menos delitos violentos y, en cambio, es el país que tiene una media de cumplimiento de prisión más alta. Mientras que en Europa la media oscila entre los nueve y los diez meses, en España es de 21 meses. El Papa Francisco pone en el centro de todas sus reflexiones a la persona. Y le cuesta entender, y mucho más admitir, que se pueda encerrar a una persona en la cárcel sin futuro, sin horizonte y sin esperanza. La prisión permanente revisable quiebra toda esperanza, porque el hombre o la mujer que ingresa en prisión con este tipo de pena sabe el día de su ingreso, pero no sabe cuándo termina su condena. No sabe la fecha de su salida. Anulando la esperanza, anulamos a la persona y privamos al preso del «derecho a comenzar de nuevo», que es lo que dijo el Pontífice a la Policía Penitenciaria de Roma, en septiembre de 2019. Florencio Roselló El pasado 6 de octubre de 2021, el Tribunal Constitucional rechazó el recurso contra la Ley 1/2015 y la declaró plenamente constitucional, quedando incorporada a nuestro Código Penal. Una ley con un inicio claro del cumplimiento de la pena, pero sin un horizonte ni un final concreto de dicho cumplimiento. En este momento todo es incierto: la fecha final, el tratamiento que realizar, la reacción de los propios presos condenados a esta pena. Esta pena deja en el aire el artículo 25.2 de nuestra Constitución, el cual aboga porque «las penas privativas de libertad estarán orientadas a la reinserción social». La Ley 1/2015 de Prisión Permanente Revisable pone más el acento en el cumplimiento de la pena que en la reinserción. Se centra más en la forma de cumplimiento que en el tratamiento para la recuperación de la persona, pero, sobre todo, en la falta de futuro y de horizonte para el cumplimiento de la pena; nunca sabrá el final de la misma. El Tribunal Supremo, en sus sentencias, manifiesta que un internamiento prolongado en prisión hace muy difícil la recuperación de la persona; hay muchas, pero expongo las sentencias STS 15.4.94 o 17.4.94. El tiempo está demostrando que el efecto disuasorio de la pena no se cumple. Desde la promulgación de la Ley 1/2015 de Prisión Permanente Revisable, y después de pasar el trámite parlamentario, han sido condenadas con sentencia firme 25 personas, 19 hombres y seis mujeres, además de varios presos que en este momento tienen la sentencia recurrida. Estos condenados, cuyos nombres y casos conocemos por la gran presión mediática a la que han sido sometidos sus procesos, son consecuencia en muchos casos del populismo punitivo que nuestra sociedad exige al Legislativo. La popularidad de la pena no supuso ninguna disuasión para cometer estos delitos rechazables. Como Iglesia, como Pastoral Penitenciaria, somos personas de esperanza. Nuestra presencia en la cárcel quiere ser futuro, reinserción, esperanza, pensar en un mañana. Y la prisión permanente revisable nos dificulta hablar de futuro porque no sabemos cuándo va a llegar, no sabemos la fecha final de la condena. Nos cuesta hablar de un mañana, porque no viene expresado en la sentencia, y eso también limita nuestra pastoral en prisión. Pero, a pesar de todo, la Iglesia, la Pastoral Penitenciaria, va a seguir transmitiendo la esperanza en la que creemos y la que queremos para todos los que cumplen condena de prisión. Como nos dice el Papa Francisco, no hay condena sin esperanza.
Un nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestrabilidad en el mundo de la pesca
Explosión a bordo del buque atunero «Albaroca Cuatro» Un nuevo accidente vuelve a poner de luto el mundo de la pesca y con él, al Apostolado del Mar “Stella Maris”. Ayer 15 de junio se produjo una explosión a bordo del buque atunero gallego “Albaroca Cuatro” cuando estaba haciendo unas reparaciones atracado en el muelle del puerto de Victoria, en Mahé, una de las islas del archipiélago de las Seychelles, a resulta de la cual, según las noticias que nos llegan habrían fallecido el jefe de máquinas, de origen gallego y el primer oficial de máquinas, de origen asturiano, pero radicado en Vigo. El barco es propiedad de la Compañía Europea de Túnidos. Al parecer la explosión fue producida por una fuga de amoníaco a bordo. Al parecer hay también 8 tripulantes heridos. En el momento de la explosión había 31 tripulantes a bordo. Siniestralidad en el mundo del mar Este nuevo accidente pone de manifiesto el alto nivel de siniestralidad en el mundo de la pesca. Recordemos que hace sólo 4 meses vivimos al dramático hundimiento del pesquero Villa de Pitanxo, con nueve muertos y 12 desaparecidos y cuyas circunstancias aun no han sido del todo esclarecidas. No podemos dejar de hacer asimismo una nueva llamada a todos los organismos nacionales e internacionales que deben velar por la seguridad a bordo de los barcos, para que analicen a fondo las causas de este y otros accidentes y revisen y aumenten con el máximo rigor las normas de seguridad aplicables. Creemos que deben plantearse muy seriamente las causas de esa alta siniestralidad. “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente El Apostolado del Mar “Stella Maris” lamenta profundamente este nuevo accidente, y piensa en primer lugar en las dos víctimas mortales y sus familiares, así como aquellos que han resultado heridos y toda la tripulación, sin duda fuertemente impactada por esta desgracia. Elevamos nuestra oración a la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar por el eterno descanso de los dos fallecidos y por sus familias, rotas por el dolor, a las que queremos hacer llegar todo nuestro cariño y solidaridad. Rogamos también por el pronto restablecimiento de los heridos. Invocamos a Nuestra Señora para que cuide maternalmente de toda la gente de mar y sus familias. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tuy-Vigo y promotor «Stella maris» (Apostolado del Mar)Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana 16/06/2022