El primer domingo de julio, este año el día 3, la Iglesia en España celebra la Jornada de la responsabilidad en el tráfico. Una Jornada que se fijó, hace ya 54 años, próxima a la festividad del patrono de los conductores, San Cristóbal, el 10 de julio, y coincidiendo con el inicio de los desplazamientos masivos por las vacaciones de verano. “María se puso en camino” (Lc 1, 39) es el lema de este año. Por este motivo la 2 de TVE retransmitirá la Eucaristía desde la Parroquia de San Cristóbal en Madrid y será presidida por el cardenal Osoro. El Departamento de Pastoral de la carretera ha editado los materiales para esta jornada. Carteles en castellano, gallego, catalán y euskera Otros materiales de la jornada: ¿Cuál es el mensaje de los obispos? Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana, en su mensaje para este año, ponen a María como modelo de servicio y de ayuda a los demás. Igual que María se puso en camino para visitar a su prima Santa Isabel, embarazada de seis meses, para prestarle su ayuda, “todos los días -señalan- hay millones de conductores, hombres y mujeres, que cogen su vehículo o transporte público, y se ponen en camino para acudir al trabajo, hacer gestiones, visitar enfermos, familiares y amigos o, sencillamente, pasar con la familia unos días de descanso”. En este listado destacan a los que se ponen en camino para ayudar a los demás en sus casas u hospitales. Y a los que se paran a socorrer a otros cuando en la carretera han sufrido un accidente de tráfico. Una llamada a la responsabilidad de los conductores porque el riesgo cero no existe En este mensaje para la Jornada de la responsabilidad en el Tráfico los obispos advierten que “el riesgo cero, cada vez que nos subimos a un vehículo, no existe” Por eso, puntualizan, “hemos de respetar y cumplir fielmente las normas del código de circulación”. Además, llaman la atención de los conductores “para que entre todos hagamos realidad lo que aún hoy sigue pareciendo una utopía: cero accidentes mortales en nuestras calles y carreteras”. Para ello, apelan a la conciencia y a las enseñanzas evangélicas “de hacer el bien a todos, hasta el punto de amar al prójimo como a uno mismo”. Porque la carretera “no debe ser únicamente un lugar de ir y de venir, sino también un lugar de vivir la fe, de encuentro, de diálogo, de disfrute, de convivencia, de oración…”. En la carretera, «el conductor asume una serie de obligaciones y responsabilidades cada vez que se pone en camino”. San Cristóbal nos une en el dolor y en la esperanza En este Jornada están especialmente presentes los problemas de los transportistas y otros profesionales de la carretera que además, este año, se enfrentan a la subida de los precios de los combustibles y del mantenimiento de sus vehículos «que disminuye su poder adquisitivo tan necesario para mantener su empresa y sacar adelante a la familia”. Pero a pesar de las dificultades invitan a compartir la fiesta de San Cristóbal, interrumpida por la pandemia, como un momento para “compartir juntos un aperitivo o almuerzo con la familia y los amigos en fraterna y gozosa armonía”. “A la Virgen Santísima de la Prudencia y a san Cristóbal, elevamos nuestras súplicas y oraciones, para que os acompañen y guíen a todos los transportistas y conductores y cada día lleguéis felizmente a vuestro destino”, termina el escrito. José Aumente: Los obispos tiene que estar con la gente del transporte José Aumente, Director de la Pastoral de la Carretera en una entrevista en COPE ha tenido presente a los trabajadores del transporte que viven con angustia la subida de los precios de la gasolina: «O se les da una solución o las cosas van a ir de mal en peor. Se avecinan tiempos muy difíciles y por eso los obispos tienen que estar con la gente del transporte«. Preguntado sobre la alusión a la Virgen de la Prudencia este año, Aumente contesta que: A la Virgen María no solo la tenemos que ver en la Iglesia, la tenemos que ver también en el camino. Escúchalo aquí También lo puedes leer en Vatican News La Vanguardia Ecclesia COPE
Día Mundial del Refugiado: retrocedemos de manera peligrosa en los derechos ya reconocidos
Nos hacemos eco del Comunicado de la Iglesia de Madrid La Mesa por la Hospitalidad de la diócesis de Madrid, formada por la Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana, Cáritas Diocesana, Justicia y Paz de Madrid, Confer Madrid, la Comunidad de Sant´Egidio, SERCADE y Pueblos Unidos, quiere unir su voz a la de las entidades eclesiales y civiles que trabajan en la defensa de los derechos de todas las personas que diariamente se ven forzadas a desplazarse por el hambre, las guerras, el deterioro medioambiental, las persecuciones y otras formas de injusticia. Según un reciente informe de la ACNUR, “por primera vez desde que se tienen registros, el número de personas en situación de desplazamiento forzado superó la cifra de los 100 millones, es decir, el 1´3% del planeta”. Y lo hace para manifestar lo siguiente: En Madrid, a 20 de junio de 2022. Comunicado en PDF (puedes descargarlo en este enlace):
Un nuevo informe revela vulneración de derechos humanos en Canarias
Irídia y Novact denuncian nuevas vulneraciones de derechos humanos a las personas migrantes en Canarias. Este informe breve se ha elaborado semanas después de haber realizado una visita a Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, en colaboración con diversas entidades y colectivos de Canarias., entre las que se encuentra el Secretariado de Migraciones de la diócesis de Canarias. Forma parte de un proyecto de monitorización de derechos humanos en la Frontera Sur, que incluirá también Ceuta, Melilla y Andalucía. Este documento forma parte de un sistema de monitoreo permanente de la situación de derechos humanos en la Frontera Sur española, tanto en Canarias como en Andalucía y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, iniciado en febrero de 2022. El presente informe de misión se realiza tras la visita de un grupo de integrantes del sistema de monitoreo permanente a las islas de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, entre el 30 de marzo y el 8 de abril de este año. El análisis que se presenta se apoya en reuniones y entrevistas con entidades, colectivos y personas que han contribuido con sus experiencias, conocimientos y observaciones, sin las cuales no hubiera sido posible esta investigación (Anexo). El presente documento aborda la situación de acceso a derechos de las personas migrantes que llegan por vías irregulares a Canarias, prestando especial atención a Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. Este documento constituye la consolidación de un largo trabajo de monitoreo en la Frontera Sur española y pretende establecer canales de comunicación directa con entidades, personas y colectivos clave que estructuren un trabajo de seguimiento de la situación en las fronteras del Estado español. De esta manera, se ofrecerá una herramienta de denuncia rigurosa que contribuya a la transformación de la situación en la frontera.Por último, este informe se ha realizado incluyendo en cada apartado los diferentes ejes de dominación que pueden dar lugar a situaciones discriminatorias. Las próximas páginas se centran en la situación de las personas que llegaron por vía marítima a Canarias desde enero de 2021 -fecha en la que se publicó el último informe elaborado por Irídia relativo a esta cuestión- hasta el primer trimestre de 2022 -fecha de cierre de este documento-. Este resumen ejecutivo es un ejercicio preliminar del trabajo de investigación y monitoreo que se presentará más adelante, que recogerá también el análisis de otros territorios de la Frontera Sur y en el que se especificarán conclusiones y recomendaciones.
El derecho al retorno para migrantes y refugiados
Boletín de la Sección Migrantes y Refugiados del Vaticano del mes de Junio A menudo, los trabajadores migrantes tienen que aceptar trabajos que se desarrollan en condiciones injustas y que entrañan un riesgo para su seguridad, además de vivir en condiciones precarias. Están expuestos a diferentes formas de esclavitud y carecen de un sistema de previsión social que les proteja. Se encuentran entre las víctimas de la extendida “cultura del descarte”, que, tal y como nos recuerda el Papa Francisco, está en el origen de la desigualdad que aflige al mundo. «Si queremos realmente promover a las personas a quienes ofrecemos asistencia, tenemos que involucrarlas y hacerlas protagonistas de su propio rescate.” Papa Francisco, JMMR 2020 En este Boletín analizaremos las soluciones que pueden contribuir a la edificación de un futuro nuevo para el mundo del trabajo, ofreciendo condiciones de trabajo decentes y dignas, gracias a las cuales los más vulnerables no se queden atrás. Un futuro que se esfuerce por proporcionar un trabajo adecuado en todas partes, para quienes se quedan en su tierra natal y también para los recién llegados. Un mundo en el que todos los trabajadores reciban el mismo trato, sin discriminación ni explotación, en el respeto de sus derechos.
XXVII Curso de Formación en Doctrina Social de la Iglesia: La sociedad de los cuidados
MATERIALES PARA EL CURSO Cómo abordar los cuidados y cómo responder a las necesidades de unas sociedades envejecidas donde la soledad empieza a ser endémica, con una pérdida de vínculos sociales y familiares y con una cultura dominada por el individualismo, es todo un reto en nuestros días, y también para la Iglesia. Por eso, la nueva edición del curso de Doctrina Social de la Iglesia que organiza la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, en colaboración con la Fundación Pablo VI, quiere abordar los próximos 28 y 29 de junio este asunto bajo el título “La sociedad de los cuidados”, la necesidad de recuperar una cultura de los vínculos, los afectos y la humanización del cuidado y la acogida en el ámbito de la salud, la justicia, la emigración, el trabajo, etc. Para ello se contará con expertos de distintas disciplinas, que abordarán en diversas conferencias cómo “Cuidar para un mundo humanizado” (José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud de los Padres Camilos, de Tres Cantos); “La crisis de los vínculos en la sociedad” (Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas); “La fragilidad como condición humana” (Luis Aranguren Gonzalo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid); “El cuidado de la sociedad: el bien común” (Carlos García de Andoin, del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao); y “Espiritualidad política: la amistad social” (Emma Martínez Ocaña, de la Institución Teresiana). Además, se escucharán experiencias de justicia restaurativa, acogida de inmigrantes, acompañamiento en la trata de personas y víctimas de abusos, de la mano de Cáritas, la Mesa de Hospitalidad de la diócesis de Madrid, Villa Teresita y Proyecto Repara; y de acompañamiento ante la soledad de las personas mayores, en la precariedad laboral y ante la fragmentación social y cultural, desde Cáritas o la HOAC, entre otras instituciones. La apertura del curso correrá a cargo de Mons. Jesús Fernández González, obispo de Astorga y presidente de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social; y el discurso de clausura lo pronunciará la filósofa Victoria Camps, con la ponencia “Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo”. Materiales para el Curso Oración inicial PRESENTACIÓN La sociedad de los cuidados, un reto para la iglesia La Fundación Pablo VI ha acogido, tras el parón de la pandemia, un nuevo curso de Doctrina Social de la Iglesia, que, en su 27 edición, y recuperando la presencialidad, ha abordado el reto de “La sociedad de los cuidados” El Papa Francisco nos recordó que lo vivido en la pandemia ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad, uno de los temas que se ha tratado en este curso. Como bien expresa Laudato si, “en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel (y a veces con dolor) la interdependencia planetaria. Ante ella es imprescindible la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. Por ello, abordar la cuestión de los cuidados requiere un tratamiento integral, “holístico” como dicen los expertos. La ética del cuidado tiene que ir más allá de la protección de la salud. La justicia y el cuidado son valores complementarios pues vivimos el tiempo en que los enormes avances científicos y tecnológicos contrastan con desigualdades lacerantes, exclusiones, pobrezas y marginaciones incomprensibles[3]. La “crisis de los cuidados” tiene su raíz en la crisis de los vínculos y tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra”[4], en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte”[5], y en el descuido de nuestra vida interior que tanta relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común”[6]. Y es un error pensar que el interés por las personas discapacitadas y dependientes es un interés particular y no colectivo. Es un concepto de bien común. Este es uno de los ámbitos en los que se fija el papa Francisco cuando denuncia la actitud de indiferencia ante las necesidades de los demás. Las organizaciones sociales y eclesiales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de esta situación. La Iglesia se ha mostrado “experta en humanidad” (san Pablo VI) en momentos complejos. Por ello, en este curso han visibilizado experiencias que muestran esa dosis de humanidad que tiene el ser humano (justicia restaurativa, ante la trata de personas, las víctimas de los abusos, en la acogida de emigrantes) y que para la Iglesia significa que las personas son creadas para amar. “En medio de los límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado”[7]. Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro”[8]. La Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados en los distintos ámbitos, debe cuidar a las personas y a la sociedad (trabajar por el bien común). Mesa de experiencias escuchadas durante el curso de Doctrina Social de la Iglesia Espiritualidad del cuidado La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente”[9]. Sin una mística que nos anime, nos aliente y nos sostenga, es imposible construir una auténtica sociedad de los cuidados. Necesitamos de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo”[10] y para experimentar que “todo lo puedo con el que me da fuerzas” (Flp 4, 13). La cultura del cuidado no se fundamenta únicamente en el desarrollo ético de nuestras actitudes y prácticas, en una exigencia democrática, como se deriva de una ética civil, sino que exige también que “despertemos el sentido estético y contemplativo”
Asamblea sinodal: Los presos valoran a la Iglesia dentro de la cárcel
Como ya adelantábamos hace unos meses, el proceso de dar voz a los presos en el Sínodo ha llegado a su fin y se ha volcado en un documento. El resultado final es entusiasmante Los presos, extrañados que se les consulte sobre la Iglesia, han respondido positivamente a esta invitación, con la confianza que sus opiniones se escuchen y no se pierdan en el camino. A pesar de las dificultades que la pandemia nos creó, han participado 20 prisiones, la cuarta parte de las consultadas, 773 presos/as y 171 voluntarios. Sus respuestas han sido claras, directas y sin “adornos” lingüísticos. Los presos valoran mucho la Iglesia dentro de la cárcel, la Pastoral Penitenciaria, y piden cambios a la Iglesia más institucional. Léelo también en Alfa y Omega: Los presos se sienten Iglesia dentro de la cárcel, fuera no Descarga el documento:
Aumenta la trata de personas entre las mujeres venezolanas y colombianas llegadas a España
Según informa el diario ABC La apertura de las fronteras tras estos dos años de pandemia ha traído su lado negativo en muchas modalidades delictivas, también en la trata de mujeres. Los expertos de la Guardia Civil han detectado un incremento notable de las venezolanas y colombianas que, aprovechando las crisis sociales y políticas de ambos países, están siendo captadas para venderlas en España. Otras fuentes policiales dedicadas a estos menesteres corroboran lo que expresan en el Instituto Armado: «Las víctimas están llegando a Madrid a paladas. Es una barbaridad. Durante el Covid había bajado mucho, pero ahora desembarcan en situación muy precaria, muchas sabiendo a lo que vienen». Es el caso de las nicaragüenses, que, sobre todo, son utilizadas en la trata de explotación para fines laborales, como empleadas domésticas o en el cuidado de personas mayores o dependientes. Lo cierto, apuntan nuestros informantes, es que «no hay tantas organizaciones grandes» trabajando a nivel internacional. «La gente que regenta los clubes de alterne van pidiendo a chicas nuevas. Necesitan a gente por el relevo normal que suelen hacer en estos locales pero también por las mujeres que se han ido por la pandemia a sus países», añaden. «Lo mismo está ocurriendo con los pisos, que son donde más se está explotando a estas mujeres sexualmente», especifican. Organizaciones más pequeñas «Efectivamente, son grupos pequeños pero con muchísimos casos, gran cantidad de víctimas. Si antes en año y medio hacíamos entre tres y cinco grandes operaciones, ahora son una docena», explican en otro grupo operativo de la Policía Nacional. El 85% de las chicas que están llegando son de Colombia y Venezuela. De zonas especialmente deprimidas, «con una vulnerabilidad absoluta», explica un agente. Muchas, son ‘vendidas’ por sus propias familias, a las que les pagan las mafias. Pero, cuando llega el dinero de reclamar lo que llaman la deuda, son a las que primero extorsionan. «Si no pagas, me cargo a tu hijo», le dicen a la prostituida, y en algunos casos las amenazas, las menos graves, se llevan a cabo. Con la participación de sicarios y pistoleros de esos países. Continúa leyendo
La Cruz de Lampedusa concluye su peregrinación en la diócesis de Lugo
Galicia está en el extremo occidental del Imperio Romano, y este tenía establecida en su legislación como pena de muerte la crucifixión para los que no fuesen ciudadanos romanos, de forma que sirviese de escarmiento y escarnio público y además la agonía sucedería en un período de tempo más bien largo. Las cruces eran colocadas en un lugar visible, bien fuese en una vía de comunicación o en un pequeño monte junto a la ciudad. En el extremo oriental del Imperio Romano fue condenado a muerte en la cruz Jesús el Nazareno. Desde entonces la cruz es fundamentalmente un signo de consuelo para el que sufre, pues en ella se percibe la solidaridad del Dios de Jesús con nosotros, y también el apoyo de los que quieren ser los seguidores de Jesucristo continuando su misión con el aliento de su Espíritu. Estos días está en la parroquia de S. Francisco Javier de Lugo la CRUZ DE LAMPEDUSA, vinculada a la Cruz de Jesucristo, que lleva consigo muchos gestos y experiencias importantes de sufrimiento para los ciudadanos de hoy, para que no apartemos la mirada de los que sufren hoy y nos comprometamos con su liberación. La Cruz de Lampedusa debe su nombre a una pequeña isla, Lampedusa, situada al sur de Italia, cerca de Libia, que está siendo la principal puerta de entrada a Europa para muchos migrantes. El primer viaje apostólico del Papa Francisco, el 8 de julio de 2013, fue a Lampedusa a poco más de tres meses del comienzo de su pontificado. Unos días antes había naufragado un barco con refugiados en el que murieron 349. Se calcula que cerca de 20.000 personas perecieron en el mar entre Libia e Italia en los últimos 20 años, y que la isla se está convirtiendo a menudo en un gran campo de refugiados. El Papa celebró la Santa Misa en un altar construido sobre un cayuco naufragado, y ante el mar Mediterráneo, que lleva camino de ser un gran cementerio de migrantes, el Papa denunció: “¿Dónde está tu hermano? ¿Quién es el responsable de esta sangre? ¡Nadie! Todos responden igual: no he sido yo, yo no tengo nada que ver… Hemos caído en la globalización de la indiferencia”. La cruz fue construida por el artista Franco Tuccio aprovechando las tablas de los barcos naufragados en la isla. El 9 de abril de 2014 el Papa la recibió como regalo de la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti, una entidad de Milán que trabaja en favor de los pobres, y al bendecirla dijo: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la Cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”. Desde entonces la fundación puso en marcha el Viaje de la Cruz de Lampedusa por diversos lugares para promover la solidaridad y la paz, y combatir la globalización de la indiferencia. Estos días son momentos oportunos para hacer ante la cruz una pequeña parada en el camino de nuestras vidas, revisar cómo está siendo nuestro caminar personal y social, y luego volver al camino con actitudes renovadas y fuerzas nuevas. Este detenerse debe hacernos ser conscientes entre otras cosas de: -Las realidades de grave sufrimiento siguen presentes en nuestras sociedades y no podemos apartarlas de nuestro caminar por la vida. Prescindir de los que están sufriendo sería deshumanizarnos. -Los inmigrantes y refugiados existen, no sólo los de Ucrania. La mayoría de ellos sufren muchas penalidades de todo tipo, y ¡son miembros de la única humanidad existente! -Tener que salir de la propia tierra por hambre, miseria, explotación, violencia o persecución de cualquier tipo es un atentado contra los derechos humanos. -La solidaridad con los empobrecidos y perseguidos es una obligación para toda persona que quiera tener un mínimo de responsabilidad, que quiera ser persona. Por eso con razón en el Código Penal aparece el delito de DENEGACIÓN DE AUXILIO, y puede aplicarse con justicia si no ayudamos a los que están en peligro. -En nuestras sociedades estamos consintiendo que se le dé más valor al capital que a las personas y sus derechos, el dinero es antes que los seres humanos, lo que es una grave injusticia. -Se habla del derecho a divertirse de las personas y de los jóvenes pero, ¿aparece ese derecho en alguna declaración de Derechos Humanos? Lo que sí aparece es el derecho a ser atendido cuando alguno se encuentre necesitado, y todos tenemos la obligación de dar respuesta a ese derecho de un hermano. -Ya hay países que externalizan a los solicitantes de asilo a otros países más pobres, mientras se tramita su permiso de entrada o su rechazo. ¿Nos parece esto humano y justo? Muchas más reflexiones, preguntas y compromisos de vida nos pueden surgir ante la Cruz de Lampedusa. ¡No perdamos esta oportunidad! Antón Negro, Delegado de Migraciones de la Diócesis de Lugo Léelo en la Diócesis de Lugo: La Cruz de los Naufragios
Jornada «Enjugar las lágrimas»
Coincidiendo con la Fiesta de la Visitación, la Pastoral de la carretera celebra la VII Jornada Enjugar las lágrimas: Orar y acompañar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser querido Con motivo del Año de la Misericordia de 2016, el primer jueves del mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, celebramos por primera vez la jornada: “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” dirigido a las personas necesitadas de consuelo, de cariño, de escucha, de compañía, de ánimo… Desde la Pastoral de la Carretera lo tenemos bien claro, lo que pretendemos es llegar a las personas que han perdido en accidente de tráfico a un ser querido, o que ellos mismos han sido víctimas en primera persona y han quedado, mejor o peor parados, para el resto de sus días. Ciertamente también debemos acoger a las demás personas que pasan por un mal momento, sin hacer distinción del origen de sus lágrimas. No se trata de un día en recuerdo de los muertos en accidente de carretera, eso lo hacemos el tercer domingo del mes noviembre; se trata más bien de acompañar y dar una palabra de aliento y de esperanza a los vivos que, no obstante el tiempo transcurrido, siguen sufriendo como el primer día del accidente, suyo o de un ser querido. Es un día especial donde resulta fácil reconocer el rostro materno de la Iglesia. En los evangelios tenemos muchos ejemplos de Jesús donde hace suyos los dolores y lágrimas de los demás. Basten estas dos citas: Jesús acompaña en el dolor a las hermanas Marta y María por la muerte de su amigo Lázaro: “Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: “¿Dónde lo habéis enterrado?” Le contestaron: ”Señor, ven a verlo”. Jesús se echó a llorar” (Jn 11, 33-35). Jesús enjuga las lágrimas de la Magdalena: “Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?”, “¿a quién buscas?” (Jn 20,15). El año 2020, la jornada “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” se fijó como fecha fija el 31 de mayo, día, en el cual celebramos la Visitación de la Virgen a Santa Isabel y de igual modo la Iglesia, que es Madre, tenga el gesto de acercarse a sus hijos que han sufrido un grave accidente o personas que hayan perdido, por accidente de tráfico, a un ser querido. María no solamente llevó a los ancianos esposos Zacarías e Isabel consuelo y alegría, les llevó a Jesús, la causa de su alegría. De hecho, el lema que hemos escogido para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico del 3 de julio de este año es: “María se puso en camino” en cuya compañía deseamos que vayan los conductores por la carretera. No olvidamos, ni podemos olvidar, las palabras que el Santo Padre el Papa Francisco nos dirigió, personalmente a nosotros, el pasado mes de octubre: “Me alegra saber que desde el Departamento de Pastoral de la Carretera estén promoviendo un ejercicio ciudadano capaz de incentivar la cultura del cuidado”. Vemos necesario que en cada diócesis se haga el esfuerzo de ofrecer una Eucaristía e invitar a los afectados, a las Asociaciones de Víctimas, autoridades relacionadas con la Seguridad Vial… Nunca olvidemos que somos el rostro visible de la “Iglesia Madre” y la madre, cuando un hijo ha perdido a un ser querido o sufrido un accidente grave, se vuelca en atenciones y cariño. Deseamos de corazón una Seguridad Vial plena donde nadie tenga que sufrir por haber padecido un grave accidente o perdido a un ser querido, pero, mientras no llegue ese día, no olvidemos de “enjugar las lágrimas” a quienes lo necesiten. Invocamos la protección sobre nuestros hermanos conductores a Nuestra Señora, la Virgen de la Prudencia y a San Cristóbal. José Aumente Domínguez Director del Departamento de Pastoral de la Carretera