Serie de catequesis sobre los mayores 16 de Marzo de 2022: ¿En qué sentido la vejez puede salvar el mundo? Esta fue la pregunta al centro de la catequesis del Santo Padre, de este miércoles 16 de marzo, en el cual reflexionó sobre la figura de Noé como ejemplo de la vejez que genera vida, que no se queja ni recrimina, sino que mira al futuro con confianza, respeta la creación y cuida la vida de todos. Renato Martinez – Ciudad del Vaticano “La vejez está en condiciones de captar el engaño de esta normalización de una vida obsesionada por el disfrute y vacía de interioridad: vida sin pensamiento, sin sacrificio, sin interioridad, sin belleza, sin verdad, sin justicia, sin amor”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles, 16 de marzo, continuando con su ciclo de catequesis sobre el sentido y el valor de la vejez, meditando en es esta ocasión sobre la ancianidad como un recurso para la eterna juventud. Noé elegido para salvar al hombre del diluvio En su catequesis de este miércoles, Santo Padre comentó el capítulo 6 del Libro del Génesis, que no habla de como Noé, que era el más anciano de todos, fue elegido por Dios para salvar al hombre de la corrupción y del diluvio. “Dios estaba tan amargado por la difundida maldad de los hombres, que se había convertido en una forma de vida normal, que pensó que se había equivocado al crearlos y decidió eliminarlos. Una solución radical – precisó el Papa – incluso podría tener un giro paradójico de misericordia. No más humanos, no más historia, no más juicio, no más condena. Y muchas víctimas predestinadas por la corrupción, la violencia, la injusticia se salvarían para siempre”. Tensiones opuestas: juventud eterna y catástrofe final En este sentido, el Papa Francisco señaló que, a veces también a nosotros – abrumados por el sentido de impotencia contra el mal o desmoralizados por los “profetas de la fatalidad” – nos sucede lo mismo, pensamos que seria mejor no haber nacido. “De hecho, estamos bajo presión, expuestos a tensiones opuestas que nos confunden. Por un lado, tenemos el optimismo de una juventud eterna, encendido por los progresos extraordinarios de la técnica, que pinta un futuro lleno de máquinas más eficientes y más inteligentes que nosotros, que curarán nuestros males y pensarán por nosotros las mejores soluciones para no morir. Por otro lado, nuestra fantasía parece cada vez más concentrada en la representación de una catástrofe final que nos extinguirá. El ‘día después’ – si aún habrá días y seres humanos – se deberá empezar de cero”. “No quiero hacer banal el tema del progreso, naturalmente. Pero parece que el símbolo del diluvio esté ganando terreno en nuestro inconsciente. La pandemia actual, además, hipoteca, de forma no leve, nuestra representación despreocupada de las cosas que importan, para la vida y para su destino” ¿La vejez salvará el mundo? En el pasaje bíblico, explicó el Santo Padre, cuando se trata de poner a salvo de la corrupción y del diluvio la vida de la tierra, Dios encomienda el trabajo a la fidelidad del más anciano de todos, el “justo” Noé. En este contexto, una palabra de Jesús, que evoca “los días de Noé”, y que lo encontramos en el Evangelio de Lucas (Lc 17,26-27), nos ayuda a profundizar el sentido de la página bíblica que hemos escuchado. “De hecho, comer y beber, tomar mujer o marido, son cosas muy normales y no parecen ejemplos de corrupción”. En realidad, Jesús destaca el hecho de que los seres humanos, cuando se limitan a disfrutar de la vida, pierden incluso la percepción de la corrupción, que mortifica la dignidad y envenena el sentido. Y viven sin preocupación también la corrupción, como si fuera parte de la normalidad del bienestar humano. “Los bienes de la vida son consumidos y disfrutados sin preocupación por la calidad espiritual de la vida, sin cuidado por el hábitat de la casa común. Sin preocuparse por la mortificación y del abatimiento que muchos sufren, y tampoco del mal que envenena la comunidad” La corrupción puede volverse normalidad Lamentablemente, el Santo Padre indicó que la corrupción puede volverse normalidad. “La corrupción obtiene gran ventaja de esta despreocupación que no es buena: ablanda nuestras defensas, ofusca la conciencia y nos hace – también involuntariamente – cómplices”. Ante ello, la vejez está en condiciones de captar el engaño de esta normalización de una vida obsesionada por el disfrute y vacía de interioridad: vida sin pensamiento, sin sacrificio, sin interioridad, sin belleza, sin verdad, sin justicia, sin amor. La sensibilidad especial de la edad anciana por las atenciones, los pensamientos y los afectos que nos hacen más humanos, debería volver a ser una vocación para muchos. Y será una elección de amor de los ancianos hacia las nuevas generaciones. La bendición de Dios elige la vejez, por este carisma tan humano y humanizador. Noé es el ejemplo de esta vejez generativa Noé, precisó el Pontífice, no hace predicaciones, no se lamenta, no recrimina, pero cuida del futuro de la generación que está en peligro. Construye el arca de la acogida y hace entrar hombres y animales. En el cuidado por la vida, en todas sus formas, Noé cumple el mandamiento de Dios repitiendo el gesto tierno y generoso de la creación, que en realidad es el pensamiento mismo que inspira el mandamiento de Dios: una bendición, una nueva creación. La vocación de Noé permanece siempre actual. Y nosotros, mujeres y hombres de cierta edad, no olvidemos que tenemos la posibilidad de la sabiduría, de decir a los demás: «Mira, este camino de corrupción no lleva a ninguna parte». Debemos ser como el buen vino -el buen vino- que al final, cuando es viejo, puede dar un buen mensaje y no uno malo. Por ello, el Papa hizo un llamamiento a todos los que tienen «cierta edad», que tienen la responsabilidad de denunciar la corrupción humana en la que vivimos y en la que
Comunidades Acogedoras: Tema de las próximas Jornadas de Migraciones
«Caminando juntos en comunidades acogedoras» es el tema que propone el Departamento de Migraciones para las Jornadas de delegados diocesanos y agentes de pastoral con personas migradas que tendrán lugar en Ciempozuelos (Madrid) del 22 al 24 de abril de 2022. Comunidades acogedoras -precisa el departamento de Migraciones en el programa de las Jornadas-, «son aquellas que abren sus puertas a las personas que llegan, independientemente de su origen, y ven en ellas una oportunidad de transformación pastoral y social que es, precisamente, a lo que nos insta el papa Francisco: «La Iglesia tiene que ser una casa acogedora, con las puertas abiertas siempre», «El Espíritu Santo no quiere cierres; quiere apertura, comunidades acogedoras donde haya sitio para todos».» El encuentro comenzará el viernes 22 de abril a las 18.00 horas. En la sesión inaugural, en la que se presentarán las Jornadas, intervendrán el presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, Mons. Juan Carlos Elizalde; y el director del Departamento de Migraciones, el dominico Xabier Gómez. El obispo responsable de este departamento, Mons. José Cobo, ofrecerá la primera ponencia, «Identidad, misión y futuro en la pastoral con personas migradas». Misa en recuerdo de Gabriel Delgado y las personas que han perdido su vida en el mar El pasado 12 de noviembre fallecía a los 75 años, el director del secretariado de Migraciones de Cádiz y Ceuta, Gabriel Delgado, tras más de 25 años de trabajo «en la acogida» en esta diócesis que es Frontera Sur de Europa, donde es constante la llegada de migrantes y las muertes de personas que llegan en patera. El sábado comenzará la jornada con una Eucaristía en recuerdo de Gabriel Delgado. También se rezará por los que han perdido la vida en el mar. Para esta misma mañana se han organizado dos mesas redondas en torno al tema de las jornadas. En la primera, se presentarán tres proyectos de comunidades acogedoras: en la parroquia de Cristo Rey de Zaragoza, el programa Berakah, de la unidad pastoral del casco histórico de Vitoria, y en la comunidad de San Egidio en España. En la segunda, Caminando juntos, intervendrán Carolina Castejón, del secretariado de Migraciones de Orihuela-Alicante; Salvador Diánez, de la delegación de Migraciones de Sevilla, y Dorys Castillo, de la Mesa del Mundo Rural del departamento de Migraciones. «Fortalecer la misión como delegaciones en red» es el tema que se abordará el sábado por la tarde. Además, se presentará el informe sobre pastoral con personas migradas en España. Intervendrán la Hna. Leticia Gutiérrez, delegada de Migraciones de Sigüenza-Guadalajara, y Xabier Gómez. También habrá un tiempo para el trabajo por grupos y la puesta en común de estos trabajos. El domingo se hablará sobre el tema «Caminamos juntos en la diversidad» con Joan Cabot, del secretariado de Pastoral con Migrantes de Barcelona, y Mons. Mario León, OMI, prefecto apostólico del Sáhara Occidental. Tras estas intervenciones y un tiempo de diálogo con los ponentes se cerrarán las Jornadas con una oración final.
Curso online de Pastoral del Trabajo
Impartido online por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid (universidad Pontificia de Salamanca). Curso 2022-2023 Preinscripciones “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna.” Fratelli Tutti 162 OBJETIVO Facilitar la formación básica adecuada para el desarrollo de la tarea apostólica y pastoral en el mundo del trabajo (social, económica, política, teológica, moral, espiritual y pastoral). A QUIÉN VA DIRIGIDO A todos aquellos, seglares, presbíteros, religiosos, seminaristas, que valoren la riqueza evangélica del trabajo y quieran mejorar su cualificación para servir a la pastoral eclesial o a la sociedad. NIVELES El curso se presenta con tres niveles de exigencia: Quién ya tenga el título de Experto Universitario en Pastoral del Trabajo, puede optar al título de Máster haciendo los créditos que le faltan, y siempre que cumpla los requisitos exigidos para el Máster. “Parece como si la realidad obrera se difuminase hasta el punto de perder su propia entidad. Al menos, así piensan algunos. Sin embargo, el mundo obrero, centro de la preocupación eclesial en este documento, continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en fuerte proceso de transformación y en su seno exista una gran variedad de situaciones” POTI Cap. I
Monseñor José Cobo: El buen ladrón, maestro de espiritualidad en la pospandemia
Jornadas online de capellanes y delegados de Pastoral Penitenciaria: La Iglesia, al pie de la Cruz en tiempo de pandemia ¿Qué efectos ha tenido la pandemia en las cárceles? Este es uno de los interrogantes a los que han respondido los capellanes y delegados de Pastoral penitenciaria en las jornadas que han tenido lugar, en formato online, las mañanas del 9 y 10 de marzo de 2022. Las Jornadas fueron presentadas por Monseñor Fernando García Cardiñanos, Obispo de Mondoñedo Ferrol, actual responsable de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. “La Iglesia, al pie de la cruz, en tiempo de pandemia” “La Iglesia, al pie de la cruz, en tiempo de pandemia” es el tema que encabeza el programa de estas jornadas, que convoca el Departamento de Pastoral Penitenciaria. Esta ponencia, prevista para abrir las Jornadas, finalmente tuvo lugar el jueves 10 por cambios en el programa y estuvo a cargo del anterior obispo responsable de esta pastoral y actualmente al frente de Migraciones en la Conferencia Episcopal Española Mons. José Cobo. En una ponencia calificada por los delegados de la Pastoral Penitenciara como emocionante, José Cobo propuso la figura del Buen Ladrón, a quien ha descubierto como maestro de espiritualidad en la pandemia: «El buen ladrón, del que vosotros conocéis muchos nombres, se convierte en maestro de espiritualidad: Compartirás conmigo la Gloria después de haber compartido el sufrimiento. Así, Cristo, que no se baja de la Cruz (algo que debemos pensar y hacer vida) no se sitúa en el poder sino en la entrega. Esa debe ser nuestra mirada. Esa ha sido una de las formas que Monseñor Cobo ha propuesto como aprendizaje de esta pandemia. En la segunda ponencia, el director General de Ejecución Penal y Reinserción Social de Instituciones Penitenciarias, Miguel Ángel Vicente Cuenca, explicó los “Cambios que está generando la pandemia en prisión”. También el miércoles 10 tuvo lugar la intervención de la subdirectora general de Tratamiento y gestión penitenciaria, Lourdes Gil Paisán. Presentó los “Programas específicos para delitos específicos, que se están desarrollando en prisión”. La última sesión de trabajo se ha reservó para las reuniones por grupos en las que se dio respuesta a los interrogantes: ¿Cómo estamos viviendo la pandemia?; ¿Cómo está afectando al voluntariado?; ¿Cómo está afectando a personas privadas de libertad y a sus familias?; Si se prolonga en el tiempo, ¿generará cambios en prisión?; ¿Cambios en Pastoral Penitenciaria?; y ¿Cambios detectados en prisión por la pandemia?
Trabajo Decente: Prioridad cristiana y compromiso de toda la Iglesia
La iniciativa eclesial «Iglesia por el trabajo decente» afirma la necesidad del compromiso para impulsar la dignidad del trabajo La iniciativa de Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) va a seguir defendiendo, en 2022 y por octavo año consecutivo, la importancia del trabajo decente para todas las personas y para que este compromiso sea una responsabilidad de toda la Iglesia. Con humildad, pero con rotundidad, queremos tener de fondo y como lema que “Sin compromiso no hay trabajo decente”. La dignidad del trabajo y el trabajo decente es una prioridad humana y, por ello, una prioridad cristiana y compromiso de toda la Iglesia. La última encuesta de población activa (EPA) confirmaba la recuperación del empleo a tiempos prepandémicos, pero también mostraba sus grandes debilidades, como son un alto desempleo estructural y la normalización de condiciones laborales precarias y temporales que, durante la pandemia, según FOESSA, ha generado más trabajadores pobres. Esta realidad, se aleja del sueño de Dios y del anhelo de millones de personas que quieren un trabajo decente para alcanzar una vida digna. Sin compromiso, no hay trabajo decente La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) considera que es urgente abordar esta situación y centrará sus reflexiones y convocatorias en la celebración del Primero de Mayo, día internacional de las trabajadoras y los trabajadores; y de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del 7 de octubre. Ambas son dos citas claves en su quehacer y en sus dinámicas para la promoción de la dignidad del trabajo, especialmente entre mujeres y jóvenes. Un compromiso con el trabajo decente que este año pretende avanzar en varias direcciones. En primer lugar, entre las entidades promotoras que abordarán una reflexión sobre las realidades laborales en nuestros movimientos, por coherencia evangélica y por el testimonio que estamos llamados a dar. En segundo lugar, con un protagonismo mayor de las entidades que impulsan la Iglesia por el Trabajo Decente en las diócesis del país que, además, acerquen la iniciativa a parroquias, movimientos, comunidades cristianas, centros educativos, etc. Un tercer aspecto será incrementar la relación iniciada con la Conferencia Episcopal Española, a través de su Pastoral del Trabajo, que haga crecer este camino sinodal por el trabajo decente. Y, finalmente, en esta misma orientación de promover la dignidad del trabajo, se pretende dialogar con las organizaciones sindicales y sociales. Sensibilización y adhesión ITD también actualizará sus materiales de sensibilización e información, y seguirá promoviendo la adhesión de parroquias, colectivos e instituciones para avanzar en la construcción de “un nosotros” cada vez más grande y se sumen a proclamar la importancia del trabajo decente “hacia el interior de nuestras organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad”.
La Carta de Florencia, un compromiso por la paz y el diálogo en el Mediterráneo
Encuentro de Obispos y Alcaldes Los Obispos y Alcaldes del Mediterráneo reunidos en Florencia firmaron “La Carta de Florencia”, es decir, el documento conjunto de compromisos y objetivos para promover la paz, el diálogo y la convivencia entre los pueblos del Mediterráneo. Un documento que también será entregado al Papa Francisco. Monseñor José Cobo: La guerra ha estado muy presente, también aquellas donde no hay cámaras “La definición de la Declaración de Florencia”, este fue el objetivo de la tercera jornada de coloquios de los Obispos y Alcaldes de 60 ciudades, de 20 países y de tres diferentes regiones geográficas reunidos este 26 de febrero, en el Salón del Cinquecento, de Palazzo Vecchio, en la ciudad italiana de Florencia, que tienen en común el «mare nostrum», es decir, el mar Mediterráneo. Los participantes en este Encuentro “Mediterráneo, frontera de paz”, reunidos del 23 al 27 de febrero en la capital de la Región Toscana, elegida como sede del evento por su natural vocación de universalidad, firmaron este documento conjunto formado por compromisos y objetivos para promover la paz, el diálogo y la convivencia en el Mar Mediterráneo. La aspiración y el coraje de Giorgio La Pira Los Obispos y Alcaldes que esperaban la visita del Papa Francisco, quien no pudo asistir a este evento a causa de un dolor agudo a la rodilla, se reunieron por segunda vez, después de Bari, en Florencia, retomando la aspiración y el coraje de Giorgio La Pira, el Alcalde santo, de trabajar por la paz y la unidad de los pueblos. “Los alcaldes del Mediterráneo han querido reunirse al mismo tiempo en Florencia, aspirando también a las iniciativas del alcalde La Pira, para estudiar y trabajar por la paz, la justicia y la convivencia fraterna en sus ciudades”, se lee en las primeras líneas de la Carta de Florencia. Preservar la justicia y reforzar la fraternidad La Carta también expresa que, «los Obispos y los Alcaldes constataron los beneficios que se derivan de la intensificación de la colaboración en sus ciudades para preservar la justicia, reforzar la fraternidad y el respeto de todos los ciudadanos y de las comunidades culturales y religiosas presentes en ellas. A partir de este fructífero y cordial encuentro, que nunca antes se había producido, acordaron conjuntamente ciertos ideales y valores para inspirar el progreso futuro, reducir la discriminación y la violencia y abrir horizontes de esperanza para las generaciones más jóvenes».LEA TAMBIÉN26/02/2022 Mediterráneo. Monseñor Zornoza: La Carta de Florencia, compromiso de paz La crisis ucraniana «En los últimos días – se lee en el documento – se han producido acciones de guerra contra Ucrania. Obispos y Alcaldes se han mostrado angustiados, y esperan conjuntamente que se ponga fin a la violencia y a las armas, que se evite un gran sufrimiento al pueblo ucraniano y que se inicien negociaciones para reconstruir la paz. Con la esperanza de que se produzcan nuevos encuentros, los Obispos católicos y los Alcaldes de las ciudades mediterráneas, reunidos en Florencia, se inspiran en el legado de Giorgio La Pira, antiguo alcalde de Florencia, que ya en los años 50 promovió el diálogo intercultural e interreligioso entre ciudades, y en particular entre las ciudades mediterráneas. El Mediterráneo, un lugar de paz La Carta de Florencia también señala que, unidos en la convicción de que el Mediterráneo no puede ser ni será un lugar de conflicto entre fuerzas externas; por ello, guiados por una aspiración compartida de situar a la persona humana en el centro de la agenda internacional persiguiendo la paz, protegiendo el planeta, asegurando la prosperidad, promoviendo el respeto y la dignidad de los derechos fundamentales de cada individuo, incluso a través de la promoción de los objetivos de desarrollo sostenible y el acuerdo climático de París; Conscientes de los numerosos retos a los que se enfrenta el área mediterránea, como el cambio climático, los flujos migratorios, los conflictos y la pobreza. Patrimonio compartido mediterráneo Asimismo, en el documento conjunto de Obispos y Alcaldes se afirma que, convencidos de que potenciar y promover el papel de las ciudades y el diálogo entre sus comunidades cívicas y religiosas ofrece una contribución esencial a estos retos; reconocen la diversidad del patrimonio y las tradiciones del área mediterránea como un patrimonio compartido por toda la humanidad.LEA TAMBIÉN26/02/2022 Mediterráneo. Alcalde de Granada: Cultura y educación claves para la paz Los valores como fuente de diálogo La «Carta de Florencia» también señala que, «todos los valores naturales, medioambientales, culturales, lingüísticos y religiosos del Mediterráneo, tanto materiales como inmateriales, se consideran fuentes de diálogo y de unidad entre nuestros pueblos y deben ser protegidos y transmitidos a las generaciones presentes y futuras; la importancia de un compromiso educativo que parta de las necesidades básicas, comunes a todos los seres humanos, y que pueda guiar a los jóvenes por el camino que conduce al deseo de bondad, amor, justicia y libertad; la necesidad de desarrollar más oportunidades de diálogo y encuentros constructivos entre las diferentes tradiciones culturales y religiosas presentes en nuestras comunidades, con el fin de reforzar los lazos de fraternidad que existen en nuestra región; la importancia de crear programas universitarios comunes, con el fin de introducir a los jóvenes de toda la región mediterránea en un mejor conocimiento que respete las tradiciones y particularidades culturales de cada país. Cardenal López Romero, Arzobispo de Rabat: es posible vivir la unidad y comunión en la diversidad Dignidad y derechos Además, en el Documento de Obispos y Alcaldes se menciona que es importante el papel de la diplomacia a nivel de las ciudades en la promoción de un desarrollo humano integral y sostenible basado en el respeto de la dignidad y los derechos fundamentales de todo ser humano; y la importancia fundamental del reconocimiento de un derecho universal a la salud y a la protección social en el área mediterránea, en particular tras la pandemia de Covid-19, y el papel central que la cooperación a nivel de las ciudades podría desempeñar en la lucha contra la enfermedad; la necesidad de aplicar,
Migraciones y Movilidad Humana en el encuentro: «Mediterráneo, Frontera de paz» en Florencia
Organizado por la Conferencia Episcopal Italiana, este encuentro de obispos y alcaldes del Mediterráneo, es continuación del celebrado en Bari el año pasado. Conferencia Episcopal Española: El arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Juan José Omella, participa, junto a los responsables de Migraciones en la CEE, en el Encuentro de obispos y alcaldes del Mediterráneo que tiene lugar en Florencia (Italia) del 23 al 27 de febrero. Este evento, organizado por la Conferencia Episcopal Italiana, se celebra con el tema, «Mediterráneo frontera de paz». El papa Francisco presidirá el domingo 27 la misa de clausura a las 10.30 horas. Para el papa Francisco el Mediterráneo es «Cuna de muchas violencias» Alfa y Omega: La ruta del Mediterráneo central, que conecta Túnez y Libia con Malta e Italia, es la más mortífera de la Unión Europea. El año pasado, al menos 1.864 personas murieron ahogadas. Una tragedia silenciosa consumada por las profundas desigualdades que enfrentan a los países que comparten las aguas del mar Egeo. La diferencia entre los ingresos de una familia media que vive en el norte respecto a otra del sur es abismal. La Iglesia está trabajando para devolver a esta frontera maldita –que se extiende por tres continentes, Asia, África y Europa– el resplandor del pasado y convertirla de nuevo en un foco de paz y convivencia. En febrero de 2020, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) organizó en Bari un minisínodo con obispos y patriarcas para promover el rol de las iglesias cristianas como artesanas del diálogo y la escucha. Tras el parón de la pandemia, repiten en Florencia. Por parte de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana han viajado a Florencia el obispo auxiliar de Madrid y responsable del departamento de Migraciones, Mons. José Cobo; la directora del secretariado de la citada Subcomisión, María Francisca Sánchez; y el director del departamento de Migraciones, Xabier Gómez OP. También están entre los participantes el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, y el obispo emérito de Almería, Mons. Adolfo González Montes. En total, informa vaticannews, está prevista la asistencia de 60 delegados de 20 países ribereños del Mediterráneo. Con el objetivo de elaborar, en una sesión conjunta con los Alcaldes, una Carta de Intenciones común que se entregará al papa Francisco. El papel de Florencia en la paz, el Mediterráneo y el ecumenismo Este encuentro, señala vaticannews, es continuación del que se celebró en Bari en febrero de 2020. En esta ocasión se ha elegido como sede Florencia, porque siempre ha desempeñado un papel importante en el tema de la paz, el Mediterráneo y el ecumenismo. Además, la sede del Congreso, el convento de Santa María Novella, fue el primer asentamiento de los dominicos y el escenario del Concilio de Florencia. A las 15.30 h. del miércoles 23 de febrero tendrá lugar la sesión inaugural. Intervendrán el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Gualtiero Bassetti; el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi; y el alcalde de Florencia, Dario Nardella. Programa del encuentro José Cobo: “El Mediterráneo es espacio de vida y de muerte, de luz y de oscuridades”. Hemos sido capaces de sentarnos obispos y alcaldes. En una entrevista a COPE Monseñor José Cobo, Responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal ha dicho que en el tema de las migraciones y de cara al futuro, se ha empezado a hablar incluso de la teología del Mediterráneo. En referencia a la guerra en Ucrania, Monseñor Cobo cuenta como lo están viviendo en el encuentro: Hemos vivido con preocupación todas las noticias, pero contrastamos también que es que realmente el Mediterráneo es un lugar de mucha diversidad, de unidad y de división, de vida y muerte, de guerra y de paz”. No obstante, ha querido destacar que “no podemos quedarnos en la mirada negativa, sino también en las esperanzas que van surgiendo. Igual que hay una guerra. Hay una comunidad creyente grande que reza estos días y que pide la paz”. Xabier Gómez OP: Es todo un desafío tender puentes en el Mediterráneo El Director de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Xabier Gómez OP, presente en el encuentro que reúne a más de 60 obispos, señala que éste se interrumpió el día 24 para rezar por la paz en Ucrania. Hay una honda preocupación y solidaridad por las iglesias y per»sonas que sufren la guerra en Ucrania. Por otro lado se observa muchísima diversidad a nivel social, eclesial, cultural en la rivera mediterránea. «Es todo un desafío, también a la identidad y necesario tender puentes. Nos hemos preguntado como ser fermento en medio de nuestras sociedades». Xabier también nos comparte que hay toda una invitación a la esperanza. Señala también que se está descubriendo en el encuentro a Giorgio Lapira, que fue alcalde de Florencia. Pionero de estos encuentros, hablaba de esperar contra toda esperanza y confiar en el poder de la oración. En el encuentro también se ha contrastado las diferentes concepciones de ciudadanía. Hay acuerdo en que no se utilice la palabra minoría, ni siquiera para definir a las iglesias de Medio Oriente. TRECE, Iglesia al día: : Sigue leyendo: Monseñor Cobo alienta a buscar juntos soluciones a los problemas del Mediterráneo Tras las huellas de Giorgio Lapira La reunión de obispos y alcaldes católicos de los países mediterráneos se celebra en Florencia para testimoniar y volver a proponer el papel del mar Mediterráneo como «frontera de paz», tras la intuiciones proféticas cultivadas en los años de la Guerra Fría por el gran alcalde florentino Giorgio La Pira, en proceso de beatificación. Las intuiciones proféticas de Giorgio La Pira, y las “Conferencias Internacionales por la Paz y la Civilización Cristiana” que promovió entre 1952 y 1956, miraban precisamente a esa raíz abrahámica común. Intuiciones que hoy, en el contexto marcado por nuevas crisis y nuevos conflictos, han resurgido por ejemplo en el Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa Francisco y el jeque sunita Ahmed al Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar. Monseñor Rafael Zornoza, Obispo de Cádiz y Ceuta: Que el mediterráneo vuelva a ser un símbolo de unidad y no una frontera
Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2022
En la Presentación del mensaje estuvo muy presente la Pastoral con los Gitanos y el testimonio de Mario Riboldi Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: Estamos llamados «a ser «colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), utilizando bien el tiempo presente (cf. Ef 5,16) para sembrar también nosotros obrando el bien. Esta llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda.» Este es uno de los pasajes que abre el Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2022, titulado ««No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a), presentado esta mañana en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Refiriéndose a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco afirma que «Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad», pero -continúa- la siega más significativa será «la del último día, el día sin ocaso. El fruto completo de nuestra vida y nuestras acciones es el «fruto para la vida eterna» (Jn 4,36),». Para ilustrar los temas del Mensaje, Sor Alessandra Smerilli, Secretaria interina del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Francesco Montenegro, Arzobispo de Agrigento y Miembro del Dicasterio, y el Padre Massimo Mostioli, de la diócesis de Pavía, comprometido con la pastoral de los gitanos a raíz de la experiencia de fraternidad iniciada por el padre Mario Riboldi. La Hermana Smerilli señaló que «el Papa Francisco nos ha invitado a ser esa tierra fértil que crea las condiciones para que la semilla germine. Nos ha pedido que preparemos el futuro, para que sea diferente del presente. Y sabemos que sólo quien está movido por la esperanza puede ponerse a trabajar». Y, si en la Virgen María «ha brotado el Hijo» -añadió-, la Madre de Dios confirma en nosotros esta esperanza: «En un mundo desertizado por tantos juegos de poder sin escrúpulos, la Iglesia reconoce en María la fecundidad que el camino de la conversión puede dar a cada una de sus hijas e hijos». Esta esperanza -según el Cardenal Montenegro– encuentra también alimento en la resurrección de Cristo, que nos ayuda a perseverar en la siembra, «incluso cuando no vemos los frutos de la semilla sembrada en la tierra». «Frente a todo revés o dificultad que pueda debilitarnos -explicó-, la Cuaresma nos recuerda que siempre podemos volver a empezar, con la ayuda de la misericordia de Dios, siempre podemos levantarnos y reanudar el seguimiento del Maestro». «Me contento con labrar la tierra para la siembra de la Palabra, siguiendo en particular a los grupos de gitanos católicos», dijo el padre Massimo Mostioli sobre su apostolado entre los gitanos: «me acerco a ellos para los bautismos, las comuniones y las confirmaciones, celebro la misa y organizo jornadas de lectura y oración con la Biblia. Siguiendo la invitación del cardenal Montini y tras las huellas del padre Riboldi», concluyó, «la caridad, la prudencia y la paciencia me guían para llevarles el Evangelio». Recursos Discurso Sr. A. Smerilli Discurso Card. Montenegro Discurso P. Mostioli
Francisco: La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada
Catequesis de la audiencia general En la catequesis de la audiencia general dedicada a San José, patrono de la «buena muerte», el Santo Padre agradece por los progresos de la medicina en los cuidados paliativos para acompañar el final de la vida, recordando que la eutanasia y el suicidio son “inaceptables”. Vatican News En la catequesis de la audiencia general del segundo miércoles de febrero, el Papa Francisco continuó profundizando sobre la figura de San José, centrándose hoy en la devoción especial que el pueblo cristiano siempre ha tenido por él como “patrono de la buena muerte”, considerando que “José murió en presencia de la Virgen María y de Jesús”. Una devoción aconsejada por el Papa Benedicto XV hace un siglo, recuerda Francisco, en su Motu proprio Bonum sane, en el que animaba pías prácticas en honor de San José a favor de los moribundos. El Pontífice inició su reflexión afirmando que nuestra relación con la muerte no se refiere nunca al pasado, sino siempre al presente. “La llamada cultura del ‘bienestar’ – evidenció – trata de eliminar la realidad de la muerte, pero de forma dramática la pandemia del coronavirus la ha vuelto a poner en evidencia. Muchos hermanos y hermanas han perdido a personas queridas sin poder estar cerca de ellas, y esto ha vuelto la muerte todavía más dura de aceptar y de elaborar”. La fe ayuda a afrontar la muerte A pesar de esto, Francisco constata que se trata por todos los medios de alejar el pensamiento de nuestra finitud, engañándonos así para quitarle su poder a la muerte y ahuyentar el miedo. Pero – precisa –“la fe cristiana no es una forma de exorcizar el miedo a la muerte, sino que nos ayuda a afrontarla. La verdadera luz que ilumina el misterio de la muerte viene de la resurrección de Cristo”. Por la resurrección de Jesús, miramos con ojos nuevos toda la vida Y asegura que “solo por la fe en la resurrección nosotros podemos asomarnos al abismo de la muerte sin que el miedo nos abrume”. La muerte, “iluminada por el misterio de Cristo –añade el Santo Padre – “ayuda a mirar con ojos nuevos toda la vida”. ¡Nunca he visto, detrás de un coche fúnebre, un camión de mudanzas! No tiene sentido acumular si un día moriremos. Lo que debemos acumular es la caridad, es la capacidad de compartir, de no permanecer indiferentes delante de las necesidades de los otros. O, ¿qué sentido tiene pelear con un hermano, con una hermana, con un amigo, con un familiar, o con un hermano o hermana en la fe si después un día moriremos? Delante de la muerte muchas cuestiones se redimensionan. Está bien morir reconciliados, ¡sin dejar rencores y sin arrepentimientos! Inmoral el encarnizamiento terapéutico “El Evangelio nos dice que la muerte llega como un ladrón” – prosigue el Papa – recordando que aunque intentemos querer tener bajo control su llegada, quizá programando nuestra propia muerte, “permanece un evento con el que tenemos que rendir cuentas y delante al cual también hacer elecciones”. Y señala dos consideraciones “para nosotros cristianos”. La primera, presente en el Catecismo de la Iglesia Católica: No podemos evitar la muerte, y precisamente por esto, después de haber hecho todo lo que humanamente es posible para cuidar a la persona enferma, resulta inmoral el encarnizamiento. Acompañar a la muerte, no provocarla La segunda consideración tiene que ver con la calidad de la muerte misma, del dolor, del sufrimiento: Debemos estar agradecidos por toda la ayuda que la medicina se está esforzando por dar, para que a través de los llamados “cuidados paliativos”, toda persona que se prepara para vivir el último tramo del camino de su vida, pueda hacerlo de la forma más humana posible. Pero debemos estar atentos a no confundir esta ayuda con derivas inaceptables que llevan a la eutanasia. Debemos acompañar a la muerte, pero no provocar la muerte o ayudar al suicidio asistido. Cuidado para todos, en especial para los más débiles Francisco insiste en que se debe “privilegiar siempre el derecho al cuidado y al cuidado para todos, para que los más débiles, en particular los ancianos y los enfermos, nunca sean descartados. La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada. Y este principio ético concierne a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes. Una experiencia de la misericordia de Dios “Que San José pueda ayudarnos a vivir el misterio de la muerte de la mejor forma posible”, reza finalmente el Papa. “Para un cristiano – subraya – la buena muerte es una experiencia de la misericordia de Dios, que se hace cercana a nosotros también en ese último momento de nuestra vida”. Y recuerda que “también en la oración del Ave María, nosotros rezamos pidiendo a la Virgen que esté cerca de nosotros “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Por eso invita a concluir rezando todos juntos un Ave María “por los agonizantes y por los que están viviendo un luto”.