Tal y como publica el Semanario Alfa y Omega , cinco meses después de su constitución, la Mesa del Mundo Rural promovida por el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal para aunar la acogida de migrantes con la revitalización de los pueblos, ya da frutos. La España vaciada, o «la España de las oportunidades», como le gusta decir al dominico Xabier Gómez OP, director del citado departamento, ya alberga a las primeras familias del proyecto. Una de ellas es la de Edgardo Josué Juárez –él, su mujer, sus dos hijas y su cuñada–, que lleva mes y medio en Gallocanta, un pequeño municipio de la provincia de Zaragoza, a donde llegaron desde Cáceres para hacerse cargo del bar del pueblo. Llevaban dos meses sin trabajo en la ciudad extremeña, donde vivían desde que llegaron a España en 2016 tras sufrir persecución en Honduras, su país. La conexión entre las delegaciones diocesanas de migraciones, las empresas sociales o asociaciones que trabajan en la repoblación del mundo rural –Proyecto Arraigo y Pueblos con Futuro– y los ayuntamientos es lo que hizo posible que la familia de Edgardo se mudara. Además de la oportunidad laboral, también le ayudaron con la mudanza, cuyo coste se repartió entre la propia familia, la diócesis de Coria-Cáceres y Pueblos con Futuro, que es la que acompaña a la familia en estos momentos. «Para nosotros es una oportunidad grande y las niñas están emocionadas. Tenemos cerca una laguna y naturaleza, y aquí pueden jugar en la plaza. Antes solo había un niño, ahora son tres», explica. El trabajo no es problema. Aunque él es arquitecto, en España se ha formado en hostelería y su mujer regentaba un restaurante en Honduras. A modo de anécdota, cuenta que algún turista se sorprende al comprobar que en un bar de pueblo se sirve «un espectacular café bombón». Los vecinos, 128 según el último censo, también están encantados. Les dicen que son «un retoño nuevo». «Nos han recibido muy bien. Nos gustaría quedarnos aquí. Hay tranquilidad y muchas cosas por explotar», añade. En un año, autosuficientes Dorys Castillo, de la asociación Pueblos con Futuro, que lleva varios años con proyectos de estas características –su asociación ha establecido a 17 familias migrantes en Guadalajara– da fe de que la experiencia es positiva y exitosa. «Con un poco de ayuda, son autosuficientes en un año. Y el dinero que les prestamos para que puedan iniciar su nueva vida nos lo devuelven», explica. Otra de las características de la Mesa del Mundo Rural es, además del acompañamiento de la asociación, la implicación de la parroquia de la zona. «Contactamos con la comunidad y la invitamos a ser parte activa en el proceso», añade Xabier Gómez. Con estos resultados, en la última reunión de delegados diocesanos de migraciones se decidió potenciar los proyectos de la Mesa del Mundo Rural.
Tras la Trata: La vida Puede más
Coloquio en la Fundación Pablo VI El 18 de mayo, ha tenido lugar en la Fundación Pablo VI el foro «Tras la Trata, la vida puede más» en el marco de la exposición “Punto y seguimos. La vida puede más”, sobre el drama de la trata de personas, que sufren de forma invisible miles de personas y de la que solo se identifica a una de cada veinte víctimas. El foro de encuentros interdisciplinares abordó este asunto no solo desde las experiencias que recogen las imágenes y los testimonios de la exposición, sino también a través de los que rescatan, acompañan y les ayudan a recuperar la libertad y la esperanza. Moderado por Mª Francisca Sánchez Vara, directora del Departamento de Trata de la Conferencia Episcopal Española, el coloquio contará con la presencia de Marta González Manchón, coordinadora del Área de Sensibilización del Proyecto Esperanza, de las Religiosas Adoratrices; José Luis Segovia, sacerdote y abogado; y Tomás Santamaría, inspector del Cuerpo Nacional de Policía, especializado en la lucha contra la trata de seres humanos. El foro acompaña a la exposición itinerante de imágenes y testimonios, recogidos por el fotógrafo Fernando Mármol, que albergará la Fundación Pablo VI hasta el próximo 28 de junio y que está organizada por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la Promoción Humana. Urge una Ley contra la Trata Léelo en Vida Nueva
Comunicado del I Seminario Monseñor Algora: Cristianos y cristianas en organizaciones sindicales
Convocados por Monseñor Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, hemos celebrado en el Aulario Papa Francisco (Madrid), el I Seminario Mons. Antonio Algora, bajo el lema: “Cristianas y cristianos en organizaciones sindicales”. Este seminario nace con la pretensión de homenajear la persona de Mons. Antonio Algora, quien fue el obispo responsable de la Pastoral Obrera en las últimas décadas. Con esta iniciativa queremos ir abordando distintos temas relacionados con las tareas que desde la Pastoral Obrera y del Trabajo debemos asumir para responder a nuestra misión evangelizadora en medio del mundo del trabajo. En esta primera edición hemos reflexionado sobre el necesario compromiso de los cristianos y cristianas en las organizaciones sindicales como lugar privilegiado desde donde encontrarse con el rostro sufriente de Cristo y dignificar a las personas trabajadoras. Los contenidos del seminario los hemos enmarcado dentro de las Orientaciones Pastorales de la CEE para el quinquenio 2021-2025 que nos anima al “compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimonio de fe ante quienes no conocen a Cristo. (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucional como verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe para evangelizar en el mundo.” Durante esta jornada hemos constatado: También es cierto que echamos en falta una mayor comprensión de nuestras comunidades parroquiales y la voz profética de nuestros obispos ante los acontecimientos y situaciones que viven las personas trabajadoras, especialmente los descartados y más pobres. Vemos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente la acción del Espíritu Santo que nos urge a dar respuesta esperanzadora a las personas del mundo del trabajo, porque como dice el Papa Francisco “el gran tema es el trabajo” (Fratelli tutti, 162). Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo nos comprometemos a trasladar las conclusiones de este seminario a los obispos. También, a fomentar cauces para mejorar el acompañamiento de los laicos comprometidos en organizaciones sociopolíticas y a fomentar una formación y espiritualidad que nos ayude a vivir nuestro compromiso como una respuesta evangelizadora encarnada en la precariedad, la pobreza y la exclusión que viven hombres y mujeres en el mundo del trabajo. Madrid, 14 de mayo de 2022
Pascua del Enfermo 2022: La caridad tiene necesidad de tiempo
Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social con motivo de la Pascua del Enfermo, que se celebra el 22 de mayo Acompañar en el Sufrimiento “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36) El 11 de febrero pasado celebramos la trigésima Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992 con la finalidad de sensibilizar a la Iglesia y a toda la sociedad de la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos y a cuantos los cuidan, así como procurar que cuantos viven y trabajan junto a los que sufren, comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos. La Jornada Mundial de este año se desarrolla bajo el lema: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Con esta Jornada, las Iglesias que peregrinamos en España iniciamos la Campaña del enfermo que culmina el 22 de mayo, VI Domingo de Pascua. Durante este tiempo, centraremos nuestra atención en la necesidad y urgencia de “acompañar en el sufrimiento”. En el Mensaje que el Santo Padre, el Papa Francisco, nos dirige con este motivo (10.XII.2021), nos recuerda que Dios “nos cuida con la fuerza de un padre y la ternura de una madre” y que “el testigo supremo del amor misericordioso del Padre a los enfermos es su Hijo unigénito”. Ciertamente, los Evangelios nos narran los continuos encuentros de Jesús con las personas enfermas para acompañar su dolor, darle sentido, curarlo. Como discípulos suyos, estamos llamados a hacer lo mismo. Aunque la ciencia médica, apoyada por los grandes avances técnicos, ha permitido erradicar multitud de enfermedades, la experiencia vivida durante estos dos últimos años con la pandemia de la Covid-19 nos ha mostrado nuestra vulnerabilidad y, sobre todo, nos ha hecho percibir la necesidad de acompañar a los que sufren cualquier tipo de enfermedad, ya sea de las más habituales, ya de otras menos “visualizadas” que provocan un sufrimiento grande como las enfermedades mentales, las neurodegenerativas (ELA, Alzheimer…) o las denominadas “enfermedades raras”, para las que se destinan menos recursos humanos y materiales. Como nos recuerda también el Papa Francisco, el sufrimiento de nuestros hermanos se convierte en una urgente llamada a ser “testigos de la caridad de Dios que derramen sobre las heridas de los enfermos el aceite de la consolación y el vino de la esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, misericordia del Padre”. Ciertamente, “cuando una persona experimenta en su propia carne la fragilidad y el sufrimiento a causa de la enfermedad, también su corazón se entristece, el miedo crece, los interrogantes se multiplican”. El Señor, a través de su grito, reclama nuestro acompañamiento. El enfermo es siempre el centro de nuestra caridad pastoral. No podemos dejar de escuchar al paciente, su historia, sus angustias y sus miedos. Incluso cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir nuestra cercanía. Lo que el Papa recuerda a los agentes sanitarios cuando explica cómo “sus manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre” es válido para todos los que cuidan a los enfermos. “La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Job 2,13)” (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de 2015). El mayor dolor es el sufrimiento moral ante la falta de esperanza. En consecuencia, hemos de ser muy conscientes de nuestra misión: “siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pida” (1 Pe 3, 15). Se hace necesario estar preparados para aportar esperanza; pero no una esperanza cualquiera, sino -como recuerda Benedicto XVI- una esperanza “fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino” (Spe Salvi, 1). Esta falta de esperanza nace con frecuencia en terrenos donde no se ha sembrado la fe. Como nos recuerda el Papa Francisco, “si la peor discriminación que padecen los pobres -y los enfermos son pobres de salud- es la falta de atención espiritual, no podemos dejar de ofrecerles la cercanía de Dios, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe” (Evangelii gaudium, 200). Para concluir, junto con al Santo Padre, deseamos “reafirmar la importancia de las instituciones sanitarias católicas: son un tesoro precioso que hay que custodiar y sostener; su presencia ha caracterizado la historia de la Iglesia por su cercanía a los enfermos más pobres y a las situaciones más olvidadas… Aún hoy en día, incluso en los países más desarrollados, su presencia es una bendición, porque siempre pueden ofrecer, además del cuidado del cuerpo con toda la pericia necesaria, también aquella caridad gracias a la cual el enfermo y sus familiares ocupan un lugar central. En una época en la que la cultura del descarte está muy difundida y a la vida no siempre se le reconoce la dignidad de ser acogida y vivida, estas estructuras, como casas de la misericordia, pueden ser un ejemplo en la protección y el cuidado de toda existencia, aun de la más frágil, desde su concepción hasta su término natural”. Encomendamos a los enfermos, a sus familiares y acompañantes a la intercesión de María, Salud de los enfermos. De este modo, abrazados a la cruz de Jesucristo, encontrarán sentido, consuelo y esperanza. + Jesús Fernández González + Francesc Pardo Artigas[1] + Abilio Martínez Varea + Javier Vilanova Pellisa + Fernando García Cadiñanos [1] Obispo
Encuentro europeo de Stella Maris en Roma
En el marco del Proyecto de programa de formación Porticus para Capellanes tuvo lugar el Encuentro Europeo de Stella Maris en Roma del 8 al 12 de Mayo de 2022 Asistimos 18 personas (sacerdotes, diáconos y laicos) de Reino Unido, Irlanda, Alemania, Francia, Italia y España. Por parte de España estábamos Albert Arrufat, capellán de Castellón y Ricardo Rodríguez-Martos, como director del Departamento de Stella Maris (Apostolado del Mar) de la Conferencia Episcopal Española El encuentro tenía por objetivo hacer un primer test para un futuro curso de formación para capellanes y voluntarios de Stella Maris. El proceso se inició hace meses con una encuesta que se envió a centros de todos los continentes con una serie de preguntas sobre la labor de Stella Maris y las circunstancias de la gente de mar. A partir de ahí se organizó este curso en Roma y luego seguirá uno en Sudáfrica y otro en Filipinas, con la intención de recoger la máxima información sobre la percepción que los miembros de Stella Maris tienen de la propia organización y sobre los problemas que frecuentemente deben afrontar, así como sobre los puntos fuertes y débiles de la actividad de Stella Maris y las necesidades actuales y previsiblemente futuras de los marinos y pescadores. El curso constaba de 5 módulos: En base a ese trabajo se pretende diseñar un curso que ayude a descubrir la propia identidad de Stella Maris, lo que se espera de un capellán o un voluntario de Stella Maris, las herramientas que necesita y la necesidad de saber comunicarse bien, fomentando también el trabajo en red entre todos los centros Stella Maris a nivel nacional e internacional. Tuvimos también la posibilidad de asistir a una audiencia papal y saludarlo personalmente. Barcelona, 18 de Mayo de 2022 Ricardo Rodríguez-Martos Dauer
I Seminario Mons. Algora: Encuentro de cristianos y cristianas en organizaciones sindicales
Organizado por la Pastoral del Trabajo, el próximo 14 de mayo de 2022 tendrá lugar el I Seminario Antonio Algora dedicado a los cristianos y cristianas en organizaciones sindicales Este Seminario pretende abrir una reflexión con cristianos y cristianas que viven su compromiso en organizaciones sindicales donde poder compartir esta rica experiencia y donde podamos valorar el acompañamiento que desde la Iglesia realizamos de esta realidad creyente. Objetivo Motivación Hoy el Papa Francisco sigue afirmando y recordándonos que “el gran tema es el trabajo” (FT 162).Dirigiéndose por videomensaje a los participantes en la 109ª Conferencia Internacional del Trabajoseñalaba dos grandes desafíos para el movimiento sindical: “El primero es la profecía, y está relacionada con la propia naturaleza de los sindicatos, suvocación más genuina. Los sindicatos son una expresión del perfil profético de la sociedad.Los sindicatos nacen y renacen cada vez que, como los profetas bíblicos, dan voz a los que no latienen, denuncian a los que “venderían al pobre por un par de chancletas”, como dice el profeta(cf. Amós 2,6), desnudan a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores másvulnerables, defienden la causa de los extranjeros, de los últimos y de los rechazados. Claro,cuando un sindicato se corrompe, ya esto no lo puede hacer, y se transforma en un estatus depseudo patrones, también distanciados del pueblo. El segundo desafío: la innovación. Los profetas son centinelas que vigilan desde su puesto deobservación. También los sindicatos deben vigilar los muros de la ciudad del trabajo, como unguardia que vigila y protege a los que están dentro de la ciudad del trabajo, pero que tambiénvigila y protege a los que están fuera de los muros. Los sindicatos no cumplen su función esencialde innovación social si vigilan sólo a los jubilados. Esto debe hacerse, pero es la mitad de vuestrotrabajo. Su vocación es también proteger a los que todavía no tienen derechos, a los queestán excluidos del trabajo y que también están excluidos de los derechos y de lademocracia.” El Congreso de Laicos (2020), donde el testimonio de Carlos García de Andoin nos alertó de lafría soledad que viven los laicos que dan el paso al compromiso sociopolítico:“Quiero en este sentido subrayar que no cabe política sin toma de partido, no es, ni más nimenos, que misterio de la Encarnación: el Todo en el fragmento. Por eso como dice OctogessimaAdveniens, “una misma fe puede conducir a compromisos políticos diferentes” (n. 50). Estohemos de interiorizarlo porque los textos de la Iglesia, Católicos en la Vida Pública –que leí confruición-, hablan bellamente de la vocación política como “una de las más altas posibilidadesmorales y profesionales” de la persona y, sin embargo, cuando das el paso del partido, seproduce un distanciamiento helador, con la comunidad cristiana y con el ministeriopastoral, que no se da en relación a otros compromisos. Necesitamos un ecosistema eclesialmás favorable a las vocaciones laicales a la política. La comunidad cristiana tenemos una ricapresencia en la sociedad civil, que, entre otras razones, por falta de vocaciones políticas, estáinfrarrepresentada en la esfera pública.” Y finalmente, y no menos importante, dar respuesta a las Orientaciones Pastorales, para elquinquenio 2021-2025, aprobada por la Asamblea Plenaria de los obispos, que nos anima al“compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimoniode fe ante quienes no conocen a Cristo (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucionalcomo verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe paraevangelizar en el mundo.” HORARIOS 10:00h Oración10:15h Presentación del Seminario: Mons. Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo10:25h Proyección video homenaje a Mons. Antonio Algora10:30h Presentación de este encuentro: Antonio Javier Aranda, director Departamento Pastoral del Trabajo.10:35h Ponencia “Los sindicatos en la DSI y el magisterio del Papa Francisco”, Maribel Zaldívar, HOAC de la Rioja11:15h Diálogo con la ponente11:40h Descanso/café12:10h Presentación de la síntesis de las aportaciones al cuestionario y temas a dialogar. Esther Barba, presidenta de la JOC12:20h Diálogo Comunicado final I Seminario Mons. Antonio Algora ENCUENTRO DE CRISTIANOS Y CRISTIANAS EN ORGANIZACIONES SINDICALES Convocados por Monseñor Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y responsable de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, hemos celebrado en el Aulario Papa Francisco (Madrid), el I Seminario Mons. Antonio Algora, bajo el lema: “Cristianas y cristianos en organizaciones sindicales”. Este seminario nace con la pretensión de homenajear la persona de Mons. Antonio Algora, quien fue el obispo responsable de la Pastoral Obrera en las últimas décadas. Con esta iniciativa queremos ir abordando distintos temas relacionados con las tareas que desde la Pastoral Obrera y del Trabajo debemos asumir para responder a nuestra misión evangelizadora en medio del mundo del trabajo. En esta primera edición hemos reflexionado sobre el necesario compromiso de los cristianos y cristianas en las organizaciones sindicales como lugar privilegiado desde donde encontrarse con el rostro sufriente de Cristo y dignificar a las personas trabajadoras. Los contenidos del seminario los hemos enmarcado dentro de las Orientaciones Pastorales de la CEE para el quinquenio 2021-2025 que nos anima al “compromiso de transformación evangélica de la realidad desde el que, además, se da testimonio de fe ante quienes no conocen a Cristo. (…) deseamos impulsar la dimensión social e institucional como verificación de la propia vocación y promover la Iglesia en salida, que existe para evangelizar en el mundo.” Durante esta jornada hemos constatado: También es cierto que echamos en falta una mayor comprensión de nuestras comunidades parroquiales y la voz profética de nuestros obispos ante los acontecimientos y situaciones que viven las personas trabajadoras, especialmente los descartados y más pobres. Vemos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente la acción del Espíritu Santo que nos urge a dar respuesta esperanzadora a las personas del mundo del trabajo, porque como dice el Papa Francisco “el gran tema es el trabajo” (Fratelli tutti, 162). Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo nos comprometemos a trasladar las conclusiones de este seminario a los obispos. También, a fomentar cauces para mejorar el acompañamiento de los laicos comprometidos en organizaciones sociopolíticas
Fidel Molina: las mujeres víctimas de trata son las más pobres entre las pobres
La campaña #HazMemoria de la Conferencia Episcopal Española recoge este año 2022 el testimonio de Fidel Molina, de programa Berakah de la Diócesis de Vitoria Fidel Molina, coordinador del programa Berakah, en la diócesis de Vitoria. Desde hace 15 años salen a las rotondas de la ciudad donde se está ejerciendo la prostitución. Es difícil, pero es posible. Es difícil salir de un mundo que gira cada noche sobre una rotonda de las calles de Vitoria donde mujeres, la mayoría nigerianas, ejercen la prostitución. Pero es posible si el coche que para trae un caldo caliente, un café; conversación. Si de ese coche se bajan los voluntarios del programa Berakah, la obra social de las parroquias del casco histórico de esta ciudad. Fidel Molina es diácono permanente y coordina este programa que desde hace 15 años atiende realidades muy marginales. Da respuesta a los que no tienen respuestas. Llega donde no llegan las instituciones, otras asociaciones, el tejido social alavés. Entre esas realidades están las mujeres que ejercen la prostitución. Con ellas trabajan en la calle, intentan establecer una relación de confianza, de cercanía. Y, como respuesta, les ofrecen un hogar en el que comenzar su proceso de inserción. Fidel sabe que es difícil, pero que es posible. Se lo confirman cada una de esas mujeres que han dejado de girar en una rotonda. Hoy tiene trabajo, tienen papeles, tienen una vida. Están integradas en la sociedad. Como en Vitoria, la Iglesia trabaja con unas 24.000 mujeres en los más de 120 centros destinados a combatir situaciones de especial dificultad y buscar su dignidad, integración, protección y promoción. Dos parroquias y 250 voluntarios impulsan, en otros proyectos, un comedor; una despensa solidaria; una residencia para madres con dificultad; o pisos para familias en riesgo exclusión ¿Cómo nace el programa Berakah, que aúna toda esta labor social? Berakah es la obra social de las parroquias de San Vicente y de Santa María, que están en el casco histórico de Vitoria. Nace hace 15 años sobre el terreno de juego muy bien preparado por José Ángel López Lacalle, un sacerdote con una especial vocación por atender a las personas más marginadas y más empobrecidas de la ciudad. Con este programa se organiza esa caridad que ya existía para llegar a las personas más empobrecidas, a las realidades más débiles, a los que no tienen un plan B. Para llegar dónde no llegan las instituciones, otras asociaciones, el tejido social alavés. Entre esas realidades están las mujeres atrapadas en el mundo de la trata ¿Hay un proyecto concreto para trabajar en este campo? Nosotros trabajamos en el campo de la trata con una unidad móvil que desde hace 15 años sale a las rotondas de la ciudad donde se está ejerciendo la prostitución. En Vitoria encontramos normalmente un perfil de mujer nigeriana. Con ellas se trabaja en calle, se intenta establecer una relación de confianza y de cercanía para luego enlazar con otros servicios que tenemos. Entre ellos, el hogar Ain Karem. Se trata de unas viviendas donde damos un techo a estas mujeres que dan el paso para salir de la prostitución. Aquí pueden estar mientras les acompañamos en el proceso de inserción y de normalización en la ciudad. Este servicio es muy necesario, porque en Vitoria no hay ningún otro servicio para ayudarlas en este proceso de inserción personalizado. A nivel institucional no hay una respuesta. ¿Una mujer que está ejerciendo la prostitución puede acabar teniendo una vida integrada en la sociedad? Es complicado. Es una vida muy difícil de aparcar y de abandonar, pero es posible. Durante estos años hemos podido acompañar a muchas mujeres que han podido cambiar de vida y que hoy tienen su trabajo, tienen sus papeles, tienen su vida normal dentro de nuestra ciudad. Merece la pena dar pasos, acercarse a la iglesia, dejarse acompañar, ser acogidos, confiar. Es difícil cuando uno vive en el mundo de la trata, pero para eso estamos, para hacerlo posible. ¿Acercarse a estas mujeres que viven de la prostitución también es acercarse al mundo que está a su alrededor? Trabajar con las mujeres que están ejerciendo la prostitución te hace estar cerca de los más débiles de la ciudad y te hace no perder de vista el mundo que tenemos, que no es un mundo justo, que no tiene las mismas oportunidades para todos y para todas. En este caso te muestra un mundo con una carencia de valores importante. Yo siempre digo que existen las mujeres que están en las rotondas y que se prostituyen porque hay clientes que utilizan ese servicio y eso es una pobreza que desvela las rotondas de nuestra ciudad, una pobreza a muchísimos niveles que también hay que trabajar y que hay intentar eliminar porque genera destrucción y genera más pobreza. Después de 15 años siendo testigos de esta realidad ¿Tenéis fuerzas para continuar? Hay muchos casos que me hacen sentir que esto merece la pena. Muchísimos casos que en estos 15 años nos ponen las pilas, nos resetean, nos hacen vivir y entender la vida de una forma diferente. El compromiso con las mujeres que han podido dejar la trata, que han podido salir, te ayuda y te anima indudablemente a seguir adelante. Estar en Berakah me aporta muchísimo a nivel personal. Desde luego, con mucha humildad, yo diría que mi vida es muy diferente desde que estoy aquí y desde que tengo relación con la gente más empobrecida de la ciudad. Es un auténtico regalo poder formar parte y ser cómplices de su vida, de su historia. Son las más pobres entre las pobres y para nosotros son nuestras principales privilegiadas y por las que intentamos humildemente dejarnos la vida por servirles. También te puede interesar: Departamento de Trata de Personas de la Conferencia Episcopal Española
Jornadas de Pastoral con los Gitanos en Barbastro: momento de gracia
Coincidiendo con el 25 aniversario e la beatificación de Ceferino Giménez, «El Pele», cuyo proceso de canonización podría estar más cerca según publica Alfa y Omega El fin de semana del 6 al 8 de mayo han tenido lugar en la Diócesis de Barbastro-Monzón el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral con los Gitanos, encuentro que organiza anualmente este Departamento y que por causas de la Pandemia llevaba más de 2 años sin realizarse de forma presencial. Además este encuentro ha venido marcado por el 25 aniversario de la Beatificación de Ceferino Giménez Malla, el «Pelé». José Emiliano Rodríguez Amador, Director de la Pastoral con los Gitanos de la Conferencia Episcopal Española destaca la gran implicación de la Diócesis de Barbastro-Monzón, desde la disponibilidad para organizar las visitas a los lugares señalados en la vida de «El Pelé» hasta la preparación de la liturgia que acompañó a las Jornadas: «Volvemos a nuestras Diócesis con el alma llena de emociones, y teniendo la certeza que la Iglesiaque peregrina en Barbastro-Monzón, es una Iglesia acogedora, abierta y viva, a la que sin dudael Señor bendice y con la que nos volveremos a encontrar». El Encuentro ha sido un momento de gracia, repleto de reflexiones compartidas, de diálogos sinceros y de tomar el pulso a nuestra forma de vivir, colaborar y gestionar nuestra pastoral.El sábado por la mañana, el Obispo responsable de Pastoral con los Gitanos, José Antonio Satué y obispo de Teruel y Albarracín, nos hacia profundizar, a la luz del próximo Sínodo de los Obispos, en las claves que nuestra Pastoral tiene que tener siempre presente: Espiritualidad, Eclesialidad y Misión.Destacaba la necesidad no sólo de tener fe, sino de vivir la fe, el encuentro con Jesús transforma nuestras vidas, cuando te enamoras de Él ya no eres la misma persona. Así también nos invitaba a vivir en comunidad, a ser Iglesia, a la participación en ella, reconociendo que todos tenemos algo de positivo que aportar, cuidando una organización adecuada pero transformada por la conversión del corazón. Teniendo siempre presente que el primer nivel de nuestro vivir eclesialmente tiene lugar en la Diócesis.Por último, nos alentó a la misión, a evangelizar pero desde actitudes como conocer, “primerear” o ser los primeros en salir e inculturar (en ambas direcciones, cultura y Evangelio). Y destacaba que es muy importante, aunque subrayaba su dificultad, que haya un equilibrio entre expresar la fe desde una cultura muy propia e incluir esa forma de vivir en una parroquia o realidad eclesial concreta, sin crear guetos. A la luz de todo esto, y conociendo la realidad actual de la Pastoral Gitana, desde el Departamento se ofreció una estructura, sin romper demasiado con la actual, pero simplificando procesos, aunando equipos y personas y haciendo más sencillo el funcionamiento. Una organización que se ajuste a los parámetros de transparencia, trabajo sinodal, funcionamiento menos complejo… que la propia Conferencia Episcopal Española está aplicando es todas sus estructuras. Las Jornadas coocluyeron como no podría ser de otra manera como escribió Jose Emiliano a los participantes: con la «eucaristía fraternal entre payos y gitanos, sin razas ni color porque a los ojos de Dios todos somos iguales. La fe no tiene color. Se unen después de muchos años obispo y gitano. Desde 1936 en Barbastro se unen a una misma causa, el Amor de Dios. En las Jornadas tuvo lugar la presentación del documental «Las Florecillas del Tío Pelé», un acto abierto a toda la diócesis, que contó con la actuación de Jesús Cortés, el autor del documental. El Tio Pelé podría ser canonizado Alfa y Omega: El recién estrenado documental Las florecillas del tío Pelé cuenta la historia del primer beato gitano. Su bisnieta, una de las protagonistas, atribuye al mártir, fusilado por no querer desprenderse del rosario, la curación de su hijo. En el mes de noviembre, el escritor Jesús Cortés fue invitado por la Pastoral Gitana de Madrid a presentar su libro El Pelé, gitano y mártir. La obra versa sobre este beato, Ceferino Jiménez Malla, que fue fusilado en el contexto de la persecución religiosa de los años 30 en España. El acto fue presidido por uno de los obispos auxiliares de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, SJ, quien, citando a Tertuliano, dijo que «de la sangre de los mártires brotan semillas de nuevos cristianos» y que el libro sobre el beato gitano era «una flor que florece de la sangre del tío Pelé y que haría mucho bien como ayuda para el anuncio del Evangelio», recuerda Cortés. Aquellas palabras se grabaron en el corazón del escritor y unos días después volvieron a resurgir. ¿Por qué no hacer brotar otra flor sobre el tío Pelé, pero esta vez en formato audiovisual y dando la palabra a los gitanos católicos? «Sentía que teníamos que ser los herederos de la sangre del beato, sus hijos en la fe, las semillas brotadas de la sangre de este mártir, quienes debíamos tener voz», explica el escritor, de padre gitano, a Alfa y Omega. Así surgió el documental Las florecillas del tío Pelé, que se estrenó el pasado miércoles, 4 de mayo, coincidiendo con el 25 aniversario de la beatificación del mártir oscense. El filme cuenta con la participación, entre otros, de Elena Jiménez Cenizo, bisnieta del tío Pelé; Antonio Heredia, sacerdote gitano, o José Emiliano Rodríguez, director nacional de la Pastoral Gitana de la Conferencia Episcopal Española. «He querido contar la historia de un alma enamorada de Cristo, que es un referente para todos los gitanos y para todos los católicos, aunque son muchos los que todavía desconocen su figura», asegura el director. Jiménez Malla «amaba la Eucaristía, era de Misa diaria, y un hombre de oración», concluye el director del documental. A todo ello, su bisnieta añade su «amor por el rosario», hasta el punto de que fue acribillado a balazos por no querer desprenderse de él. El martirio le convirtió, años después, en el primer beato gitano de la historia. Durante todo este tiempo, la causa de canonización ha experimentado un frenazo a la espera de un milagro que
José Cobo en la Jornada diocesana de la Archidiócesis de Burgos: La Sinodalidad es el punto de arranque de la Pastoral de Migraciones
Con la presencia de Arzobispo de Burgos, Monseñor Mario Izeta, que compartió toda la jornada con los participantes, tuvo lugar el 4 de mayo el XVI Encuentro diocesano de pastoral de migraciones de la Archidiócesis de Burgos con el trabajo sinodal como eje. El obispo D. José Cobo, responsable de Migraciones de la CEE, abrió el Encuentro con una interesante y preparada reflexión sobre los retos que el Sínodo plantea a esta pastoral: Se escucharon también tres experiencias de «caminar juntos»: la cooperativa de Huerta Molinillo que comparten trabajo y vida con Dominique, de Burquina Faso; la comunidad salesiana que acoge en su casa a un grupo de jóvenes africanos musulmanes; y la Plataforma Burgos con las Personas Refugiadas donde creyentes y no creyentes aúnan esfuerzos por la justicia y denuncia de las causas de las migraciones forzosas. Bonita experiencia de una tarde compartida, también con momentos de café, de diálogo, de propuestas… Y acompañados por nuestro arzobispo D. Mario. Delegación Diocesana de Migraciones de la Archidiócesis de Burgos.